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Política Contemporánea

Política contemporánea, gobierno y democracia: La búsqueda por una visión


integrada de los problemas políticos del país

La complejidad de la naturaleza y evolución de la política contemporánea


requiere que su análisis se realice desde los diferentes ámbitos de las
Ciencias Sociales. Por esa razón, nuestro propósito es generar una
aproximación a los temas más apremiantes de la política, el gobierno y la
democracia de la Colombia contemporánea, teniendo en cuenta las cuatro
dimensiones de la presente área de investigación.

Publicado en Horizontes

Esta área de investigación tiene como objetivo analizar la naturaleza y evolución


de la política contemporánea en cuatro dimensiones: teórica, institucional, opinión
pública, y actores y movimientos sociales.

La complejidad de la naturaleza y evolución de la política contemporánea requiere


que su análisis se realice desde los diferentes ámbitos de las Ciencias Sociales. Por
esa razón, nuestro propósito es generar una aproximación a los temas más
apremiantes de la política, el gobierno y la democracia de la Colombia
contemporánea, teniendo en cuenta las cuatro dimensiones de la presente área de
investigación. A partir de la dimensión teórica, pretendemos investigar de qué
manera las nuevas teorías de las Ciencias Sociales han incidido en la actual
compresión de la política y la sociedad colombiana. Desde la dimensión institucional
buscamos observar y analizar el funcionamiento del Congreso de la República y la
representación política. Con la tercera dimensión, pretendemos conocer y analizar
la cultura política y la opinión de los colombianos, sobre los diversos aspectos de la
democracia y la problemática política del país. Y finalmente, con la cuarta
dimensión, queremos identificar y analizar las relaciones que se establecen entre
las pertenencias identitarias de los actores y las movilizaciones sociales, las
elecciones, la construcción de nación y las políticas públicas.

Los aportes de la teoría social, del estudio de la opinión pública y del conocimiento
de los nuevos actores e instituciones sociales, son relevantes para comprender las
transformaciones de lo político. Partimos de la idea de que fenómenos actuales
como la globalización, la transformación del Estado-nación, el resurgimiento de la
sociedad civil, el surgimiento de nuevos movimientos y actores sociales, la
reivindicación de lo étnico, el multiculturalismo, la preocupación por la identidad
individual y colectiva, y las instituciones que surgieron de la Constitución de 1991,
entre otros factores, problematizan la concepción tradicional de la política
colombiana. De allí la necesidad de elaborar nuevas perspectivas de análisis e
identificar las nuevas prácticas políticas, a fin de comprender mejor los fenómenos
políticos colombianos y de difundir este conocimiento entre los ciudadanos y la
comunidad académica.

Un caso que nos permite ejemplificar el tipo de problemas que pueden ser
abordados desde esta área de investigación, es el cambio demográfico y su
incidencia en la cuestión agraria. Según el último censo de población, realizado por
el DANE en 2005, un poco más del 74% de la población colombiana vive en los
centros urbanos y alrededor del 26% vive en las áreas rurales. Así pues, Colombia
es hoy un país eminentemente urbano. Pero la vida de los habitantes urbanos se
vio afectada en los últimos meses, en términos de tranquilidad, movilidad y
abastecimientos alimenticios, por los paros y disturbios protagonizados por
movimientos reivindicatorios que representan los intereses de ese 26% de
población campesina marginada del desarrollo socioeconómico, debido a la falta de
voluntad política de la clase dirigente, para resolver los problemas estructurales que
acosan al sector agropecuario desde hace más de setenta años. Así que si la
opinión pública considera que las marchas de protesta y de apoyo al paro
campesino alteran el “orden público”, sin embargo, lo verdaderamente preocupante
es que esta situación refleja una brecha muy grande entre la Colombia urbana y la
rural.

Los fenómenos actuales como la globalización, la transformación del Estado-


nación, el resurgimiento de la sociedad civil y las instituciones que surgieron en el
91 problematizan la concepción tradicional de la política colombiana.

Hoy, la concentración de la tierra sigue siendo un problema sin solución. Según


datos de Fedesarrollo, 77% de la tierra cultivable del país está en manos del 13%
de los propietarios, y de estos, solo el 3,3% concentra el 30% de dichas tierras. Así
que Colombia necesita con urgencia una reforma agraria que redistribuya la
propiedad rural; aunque esta reforma se haya intentado, sin éxito, en varias
oportunidades. Adicionalmente, la globalización y la liberalización de la economía y
una de sus máximas expresiones, los tratados de libre comercio, exponen a los
productores nacionales, especialmente a los del campo, a una competencia
desigual en el mercado mundial, dado los bajos niveles de productividad del agro
colombiano.

A manera de hipótesis, podríamos decir que una de las razones por las que las
leyes de tierras no tienen la fuerza suficiente para ser eficaces, tiene que ver con la
sobre-representación en el Congreso de la República, de los intereses vinculados a
la gran propiedad rural, ya que el Parlamento seguiría teniendo una composición
que ya no refleja los cambios demográficos recientes. Es por ello que una de las
contribuciones del área de investigación Política contemporánea, Gobierno y
Democracia, del Centro de estudios sobre Colombia Contemporánea, es una
investigación sobre la representación política actual, para ver si la tesis mencionada
se sostiene y, en general, para determinar las nuevas características de dicha
representación frente a los cambios demográficos del país.

Así pues, los paros agrarios de estos últimos meses han sido la expresión
coyuntural de grandes problemas estructurales que afecta al campo colombiano, los
cuales llevan casi un siglo sin solución y sin una política agraria adecuada. Estos
paros son, además, expresión de los nuevos movimientos sociales y del derecho a
la protesta, generados por la Constitución de 1991. De esta manera, otro de los
aspectos a investigar, que sobre las dimensiones políticas de la Colombia
contemporánea piensa adelantar el ya mencionado grupo de investigación, es el
estudio de las características de la movilización social y de las nuevas identidades
de sus actores. Vemos entonces que los paros y las marchas realizadas en la última
década son políticos porque son expresión de demandas ciudadanas, porque la
política requiere de la acción colectiva, organizada y legítima para ser eficaz y
porque la política es, en todo caso, “la conflictiva y nunca acabada construcción del
orden deseado”. Y ese orden deseado hoy por el 26% de la población rural
colombiana, es aquel que proporcione una vida digna, justa y productiva.

Por último, la relevancia de esta área de trabajo radica en la búsqueda de una visión
integrada de los problemas políticos del país, a partir de la articulación de las
dimensiones teórica y empírica. Esta articulación permitirá crear y promover nuevos
espacios para la reflexión, la investigación, la elaboración de diagnósticos y de
soluciones a los problemas concretos, surgidos de la nueva configuración de la
sociedad colombiana del siglo XXI.