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Manuel García-Pelayo

Obras Completas II

Título de la obra: “Obras Completas (II)”


Autor: Manuel García-Pelayo
Copyright by Centro de Estudios Constitucionales, 1991

Reproducción parcial del


Las Transformaciones del Estado Contemporáneo,
“El Estado Social y sus implicaciones”, para:

MATERIALES DE DERECHO CONSTITUCIONAL


Septiembre, 2000

Ver nota al final del documento

5. VALORES Y FINES DEL ESTADO SOCIAL. LA «PROCURA EXISTENCIAL»

Si el Estado social significa un proceso de estructuracion de la sociedad por el Estado


(correlativo a un proceso constante de estructuracion del Estado por la sociedad), hay que
preguntarse sobre los valores y fines que lo orientan. Los valores basicos del Estado
democratico-liberal eran la libertad, la propiedad individual, la igualdad, la seguridad jurfdica y la
participacion de los ciudadanos en la formación de la voluntad estatal a través del sufragio. El Estado
social democrático y libre no sólo no niega estos valores, sino que pretende hacerlos más efectivos
dándoles una base y un contenido material y partiendo del supuesto de que individuo y sociedad no
son categorías aisladas y contradictorias, sino dos términos en implicacion recíproca de tal modo que
no puede realizarse el uno sin el otro. Así, no hay posibilidad de actualizar la libertad si su
establecimiento y garantías formales no van acompanadas de unas condiciones existenciales
mínimas que hagan posible su ejercicio real; mientras que en los siglos XVIII y XIX se pensaba que la
libertad era una exigencia de la dignidad humana, ahora se piensa que la dignidad humana
(materializada en supuestos socioeconómicos) es una condición para el ejercicio de la libertad. La
propiedad individual tiene como límite los intereses generales de la comunidad ciudadana y los
sectoriales de los que participan en hacerla productiva, es decir, de los obreros y los empleados. La
seguridad formal tiene que ir acompanada de la seguridad material frente a la necesidad economica
permanente o contingente a traves de instituciones como el salario minimo, la seguridad de empleo,
la de atencion medica, etc. La seguridad jurídica y la igualdad ante la ley ban de ser complementadas
con la seguridad de unas condiciones vitales mínimas y con una corrección de las desigualdades
económico-sociales. Y, en fin, la participación en la formación de la voluntad estatal debe ser
perfeccionada con una participación en el producto nacional a través de un sistema de prestaciones
sociales y con una participación en la democracia interna de las organizaciones y de las empresas a
traves de métodos como el control obrero, la cogestión o la autogestión.
Manuel García-Pelayo
Obras Completas II

De este modo, mientras que el Estado tradicional se sustentaba en la justicia conmutativa, el


Estado social se sustenta en la justicia distributiva; mientras que el primero asignaba derechos sin
mención de contenido, el segundo distribuye bienes jurídicos de contenido material; mientras que
aquel era fundamentalmente un Estado legislador, este es, fundamentalmente, un Estado gestor a
cuyas condiciones han de someterse las modalidades de la legislación misma (predominio de los de-
cretos-leyes, leyes medida, etc.); mientras que el uno se limitaba a asegurar la justicia legal formal, el
otro se extiende a la justicia legal material. Mientras que el adversario de los valores burgueses
clásicos era la expansión de la acción estatal, para limitar la cual se instituyeron los adecuados
mecanismos -derechos individuales, principio de legalidad, división de poderes, etc-, en cambio lo
único que puede asegurar la vigencia de los valores sociales es la acción del Estado, para lo cual han
de desarrollarse también los adecuados mecanismos institucionales. Allí se trataba de proteger a la
sociedad del Estado, aquí se trata de proteger a la sociedad por la acción del Estado. Allí se trataba
de un Estado cuya idea se realiza por inhibición, aquí se trata de un Estado que se realiza por su
acción en forma de prestaciones sociales, dirección económica y distribución del producto nacional.

Bajo estos supuestos, el Estado social ha sido designado por los alemanes como el Estado
que se responsabiliza por la «procura existencial» (Daseinvortorge), concepto formulado
originariamente por Forsthoff' y que puede resumirse del siguiente modo. El hombre desarrolla su
existencia dentro de un ámbito constituido por un repertorio de situaciones y de bienes y servicios
materiales a inmateriales, en una palabra, por unas posibilidades de existencia a las que Forsthoff
designa como espacio vital. Dentro de este espacio, es decir, de este ambito o condición de
existencia, hay que distinguir, de un lado, el espacio vital dominado, o sea, aquel que el individuo
puede controlar y estructurar intensivamente por sí mismo o, to que es igual, el espacio sobre el que
ejerce señorío (que no tiene que coincidir necesariamente con la propiedad) y, de otro lado, el
espacio vital efectivo constituido por aquel imbito en el que el individuo realiza fácticamente su
existencia y constituido por el conjunto de cosas y posibilidades de las que se sirve, peso sobre las
que no tiene control o señorío. Asi, por ejemplo, el pozo de la casa o de la aldea, la bestia de carga,
el cultivo de su parcela por el campesino o la distribución de los muebles en la propia vivienda,
pertenecen al espacio vital dominado; el servicio público de aguas, los sistemas de tráfico o de
telecomunicación, la ordenación urbanística, etc., pertenecen al espacio vital efectivo. La civilización
tecnológica ha acrecido constantemente el espacio vital efectivo, al tiempo que ha disminuido no
menos constantemente el espacio vital dominado o, dicho de otro modo, el individuo ha perdido
crecientemente el control sobre la estructura y medios de su propia existencia. Esta necesidad de
utilizar bienes y servicios sobre los que se carece de poder de ordenación y disposición directa
produce la «menesterosidad social», es decir, la inestabilidad de la existencia. Ante ello, le
corresponde al Estado como una de sus principales misiones la responsabilidad de la procura
existencial de sus ciudadanos, es decir, llevar a cabo las medidas que aseguren al hombre las
posibilidades de existencia que no puede asegurarse por si mismo, tarea que, segun Forsthoff,
rebasa tanto las nociones clasicas de servicio público como de la politica social sensu stricto. Para
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terminar con este tema, es interesante mencionar la tesis de Huber según la cual la política estatal
para la existencia (Vorsorge fur Dasein) debe consistir en garantizar las condiciones de libertad del
individuo en la sociedad de nuestro tiempo y no en anularla mediante un sistema perfecto de
protección estatal. La procura para la existencia rectamente entendida significa crear las condiciones
para el adecuado despliegue de las potencialidades de la personalidad a traves de la iniciativa y de la
capacidad creadora y competitiva en las que se patentiza la autodeterminación del hombre: una mesa
actividad de ayuda económica que tuviera como resultado el enervamiento o la obstaculización del
despliegue de la personalidad, que la alienara a una procura extrana, que hiciera depender la
seguridad de una voluntad ajena, sería una degeneración de la procura existencial.

Como antes se ha dicho, la procura existencial no se agota en las medidas a favor de las
clases económicamente débiles, sino que se extiende a la generalidad de los ciudadanos, ya que a
todos alcanza la incapacidad Para dominar por sí mismos sus condiciones de existencia, es decir, la
menesterosidad social en el sentido amplio del concepto. Naturalmente, esto no quiere decir que la
menesterosidad sea igualmente acuciante Para todos los grupos y estratos de la sociedad y, por
consiguiente, es claro que unas colectividades deben ser objeto de mayor atención que otras. Pero
aún en este caso, los efectos de esta procura existencial especificada, de la política social en el
sentido restringido de la expresión, no se extienden solamente a sus beneficiarios inmediatos, es
decir, a los estratos inferiores de la sociedad, sino que se extienden directa o indirectamente a todas
las capas de la sociedad y, en ultima instancia, a la estabilidad del sistema neocapitalista o, al menos,
a la garantía de que su transformación hacia formas socialistas tendría lugar por un proceso
agregativo y, por tanto, sin bruscas transformaciones.

En efecto, una mínima satisfacción de las condiciones de existencia para los estratos
inferiores y una esperanza en que tales condiciones mejorarían constantemente de acuerdo al
crecimiento del producto nacional son condición para acrecer la legitimidad, es decir, el consenso en
el sistema cuyos beneficiarios principales son sin duda los estratos superiores. En conexión con ello,
las condiciones socioeconómicas ambientales creadas por la política del Estado social han tenido
como consecuencia la disminución de la intensidad de la lucha de clases y de la energía
revolucionaria de los partidos obreros y, consecuentemente, la conversión de tal lucha de una
oposición generalizada y politizada de ámbito nacional en una oposición limitada al ámbito de las
empresas o sectores industriales, sin que ponga en riesgo la globalidad del sistema. Por otra parse -y
de acuerdo con el esquema keynesiano-, el pleno empleo y la expansión de las prestaciones sociales
y de los servicios públicos son condición para el desarrollo económico general y para la reproducción
del sistema económico en su configuración actual.

Lo que constituyan las medidas concretas de la procura existencial en su sentido lato es,
naturalmente, algo variable dependiente de las distintas circunstancias, situaciones y coyunturas, es,
como dice Forsthoff, «toda actuación de la Administración para proporcionar a la generalidad o,
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según criterios objetivos, a determinados círculos de personas, el goce de prestaciones útiles». Pero,
con todo, podemos considerar que incluye:

A) El desarrollo de sistemas o el control de sistemas sin los cuales es imposible el despliegue de la


vida humana en la civilización de nuestro tiempo.

B) La seguridad de los distintos aspectos vitales en la sociedad nacional. Antes la defensa de la


sociedad nacional se centraba capitalmente en la defensa exterior y en la defensa interna frente
al delito o la subversión. Hoy ha de anadirse a ello la defensa frente a las contingencias y
necesidades económicas globales, frente al deterioro del ambiente natural, frente al agotamiento
de los recursos naturales, frente a la radicalización y extensión de los antagonismos en el seno
de la sociedad nacional, etc.

C) La realización de una serie de prestaciones sociales que preferiblemente deben estar no sólo
proclamadas, sino también garantizadas por los textos constitucionales, Pero sin que tal
condición sea absolutamente necesaria para la existencia real del Estado social, del mismo modo
que la Francia de la III República era considerada como un Estado liberal, aunque su Constitución
careciera de una declaración de derechos, a incluso en nuestro tiempo la misma República
Federal de Alemania que, como sabemos, se define como Estado social, carece de una forma-
lización constitucional de derechos económicos y sociales. Entre tales prestaciones cabe contar:

a) La fijación de un salario vital minimo con independencia de la clase de ocupación y


destinado a ser revisado de acuerdo con la coyuntura económica nacional.

b) La procura de un puesto de trabajo para todo ciudadano útil, para to cual ha de


desarrollarse una política de pleno empleo.

c) La atención de los que estén incapacitados para el trabajo temporal o permanence: obreros
de industrias decaídas, paro coyuntural, ancianos, niños, deficientes mentales, etc., función
tanto mas importance en estos tiempos de crisis de las estructuras tradicionales de la familia
y de las formas comunitarias que antes cuidaban de las gentes desvalidas.

d) El acrecentamiento de las posibilidades vitales de la población y especialmente de las


masas de empleados y obreros, acrecentamiento que se actualiza: i) mediante una justa
distribución de ingresos a todos los niveles de acuerdo con la coyuntura económica; ii)
mediante el creciente acceso a los bienes culturales, lo que, por otra parte, es un requisito
para la reproducción de un sistema sustentado sobre la innovación o al menos sobre la
posesión de los conocimientos tecnológicos, y iii) mediante la expansión y el
perfeccionamiento de los servicios sociales a través, principalmente, de sistemas de seguros.
Manuel García-Pelayo
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Este documento ha sido reproducido con fines exclusivamente docentes, para su


uso por profesores y alumnos de Derecho Constitucional.