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ESCUELA PILOTO 1° LUIS PARDO VILLALÓN

ASIGNATURA: LENGUA Y LITERATURA


CURSO :7° BASICO
DOCENTE: VERÓNICA BOBADILLA

Mito mapuche de la creación


Hace mucho, pero mucho tiempo atrás, en los principios de nuestra era, existía un espíritu
en los cielos llamado Ngnechen . Un día, éste decidió crear vida y para ello, con la ayuda de
la Luna, hizo nacer de sus brazos una criatura a la que llamó Lituche (“hombre del
comienzo” en mapudungun, lengua nativa).
Cuando Lituche apareció en los brazos de Ngnechen, éste decidió enviarlo a la Tierra, pero
al no medir las fuerzas de su emoción, el impulso fue demasiado fuerte que hizo que el bebé
Lituche se golpeara y comenzara a llorar. Al escuchar los llantos su madre desesperada
quiso verlo y abrió una ventana en el cielo. Esa ventana es Kuyén, la Luna, y desde entonces
vigila el sueño de los hombres.
Por su parte, Ngnechen, también quiso saber lo que acontecía y para poder observar su
creación decidió abrir otra, es así como nació Antú, el Sol, con la misión de calentar a los
hombres y alentar la vida. Con el paso del tiempo, el pequeño creció y un día tras deambular
los rincones de su entorno sintió gran soledad. En ese momento miró al cielo y le preguntó
al Gran Espíritu: Padre ¿por qué he de estar solo? Ngenechen se compadeció de su pena y
escogió una estrella brillante y de ella modeló a Domo, la mujer.
Una vez terminada su obra, el Gran Espíritu la dejó caer, con delicadeza sobre la Tierra.
Domo se puso de pie y comenzó a caminar. Ngenechen estuvo encantado mirando su nueva
creación, y a petición de Kuyen (la Luna), para que sus pies no se dañaran, hizo crecer a su
paso la hierba y las flores. En ese momento, Domo y Lituche se miraron y comprendieron
que juntos poblarían el vacío de nuestra Tierra. Domo le llevó a Lituche los sonidos de la
naturaleza, ya que de su boca nacieron insectos, pájaros y mariposas, los cuales trajeron a
este mundo las melodías, los acordes, todos los colores y las texturas que hoy podemos
reconocer.
Mientras la primera mujer y el primer hombre construían su hogar, al cual llamaron ruca,
el cielo se llenó de nuevos espíritus. Los hijos de Domo y Lituche se multiplicaron, ocuparon
el territorio de mar a cordillera. Luego hubo un gran cataclismo, las aguas del mar
comenzaron a subir guiadas por la serpiente Kai-Kai. La cordillera se elevó más y más
porque en ella habitaba Tren-Tren la culebra de la tierra y así defendía a los hombres de
la ira de Kai-Kai. Cuando las aguas se calmaron, comenzaron a bajar los sobrevivientes de
los cerros. Desde entonces se les conoce como “Hombres de la tierra” o Mapuches.
Hasta nuestros días, los ritos y ceremoniales Mapuche incluyen a Antü y Kuyén en sus
ruegos y es de esta forma como los mapuches narran de generación en generación el
comienzo de la humanidad.