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CODIGO GENERAL DE BIENES PARA EL PRINCIPADO

DE MONTENEGRO (1888)1

Opsti imovinski zakonki za knjazevinu Crnu Goru

PARTE PRIMERA (DISPOSICIONES PRELIMINARES: ARTS. 1-25)

I. De las leyes (arts. 1-9)

(Art. 2) En relación a las materias no previstas en el presente código ni en la


legislación complementaria se seguirán las normas vigentes contenidas en las buenas
costumbres.

(Art. 3) En caso de silencio de ley y costumbre, se decidirá por analogía o según los
dictados de la equidad.

II. De las personas (arts. 10-14)

(Art. 14) Junto a las personas físicas, la personalidad pertenece también a las
comunidades familiares, a los municipios, a las iglesias, al Estado, a las fundaciones, y en
general a todas las instituciones a las que la ley atribuye personalidad.

En la quinta parte del presente código se contienen reglas más desarrolladas sobre
las personas físicas y morales.

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PARTE SEGUNDA (DE LA PROPIEDAD Y DEMÁS DERECHOS REALES: ARTS. 26-221)

Del derecho de adquisición preferente entre próximos, y de los límites que


restringen la facultad de adquirir inmuebles (arts. 47-64).

(Art. 47) Todo montenegrino tiene derecho a vender y enajenar de cualquier forma y
a cualquier persona bienes inmuebles, de la misma manera que tiene derecho a adquirirlos y

1
Se ofrece traducción al español de la versión francesa de Rodolphe Dareste -- Albert
Rivière, Code Général des biens pour la Principauté de Monténégro de 1888, Paris,
Imprimerie Nationale (Ministère de la Justice et des Cultes), 1892.
poseerlos en plena propiedad y en cualquier punto de Montenegro, a salvo las restricciones
que contiene la presente sección.

(Art. 48) El derecho de adquisición preferente de inmuebles que por costumbre


siempre ha existido entre próximos, esto es, entre miembros de una misma hermandad,
entre vecinos contiguos, habitantes de la misma localidad y en general entre miembros de
una misma tribu, subsistirá en el futuro. En consecuencia, quien quiera vender una tierra u
otro inmueble, aunque dispone de la facultad de vender al montenegrino que más le ofrezca,
debe respetar la preferencia habitual de los próximos, con respeto al orden tradicional.

Si los próximos de primer rango no quieren comprar el bien o no aceptan el precio y


condiciones propuestos, el propietario puede venderlo a un próximo de rango inferior. Si
ningún próximo desea comprarlo, se permite la venta a cualquier montenegrino extraño a la
tribu del vendedor.

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PARTE TERCERA (DE LA COMPRAVENTA Y DEMÁS ESPECIES DE CONTRATOS: ARTS. 222-493)

VIII. Del arrendamiento de servicios y trabajo (arts. 329-340)

(Art. 335) Un sirviente doméstico que habite con su amo y caiga enfermo sin culpa
suya cuando trabaja para la casa no puede ser despedido por esta sola circunstancia, sino
que será atendido como lo sería un miembro cualquiera de la casa ...

IX. Del trabajo y asistencia con o sin reciprocidad (arts. 341-347)

(Art. 341) Quien solicite a uno o más trabajadores que vengan a auxiliarle en un
trabajo con pacto de reciprocidad, esto es, comprometiéndose a ayudarles a su vez cuando
lo necesiten, queda obligado durante la asistencia a alimentarlos según costumbre, a ellos y
a los animales que empleen en los trabajos. Pero no debe pagarles salario.

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QUINTA PARTE (DEL HOMBRE Y DE OTROS SUJETOS DE DERECHO, DE LA CAPACIDAD Y EN


GENERAL DE LA CAPACIDAD DE OBRAR: ARTS. 636-766)

II. De la menor edad y de la tutela (arts. 640-652).


(Art. 644) Tras la muerte del padre, la tutela sobre los menores pasa de pleno
derecho a la madre. Se puede designar un tutor adjunto, lo que será obligatorio cuando haya
bienes de importancia y su gestión sea complicada. En las comunidades familiares el jefe,
de haberlo, se encuentra investido de pleno derecho de las funciones de tutor adjunto, salvo
que la autoridad judicial no crea más apropósito el nombramiento de otro.

VI. De la comunidad familiar (arts. 686-708).

(Art. 686) Toda comunidad familiar se considera que constituye, por su misma
existencia, una persona en todo lo que concierne al patrimonio y los bienes.

(Art. 687) El patrimonio de la familia se compone de lo ganado por generaciones


anteriores y de las adquisiciones de los miembros presentes mediante trabajo, con
excepción del peculio que pueda pertenecer a alguno de ellos. Una ley especial determinará
las cuotas y los derechos que corresponden a cada uno sobre los bienes indivisos, la
organización interior de los negocios comunes y las relaciones entre los miembros de la
familia con y sin respecto a los bienes comunes. Mientras tanto, las costumbres actuales
conservan su vigor, en la medida en que no se vean alteradas por las disposiciones de este
capítulo.

(Art. 688) En principio, los miembros -hombres o mujeres- de la comunidad


familiar no pueden constituir un peculio por su trabajo individual, pues todo el producto de
sus esfuerzos corresponde a la comunidad mientras permanezcan en ella. Por tanto, el
derecho al peculio sólo corresponde a aquellos a los que la comunidad lo haya concedido de
forma especial, con respeto de las condiciones que la misma comunidad establezca. No
obstante lo anterior son propiedad personal de una joven los vestidos y adornos que por sí
haya confeccionado, incluso a falta de autorización expresa de la familia.

(Art. 691) El jefe representa frente a terceros a la comunidad y su patrimonio ante la


justicia. Todo acto que realice regularmente como jefe familiar se reputa por cuenta de la
familia, constituyéndola en acreedora o deudora.

(Art. 695) Ningún miembro de la comunidad familiar puede vender ni enajenar en


manera alguna su parte en los bienes comunes, en tanto permanezca indiviso el patrimonio
familiar.

(Art. 700) El daño que se siga a un tercero del acto ilícito cometido por un miembro
de la familia debe ser reparado por su autor, si se realizó por bravuconería o capricho
(incendio, muerte sin motivo, fornicación, etc.). Pero si el acto dañoso se relaciona con los
asuntos comunes, con la defensa de los bienes o del honor familiares, será reparado con
cargo al patrimonio de la familia, a menos que el autor del hecho haya excedido
gratuitamente el límite de lo razonable.
(Art. 701) El perjuicio que resulte del ilícito cometido por un miembro de la
comunidad familiar será por cuenta de ésta, sin que quepan las distinciones del artículo
anterior, en los casos siguientes:

1. Si, pudiendo, la familia no ha impedido la comisión del hecho dañoso

2. Si la familia ha participado de alguna forma en su comisión

3. Si el acto ilícito ha sido involuntario

4. Si el perjuicio causado no excede de cien francos

(Art. 702) Cuando los bienes de un miembro de la comunidad familiar no basten


para saldar la deuda establecida en virtud de los artículos 696-701, el juez, si lo exigen la
equidad y las circunstancias particulares, puede ordenar que la diferencia se salde en todo o
en parte con los bienes del patrimonio común.

(Art. 707) Aunque la comunidad familiar se encuentre reducida a una sola cabeza,
hombre o mujer que sea, la familia subsiste con todos sus derechos como persona moral. En
este caso, el único superviviente puede disponer de todos los bienes familiares como si
fuese su propietario hasta que el incremento de miembros de la familia haga aplicables las
disposiciones de este capítulo, limitativas de tal libertad.

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SEXTA PARTE (EXPLICACIONES, DEFINICIONES, DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS: ARTS.


767-1031)

I. Relativo a las disposiciones preliminares (Parte primera) (arts. 767-830).


De las leyes y de las reglas jurídicas en general (arts. 771-785).

(Art. 779) La ley entiende por costumbre toda regla nacida de la vida nacional y de
la práctica jurídica que no ha adquirido la condición de regla de derecho escrito.

(Art. 782) La equidad es el fundamento de la ley y de la costumbre, y si el juez falla


según la ley o la costumbre por este mismo hecho sigue en definitiva la equidad, pues
ciertamente de la equidad proceden las reglas de la ley y la costumbre que respeta el juez.
Por el contrario, cuando ni la ley ni la costumbre contienen regla aplicable al caso concreto
ni ésta resulta de la analogía, la equidad es la única fuente directa donde el juez puede
encontrar la norma que necesita, atendida la naturaleza de la controversia. Precisamente
esto es lo que se entiende por juzgar en equidad.
En tal caso, debe buscar el juez, tras examinar el caso en toda su complejidad,
aquello que las gentes honestas consideran bueno y justo, y que mejor responda a los
ideales de lealtad y buena fe sin los que no caben relaciones entre los hombres. Y aunque el
juez haga esta apreción según su leal saber y entender, debe consultar además, en la medida
de lo posible, la opinión y el sentir del pueblo o de aquellos que están acostumbrados a los
negocios de que se trata en el pleito ...

(Art. 783) La palabra "ley" designa en este código principalmente toda norma
promulgada por el legislador de forma regular. Pero también puede designar una regla que
el poder legislativo no ha establecido, y sin embargo existe como si lo hubiera hecho
expresamente; tales son, por ejemplo, las costumbres. Designa aún el conjunto de las reglas
conciernientes a una misma materia. Asimismo, los principios generales del derecho y de la
justicia. En cualquier caso, es fácil reconocer cada uno de estos significados según el
sentido general de la frase en la que se emplea la palabra "ley".

II. Del derecho de propiedad y de otros derechos reales (segunda parte) (arts. 831-871)

De la propiedad en general (art. 831-833).

(Art. 832) Hay copropiedad cuando dos o más personas tienen en común la propiedad de
una cosa indivisa, cada una por una parte ideal. Estos propietarios se llaman copropietarios.
El patrimonio colectivo de una tribu, de una asociación corporativa, etc., no constituye una
copropiedad, sino la propiedad individual de una persona moral.

V. Relativo sobre todo a las personas físicas y morales, a la capacidad en general y a la


capacidad de obrar (Parte quinta) (arts. 953-970).

De la comunidad familiar y demás personas jurídicas (arts. 964-970).

(Art. 964) La casa (kuca), esto es, la comunidad doméstica considerada como un
todo, se toma por los miembros que la componen. La casa puede así considerarse
personificación de la familia, en la medida en que la familia es la representación del trabajo
y del patromonio comunes.
Poco importa que los miembros de la familia habiten un mismo edificio o en varios,
pues si los bienes, su explotación, el trabajo y los rendimientos son comunes la casa está
indivisa, y como tal constituye una persona jurídica.

VII. Máximas jurídicas que, sin poder modificar no cambiar la ley, sin embargo pueden
aclarar su espíritu y sentido (arts. 987-1031).

(Art. 991) En los casos extraños, frecuentemente falta regla aplicable.

(Art. 997) Si tu bien es sagrado, también lo es el mío; cuida lo tuyo, pero no toques
lo mío.

(Art. 1003) Entre varios derechohabientes, el más antiguo es el primero.


(Art. 1009) No se puede dar lo que no se tiene, de ahí la regla: no se transmiten a un
tercero más derechos de los que se dispone.