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Universidad Rural de Guatemala

Carrera: Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales con Énfasis en el Ambiente.

Sede Playa Grande Ixcán, Código 063.

Estudiante: Evelyn Karina Mérida Velásquez Carné: 160630042

Octavo Semestre, año 2019.

Docente: Licenciado Guillermo Domingo Baltazar

TEXTO PARALELO

ASIGNATURA CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE

Playa Grande, Ixcán El Quiché; Guatemala 19 de octubre del año 2019


13va. Semana:

10.2 Conciliación en el proceso civil guatemalteco

Concepto:

Derecho Procesal. “Es el conjunto de normas que regulan la actividad jurisdiccional del Estado
para la aplicación de las leyes de fondo y su estudio comprende la organización del Poder
Judicial, la determinación de la competencia de los funcionarios que lo integran y la actuación
del juez y las partes en la substanciación del proceso.”

La definición de derecho procesal encamina a comprender que el proceso es una serie de actos
que son necesarios para la aplicación de las leyes sustantivas y adjetivas, determina quién y
porqué es competente para conocer determinado proceso, que es una relación que se establece
entre las partes que intervienen el órgano jurisdiccional a través del juez competente, que debe
observar una secuencia de actos determinados en la ley que debe cumplir para llegar a obtener lo
que se pretende.

Al definir Derecho Procesal Civil, el procesalista Couture manifiesta: “Es la rama de la ciencia
jurídica que estudia la naturaleza y desenvolvimiento y eficacia del conjunto de relaciones
jurídicas denominada proceso civil. La definición supone, asimismo, que el proceso es un
conjunto de relaciones jurídicas.

Según su estructura es un proceso voluntario

Es donde no existe contradicción entre las partes y se ha dudado realmente de su naturaleza


como proceso, nuestro ordenamiento jurídico los regula como procesos especiales en el Libro IV
del Código Procesal Civil y Mercantil. En esta clase de procesos, existen aquellos en los cuales
se persigue la aprobación judicial de lo pactado entre las dos partes, porque ya están de acuerdo,
o sea, no hay oposición de ninguna de las dos a lo solicitado por la otra parte, y hay procesos en
los cuales con la pretensión presentada no afecta a alguna otra persona sino solo a la que
presentó la pretensión ante el órgano jurisdiccional, y en caso de presentarse oposición por
alguien que se vea afectado se convierte en proceso contencioso.
Antecedentes

“En Grecia la conciliación estaba regulada por la ley teniendo los tesmotetes el encargo de
examinar los hechos motivo del litigio y procurar convencer a las partes de que debían transigir
equitativamente sus diferencias. En Roma no estuvo la conciliación regulada por la ley, pero las
doce tablas respetaban la avenencia a que llegaran las partes Cicerón (106-43 a. C), aconsejaba la
conciliación fundado en el aborrecimiento que debía tenerse a los pleitos, diciendo de ella que
era un acto de liberalidad digno de elogio y provechoso para quien lo realizaba, siendo de notar
que los romanos, en más de una ocasión y en momentos de entusiasmo se reunieron como lo
hicieron en memoria de Julio César (101-44 a.C.) para deponer sus diferencias y terminar
amigablemente sus litigios.”

El Cristianismo vino a dar a la conciliación un nuevo impulso, gracias al espíritu de caridad y


paz que lo caracteriza, así vemos en el versículo 25, capítulo V del evangelio de San Mateo:
“Muéstrate conciliador con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que te
entregue al Juez”. Los mismos evangelios aconsejan que aquel a “Quien se reclame una cosa
debe dar lo que le pidan y algo más.”

Estos principios se tradujeron en las leyes españolas de la edad media, que establecieron la
conciliación, aunque no de un modo regular y permanente, la encontramos en las Ordenanzas de
Bilbao, (número 6, capitulo VIII. La instrucción de Corregidores de Carlos III, Las ordenanzas
de Carlos IV, en la que aparecen determinados vestigios de esta institución. Los Hombres
Buenos del Fuero de Mallorca (1230, si bien y aunque la misión de los mismos consistía en
buscar o facilitar una avenencia entre las partes, el acto no podía considerarse como una
verdadera conciliación en el sentido procesal con que hoy es conocida.

La conciliación fue regulada en forma permanente en los siglos XVIII y XIX, apareciendo
primero con tal carácter en los pueblos del norte de Europa y adoptándose distintos sistemas,
pues mientras en unos países como Francia y España se declaró obligatorio el intentarla como
requisito previo a todo juicio declarativo como se puede apreciar en la Constitución de Cádiz
(1812), en otros fue potestativo de las partes el intentarla o no. En general, la conciliación de las
partes se encomendó al juez; pero mientras en unas legislaciones como la alemana, este juez era
el mismo a quien correspondía el conocimiento del negocio en primera instancia, en otras como
en Francia y España fue un juez distinto.

En Guatemala los antecedentes de la conciliación los encontramos en la época colonial, en la


Constitución de Bayona (1808) (dominio de los franceses en España), en donde se instituyó en el
Artículo 101 a los Jueces Conciliadores que formaban un tribunal de pacificación. La
Constitución de tipo francés, inspirada en el sistema holandés paso a la de la monarquía española
(Cádiz 1812), instaurada al calor de la doctrina liberal, sustanciándose la conciliación con el
carácter de un verdadero juicio. Los artículos 282, 283 y 284 nos indican el alcalde de cada
ejercía el oficio de conciliador y la persona que tenía que demandar por negocios civiles o por
injurias debía presentarse ante él. El alcalde con dos hombres buenos nombrados por cada parte
oía al demandante y demandado, se enteraba de las razones en que respectivamente apoyaban su
intención y tomaba, oyendo el dictamen de los dos asociados, la providencia que le parecía
propia con el fin de terminar el litigio. Sin hacer constar que se había intentado el medio de la
conciliación, no podía entablarse ningún pleito.

La disposición de la obligatoriedad del intento conciliatorio previo a todo juicio estuvo vigente
aún en la época independentista, como lo demuestran las Constituciones de la República Federal
de Centroamérica (1824, artículo 171) y la Política del Estado de Guatemala (1825, artículo
180), reformada en 1835 (artículo 177). Posteriormente el Decreto 73 de la Asamblea Nacional
Constituyente (Ley Constitutiva del Supremos Poder Judicial del Estado de Guatemala), en su
artículo 41, abolió la conciliación como trámite previo al procedimiento judicial, sin embargo
estableció que los jueces procuraran conciliar a las partes litigantes, a cuyo efecto las harían
comparecer después de contestada la demanda y antes de recibirla a prueba. Este trámite sólo se
usaba en los asuntos civiles que se seguían por la vía ordinaria, sin que su incumplimiento
causara nulidad. Aunque las partes estuvieran representadas por procuradores, si al juez le
parecía conveniente podía hacerlas comparecer personalmente al acto de conciliación.

Éste no debía concurrir ninguno con el carácter de Abogado defensor, aún cuando lo fuera en el
negocio. Adoptando los interesados algún medio de conciliación se ponía constancia de ella en el
proceso, firmando el juez, las partes y el escribano, teniendo el acto fuerza de sentencia. Si
alguna de las partes pedía término para deliberar sobre la conciliación propuesta, el juez lo
concedía, con tal que no pasara de tres días.
En materia laboral ha habido avances para esta institución porque a partir de la revolución del 20
de octubre de 1944, se creó el Código de Trabajo y en el se contemplaban los Tribunales de
Conciliación y Arbitraje, lo que supone un gran logro para la clase obrera, atendiendo a que las
leyes de trabajo según la Constitución Política de la República de Guatemala, consagra que son
esencialmente conciliatorias y que solamente fracasados los intentos para llegar a un
avenimiento, pueden ejercerse el derecho de huelga y paro.

La Constitución Política de la República, no regula nada de esta institución en materia civil,


solamente el Código Procesal Civil y Mercantil, en el artículo 97 y 203. Y con la actual Ley de
Arbitraje y Conciliación, se crearon Centros de Mediación particular en los cuales las partes
someten sus controversias voluntariamente.

Concepto

Se puede decir que la conciliación es una forma excepcional de terminación del proceso, porque
constituye una manifestación bilateral de voluntad de dar por concluido el proceso civil o
mercantil. Este elemento de bilateralidad se infiere de su origen latino: “conciliare”, que significa
ponerse de acuerdo, armonizar los ánimos o los intereses de personas en desacuerdo.

La conciliación, como las otras instituciones de derecho procesal, unilaterales o bilaterales, que
terminan excepcionalmente el proceso, obedece a razones de economía de tiempo, dinero y
esfuerzos e implica una solución pacífica y amigable de un conflicto de intereses. La institución
procesal objeto de análisis tiene cabida en la mayoría de las ramas del Derecho, pero en cada una
de ellas con características propias, aunque su fundamento es el mismo: solucionar los conflictos
de intereses por medios pacíficos, evitándose las partes contrapuestas, gastos de tiempo y de
dinero y lo que es más importante, el mantenimiento de la armonía social.

El Doctor Aguirre Godoy manifiesta: “Hay cierto tipo de actuaciones judiciales que sin ser
preparatorias son previas al inicio del juicio ordinario. Esto sucede particularmente con la
conciliación. Hay códigos que regulan la conciliación como una fase, sin cuyo cumplimiento no
puede entrarse a la discusión en un proceso declarativo. En nuestro anterior sistema procesal
existía una disposición de tipo general que establecía que en la misma providencia en que se
tramitara una demanda, el Juez citaría a una conciliación a las partes con el objeto de procurar un
avenimiento entre ellas (Art. 83 C de Enjuiciamiento Civil y Mercantil). Si embargo esta
disposición tuvo poca efectividad práctica, ya que las partes no acudían al llamamiento judicial,
el cual, por otra parte, no tenía carácter compulsivo o sea obligatorio. En el Código en vigor esta
norma no figura. Existe en el Código Procesal Civil y Mercantil la disposición del artículo 97
que dice: los tribunales podrán, de oficio o a instancia de parte, citar a conciliación a las partes,
en cualquier estado del proceso. Si las partes llegan a un avenimiento se levantará acta firmada
por el juez o presidente del Tribunal, en su caso, por las partes o sus representantes debidamente
facultados para transigir por el secretario. A continuación, se dictará resolución declarando
terminado el juicio y se mandará anotar de oficio el acta, en los registros respectivos. Se
mantiene pues, el carácter no obligatorio de la conciliación. En otro tipo de proceso, como el
juicio oral, se regula la fase de conciliación como una etapa obligada, en la primera audiencia,
antes de iniciarse la diligencia /Art. 203 Código Procesal Civil y Mercantil).”

La conciliación es el acto procesal por el que las partes de común acuerdo y sobre un bien
susceptible de disposición, convienen ante un órgano jurisdiccional como única autoridad
competente, en dirimir el conflicto de intereses surgido entre ambas y, como consecuencia de
ello, poner término al proceso ya iniciado.

Naturaleza Jurídica de la Conciliación

El tratadista Roberto Díaz Junco manifiesta “La conciliación aparece en la vida del Derecho
como un acto jurídico de estirpe compleja, donde intervienen sujetos con distintos intereses y
que el consentimiento y la voluntad están dirigidos directamente a dar por terminada una
obligación o una relación jurídica, pero que también puede estar orientada, por ser objeto de
conciliar, a modificar una obligación existente y no en pocos casos, estar orientada a novar o
crear situaciones o relaciones jurídicas nuevas que interesan”.

“El licenciado Mario Efraín Najera Farfán dice de la naturaleza jurídica de la institución que se
analiza que existen dos opiniones distintas: Una que considera esta institución como un acto
meramente procesal, entendiéndose éste como aquel acto que se produce mediante la
intervención de la voluntad humana y que es realizado tanto por parte del juez, las partes o
terceros, y por el que crea, desenvuelve, modifica o extingue una relación propia o exclusiva del
proceso. Y la otra, que explica la naturaleza jurídica de la conciliacion como un acto contractual
porque se realiza mediante declaraciones de voluntad que generan vinculaciones jurídico-
materiales entre las partes”.

“El mismo autor sustenta el criterio que para él la conciliación participa de ambos caracteres sin
perder por ello su fisonomía meramente procesal, debido a su origen y efectos, pues el uno y los
otros están previstos en razón del proceso, ya que sin proceso carecería de existencia como figura
autónoma, y como acto procesal es susceptible de extinguir una relación jurídica, circunstancia
que implica la resolución de un órgano jurisdiccional que conlleva efectos jurídicos propios. E
indirectamente es contractual porque se realiza mediante una declaración de voluntad que genera
vinculaciones jurídico-materiales entre las partes, vinculación que no proviene de una sentencia
que define la litis sino de un acto de homologación que configura o legaliza el entendimiento
concertado entre los litigantes, homologación que se define como autorización judicial de
determinados actos de las partes, para la debida constancia y eficacia.”

Elementos de la Conciliación

Elemento Personal o Subjetivo

Las Partes: Todo acto procesal debe proceder de alguien cuya declaración o manifestación de
voluntad produzca efectos jurídicos.

La ley no atribuye el carácter de parte procesal a cualquier persona, sino como regla general, a
quien posea las cualidades exigidas por la misma. Así, el artículo 44 del Código Procesal Civil y
Mercantil, establece “Tendrán capacidad para litigar las personas que tengan el libre ejercicio de
sus derechos”; o sea, la capacidad de ejercicio contenida en el artículo 8 (del Código civil, el cual
preceptúa “La capacidad para el ejercicio de los derechos civiles se adquieren por la mayoría de
edad”, siendo mayores de edad los que han cumplido dieciocho años.

Conciliador: Además de las partes que intervienen en el proceso existe otra persona sin la cual
no puede concebirse esta institución y esa persona es el Juez que según nuestra legislación actúa
como conciliador al tenor del artículo 203 del Código Procesal Civil y Mercantil que preceptúa:
“ En la primera audiencia, al iniciarse la diligencia, el juez procurará avenir a las partes,
proponiéndoles fórmulas ecuánimes de conciliación y aprobará cualquier forma de arreglo en
que convinieren, siempre que no contraríe las leyes”.

El juez reviste tanta importancia en la conciliación que, el autor Giuseppe Chiovenda dice al
respecto: “En los casos en que el magistrado tiene la facultad o el deber de intentar la
conciliacion de las partes, la litis puede cerrarse con un arreglo o transacción procesal. Es un acto
procesal, pues se realiza con la intervención del magistrado en cuanto tal, que pone
inmediatamente término a la relación del proceso; de tal suerte, que después de verificada, las
partes ya no pueden pedir una sentencia de fondo en el mismo proceso”.

La voluntad

Sobre este elemento, el tratadista Díaz Junco manifiesta: “ Como se verá en el aspecto procesal
de la conciliacion, las partes que se encuentran en disputa de unos determinados interese, por
distintos medios expresan su voluntad de someterse al proceso conciliatorio; en algunas
ocasiones esa voluntad es espontánea, pues proviene directamente de las partes o de una de ellas
y otras veces es provocada, ante la convocatoria de la ley hace por intermedio de una autoridad
competente (órgano administrativo o juez). De todas maneras, en el acto conciliatorio debe
existir una manifestación de voluntad por cuenta de las partes, dirigida expresamente al centro de
sus desavenencias que entre ellas existen y la producción de un determinado resultado con
efectos jurídicos. Aquí, como en cualquier acto jurídico, se deben presentar los dos elementos
que la conforman, a saber: la intención o deseo intrínseco de los agentes (conciliante) y la
manifestación de ese deseo que se expresa con la conducta o actitud que despliegan en el acto.
Unidos esos dos elementos, con prevalencia a nuestro entender, de este último, se conforma el
elemento de la voluntad para la existencia del acto conciliatorio, el que debe aparecer en
cualquier forma o medio, de tal manera que inequívocamente logremos inferir que los agentes
estuvieron en el acto y que esa presencia tuvo como resultado una aquiescencia objetiva de estar
dispuesta a participar en la convención y de expresar sus deseos y sentimientos en relación con el
conflicto. Aquí la conducta de los agentes o sujetos en la conciliación debe ser inequívoca ser
parte del conflicto y para el conflicto.
El consentimiento

La conciliación es un acto procesal plurilateral y complejo, nacida de una convención especial,


de tal manera que en ella exista el concurso de varias voluntades que están a su vez en cabeza de
cada sujeto que conforma el conflicto. Con mayor razón será complejo el acto, si cada parte está
integrada por varias personas, caso en el cual el consentimiento se debe presentar en forma
especial y general.

El objeto

Se refiere a la materia sobre la que se puede conciliar. Resulta muy difícil sistematizar todo
aquello que puede ser objeto de conciliacion dentro del proceso civil

El artículo 203 del Código Procesal Civil y Mercantil preceptúa que el juez tiene que diligenciar
dentro de la audiencia una etapa conciliatoria esto es aplicable al juicio oral y en el se tramitaran
de acuerdo al artículo 199 del mismo cuerpo legal:

a. Los asuntos de menor cuantía;


b. Los asuntos de ínfima cuantía;
c. Los asuntos relativos a la obligación de prestar alimentos;
d. La rendición de cuentas por partes de todas las personas a quienes les impone esta
obligación la ley o el contrato;
e. La división de la cosa común y las diferencias que surgieren entre los copropietarios en
relación a la misma;
f. La declaratoria de jactancia
g. Los asuntos que por disposición de la ley o por convenio de las partes, deban seguirse en
esta vía
Finalidad de la conciliación

Considerando finalidad como el motivo por el que se realiza una acción, se puede decir que el fin
de la conciliacion puede ser:

a. Forma extraordinaria de terminar el proceso, pues la forma ordinaria por la que se


concluye un proceso es la sentencia, hay quienes dicen forma anormal de terminar el
proceso, pues si las partes concilian totalmente sobre la pretensión planteada ahí finaliza
el proceso. Este modo de dar por terminado el proceso, aprobado por la resolución
judicial correspondiente, pone un límite a la función jurisdiccional que, de oficio, no
podrá seguir conociendo en el proceso, ni se podrá dar alguna otra incidencia dentro del
mismo. Es decir, que, dentro del proceso iniciado, la conciliación adquiere autoridad de
cosa juzgada formal y también material, pues el juez no podrá en adelante ver lo que fue
materia de conciliación. Esto sería si la conciliación fue total. Porque si la conciliación
fue parcial, o sea, no se pusieron de acuerdo en todas las pretensiones el proceso en forma
normal respecto de lo que no fue objeto de conciliación, lo que se le denomina
conciliación parcial.
b. Constituye título ejecutivo, la eficacia extraprocesal o mediata de la conciliación tiene
relación con su publicidad y con su ejecutividad. Es pública, precisamente, porque la
misma ley ordena que se mandará anotar el acta en los registros respectivos y, por lo
mismo producirá efectos “erga omnes”, y es ejecutiva porque como dice el licenciado
Najera Farfan: “Confirmada por el Juez, su resolución vale como sentencia . quiero decir,
como si fuera una sentencia con autoridad de cosa juzgada y por lo tanto con fuerza
ejecutiva.

14va. Semana:

10.3 Conciliación en el proceso penal.

El procedimiento de conciliación No es novedoso afirmar que el sistema judicial en nuestro país


se encuentra totalmente colapsado. Entre las posibles causas que originan esta crisis podríamos
mencionar:
La sobrecarga de los tribunales.

El abarrotamiento de expedientes.

Las demoras en la resolución de conflictos.

La burocratización.

La falta de presupuesto.

La ausencia de tecnificación.

La escasa informatización procesal, etc.

Pero hay un factor fundamental que contribuye a esta crisis: el Código Procesal Penal; nuestra
normativa procesal vigente mantiene presupuestos que no dan respuesta satisfactoria a la
sociedad y que no contribuyen a solucionar ni a disminuir los conflictos.

El sistema penal guatemalteco no satisface verdaderamente los intereses de las partes que se
someten a un proceso judicial, es decir, no resuelve los conflictos. Las personas son sujetos
actores y protagonistas de actos, acontecimientos que se van entretejiendo a modo de redes de
múltiples historias que se sostienen por mitos, creencias, argumentos e ilusiones cargadas a su
vez de emociones; estas circunstancias se plasman muchas veces en los procedimientos
judiciales, que suelen resultar costosos, penosos y extensos, asegurándose de esta manera el
sufrimiento para ambas partes.

Se suma a lo anterior, la existencia de una circunstancia que no puede dejar de mencionarse y es


que, por sus propias características, el derecho penal actúa en la mayoría de las ocasiones con
total independencia de la voluntad de las partes de un proceso.

Ahora bien, más allá de las posibles causas de este “fracaso”, trataremos en el presente trabajo de
presentar una alternativa distinta a esta realidad: la conciliación penal como solución de
conflictos.

Los conflictos entre las personas siempre han existido, nacen con la propia naturaleza de la
humanidad. Los seres humanos viven, nacen y mueren participando en ellos. Desde la propia
célula de la sociedad, la familia, entre los padres, hijos, hermanos, amigos, conocidos, extraños,
nace casi en forma permanente todo tipo de conflictos. En el proceso penal también existe el
conflicto, entendido éste como una contra posición de intereses.

El problema es que la justicia penal no repara, sino que, en todo caso, lo que produce es un
proceso que termina por redefinir el conflicto. Según Alberto Binder, "el proceso penal es, antes
que nada, un conjunto de trámites que conducen, en el mejor de los casos, a una decisión
judicial"

Decimos esto porque ¿cómo solucionar un conflicto entre dos partes (víctima y victimario) si una
de ellas es desoída? No nos olvidemos que en nuestro sistema penal la parte damnificada salvo
excepciones (rol de querellante) participa en el proceso judicial como mero testigo, es decir,
realiza un aporte probatorio más en una causa judicial.

Definición e importancia del procedimiento de conciliación

La conciliación desde sus albores ha tenido como fin primordial servir de remedio a situaciones
en conflicto. Etimológicamente la "conciliatio" proviene del verbo conciliare, que significa
concertar, poner de acuerdo, componer o conformar dos partes que se debaten en una
controversia de intereses o en disidencia. Esto nos lleva a decir que la conciliación tiene como
condicionante el conflicto y como presupuesto la existencia de más de una voluntad. Como ya
hemos referido al inicio del trabajo, el conflicto está latente en todas las manifestaciones de
nuestra vida diaria, desde la afectiva, laboral, familiar, etcétera, lo que nos da una amplia gama
de expresiones antagónicas. Posiblemente, sobre todas estas manifestaciones podamos conciliar,
pero, solamente interesa a nuestro trabajo el conflicto con trascendencia jurídica. Ahora bien, no
todos los conflictos con trascendencia jurídica podrán ser conciliados. Hay restricciones de orden
social, público y moral que niegan la posibilidad de conciliar conflictos que encierran la
violación de bienes jurídicos protegidos y que se ubican en la esfera tuitiva del derecho penal. La
Ley de Conciliación Extrajudicial regula expresamente dicha prohibición en el art. 9, dejando
solamente la posibilidad de conciliar las relativas a la cuantía de la reparación civil derivada de la
comisión de delitos. Por tanto debe precisarse que el tema a tratar a continuación será
estrictamente la conciliación que opere en el conflicto con relevancia jurídica.

Definición: Sobre el particular podemos mencionar una serie de definiciones señaladas en el


Manual Teórico del Curso de Conciliación del Centro de Formación de Conciliadores antes
citado. Etimológicamente la conciliación proviene del vocablo latín conciliatio, conciliatonis que
significa componer, ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí (Diccionario
OMEBA). Por su parte Guillermo CABANELLAS, menciona que "...la conciliación representa
la fórmula de arreglo concertado por las partes. El juicio de conciliación procura la transigencia
de las partes, con el objeto de evitar el pleito que una de ellas quiere entablar. El resultado puede
ser positivo o negativo. En el primer caso las partes se avienen, en el segundo, cada una de ellas
queda en libertad para iniciar las acciones que le correspondan. Sus efectos son, en caso de
avenirse las partes, los mismos de una sentencia y en este sentido puede pedirse judicialmente la
ejecución de lo convenido".

J. Rodríguez, indica que la conciliación es un medio de evitar el litigio. Su objeto es estimular a


las partes para que decidan amigablemente sus diferencias, sin empeñarse en el proceso
contencioso, pesado y lento, no exento de obstáculos y generalmente costoso. E. Couture, define
a la conciliación como "el acuerdo o avenencia de parte que, mediante renuncia, allanamiento o
transacción, hacen innecesario el litigio pendiente o evita el litigio eventual". El sistema procesal
peruano contempla la conciliación como una alternativa de solucionar el conflicto litigioso antes
de emitirse sentencia y luego de sanearse el proceso, constituyendo de esta forma la conciliación
un acto procesal obligatorio y bajo la dirección del juez (salvo en procesos en que la cuestión
litigiosa sea de puro derecho), por medio del cual las partes o sus representantes proponen una
fórmula conciliatoria o en su caso el Juez, con el objeto de dar fin al proceso litigioso, cuyos
acuerdos tienen los efectos de la cosa juzgada y sancionando a quien se resista al cumplimiento
de lo pactado.

Resulta en tal sentido señalar que, la conciliación es el acuerdo de un conflicto entre dos partes,
la cual puede ser intentada por voluntad propia o con la intervención de un tercero, quién toma
conocimiento del conflicto y no hace otra cosa que ponerlas en evidencia, para que las partes
antes de que acudan al Poder Judicial busquen la avenencia al problema. De otro lado,
Ormachea21 considera que la conciliación es un proceso consensual y confidencial de toma de
decisiones en el cual una o más personas imparciales - conciliador o conciliadores - asisten a
personas, organizaciones y comunidades en conflicto a trabajar hacia el logro de una variedad de
objetivos. Por tanto, las partes realizarán todos los esfuerzos con la asistencia del tercero para:

1.-Lograr su propia solución.

2.-Mejorar la comunicación, entendimiento mutuo y empatía.

3.-Mejorar sus relaciones.

4.-Minimizar, evitar o mejorar la participación en el sistema judicial.

5.-Trabajar conjuntamente hacia el logro de un entendimiento mutuo para resolver un problema o


conflicto.

6.-Resolver conflictos subyacentes.

De otra parte, puede afirmarse que la conciliación desde el punto de vista de la psicología,
consiste en una proceso en el que existe una situación de conflicto entre una o más personas,
quien o quienes se someten a la intervención de un tercero imparcial que desarrolla parte activa y
quien dirige y orienta, previo conocimiento de la situación de conflicto y por manejo de la
comunicación, y propone las fórmulas de arreglo, todo lo anterior con el fin de buscar el mutuo
acuerdo como principio básico de solución.

Jurídicamente entonces podemos concluir que la conciliación es el acto jurídico e instrumento


por medio del cual las partes en conflicto, antes de un proceso o en el transcurso de éste, se
someten a un trámite conciliatorio para llegar a un acuerdo de todo aquello susceptible de
transacción permitido por la ley, teniendo como intermediario, objetivo e imparcial, la autoridad
del juez, otro funcionario o particular debidamente autorizado para ello, quien, previo
conocimiento del caso, debe procurar por las fórmulas justas de arreglo expuestas por las partes o
en su defecto proponerlas y desarrollarlas, a fin de que se llegue a un acuerdo, el que contiene
derechos constituidos y reconocidos con carácter de cosa juzgada.
15va. Semana:

11. EFECTOS DE LA CONCILIACION.

Los efectos serán idénticos a los del contrato de transacción si éste se da. En el entendido que la
conciliación es un procedimiento o camino para tratar de arribar a un arreglo que puede, o no
darse.

La transacción como fenómeno contractual, es pura esencia de derecho sustantivo con sus
características propias, que, aunque influya en un proceso, ya como excepción o como forma de
conciliación, que, aunque recoge aspectos de derecho sustancial, tiene aspectos y esencia de ser
un mecanismo o una técnica novedosa de resolución de conflictos extrajudiciales.

Sus efectos jurídicos, si se arriba a un acuerdo, son los de la transacción.

De tal manera que puede interponerse como acción ejecutiva en algunos casos o como excepción
previa Artículo 116 inciso 11, del Código Procesal Civil y Mercantil.

Adicionalmente, el Artículo analizado establece que el resultado producirá plena prueba en juicio
arbitral o jurisdiccional. El Artículo 186 del Código Procesal Civil y Mercantil establece que
ciertos documentos hacen plena prueba, por tanto, se agrega una característica más al documento
en donde se contiene la conciliación.

El artículo analizado también hace referencia a que la intervención del tercero en el proceso de
conciliación podrá ser administrada por entidades establecidas para dichos propósitos, tales como
los centros de arbitraje y conciliación.

“Muchos le atribuyen efectos idénticos a los de la transacción, pudiéndose interponer como


acción o excepción previa. Esta es sin duda la postura más lógica, pues de lo contrario,
difícilmente se podría asegurar el cumplimiento de las obligaciones emanadas de la conciliación.
Una de las formas de hacerlo es faccionar una escritura pública, el que se elabore un contrato de
transacción resultará en beneficio de las partes por los efectos que producirá, si llegado el
momento es necesario acudir a los tribunales, en virtud del incumplimiento de cualquiera de las
partes participantes en la conciliación.
Dicho lo anterior, se pueden señalar como efectos de la conciliación los siguientes: preclusivo y
ejecutivo. Concluido el procedimiento conciliatorio, precluye toda discusión sobre la relación
jurídica material antes controvertida; en consecuencia, cada una de las partes se compromete a
no replantear la cuestión, que se ha zanjado sin necesidad de acudir a un prolongado proceso.

Por el denominado efecto ejecutivo, las partes quedan obligadas a llevar a cabo las concesiones
recíprocas; en caso de incumplimiento, pueden exigir judicialmente su ejecución. La relacionada
exigibilidad puede llevarse a cabo a través de la vía de apremio, si el acuerdo de conciliación ha
quedado en acta o en escritura pública, bajo la forma de transacción.”.

16va. Semana:

Análisis de Casos

Entrevistas: En la elaboración del trabajo de campo, se entrevistaron a informantes claves,


como lo son las Juezas de Primera Instancia de Familia del Municipio y Departamento de
Quetzaltenango, Licenciada Pilar Eugenia Pérez Morales de Avila y Consuelo Piedad Barrios
Arreaga de Maldonado; también se tomó en cuenta a las Directoras de la Unidad Jurídica, tanto
de la Asociación Nuevos Horizontes, la Licenciada Claudia Lorena Chigüil Barrios, como de la
Defensoría de la Mujer Indígena, Regional Quetzaltenango, la Licenciada Mónica Elena Fuentes
Álvarez.

Las interrogantes formuladas a las informantes clave fueron las siguientes:

1) De conformidad con sus conocimientos, podría indicar que es para usted la conciliación y
de qué manera es aplicada en juicios orales de alimentos.

Quien manifestó lo siguiente: La Licenciada Pilar Eugenia Pérez Morales de Ávila: “La
conciliación es la búsqueda de la solución a un conflicto entre las partes de un proceso, si
hablamos de la conciliación judicial establecida en el Código Procesal Civil y Mercantil, sin
embargo, puede ser un acuerdo de voluntades entre personas, siempre para buscar la solución a
un conflicto. Dentro de los juicios orales de alimentos, siempre se aplica en la celebración del
juicio oral, previo a la contestación de la demanda, sin embargo, en todos los juzgados de familia
se celebran audiencias de conciliación sin necesidad de iniciar un juicio, ya que en esas
audiencias de conciliación se logran solucionar diversos problemas familiares.”. La Licenciada
Consuelo Piedad Barrios Arreaga de Maldonado: “La conciliación es la forma de resolver
conflictos, con la búsqueda de fórmulas beneficiosas para ambas partes, actualmente se aplica el
iniciar la audiencia de juicio oral, en donde en ocasiones se llega a convenio. Además, puedo
decir que normalmente se realizan citaciones para invitar a las personas a conciliar en este
juzgado y así evitar que presenten demandas”

La Licenciada Claudia Lorena Chigüil Barrios: “Es un método alternativo de resolución de


conflictos. Esta es aplicada dentro del proceso respectivo”.

La Licenciada Mónica Elena Fuentes Álvarez: “La conciliación es una forma de


desjudicialización de los procesos. Es aplicada en los juicios orales al principio de la celebración
de juicio oral, debiendo previamente entablar una demanda, momento en el que la juzgadora
propone formulas ecuánimes para resolver los conflictos y así evitar la continuación del
proceso”.

Con lo que se determina que: La conciliación desde distintos puntos de vista, es la mejor manera
para solventar problemas entre las partes, sin necesidad de demandarse entre sí y actualmente se
aplica al inicio de la celebración del juicio oral con el ánimo de buscar fórmulas ecuánimes de
solución de conflictos, con la complicación que previo a llegar a la audiencia de juicio oral, se
hace necesario demandar, por lo que las juzgadoras de familia de Quetzaltenango, han aplicado
paralelamente la acción de citar y llevar a cabo juntas conciliatorias sin necesidad de promover
juicio o demanda alguna.
2) ¿Considera que, aplicando la conciliación como procedimiento previo a iniciar juicios
orales de alimentos, las controversias se solucionarían con mayor celeridad y economía
procesal?

La Licenciada Pilar Eugenia Pérez Morales de Avila: “Sí, porque se evitarían todos los trámites,
audiencias y notificaciones, con una invitación a conciliar en este juzgado, y se garantizaría la
celeridad y economía procesal.”. La Licenciada Consuelo Piedad Barrios Arreaga de Maldonado:
“Si, porque no es necesario esperar la celebración de juicio oral.”.

La Licenciada Claudia Lorena Chigüil Barrios: “” Por supuesto, ya que se realiza el acuerdo de
una manera eminentemente conciliatoria, evitándose la litis y obteniendo en muchas ocasiones
mejores resultados.”.

La Licenciada Mónica Elena Fuentes Álvarez: “Es lo mejor porque en muchas ocasiones al
platicar con la contraparte se puede llegar a un convenio, en donde la pensión fijada es acorde a
las posibilidades del obligado y no conforme a una sentencia que en muchas ocasiones se
condena a una cantidad imposible de pagar, que trae por consecuencia un juicio ejecutivo en la
vía de apremio.”.

Con lo que se determina que: La conciliación como procedimiento previo a iniciar juicios orales
de alimentos, es la única solución para solucionar controversias de esta índole con celeridad, al
evitar litigio y de mayor conformidad entre las partes, ya que se garantiza además el
cumplimiento del convenio a que se comprometen las partes interesantes a cada asunto.

3) Con lo que se determina que: La conciliación como procedimiento previo a iniciar juicios
orales de alimentos, es la única solución para solucionar controversias de esta índole con
celeridad, al evitar litigio y de mayor conformidad entre las partes, ya que se garantiza
además el cumplimiento del convenio a que se comprometen las partes interesantes a
cada asunto.

La Licenciada Pilar Eugenia Pérez Morales de Avila: “Es mejor aplicar la conciliación
extrajudicial, puede ser la más beneficiosa por el acceso a la misma, también se lograría
descongestionar la carga laboral.”.
La Licenciada Consuelo Piedad Barrios Arreaga de Maldonado: “Si, porque la conciliación es
aplicada normalmente en los centros de mediación y actualmente se ha creado el programa de
facilitadores de justicia que tiene objetivos similares.”.

La Licenciada Claudia Lorena Chigüil Barrios: “Si, porque es un método alternativo, es decir
conciliación versus litigio.”.

La Licenciada Mónica Elena Fuentes Álvarez: “Definitivamente, porque sería mejor promover
un procedimiento previo consistente en la conciliación, que nos evite el interponer una demanda
y todos los requisitos que esta conlleva además de tener que esperar la fecha para la audiencia de
conciliación, que generalmente tarda por el trabajo que tienen los órganos jurisdiccionales. Es
importante establecer también que, si la conciliación se da de manera extrajudicial, sería bueno
que no necesite mayor requisito, sino solo el documento que acredite la obligación de dar
alimentos y si fuere posible contar también con un documento o constancia de ingresos”.

Con lo que se determina que: Es importante que la conciliación sea celebrada extrajudicialmente,
esto con el fin de resolver con celeridad los procesos y para evitar el litigio.

4) ¿Cuáles diría usted que serían las personas aptas para llevar a cabo la conciliación como
procedimiento previo a iniciar juicios orales de alimentos?

La Licenciada Pilar Eugenia Pérez Morales de Avila: “Al crearse los juzgados de familia, se
designó a un oficial conciliador que debía llenar perfiles aptos para conciliar, por lo que
considero que si la conciliación se da de manera judicial, todos los juzgados deben contar con un
oficial conciliador que tenga conocimientos de psicología, sociología, derecho indígena, también
que tenga conocimientos de las ciencias del Derecho, para lo cual además deben ser
profesionales como psicólogo y Abogado y Notario que tengan conocimientos de la realidad,
para poder proponer formulas ecuánimes de resolución de conflictos.”.

La Licenciada Consuelo Piedad Barrios Arreaga de Maldonado: “Los jueces, mediadores y ahora
también los facilitadores de justicia y personas con conocimientos jurídicos”.
La Licenciada Claudia Lorena Chigüil Barrios:”Los jueces de Familia e incluso los jueces de paz
en las comunidades donde no existan juzgado de familia.”.

La Licenciada Mónica Elena Fuentes Álvarez: “Podrían ser los conciliadores y mediadores, ya
que actualmente en la Defensoría de la Mujer Indígena de Quetzaltenango, cuando llegan
personas a solicitar ayuda y el servicio de la institución, se coordina con el Juzgado de Paz
Móvil, Centro de Mediación Móvil y los Centros de Mediación de los centros de Justicia para
solventar los problemas.”.

Con lo que se determina que: La conciliación primeramente debe ser celebrada por jueces que
tengan conocimiento en el ramo de familia, además también puede considerarse a los Notarios
como personas aptas para la conciliación y por último puede tomarse en cuenta a personas como
los ministros de culto, psicólogos, líderes comunitarios, que si bien fueron mencionados
únicamente por las Licenciadas Pilar Eugenia Pérez Morales de Avila y Consuelo Piedad Barrios
Arreaga de Maldonado, se estima que por llenar perfiles similares a los Mediadores de los
Centros de Mediación de la Corte Suprema de Justicia, que fueron mencionados por las demás
informantes clave, son entonces personas aptas para poder llevar a cabo una conciliación; por lo
que se debe tomar en cuenta también que si se llegara a un convenio ante tales personas,
posteriormente se debe dar una aprobación judicial al mismo.

5) Qué ventajas considera que aportaría al derecho de familia, la aplicación de la


conciliación previo a iniciar juicios orales de alimentos.

La Licenciada Pilar Eugenia Pérez Morales de Avila: “Creo que por la misma cultura en que nos
desenvolvemos, la primera ventaja seria que no existiría ese estereotipo de ser demandado, que la
misma experiencia nos dice que cuando se llega a un acuerdo voluntario, hay más disposición de
cumplimiento y se hace efectiva la pensión alimenticia, además se garantizaría la integración
familiar.”.
La Licenciada Consuelo Piedad Barrios Arreaga de Maldonado: “Los conflictos se solucionan
más rápido y se descongestiona el órgano jurisdiccional.”.

La Licenciada Claudia Lorena Chigüil Barrios: “La principal sería evitar la litis, obtener una
ventaja económica en menor tiempo, minimizar grandemente la revictimización que sufren las
mujeres al demandar y negociar los alimentos de sus hijos e hijas.”.

La Licenciada Mónica Elena Fuentes Álvarez: “En primer lugar, obtener soluciones con
celeridad, porque se habla de que no necesitamos entablar una demanda; en segundo lugar, que
la pensión fijada sea adecuada a la situación del obligado y a las necesidades de la o los
alimentistas y tercer lugar se obtiene el beneficio de que los alimentistas reciban la pensión
cómodamente.”.

Información que permite establecer que: Aplicar la conciliación como procedimiento previo a
iniciar juicios orales de alimentos, tiene por consecuencia obtener ventajas como la celeridad con
que se obtendrían las soluciones de este tipo de controversias, evitar la revictimización de los
alimentistas, evitar gastos económicos para obtener una ayuda alimenticia y por último descargar
a los órganos jurisdiccionales.

6) ¿Qué opinión le merece, generar la propuesta de reforma al Código Procesal Civil y


Mercantil, dividiendo el Capítulo IV – Alimentos, que corresponde al Título II – Juicio
Oral, del Libro Segundo – Procesos de Conocimiento, en dos secciones, la primera,
denominada “Procedimiento previo” para el cual deberán añadirse determinadas literales
al artículo 211; en los cuales se establezca el procedimiento previo a iniciar juicios orales
de alimentos, consistente en la conciliación y demás aspectos que sean necesarios regular
para que esta fase previa al litigio se desarrolle de la mejor manera posible, y la segunda
sección denominada “Procedimiento posterior”, que contendrá los artículos ya vigentes,
del 212 al 216, esto al tomar como iniciativa los estudios ya realizados por el autor
Mauro Chacón Corado?
La Licenciada Pilar Eugenia Pérez Morales de Avila: “Considero que es importante y se
cumpliría o respondería a una realidad que se da de hecho, porque las personas antes de acudir a
un órgano jurisdiccional han buscado soluciones al acudir a familia, con personas conocidas,
sacerdotes o pastores, para obtener la ayuda adecuada, inclusive a una notaría, que si bien ya no
se da por cuestiones económicas, siempre se ha tomado como una solución conciliadora.”

La Licenciada Consuelo Piedad Barrios Arreaga de Maldonado: “Considero que sería muy bueno
aplicar la reforma mencionada.”.

La Licenciada Claudia Lorena Chigüil Barrios: “Considero que para respetar el debido proceso
debe de realizarse la reforma, para que este “Procedimiento Previo” sea de carácter obligatorio y
así cumplir con celeridad y economía.”.

La Licenciada Mónica Elena Fuentes Álvarez: “Considero muy importante la aplicación de esta
reforma, para que el procedimiento sea mejor.”.

Con lo que se determina que: Las informantes claves, consideran en cada uno de los ámbitos que
se desenvuelven que apoyan la aplicación de la propuesta de reforma expuesta, porque esto
tendría aspectos muy positivos para el ordenamiento jurídico civil y generarían que el
procedimiento previo de la conciliación sea de carácter obligatorio para todas aquellas personas
que tengan interese en asuntos de alimentos. Por los resultados expuestos, interpretados y
analizados, se considera que se han alcanzado los objetivos trazados en la investigación, ya que
se responde con ello la pregunta de investigación siguiente: ¿Es la conciliación el medio procesal
como fase obligatoria previa al litigio, la solución para resolver con mayor celeridad las
controversias en juicios orales de alimentos? De la siguiente manera: La conciliación como
procedimiento previo a iniciar juicios orales de alimentos, es la solución para resolver con mayor
celeridad las controversias relacionadas a estos asuntos, ya que se evita el litigio y se obtienen
resultados más satisfactorios tanto para el obligado como los alimentistas.

Por lo que en base a lo expuesto, discutido y analizado y a la situación diaria que se vive en
relación a asuntos de familia y en atención a lo analizado y presentado por el Autor Mauro
Chacón Corado en relación al Instructivo para los Tribunales de Familia se hace necesario
proponer el Proyecto de reforma al Código Procesal Civil y Mercantil, dividiendo el Capítulo IV
denominado Alimentos, que corresponde al Título II – Juicio Oral, del Libro Segundo – Procesos
de Conocimiento, en dos secciones, la primera, denominada “Procedimiento previo” para el cual
deberán añadirse determinadas literales al artículo 211 del Código referido; en los cuales se
establezca el procedimiento previo a iniciar juicios orales de alimentos, consistente en la
conciliación y demás aspectos que sean necesarios regular para que esta fase previa al litigio se
desarrolle de la mejor manera posible; y la segunda sección denominada “Procedimiento
posterior”, que contendrá los artículos ya vigentes, del 212 al 216 del Código en estudio. Se debe
tomar en cuenta que, a criterio muy personal, esto permitirá resolver los asuntos relativos a
alimentos, de una manera más sencilla, pronta y satisfactoria para las partes que tengan interés.