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Elección de un problema ético a nivel organizacional

ACTIVIDAD 3
Integrantes Mónica Alejandra Rincón Roa ID: 440444
Kelly Jhoana Rodríguez ID: 438091

Aspecto o situación problemática a nivel ético en el contexto organizacional o empresarial (Experiencia personal de
algún integrante del grupo en su ámbito laboral).

Cualquier política de ética efectiva prohíbe el comportamiento abusivo en su lugar de trabajo. Este tipo de
comportamiento puede tomar muchas formas. Los empleados pueden involucrarse en acoso sexual, intimidar
a otros trabajadores, contar chistes inapropiados u ofensivos, mostrar pornografía en la pantalla de su
computadora o robarle a sus compañeros de trabajo o la compañía. Su política de ética debe declarar
explícitamente que todas esas acciones están prohibidas en el trabajo. También se debe especificar los castigos
o las repercusiones de tales acciones.

Nivel de afectación de la situación


Contexto (lugar o ambiente
empresarial u organizacional) Institución Educativa, sala de docentes
Agentes (víctimas o responsables del
Maestras jóvenes son las víctimas y los responsables son los altos
problema)
directivos.

 INTIMIDACIO.
Consecuencias (efectos presentados a
 ACOSO.
causa del problema ético a nivel
 EXCESO DE CARGA LABORAL.
organizacional)
 ESTRÉS
 DAÑO A LA DIGNIDAD Y BUEN NOMBRE
En todas las interacciones y vivencias de los seres humanos, en los
diferentes ámbitos en que se desarrollan, pueden presentarse
constantemente problemas en sus relaciones y formas de
comunicación por varias causas, que si bien afectan principalmente
Afectación local, nacional e
internacional (posibles secuelas éticas a las personas que hacen parte de estos, también puede hacerlo a
o morales a nivel organizacional) terceros. Esto ocurre con frecuencia en las relaciones laborales, en
las que se ven involucrados empleadores y trabajadores
indistintamente. En ocasiones, numerosos problemas generados en
las empresas obedecen a la falta de criterios éticos aplicables para
solucionar las controversias que surjan en la esfera laboral, y que al
trascender en algunos casos al ámbito personal (como por ejemplo,
con actos de violencia psicológica o física), generan afectaciones al
ambiente en el sitio de trabajo. Si ello es así, tal situación puede
evidenciar un bajo nivel de responsabilidad social individual por
parte de las empresas.

Las empresas enfrentan múltiples problemas éticos en el ejercicio


de sus actividades, cuya solución es necesaria para garantizar el
cumplimiento de su objeto social y el buen funcionamiento de su
estructura administrativa, y que en su conjunto redunda en el
bienestar de la empresa. Por ello, para prevenir los conflictos que
surgen de una relación laboral se deben poner en práctica principios
éticos que sirvan como parámetros para el comportamiento de los
trabajadores y empleadores en los diferentes escenarios en los que
interactúan. La implementación de dichos principios éticos puede
hacerse por medio del reglamento interno de trabajo (RIT) de la
empresa, o de un código de ética. Todos en la organización deben
motivar a que dichos principios sean puestos en práctica, pues su
omisión tendría como corolario un perjuicio propio, para los
trabajadores, o incluso para la misma compañía.

Un ejemplo de conflicto ético-empresarial es el que nace cuando se


presentan conductas derivadas de las relaciones entre empleadores
y trabajadores, que pueden ser denominadas de Acoso Laboral[i],
tales como hostigamiento laboral, persecución, maltrato
psicológico, actos de discriminación, violencia, entre otros; y con la
finalidad de perturbar casi siempre, la prestación del servicio y
obtener la renuncia del trabajador. Estas conductas para que sean
consideradas como tal, tienen unas condiciones que radican en la
intensidad y en la repetición sistemática de la agresión que
componen actos dirigidos a la afectación sicológica de una persona;
e incluso van más allá, pues conllevan una afectación indirecta de
principios fundamentales protegidos constitucionalmente como el
honor, la libertad, la intimidad y la dignidad como máximo precepto
del ser humano. Así, se evidencia una ilegitimidad ética
representada en el acto constitutivo de acoso laboral.

El psicólogo sueco Heinz Leymann describe el acoso laboral como


la “situación en la que una persona ejerce una violencia psicológica
extrema, de forma sistemática y recurrente durante un tiempo
prolongado sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con
la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o
víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores
y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando
el lugar de trabajo.

Para hablar de acoso laboral en las empresas, tenemos que referirnos


a seres humanos en interacción, con ideales, fragilidades,
convicciones y expectativas; de “seres sociales”. Por tanto, las
consecuencias del acoso laboral no solo se proyectan en el entorno
socio-laboral (disminución del rendimiento, trastorno en el
relacionamiento con sus compañeros, jefes directos o indirectos, o
en general, afectación del clima laboral), sino también en el socio-
familiar de la víctima.

Puede afirmarse entonces que uno de los efectos más dañinos para
las empresas cuando se realizan conductas de acoso laboral, es el
riesgo psicosocial, relacionado directamente con los vínculos
interpersonales del trabajador en la empresa, cuyo resultado
mediato es el deterioro de las relaciones de trabajo, la comunicación
y la competencia del trabajador, que inciden en su estabilidad
emocional. Podemos enunciar en términos generales algunas formas
de maltrato
Tipo de afectación en el ámbito ético (referenciar algunas de las categorías aristotélicas cuestionadas
en el problema).

Se hace uno revolucionario cuando se ve privado personalmente de todas aquéllas distinciones de que se colma
a los demás. Igual injusticia tiene lugar, cuando sin guardar la debida proporción, unos son honrados y otros
envilecidos.
ARISTÓTELES

La reglamentación de las relaciones laborales no fue un tema socorrido en la legislación anterior a 1917. Entre
los antecedentes que se pueden relacionar con ello no hay referencias a conductas impropias, como sería el
hostigamiento o el acoso en el centro de trabajo, o bien, vinculado con el desempeño de las labores
subordinadas. En tales condiciones puede decirse que el acoso laboral en cualquiera de sus expresiones resulta
un tema de novedad
Para su estudio y para su reglamentación, no así en la práctica, en la cual tiene antecedentes remotos que
lamentablemente no han merecido la reflexión sino hasta ahora. De tal suerte, debe ser importante analizar
tales acontecimientos y buscar su reglamentación para prevenirlos y sancionarlos.
Definir a la violencia en el trabajo es una tarea difícil, ya que abarca un ámbito muy vasto. De acuerdo con el
doctor A. Khalef como especialista en medicina laboral, toxicología médica e industrial, ergonomía práctica y
sociología y ciencias humanas aplicadas al trabajo la denomina como “cualquier acción, todo incidente o
comportamiento que no pueda considerarse una actitud razonable y con el cual se ataca, perjudica, degrada o
hiere a una persona dentro del marco de su trabajo, o debido directamente al mismo”. La violencia laboral que
se ejerce sobre el trabajador(a) atenta contra su dignidad, integridad física, sexual, económica, psicológica o
social a través de los mecanismos de amenazas, intimidación, maltrato, persecución, menosprecio, insultos,
bromas con una carga de sarcasmo o ironía de manera reiterada, discriminación negativa, desvalorización de
las tareas asignadas, inequidad salarial, traslados compulsivos, etcétera.