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1 Estado del arte

En el cultivo del arroz (Oryza sativa L), la fertilización forma un factor

indispensable para lograr una alta productividad. La respuesta a la fertilización

va a depender de la variedad, el clima, la fertilidad del suelo, el control de plagas

y enfermedades y el manejo del agua. Para la obtención del consumo total de

nutrientes de un cultivo, se debe de estimar las dosis de nutrientes requeridos

para conseguir una productividad dada. Esto se obtiene comparando el consumo

total con las cantidades presentes en el suelo, de esta manera se determina las

cantidades de nutrientes necesarios para alcanzar la meta de productividad

anhelada ( Barahona et al, 2019).

Los abonos orgánicos están considerados universales debido a que estos

poseen casi todos los nutrientes que las plantas requieren para su desarrollo. A

los abonos orgánicos se los pueden estimar como una de las mejores

alternativas para la sostenibilidad del recurso suelo; por lo que su uso ha

ayudado a incrementar la producción y la elaboración de alimentos orgánicos

(Montesé , 2016).

El uso de productos orgánicos en el cultivo de arroz ya sean fertilizantes,

fungicidas entre otros, es antiguo, por lo que se combinan experiencias

ancestrales, tecnológicas y también el uso de recursos naturales, siendo un

desafío para los agricultores de modo a que, esto conlleva a cambiar sus

tradiciones y elaborar sus productos en base a sus necesidades (Morán, 2016).

El Ecuador es uno de los productores de arroz, en el cual se provee una

alternativa para cuidar el bienestar alimenticio, en donde se pretende dejar lo

tradicional por lo ecológico u orgánico. Al hacerlo de manera tradicional se

contamina el ecosistema debido a que, se usa agroquímicos como fertilizantes


artificiales, herbicidas entre productos que además de dañar el medio ambiente

también es perjudicial para la salud humana (Cortez y Vargas, 2016).

“En Ecuador se producen aproximadamente un 22% de CA en el pilado de

arroz” (Segura, 2014, pág. 19).

En el cultivo de arroz el Si es indispensable debido a que incrementa las tasas

de crecimiento y rendimiento, interactuando de manera positiva con fertilizantes

nitrogenados, de fosfato y potasio, y dando resistencia al estrés biótico y

abióticos y a su vez origen a la productividad en suelos con niveles altos de Al,

Fe y Mn. También, el Si logra estar implicado en actividades metabólicas o

fisiológicas en el estrés por sal o agua o ambos (Souza et al, 2016).

“El cultivo absorbe cerca del 75% de N y del P, y el 10% de K queda en el

grano, lo restante permanece en la paja que retorna al suelo eventualmente”

(Segura, 2014, pág. 27).

En la investigación de los bioinoculantes y abonos orgánicos en la producción

de maíz forrajero, concluyeron que la aplicación de bioinoculante en el suelo no

incrementó el rendimiento de maíz forrajero, no obstate, aumentó la MO, el N y

P favorable en el suelo en todos los fertilizantes estudiados, recomiendan que el

bioinoculante usado origina la mineralización de los abonos orgánicos y de la

MO procedente del suelo. En cuanto al estiércol utilizado como fertilizante

orgánico fue el único que incrementó el rendimiento, en un 9.6%. Determinaron

que es posible remplazar los fertilizantes inorgánicos por los orgánicos, sin que

se llegue a afectar el rendimiento (Álavos et al, 2018).