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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO FACULTAD DE FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN INSTITUTO DE HISTORIA

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO FACULTAD DE FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN INSTITUTO DE HISTORIA

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN INSTITUTO DE HISTORIA TTRRAANNSSIICCIIÓÓNN CCHHIILLEENNAA AA LLAA
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EVOLUCIÓN DEL PROCESO DE TRANSICIÓN CHILENA A LA
DEMOCRACIA: UN PROCESO DE CONSENSOS Y PACTOS

TRABAJO DE TITULACIÓN PARA OPTAR AL TÍTULO DE PROFESOR DE HISTORIA, GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES

PPRROOFFEESSOORR GGUUÍÍAA:: SR. BALDOMERO ESTRADA TURRA AALLUUMMNNOO:: ADRIÁN VILLEGAS DIANTA

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DEMOCRACIA: UN PROCESO DE CONSENSOS Y PACTOS

TRABAJO DE TITULACIÓN PARA OPTAR AL TÍTULO DE PROFESOR DE HISTORIA, GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES

PPRROOFFEESSOORR GGUUÍÍAA:: SR. BALDOMERO ESTRADA TURRA

AALLUUMMNNOO:: ADRIÁN VILLEGAS DIANTA

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Este trabajo de titulación esta dedicado especialmente a mi familia por su constante apoyo, cariño y comprensión durante estos años de estudio. En primer lugar a mis “madres”, la señora Adriana Robledo Carrasco y Roxana Dianta Olmedo. También quisiera dedicar este trabajo a mi padre, el señor Arturo Villegas Robledo y a mis hermanos, Consuelo, Andrés, Carmen y María Paz. A Patricia Huencho, a mi tío Juan Luis Villegas y familia, por ser un pilar fundamental en mi vida. A todos les dedico este trabajo de titulación, por ser las personas que día a día me entregan la fuerza para seguir adelante.

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AAGGRRAADDEECCIIMMIIEENNTTOOSS

Quiero dar las gracias a mis “madres”, la señora Adriana Robledo y Roxana

Dianta, a mi padre, el señor Arturo Villegas y a mis hermanos, Consuelo, Andrés, Carmen

y María Paz. A Patricia Huencho, a mi tío Juan Luis Villegas y familia, por ser las

personas que me han ayudado a realizar este trabajo, brindándome todo el apoyo y amor

necesario, así como también la fuerza para llevarlo a buen término.

También quiero agradecer a mi profesor guía, el señor Baldomero Estrada, quien me guío sabiamente por los intrincados caminos de la transición chilena a la democracia, resaltando el valor de la contemplación de las distintas visiones que existen sobre el tema y entregándome las herramientas necesarias para ello.

También quisiera agradecer a los profesores del área de didáctica del Instituto de Historia, el señor Nelson Vásquez, Ricardo Iglesias y especialmente al profesor Mauricio Molina, quien a través de distintas reuniones, me permitió realizar un material didáctico de acorde con el tema abordado, aportando valiosas idea y sugerencias.

Por su parte quisiera agradecer a todos mis compañeros de promoción, que han logrado que este año, a pesar de todo el trabajo, sea muy especial. A Cristián Araya,

Gustavo Ruz, Mauricio Martínez, Cristóbal Guerra, Cristián Vallejos, Ángela Silva, Ana Henríquez y Patricio Quezada, por su constante preocupación y aportes a este trabajo. A mis compañeros y compañeras de pedagogía, Nolvia, Loreto, Francisca, Carina, Mireya, Pablo, Gabriela, Constanza, Gonzalo, Liliana y Yáskara; como también a mis compañeros

y compañeras de licenciatura, Rodrigo, Andrés, Mauricio, Claudia, Carolina, Ana María, Francisco, y a tantos otros que me han acompañado durante este largo tiempo; a todos ellos vayan mis más sinceros agradecimientos.

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AAGGRRAADDEECCIIMMIIEENNTTOOSS YY DDEEDDIICCAATTOORRIIAASS Agradezco a mis tíos y primos de San An tonio y Santiago por

Agradezco a mis tíos y primos de San Antonio y Santiago por estar constantemente preocupados de mi trabajo. En este sentido quisiera agradecer también a Jaime, Ernesto y Víctor, por ser tres grandes amigos que me estuvieron siempre apoyando en todo lo necesario durante todos estos años. También mis agradecimientos son para Luis, Carlos, Mauricio, Gonzalo, Pérez, José Luis y tantos otros, en San Antonio, amigos de infancia que desde un comienzo estuvieron conmigo alentándome en los momentos difíciles.

También agradezco a todos los profesores y funcionarios del Instituto de Historia, especialmente a “Biblioteca”, por facilitarme el material necesario para este trabajo.

A todas estas personas (y a todos los que por uno u otro motivo se quedan en el tintero, ya que a estas alturas la memoria se a hecho frágil, pero que igualmente guardo en mis recuerdos) vayan mis más

sinceros agradecimientos. Por todo

muchas gracias.

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AAGGRRAADDEECCIIMMIIEENNTTOOSS YY DDEEDDIICCAATTOORRIIAASS “Para todos los jóvenes chilenos que un día se

“Para todos los jóvenes chilenos que un día se convirtieron en hombres al luchar por la democracia en nuestro país” vaya esta sencilla dedicatoria

Adrián Villegas Dianta

24 – X - 2003

luchar p or la democracia en nuestro país” vaya esta sencilla dedicatoria Adrián Villegas Dianta 24

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IINNTTRROODDUUCCCCIIÓÓNN P P R R E E F F A A C C I I O
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PPRREEFFAACCIIOO

El complejo proceso de transición a la democracia en Chile, tiene varios planos en

A su vez es el

fruto de numerosos acercamientos, consensos y pactos, que ya se daban desde los primeros

años del Régimen Militar.

los cuales se desarrolla, como el político, económico, jurídico, social, etc

Por su parte, el tema de la transición, ha generado un amplio debate, ya que constituye una de las más importantes temáticas a la hora de analizar la historia reciente de nuestro país. También constituye un tema de difícil estudio, producto de la variedad de interpretaciones sobre el proceso, pasando desde la discusión de su fecha de inicio y término, hasta el alcance de su desarrollo y repercusiones en la vida política y social de nuestro país, producto del acercamiento y establecimientos de ciertos consensos y pactos para llevarla a cabo.

El presente trabajo realizará ser una revisión de los principales consensos y pactos llevados a cabo durante el Régimen Militar, y más tarde, durante el retorno a la democracia en el país, desde la perspectiva de análisis del método histórico, en lo que definiremos como una etapa pre – transicional y de transición a la democracia (de 1980 a 1990 y de 1990 a 2003 respectivamente)

A la vez, el siguiente trabajo se compone de tres capítulos. En el tomo I hay dos (revisión y discusión historiográfica en el primer capítulo y el análisis de la evolución histórica del proceso de transición y sus problemáticas en el segundo) los cuales son la base para un tercer capítulo (en el segundo tomo) que consiste en una serie de materiales didácticos sobre los temas que aquí se tratan insertados en un proyecto educativo.

Este trabajo dará a conocer desde las diferentes perspectivas políticas, una fecha de inicio y término para el proceso de transición a la democracia en Chile, sus características y la

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IINNTTRROODDUUCCCCIIÓÓNN evolución histórica del proceso de transición. En este sentido para los analistas de
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evolución histórica del proceso de transición. En este sentido para los analistas de derecha, su visión plantea que la transición comienza con el proceso del plebiscito de la Constitución de 1980 y termina con el cambio de régimen en 1990, a diferencia de la visión de centro e

izquierda, que sitúan a este hito como tan sólo el comienzo del proceso de

su parte se buscará una fecha para su finalización, que desde la perspectiva de centro podría ser el fin del gobierno de Patricio Aylwin o Eduardo Frei según el autor, en cambio la posición de la izquierda, señala que este proceso de transición a la democracia en Chile aún no ha concluido. Es decir, básicamente se analizaran las tendencias más relevantes que nos permitan conocer los argumentos esgrimidos de cada una de ellas para que justifican sus respectivas visiones sobre los temas e interrogantes aquí planteadas. Cabe destacar que todo el primer análisis consistente en establecer los límites cronológicos del período de transición, será realizará teniendo en cuanta los diferentes procesos de acercamientos, consenso y pactos de los diferentes actores de la sociedad, los que a su vez han ido también dando forma al desarrollo y evolución de esta.

Por

Un segundo tipo de análisis consistirá en señalar cuales han sido los principales problemas que ha tenido que afrontar el proceso de transición considerando su evolución y resultados, además de señalar como estos han afectado y no han permitido el cierre del proceso.

Finalmente sólo queda señalar al lector, que en el presente trabajo se entregan una serie de claves para entender el tema estudiado (que cronológicamente abarca de 1980 al 2003), desde las tres principales tendencias políticas que lo han tratado: la izquierda, el centro y la derecha, para lo cual se ha usado el máximo de rigor e imparcialidad posibles y en donde confluyen las interpretaciones de diferentes autores estudiados para fundamentar y refutar nuestra propuesta: el que la transición se ha ido dando a raíz de un acercamiento concreto entre las fuerzas de la oposición (fundamentalmente entre el Partido Socialista renovado y la Democracia Cristiana) las cuales posteriormente pactaron un proceso de transición estable con el régimen saliente a costa de varias concesiones que aquí se estudian. Estas fuerzas en la actualidad han pretendido dar por concluido el proceso, situación que se analizará desde la perspectiva de que una serie de temas pendientes no permiten cerrar este proceso.

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La transición chilena a la democracia tiene su origen en el cambio de sistema político, que es el que configura los cambios económicos, sociales y de casi cualquier índole que se produzcan dentro del país. Este cambio de sistema en el caso chileno es desde un Régimen Militar de carácter autoritario a uno democrático, pero con una constitución promulgada en el sistema anterior al retorno de la democracia, por lo cual el nuevo sistema se ve obligado a transitar bajo las reglas impuestas por el anterior sistema antes de su llegada, hasta que los cambios al marco constitucional sean viables.

Anterior al Régimen Militar de corte autoritario, encabezado por Augusto Pinochet, existía, hasta 1973, un sistema democrático en el país, el cual sucumbió debido a la debilitación de las propias prácticas democráticas como producto de las graves tensiones políticas provenientes de un polarización ideológica que con el pasar de los años debilitó las instituciones políticas hasta ese momento democráticas, crisis que se agrava aún más por las graves dificultades sociales y económicas que hacia el año de 1973 atravesaba el gobierno del Presidente Salvador Allende, quien había asumido en 1970 en un clima ya de gran politización, polarización y graves tensiones entre los diferentes sectores de la sociedad chilena, sin duda muy influenciada por la situación, de carácter bastante similar, que se daba en el resto del mundo desde los años ’60.

Dentro de este contexto, las Fuerzas Armadas y de Orden, alentadas por algunos grupos civiles y el apoyo económico de los Estados Unidos, dan un golpe de estado, el cual se traduce en el fin del régimen de transición hacia el socialismo propuesto por el gobierno de Allende y asumido democráticamente por el país, y se instaura un Régimen Militar “sin legitimidad constitucional, que se instala en el poder de manera informal, con el apoyo de algunas franjas civiles y con el propósito de practicar una política orientada a resolver los grandes problemas públicos, transformando instituciones, creando nuevas leyes,

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modificando la burocracia y fomentando nuevos valores” 1 , situación la cual, dio un gran giro a la historia del país.

Estos cambios enunciados anteriormente van por el lado de la economía, donde debido a la asesoría de un grupo de jóvenes economistas denominados los “Chicago boys”, se implementa en Chile, un sistema económico neoliberal, el cual se caracteriza por una fuerte presencia de capital y participación de los privados en la economía nacional, con lo cual el estado ya no es benefactor, sino sólo un administrador de los recursos del país, situación, que como se verá en la década de los ’80 provocará un gran costo social, que era que nazca una movilización social poderosa, que no se había visto en Chile desde tiempos de Allende, pero que debido a la represión del Régimen Militar y a que no lograba resultados concretos irá decayendo poco a poco.

Otro cambio importantísimo y que está dentro de nuestro estudio es el que se da en el campo de la constitucionalidad. Es cambio empieza a gestarse luego del golpe militar, el cual necesitaba legitimarse ante el país y cambiar el orden existente, por lo cual empieza a elaborar una nueva Constitución, trabajo durante el cual se apreciará que no estaba dispuesto a escuchar a la oposición y que por medio de un plebiscito que no cumplía con las mínimas seguridades y elementos básicos del proceso democrático, fue aprobada y en el año de 1981 promulgada. Este es el punto de inicio de nuestro trabajo, ya que constituye el punto de inicio del proceso de transición para una de las visiones en estudio (la derecha) además de que muestra una serie de acercamientos y consensos entre los distintos grupos de las fuerzas que ahora eran de la oposición, fundamentalmente entre el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Socialista, primer acercamiento de una relación que se estrecharía con los años.

Posteriormente nuestro trabajo prosigue con el análisis de los años de protestas civil 1983 – 1984 producto de una grave crisis económica, lo suficientemente poderosa para hacer que la gente saliera de sus casas a manifestar su descontento a pesar de la represión. Estos años

1 CAÑAS KIRBY, ENRIQUE. “Proceso Político en Chile: 1973 – 1990”, Editorial Andrés Bello, Santiago – Chile, 1997, pág. 9.

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IINNTTRROODDUUCCCCIIÓÓNN marcan el inicio de un proceso de consen sos entre la oposición al gobierno militar,
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marcan el inicio de un proceso de consensos entre la oposición al gobierno militar, en donde la estrategia que se llevaba a cabo para derrocarlo ha sido denominada por Enrique Cañas Kirby, como “modelo de transición vía ruptura”, partiendo de la base que este período es de una lucha constante de las fuerzas opositoras por lograr el retorno a la democracia por medio de derrocar al Régimen Militar por la vía de la presión social. Esta misma tesis, se volvió en contra de la oposición, cuando el Régimen Militar, para justificar que no estaba dispuestos al diálogo empezó a reprimir duramente estas protestas bajo el argumento de que eran organizadas por la oposición que intentaba aprovecharse políticamente de la coyuntura económica, argumento que a a su vez sirvió para exiliar o hacer desaparecer a algunos dirigentes y organizadores de estas con la finalidad de descabezar estos movimientos.

De esta manera se gesta el “Manifiesto Democrático” en 1983, que era un primer acuerdo político entre la oposición, y cuyo antecedente directo era el PRODEN, o “Proyecto de Desarrollo Para un Consenso Nacional”, instancia creada por militantes de la Democracia Cristiana, pero que decía desprenderse de las líneas partidarias en 1982, que sirve de base

para este “Manifiesto Democrático”, en el cual las distintas fuerzas de la oposición definen ciertas características para terminar con el Régimen Militar y retornar a la democracia. Pero

a su vez los gestores de este “Manifiesto Democrático” de 1983 rápidamente pasa a ser la

base para el pronunciamiento de la Iglesia en la materia y de las fuerzas de derecha democrática, las cuales señalaban de que ya era hora de que Augusto Pinochet diera paso a una autoridad civil, con lo cual se crea la “Alianza Democrática”, instancia opositora mucho más amplia que el PRODEN y que se caracterizaba por la presencia de la derecha democrática, primer indicio claro de que no todas las fuerzas de esta posición política estaban alineadas totalmente con el Régimen Militar.

La “Alianza Democrática” de esta manera se convirtió en la instancia oficial de la oposición, y que fue el interlocutor en el proceso de acercamiento con el gobierno por

medio del Ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa, etapa crucial, que se estudiada en este trabajo, ya que demuestra hasta donde cada una de estas fuerzas estaba dispuestas a ceder y

a la vez lo que estaba dispuestas a hacer para imponer su opción. Este proceso de apertura

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IINNTTRROODDUUCCCCIIÓÓNN del Régimen Militar se debe en parte a bus car una manera por la cual
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del Régimen Militar se debe en parte a buscar una manera por la cual la oposición terminara con las protestas sociales, razón por la cual el diálogo falló en 1983 y se mantuvo sin grandes cambios en 1984. Pero la decisión de la oposición y las fuerzas que día a día sumaron, hicieron darse cuenta a Jarpa de hasta donde podía llegar el poder de la oposición y de la movilización, que si bien había bajado notablemente en intensidad, estaba todavía latente, esperando que alguna instancia, tomara su cause y llamara a su presencia. Bajo este contexto nace el “Acuerdo Nacional Para la Transición a la Plena Democracia” en 1985.

Este nuevo documento que se anuncia en el párrafo anterior, según sus integrantes está definido no como “una alianza política de partidos, sino un marco general de convivencia” 2 , por medio de la cual se reclamaba el retorno a la democracia. La importancia de este nuevo documento era el amplio espectro de fuerzas políticas que reunía, incluyendo a una facción de la derecha democrática y de la izquierda renuente a pactar y establecer consenso (aunque se excluye a las posiciones extremistas tanto de izquierda como de derecha, es decir, al Partido Comunista y a la Unión Demócrata Independiente, respectivamente). Este fue un acuerdo logrado a través de un gran consenso social y en donde la Iglesia jugó el rol de acercar las posiciones entre la oposición además de hacer patente con sus declaraciones al documento y el consenso social reinante al país al gobierno de Augusto Pinochet, quien descartó este documento y sus posturas, señalándole al Cardenal Juan Francisco fresno, quien se dirigió a él en vísperas de la navidad de 1985 con la petición de que reconsiderara su posición de rechazo total frente al documento, que diera vuelta la página, ya que no aceptaría presiones de la oposición para que dejase el gobierno.

De esta manera se ponía fin a una etapa en donde se habían unificado los consensos y los pasos a seguir para retornar a la democracia, pero que el gobierno se encargó de rechazar de plano. De esta manera “La evolución política siguió, a su vez, una ruta muy diferente de la que cabía esperar en 1983. Pese a la creciente unidad, organización y fuerza política de la oposición, el Gobierno militar permaneció en el poder. Hubo una apertura política gradual,

2 ORTEGA FREI, EUGENIO. “Historia de Una Alianza”, Ediciones ChileAmérica – CESOC, Centro de Estudios del Desarrollo CED, Chile, 1992, pág. 261.

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en la que el Gobierno permitió una creciente actividad. El cronograma de la Constitución de 1980 se cumplió estrictamente y el general Pinochet se retiró pacíficamente en marzo de 1990, después de perder el plebiscito de 1988” 3 . Si, a pesar de que la oposición, pensaba que durante 1986, la presión social se haría más grandes y los grupos que compondrían la oposición más extensos, lo cierto es que en ese año, el “año decisivo”, luego del fallido atentado a Pinochet y de una mejoría en la situación macroeconómica del país, tanto la presión social, como la estrategia opositora se desplomaron de golpe, ya que luego del atentado el Régimen Militar estableció una política igual de represiva que durante los primeros años que siguieron al golpe militar, por lo cual la oposición encabezada por los partidos políticos se vio fuertemente restringida.

Es por este motivo, que la nueva intento opositora, iría desde el plano civil, ya que los partidos políticos estaban todavía analizando alguna nueva estrategia, debido al rechazo de los intentos de democratización llevados entre 1982 y 1985. Esta ves sería el turno de la “Asamblea de la Civilidad”, organización creada bajo los mismos principios que la Alianza Democrática, pero que estaba encabezada por distintos dirigentes sociales, profesionales y estudiantiles, los que también proponían la movilización en contra del Régimen Militar para derrocarlo, intento el cual fue rápidamente sofocado, primer por que el grado de movilización social, debido tanto a la represión como a la desilusión de lo fallido de los intentos anteriores, provocó que esta fuera muy baja en convocatoria, además de que el régimen descabezó rápidamente su organización deteniendo a varios de sus dirigentes, con lo cual esta instancia fracasó.

Por su parte el sistema económico se iba fortaleciendo poco a poco, lo que obligó a las fuerzas opositoras a una ardua discusión sobre si seguir intentando por otros medios de carácter vía ruptura o juntar todas las fuerzas y esperar hasta el plebiscito en el año 1988 que podría marcar la salida de Pinochet del poder. Finalmente se optó por la segunda instancia, en donde nuevamente la oposición trabajó unida creando desde 1987 varios comités de elecciones libres y llamando a la gente a inscribirse en los registros electorales,

3 FONTAINE, JUAN ANDRÉS. “Transición Económica y Política en Chile”. En “Estudios Públicos” Nº 50, Chile, 1993, pág. 270.

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IINNTTRROODDUUCCCCIIÓÓNN luego de una amplia discusión entre las fuerzas de la oposición moderadas y las extremistas,
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luego de una amplia discusión entre las fuerzas de la oposición moderadas y las extremistas, las que señalaban de que no se podía participar en el plebiscito ya que esto sería legitimar al Régimen Militar, discusión en donde finalmente se impuso la tesis de participar en el plebiscito de 1988 y con ello derrocar a Pinochet en su propia institucionalidad por lo cual no podría desconocer el triunfo de la oposición en caso de resultar vencedores.

De esta manera, y luego del triunfo de la oposición en el plebiscito de 1988, viene una serie de reformas a la Constitución de 1980, pactadas y según los límites que permitiera el Régimen Militar, para posteriormente enfrentar las elecciones presidenciales y parlamentarias, en donde la oposición agrupada en torno a la Concertación de Partidos por la Democracia (cuyo antecedente fue el consenso logrado por estas fuerzas al participar en el plebiscito de 1988 agrupándose en la Concertación de Partidos por el NO) ganó ampliamente estas elecciones.

Es así como se inicia el proceso de retorno a las autoridades civiles y a un sistema democrático. Podemos señalar que este proceso comienza en 11 de Marzo de 1990, lo que es respaldado tanto por la visión de centro como de izquierda, con el cambio de mando efectivo desde un Régimen Militar encabezado por el presidente y Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet y el presidente electo en 1989, Patricio Aylwin Azocar. La transición entendiéndola como un proceso global que comprende los aspectos enunciados en las líneas anteriores, no ha terminado para la perspectiva de izquierda (para la posición de centro terminó con la finalización del gobierno de Aylwin o de Eduardo Frei según el autor), lo que pasó en realidad es que la transición se ha entendido como el proceso de traspaso desde un régimen autoritario a uno democrático en el aspecto político, y en donde en el resto de los aspectos, como el social o jurídico se ha apuntado a regularizar y estabilizar instituciones democráticas y a convivir con los denominados “enclaves autoritarios”, concepto acuñado por Manuel Antonio Garretón, para designar a “aquellos elementos que pertenecen por definición a dicho régimen (Régimen Militar) y que perduran en el régimen democrático que le sucede, impidiendo que éste se transforme en democracia política completa. Se trata de alteraciones a la vida democrática o a la expresión de la

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soberanía popular que son heredadas del régimen anterior y que continúan existiendo pese a haber terminado el grueso de la transición. En otras palabras, son problemas o tareas pendientes de la transición que deben ser enfrentados bajo el régimen post – autoritario y que limitan el carácter plenamente democrático de éste” 4 .

Así finalmente luego de dieciséis años de un Régimen Autoritario, Chile inicia un interesante pero a la vez difícil y complejo proceso de transición a la democracia, “una de las más fascinantes y peculiares dinámicas de transición a la democracia que se conozcan en el mundo moderno” 5 , y que este trabajo intentará abordar desde la perspectiva de la creación de los consenso. Tesis principal, que se desarrollará por medio del análisis histórico del proceso, en donde estos consensos que a la vez en muchas ocasiones se han concretizado en pactos han ido construyendo y dando forma al proceso de transición pactada, bajo las reglas de la Constitución de 1980 y en medida que los diferentes actores políticos lo permitan. De esta manera se destacará que la transición a la democracia en Chile ha tenido un desarrollo profundamente pactado desde la discusión de cómo terminar con el Régimen Militar a principios de la década de 1980 (lo que denominamos pre- transición, ya que no puede haber transición sin un cambio de régimen y sistema político primeramente) hasta el origen de esta cuando ya una vez que Aylwin asume el poder debe pactar una serie de elementos con los Fuerzas Armadas y de Orden con el fin de mantener la débil estructura del incipiente nuevo sistema democrático en el país. Estos pactos son en algunos casos implícitos u en otros explícitos, y se dan fundamentalmente a raíz de ciertas presiones que realizan las Fuerzas Militares y de Orden como por ejemplo en el caso del “Ejercicio de Enlace” o en el episodio denominado como el “Boinazo” en el cual estuvo en juego la continuidad del sistema democrático recién repuesto en virtud que los militares encabezados por Augusto Pinochet reclamaban la solución inmediata de una serie de conflictos que decían que eran provocados por las nuevas autoridades civiles como una especie de venganza por lo acontecido hasta tan sólo unos pocos años. De la misma forma

4 CONSEJO DE RECTORES DE LAS UNIVERSIDADES CHILENAS. “Encuentro Académico Sobre Reconciliación y Democracia”, Editado por el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, Septiembre de 1995, Santiago, Chile, pág. 92 – 93. Artículo de Manuel Antonio Garretón Merino (pág. 87 a

98).

5 Op. Cit., CAÑAS KIRBY, ENRIQUE, pág. 13.

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ocurre con los pactos entre la Concertación, la derecha y entre ambos grupos, proceso que también será analizado.

Esta tesis principal se complementará con el análisis de las diferentes problemáticas que ha tenido el proceso transicional en Chile luego de 1990. de esta manera por un lado, el segundo capítulo de este trabajo que se encargará de desarrollar esta dos tesis, a partir desde el proceso de redacción y promulgación de la Constitución de 1980 (teniendo como antecedente el proceso transicional señalado desde el discurso del Cerro Chacarillas en Julio de 1977) hasta la actualidad en donde se verán los consensos establecidos tanto por el gobierno como por la oposición para llevar a cabo el proceso de transición a la democracia en el país desde 1990. Desde ese momento se verán las diferentes problemáticas de este proceso para intentar dilucidar cual ha sido el desarrollo en cuanto a logros de la transición y con ello intentar esbozar una repuesta sobre la conclusión o no de este proceso.

Finalmente debemos señalar que todo este trabajo tiene un soporte didáctico anexado, en el cual se tratan todas estas problemáticas y en donde se busca que el alumno tenga una visión general de este proceso, pero a la vez un conocimiento de ciertos hechos específicos que le han ido dando forma. Este material didáctico consiste principalmente en un proyecto que replantea el programa propuesto por el Ministerio de Educación luego de la reforma educacional, en donde se aborda el régimen Militar y el retorno a la democracia, como una sola unidad. Este proyecto modifica esta situación y propone su estudio a partir de la llegada de la Unidad popular al poder, observando todo el desarrollo de su período que se terminó con el golpe militar, el cual inicia la era de un régimen fuertemente autoritario, para luego dar paso al proceso de transición ala democracia, básicamente con las mismas temáticas planteadas a lo largo de este trabajo.

Este proyecto educativo, se sustenta en el uso de las fuentes como medio de comprensión imparcial del proceso de aprendizaje del alumno, para lo cual se anexa junto con las guías de estudio, un CD, el cual recopila una gran variedad de documentos, discursos (transcritos y en audio) y videos sobre los principales procesos e hitos que se han llevado a cabo durante los últimos 33 años de la historia de Chile, y que a su vez la han ideo perfilando

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como un interesante proceso para comprender los acontecimientos y relaciones que existen

en la sociedad actual.

A continuación daremos paso a una pequeña introducción en cuanto a los principales

conceptos utilizados a lo largo del trabajo (los cuales se complementan con una serie de fichas conceptuales presentes en el material didáctico), en cuanto a la metodología ocupada par su desarrollo, para luego desarrollar el capítulo uno consistente en la revisión y discusión historiográfica y luego dar paso al capítulo dos explicado ya en los párrafos anteriores.

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Para comprender nuestra visión sobre el proceso de transición a la democracia, primeramente es necesario entregar las precisiones de ciertos elementos y bases conceptuales que se utilizarán a lo largo de este trabajo, para de esta manera, establecer y comprender de manera más efectiva las significaciones que deberán entregar los elementos con los cuales se trabaja.

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DDEEMMOOCCRRAACCIIAA

La democracia es sin duda uno de los elementos que más se necesita puntualizar a la hora de explicar un proceso de transición democrático. Al igual como señala Enrique Cañas Kirby, “Para evitar equívocos, es conveniente partir señalando que nuestra comprensión de la democracia es de la democracia política, que puede coexistir con diversos grados de desarrollo en los planos económico, social y cultural” 6 . De esta manera y para explicar el proceso de transición a la democracia en Chile, debemos señalar que el concepto de democracia que aquí se pretende señalar, no se limita en ningún caso a las tipas concepciones que se tienen de esta, sino más bien como se señala a continuación: “En la democracia todos los ciudadanos adultos tienen derecho a voto, los funcionarios políticos son elegidos en elecciones abiertas, libres, secretas y competitivas; existe considerable libertad y reconocimiento de los derechos individuales para que los ciudadanos puedan afiliarse u organizarse en partidos políticos y grupos de interese, y actuar en forma individual o colectiva para influenciar las políticas del Gobierno. Este último, actuando con

6 Ibidem, pág. 13.

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mecanismos de representación y con apego a la ley, es responsable ante los gobernados (accountability); todo lo anterior, en el marco de un sistema político regulado por una Constitución sustentada en un amplio consenso, y en el cual los militares se encuentran bajo el control de los civiles” 7 .

De esta manera entendemos a la democracia como un sistema en el cual no solamente su concepción se limita a entenderla como la participación ciudadana, sino a todo el proceso que se relaciona con ello, partiendo desde que el sistema imperante si es democrático debe crear y asegurar las condiciones para un buen desarrollo de las elecciones, hasta el respeto de este sistema de gobierno por la decisión tomad por la mayoría. De esta manera como señala Enrique Cañas Kirby, tenemos que “Una definición de esta naturaleza permite comprender el concepto de democracia en una perspectiva mucho más dinámica y compleja que cuando se lo reduce a la sola presencia de elecciones, o a concepciones demasiado generales y equívocas que asocian la validez de la democracia con aspectos sociales y económicos. Tiene además la ventaja de permitir buscar correlaciones positivas o negativas entre la democracia política, a la cual se le otorga un valor en cuanto tal, y los demás planos de la vida social” 8 .

De esta manera tenemos que el principal rasgo de la democracia es la participación política de la sociedad, expresada de forma libre, que en el caso de nuestro país se da por la vía de la representación, en donde “los ciudadanos no necesitan prepararse para ser ellos mismos titulares de los cargos públicos, no se trata de establecer una política directa, que no es posible en una sociedad de masas, como la actual. Una adecuada preparación se exige a quienes aspiran a ocupar esos cargos de representación, es decir, partidos políticos” 9 . De esta manera en democracia se puede elegir a las personas o grupos, eminentemente políticos que nos representen en el gobierno, a diferencia como suele pasar en un sistema con un régimen militar como se verá a continuación.

7 Ibidem, pág. 13 - 14.

8 Idem, pág. 14.

9 HUNNEUS, CARLOS. “Los Chilenos y la Política. Cambio y Continuidad en el Autoritarismo”, Editorial Fundación Konrad, Adenauer RFA, Santiago - Chile, 1987, pág. 44.

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Etimológicamente el concepto autoritario, proviene de la raíz latina “augere”, que significa “hacer crecer” o “aumentar”. El término llega hasta nosotros por tradición romana, ya que para estos, el concepto se aplicaba a personas que tenían autoridad, ya que estos a través de su autoridad podían complementar aumentativamente las tradiciones del pasado. Hay otra vertiente etimológica que señala que la palabra en latín significaría “creador” u “originador” y provendría de la raíz “auctoritas”, que significaría el poder del creador para ordenar o tomar decisiones. Por esta diferencia de criterios, escogeremos la primera línea, ya que parece más precisa para el análisis que aquí se pretende.

Hoy en día el concepto es mucho más amplio y polémico que en sus orígenes. Esto por ejemplo, se ve según Enrique Cañas, en que “Una de las fuentes de la polemicidad pareciera estar en la deformación de la palabra “autoridad”, cuyo significado positivo en cuanto sinónimo de poder legítimo es sustituido por uno negativo, en donde “autoritarismo” sería sinónimo de poder coactivo, abuso de la autoridad e intolerancia frente a las contradicciones” 10 .

De esta manera la primera fuente de polemicidad quiere destacar que la tradicional acepción del término “autoridad”, que sería, el término que se asigna a quien detenta el poder de manera legítima y que es quien toma las decisiones dentro de la comunidad, pero que a raíz del quiebre de los regímenes democráticos en América Latina durante las décadas de 1960 a 1970, el término habría tomado una connotación totalmente negativa, pasando a significar todas las acciones de intolerancia y abusos de poder de parte de los gobiernos militares, por lo cual el término pasó asimilarse con dictadura, totalitarismo, etc

Otra polemicidad sobre el término y que se presenta ya en la explicación de la primera, proviene ya no del campo semántico, sino de la socio – política, ya que se suele confundir las concepciones de autoritarismo con totalitarismo. Intentando solucionar esta confusión

10 Op. Cit., CAÑAS KIRBY, ENRIQUE, pág. 51.

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en el entendimiento y utilización de ambos términos, Enrique Cañas cita a Hartfield, quien señala que “el autoritarismo, a diferencia del totalitarismo, no intenta reemplazar el sistema general de valores de una sociedad a través del terror y la fuerza” 11 . Según Enrique Cañas, la distinción presenta algunos problemas, ya que si se toma en cuenta de que la mayoría de los gobiernos militares que aparecieron en América Latina desde la década de 1960, si quisieron reemplazar el sistema general de valores de sus respectivas sociedades, al erradicar prácticamente la política y los políticos tradicionales, transformando las prácticas democráticas tradicionales, en prácticas de participación muy restringidas y vagamente definidas, en su afán de crear un nuevo orden tanto político como social en donde gobernasen sin ningún tipo de contrapeso.

Por su parte Samuel Huntington, según Enrique Cañas, define a un gobierno autoritario, como “uno no democrático” 12 , con lo que lamentablemente ya no se podría establecer las diferencias entre los autoritarismos y los totalitarismos. Es por ello que el autor señala que autores como Hannah Arendt, Carl Friedrich, Zniew Brzezinski, Franz Neumann y Jaun Linz, han llegado al consenso respecto a esta problemática al señalar que “en los totalitarismos las líneas fronterizas entre el Estado y la sociedad son totalmente destruidas, lo que no tiene lugar en los autoritarismos. Los directores totalitarios fomentan y tiene éxito en provocar una politización extensiva e intensiva de toda la sociedad. Por el contrario, en los autoritarismos se intenta evitar que se produzca esa posibilidad y se pone en marcha una estrategia orientada a provocar la despolitización del cuerpo social en su conjunto. Además, los totalitarismos, a diferencia de los autoritarismos, poseen cuatro características que se expresan simultáneamente en el proceso político: una ideología, un dictador, un partido único y la aplicación del terror” 13 .

De esta manera podemos señalar que el Régimen Militar encabezado por Augusto Pinochet, si bien tiene elementos que lo hacen parecer totalitario, sobre todo en los primeros años del régimen, es más que nada un gobierno autoritario, ya que si bien y al igual que en los casos

11 Ibidem, pág. 54 - 55.

12 Idem, pág. 52.

13 Idem, pág. 52.

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de totalitarismo, el Régimen Militar, eliminó las organizaciones intermedias y autónomas, no intentó ni homologar todas las esferas de la sociedad civil, ya que habían poderosos grupos sobre todo económicos que respaldaban su gestión y por que además no hay un solo partido que exprese la ideología del régimen, sino un grupo más bien heterogéneo y más tarde incluso antagonista dentro del sector político de la derecha con la creación de la Unión Demócrata Independiente, UDI, y Renovación Nacional, RN. Esto tampoco quiere decir que los elementos de carácter totalitarista fueran mínimos en comparación con los de carácter autoritario, sino va a depender bastante de la finalidad con cual se recurra al uso de esto. Por ejemplo, un rasgo típico de un sistema totalitarista, como lo es la aplicación del terror y la fuerza para ejercer el control social, se ve claramente durante los años que duró el Régimen Militar en nuestro país a través de la violación sistemática de los derechos humanos, plausibles a través de detenciones arbitrarias, exilios, relegaciones, fusilamientos,

campos de concentración, tortura física y sicológica, etc

realizadas por organismos

, estatales, como primero lo fue la Dirección Nacional de Inteligencia o DINA, y más tarde la Central Nacional de Inteligencia, CNI, que a su vez se puede interpretar también como la ideologización de la sociedad castrense por medio de la Doctrina de Seguridad Nacional, o bajo el argumento de que las violaciones a los derechos humanos se amparan debido a que el país vivía el estado de una “guerra interna”.

Para respaldar más aún nuestra visión de que el régimen militar en Chile tuvo un carácter más autoritario que totalitario, debemos citar a Juan Linz, por medio de la obra de Enrique Cañas, al indicar que: “Los regímenes autoritarios son sistemas políticos con un pluralismo político limitado, no responsable, son una ideología elaborada y directora, pero con mentalidades peculiares, carentes de una movilización social intensa y extensiva, excepto en algunos puntos de su evolución, y en los que un líder o a veces un grupo reducido ejerce el poder dentro de límites formalmente mal definidos, pero en realidad bastante predecibles” 14 , palabras que sin duda viene a reflejar de manera increíblemente exacta lo acontecido en Chile durante el Régimen Militar.

14 Ibidem, pág. 53 – 54. Cita tomada por el autor de LINZ, JUAN. “Totalitarian and Authoritarian Regimes”, en GREENSTEIN, FRED; POLSBY, NELSON (editores), “Handbook of Political Science”, Volumen Nº 3, “Macropolitic Theory”, Editorial Reading, Mass., Addison – Wesley Publ. Co., 1975, pág. 264.

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Por su parte los autores Julio Canessa y Francisco Balart señalan que el plebiscito de 1988 demostró al mundo de que el gobierno de Pinochet no era en ningún caso una dictadura, sino, “Se trataba, más bien, de un gobierno fuerte, autoritario si se quiere, pero que en plena posesión de su poder se limitaba mediante el respeto al derecho vigente y aceptaba la decisión del pueblo soberano aunque le fuese adversa” 15 .

De esta manera se llega a la conclusión de que el Régimen Militar tuvo un carácter más autoritario que totalitario. Sin embargo de igual manera, este autoritarismo, que se expresó tan fuerte y violentamente, puede ser catalogado de dictadura, ya que las violaciones permanentes a los derechos humanos, la represión hacia la oposición y sus manifestaciones y el total control sobre los medios de comunicación son elementos que configuran un régimen dictatorial, en donde el poder se concentra en una sola persona, cuyo poder resulta absoluto, como se dio en el caso chileno.

15 CANESSA ROBERT, JULIO. BALART PÁEZ, FRANCISCO. “ Pinochet y la Restauración del Consenso Nacional”, Editorial Geniart, Santiago - Chile, 1998, pág. 361.

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El término transición debe entenderse como el término que da cuenta “de las limitaciones que tuvieron para lograr un éxito completo quienes buscaron la apertura democrática. De haber sido así, cuando a un conductor autoritario se le desaloja del poder como consecuencia de acciones militares o de la configuración de un cuadro de ingobernabilidad resultado de la actividad de fuertes movimientos sociales, lo que viene a continuación es un régimen político alternativo, que puede de ser más o menos democrático, según los proyectos y voluntad de los antiguos opositores” 16 . En Chile si bien lo que pasó es que la sociedad se manifestó en contra de la permanencia de Pinochet en el poder a través del plebiscito de 1988 fijado ya en la Constitución como parte del itinerario del Régimen Militar, la retirada de este régimen así como sus actos luego en el período de transición hacia la democracia, amparados por la Constitución de 1980, por la siempre leal a Pinochet: las Fuerzas Armadas, y algunos grupos de derecha económicos y políticos, así como también sociales, hicieron que de la transición un proceso que se puede definir en una frase que Aylwin usó muchas veces durante su mandato: “en medida de lo posible”.

Bajo este contexto, Luis Maira señala que “la construcción de una situación intermedia, de tránsito a la democracia, supone un equilibrio en la correlación de fuerzas entre los sostenedores del viejo régimen que se retiran y los partidarios de la recuperación de la democracia que logran acceder a la dirección del Estado, luego de acreditar su respaldo en la sociedad y de una negociación explícita o implícita”. 17 Esta situación esta presente en todos los procesos de transición de América Latina, los cuales debido a un desgaste tuvieron forzosamente que iniciar si bien en muchos casos no procesos, por lo menos conversaciones con respecto al inicio de los procesos de transición en sus respectivos países, lo cual podríamos señalar que en Chile se dio a partir de 1983 con las grandes protestas a raíz de la crisis económica que el país enfrentaba, pero que experimenta un fuerte retroceso en 1986 con el atentado a Pinochet, por lo cual la oposición al Régimen

16 MAIRA, LUIS. “Chile, la Transición Interminable”. Editorial Grijalbo, Ciudad de México, México, 1999, pág. 115 - 116.

17 Idem, pág. 116.

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Militar, tuvo que esperar otra apertura sólo hasta vísperas del plebiscito de 1988, en donde tuvo que aceptar irremediablemente la validez de la Constitución de 1980. En cuanto a la fijación de algunos parámetros para llevar la transición, el Régimen Militar lo impuso con

la reforma constitucional de 1989, en donde la Concertación pudo discutir algunos puntos,

pero en ningún caso variara mucho las ideas que para esta tenía el Régimen Militar, que pretendía regir a través de todos los medios el proceso de transición a la democracia en Chile, fundamentalmente gracias a la Constitución de 1980, la cual le permitió a Pinochet gracias a las herramientas que entregó el conocido “proceso de amarre”, “buena parte de las condiciones que rodearon al término de su gobierno y al inicio del período

democrático” 18 .

El 11 de Septiembre no sólo marca una ruptura en la vida democrática del país, sino también inaugura un período de dictadura militar, que viene a concluir tan sólo el 11 de Marzo de 1990 con un cambio de mando desde un régimen militar a otro civil, a la vez que se inicia otro intrincado período de la vida nacional como es el camino a la transición a la democracia. La principal problemática para analizar el proceso de transición en Chile es la

gran diferencia de datación, contexto, significado y desarrollo que las distintas posiciones políticas del país le asigna a este proceso. Sobre el debate de que si el proceso de transición

a la democracia en Chile ha terminado o no han existido variadas posiciones desde las

diferentes visiones políticas. De manera general se suele señalar que la visión de derecha, fundamentalmente la derecha ligada a Pinochet, es una visión que señala que la transición a la democracia terminó cuando el gobierno militar entregó el poder a los mandos civiles, señalando que este traspaso de mando fijado en la Constitución de 1980 era el itinerario del proceso de transición, proceso el cual terminaría justamente con el traspaso de mando a las manos civiles. Esta tesis es postulada por ejemplo por Julio Canessa y Francisco Balart, quienes define transición como el cambio de un estado a otro, por lo cual para ellos “es posible afirmar con certeza que la transición del orden político chileno desde un régimen autoritario, de facto si se prefiere, a otro democrático, apoyado en normas de rango constitucional, se inició el 11 de marzo de 1981 y concluyó el 11 de marzo de 1990. Basta comparar la realidad institucional que había en el punto de inicio con la existente en el

18 Ibidem, pág. 117.

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punto de término para advertir el cambio” 19 , lo cual concuerda con su conceptualización de que transición es el cambio de un estado a otro.

Por su parte, Sergio Fernández, ministro durante el gobierno de Pinochet señala que :

““Hemos concluido una exitosa jornada”, dijo Pinochet en su primera declaración como ex Presidente. En efecto, un gran arco histórico de dieciséis años y medio cerró aquel 11 de marzo de 1990. para el gobierno saliente, la transición había terminado aquella mañana. Para el nuevo gobierno, empezaba en ella.

En los meses posteriores esa discrepancia, representativa de un desacuerdo fundamental, pareció llamada a ser duradera.

El 6 de agosto de 1991, sin embargo, el Gobierno puso fin a esa discrepancia, declarando concluida la transición. “Realmente, a mi juicio, la transición ya está hecha. En Chile vivimos en democracia”, dijo el Presidente Aylwin.

Tal declaración irritó a algunos elementos recalcitrantes en la izquierda, pero la inmensa mayoría de la opinión pública la acogió con la naturalidad con que se acepta lo evidente.

Ella fue recibida con beneplácito por quienes apoyamos al gobierno militar. Porque si aun lo que la Concertación designó como transición sólo requirió de quince meses y no de los cuatro años completos de su propia gestión, quedaba en claro que lo fundamental de la obra de pacificación y reconstrucción desde la gran crisis culminada en 1973 ya estaba hecho cuando el nuevo gobierno llegó al poder. Y, siendo así, la jornada a la que aludía Pinochet había concluido, en verdad, exitosamente.

Esa declaración del Gobierno era, pues, realista. Pero, más importante aún, ella tuvo un innegable sentido patriótico. Porque, terminada la transición, la acción política podía, por fin, desligarse de la referencia a cuanto dividió al país en el pasado.

19 Op. Cit., CANESSA ROBERT, JULIO. BALART PÁEZ, FRANCISCO, pág. 312.

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Podíamos, ahora, mirar hacia el futuro con optimismo. El camino a la democracia, que habíamos abierto, estaba consolidado” 20 .

Desde esta perspectiva se entendería a la transición tan solo como el cambio de mando, lo que es efectivo etimológicamente, pero entendiendo a la transición como un proceso complejo en donde se interrelacionan todas las esferas sociales, culturales, políticas, económicas y religiosas de nuestro país, vemos a simple vista de que se trata de un proceso intrincado, de largo plazo y muy complejo para entenderlo solamente como el cambio de mando de un régimen a otro.

En este sentido, de entender al proceso de transición como un complejo sistema de interrelaciones entre los diferentes actores sociales del país, debemos señalar que la izquierda y también el centro político del país tiene sus propias visiones sobre este proceso.

El centro político representado fundamentalmente por la Democracia Cristiana, partido al cual pertenecían los dos primeros presidentes luego del retorno a la democracia en el año 1990, han señalado que el proceso de transición terminó al fin del primer gobierno de la Concertación señalando de que este había resuelto los temas más importantes de la transición durante su gobierno, situación la cual pronto aclaró que no era así. De esta forma nos enfrentamos al problema de que cada posición política tiene su propia visión respecto al proceso de transición en cuanto a fechar su principio y fin, incluso aún dentro de una misma visión estas dataciones pueden variar desde una perspectiva de análisis ha otra. Por ello es interesante visualizar la visión de Ascanio Cavallo como espectador de este período quien señala que “Pero al cambiar la naturaleza de la Concertación, sus horizontes también han variado. Si para ganar el poder será preciso decir a los chilenos que la democracia será también seguridad –y seguridad alegre más encima-, mal podrá sostener el principio del gobierno “de emergencia para la emergencia”, como diría el buenazo de Radomiro Tomic. No, lo que el país necesita y espera es un nuevo modo de vida, estable, firme, consolidado.

20 FERNÁNDEZ, SERGIO. “Mi Lucha Por la Democracia”, Editorial Andes, Santiago – Chile, 1994, pág.

326.

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Estable, sí: y de transición. ¿Cómo hacer compatibles ambas cosas? ¿Cómo juntar la doble expectativa de la gente? ¿Cómo resolver la subterránea tensión entre los principales miembros de la alianza? ¿Cómo darse garantías recíprocas, concordar un programa, hacerse solidarios, cumplirlo? Aylwin sabe que un plazo muy largo significaría el fracaso probable de la Concertación; uno muy corto sería una mascarada, la perpetuación de la ambigüedad” 21 .

Dentro de lo que han afirmado los principales protagonistas de la transición chilena a la democracia, podemos señalar que los dos primeros presidentes del país luego de reinstaurada la democracia señalaron que la transición había concluido luego de terminados sus respectivos mandatos. Sin embargo los hechos han demostrado que esta situación no es así, ya que como señala Paul Drake, “En el sentido de reemplazar un sistema predominantemente autoritario por uno predominantemente democrático, los presidentes Aylwin y Frei señalaron correctamente que la transición ha terminado. Este proceso no ha terminado, sin embargo, si se considera que la restauración de la democracia no ha alcanzado los niveles de representación y participación anteriores a 1973, o los que podría alcanzar en el futuro” 22 . Es decir, este autor sintetiza claramente la realidad de la transición chilena entendiéndola como un todo, es decir, en el plano estrictamente etimológico y formal la transición obviamente es sólo el proceso de un cambio de mando, en este caso desde un régimen autoritario a uno democrático. Pero esta visión es muy limitada, ya que estos cambios fundamentalmente políticos tiene amplias repercusiones en el campo social o económica por ejemplo, es por ello que la transición debe abordarse como una situación en donde confluyen e interactúan todos estos aspectos.

De manera sucinta podemos advertir que la izquierda y varios autores de tendencia de centro – izquierda, ven el período de la transición como un proceso incompleto debido a que faltan muchos temas que resolver dentro de los gobierno de la Concertación como el tema de los derechos humanos o las reformas a la Constitución de 1980, la superación de la

21 CAVALLO, ASCANIO. “Los Hombres de la Transición”, Editorial Andrés Bello, Santiago – Chile, 1992, pág. 51 – 52.

22 DRAKE, PAUL; JAKSIC, IVÁN (compiladores). “El Modelo Chileno. Democracia y Desarrollo en los Noventa”, Editorial LOM, Santiago – Chile, 1999, pág. 14.

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desigualdad del modelo económico neoliberal (la “deuda social” como lo han denominado los gobierno de la Concertación) impuesto durante el Régimen Militar, y otros problemas más como la eliminación de los “enclaves autoritarios” o la superación de los “amarres constitucionales”.

Por su parte mucho más radical es la visión que presenta Luis Corvalán con respecto al proceso de transición a la democracia y su desarrollo, ya que señala que “A mitad del período de cuatro años que duró el primer gobierno de la Concertación, el presidente Aylwin anunció al país que la transición había terminado. Fue un error que más tarde tuvo la entereza de reconocer. Si por transición se entiende el paso de la dictadura a la democracia, es evidente que el país se mantenía entonces y se mantiene todavía encerrado en los marcos que trazó e impuso el régimen fascista. En efecto, siguen en pie, con modificaciones insubstanciales, la Constitución que Pinochet hizo aprobar en el amañado plebiscito de 1980, la ley sobre partidos políticos y la ley de Seguridad. En este andamiaje jurídico se insertan la inamovilidad de los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y del General Director de Carabineros y la llamada institución de los Senadores designados. También sigue vigente la política económica neoliberal que implantó la dictadura. En consecuencia, con toda propiedad se puede decir que, en lo fundamental, los gobiernos de Aylwin y Frei Ruiz Tagle han sido gobiernos continuistas. Así entonces, lo que se ha producido es más bien un cambio de guardia en la Moneda. Del Palacio de Toesca ha salido una guardia militar y ha entrado, en su reemplazo, una civil. No es un cambio despreciable. Pero está lejos del que se debía hacer y más lejos aún de lo que se prometió al país: la democracia plena y la atención preferente de los problemas del pueblo” 23 .

Esta última visión es mucho más radical ya que indica una serie de elementos como por ejemplo la Constitución de 1980 o la insinuación que realiza sobre el modelo económico, que deben ser o alterados o totalmente cambiados para que el país complete el proceso de transición y llegue a un estado de verdadera participación social, lo que marcaría para el autor una transición completa.

23 CORVALÁN, LUIS. “De lo Vivido y lo Peleado. Memorias”, Editorial LOM, Santiago – Chile, 1997, pág.

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Estas aclaraciones sobre las distintas formas de abordar la conceptualización del término transición a la democracia, como también así sus alcances en cuanto a su periodificación, a sus problemáticas y logros, será lo que se verá a lo largo de este trabajo, el cual tendrá especial énfasis en la consecución de los consensos y pactos para llevar a cabo el proceso de transición.

A continuación se verá de manera más detallada, la historiografía existente sobre la historia nacional referente al último cuarto del siglo XX en es aspecto histórico – político, en donde examinaremos sus trabajos, problemáticas y líneas historiográficas, con especial énfasis en el tema de la transición chilena a la democracia. De la misma manera luego de realizada esta revisión historiográfica, se producirá un confrontamiento de las tesis que plantean estas diferentes líneas historiográficas con respecto a la proceso de la transición en Chile, de manera parecida a como se hizo con su conceptualización y periodificación en loa párrafos anteriores.

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I O O G G R R Á Á F F I I C C A

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IINNTTRROODDUUCCCCIIÓÓNN AA LLAA HHIISSTTOORRIIOOGGRRAAFFÍÍAA NNAACCIIOONNAALL CCOONNTTEEMMPPOORRÁÁNNEEAA

La historiografía nacional del siglo XIX, caracterizada por obras monumentales, generales y de gran apego en las fuentes, tornándola en su mayoría en una historia descriptiva, la cual a variado enormemente a lo largo del siglo XX. Durante el siglo XX, fueron apareciendo líneas historiográficas profundamente diversas y en su mayoría ligadas al acontecer político, por lo que muchas veces dejaban ver en sus obras este compromiso político. Es así como la historiografía nacional de estas últimas cuatro décadas y especialmente el trabajo historiográfico del período denominado como Transición a la Democracia, se enmarca en tres líneas historiográficas totalmente identificables a partir del gobierno de Eduardo Frei Montalva entre 1964 y 1970 y sobre todo luego del Golpe Militar en 1973. Estas líneas historiográficas a nuestro entender son la línea conservadora o de

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derecha, la línea de centro en donde se destaca la línea de pensamiento demócrata cristiano, y finalmente la línea izquierdista compuesta tanto por socialistas, comunistas y algunos librepensadores.

Antes de entrar al análisis de estas tres corrientes historiográficas se revisarán elementos como el marco espacio – temporal en el cual se centrará esta revisión historiográfica, para luego dar paso al análisis de las diferentes dificultades del estudio de la historia nacional contemporánea, como por ejemplo el que los hechos estudiados muchas veces no han sido consumados del todo, la cercanía del historia con el hecho (y de allí el problema de la imparcialidad) o el problema que se presentan las diferentes fuentes para el estudio de la historia nacional contemporánea, que si bien son muchas (discursos, relatos, libros, videos,

la mayoría de ellos reproducidos por ejemplo hoy en día a través de internet),

no necesariamente pueden satisfacer la necesidad histórica de consulta de la fuente, ya que

audios, etc

muchas veces estas han sido alteradas y de allí el problema por ejemplo de su fácil reproducción computacional o electrónica con lo cual no podemos llegar a la verdad del hecho estudiado.

Dentro de este mismo marco se verá la metodología ocupada en este trabajo, por cuanto es necesario señalar de que manera se utilizaron las fuentes del período en estudio y cual fue la utilidad de estas, de la bibliografía y de otros elementos relacionados con la utilidad didáctica de este trabajo.

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MMAARRCCOO EESSPPAACCIIOO TTEEMMPPOORRAALL

Sería absurdo el limitar el estudio de nuestra historia nacional contemporánea a tan solo las obras escritas en nuestro país, ya que existe un gran número de obras escritas fuera de nuestras fronteras, ya sea por extranjeros o por el gran número de exiliados luego del Golpe Militar de 1973, estos últimos, son quienes se encargaron a su vez de denunciar al Régimen Militar ante la opinión mundial, la cual inició un hostigamiento y continuas muestras de repudio al régimen. Es por esta razón de que una revisión historiográfica de estos últimos años debe abracar necesariamente las obras escritas en el extranjero y que hoy en su mayoría estas disponibles en nuestro país.

En cuanto al marco temporal este no es fijado arbitrariamente desde el comienzo del gobierno de Eduardo Frei Montalva en 1964 hasta la actualidad, por que tradicionalmente así se dividido cronológicamente en la actualidad la última etapa de la historia nacional, sino porque hay elementos como la participación popular, las reformas económica y sociales, que marcan un cambio sustantivo con etapas anteriores a 1964, como el gobierno de Jorge Alessandri relicto de una derecha tradicional y sumamente conservadora, y más de acorde a los frentes políticos de la primera mitad del siglo XX. De esta manera nuestro marco cronológico se inicia en 1964, como el período en donde se originan los primeros elementos directos que propiciaran en parte el Golpe Militar de 1973, y que luego de la llegada de un civil al poder en 1990, contempla la Transición a la Democracia en Chile, a nuestro modo de entender incompleta todavía debido a varios elementos que se mencionaran más adelante ene este estudio, pero en donde podemos nombrar los más importante como la despolitización de la sociedad, la imposición de la Constitución de 1980, grupos de poder militares, políticos y económicos defensores del orden establecido por la dictadura de Augusto Pinochet y la deuda con los temas de los Derechos Humanos. Es por ello que si bien nuestro marco espacial tiene una fecha clara de comienzo, hasta el momento no tiene una fecha de término, por lo que no queda más que llegar a un análisis hasta el período actual, es decir hasta el año 2003.

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LLAASS DDIIFFIICCUULLTTAADDEESS DDEELL EESSTTUUDDIIOO DDEE LLAA HHIISSTTOORRIIAA AACCTTUUAALL

El estudio historiográfico actual en nuestro país presenta una serie de problemas, ya que la historia reciente si bien cuenta con nuevas herramientas y fuentes más próximas, a pesar de que por ser contemporáneo, el común de la gente cree que resulta más fácil el hacer la historia tanto por la cercanía del hecho como por la relativa cercanía de las fuentes y un supuesto mayor número de ellas. Pero esto en sí es una dificultad ya que el historiador debe tanto saber discriminar el gran número de fuentes que hoy tiene a su disposición a sí como la avidez y la autenticidad de estas, así como también en problema que se le presenta al trabajar con hechos no consumados.

La historiografía nacional de las últimas cuatro décadas ha estado marcada por importantísimos procesos históricos, donde destacan tres grandes períodos, los cuales se pueden definir como la llegada de la Democracia Cristiana y posteriormente de la Unidad Popular al gobierno, el Golpe y Régimen Militar, y finalmente el período de los gobiernos de la Concertación y la búsqueda de una Transición completa y efectiva.

En cuanto al análisis de este último período según nuestra división cronológica, es imposible soslayar las anteriores etapas, ya que son estas las que presentan un mayor volumen de material bibliográfico, y son a la ves las que entregan las pautas y las líneas historiográficas para el análisis del período a tratar. Esto se provoca por que lamentablemente la historiografía nacional de estos últimos cuarenta años no es tan numerosa en comparación a la que existe sobre todo el material referente hasta antes del golpe militar, y fundamentalmente a la historia general del país. Esto no quiere decir que se

cuente con escaso material bibliográfico, sino que el escrito estrictamente por historiadores es limitado, ya que la historiografía de la Transición a la Democracia en Chile, incluye a

una amplia gama de

cientistas políticos, abogados, sociólogos, filósofos, etc

, profesionales de las ciencias sociales, que si bien portan a la construcción de la historiografía nacional para este período, carecen en su mayoría del método histórico, del uso de fuentes, del análisis de los tiempos y espacios de la historia, y entregan en su lugar

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un sinnúmero de interpretaciones personales que lamentablemente muchas veces carecen de rigor en la investigación.

Esta aseveración no pretende discriminar a quienes no son historiadores de escribir sobre la historia reciente de nuestro país, pero si hace alusión a saber analizar el texto y a ser capaz de ver cuando se está frente a un trabajo de investigación serio, con un debido trabajo de fuentes y recopilación de información para apoyar hipótesis y reflexiones y cuando por su contraparte se está sólo frente a un artículo de opinión que pretende entenderse como un trabajo de rigor histórico. A su vez el resto de disciplinas que escriben la historia deben saber separar muy bien sus competencias y no mezclar las diferentes perspectivas de análisis ya que esto sólo tiene a confundir al lector.

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LLAA MMEETTOODDOOLLOOGGÍÍAA EEMMPPLLEEAADDAA EENN LLAA RREEAALLIIZZAACCIIÓÓNN DDEELL TTRRAABBAAJJOO

Los primeros pasados seguidos en la elaboración de este trabajo, fue el contar con una bibliografía adecuada, la cual contempla la visión de derecha, centro e izquierda, para de esta manera elaborar un trabajo en bases a estas tres tendencias.

Por otro lado esta bibliografía según el autor y su forma de relatar los hechos y realizar el análisis, ha sido empleada tanto como base para sustentar alguna idea o colaborar algún dato o proceso, todo ello en cuanto al análisis que realice el autor. Por su parte, si el autor a escogido tratar ciertas parte a modo de relato (por ejemplo una crónica9 su visión es colaborada con otras obras de varias tendencias y posteriormente utilizada, si los hechos son correctos, como fuentes.

La bibliografía ocupada es esencialmente del área de la historia, aunque cabe destacar que una gran parte de esta tiene sustento en otras áreas de la ciencias sociales, la política o la sociología, por los problemas señalados en el punto anterior. De esta manera se ha intentado elaborar un trabajo en perspectiva histórica pero tomando elementos de otras áreas como referencias para la realización de un análisis más detallado.

Muchas de las fuentes ocupas en este trabajo se obtuvieron de la bibliografía, de diarios y revistas, y algunos documentos oficiales de internet, ya que eran de difícil acceso, además de que se comprobó con la bibliografía la veracidad de su autenticidad.

Finalmente cabe destacar que en el aspecto didáctico se realizó un proyecto de innovación en cuanto a como son tratados estos contenidos por el sistema educativo, el cual es explicado tanto en la introducción de este trabajo, como también en el anexo mismo que contiene este material, el que consiste básicamente en guías de estudio y materiales digitalizados que pueden ser utilizados como fuentes para la enseñanza de este proceso.

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LLÍÍNNEEAASS HHIISSTTOORRIIOOGGRRÁÁFFIICCAASS DDEELL PPEERRÍÍOODDOO DDEE 11996644 AA 22000033

A continuación se entregará un análisis de ciertos autores que han escrito sobre la historia reciente de nuestro país, lo cuales para el efecto de un mejor entendimiento han sido divididos en tendencias políticas, y otras divisiones como cientistas políticos y cronistas (partiendo de la base de que por su tipo d trabajo pueden ser más objetivos en la mayoría de los casos que un historiador, por lo menos en cuanto a esta etapa de la historia de Chile)

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AA --

LLAA HHIISSTTOORRIIOOGGRRAAFFÍÍAA DDEE DDEERREECCHHAA

Para adentrarnos en la historiografía de derecha o conservadora de la historia reciente de Chile es necesario comprender primeramente su visión ante los hechos acaecidos durante este período histórico. Como se señaló en la introducción a este trabajo, tendencia de derecha entiende a el inicio del Régimen Militar como la reacción lógica de las Fuerzas Armas y Carabineros ante el descalabro social, político y económico que vivía el país durante el gobierno de Salvador Allende, e incluso denomina a este período como un lapso de decadencia de la vida nacional en general. De esta manera el golpe militar (“pronunciamiento militar” como se denomina los hechos acaecidos durante el once de Septiembre de 1973, para esta tendencia), viene a poner orden ante el caos que se vivía en el país en todo orden de cosas.

De esta el Régimen Militar encabezado por Augusto Pinochet, es un proceso de 17 años de restauración democrática, ya que según esta tendencia la democracia se había sustituido en el gobierno de Salvador Allende por un régimen totalitario al ejemplo de lo que acontecía en los sistemas políticos de la Unión Soviética o de Cuba. De esta manera la intervención militar habría sido apoyada por un importante número de la población del país y el régimen fue recuperando la institucionalidad, democratizándolo y modernizándolo, hasta finalmente entregar el poder, momento en el cual la transición chilena a la democracia habría

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culminado, proceso el cual muchos de estos autores fechan su inicio con la promulgación de la Constitución de 1980, y otros más osados incluso con la intervención militar, ya que habría sido en el gobierno de Salvador Allende cuando la democracia se habría perdido.

2.A.1.- Historiografía de Derecha Clásica

Dentro de la línea historiográfica de derecha se encuentran autores de procedencias profesionales muy variadas, destacándose los historiadores, juristas y militares. Definimos historiografía de derechas clásica como la línea historiográfica profundamente conservadora, de gran respeto por la religión católica y por la cultura occidental en general, sobre todo en los aspectos del legado colonial español. Es una línea historiográfica que según la opinión de Luis Vitale, “tiene mayor dificultad para entender los cambios y contradicciones, como también la profunda laicización a que ha estado sometida la sociedad durante el siglo XX” 24 . Esto se reflejaría según Vitale por su concepción sobre los gobiernos liberales de Domingo Santa María y Balmaceda, ya que sostiene que sus reformas laicas hicieron a Chile perder su “imagen de mundo”, lo que sería el inicio de una serie problemas que ha experimentado el país según este autor. Dentro de sus representantes podemos encontrar a:

A) Gonzalo Vial Correa

Dentro de los historiadores uno que reviste la mayor importancia es Gonzalo Vial Correa, de formación abogado y profesor, con largos años de docencia en la Universidad Católica de Chile, Universidad Metropolitana de Educación y la universidad privada Finis Térrea. Según Luis Vitale, Gonzalo Vial fue influido en su formación intelectual

24 VITALE, LUIS; MOULIAN, LUIS; CRUZ, LUIS; PALESTRO SANDRA; AVEDAÑO, OCTAVIO; SALAS, VERÓNICA; PIWONKA, GONZALO. “Para Recuperar la Memoria Histórica. Frei, Allende y Pinochet”. Ediciones Chile – América – CESOC (Impresos Universitaria S.A.). Santiago, Chile. Año 1999, pág. 54, artículo de Luis Vitale.

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