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¿A qué riesgos de seguridad de la información puede estar expuesta una

identidad digital y qué medidas podemos establecer para su protección?

El nacimiento del internet y sus bondades, seguido de un agresivo mercadeo de

dispositivos móviles y la búsqueda de conectividad en tiempo real, integrado con

plataformas y aplicaciones que satisfacen los deseos físicos y emocionales de sus

usuarios, son los componentes que integran la necesidad de establecer una

identidad personal o comercial.

Las redes sociales han atendido la necesidad humana de expresar libremente

estados emocionales, momentos o situaciones propias o ajenas, es decir de

comunicar y ser informado, esta interacción hace que se tenga una percepción de

mayor control y certeza en la toma de decisiones de carácter inmediato o a largo

plazo. Pero para cumplir con este objetivo se requiere pertenecer a algún segmento

que nos clasifica a medida que consumimos contenido digital y que va evidenciando

nuestra personalidad, gustos, preferencias, entornos y otras características que se

van filtrando y terminan conformando nuestra identidad digital.

Por lo anterior tanto el individuo como la empresa requiere de reconocimiento social

para existir en el entorno global de la internet y lo realiza a través de las redes en

busca de la consolidación de una imagen optima que esté de acorde con sus

intereses y cumpla con las metas propuestas por el usuario.

Ahora bien, la construcción de una identidad, esta determinada por una serie de

variables que son ponderadas por los consumidores quienes son los que
determinan la calidad y veracidad de la información de acuerdo con los datos

ofertados y definen la reputación del individuo o la empresa.

A pesar de no tener la certeza de su origen los contenidos públicos destinados a los

navegadores de internet están expuestos a todo tipo de respuestas sin importar la

veracidad de la identidad creador, generando por consiguiente una reacción de

percepción positiva o negativa que incidirá directamente en la imagen del oferente

de la información. o del usuario quien tomara decisiones sobre los datos publicados.

Pero debemos tener en cuenta que lo que conocemos del oferente de información

es un perfil y unas características que no confirman la realidad de la identidad del

creador de contenido. De igual manera se asumen altos riesgos de afectación de

imagen al no contar con parámetros de seguridad que impidan que los contenidos

sean accesados y modificados por terceros con pretensiones o intereses múltiples,

que ocasionarían reacciones en los segmentos de interés o del dueño del contenido

generándole grandes pérdidas de imagen y en el caso de las empresas hasta

perdidas económicas.

En la actualidad redes sociales como Facebook Instagram y Wasap, mueven un

gran porcentaje de los navegadores de internet y las publicaciones que se realizan

en este tipo de plataformas tiene gran credibilidad en sus usuarios, lo que las

convierte en las más importantes herramientas de mercadeo y promoción social, y

que requieren para su uso de la generación de perfiles con características propias

de los usuarios bien sean empresas o personas de acuerdo con los intereses

propuestos y que serán sometidos a la percepción cualitativa y cuantitativa de sus

contenidos.
Pero a pesar de los mecanismos de seguridad implementados por las plataformas

y los protocolos de buenas prácticas no son suficientes para minimizar el riesgo de

vulnerabilidad y accesibilidad de la información, se necesita del factor humano quien

a través de una interacción responsable en el proceso permitirá asegurar la

reputación de su identidad digital.

Desde el ámbito empresarial la seguridad digital requiere de dos componentes uno

interno y otro externo, en el primero debemos tener cuidado con todo lo que se

publica por parte de sus representantes o cualquier individuo ligado de alguna

manera a la empresa y por otro el grado de vulnerabilidad de la seguridad de la

información por parte de terceros que pueden acceder a las plataformas y modificar,

alterar o eliminar contenido, y afectar directamente la identidad de la organización.

En conclusión, la integración de una política de buenas prácticas de seguridad y

una conciencia de protección de la información, a través del fomento de una cultura

de generación de hábitos y costumbres en la configuración de perfiles privados con

contenidos responsables, respetuosos y apropiados para el público objetivo

compartiendo agradablemente en la dinámica de las redes. Aplicando las

respectivas medidas de seguridad y acceso, soportado en un mantenimiento

constate del sistema operativo, antivirus y revisiones periódicas de los perfiles

aseguraran una buena reputación e imagen de la identidad digital.

Diana Milena Villalobos Arenas.

Especialización en seguridad de la Información.


 http://canaltic.com/internetseguro/manual/3_mi_identidad_digital.html

 https://zalameanoticias.wordpress.com/2016/04/04/la-necesidad-de-publicar-todo-lo-que-hacemos-en-las-

redes-sociales/

 http://increnta.com/es/blog/identidad-digital/