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REGLA DE SAN AGUSTIN

Ante todas las cosas, queridísimos Hermanos, 7. Y quienes eran considerados algo en el
amemos a Dios y después al prójimo, porque mundo6 no osen menospreciar a sus Hermanos
estos son los mandamientos principales que nos que vinieron a la santa sociedad siendo pobres.
han sido dados. Más bien, deben gloriarse más de la comunidad
de los Hermanos pobres que de la condición de
1. He aquí lo que mandamos que observéis sus padres ricos. Ni se vanaglorien por haber
quienes vivís en comunidad. traído algunos bienes a la vida común, ni se
ensoberbezcan más de sus riquezas por
CAPÍTULO I haberlas compartido con la Comunidad que si
las disfrutan en el siglo. Pues sucede que otros
FIN Y FUNDAMENTO DE LA VIDA COMÚN vicios incitan a ejecutar malas acciones; la
soberbia, sin embargo, se insinúa en las buenas
2. En primer término —ya que con este fin os obras para que perezcan. ¿Y qué aprovecha
habéis congregado en comunidad—, vivid en la distribuir las riquezas a los pobres y hacerse
casa unánimes1 y tened una sola alma y un solo pobre, si el alma se hace más soberbia
corazón orientados hacia Dios2. despreciando las riquezas que lo fuera
poseyéndolas?7
3. Y no poseáis nada propio, sino que todo lo
tengáis en común, y que el Superior distribuya 8. Vivid, pues todos en unión de alma y
a cada uno de vosotros el alimento y vestido3, corazón, y honrad los unos en los otros a Dios8,
no igualmente a todos, porque no todos sois de de quien habéis sido hechos templos9.
la misma complexión, sino a cada uno según lo
necesitare; conforme a lo que leéis en CAPÍTULO II
los Hechos de los Apóstoles: "Tenían todas las
cosas en común y se repartía a cada uno según DE LA ORACIÓN
lo necesitaba"4.
9. Perseverad en las oraciones10 fijadas para
4. Los que tenían algo en el siglo, cuando horas y tiempos de cada día.
entraron en la casa religiosa, pónganlo de buen
grado a disposición de la Comunidad. 10. En el oratorio nadie haga sino aquello para
lo que ha sido destinado, de donde le viene el
5. Y los que nada tenían no busquen en la casa nombre; para que si acaso hubiera algunos que,
religiosa lo que fuera de ella no pudieron teniendo tiempo, quisieran orar fuera de las
poseer. Sin embargo, concédase a su debilidad horas establecidas, no se lo impida quien
cuanto fuere menester, aunque su pobreza, pensara hacer allí otra cosa.
cuando estaban en el siglo, no les permitiera
disponer ni aun de lo necesario. Mas no por eso 11. Cuando oráis a Dios con salmos e himnos,
se consideren felices por haber encontrado el que sienta el corazón lo que profiere la voz.
alimento y vestido que no pudieron tener
cuando estaban fuera. 12. Y no deseéis cantar sino aquello que está
mandado que se cante; pero lo que no está
6. Ni se engrían por verse asociados a quienes escrito para ser cantado, que no se cante.
fuera no se atrevían ni a acercarse; más bien
eleven su corazón y no busquen las vanidades CAPÍTULO III
terrenas5, no sea que comiencen a ser las
Comunidades útiles para los ricos y no para los DE LA FRUGALIDAD Y MORTIFICACIÓN
pobres, si sucede que en ella los ricos se hacen
humildes y los pobres altivos. 13. Someted vuestra carne con ayunos y
abstinencias en el comer y en el beber, según la
medida en que os lo permita la salud. Pero
cuando alguno no pueda ayunar, no por eso porque es mejor necesitar menos que tener
tome alimentos fuera de la hora de las comidas, mucho .12

a no ser que se encuentre enfermo.


CAPÍTULO IV
14. Desde que os sentáis a la mesa hasta que os
levantéis, escuchad sin ruido ni discusiones lo DE LA GUARDA DE LA CASTIDAD Y DE LA
que según costumbre se os leyere; para que no CORRECCIÓN FRATERNA
sea sola la boca la que recibe el alimento, sino
que el oído sienta también hambre de la palabra 18. Que no sea llamativo vuestro porte, ni
de Dios11. procuréis agradar con los vestidos, sino con la
conducta.
15. Si los débiles por su anterior régimen de
vivir son tratados de manera diferente en la 19. Cuando salgáis de casa, id juntos, cuando
comida, no debe molestar a los otros, ni parecer lleguéis adonde os dirigís, permaneced juntos.
injusto a los que otras costumbres hicieron más
fuertes. Y éstos no consideren a aquéllos más 20. Al andar, al estar parados y en todos
felices, porque reciben lo que a ellos no se les vuestros movimientos, no hagáis nada que
da, sino más bien deben alegrarse, porque moleste a quienes os ven, sino lo que sea
pueden soportar lo que aquéllos no pueden. conforme con vuestra consagración.

16. Y si a quienes vinieron a la casa religiosa de 21. Aunque vuestros ojos se encuentren con
una vida más delicada se les diese algún alguna mujer, no los fijes en ninguna. Porque
alimento, vestido, colchón o cobertor, que no no os prohíbe ver a las mujeres cuando salís de
se les da a otros más fuertes y por tanto más casa; lo que es pecado es desearlas o querer ser
felices, deben pensar quienes no lo reciben deseados de ella13. Pues no sólo con el tacto y el
cuánto descendieron aquéllos de su vida afecto, sino también con la mirada se provoca y
anterior en el siglo hasta ésta, aunque no hayan nos provoca el deseo de las mujeres. No digáis
podido llegar a la frugalidad de los que tienen que tenéis el alma pura si son impuros vuestros
una constitución más vigorosa. Ni deben querer ojos, pues la mirada impura es indicio de un
todo lo que ven que reciben de más unos pocos, corazón impuro. Y cuando, aun sin decirse
no como honra, sino como tolerancia; no vaya nada, los corazones denuncian su impureza con
a ocurrir la detestable perversidad de que en la miradas mutuas y, cediendo al deseo de la
casa religiosa, donde en cuanto pueden se carne, se deleitan con ardor recíproco, la
hacen mortificados los ricos, se conviertan en castidad desaparece de las costumbres, aunque
delicados los pobres. los cuerpos queden libres de la violación
impura.
17. Empero, así como los enfermos necesitan
comer menos para que no se agraven, así 22. Asimismo, no debe suponer el que fija la
también después de la enfermedad deben ser vista en una mujer y se deleita en ser mirado por
cuidados de tal modo que se restablezcan ella que no es visto por nadie, cuando hace esto;
pronto, aun cuando hubiesen venido del siglo es ciertamente visto y por quienes no piensa él
de una humilde pobreza; como si la que le ven. Pero aun dado que quede oculto y
enfermedad reciente les otorgase lo mismo que no sea visto por nadie, ¿qué hará de Aquél que
a los ricos su antiguo modo de vivir. Pero, una le observa desde arriba y a quien nada se le
vez reparadas las fuerzas, vuelvan a su feliz puede ocultar?14 ¿O se puede creer que no ve,
norma de vida, tanto más adecuada a los siervos porque lo hace con tanta mayor paciencia
de Dios cuanto menos necesitan. Y que el cuanta más grande es su sabiduría? Tema, pues,
placer no los retenga, estando ya santos, allí el varón consagrado desagradar a Aquél, para
donde la necesidad los puso, cuando estaban que no quiera agradar pecaminosamente a una
enfermos. Así, pues, créanse más ricos quienes mujer. Y para que no desee mirar con malicia a
son más fuertes en soportar la frugalidad; una mujer, piense que el Señor todo lo ve. Pues
por esto se nos recomienda el temor, según está
escrito: "Abominable es ante el Señor el que fija de misericordia, no sea que con su nocivo
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la mirada" . contagio pueda perder a muchos otros.

23. Por lo tanto, cuando estéis en la Iglesia y en 27. Y lo que he dicho en lo referente a la mirada
cualquier otro lugar donde haya mujeres, obsérvese con diligencia y fidelidad en
guardad mutuamente vuestra pureza; pues averiguar, prohibir, indicar, convencer y castigar
Dios, que habita en vosotros16, os guardará los demás pecados, procediendo siempre con
también de este modo por medio de vosotros amor a los hombres y odio para con los vicios.
mismos.
28. Ahora bien, si alguno hubiere progresado
24. Y si observáis en alguno de vuestros tanto en el mal, que llegara a recibir cartas o
Hermanos este descaro en el mirar de que os algún regalo de una mujer, si espontáneamente
he hablado, advertídselo al punto para que lo lo confiesa, perdónesele y órese por él; pero si
que se inició no progrese, sino que se corrija fuese sorprendido y convencido de su falta, sea
cuanto antes. castigado con una mayor severidad, según el
juicio del Superior Mayor o del Superior Local.
25. Pero si de nuevo, después de esta
advertencia o cualquier otro día le veréis caer CAPÍTULO V
en lo mismo, el que le sorprenda delátele al
momento como a una persona herida que DEL USO DE LAS COSAS NECESARIAS Y DE SU
necesita curación; sin embargo, antes de DILIGENTE CUIDADO
delatarle, expóngaselo a otro o también a un
tercero, para que con la palabra de dos o tres, 29. Tened vuestros vestidos en un lugar común
pueda ser convencido y sancionado con la bajo el cuidado de uno o de dos o de cuantos
severidad conveniente17. No penséis que fueren necesarios para sacudirlos, a fin de que
procedéis con mala voluntad cuando indicáis no se apolillen. Y así como os alimentáis de una
esto. Antes bien, pensad que no seréis sola despensa, así debéis vestiros de una misma
inocentes si, por callaros, permitís que perezcan ropería. Y, a ser posible, no seáis vosotros los
vuestros Hermanos, a quienes podríais corregir que decidís qué vestidos son los adecuados para
indicándolo a tiempo. Porque si tu Hermano usar en cada tiempo, ni si cada uno de vosotros
tuviese una herida en el cuerpo que quisiera recibe el mismo que había usado o el ya usado
ocultar por miedo a la cura, ¿no sería cruel el por otro, con tal de que no se niegue a cada uno
silenciarlo y caritativo el manifestarlo? Pues, lo que necesite19. Pero si de ahí surgiesen entre
¿con cuánta mayor razón debes delatarle para vosotros disputas y murmuraciones20,
que no se corrompa más su corazón? quejándose alguno de haber recibido algo peor
de lo que había dejado, y se sintiese
26. Pero, en caso de negarlo, antes de menospreciado por no recibir un vestido
exponérselo a los que han de tratar de semejante al de otro Hermano, juzgad de ahí
convencerle, debe ser denunciado al Superior, cuánto os falta en el santo vestido del corazón,
pensando que, corrigiéndole en secreto, puede cuando así contendéis por el hábito del cuerpo.
evitarse que llegue a conocimiento de otros. Mas si se tolera por vuestra flaqueza recibir lo
Empero, si lo negase tráigase a los otros ante el mismo que dejasteis, tened, no obstante, lo que
que disimula, para que delante de todos pueda usáis, en un lugar común bajo la custodia de los
no ya ser argüido por un solo testigo, sino ser encargados.
convencido por dos o tres18. Una vez convicto,
debe cumplir el correctivo que juzgare 30. Y esto ha de ser de tal modo que ninguno
oportuno el Superior Local o el Superior trabaje en nada para sí mismo, sino que todos
Mayor, a quien pertenece dirimir la causa. Si vuestros trabajos se realicen para el bien de la
rehusare cumplirlo, aun cuando él no se vaya Comunidad, con mayor cuidado y prontitud de
de por sí, sea eliminado de vuestra sociedad. ánimo que si cada uno lo hiciese para sí. Porque
No se hace esto por espíritu de crueldad, sino la caridad, de la cual está escrito que no "busca
los propios intereses"21, se entiende así: que
antepone las cosas de la Comunidad a las 37. Los encargados de la despensa, de los
propias y no las propias a las comunes. Por vestidos o de los libros sirvan a sus Hermanos
consiguiente conoceréis que habéis adelantado sin murmuración.
en la perfección tanto más cuanto mejor cuidéis
lo que es común que lo que es proprio; de tal 38. Pídanse cada día los libros a la hora
modo que en todas las cosas que utiliza la determinada y, si alguien los pidiere fuera de la
necesidad transitoria sobresalga la caridad, que hora señalada, no se le concedan.
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permanece .
39. Los vestidos y el calzado, cuando quien los
31. De donde se sigue que, si alguien trajese a pide es porque los necesita, no difieran en
sus hijos o allegados que viven en la casa dárselos quienes los guardan bajo su custodia.
religiosa alguna cosa, como un vestido o
cualquiera otra cosa considerada necesaria, no CAPÍTULO VI
se reciba ocultamente, sino que se entregue al
Superior para que, al hacerla común, se DE LA PRONTA DEMANDA DEL PERDÓN Y DEL
conceda a quien la hubiere menester. Y si GENEROSO OLVIDO DE LAS OFENSAS
alguno escondiese lo que se dio, sea condenado
como reo de hurto. 40. No haya disputas entre vosotros23, o, de
haberlas, terminadlas cuanto antes para que el
32. Lávese vuestra ropa según la norma dada enojo no se convierta en odio y de una paja se
por el Superior, ya sea por vosotros, ya por los haga con viga24, convirtiéndose el alma en
lavanderos, pero que no suceda que el afán homicida: pues así leéis: "El que odia a su
nimio de llevar limpio el vestido llegue a causar hermano es homicida"25.
manchas en el alma.
41. Cualquiera que ofenda a otro con injuria,
33. No se niegue tampoco el baño del cuerpo, con ultraje o echándole en cara alguna falta26,
cuando la necesidad lo aconseje; pero hágase procure remediar cuanto antes el mal que
sin murmuración, siguiendo el dictamen del ocasionó y el ofendido perdónele sin discusión.
médico, de tal modo que, aunque el enfermo Pero si mutuamente se hubieran ofendido,
no quiera, se haga por mandato del Superior lo mutuamente deben también perdonarse la
que conviene para la salud. Pero si no conviene, deuda, por vuestras oraciones27, que cuanto más
no se atienda a la mera satisfacción, porque a frecuentes son, con tanta mayor sinceridad
veces, aunque perjudique, se cree que es debéis hacerlas. Con todo, mejor es el que, aun
provechoso lo que agrada. dejándose llevar con frecuencia de la ira, se
apresura sin embargo a pedir perdón al que
34. Por último, si algún siervo de Dios se queja reconoce haber injuriado, que otro que tarda en
de algún dolor latente en el cuerpo, créasele sin enojarse, pero se aviene con más dificultad a
dudar; empero, si no hubiese certeza de si para pedir perdón. El que, en cambio, nunca quiere
curar su dolencia conviene lo que le agrada, pedir perdón o no lo pide de corazón28, en vano
entonces consúltese al médico. está en la casa religiosa, aunque no sea
expulsado de allí. Por lo tanto, absteneos de
35. No vayan a los baños o a cualquier otro proferir palabras duras con exceso y, si alguna
lugar adonde hubiere necesidad de ir menos de vez se os deslizaren, no os avergoncéis de
dos o tres. Y al que necesite ir a alguna parte, aplicar el remedio salido de la misma boca que
no vaya con quienes él quiere, sino con quienes produjo la herida.
manda el Superior.
42. Pero cuando la necesidad de la disciplina os
36. Del cuidado de los enfermos, de los obliga a emplear palabras duras al cohibir a los
convalecientes o de quienes, aun sin tener menores, si notáis que en ellas os habéis
fiebre, padecen algún achaque, encárguese a un excedido en el modo, no se os exige que pidáis
Hermano para que pida de la despensa lo que perdón a los ofendidos, no sea que por guardar
cada cual necesite. una excesiva humildad para con quienes deben
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estaros obedientes, se debilite la autoridad del reciba a los débiles, sea paciente con todos .
que gobierna. En cambio, se ha de pedir Observe la disciplina con agrado e infunda
perdón al Señor de todos, que conoce con respeto. Y aunque ambas cosas sean necesarias,
cuánta benevolencia amáis incluso a quienes busque más ser amado por vosotros que
quizá habéis corregido más allá de lo justo. El temido, pensando siempre que ha de dar
amor entre vosotros no debe ser carnal, sino cuenta a Dios por vosotros . 35

espiritual.
46. De ahí que, sobre todo obedeciendo mejor,
CAPÍTULO VII no sólo os compadezcáis de vosotros mismos,
sino también de él36; porque cuanto más
CRITERIOS DE GOBIERNO Y OBEDIENCIA elevado se halla entre vosotros, tanto mayor
peligro corre de caer.
43. Obedézcase al Superior Local como a un
padre29, guardándole el debido respeto para que CAPÍTULO VIII
Dios no sea ofendido en él30, y obedézcase aún
más al Superior Mayor, que tiene el cuidado de DE LA OBSERVANCIA DE LA REGLA
todos vosotros.
47. Que el Señor os conceda observar todo esto
44. Corresponde principalmente al Superior movidos por la caridad, como enamorados de
Local hacer que se observen todas estas cosas y, la belleza espíritual37, e inflamados por el buen
si alguna no lo fuere, no se transija por olor de Cristo38 que emana de vuestro buen
negligencia, sino que se cuide enmendar y trato; no como siervos bajo la ley, sino como
corregir. Será su deber remitir al Superior personas libres bajo la gracia39.
Mayor, que tiene entre vosotros más autoridad,
lo que exceda de su cometido o de su 48. Y para que podáis miraros en este librito
capacidad. como en un espejo y no descuidéis nada por
olvido40, léase una vez a la semana. Y si
45. Ahora bien, el que os preside, que no se encontráis que cumplís lo que está escrito, dad
sienta feliz por mandar con autoridad, sino por gracias a Dios, dador de todos los bienes. Pero
servir con caridad31. Ante vosotros, que os si alguno de vosotros ve que algo le falta,
proceda por honor; pero ante Dios, que esté arrepiéntase de lo pasado, prevéngase para lo
postrado a vuestros pies por temor32. Muéstrese futuro, orando para que se le perdone la deuda
ante todos como ejemplo de buena obras33, y no caiga en la tentación41
corrija a los inquietos, consuele a los tímidos,
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Notas
1 Cf Sal 67,7 15 Pr 27,20 29 Cf Hb 13,17
2 Cf Hch 4,32 16 Cf 1Co 3,16; 2Co 6,16 30 Cf Lc 10,16
3 Cf 1Tm 6,8 17 Cf Mt 18,15-17 31 Cf Lc 22,25-26; Ga 5,13
4 Hch 4,32.35 18 Cf 1Tm 5,20 32 Cf Si 3,20
5 Cf Col 3,1-2 19 Cf Hch 4,35 33 Cf 1Tt 2,7
6 Cf Ga 2,2 20 Cf 1Co 1,11.3,3 34 Cf 1Ts 5,14
7 Cf Sal 111,9; Lc 18,22; 1Co 13,3 21 1Co 13,5 35 Cf Hb 13,17
8 Cf Rm 15,6 22 Cf 1Co 12,31; 13,13 36 Cf Si 30,24
9 Cf 2Co 6,16 23 Cf 2Tm 2,24; Si 28,10 37 Cf Si 44,6
10 Cf Col 4,2; Rm 12,12 24 Cf Mt 7,3 38 Cf 2Co 2,15; 1P 2,12; 3,16
11 Cf Am 8,11 25 1Jn 3,15 39 Cf Rm 6,14
12 Cf SENECA, Ep. ad Luc. 2,6 26 Cf Si 29,9 40 Cf Jc 1,23-25; Hb 12,5
13 Cf Mt 5,28 27 Cf Mt 6,12 41 Cf Mt 6,12-13
14 Cf Pr 24,12.18 28 Cf Mt 18,35