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JUSTICIA o GRACIA

Por: Daniel Núñez

La actitud o conducta que asumamos determinará las consecuencias para nuestra vida. Esto es
dictado por la Palabra de Dios, cuando dice: “…Todo lo que el hombre sembrare, esto también
segará.” (Gálatas 6:7). De manera particular, dos declaraciones encontradas en Las Escrituras sobre
la Justicia y la Gracia, han llamado mi atención para traerlas a la memoria de la Iglesia actual.

Primera Declaración: "Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será
enaltecido." (Mateo 23:12).

Expresándolo de otra manera podemos decir que: "La Humillación es un resultado directo de la
Auto-exaltación; y recíprocamente, la Exaltación que viene de Dios es la consecuencia de un proceso
de Humillación previo."

Dios es justo, y da a cada cual lo debido según el acuerdo de Su Santa Voluntad. La Palabra de
Dios ve la exaltación como un delito que no puede quedar sin castigo: “Antes del
quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.” Proverbios: 16:18.

¿Por qué es justo humillar al que se exalta y exaltar al que se humilla? Cuando el Hombre se
atribuye acciones en independencia de Dios, está pretendiendo robarse Su gloria y ofende Su
presencia. En este caso, la justicia, a Su tiempo, alcanzará al transgresor.

Así lo muestra la Biblia: mientras más grande y osada fue la exaltación, en ese mismo grado fue
también la humillación o retribución por dicha transgresión; este fue el caso de Nabucodonosor,
que siendo la cabeza del imperio mundial de entonces, fue llevado a comportarse como un
animal (Daniel 4:30-32).

Pero también, hay otro aspecto, es justo exaltar al que se humilla. Aquel que reverencia,
agradece y da honor al Creador es recompensado. La Biblia afirma que todo hombre tiene esta
deuda con Dios, pues: “…no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se
envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido” (Rom.1:21)

El ejemplo perfecto es nuestro Señor Jesucristo, tal y como lo explicó el Apóstol Pablo en
Filipenses; si su humillación fue la más grande de todos los tiempos y del universo, siendo Dios,
humillado hasta una muerte de maldición, la más vergonzosa reservada para los peores
delincuentes, no buscando lo suyo, es por esto, fíjese que dice: “por lo cual”, su exaltación es
también la más grande, única e irrepetible de todos los tiempos y el Universo, como fue a lo más
bajo, Dios siguiendo la fórmula de la proporcionalidad y justicia “…también le exaltó hasta lo
sumo” (Filipenses:2:8).

Este principio debe ser recordado en una época como la actual, donde los cristianos son
humillados si se refieren a la pérdida de identidad de la autoridad, a un auténtico liderazgo
masculino, las parejas del mismo sexo o la educación sexual de los niños. Humillan a todo aquel
que difiere de la moda intelectual del mundo.

¿Has sido marginado, calumniado, disciplinado u olvidado? ¿Han dañado tu reputación


injustamente? ¿Eres Anciano y no es valorado tu esfuerzo? ¿Eres esposa y madre y no hay gestos
amables ni palabras al gran trabajo que haces cada día? ¿Eres una mujer humillada sin razón y de
manera abusiva? ¿Eres un adulto mayor a quienes han abandonado aquellos a quienes diste tu
fuerza? ¿Te excluyen por tu tamaño, edad, discapacidad u otro motivo? ¿Sientes que las
estrategias humanas y la carne comandan las decisiones de una clase dominante al grupo que
perteneces? Recuerda este principio que fue aplicado por Jesucristo, y que Él pide de nosotros
que lo apliquemos también, con su “mismo sentir”. (Filipenses: 2:5)

Este proceder fue la recomendación del apóstol Pedro para nosotros los jóvenes, ¿Quieres
introducir algunos cambios para hacer efectiva la misión, pero haces presiones humanas antes
del tiempo y sin que Dios haya puesto las circunstancias para ello aún?, entonces el principio
recomienda humillación: “asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y
todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO
DA GRACIA A LOS HUMILDES. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte
CUANDO FUERE TIEMPO” (1 Pedro 5:5-6)

El punto es, no tomar la justicia en tus propias manos, inclínate reverentemente y sujétate a la
Palabra de Dios, aunque te haga impopular, no importa que hayan querido ocultar, bloquear o
aplastar, lo importante es que Dios te mire y que tiembles ante su Palabra, ese es nuestro anhelo
y el de Dios: “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; PERO
MIRARÉ A AQUEL QUE ES POBRE Y HUMILDE DE ESPÍRITU, Y QUE TIEMBLA A MI PALABRA.” (Isaías
66:2)

Y tengamos presente la sentencia de nuestro Señor: “Bienaventurados los que tienen hambre y
sed de justicia, PORQUE ELLOS SERÁN SACIADOS.” (Mateo 5:6)

Segunda Declaración: "Bástate, mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad." (2


Corintios 12:9)

"La manifestación del Poder de Dios va de la mano a la manifestación evidente y expresa de


debilidad humana."

La demostración de este principio se ha visto en muchas ocasiones en la elección de Dios, de esta


forma por encima de las reglas establecidas sobre el orden del nacimiento y primogenitura, Dios
seleccionó a otros hijos considerados a ojos humanos no merecedores del beneficio, de estos
casos son ejemplos José, Jacob y del propio Rey David. En este último caso, la apariencia y
atributos físicos de su hermano Eliab motivó a Samuel a pensar que estaba delante del ungido,
sin embargo, la divina respuesta es: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque
yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está
delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:6-7)

Pero de manera más grandiosa y llena de misericordia, es la elección nuestra, la cual excluye todo
recurso mundano, de influencia política, gobierno, estatus social ni sabiduría humana, aquí Dios
se ha manifestado: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la
carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para
avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del
mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie
se jacte en su presencia.” (1 Corintios 1:26-29)

Como toda la palabra de Dios, este principio nos conduce a Jesús: “Porque Cristo, cuando aún
éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.” (Romanos 5:6)

Es decir, en la hora más negra de la humanidad, cuando era más evidente nuestra debilidad,
expresada en una parálisis e inutilidad espiritual (apoplejía espiritual diría yo, incapaces de mover
ni un músculo en dirección para salvarnos) Cristo, Poder y Sabiduría de Dios, fue manifestado y
murió por nosotros para salvarnos, sin que lo mereciéramos.

Así mismo, ésta fórmula resulta apropiada para nuestro tiempo en donde se hace énfasis en el
materialismo, lo externo, pomposo, teatral, espectacular, (no reuniones sino espectáculos),
énfasis en el medio y no en el contenido, en lo físico, en falsas sanidades por profetas de la misma
naturaleza, que llenan nuestros grandes estadios, pero que no hay lugar al verdadero Poder de
Dios y su Gracia, cuyo fruto se manifiesta en vidas honestas, humildes, sanas y de buenos
ejemplos.

¿Tienes menos recursos? ¿Tienes a todos en contra porque no estás a la moda de la época?
¿Tienes menos posibilidades? ¿Eres más pequeño que los que te rodean?, recuerda hay más
oportunidad para que la Gracia y el Poder de Dios se manifiesten en tí.

No midas el éxito por el número de cosas hechas sino por el poder espiritual, de vidas cambiadas
y transformadas. Esta fórmula fue la respuesta de Dios ante una petición para quitar una molestia
física, lo que nos enseña que hay peores cosas que no ser sanado, que tener una molestia y eso
es que el Poder y la manifestación de la Gracia de Dios no se vea en nuestra vida.

¿A quién haz bendecido, ayudado, sustentado, instruido o edificado aunque no se lo merezca?


Esto es Gracia. Su Gracia es suficiente para llenarte de consuelo y consolar a otros, aún en medio
de tus limitaciones, las cuáles están presentes para que el Poder de Dios sea manifestado en
escala ascendente en tu vida.

Como manifestó nuestro modelo: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos
su gloria, gloria como del unigénito del Padre), LLENO DE GRACIA Y DE VERDAD.” (Juan 1:14)

¿Qué cosecharán nuestras vidas de parte del Señor, Justicia o Gracia?


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