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DICTAMEN ACERCA DE LA INAPLICACIÓN

DEL ARTÍCULO 30.1.B) DE LA LEY DE


COSTAS A DETERMINADAS PARCELAS DE
SUELO URBANO NO CONSOLIDADO POR
LA URBANIZACIÓN EN EL MUNICIPIO DE
PUNTA UMBRÍA

Prof. Dr. José Zamorano Wisnes


Profesor Asociado de Derecho Administrativo de la Universidad
de Huelva
Profª. Dra. María del Carmen Núñez Lozano
Catedrática de Derecho Administrativo de la Universidad de
Huelva

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ÍNDICE

I.- ANTECEDENTES
I.1.- Hechos
I.2.- Consulta

II.- PLANTEAMIENTO
III.- CARACTERIZACIÓN DEL SUELO AFECTADO Y NOTAS RELEVANTES DE SU
ORDENACIÓN
III.1.- La Delimitación del Suelo Urbano de Punta Umbría de 19 de abril de 1985
III.2.- Las Normas Subsidiarias de Planeamiento de 29 de julio de 1991 (NNSS); y la
adaptación parcial de las Normas Subsidiarias a la Ley 7/2002, de 17 de diciembre, de
Ordenación Urbanística de Andalucía, aprobada el 15 de abril de 2009
III.3.- La Modificación núm. 5 del PGOU de Punta Umbría, aprobada el 30 de octubre de
2013
III.3.1.- Modificaciones de la ordenación estructural
III.3.2.- Modificaciones de la ordenación pormenorizada
III.4.- La Modificación núm. 17 del PGOU de Punta Umbría, aprobada el 14 de mayo de
2019

IV.- ANÁLISIS DE LA APLICABILIDAD DEL ARTÍCULO 30.1 DE LA LEY DE


COSTAS AL SUELO AFECTADO
IV.1.- Planteamiento
IV.2.- Sobre el ámbito de aplicación del artículo 30.1 de la Ley de Costas

V.- AJUSTE SUSTANCIAL DE LA MPGOU NÚM. 17 AL ARTÍCULO 30.1 DE LA LEY


DE COSTAS, SI POR HIPÓTESIS SE LLEGARA A CONSIDERAR APPLICABLE
V.1.- Las determinaciones del artículo 30.1.b) en la jurisprudencia
V.2.- La Modificación núm. 17 del PGOU de Punta Umbría

VI.- VALORACIÓN DEL INFORME DESFAVORABLE DE LA DIRECCIÓN


GENERAL DE SOSTENIBILIDAD DE LA COSTA Y EL MAR DE 14 DE FEBRERO DE
2019 Y DEL REQUERIMIENTO DE 3 DE JULIO DE 2019 REALIZADO POR EL
MINISTERIO DE TRANSICIÓN ECOLÓGICA
VI.1.- Valoración del informe desfavorable de la Dirección General de Sostenibilidad de la
Costa y el Mar de 14 de febrero de 2019
VI.2.- Valoración del requerimiento de 3 de julio de 2019 realizado por el Ministerio de
Transición Ecológica

VII.- CONCLUSIONES

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I.- ANTECEDENTES

I.1.- Hechos

1) El Ilmo. Ayuntamiento de Punta Umbría convocó un concurso que tuvo por objeto la
enajenación de determinadas parcelas, resultando adjudicataria la mercantil
RIAUMBRIA TOWERS, S.L., que presentó una propuesta que suponía una nueva
ordenación de las edificabilidades de las parcelas concernidas. Consecuencia de ello ha
sido la tramitación y aprobación de la denominada “Modificación núm. 17 del PGOU de
Punta Umbría” (MPGOU núm. 17), a instancias de RIAUMBRIA TOWERS, S.L.

2) En el curso del procedimiento de aprobación de la MPGOU núm. 17, la Dirección


General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar emitió, con fecha 5 de octubre de 2018,
informe previo a la aprobación inicial; y con fecha 14 de febrero de 2019, informe
desfavorable previo a la aprobación definitiva.

3) Aprobada la MPGOU núm. 17, el Ministerio de Transición Ecológica formuló al Ilmo.


Ayuntamiento de Punta Umbría requerimiento, de fecha 3 de julio de 2019, en orden a la
anulación del acuerdo de aprobación definitiva de la MPGOU núm. 17.

I.2.- Consulta

En relación con los hechos expuestos, la mercantil RIAUMBRÍA TOWERS, S.L. solicita
dictamen en derecho sobre:

Primero: El informe desfavorable de la Dirección General de Sostenibilidad de la


Costa y el Mar de 14 de febrero de 2019.

Segundo: El requerimiento de 3 de julio de 2019 realizado por el Ministerio de


Transición Ecológica.

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II.- PLANTEAMIENTO

La respuesta a la consulta planteada requiere el tratamiento de las siguientes cuestiones:

1.- Caracterización del suelo afectado y notas relevantes de su ordenación.

2.- Análisis de la aplicabilidad del artículo 30.1 de la Ley de Costas al suelo afectado.

3.- Ajuste sustancial de la MPGOU núm. 17 al artículo 30.1 de la Ley de Costas, si por
hipótesis se llegara a considerar aplicable.

4.- Valoración del informe desfavorable de la Dirección General de Sostenibilidad de la


Costa y el Mar de 14 de febrero de 2019 y del requerimiento de 3 de julio de 2019
realizado por el Ministerio de Transición Ecológica.

III.- CARACTERIZACIÓN DEL SUELO AFECTADO Y NOTAS RELEVANTES


DE SU ORDENACIÓN

La adecuada exposición de la caracterización y notas relevantes de la ordenación del suelo


afectado debe considerar, de modo diferenciado:

La Delimitación de Suelo Urbano de Punta Umbría de 19 de abril de 1985.

Las Normas Subsidiarias de Planeamiento de 29 de julio de 1991 (NNSS); y la


adaptación parcial de las Normas Subsidiarias a la Ley 7/2002, de 17 de
diciembre, de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA), aprobada el 15 de
abril de 2009.

La Modificación núm. 5 del PGOU de Punta Umbría, aprobada el 30 de octubre


de 2013 (MPGOU núm. 5).

La MPGOU núm. 17, aprobada el 14 de mayo de 2019 (publicada en el BOP de


14 de junio).

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III.1.- La Delimitación de Suelo Urbano de Punta Umbría de 19 de abril de 1985

El Pleno del Ilmo. Ayuntamiento de Punta Umbría aprobó en sesión extraordinaria de 19


de abril de 1985 la Delimitación de Suelo Urbano de Punta Umbría, que fue publicada en
el BOP de Huelva de 11 de junio del mismo año. En ella se incluyó como suelo urbano
el espacio ocupado entonces por los depósitos de agua y que años después fue objeto de
las MPGOU núm. 5 y 17. El indicado espacio se encuentra dentro de los 500 metros
medidos desde el límite interior de la ribera del mar, es decir, se sitúa en la llamada zona
de influencia de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas (LC).

El carácter urbano del espacio se desprende del plano de la delimitación que se


acompaña como anexo I, tal y como informan el Secretario Municipal y los
servicios técnicos del Ilm. Ayuntamiento en la contestación al requerimiento del
Ministerio de Transición Ecológica.

La condición de suelo urbano del espacio con anterioridad a la entrada en vigor


de la LC, por otra parte, no resulta controvertida a la luz de los informes emitidos
por la Dirección General de la Sostenibilidad de la Costa y el Mar en diciembre
de 2012, junio de 2013 y octubre de 2018, con motivo de la aprobación, los dos
primeros, de la Modificación núm. 5 y, el tercero, de la Modificación núm. 17.

En todo caso, el carácter de suelo urbano de los suelos de los depósitos de agua
viene corroborado por la fijación de la extensión de la zona de servidumbre de
protección en 20 metros en el deslinde C-201/1HU, aprobado por OM de
31/07/1991, con aplicación, pues, de la disposición transitoria tercera de la LC,
que tiene por objeto el tratamiento de la zona de servidumbre de protección y de
la zona de influencia en los suelos que fueran urbanos antes de la entrada en vigor
de la Ley.

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III.2.- Las Normas Subsidiarias de Planeamiento de 29 de julio de 1991 (NNSS); y
la adaptación parcial de las Normas Subsidiarias a la Ley 7/2002, de 17 de diciembre,
de Ordenación Urbanística de Andalucía, aprobada el 15 de abril de 2009

Con fecha 29 de julio de 1991 se aprobaron las Normas Subsidiarias de Planeamiento del
Ilmo. Ayuntamiento de Punta Umbría, publicadas en el BOP de Huelva de 30 de octubre
de 1992. La adaptación parcial de las Normas Subsidiarias a la LOUA se aprobó el 15 de
abril de 2009 y se publicó en el BOP de Huelva de 30 de julio del mismo año.

Dado que el contenido de dicha adaptación, en cuanto al suelo objeto del presente
dictamen, es el mismo que el de las NNSS (tal adaptación se realizó al amparo del Decreto
11/2008, de 22 de enero, por el que se desarrollan procedimientos dirigidos a poner suelo
urbanizado en el mercado con destino preferente a la construcción de viviendas
protegidas), nos ceñiremos a la referida adaptación. Pues bien, de la misma se han de
destacar los siguientes preceptos:

Artículo 5.5, que en relación con el suelo urbano consolidado y con el título de
“Alcance de la determinación de la densidad media”, establece en su punto
primero: “La presente Adaptación determina para cada una de las zonas en las
que divide el suelo urbano consolidado la densidad poblacional máxima posible
a alcanzar en su desarrollo y ejecución”.

Artículo 5.6, que con el título “Alcance de la determinación de la edificabilidad


máxima”, establece en su punto primero: “El Plan determina para cada una de
las zonas en la que divide el suelo urbano consolidado, la edificabilidad máxima
que podría construirse en dicho ámbito en ejecución del planeamiento”

Artículo 5.8, que dispone hasta veintiocho sectores del suelo urbano consolidado,
con las siguientes condiciones para el número 20 de estos sectores (SUC núm.
20): “Uso global: residencial; edificabilidad: 0.1945; densidad media: 18”.

Artículo 7, que hace referencia a la identificación gráfica de las distintas


dependencias del litoral y establece normas de protección para la zona de dominio
marítimo terrestre y la servidumbre de protección, sin contener previsión alguna
en relación con la zona de influencia.

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Por consiguiente, a la fecha de aprobación de la MPGOU núm. 5, el espacio concernido
era suelo urbano consolidado por la urbanización (SUCU), con uso global residencial,
edificabilidad 0.1945 y densidad media 18, sin que estuviera afectado por previsiones
específicas adicionales derivadas de su ubicación en la zona de influencia.

III.3.- La Modificación núm. 5 del PGOU de Punta Umbría, aprobada el 30 de


octubre de 2013

Con fecha 30 de octubre de 2013, el Pleno del Ilmo. Ayuntamiento de Punta Umbría
aprobó definitivamente la MPGOU núm. 5, publicada en el BOP de Huelva de 30 de
diciembre de 2013. La MPGOU núm. 5 tiene por objeto la alteración de las
determinaciones del SUCU núm. 20 a que antes se hizo referencia y contiene dos grupos
de modificaciones: 1) el relativo a la modificación de las determinaciones de la
ordenación estructural contenidas en el documento de Adaptación; 2) el relativo a la
modificación de la ordenación pormenorizada.

III.3.1.- Modificaciones de la ordenación estructural

Entre las innovaciones de la ordenación estructural introducidas se encuentra, en primer


lugar, la división del SUCU núm. 20, en dos ámbitos:

1) El primero mantiene la denominación y categoría SUCU, fijando su superficie


en 24.394 m2

2) El segundo, que es el que nos interesa, comprende el resto de la superficie, es


decir, 30.182 m2, que se incluye en la categoría de urbano no consolidado por la
urbanización (SUNCU), designándolo como SUNC-ANTIGUOS DEPÓSITOS.
Esta alteración en la categoría del suelo urbano se justifica: a) en el incremento de
la edificabilidad, superior, como veremos, al diez por ciento; b) y en ser preciso,
el nuevo suelo, de nuevas dotaciones, por lo que al cumplirse las previsiones del
artículo 45.2.c) LOUA se le incluye en la categoría de SUNCU.

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La descripción de este segundo ámbito es la siguiente: 1) Norte: linda con calle Doctor
Prieto Toubes y lindero sur de las parcelas de ciudad jardín con frente a la calle Redes;
2) Sur: linda con Avenida Ciudad de Huelva; 3) Este: linda con la Calle Poeta Abelardo
Rodríguez Mora. 4) Oeste: linda con la Avenida Mar de Leva.

El anexo núm. 2 muestra un resumen de las modificaciones introducidas en relación con


la edificabilidad y densidad global.

Las restantes determinaciones de carácter estructural del nuevo SUNC-ANTIGUOS


DEPÓSITOS, son, de conformidad con el apartado 2.2.4 de la memoria de la MPGOU
núm. 5, las siguientes:

Clasificación de Suelo: Suelo Urbano No Consolidado por la Urbanización, de


conformidad con el artículo 45.2B)c) LOUA.

Reserva de terrenos equivalentes al 30% de la edificabilidad residencial para su


destino a vivienda protegida: 6.448,00 m2 c.

Reserva de terrenos para Sistema General de Espacios Libres en la proporción que


suponga el aumento de la población prevista, manteniendo la proporción ya
alcanzada (5,93 m²/habitante = 1.684,12 m²).

Uso Global: Residencial.

Densidad Global: 57 viviendas/hectárea. Densidad Alta. 172 viviendas.

Edificabilidad Global: 0.85 m²/m². 25.552,00 m²c.

III.3.2.- Modificaciones de la ordenación pormenorizada

La memoria de ordenación establece como objetivos de la Modificación, entre otros: 1)


promover viviendas y, en especial, viviendas de renta libre para incidir favorablemente
en el sector de la construcción y potenciar el comercio; 2) establecer nuevos parámetros
de densidad, edificabilidad y altura, respecto de los establecidos en la Adaptación parcial;
3) mejorar y aumentar las dotaciones en el SUNCU.

El anexo 3 muestra un resumen de la ordenación pormenorizada.

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En relación con la ordenación de las edificaciones, conviene destacar algunos de los
elementos más característicos de la nueva ordenación. Así:

En el apartado 2.2.10 se afirma: “La ordenación plantea un desarrollo residencial


en altura, con el objeto de liberar una mayor superficie de suelo destinada a
espacios públicos y zonas libres, para el disfrute de los ciudadanos, apostando,
por una ciudad más equipada, dotada y sostenible, en un área estratégica, situada
en el borde del principal acceso a la localidad, y próximo a importantes servicios
públicos y centros administrativos, dotando así de un marcado carácter a la zona
y sirviendo como hito o referente urbano en el conjunto de la ciudad”.

Como se ha indicado anteriormente, el uso global del ámbito es el residencial: “Se


proponen así cuatro edificios de 11 plantas de altura (Planta Baja + 10), a modo
de bloques exentos, suficientemente separados de las parcelas unifamiliares
existentes; concretamente, se plantea una separación de 22,90 metros entre la
envolvente de los edificios en altura y las vallas de las viviendas y una media de
30 metros de separación con las fachadas de estas construcciones unifamiliares,
resuelta mediante la introducción de un viario de 14,90 metros de anchura y de
un gran zócalo comercial en planta baja, que coincide con el límite de cada
parcela residencial, estando retranqueados 8 metros las diez plantas de
viviendas, con el objetivo de establecer una graduación entre la diferencia de
alturas. Es decir, la planta baja comercial (más asimilable por la escala humana)
se presenta en un primer plano, dejando en segundo plano a los bloques en altura.
Optando así, por una sección de viario escalonada”.

En síntesis, tras la MPGOU núm. 5, el SUCU núm. 20 se divide en dos ámbitos: uno
mantiene la categorización anterior (SUCU) y, el otro, se categoriza como SUNCU, con
un sustancial incremento de la edificabilidad y densidad, con una ordenación de
volúmenes en cuatro torres que agota la edificabilidad residencial y sin afección por
previsiones específicas adicionales derivadas de su ubicación en la zona de influencia.

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III.4.- La Modificación núm. 17 del PGOU de Punta Umbría, aprobada el 14 de
mayo de 2019

La MPGOU núm. 17 recae sobre el segundo de los ámbitos en que la MPGOU núm. 5
dividió el SUCU núm. 20, esto es, los 30.182 m2 incluidos en la categoría de urbano no
consolidado por la urbanización, designado como SUNC-ANTIGUOS DEPÓSITOS.
Trae causa de la “Propuesta-Variante 1ª” que presentó RIAUMBRIA TOWERS, S.L. en
el concurso convocado por el Ilmo. Ayuntamiento de Punta Umbría para la enajenación
de las parcelas R-1, R-2, R-3 y R-4, esto es, la totalidad de las parcelas edificables que
forman parte del SUNC-ANTIGUOS DEPÓSITOS.

Los aprovechamientos urbanísticos y edificabilidades de las parcelas que comprende son


los generados por la MPGOU núm. 5, es decir: 30.182 m2 de superficie y una
edificabilidad de 25.552 m2t, de los cuales 21.328,00 M²t son de uso residencial y 4.224
m2t son de uso comercial, lo que supone una edificabilidad de 0,85 m2t/m2s
, con una
densidad global de 57 de viviendas por hectárea, es decir 172 viviendas.

El documento de la MPGOU núm. 17 razona que sus innovaciones respecto a la MPGOU


núm. 5 afectan exclusivamente a la ordenación pormenorizada, pues aun cuando se
incrementa la densidad global a consecuencia de un ligero incremento de las viviendas,
ésta no supera el 20%, por lo que, con cita de la disposición transitoria 3ª de la Ley 2/2012,
afirma que no se trata de una modificación de la ordenación estructural. En consonancia
con lo anterior, el documento sometido a aprobación definitiva por el Pleno del Ilmo.
Ayuntamiento de Punta Umbría plantea idénticos objetivos que los previstos en la
MPGOU núm. 5, que transcribe en su apartado 3.2.1.

La modificación aprobada consiste en reducir a dos las parcelas edificables, con


incremento de los espacios dotacionales, de modo que se genera un centro cívico y un
espacio comercial único para dar servicio a las necesidades de la población de localidad.
Sobre este particular, se indica en la memoria de ordenación lo siguiente:

“El documento actual, Modificación Puntual nº 17, variante 1ª, que se hace sobre
la Modificación Puntual Nº 5 del PGOU aprobada, se limita a su mismo ámbito
de actuación ejecutando exclusivamente una variación de su Ordenación
Pormenorizada que permite potenciar los criterios que determinaban su principal

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objetivo, aumentando áreas peatonales y de estancia al disminuir sustancialmente
las ocupaciones en planta de las edificaciones al elevar sus alturas, incluso
desdoblando los usos comerciales, también se ajustan los parámetros de
superficies edificadas para cada unidad residencial de forma más comprometida
con la realidad, permitiendo dentro de su ordenación pormenorizada potestativa,
especialmente en el conjunto de viviendas protegidas, aumentar su número de
forma proporcional a la nueva densidad, aunque se mantenga la edificabilidad
global, permitiendo al encontrarse limitadas sus superficies útiles por propia
legislación, lograr un aprovechamiento total del montante de superficies
construidas, que con las determinaciones anteriores, modificación puntual Nº 5
aprobada, no se lograba conseguir” (En negrilla y subrayado en el original).

Como ya se ha anticipado, la MPGOU núm. 17 modifica ligeramente la densidad, al


incrementar el número de viviendas de 172 a 196, tanto de las viviendas de renta libre,
como de las viviendas protegidas; el número de viviendas se aumenta, pues, en 24
unidades, sin incrementar la edificabilidad residencial, puesto que reduce el tamaño
medio de las unidades de vivienda, manteniendo el resto de los parámetros iguales a los
dispuestos en la MPGOU núm. 5.

Los parámetros propuestos en la MPGOU núm. 17, son los siguientes:

Superficie: 30.182 m2 de suelo

Linderos: Norte: linda con calle Doctor Prieto Toubes y lindero sur de las parcelas
de ciudad jardín con frente a la calle Redes. Sur: linda con Avenida Ciudad de
Huelva. Este: linda con la Calle Poeta Abelardo Rodríguez Mora. Oeste: linda con
la Avenida Mar de Leva

Edificabilidad residencial 21.328 m2t

Edificabilidad comercial 4.224 m2t

Edificabilidad global total: 25.552 m2t (0,85 m2/m2)

Densidad Alta 196 Viviendas (pasando de 57 V/Ha a 65 V/Ha)

Este aumento del número de viviendas supone un aumento proporcional de las dotaciones
previstas en la MPGOU núm. 5, como se recoge en el apartado 3.4 de la Modificación
núm. 17 y que damos aquí por reproducido.

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En la ordenación pormenorizada de la MPGOU núm. 17 se encuentran las principales
innovaciones respecto de la MPGOU núm. 5, al reducir a dos el número de las parcelas
residenciales e incrementar la altura máxima de la edificación en éstas a planta baja, 17
plantas y ático, liberando de esta forma suelo para distintos usos dotacionales.

Así, se razona en el apartado 4.6 (“Determinaciones de carácter pormenorizado”)


de la memoria de ordenación que “la ordenación al igual que la que se modifica,
plantea un desarrollo en altura, liberando sobre la anterior una mayor superficie
de suelo destinada a espacios públicos y de ocio que permiten cumplir todas las
pretensiones de la M.P. Nº 5, potenciando aquellas que gozan de más interés
público dada la idoneidad de su ubicación en el contexto de la ciudad, generando
un nuevo centro cívico para el disfrute de los ciudadanos con accesos desde las
vías principales de penetración a la población, en contacto con los servicios
públicos y centros administrativos existentes”

Y continúa unos párrafos más adelante: “se garantiza la compatibilidad total entre
los elementos residenciales y comerciales, potenciando la construcción y
convivencia del conjunto con las de las viviendas sometidas a régimen de
protección, al tener que construirse conjuntamente con el resto del residencial
compartiendo las mismas edificaciones, eliminando la anterior separación
establecida para cada uso que pretendía la modificación M.P. Nº 5 que se
reforma”.

A lo que se añade que “el conjunto así definido se formaliza sobre una única
parcela de suelo con una superficie máxima de 4.591,51 m2 de superficie, con
edificabilidades idénticas a la M.P. Nº 5 es decir 4.224 m2 de uso comercial y
21.328 m2 de uso residencial, estableciendo como número máximo de viviendas
196, reservándose de ellas hasta 60 viviendas, más del 30% del total, para el
desarrollo de programas de vivienda protegida, dando así cumplimiento a lo
establecido en el art. 10.1.A)b) LOUA que se podrán edificar según se determina
en las ordenanzas que se adjuntan.”

Para concluir en el apartado 4.6.1. (“Superficies y reservas de suelo por usos”)


con el siguiente cuadro resumen:

“Superficie del espacio ocupado por la parcela R1 destinada a usos


Residenciales, Comerciales/Terciarios y Pasajes de Uso Público:

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Total 4.591,51 m²s

Superficies construidas Viviendas:

BLOQUE 1 + BLOQUE 2: 21.328 m²c

(6.448,00 m²c de vivienda Protegida)

Total Residencial: 196 viviendas (60 viviendas protegidas)

Superficies construidas Locales Comerciales planta baja y 1ª

Total Comercial – Usos Terciarios: 4.224,00 m²c

Superficies construidas bajo rasante

Sótano aparcamientos bajo R1 4.591,51 m²s

Subsuelo bajo áreas peatonales uso aparcamiento 3.192,26 m2s

Nº mínimo de aparcamientos 196 plazas

Se mantiene el Sistema General de Espacios Libres SSGGEL, al tratarse


de una Modificación que solo afecta a Determinaciones
Pormenorizadas”.

Los artículos 18 y 19 de la Normativa de la MPGOU núm. 17 reiteran los parámetros de


altura y edificabilidad.

Finalmente, la propuesta va acompañada de los correspondientes planos de ordenación,


en los que se concretan las determinaciones de la Modificación. A estos efectos, resulta
especialmente significativo el plano de alzado y secciones y la vista virtual de las
edificaciones que se proponen y que se acompañan como anexo IV.

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IV.- Análisis de la aplicabilidad del artículo 30.1 de la Ley de Costas al suelo
afectado

IV.1.- Planteamiento

El artículo 30 LC regula la denominada zona de influencia. En lo que aquí nos interesa,


el tenor literal de su apartado primero es el siguiente:

“La ordenación territorial y urbanística sobre terrenos incluidos en una zona,


cuya anchura se determinará en los instrumentos correspondientes y que será
como mínimo de 500 metros a partir del límite interior de la ribera del mar,
respetará las exigencias de protección del dominio público marítimo-terrestre a
través de los siguientes criterios:

a) En tramos con playa y con acceso de tráfico rodado, se preverán


reservas de suelo para aparcamientos de vehículos en cuantía suficiente
para garantizar el estacionamiento fuera de la zona de servidumbre de
tránsito.

b) Las construcciones habrán de adaptarse a lo establecido en la


legislación urbanística. Se deberá evitar la formación de pantallas
arquitectónicas o acumulación de volúmenes, sin que, a estos efectos, la
densidad de edificación pueda ser superior a la media del suelo
urbanizable programado o apto para urbanizar en el término municipal
respectivo”.

Pues bien, las parcelas que nos ocupan están situadas en la zona de influencia. Así se
recogía en la MPGOU núm. 5: “Los terrenos incluidos en el sector de SUNC/ANTIGUOS
DEPÓSITOS, se encuentran incluidos en la Zona de Influencia del Litoral, estando
clasificados como Suelo Urbano a la entrada en vigor de la Ley 22/1998 de 28 de julio
de Costas, conforme a la Delimitación de Suelo Urbano aprobada definitivamente por el
Pleno del Ayuntamiento en fecha 19 de abril de 1985 (BOP nº 132 de 11 de junio de
1985)”.

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Sin embargo, y como es sabido, la aplicación del artículo 30.1 LC depende de la
clasificación de los terrenos concernidos.

Tanto la MPGOU núm. 5 como la MPGOU núm. 17 han considerado que la LC no es


aplicable a las parcelas. En la MPGOU núm. 5 se afirma: “En definitiva, la presente
modificación puntual, si bien su ámbito se encuentra dentro de los 500 metros contados
desde el límite interior de la ribera del mar y por tanto en su Zona de Influencia, no le
son de aplicación las disposiciones contenidas en la Ley de Costas y su Reglamento al
estar clasificados los terrenos como suelo urbano a la entrada en vigor de la Ley de
Costas”. Esta apreciación se reproduce en la MPGOU 17.

Por su parte, la Administración General del Estado consideró también en 2012 y en 2013
que la LC no era aplicable a las parcelas. Así, cuando la MPGOU núm. 5 fue sometido a
la valoración de la Dirección General para la Sostenibilidad de la Costa y el Mar, a fin de
que emitiese el informe a que hace referencia el art. 117 LC, se informó lo siguiente:

“Sobre la Modificación Puntual nº 5, cuyo objeto es ordenar el espacio urbano


ocupado por un aparcamiento en superficie y unos depósitos de abastecimiento
de agua en desuso, este Departamento emitió el 4-12-2012 un informe sin poner
objeción a la misma dado que el ámbito se ubicaba fuera del dominio público
marítimo-terrestre y de la zona sobre la que recae la servidumbre de protección
[…] Dado que el ámbito de la Modificación Puntual nº 5, al ubicarse fuera de
dominio público marítimo-terrestre y de la zona sobre la que recae la
servidumbre de protección, no está afectado por la Ley de Costas, esta Dirección
General no pone objeción a la mencionada Modificación Puntual” (informe de
12 de junio de 2013).

Respecto de la MPGOU núm. 17, la Dirección General para la Sostenibilidad de la Costa


y el Mar ha emitido dos informes: 1) el primero, de fecha 5 de octubre de 2018, es anterior
a la aprobación inicial; 2) el segundo, de fecha 14 de febrero de 2019, es anterior a la
aprobación definitiva. En este último se realizan concretos pronunciamientos sustantivos
sobre la MPGOU núm. 17 que conducen a la emisión de un parecer negativo. Sobre ello
volveremos más adelante.

Procede, en consecuencia, determinar si el artículo 30.1 LC es aplicable en este caso.

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IV.2.- Sobre el ámbito de aplicación del artículo 30.1 de la Ley de Costas

El artículo 30 LC, inserto en el Título II de la Ley, dedicado a las limitaciones de la


propiedad sobre los terrenos contiguos a la ribera del mar, tiene por objeto la articulación
de una serie de medidas tendentes a evitar la transformación de los espacios colindantes
con el litoral y, en su caso, a dotarles de una más eficaz protección; así, afirma la
exposición de motivos (apartado IV) que “el tiempo actúa en contra de la conservación
de los espacios naturales y a favor de la extensión de las áreas urbanas”. Por ello, con la
delimitación y usos de la servidumbre de protección y, en lo que ahora nos interesa, la
zona de influencia, se intenta salvaguardar la ribera del mar de los nuevos crecimientos
urbanos, lo que implica concentrar su actuación en los suelos urbanizables, llamados a
ampliar el suelo urbano, pues se “trata de asegurar la efectividad del derecho a disfrutar
de un medio ambiente adecuado” (ibídem). Por ello, el suelo urbano, ya transformado, no
es un objetivo prioritario de la Ley.

En este sentido, merece ser destacada la sentencia 149/1991 del Tribunal Constitucional,
en la que, al examinarse la competencia del Estado para regular las zonas colindantes al
dominio público marítimo terrestre, se afirma: “Los dos criterios que impone el ap. b)
encuentran, en principio, su razón de ser en la protección del demanio; no en su
integridad física, pero sí, sin duda, en la preservación de sus características naturales y
en particular en la de sus valores paisajísticos, como finalidad que, como ya dijimos en
el f. j. 1º, puede ser legítimamente atendida por el legislador estatal. Como allí indicamos
también, en cuanto que esa finalidad afecta directamente a las competencias que las
Comunidades Autónomas ostentan para la ordenación de su territorio, el legislador
estatal ha de atenerse, para alcanzarla, a la competencia exclusiva que el art. 149.1.23
le otorga para la legislación básica en cuanto a la protección del medio ambiente, del
que forma parte el paisaje natural” (negrilla añadida). En el mismo sentido, la importante
sentencia del Tribunal Supremo de 2009 (RC 553/2005), afirma: “La disposición de esta
barrera, además, ha de resultar ajena y extraña a los elementos naturales propios de la
zona de influencia y a su configuración natural. Debe suponer un obstáculo para la
protección del valor del paisaje, rompiendo su armonía. Y, en fin, comportar una
intromisión insoportable en los equilibrios naturales” (negrilla añadida).

16
En definitiva, la única razón que justifica la regulación contenida en el art. 30.1 LC es la
protección del medio ambiente y la del paisaje, como una parte más del mismo, lo que
atrae la competencia del Estado por mor de lo dispuesto en el art. 149.1.23 de la
Constitución. Así, una regulación que excediera de esa limitada pero amplia competencia
sobre la legislación básica en materia de medio ambiente haría dicho precepto
inconstitucional por incompetencia del Estado.

El art. 30.1.b) LC, por tanto, no tiene por objeto regular el suelo urbano. Su objeto son
los suelos naturales o rurales en la terminología de la Ley del Suelo (Real Decreto
Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley
del Suelo y Rehabilitación Urbana, TRLSRU), que van a transformarse en urbanos, es
decir, en las operaciones de transformación urbanística. Es sobre esos espacios naturales
sobre los que se incide para evitar la formación de pantallas arquitectónicas o
acumulación de volúmenes que puedan incidir negativamente en el dominio público o en
la contemplación de éste. Por ello, y con la finalidad de evitar presiones sobre el demanio,
se dispone que la cantidad edificatoria sobre los espacios colindantes a la servidumbre de
protección no sea superior a la que, con carácter general, el plan urbanístico prevea para
el resto del suelo urbanizable. No se trata, ni siquiera, de limitar la edificabilidad en
términos absolutos, sino de evitar su concentración en ese espacio; por ello, lo que en un
municipio pueda ser contrario al art. 30.1.b) LC, en otro puede no serlo. Nos encontramos,
así, con una norma flexible, con una gran capacidad de adaptación a los distintos
municipios, pues como con cierta mordacidad razona el legislador de costas en la
exposición de motivos, uno de los objetivos de la zona de influencia es incrementar las
ventajas económicas de las subsiguientes franjas de terreno.

Esa vocación por el suelo natural que vaya a ser objeto de transformación urbanística ha
permitido al Tribunal Supremo, en una consolidada jurisprudencia que se inicia con la
sentencia de 25 de septiembre de 2009, citada, que es seguida por las sentencias 27 de
noviembre de 2009 (RC 7100/2005) y 4 de mayo de 2010 (RC 1607/2006), concretar la
finalidad del meritado art. 30.1.b) LC al afirmar que “Todos estos elementos coadyuvan
a concretar la finalidad de estos conceptos. De manera que no puede prescindirse, como
aduce la parte recurrente en estos motivos, del impacto visual y protección del paisaje a
que se refiere la sentencia. Téngase en cuenta que la norma que interpretamos no resulta
ajena a la protección del paisaje natural, pues tal conexión entre el citado precepto y la
protección del medio ambiente, en la vertiente paisajística, se realiza por la STC

17
149/1991, de 4 de julio , fundamento tercero H, si bien a los efectos de delimitar la
competencia estatal al respecto. Del mismo modo que esta Sala también enlaza ambas
cuestiones en Sentencia de 26 de enero de 2005 (recurso de casación nº 6967/2001)” y,
con fundamento en estas premisas, mantener que se vulnera el art. 30.1.b) LC no solo
cuando se produce una acumulación de volúmenes, sino cuando “[…] pueda también
apreciarse la concurrencia de pantallas arquitectónicas o acumulación de volúmenes,
atendido el entorno a preservar, la configuración de la zona la disposición, continuidad
y altura de las edificaciones proyectadas.[…]”.

En conclusión, la regulación de la zona de influencia se limita a establecer criterios


vinculantes para el planificador urbanístico en orden a una más racional ordenación de
los espacios naturales más cercanos al dominio público marítimo terrestre que vayan a
ser objeto de transformación urbanística, con la finalidad de evitar la formación de
pantallas arquitectónicas o acumulación de volúmenes. No alcanza, pues, a los suelos que
fueran urbanos a la entrada en vigor de la LC.

Todo ello queda patente en la disposición transitoria tercera de la propia Ley. El primer
apartado de esta disposición precisa lo siguiente: “Las disposiciones contenidas en el
título II sobre las zonas de servidumbre de protección y de influencia serán aplicables a
los terrenos que a la entrada en vigor de la presente Ley estén clasificados como suelo
urbanizable no programado y suelo no urbanizable. Las posteriores revisiones de la
ordenación que prevean la futura urbanización de dichos terrenos y su consiguiente
cambio de clasificación deberán respetar íntegramente las citadas disposiciones”.

Es evidente, pues, que la letra b) del artículo 30.1, que es la que aquí interesa, no se aplica
a los terrenos clasificados como urbanos a la entrada en vigor de la LC. A mayor
abundamiento, el apartado tercero de la citada disposición transitoria tercera de la LC,
que trata de los terrenos clasificados como urbanos a su entrada en vigor, se limita a
establecer previsiones sobre la zona de servidumbre de protección, orillando cualquier
precisión sobre la zona de influencia. Con radical contundencia se expresa la exposición
de motivos de la propia Ley, en la que leemos lo siguiente: “la plena aplicabilidad de las
disposiciones de la ley sobre la zona de servidumbre de protección y de influencia
únicamente a los tramos de costa que todavía no están urbanizados y en los que los
propietarios del suelo no tienen un derecho de aprovechamiento consolidado conforme
a la legislación urbanística. En cambio, en las zonas urbanas o urbanizables, en las que

18
sí se han consolidado tales derechos de aprovechamiento, no se aplican las
determinaciones sobre la zona de influencia […]”.

Esta opción del legislador de costas es plenamente coherente con su pretensión


ordenadora “a coste cero” y ha sido fielmente asumida por el legislador urbanístico. Así,
procede reparar en el artículo 17. 7 LOUA, del siguiente tenor literal: “En los terrenos
afectados por Servidumbre de Protección del Litoral que aún no se encuentren en curso
de ejecución, el instrumento de planeamiento que los ordene los destinará a espacios
libres de uso y disfrute público; hasta tanto, sólo se permitirán actuaciones o usos que
no comprometan el futuro uso y disfrute público a que el plan correspondiente habrá de
destinarlos. Asimismo, en la Zona de Influencia del Litoral se evitará la urbanización
continua y las pantallas de edificación, procurando la localización de las zonas de uso
público en los terrenos adyacentes a la Zona de Servidumbre de Protección” (negrillas
añadidas). De este precepto se ha subrayado [MENENDEZ REXACH, A. “Legislación
de costas y ordenación urbanística”, en la obra colectiva Derecho Urbanístico de
Andalucía, 2004, p. 1132)] que la regulación de la zona de influencia es coincidente con
el artículo 30 LC. En todo caso, es evidente que el legislador andaluz ha dispuesto el
artículo 17.7 LOUA para ordenar los suelos de nueva creación, es decir, los suelos
urbanizables; así, la previsión de que se ubiquen las zonas de uso público en los terrenos
adyacentes a la servidumbre de protección solo es posible en terrenos naturales que vayan
a transformarse, pues en los suelos urbanos, como es el caso de la localidad de Punta
Umbría, los terrenos adyacentes a la servidumbre de protección tienen unos usos ya
consolidados en los que no es posible aplicar la LOUA. En todo caso, la jurisprudencia
interpreta conjuntamente las normas urbanísticas de este tipo con el artículo 30 LC, como
se aprecia, entre otras sentencias, en la del TS de 26 de enero de 2005 (RC 6967) y en las
SSTSJ de Galicia de 18 de noviembre de 2004 (RCA 4870/2001) y 5 de octubre de 2006
(RCA 4181/2003).

La claridad de la Ley de Costas en este punto ha supuesto que tanto la doctrina como la
jurisprudencia, esta última en las pocas ocasiones en que ha tenido ocasión de
pronunciarse, hayan sido unánimes en mantener la no aplicabilidad del art. 30.1.b) a los
suelos clasificados como urbanos con anterioridad a la entrada en vigor de la LC.

A título de ejemplo pueden citarse los siguientes autores:

19
GONZÁLEZ SALINAS, J., Régimen jurídico actual de la propiedad en las
costas, 2000, p. 233. Se muestra concluyente, manifestando que “A diferencia de
lo que ocurre en el suelo rústico en el urbano la implantación de las limitación y
servidumbres resulta modulada, autolimitándose su aplicación por la propia
Ley.” Y, centrándose en la zona de influencia, afirma que el artículo 30 “no es
aplicable a la zona de influencia”.

MENÉNDEZ REXACH, A. obra antes citada, p. 1125. En referencia al art. 30 LC


afirma “[…] este último precepto debe entenderse como una pauta o criterio
dirigido al planificador para que no establezca en los nuevos desarrollos
urbanísticos cercanos al mar […]”.

NÚÑEZ LOZANO, M. C., Legislación de costas y planificación urbanística,


2009, pp. 192 y 193. Con una interpretación en favor de la aplicación del artículo
30 LC a la mayor cantidad de supuestos posible, mantiene “[…] ha de
considerarse que en los terrenos que a la entrada en vigor de la LC estaban
clasificados como suelo urbanizable no programado o como suelo no
urbanizable, así como en los que no tenían la condición de urbanos en los
municipios carentes de planeamiento, la regulación de la zona de influencia tuvo
y tiene pleno sentido profuturo, en el sentido de que las ulteriores revisiones de
ordenación que hayan previsto o prevean su urbanización están sujetas
íntegramente a estas prescripciones (DT 3ª.1 LC)”.

RODRÍGUEZ LÓPEZ, P., Playas y costas en el derecho español, 2010, pp. 395
y 396. Con referencia expresa a la disposición transitoria tercera de la Ley de
Costas afirma: “En cuanto a la aplicación de las prescripciones de la zona de
influencia, hay que observar que en disposición transitoria tercera LC se
establece que el suelo urbano estará sujeto a las servidumbres establecidas en la
Ley, de la que podría deducirse que no serán de aplicación ni a éste ni al suelo
urbanizable programado o apto para urbanizar con plan parcial aprobado, las
restantes medidas limitativas que no participen de tal denominación,
especialmente las establecidas para la zona de influencia […] Abundan en ello el
que en la Exposición de Motivos se afirme la plena aplicabilidad de las
determinaciones para la zona de influencia a los tramos de costa que todavía no
estén urbanizados […] Lo anterior supone, ciertamente, que las determinaciones

20
que en esta zona se introducen para el planeamiento urbanístico solamente
operarán para el suelo no urbanizable o el urbanizable no programado […]”.

ZAMORANO WISNES, J. La ordenación del litoral, 2012, p. 348. Afirma que


“La zona de influencia se configura con un marcado carácter pro futuro pues,
como afirma la exposición de motivos de la Ley, la plena aplicabilidad de sus
determinaciones se realizará <en tramos de costa que todavía no tienen un
derecho de aprovechamiento consolidado de acuerdo con la legislación
urbanística>, lo que supone su aplicación exclusivamente para los suelos que a
la entrada en vigor de la LC tuvieran la clasificación de no urbanizables o
urbanizables no programado.”

La jurisprudencia, como se dijo, al igual que la doctrina, se ha pronunciado de forma


unánime.

Así, el Tribunal Supremo, en su sentencia de 14 de noviembre de 2002 (RC


1091/1999), afirma: “Primero, que resulta aplicable la Disposición Transitoria,
Tercera, punto 3 de la Ley de Costas, desarrollada por la Disposición Transitoria
Novena de su Reglamento de 1 de diciembre de 1989. Como cuestión de legalidad,
la Comunidad Autónoma de Murcia puede controlar si las determinaciones del
Plan General aprobadas provisionalmente por el Ayuntamiento se ajustan o no a
lo establecido en esas Disposiciones Transitorias. Lo cierto, sin embargo, es que
la Comunidad Autónoma no expone cuáles son en concreto los incumplimientos
de esas Disposiciones, si la línea de edificaciones existentes está situada a una
distancia inferior de 20 metros desde la línea interior de la ribera del mar, si se
mantienen o no las alineaciones existentes, etc. (Únicamente alude a la creación
de pantallas, que es un extremo referido en el artículo 30-1-b) de la Ley de Costas
para la zona de influencia, pero que no es aplicable al suelo que era ya urbano a
la entrada en vigor de la Ley, para el que rigen las Transitorias mencionadas)”.
Ha de notarse que el tema debatido es tan claro para el Tribunal que solo le dedica
unas líneas para afirmar la no aplicación de las previsiones del artículo 30.1.b) LC
al suelo urbano.

Con el mismo criterio y con la misma contundencia se han pronunciado los


Tribunales Superiores de Justicia cuando han abordado esta cuestión. Así:

21
STSJ de Cantabria de 1 de marzo de 2000 (RCA 140/1998), en la que sin
hacer referencia a la disposición transitoria tercera razona: “Dicha
disposición no resulta aplicable al supuesto de autos, puesto que el
precepto se está refiriendo claramente a suelos urbanizables, mientras que
la parcela de autos se encuentra clasificada como suelo urbano, pero, en
cualquier caso, es evidente que no puede rezar para la misma la
prohibición de formar pantallas arquitectónicas, al encontrarnos en plena
malla urbana del municipio, en la que la edificación se encuentra
consolidada , como lo acreditan las fotografías que han sido traídas a los
autos, que muestran que el espacio físico donde se ubica la promoción de
viviendas no está ni mucho menos virgen , a los efectos edificatorios, por
lo que difícilmente puede vetarse la construcción de un edificio en una
zona donde se encuentra completamente rodeado de otros de similares
características, pura y simplemente por este motivo” .

Esta posición es reiterada años después por la STSJ de Cantabria de 23 de


junio de 2008 (RA 274/2007), al afirmar que “tampoco puede prosperar
el óbice relativo a la vulneración del art. 30 de la Ley de Costas, que
proscribe las "pantallas arquitectónicas" en la zona de influencia de 500
metros, ya que nos encontramos ante suelo urbano, mientras que dichas
limitaciones afectan tan sólo al suelo urbanizable programado o apto para
urbanizar”.

El mismo criterio es mantenido por la STSJ de Murcia de 31 de diciembre


de 1998 (RCA 2390/1994) que, sin citar expresamente la disposición
transitoria tercera de la Ley, afirma que “Por otro lado, el terreno
cuestionado venía siendo considerado como urbano lo que hace
inaplicable lo dispuesto sobre la zona de influencia siéndolo solamente las
servidumbres establecidas en la Ley (protección, tránsito, acceso al
mar).”

Asimismo, pueden señalarse las siguientes sentencias que no aplican las


previsiones del artículo 30.1.b) LC por tratarse de suelo urbano: STSJ de
Andalucía de 5 de junio de 1998 (RCA 418/1993); STSJ de Galicia de 5
de octubre de 2006 (RCA 4181/2003); SSTSJ de Valencia de 10 de mayo

22
de 2002 (RCA 292/1998), 6 de febrero de 2015 (RCA 372/2011) y 14 de
junio de 2017 (RCA 702/2010).

Merece ser destacada la STSJ de Valencia de 6 de febrero de 2015, citada,


ya que concreta el dies a quo para determinar en qué momento el suelo
debe ser urbano a fin de aplicar la disposición transitoria tercera de la Ley
de Costas, cuestión que, aun cuando resulta pacífica, es cuestionada en el
proceso resuelto por la referida sentencia: “Pues bien, importa destacar
que a esos efectos relacionados con la anchura de la servidumbre de
protección prevista en la legislación de costas no ha de atenderse a la
situación urbanística del terreno en el momento en que se plantea la
controversia, o en que se practica la prueba, pues lo relevante es si los
terrenos tenían o no la consideración de suelo urbano en la fecha de
entrada en vigor de la Ley de Costas, esto es, el 29 de julio de 1988”.

La conclusión de todo lo anterior es clara: siendo los suelos ordenados por la MPGOU
núm. 17 de Punta Umbría urbanos a la entrada en vigor de la LC (y lo son desde 1985,
fecha de la aprobación de la “Delimitación de suelo urbano”), no les son de aplicación las
previsiones del artículo 30.1.b) LC, en virtud de lo dispuesto en la disposición transitoria
tercera de la referida Ley.

V.- Ajuste sustancial de la MPGOU núm. 17 al artículo 30.1 de la Ley de Costas, si


por hipótesis se llegara a considerar aplicable

Como antes se avanzó, el informe de la Dirección General para la Sostenibilidad de la


Costa y el Mar de fecha 14 de febrero de 2019 no sólo considera aplicable el artículo
30.1.b LC a los terrenos en cuestión sino que, además, realiza concretos
pronunciamientos que conducen a la emisión de un pronunciamiento desfavorable. En
particular, expresa que “esta Dirección General considera que las edificaciones de 19
plantas de altura (PB+17+Ático) en un entorno de vivienda unifamilar y bloques de
PB+3 no cumplen los requisitos que la jurisprudencia ha establecido, en base a
concretar la definición de pantalla arquitectónica”. Se citan como aval para validar el
nuevo criterio la STS de 25 de septiembre de 2009, la TSJ de Cantabria de 3 de octubre

23
de 2002 y la STSJ de Galicia de 18 de noviembre de 2004, estas últimas, por cierto,
anteriores incluso al informe emitido sobre la MPGOU núm. 5.

Pues bien, no sólo es incorrecta la pretensión de aplicar el artículo 30.1.b) LC, como antes
se expuso, sino que, además, tampoco es acertada la valoración que se efectúa acerca de
la existencia de pantallas arquitectónicas. Analizamos a continuación esta cuestión,
prestando atención en primer lugar a la jurisprudencia que se ha ocupado de la materia
para, después, contrastar los criterios jurisprudenciales con la MPGOU núm. 17, no sin
antes anticipar que las tres sentencias en las que se apoya el Ministerio no refrendan en
absoluto su posición.

V.1.- Las determinaciones del artículo 30.1.b) en la jurisprudencia

La jurisprudencia ha realizado una interpretación del artículo 30.1.b) plenamente ajustada


al espíritu y finalidad de la norma, atendiendo a la naturaleza jurídica del concepto
“pantalla arquitectónica”, que no es otra que la de concepto jurídico indeterminado, que
debe ser integrado en interrelación con los otros dos conceptos clave que incluye el
precepto (“acumulación de volumen” y “densidad de edificación”), de manera que la
interrelación de todos ellos -valga la redundancia- “configuran el mismo límite impuesto
en la zona de influencia” (SSTS de 25 de septiembre de 2009, 27 de noviembre de 2009
y 4 de mayo de 2010, citadas).

Tal límite se incumple, según la jurisprudencia referida, cuando:

a) Se acumula en la zona de influencia una densidad edificatoria superior a la media del


suelo urbanizable del municipio.

Este concepto es utilizado como criterio para identificar la existencia o no de pantallas


arquitectónicas por las sentencias del TSJ de Andalucía de 10 de marzo de 2011 (RCA
224/2009) y 2 de septiembre de 2014 (RA 1198/2008); y también por la sentencia del TSJ
de la Comunidad Valenciana de 28 de enero de 2002 (RCA 2431/1997).

Y este es el sentido que según MENÉNDEZ REXACH (obra citada, p. 1125) tiene el
precepto: una pauta dirigida al planificador “para que no establezca en los nuevos

24
desarrollos urbanísticos cercanos al mar densidades mayores a las previstas en otros
ámbitos urbanizables del propio término municipal”.

b) Cuando atendiendo al entorno a preservar, a la configuración de la zona, y a la


disposición, continuidad y altura de las edificaciones proyectadas, pueda apreciarse la
existencia de pantallas arquitectónicas. De este modo, mantiene el Tribunal Supremo en
la sentencia de 25 de septiembre de 2009 que, para evitar la existencia de pantallas
arquitectónicas, “se ha de permitir la conveniente separación edificatoria para la
renovación de áridos que nutren la zona, y se ha de impedir, en fin, que se quiebren las
perspectivas del paisaje natural. […]”.

Ha de observarse que el concepto jurídico indeterminado “pantalla arquitectónica”, en


relación con este segundo límite, presenta un mayor halo de indeterminación, por lo que
es preciso acudir a nuevos elementos que permitan acotar con precisión su significado.
En esta labor es precisa la cita de la sentencia del Tribunal Supremo de 27 de noviembre
de 2009, en la que se afirma que “La disposición de esta barrera, además, ha de resultar
ajena y extraña a los elementos naturales propios de la zona de influencia y a su
configuración natural. Debe suponer un obstáculo para la protección del valor del
paisaje, rompiendo su armonía. Y, en fin, comportar una intromisión insoportable en los
equilibrios naturales” (negrillas añadidas). En este sentido, y como ya advirtiera la
sentencia del mismo Tribunal de 26 de enero de 2005 (RC 6967/2001), lo característico
de la pantalla es el impacto que supone la construcción para el paisaje del entorno. Este
criterio lo hace suyo la sentencia del TSJ de Andalucía de 31 de julio de 2014 (RCA
2274/2005).

Estos elementos se pueden completar con la doctrina emanada de los Tribunales


Superiores de Justicia. Puede citarse la sentencia del TSJ de la Comunidad Valenciana
de 6 de febrero de 2015 (RCA 372/2011), que razona que estas pantallas tienen que
generar “una ruptura de la armonía del paisaje”, inexistente en el plan enjuiciado, “ya
que se había producido, a lo largo de la historia urbanística de estos suelos, una
antropización del mismo, por diversos factores” (negrillas añadidas). En relación con la
misma interesa destacar, por su semejanza con el plan objeto de nuestro dictamen, el
razonamiento mantenido por el Tribunal en su fundamento jurídico cuarto, al afirmar,
haciendo suyo el informe pericial existente en autos, que “[…] se han generado unos
espacios dotados de amplio esponjamiento, con numerosos corredores trasversales

25
libres de edificación, que garantizan la permeabilidad litoral-interior y la disposición de
una ordenación volumétrica muy acotada, que garantiza la no formación de pantallas
arquitectónicas” (negrillas añadidas). El mismo argumento había sido utilizado por el
Tribunal en su sentencia de 19 de junio de 2014, en la que se añade:

“Entendemos que, por una parte, para que se produzca este tipo de barrera o pantalla
arquitectónica, más allá de los criterios puramente volumétricos de densidad, ha de
existir un continuo urbano, conformado por una edificación sin solución de
continuidad y sin espacios abiertos. De manera que la existencia de zonas abiertas
rompe el concepto de barrera. Zonas abiertas que, en relación con la playa, han de ser
paralelas y sobre, perpendiculares a la misma, conformando corredores que rompan la
continuidad de la edificación. El número y la anchura de esos corredores, así como la
altura de la edificación, dependerá del ámbito geográfico, y por otra parte, la intensidad
edificatoria, parece que debe cohonestarse con el ámbito paisajístico preexistente y la
naturaleza, calidad medio-ambiental y calificación de los suelos preexistentes”
(negrillas añadidas).

En esta misma línea se muestra la sentencia del TSJ de Galicia de 18 de noviembre de


2004 (RCA 4870/2001), confirmada en casación por la STS de 25 de septiembre de 2009,
reiteradamente citada, que incide en los aspectos ambientales de la norma y concreta que
su finalidad es “impedir que los usos y aprovechamientos de los espacios contiguos al
dominio público marítimo terrestre alteren las características naturales del medio
ambiente litoral”.

También pueden citarse, en línea con las anteriores, las sentencias del TSJ de Cantabria
de 18 de febrero de 2001 (RCA 1262/1998), de 15 de abril de 2010 (RCA 4113/2006) y
de 15 de diciembre de 2011 (RCA 4026/2010); del TSJ de Canarias de 7 de mayo de
1999 (RCA 1826/1996); y del TSJ Valencia de 29 de diciembre de 2014 (RCA 78/2012).

En conclusión, a modo de resumen y de forma sintética, se puede afirmar sin riesgo de


error lo siguiente:

a) Primero, que el concepto de pantalla arquitectónica es mutable en la medida en


que se ordena a la protección del paisaje. Por ello, la apreciación de su existencia
varía en función del espacio donde se ubica la edificación: no es igual en un
espacio antropizado que en un espacio natural de gran importancia desde el

26
punto de vista paisajístico, de modo que la barrera resulte ajena, extraña a los
elementos propios de la zona de influencia, suponiendo una ruptura en la
armonía del paisaje.

b) Segundo, que la existencia de pantalla está condicionada a que la edificación


suponga un continuo urbano sin solución de continuidad. De este modo, los
Tribunales han mantenido que cuando exista ruptura, cuando se produzca una
suficiente separación entre los edificios, en principio no existirá pantalla.

c) Tercero, que esos espacios abiertos deben ser paralelos y perpendiculares a la


playa, de modo que permitan su contemplación, que existan corredores que
rompan la continuidad de la edificación, dependiendo la anchura de estos de la
altura de la edificación y ambos del ámbito geográfico.

V.2.- La Modificación núm. 17 del PGOU de Punta Umbría

Como acabamos de exponer, existe pantalla arquitectónica cuando la densidad es


superior a la media del suelo urbanizable o apto para urbanizar. Obviamente, esta
previsión está pensada para las edificabilidades previstas en el suelo urbanizable y no
para el suelo urbano, por cuanto que las densidades de uno y otro son sustancialmente
diferentes.

Pero en cualquier caso, lo característico de la MPGOU núm. 17 es que supone un


incremento mínimo en la densidad, en relación con el planeamiento que modifica. En
efecto, la MPGOU núm. 17 aumenta el número de viviendas en 24 unidades, sin
incremento alguno de edificabilidad, como tuvimos ocasión de referir al dar cuenta de la
ordenación estructural prevista por la misma, lo que supone que, de acuerdo con la
legislación urbanística andaluza [art. 10.A).d) LOUA], se mantenga en el mismo “nivel
de densidad” definido por el Plan modificado (MPGOU núm. 5), que obviamente es
firme.

Si contrastamos las previsiones de la MPGOU núm. 17 con lo establecido sobre las


pantallas arquitectónicas, la única conclusión a que se puede llegar sin incurrir en

27
arbitrariedad es que no conculcan el art. 30.1.b) LC, en la hipótesis de que fuera aplicable,
lo que en este momento se considera sólo a efectos meramente dialécticos. Así:

a) La MPGOU núm. 17 tiene por objeto SUNCU, en un ámbito profundamente


antropizado, con edificaciones consolidadas en todos sus puntos y, fundamentalmente,
hacia la playa, donde existen tres edificaciones de diez plantas formando una barrera
visual, como se aprecia en el plano de situación de la Modificación. La antropización es
tan amplia que, en dirección a la playa, entre la actuación que nos ocupa y aquélla, existe
una avenida de tráfico rodado (la Avenida Ciudad de Huelva) y se ubican la estación de
autobuses, los edificios a los que con anterioridad se hizo referencia y otras edificaciones.

b) No solo no se forma pantalla alguna sino que, en comparación con la ordenación


pormenorizada que modifica, supone la ampliación de los corredores; se disponen
grandes espacios abiertos, clasificados como de uso y dominio público; la zona de
jardines alcanza una superficie de 1.916 m2; las zonas peatonales, 3.192 m2; y el espacio
libre entre las edificaciones, en su lado más desfavorable, tiene una longitud de 90 metros.
En el anexo IV se aprecian con más precisión los datos anteriores, a través de las
imágenes incluidas en la MPGOU núm. 17, que virtualizan las edificaciones definidas en
la MPGOU núm. 5, que se modifica, y las establecidas por ella misma.

c) La MPGOU núm. 17 se acompaña de un anexo justificativo de la evitación de pantallas


arquitectónicas, cuyo apartado 2.2, tras reiterar que solo se trata de la modificación de la
ordenación pormenorizada, manteniéndose en sus líneas maestra las líneas establecidas
por la MPGOU núm. 5, resalta que, respecto de ésta, se liberan de edificación 787,19 m2
y subraya que la indicada MPGOU núm. 5 “en su núcleo central, destinado al parcelario
Residencial y a espacios de tránsito, al que denominaba Áreas Peatonales, consistía en
la formalización de 4 Bloques Residenciales con sus plantas bajas comerciales,
colocando en hilera y separados unos de otros 16 metros máximo, creando una imagen
de gran masificación volumétrica […]”. También se afirma que la nueva ordenación, “da
un cumplimiento más acorde con la trama urbana existente, generando más
permeabilidad al conjunto que se ordena, […]” (subrayado en el original), concluyendo
que “Creemos que esta Modificación núm. 17, al sustituir los 4 bloques residenciales
distanciados en sus plantas bajas comerciales no más de 16 metros cada uno de ellos,
por solo dos bloques de mayor altura, pero con una distancia entre ellos superior a los
90 metros de longitud […] garantiza una mejor organización volumétrica del conjunto,

28
así como una mejor fluidez en el sentido perpendicular a la citada Avda. de Huelva, que
se encuentra paralela a la línea de Costas actual, permitiendo el mejor cumplimiento de
los parámetros contenidos en el art. 30 de la Ley de Costas y su Reglamento, y evitando
la formación de pantallas arquitectónicas”.

De cuanto llevamos analizado, en nuestra opinión solo cabe una conclusión en


Derecho: la MPGOU núm. 17 no produce pantallas arquitectónicas, sino que, al
contrario, comparadas sus previsiones con las de la MPGOU núm. 5, reduce la
formación de las referidas pantallas, pudiendo añadirse, por ende, que, respetando lo
establecido en el artículo 30.1.b) LC (que no es de aplicación), atiende a lo querido por
el artículo 17.7 LOUA (que tampoco es de aplicación por las mismas razones), pues
incrementa las zonas de usos público respecto de las establecidos en la MPGOU núm. 5
y conserva su ubicación en las zonas más cercanas a la servidumbre de protección, con
la que no se llega a colindar porque entre ésta y los suelos ordenados por la MPGOU
núm. 17 existe un suelo urbano consolidado desde hace años, con usos diversos tales
como residenciales, dotacionales e, incluso, un potente viario, que es el acceso al casco
antiguo desde la A-497 (vía de comunicación entre Punta Umbría y Huelva).

Finalmente, ha de notarse que, respetadas las determinaciones del artículo 30.1.b) LC,
entra en juego plenamente la discrecionalidad del planificador urbanístico, que ha
preferido una ordenación de volúmenes distinta de la que lucía en la MPGOU núm. 5.

VI.- Valoración del informe desfavorable de la Dirección General de


Sostenibilidad de la Costa y el Mar de 14 de febrero de 2019 y del requerimiento
de 3 de julio de 2019 realizado por el Ministerio de Transición Ecológica

VI.1.- Valoración del informe desfavorable de la Dirección General de Sostenibilidad de


la Costa y el Mar de 14 de febrero de 2019

Ya se ha razonado que el artículo 30.1.b) LC no es de aplicación al supuesto que nos


ocupa y que, en cualquier caso, la MPOGU núm. 17 no entraña la formación de pantallas
arquitectónicas. En atención al análisis efectuado, debe concluirse que el informe no es

29
conforme a Derecho. Sin perjuicio de todo ello, lo cierto es que el informe no resulta
tampoco adecuado por otros conceptos y razones. Así:

1.- No es adecuado en cuanto a la atribución de efecto vinculante, que es lo que hace de


manera interesada el requerimiento de 3 de julio de 2019.

En efecto, el Tribunal Constitucional en su sentencia 149/1991, fundamento jurídico


7º.A.c), razona que el carácter vinculante de los informes mediatiza la competencia
exclusiva que en materia de ordenación del territorio y urbanismo atribuyen a las CCAA
sus Estatutos de Autonomía, al hacer concurrir la voluntad de dos Administraciones
(Estado y CCAA) en la aprobación del plan urbanístico. Manteniendo el Alto Tribunal
que tal “concurrencia sólo es constitucionalmente admisible cuando ambas voluntades
resuelven sobre asuntos de su propia competencia”.

Por ello, continúa afirmando en relación con el apartado a) del art. 112 de la LC, que no
en todas las disposiciones de la LC la Administración del Estado ejerce competencias
propias y, consecuentemente, que no siempre que informa sobre el cumplimiento de
preceptos de la referida Ley, su informe es vinculante. Así, tendrá este carácter cuando el
mismo se refiera a la incidencia del plan territorial o urbanístico sobre el dominio público,
la servidumbre de tránsito o la de acceso. Sin embargo, no tendrán este carácter cuando
el mismo versa sobre “determinadas actuaciones en la zona de protección o las (normas
que) limitan en la zona de influencia, que hemos considerado legítimas como normas de
protección del medio ambiente costero, cuya competencia de ejecución corresponde a
las Comunidades Autónomas”.

Para mayor claridad, continúa afirmando el Tribunal Constitucional que “cuando


entienda que los planes o normas de ordenación territorial infringen tales normas, la
Administración estatal podrá, sin duda, objetarlas, pero su objeción no resulta
vinculante, pues no es a la Administración estatal sino a los Tribunales de Justicia a
quien corresponde el control de legalidad de las Administraciones autónomas y a éstos
deberá recurrir aquélla para asegurar el respeto de la Ley cuando no es la competente
para ejecutarla”.

En igual sentido, como no podía ser de otro modo, se pronuncia el Tribunal Supremo en
las sentencias de 1 de marzo de 2011 (RC 386/2007) y 22 de noviembre de 2012 (RC
1198/2011), llegando a mantener en esta última que el informe de la Administración de

30
Costas no solo no es vinculante, sino que tampoco es preceptivo cuando se trata de
actuaciones en la zona de influencia.

La MPGOU núm. 17 no se proyecta sobre el dominio público marítimo terrestre, ni sobre


la servidumbre de tránsito ni, tampoco, sobre la servidumbre de protección de la Ley de
Costas, fijada en este ámbito en 20 metros en virtud de lo dispuesto en la disposición
transitoria 3.3 LC. Los suelos ordenados por la citada modificación se encuentran dentro
de los 500 metros medidos desde el límite interior del dominio público marítimo terrestre,
es decir, se encuentran sobre el ámbito territorial al que hace referencia el artículo 30 LC.
Por tanto, el informe de la Dirección General no tiene carácter vinculante e, incluso,
siguiendo la doctrina fijada en la referida sentencia del Tribunal Supremo, en la que se
cita la sentencia del mismo Tribunal de 23 de julio del mismo año (RC 6569/2005), puede
sostenerse que tampoco era preceptiva su solicitud.

Por último, parece evidente que con la auto-atribución de carácter vinculante se pretende
suplantar la competencia exclusiva del planificador urbanístico para adoptar las
decisiones que le son propias en el ámbito de la discrecionalidad del planeamiento (en
este caso, una determinada ordenación de volúmenes).

2.- Tampoco es adecuada la variación de criterio que, sin razonamiento alguno ni


motivación, se produce, en lo que aquí interesa, con respecto a los informes de 4 de
octubre de 2012 y 12 de junio de 2013.

3.- En claves de buena administración y de lealtad institucional, no es recibo que, en una


cuestión como la presente, la Administración General del Estado objete el resultado del
ejercicio de la competencia municipal con la mera cita descontextualizada de tres
pequeños fragmentos de sentencias, a todas luces insuficientes per se como para poder
enervar siquiera la presunción de validez de la actuación municipal en el ejercicio de sus
competencias propias sobre urbanismo. Prueba de ello es el análisis que aquí se ha
efectuado del concepto “pantalla arquitectónica”, que ha revelado una sólida construcción
jurisprudencial a la que no se opone la MPGOU núm. 17.

Tampoco es de recibo, en las mismas claves de buena administración y de lealtad


institucional, que en un mismo procedimiento se emita un informe (el de 5 de octubre de
2018) que simplemente recuerda el contenido del artículo 30.1.b) LC y afirma
(erróneamente) que debe tenerse en cuenta y que, en el siguiente momento procedimental,
objete (erróneamente) las soluciones concretas de la MPGOU núm. 17

31
4.- Por último, conviene detenerse en que la Dirección General, a propósito de su
competencia para informar, se irroga la función de alterar lo dispuesto por la LC para la
zona de influencia con ocasión de este caso concreto. La inaplicación del artículo 30.1.b)
LC a suelos urbanos a la entrada en vigor de esta Ley proviene de la dicción literal de la
propia Ley (disposición transitoria 3, apartados 1 y 3) y es una pieza del régimen jurídico
que diseña el legislador que ajusta plenamente con su “filosofía de coste cero”. En tal
inaplicación coinciden la jurisprudencia, la doctrina y los legisladores autonómicos en
materia de urbanismo. Y ha coincidido también el Ministerio durante las varias décadas
de vigencia de la LC…. hasta que de manera sorpresiva y sin explicación alguna ha
pasado a aplicar dicho artículo 30.1.1b) LC a los suelos urbanos referidos. Puede
comprenderse que el Ministerio haya considerado la bondad de aplicar al suelo clasificado
como urbano a la entrada en vigor de la Ley las mismas reglas que al suelo que entonces
no lo era; pero para ello, ha de promover la modificación de la LC por quien tiene el poder
para hacerlo, que no es otro que el legislador estatal. Si perverso es el uso abusivo del
Decreto-Ley para orillar las dificultades parlamentarias, peor es el uso abusivo de la
función ejecutiva para imponer resultados contrarios a una Ley que en un momento dado
no se puede modificar.

VI.2.- Valoración del requerimiento de 3 de julio de 2019 realizado por el Ministerio


de Transición Ecológica

Desde la perspectiva de su contenido, forzoso es concluir que el requerimiento no resulta


adecuado porque, como ya se ha razonado, el artículo 30.1.b) LC no es de aplicación al
supuesto que nos ocupa y, en cualquier caso, la MPOGU núm. 17 no entraña la formación
de pantallas arquitectónicas.

Además de ello, procede ahora destacar que refleja otro entendimiento erróneo adicional
de la LC, como se desprende de la siguiente afirmación: “La regulación que la Ley de
Costas establece para la zona de influencia es de aplicación en todo tipo de suelos. Cosa
distinta es que las disposiciones transitorias regulen supuestos excepcionales para
edificaciones y/o situaciones jurídicas consolidadas o creadas antes de la entrada en
vigor de la Ley. En el caso que nos ocupa, no se dan esos supuestos regulados en las

32
disposiciones transitorias de la normativa de Costas. En este caso, pues, no es de
aplicación la disposición transitoria Tercera apartado 1 de la Ley de Costas sino su
artículo 30 relativo a la zona de influencia para nuevas construcciones, así como su
artículo 117.2 que exige informe vinculante y preceptivo de la Administración del
Estado”.

En efecto, como es sabido, no todas las disposiciones transitorias de la LC tienen la


misma sustancia y naturaleza. En el caso que nos ocupa, la disposición transitoria tercera
no regula “supuestos excepcionales”, sino que proporciona la clave de la desigual
aplicación del articulado de la Ley que regula las servidumbres de tránsito y de protección
y la zona de influencia en función de la clasificación que tuvieran los suelos a su entrada
en vigor. Dicho en otros términos, prevé una ordenación distinta para los suelos que eran
urbanos a la entrada en vigor de la Ley, ordenación que se contiene en la disposición
transitoria tercera y que está llamada a perpetuarse a menos que quede afectada por una
reforma de la LC. Este aspecto ha sido ya analizado y no es necesario abundar más ello.
Lo que sí debe ponerse de manifiesto es que, en lo que ahora nos interesa, el
requerimiento ciñe la aplicación de la disposición transitoria tercera a suelos urbanos con
edificaciones: de ahí que exprese que no es de aplicación dicha disposición “sino su
artículo 30 relativo a la zona de influencia para nuevas construcciones”; y que más
adelante ponga el acento, cuando traiga a colación las edificaciones de 10 alturas, que
“se trata de edificaciones construidas con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley
de Costas y, por tanto, como ya se ha explicado, amparadas en un régimen transitorio”.
Posiblemente, el error provenga, por una parte, de una defectuosa comprensión de la
categoría del “suelo urbano no consolidado por la urbanización”, que como es sabido
guarda relación con las obligaciones de los propietarios y no con la naturaleza del suelo;
y, por otra, de la falta de advertencia acerca del eje que vertebra la disposición transitoria
tercera, que no es otro que el de asegurar la aplicación de la LC “a coste cero”, de manera
que la clave se sitúa en los aprovechamientos urbanísticos y no en la edificación ya
materializada.

2) En otro orden de cuestiones, hay que considerar que el requerimiento pretende que se
anule un acuerdo del Ilmo. Ayuntamiento de Punta Umbría. Es la antesala potestativa del
proceso contencioso que enfrentará en su día a la Administración del Estado contra el
municipio de Punta Umbría. Pues bien, no debe perderse de vista que la Administración
del Estado no se encuentra, en el caso que nos ocupa, ejercitando una competencia propia,

33
lo que explica que el informe de 14 de febrero de 2019 no tenga carácter vinculante. Así
las cosas, conviene tener presente que corresponde a la Administración del Estado
destruir la presunción de validez del acuerdo municipal que aprueba la MPGOU núm.
17; es ella la que tiene que argumentar y razonar suficientemente las vulneraciones del
ordenamiento jurídico que considera que se han producido, sin que baste a este efecto
con esgrimir que el municipio se ha apartado de su informe, que ni es preceptivo según
la jurisprudencia del Tribunal Supremo, ni es vinculante con arreglo a la doctrina del
Tribunal Constitucional. A nuestro juicio, el requerimiento no solo no destruye la
presunción de validez sino que, por el contrario, revela una anómala interpretación de la
legislación de costas, opuesta a la propia Ley, a la legislación urbanística de Andalucía,
a la jurisprudencia consolidada de nuestros tribunales y a la doctrina científica.
Finalmente, y en lo que respecta a los reproches de legalidad que contiene, no cumple
con el estándar de rigor y densidad argumentativa que es exigible a quien pretende
demostrar la invalidez de una actuación municipal que se ha producido al amparo de la
autonomía municipal y en el ejercicio de sus competencias propias. Como antes se dijo
y ahora reiteramos, la Administración del Estado pretende reformar la Ley de Costas a
través del ejercicio de la función ejecutiva y, por ende, suplantar la competencia
municipal en el ámbito de la discrecionalidad del planeamiento.

VII.- CONCLUSIONES

PRIMERA: La regulación de la zona de influencia se limita a establecer criterios


vinculantes para el planificador urbanístico en orden a una más racional ordenación de
los espacios naturales más cercanos al dominio público marítimo-terrestre que vayan a
ser objeto de transformación urbanística.

SEGUNDA: Las previsiones del artículo 30.1.b) de la Ley de Costas no alcanzan a los
suelos que fueran urbanos a la entrada en vigor de la Ley, como queda patente en su
disposición transitoria tercera.

TERCERA: El artículo 30.1.b) no afecta en consecuencia a la MPGOU núm. 17, que


tiene por objeto suelo clasificado como urbano antes de la entrada en vigor de la Ley de
Costas.

34
CUARTA: La doctrina jurisprudencial permite concluir: a) que el concepto de pantalla
arquitectónica es mutable en la medida en que se ordena a la protección del paisaje; b)
que la existencia de pantalla arquitectónica está condicionada a que la edificación
suponga un continuo urbano sin solución de continuidad; c) que no existe pantalla
arquitectónica cuando entre los edificios tomados en consideración media una suficiente
separación mediante espacios abiertos paralelos y perpendiculares a la playa, de anchura
adecuada en función de la altura de la edificación y adecuadas ambas -anchura y
edificación- en función del ámbito geográfico.

QUINTA: La MPGOU núm. 17, fruto de la discrecionalidad del planificador urbanístico


en lo que a ordenación de volúmenes se refiere, no produce pantallas arquitectónicas, sino
que, al contrario, comparadas sus previsiones con las de la MPGOU núm. 5, reduce la
formación de las referidas pantallas. Por ello, aun cuando como hipótesis se considerara
aplicable el artículo 30.1.b), no lo vulneraría.

SEXTA: El informe desfavorable de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa


y el Mar de 14 de febrero de 2019 no es conforme a Derecho: 1) porque sostiene la
aplicación del artículo 30.1.b) LC a los suelos que son objeto de la MPOGU núm. 17; 2)
porque afirma que la MPOGU núm. 17 entraña la formación de pantallas arquitectónicas.

SÉPTIMA: El informe desfavorable de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa


y el Mar de 14 de febrero de 2019 no es adecuado porque: 1) se atribuye efecto vinculante,
siendo así que los suelos que son objeto de la MPOGU núm. 17, ubicados en la zona de
influencia, no se emplazan en la servidumbre de tránsito ni aun en la de protección; 2)
porque entraña una variación de criterio, sin razonamiento alguno ni motivación, con
respecto a los informes de 4 de octubre de 2012 y 12 de junio de 2013; 3) porque no
respeta los principios de buena administración y de lealtad institucional, al objetar sin
argumentos ni razonamientos la validez del ejercicio de la competencia municipal y al no
desvelar las claves de la posición estatal en el primer trámite procedimental en que pudo
hacerse.

OCTAVA: El informe desfavorable de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa


y el Mar de 14 de febrero de 2019 supone el uso abusivo de la potestad ejecutiva porque
pretende imponer, arrogándose ilícitamente el carácter de vinculante, resultados
contrarios a lo dispuesto en una Ley.

35
NOVENA: El requerimiento de 3 de julio de 2019 realizado por el Ministerio de
Transición Ecológica no resulta adecuado porque: 1) sostiene la aplicación del artículo
30.1.b) LC a los suelos que son objeto de la MPOGU núm. 17; 2) porque afirma que la
MPOGU núm. 17 entraña la formación de pantallas arquitectónicas; 3) porque ciñe la
aplicación de la disposición transitoria tercera de la Ley de Costas a suelos urbanos con
edificaciones; 4) porque no argumenta ni razona suficientemente las vulneraciones del
ordenamiento jurídico que considera que se han producido.

DÉCIMA: La Administración del Estado pretende reformar la Ley de Costas a través del
ejercicio de la función ejecutiva y, por ende, suplantar la competencia municipal en el
ámbito de la discrecionalidad del planeamiento.

Firmado digitalmente
ZAMORANO Firmado digitalmente
por ZAMORANO WISNES
NUÑEZ
LOZANO MARIA
por NUÑEZ LOZANO
MARIA DEL CARMEN -
WISNES JOSE JOSE - 01493331X DEL CARMEN - 28879899H
Fecha: 2019.09.12
Fecha: 2019.09.12 28879899H
- 01493331X 17:20:28 +02'00'
08:52:44 +02'00'

José Zamorano Wisnes María del Carmen Núñez Lozano

Profesor Asociado de Derecho Administrativo Catedrática de Derecho Administrativo

Universidad de Huelva Universidad de Huelva

36
ANEXOS
ANEXO I
ANEXO II
ANEXO NÚM. 2
CUADRO DE DETERMINACIONES ESTRUCTURALES.

SECTOR DE SUNC/ANTIGUOS DEPÓSITOS


SUPERFICIE: 30.182 M²
ÁMBITO USO GLOBAL DENSIDAD GLOBAL EDIF. GLOBAL
SUNC-ANTIGUOS RESIDENCIAL 57 VIVIENDAS / 0,85 m2/m2
DEPÓSITOS HECTÁREA

CUADRO COMPARATIVA DETERMINACIONES NNSS Y MODIFICACIÓN


NÚM. 5

SUNC – ANTIGUOS PGOU (ADAPTACIÓN PARCIAL MODIFICACIÓN DIFERENCIA


DEPÓSITOS NNSS A LOUA)
5.870 m² 25.552 m²
EDIFICABILIDAD GLOBAL 19.682 m² t
(0,1945 m²/m²) (0.85 m²/m²)
54 Viv. 172 Viv. 118 Viv.
DENSIDAD GLOBAL
(18 Viv/Ha) (57 Viv/Ha) (284 Habitantes)
ANEXO III
AYUNTAMIENTO DE PUNTA UMBRÍA
SERVICIOS TÉCNICOS

NUEVA ZONA SUNC “ANTIGUOS DEPÓSITOS”

SUPERFICIE: 30.182,00 M²s


CLASIFICACIÓN DE SUELO: SUELO URBANO NO CONSOLIDADO
RESERVA VIVIENDAS PROTEGIDAS: 30% EDIFICABILIDAD RESIDENCIAL (6.448,00 M²c Y 52 VIVIENDAS)
SISTEMAS GENERALES ESPACIOS LIBRES: 5,93 M²/HAB = 1.684,12 M²
USO GLOBAL: RESIDENCIAL
EDIFICABILIDAD GLOBAL (0.85 M²/M². ART.17 LOUA): 25.552,00 M²c
DENSIDADGLOBAL (57 VIV/HA. ART. 17 LOUA): 172 VIVIENDAS
Nº HABITANTES: 413 HABITANTES (2,4 HAB/VIV)
EDIFICABILIDAD RESIDENCIAL: 21.328,00 M² (124,00 M²/VIV)
EDIFICABILIDAD COMERCIAL: 4.224,00 M²

PGOU. ADAPTACIÓN
REGLAMENTO ORDENACIÓN
DOTACIONES L.O.U.A. PARCIAL NN.SS
UNIDAD ELEMENTAL PROPUESTA
SUC-20

Parques, jardines y Parques, jardines y


espacios libres: SUC-20 espacios libres:
SISTEMAS
GENERALES 5,93 m²/Hab x 284 Hab - Superficie: 55.116 m² 5,93 m²/Hab
1.684,12 m²s - Uso Global: Residencial 1.684,12 m²s
- I. Edif: 0,1945 m²/m²
= 10.720,06 m²c
- Densidad: 18 viv/Ha
30 ÷ 55 m²s/100 m²c R = 93 viv.
DOTACIONES Ámbito Modificación 16.382,00 m²
LOCALES Si 30 : 6.398,40 m²s (76,81 m²s/100 m²c R)
Si 55 : 11.730,40m²s - Superficie: 30.182 m²
- Uso Global: Residencial
- I. Edif: 0,1945 m²/m²
= 5.870,40 m²c
Parques y Jardines:
Jardines: 15 m²/viv = - Densidad: 18 viv/Ha
18 ÷ 21 m²s/100 m² R 6.671,52 m²s:
≥ 10% s/30.182,00 2.580,00 m²s = 54 viv.
PARQUES Y Juego: 3 m²/viv =
Si 18 : 3.839,04 m²s -Jardines: 3.626,00 m²s
JARDINES = 516,00 m²s
≥ 10% sup. Ordenada =
Si 21 : 4.478,88 m²s -Juego: 640,45 m²s
Si 10%: 3.018,20 m²s -Áreas peatonales:
3.018,20 m²s
2.405,07 m²s

Centros Docentes: Se
CENTROS
10 m²s/viv. = 1.720 m²s propone Dotacional:
DOCENTES
1.772,33 m²s

PROPUESTA 1 m²t/viv. = 172 m²t


S.I.P.S. (SOCIAL) 1 m²t/viv. = 172 m²t
MODIFICACIÓN Se propone incluir en Uso
Administrativo

S.I.P.S. 1 m²t/viv. = 172 m²t - Aumento de


Comercial: 4.224,00 m²t
(COMERCIAL) edificabilidad: 19.682 m²
- Aumento de nº de
viviendas: 172-54 = 118
viviendas.
DEPORTIVO --- Administrativo:
- Aumento Nº habitantes:
3.714,15 m²
118 x 2,4 = 284 hab.

0,5-1 plaza/100 m²t =


1 plaza/100 m²t =
= 256 plazas 1 plaza/100 m²t =
= 304 plazas
A. Público: ≥128 plaza = 256 plazas
A. Público: ≥132 plazas
A. Privado: ≥128 plaza Viario: (50%) =
APARCAMIENTOS A. Privado: ≥172 plazas
3D 293/2009 128 plz.
3D 293/2009
1 plaza/40 plazas = 7 (2% discapacit: 6 plz.)
1 plaza/40 plazas = 10 plz,
plz, discapacitados. (4 + Parcelas: 128 plazas
discapacitados. (5 + 5)
3)

MODIFICACIÓN PUNTUAL Nº 5 PGOU, ADAPTACIÓN PARCIAL DE LAS NNSS-AVDA. CIUDAD DE HUELVA. SUNC/ANTIGUOS DEPÓSITOS
Plaza de la Constitución, 1 C.Postal 21100 CIF P2107900I Tlf. 959 495100 Fax 959 495150
20
ANEXO IV
Anexo contestación Informe de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, sobre la M.P. Nº 
17 Variante 1ª ‐ SUNC‐Antiguos Depósitos Avenida Ciudad de Huelva Punta Umbría   Noviembre de 2018 

 
3.‐  SITUACIÓN  ACTUAL,  ORDENACIÓN  PRESENTADA  EN  LA  M.P.  Nº  5,  APROBADA  QUE  SE 
PRETENDE MODIFICAR 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
IMAGEN VIRTUAL EN 3D DE LA SOLUCIÓN PERTENECIENTE A LA M.P. Nº 5 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Anexo DGDS M.P. PGOU Nº 17         Página 17|19   


Anexo contestación Informe de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, sobre la M.P. Nº 
17 Variante 1ª ‐ SUNC‐Antiguos Depósitos Avenida Ciudad de Huelva Punta Umbría   Noviembre de 2018 

 
4.‐  ORDENACIÓN DE LA VARIANTE Nº 1 DE LA M.P. Nº 5 – MODIFICACIÓN PUNTUAL Nº 17 EN 
TRAMITACIÓN 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
IMAGEN VIRTUAL EN 3D DE LA SOLUCIÓN PERTENECIENTE A LA VARIANTE Nº 1 ‐ M.P. Nº 17 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Anexo DGDS M.P. PGOU Nº 17         Página 18|19