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Duelo gestacional

Pérdida perinatal: es un concepto vago que se refiere a un embarazo que culmina con la pérdida del producto,
incluidos el aborto espontáneo, el ectópico, el aborto terapéutico y la muerte neonatal temprana. Cualquier pérdida
perinatal causa alteraciones emocionales, psicosociales y de conducta. Duelo: es la respuesta de abatimiento debida
a la pérdida de algo valioso; no es racional ni intelectual. Es tristeza profunda, incontrolable que lleva al luto en fases
a través del tiempo. No constituye una enfermedad en sí misma, sin embargo, puede derivar en un proceso patológico.

Como dar una mala noticia


•Que los padres estén informados ante lo que sucede
•Buscar la persona ideal
•Buscar un lugar que en la medida de lo posible sea tranquilo, intimo y cree
confianza
•El discurso ha de ser breve, adaptado al nivel del que lo recibe y con toda
la verdad soportable para la ocasión
•Posibilitar las reacciones emocionales y acogerlas
•Responder a todas la dudas que puedan surgir
•Dar información de los hechos futuros para transmitir seguridad
•Posibilitar una adecuada toma de decisiones

Las etapas del duelo


La muerte termina con la vida de aquellos a quienes amamos,
pero no le pone un punto final a nuestro amor por ellos (...).
Mantenemos intacta nuestra capacidad de amar y de sentir el
amor de aquellos que han muerto. Cuando nos damos cuenta de
estas cosas, podemos empezar a dejar ir lo que hemos perdido (su
presencia) y empezar a atesorar lo que aún tenemos de ellos.
THOMAS ATTIG,

Intervenciones en el duelo gestacional y neonatal


Validar, acompañar, escuchar, no tener prisa, informar de manera cercana, explicar con la máxima precisión y detalle,
contestar a todas las preguntas, responder honestamente y de forma clara, informar de las intervenciones a realizar,
hacer seguimiento posterior, ofrecer disponibilidad, explorar, identificar, validar y descartar los sentimientos de
culpa…
 El modo en que comuniquemos la noticia de la muerte de su hijo a unos padres va a ser un factor muy
importante para ellos después elaboren su duelo adecuadamente
 Que lo hagamos bien o mal puede predisponer a proteger de futuros cuadros ansioso-depresivos. En un
momento así, la indiferencia o frialdad produce un profundo impacto y afecta negativamente a la elaboración
del duelo. Sin embargo, un trato cercano, cálido y humano va a ayudar a disminuir el impacto del trauma.
 Sabemos que comunicar a unos padres la pérdida de su hijo y acompañarles en ese primer trance es una labor
muy difícil. Es posible que nos resulte muy complicado, porque cuando ocurre esto, se suelen despertar en
nosotros otros duelos que nos remuevan recuerdos dolorosos.
 Si sentimos que no podemos hacernos cargo en este momento de enfrentarnos adecuadamente a esta
situación, es mejor pedir ayuda a un compañero.
 En el manejo del duelo y comunicación de la muerte gestacional y neonatal es importantísimo que nos
apoyemos en nuestro equipo para poder compartir lo que sentimos y poder rotarnos en caso de necesitarlo
 También es el cómo comunicamos la noticia (presentándonos, buscando un entorno tranquilo y acogedor,
usando un tono cercano, dando la información necesaria en cada caso), como la manera de responder tras ella
(dar tiempo, no juzgar su reacción, explicar con calma todas las opciones y apoyarles en las decisiones que
tomen).
Tener una imagen del pequeño ayuda a sobrellevar la pérdida, a dejar constancia de que aquella hija o hijo,
que murió en el vientre o al cabo de pocos días de nacer, existió
Nunca decir
1. No te lo tomes así, tienes otros familiares: el dolor y el duelo es por esa persona que ha muerto en concreto.
2. Tienes que olvidarlo: las mamás no tienen ningún interés ni intención de olvidarlo, todo lo contrario.
3. Mejor no hablemos de ello: cuando quien está en duelo necesita hablar de ello, y escoge a un interlocutor, es
altamente decepcionante encontrarse con que esa persona no consideré válido escuchar estos sentimientos
y piensa que silenciarlos va a facilitar el proceso.
4. Mejor ahora que más adelante: la muerte de un ser querido nunca es mejor
5. Estas cosas pasan, es normal: es cierto, pero no ayuda nada a la persona en duelo por la pérdida perinatal
6. Eres joven, tendrás otros: la edad no tiene nada que ver con que se pueda pasar un duelo más o menos ligero.
7. Tienes que salir, pensar en otra cosa. Esfuérzate: si está mal es porque no puede estar de otro modo.
8. Ya tendrías que estar mejor, paso hace “X” meses o días: respetar a la persona que está en duelo y sus tiempos
es fundamental para el acompañamiento.
9. Esto que te ha ocurrido no es nada comparado con…: esta sería la frase más recurrente de la no validación, la
que quita importancia a esa muerte perinatal si la comparamos con…
Las frases destacadas son las que más mencionan las mujeres afectadas, las más recurrentes. Son entre los que
involuntariamente hacen daño, los como dicen más utilizados para consolar. Se pronuncian a menudo para quitar
“hierro” a la pena de los padres, para relativizar el dolor; pero ya hemos visto que consiguen todo lo contrario. Afligen,
enfadan, molestan, dañan, hunden. Los destinatarios reciben, sobre todo incomprensión.
Cuidados paliativos
El cuidado de los recién nacidos que van a fallecer es una tarea propia del trabajo en una unidad de cuidado intensivo
neonatal (UCIN). Los cuidados holísticos implican reconocer las necesidades físicas, emocionales y espirituales del niño
que va a morir y de su familia. Asistencia en el cuidado paliativo (CP) del neonato en 3 áreas: ayuda en la toma de
decisiones del CP; atención del dolor y el confort, y apoyo en el proceso del duelo con competencia cultural.
En cuanto a la atención directa al RN en cuidados paliativos tendremos en cuenta los mismos principios que guían los
cuidados centrados en el desarrollo y en la familia habituales. En esta situación, el control postural no estará centrado
en mejorar el neurodesarrollo del niño sino su comodidad y en mantener una estética en el cuidado. Para el control de
síntomas no centraremos en dos aspectos fundamentales: por un lado, en la respiración, ya que un patrón irregular o
la presencia de ronquidos puede generar mucho estrés a las familias e incomodidad al niño, por lo que nos
aseguraremos de mantener la vía aérea limpia y permeable; por otro lado, en el dolor que controlaremos mediante
una evaluación cuidadosa y continua, manteniendo un acceso venoso, preferiblemente periférico, pero si disponemos
de un acceso central evitaremos pinchar de nuevo al niño y utilizaremos ese acceso actual. Retiraremos el resto de los
dispositivos vasculares, especialmente catéteres arteriales y centrales. En cuanto a la participación de la familia en los
cuidados, la norma general será la neutralidad; ofreceremos a la familia participar en los cuidados básicos, coger al
niño o acariciarle.
 Permitir personalizar la incubadora/sitio del bebé con un juguete lavable, un dibujo de los hermanos o una
foto de la familia.
 Brindarles a los padres la posibilidad de sacarse fotos con su hijo, si lo desean.
 Favorecer las visitas de la familia (que se incluya una visita semanal de abuelos y hermanos en la UCIN) y
los horarios flexibles.
 Enviarles a los hermanos un papel con las huellas/contornos de pies/manos del bebé
 Facilitar un espacio físico íntimo y privado para los padres y los familiares, que sea poco transitado. Por la
infraestructura del Servicio de Neonatología se podría permitir la colocación de un biombo. En el Servicio
de Obstetricia se podría proporcionar una habitación individual, si es posible, que permita una mejor
elaboración del duelo y acompañamiento de un familiar.
 Ofrecer distintas alternativas dejando que la familia decida. Darles a elegir. Comentarles que si se
arrepienten de alguna decisión no hay inconvenientes. No juzgar.
 Facilitar la expresión emocional y favorecer una adecuada elaboración del duelo.
 Respetar la relación neonato-familia, antes que la relación paciente-hospital, no limitando el tiempo de
permanencia de los padres con su hijo.
 Promover el contacto de los padres durante el fallecimiento para una mejor elaboración del duelo; no
debemos olvidar que ellos tienen derecho a decidir si quieren estar presente durante el fallecimiento, para
lo cual debemos ser flexibles y no limitar el tiempo para que los padres puedan estar con el hijo.
 Permitir la compañía de familiares cercanos si ellos lo desean ya que para los abuelos y otros familiares
también es una pérdida.
 Permitir la intimidad de los padres y de los familiares para facilitar la despedida y el duelo.
 Permitir a la familia ampliada y a los padres tener contacto con su hijo y tenerlo en brazos. No limitar este
tiempo siempre que sea posible.
 Dar la libertad a la familia para ejercer sus ritos culturales o religiosos; se permitirá el ingreso de un
sacerdote y/o pastor según lo requieran.
 Ofrecer la posibilidad de obtener y conservar objetos relacionados con el recién nacido, para favorecer
una adecuada elaboración del duelo como: • libreta de salud • pulsera de identificación • tarjeta
identificadora en la internación de Neonatología • ropas y objetos personales fotografías • huellas de
manos y pies y/o un mechón de cabello.
 Si ellos no desean retirar los objetos de su bebé informar que los mismos quedarán guardados en el
Servicio de Neonatología.
 Continuar la indicación y administración de fármacos para la sedación/analgesia para lograr un adecuado
manejo del dolor, del gasping y de las contracciones musculares.

Cuidados postmortem
 Proporcionar cuidados postmortem adecuados con mucho respeto.
 Realizar los cuidados postmortem junto a los padres en su presencia y permitir que ellos lo vistan si lo desean.
 Realizar la identificación del cuerpo consignando apellido, nombre, peso, fecha y hora del deceso, en una
pulsera o brazalete destinado a tal fin, según la normativa de la institución.
 Retirar el cuerpo de forma apropiada, procurando que sea envuelto en una manta. Evitar el uso de cajas
cerradas en esta instancia, mientras se encuentre en presencia de los padres.
 Permitirles en todo momento expresar el dolor.
 Si la madre recibió anestesia general y está sedada cuando el bebé fallece, esperar a que la madre esté
despierta y pueda interactuar con el bebé fallecido.
 Si no estuvieran los padres, esperar a que lleguen ellos o algún familiar, antes de llevar el recién nacido a la
morgue.
 Si los padres/familia han estado ausentes durante la muerte, guardarles objetos del recién nacido, asegurarles
que no tuvo dolor y relatarles cómo se acompañó al bebé durante su fallecimiento.

Intervenciones para una madre que ha perdido a su hijo


 Brindar y continuar con la atención médica y los cuidados de enfermería a la madre en el puerperio.
 Ofrecer atención y contención psicológica si lo desea.
 Proporcionar una habitación individual que le permita sobrellevar el dolor, pueda estar acompañada de algún
familiar y en lo posible lejos de las habitaciones donde se encuentren neonatos sanos.
 No obstaculizar la expresión emocional de la madre, permitirle experimentar y vivenciar la pérdida de su hijo
y el duelo del mismo. Evitar el uso de sedantes.
 Realizar inhibición farmacológica de la lactancia, si ella lo desea.
 Sugerir el uso de vendas o fajas sobre las mamas.
 Informar y sugerir la consulta a los consultorios de lactancia del hospital si fuese necesario.
 Permitir el alta precoz si el estado de salud de la madre lo permite.
 Acompañar y asesorar en el proceso de trámites con una óptima información.
 Es importante tener en el servicio un resumen escrito con todas las instrucciones claramente señaladas de los
trámites a seguir después del fallecimiento, ya que los padres pueden olvidar completamente las instrucciones
verbales que se les han dado sobre estos trámites.