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mayo feminista. la rebelión contra el patriarcado

faride zerán (editora) - santiago de chile, lom, 2018

Karen Glavic 1

U n libro firmado en pleno mayo feminista.

Publicado en julio, pero vivido y pensado en

mayo. En el mayo chileno de las mujeres y

las disidencias sexuales, de los cuerpos que se signan bajo la multiplicidad que cabe en la palabra femi- nismo(s). Al libro lo acompaña una premura propia de la toma de palabra, de la necesidad de pensar al mismo tiempo que las cosas suceden. Y es que este acontecimiento era particularmente trascen- dente. El feminismo en Chile tiene una tradición de larga data, qué duda cabe, más eso no ha impe- dido que su historia también sepa de silencios, de institucionalización y recuperación de su impulso rebelde, de desencuentros, de articulación en frag- mentos. Por eso, la escritura de Mayo feminista reconoce la urgencia. 14 artículos componen este libro convocado por Faride Zerán y la editorial LOM. 14 artículos escritos desde militancias y reflexiones de poca o larga data, desde el calor de las luchas y

también desde las intuiciones. El vocablo feminista convoca a un conjunto de personas que de una u otra manera han posicionado este significante en el Chile de las últimas décadas. A cincuenta años del mayo francés. Del ‘68 en todas sus latitudes. Nuestro 2018. Algo de épica se remarca desde la imagen de portada, aquella que muestra a una mujer de capucha roja con pequeños adornos y artificios a modo de reinvención de la capucha negra de las coreografías clásicas de la protesta (ornamentación que también juega con la

1 Doctora (c) en Filosofía m/ Estética y Teoría del Arte, Universidad de Chile. Profesora universitaria. Feminista

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bricolaje

seducción, dirá Nelly Richard en su texto), a pechos descubiertos en plena Universidad Católica, dando la espalda a la estatua de un sumo pontífice. Y es que el mayo supo de imágenes para la dislocación de lo sentidos instalados. Un no más a la violencia, uno no más al acoso, un no más al abuso sexual extendido por la sociedad toda y cristalizado en las universi- dades, el crisol de los desajustes y corrimientos al sistema neoliberal en los últimos años. El libro es un relato polifónico. Escrito desde diversas disciplinas y con énfasis diversos, aborda el tema de la irrupción del feminismo en Chile y el continente a partir de referencias y experiencias atentas tanto a la teoría feminista, como a la obser- vación del panorama y la coyuntura. Parece haber consenso en la sensación de asistir a un momento único, una “cuarta ola” se la ha llamado. La irrupción de las jóvenes, de las estudiantes, de las mujeres que portan -sabiéndolo o no- una memoria feminista que se remarca en textos como los de Alejandra Castillo, Olga Grau, Kemy Oyarzún, Camila Rojas y Teresa Valdés. Nombres y nudos hilvanan esta memoria, esta acumulación de luchas: Julieta Kirkwood, sin duda, el Círculo de estudios de la mujer que nació de la mano de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano en los ‘80 del siglo pasado, las luchas por el aborto, las mujeres por los derechos humanos en dictadura, y las luchas estudiantiles de los últimos años, sus consignas y el descalce a la acomodada calma de la larga transición chilena a la democracia. Mayo feminista es un libro alertado de la nece- sidad de entender al feminismo como un tejido de

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RESEÑA

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reivindicaciones y objetivos que no solo tienen al género como derrotero. Las, los, les autores saben que hablar de feminismo bajo el signo del neolibera- lismo no solo es evidente sino que también necesario. No es posible soslayar la precarización de la vida que se traduce en los cuerpos femeninos, feminizados y disidentes, que bregan por el reconocimiento (pos) identitario, el derecho al aborto, la igualdad salarial, el reconocimiento a las labores de cuidado, la demo- cratización de los saberes y el conocimiento a través del desplazamiento de la matriz de corte androcén- trico que cruza el pensamiento. Todo esto rescata el libro. Todo esto en énfasis y tonalidades que en Cris- teva Cabello, por ejemplo, apuntan al rescate de la rebeldía y las disidencias sexuales en el movimiento estudiantil secundario, motor histórico indudable de las luchas que luego reconocemos como “univer- sitarias”. En Jorge Díaz, en tanto, la pregunta por lo disidente, lo cuir, lo no-binario, rebota sobre la biología y las ciencias, y su obstinada matriz mascu- lina y heterosexual, que ha sabido mantener su orden a punta de la invisibilización de las mujeres y la negación de otros cuerpos y sexualidades. El neoliberalismo es observado minuciosamente, decíamos, mirado desde este aparecer feminista y la contingencia, como señala Luna Follegati. La autora insiste en la diversidad de posiciones que hacen difícil pensar en la existencia de un solo feminismo, apuntando a la disputa y complejidad interna de un movimiento de carácter plural. No es solo género, insistirá; señalando con esto a la domesticación de la potencia feminista en la posdictadura chilena y a la necesidad de no entregar la palabra feminismo a las recuperaciones y traducciones que la alejan de su objetivo histórico: la emancipación. El neolibe- ralismo también es puesto bajo la lupa de Javiera Toro y Valentina Saavedra, militantes todas ellas, también Luna, de organizaciones que se configuran como alternativas y fruto de las movilizaciones y reflexiones de los últimos años sobre la necesidad de salir del consenso neoliberal de la posdictadura. El texto de Beatriz Sánchez, desde una posición decla- radamente más intuitiva, también suma a la reflexión y la necesidad de correr las fronteras de lo hoy por hoy, posible. Todo esto ahora desde unas anteojeras violetas, las del feminismo, las que ya se habían animado en las movilizaciones estudiantiles, y antes también en la organización feminista en las univer-

sidades (y fuera de ella), y en los reclamos contra la precarización, dirá la diputada Camila Rojas. Imágenes feministas todas estas. Imágenes que estarán bajo la atención particular de Nelly Richard

y Olga Grau. Ambas insisten en lo especialmente

disruptivo de la performatividad de los cuerpos que inundaron las calles y universidades en la ola femi- nista. Cuerpos femeninos decididos a relatarse de otra manera, a rebelarse contra el acoso, contra la palabra y la “seducción” no consensuada tan propia del machismo. Cuerpos resignificando pechos desnudos, capuchas y consignas. Cuerpos ento- nando un decidido no más. Algún día llegaría la hora de rebelarse contra las miradas lascivas, las toca- ciones naturalizadas. No hay plazo que no se cumpla, señala Diamela Eltit.

Particular atención merece el relato de Nona Fernández sobre Sofía Brito. Merece atención por

lo estremecedor que resulta y a la vez, por la gene- rosidad de la voz con que cuenta, en su ya conocido

y reconocido estilo de voz que se presta para testi-

moniar por la violencia y la memoria de las últimas décadas. Nona Fernández revuelve la tonalidad del libro aportando una narrativa a un caso de violencia sexual, el que desencadenó la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile; a la vivencia de

Sofía Brito, estudiante, feminista y militante, que en su calidad de ayudante del profesor y miembro del Tribunal Constitucional Carlos Carmona, sufriera un intento de violación. La pluma de Fernández le devuelve con franqueza, preocupación y solidaridad,

la deuda que la sociedad toda y las universidades en

sus burocráticos protocolos no han podido ni querido saldar con las mujeres abusadas. La palabra, la escri- tura de este relato y de todos los que conforman este

libro, son también un ajuste de cuentas, actos de justicia con las historias veladas, con la memoria de un movimiento, con la teoría feminista invisibilizada en los programas de estudio, con las mujeres y disi- dentes sexuales que a diario soportan los embates del patriarcado. Son también una toma de posición. Una toma de palabra. Esa tan necesaria, esa en que insistió Julieta Kirkwood. En mayo feminista, en la calle y en el libro resuena un no más. Algo ya ha cambiado. Algo se ha movido del sentido común (ojalá para siempre). Ahora toca construir. Ahora toca imaginar, como sugiere Alia Trabucco Zerán.

reseña

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