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Durante 500 años la Modernidad domino el modo de vida de occidente, debido a la crisis de esta

forma de vida y los diversos conflictos a los que llevó, es que se produce en los últimos tres tercios
del siglo XX un cambio de paradigma cultural, pasando de una cultura moderna a una cultura
posmoderna.

Para la postmodernidad, el hombre no es el centro de la vida, sino la persona

La diferencia entre hombre y persona, es que el primero era universal, indifenciado. En cambio la
segunda es hombres y mujeres con rostro, identificados y donde uno mismo es lo más importante,
los demás pierden importancia

En la posmodernidad el otro desaparece poniendo el foco en el “yo”. Las personas practican un


narcisismo (el otro desaparece, predomina la indiferencia)

La razón se reemplaza por el deseo. El deseo determinara nuestras acciones y conductas y


decisiones. Busca de satisfacción inmediata

El objetivo principal de la postmodernidad es alcanzar el placer.

La vida posmoderna se convierte en una sucesión infinita de deseos y satisfacciones que se van
encadenando sin cesar y sin pausa. Deseamos y buscamos la satisfacción para una vez lograda esa
satisfacción, volver a desear y perseguir otra satisfacción.

Debido a la inmediatez del deseo, la vida se acelera, los tiempos se espera se suprimen y la
búsqueda del placer se vuelve urgente. Una urgencia que se resuelve mediante un proceso que se
denominara “el consumo” pero un consumo hiper.

En la cultura moderna, se preocupaba del futuro pero en la posmodernidad el presente es el que


cobra relevancia sin importar las consecuencias que puede ocasionar en el futuro. El instante
cobra un mucho valor y lo único permanente es el hoy. Nuestra vida se convierte en una sucesión
infinita de presente tras presente. El pasado se olvida y el futuro desaparece de nuestra vista. Lo
único que importa es lo que nos pasa ahora.

Es por eso que la idea principal de progreso que tenía la modernidad pierde sentido. Lo que
importa es el ahora.

El pasado no tiene importancia porque ya paso y no importa el futuro, no hay causa ni


consecuencia solo hay ya y ahora. Nada tiene inicio ni final, por lo tanto, no hay objetivos, no hay
proyectos porque no es un tiempo lineal

El hombre prometeico que anhelaba la modernidad, se transforma en un hombre dionisiaco que


mediante todos sus actos persigue el placer. Somos hombres y mujeres hedonistas buscando la
aceptación, aprobación convirtiendo a esto en el objetivo de nuestra conducta.

Huimos de todo aquello que no sea placentero. El bienestar se traduce como una forma efectiva
de felicidad. Una instantanea

La palabra (principalmente escrita) que había sido el eje comunicativo de la cultura moderna, se
hace a un lado para dejar lugar nuevamente a la imagen, a partir de las nuevas tecnologías y la
multimedia se pone nuevamente el foco en el dominio de la pantalla que difunde emocionalidad
dejando a un costado la reflexión intelectual. Son tiempos de espectáculo, de mirada sensible, de
impacto. Se define como la sociedad del espectáculo

La política fue la herramienta predeterminada para ordenar a la sociedad durante la modernidad.


Pero en tiempos donde predomina el yo, el hiperpersonalismo termina por fragmentar a la
sociedad. Debido a que existen diferentes personas buscando realizar sus propios ideales sin mirar
más allá de sus narices, se dice que la idea de sociedad termina por desaparecer dando lugar
únicamente a la GESTIÓN del presente. Sin un aspiraciones transformadoras.

La sociedad fragmenta produce que el estado pierda su poder y sea reemplazado por el MERCADO
que se transforma en el nuevo ordenador social. Un propósito para el cual no esta diseñado el
mercado, cuyo objetivo ha sido siempre establecer competencia entre sus agentes. Generando así
ganadores y perdedores. Debido a la libertad que se le da a las fuerzas económicas sin ponerle
trabas políticas hace el que “triunfa” sea el más poderoso. Se impone la supremacía del sistema
neoliberal, una nueva forma de capitalismo pero globalizado, que genera más desigualdad.

La posmodernidad se transforma en el soporte cultural que le dará sentido al neoliberalismo.

En estos tiempos, donde el estado ya no es el que predomina, sino el mercado, no somos


considerados por nuestro valor como ciudadanos sino por nuestro valor como consumidores,
clientes. Y como tales somos tratados. El consumo como fuente de satisfacción del deseo

Los consumidores buscan diferenciarse del resto, ser únicos, tener estilo. Es el espíritu consumidor
no se detiene a las puertas de la pobreza debido a que es una condición cultural.

Al predominar la categoría de consumidores por sobre la categoría ya olvidada de trabajadores, la


ética del trabajo se transforma en una ética del consumo. Que crea y genera derechos para quien
consume

Contrapuesto a la profundidad de la modernidad, la posmodernidad es un tiempo de superficies.

El cambio y el movimiento son valores fundamentales de esta cultura, que no avanza pierde.

La belleza de la superficie. El canon de belleza posmoderna se afirma en las superficies lisas, sin
interrupciones, imperfecciones. Lo pulido, brillante, luminoso es bello

En tiempos de superficialidad se requieren técnicas menos profundas que la persuasión es asi


como aparece la seducción que se adapta a nuestro modo de vida de constantes cambios. La
seducción da lugar un tipo de relación para la superficie que nos aleja de el enraizamiento, y nos
brinda relaciones superficiales que nos alejan del dolor. Facilidad para entrar y salir de una
relación. Nos seducen cosas, objetos, productos, etc. Cambiamos de gustos, de personas, de sexo,
de cosas de experiencias. La seducción es la forma de relación adaptable a la posmodernidad.

Como cambiamos constantemente, la permanencia pierde peso y sociedad se basa en lo efímero.


Donde todo es fugaz, dura poco. Instante breve. Un tiempo donde todo se torna viejo y obsoleto,
por lo tanto, reemplazado.

La fugacidad está relacionada con: La moda, el imperio de lo efímero, se basa en la novedad, más
allá de lo estético.
Ya no existe una ética universal, sino que predomina la ética personal; cada persona determina lo
que es bueno y lo que es malo según SU criterio sin importar la opinión del otro.

Contrapuesto a la idea de verdad única de la mod. La posmod plantea una multiplicidad de


verdades. Esta idea pone en cuestionamiento la idea misma de verdad y de si esta realmente
exista. Ya que cualquiera puede tener su verdad transitoria y personal. Esto lleva a que incluso la
ciencia pierda su pretensión de alcanzar la verdad. (crisis de paradigmas)

Si puede haber multiples verdades entonces no hay necesidad de conflicto, por eso la
posmodernidad promueve el consenso. El conflicto es algo poco deseable que debe evitarse.

Se pasa de una sociedad disciplinaria a una sociedad flexible, una sociedad en la que las normas se
flexibilizan y producen crisis en todas las instituciones modernas. Las normas valores pueden ser
modificadas, moldeadas ya que no hay verdades absolutas no hay jerarquias absolutas.

En este espacio de normas flexibles las libertades se amplian, son tiempos de mucha autonomía
dentro de las condiciones particulares de cada uno.

Al haber mayores libertades la seguridad se ve vulnerada en la posmodernidad, son tiempos


donde todo puede pasar, de incertidumbre. Puede ser insegura laboralmente, insegura
emocionalmente, insegura urbanamente, inseguridad existencial.

El concepto del deber de la modernidad se suplanta por la idea del poder, es decir, que uno es
dueño de si mismo y se exige por que puede. Es muy exigente para consigo mismo y se vive en una
sociedad del si, que no acepta no como respuesta. Se auto-exige un rendimiento extremo hasta el
cansancio por la idea de que “si se puede”. “La posmodernidad nos condena a la eterna exigencia
de la felicidad” “todos podemos ser felices y nos exigimos por serlo”.
La cultura posmoderna
Durante 500 años la Modernidad domino el modo de vida de occidente, debido a la crisis de este
estilo de vida y los diversos conflictos en los que desencadenó es que se produce en los últimos
tres tercios del siglo XX un cambio de paradigma cultural, pasando de una cultura moderna a una
cultura posmoderna.

Las diferencias más importantes entre ambos paradigmas son:

 Para la posmodernidad, el hombre ya no es el centro de la vida, sino que es la persona.


Son distintos en tanto que el primero es universal, indiferenciado y la segunda es distinta,
son hombres y mujeres con rostros, identificados.
 El acento se pone en el “yo” no en los “otros”. El otro desaparece y predomina la
indiferencia.
 El objetivo principal de la posmodernidad es alcanzar el placer. Es por esto que se
reemplaza la razón moderna por el deseo posmoderno. Este guiara nuestros actos,
conductas y decisiones ya que el hombre posmoderno esta una búsqueda constante de la
satisfacción inmediata.
 La vida posmoderna se convierte en una sucesión infinita de deseos y satisfacciones que
se van encadenando sin cesar y sin pausa. Deseamos y buscamos la satisfacción para una
vez lograda esa satisfacción, volver a desear y perseguir otra satisfacción.
 Debido al carácter inmediato del deseo, la vida se acelera, los tiempos de espera se
suprimen y la búsqueda del placer se vuelve urgente. Esta urgencia durante la
posmodernidad se revuelve mediante un proceso que se denomina “el consumo”. Y así el
consumo se vuelve una fuente de satisfacción del deseo.
 En la cultura moderna, el futuro era lo que sostenía a las personas, ese ideal de alcanzar
mañana aquello que parecía utópico hoy. En cambio, en la posmodernidad lo que importa
únicamente es el presente. lo que importa es vivir el momento, Sin importar qué
consecuencias puede ocasionar en el futuro. Lo instantáneo cobra mucho valor y lo único
permanente es el hoy. Nuestra vida se convierte en una sucesión infinita de presente tras
presente. El pasado no es relevante porque ya paso y no importa el futuro, no hay causas
ni consecuencias, ni principio ni final, por lo tanto, no hay objetivos, no hay proyectos. Es
por eso que la idea de PROGRESO de la modernidad pierde todo su sentido, ya que lo que
importa es el AHORA.
 El hombre prometeico, aquel que todo lo puede, con el que soñaba la modernidad, se
transforma en un hombre dionisiaco que mediante todos sus actos persigue el placer. Los
hombres y mujeres somos hedonistas en busca de la aceptación, de la aprobación de los
demás y en base a este objetivo es que moldeamos nuestra conducta.
 La palabra (principalmente escrita) que había sido el eje comunicativo de la cultura
moderna, se hace a un lado para dejar lugar nuevamente a la imagen, a partir de las
nuevas tecnologías y la multimedialidad se pone nuevamente el foco en el dominio de la
pantalla, que es la encargada en nuestros tiempos de difundir la emocionalidad, dejando
de lado la reflexión intelectual. Son tiempos de espectáculo, de mirada sensible, de
impacto. Esto se relaciona también con otra nueva característica de la posmodernidad, la
seducción.
 La política que fue la herramienta establecida para ordenar a la sociedad durante la
modernidad, es reemplazada por la GESTIÓN. En los tiempos donde predomina el yo, el
hiperpersonalismo termina por fragmentar a la sociedad debido a que las diferentes
personas están más avocadas a realizar y perseguir sus propios ideales sin mirar más allá
de sus narices y ombligos. Se dice que al estar fragmentada la idea de sociedad termina
por desaparecer dando lugar únicamente a la gestión del presente, que se enfoca
simplemente en una administración efectiva, sin aspiraciones transformadoras.
 Durante la posmodernidad, la sociedad fragmentada provoca que el ESTADO moderno
pierda su poder y sea reemplazado como ordenador social por el MERCADO. Un propósito
para el cuál este no fue diseñado, sino que siempre su objetivo fue el de generar
competencia entre los distintos agentes. De esta manera se permite que en la sociedad se
establezca una meritocracia que designa ganadores y perdedores haciéndonos creer que si
perdemos o ganamos es enteramente nuestra culpa. Debido a la libertad que se les da a
las fuerzas económicas sin ponerle trabas políticas hace que el que triunfe sea el más
poderoso. Durante esta época, es que usando a la posmodernidad como soporte cultural
se impone la supremacía del sistema neoliberal, una nueva forma de capitalismo, pero
globalizado, que genera más desigualdad.
 En estos tiempos, donde el estado ya no es el que predomina, sino el mercado, no somos
considerados por nuestro valor como ciudadanos sino por nuestro valor como
consumidores, clientes. Y como tales somos tratados por el sistema. Los consumidores
buscan diferenciarse del resto, ser únicos, tener estilo. Es el espíritu consumidor no se
detiene a las puertas de la pobreza debido a que es una condición cultural. Y como
hombres posmodernos buscamos el placer pasando por alto nuestras capacidades
adquisitivas con el fin de satisfacer nuestros deseos.
 Al predominar la categoría de consumidores por sobre la categoría ya olvidada de
trabajadores, la ética del trabajo se transforma en una ética del consumo. Que crea y
genera derechos para quien consume
 Contrario a la PROFUNDIDAD moderna, que eran pensamientos, costumbres enraizadas y
solidas difícil de moverlos o cambiarlos, la SUPERFICIE posmoderna es el escenario
perfecto para el desarrollo de esta nueva cultura donde el cambio y el movimiento son
fundamentales ya que el que no avanza, el que no cambia pierde.
Dentro del concepto de SUPERFICIE posmoderna también aparece la belleza superficial. El
canon de belleza superficial se afirma en las superficies lisas, sin interrupciones,
imperfecciones. Lo pulido, brillante, luminoso es bello
 En tiempos de superficialidad se requieren técnicas menos profundas que la PERSUASIÓN
es así como aparece la SEDUCCIÓN que se adapta a nuestro modo de vida de constantes
cambios. La seducción da lugar un tipo de relación para la superficie que nos aleja del
enraizamiento, y nos brinda relaciones superficiales que nos alejan del dolor. Facilidad
para entrar y salir de una relación. Aparte de personas, nos seducen cosas, objetos,
productos, etc. Cambiamos de gustos, de personas, de sexo, de cosas de experiencias. La
seducción es la forma de relación adaptable a la posmodernidad.
 Como cambiamos constantemente, la permanencia pierde peso y sociedad se basa en lo
efímero. Donde todo es fugaz, dura poco. Instante breve. Un tiempo donde todo se torna
viejo y obsoleto, por lo tanto, es reemplazado rápidamente.
 La fugacidad está relacionada con: La moda, el imperio de lo efímero que se basa en la
novedad, más allá de lo estético.
 Ya no existe una ética universal, sino que predomina la ética personal; cada persona
determina lo que es bueno y lo que es malo según SU criterio sin importar la opinión del
otro.
 Contrapuesto a la idea de verdad única de la modernidad, la posmodernidad plantea una
multiplicidad de verdades. Esta idea pone en cuestionamiento la idea misma de verdad y
de si está realmente existe. Ya que cualquiera puede tener su verdad transitoria y
personal. Esto lleva a que incluso la ciencia pierda su pretensión de alcanzar la verdad.
(crisis de paradigmas)
 Si puede haber múltiples verdades entonces no hay necesidad de conflicto, por eso la
posmodernidad promueve el consenso. El conflicto es algo poco deseable que debe
evitarse.
 Se pasa de una sociedad disciplinaria a una sociedad flexible, una sociedad en la que las
normas se flexibilizan y producen crisis en todas las instituciones modernas. Las normas
valores pueden ser modificadas, moldeadas ya que no hay verdades absolutas no hay
jerarquías absolutas y todo puede ser cuestionado.
 En este espacio de normas flexibles las libertades se amplían, la posmodernidad son
tiempos de mucha autonomía dentro de las condiciones particulares de cada uno.
 Al haber mayores libertades, la seguridad se ve vulnerada en la posmodernidad, son
tiempos donde todo puede pasar, de incertidumbre. Puede ser inseguridad laboral,
inseguridad emocional, inseguridad urbana, inseguridad existencial, etc.
 El concepto del deber de la modernidad se suplanta por la idea del poder, es decir, que
uno es dueño de sí mismo y se exige por que puede. Es muy exigente para consigo mismo
y se vive en una sociedad del sí, que no acepta un no como respuesta. Las personas se
autoexigen un rendimiento extremo hasta el cansancio por la idea de que “si se puede”.
“La posmodernidad nos condena a la eterna exigencia de la felicidad” “todos podemos ser
felices y nos exigimos por serlo”.