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Literatura

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Este aviso fue puesto el 15 de abril de 2018.

Detalle de varios libros antiguos encuadernados en la biblioteca de Merton College

El Libro de los Ritos (en chino tradicional, 禮; pinyin, Lǐjì), un antiguo texto chino. Algunas definiciones de la
literatura han llevado a incluir todos los trabajos escritos.

Según la definición de la Real Academia Española (RAE), la literatura es el «arte de la expresión


verbal»1 (entendiéndose como verbal aquello «que se refiere a la palabra, o se sirve de ella»2) y,
por lo tanto, abarca tanto textos escritos (literatura escrita) como hablados o cantados (literatura
oral). En un sentido más restringido y 'neotradicional' (ya que las primeras obras literarias fueron
compuestas para ser cantadas y/o recitadas), es la escritura que posee mérito artístico y que
privilegia la literariedad, en oposición al lenguaje ordinario de intención menos estética y más
práctica. El término literatura designa también al conjunto de producciones literarias de
una lengua, de una nación, de una época o incluso de un género (la literatura griega, la literatura
del siglo XVIII, la literatura fantástica, etc.) y al conjunto de obras que versan sobre un arte o
una ciencia (literatura médica, jurídica, etc.). Es estudiada por la teoría literaria.

Índice

 1La literatura
o 1.1La literatura se define por su literariedad
o 1.2El término literatura y sus adjetivos
o 1.3Barthes: la literatura como práctica de escritura
o 1.4Tzvetan Todorov: Comienzo de una categorización moderna
 2Véase también
 3Referencias
 4Bibliografía
o 4.1Fuentes bibliográficas de consulta
o 4.2Fuentes bibliográficas generales
 5Enlaces externos

La literatura[editar]
Hasta el siglo XVII, lo que actualmente denominamos «literatura» se designaba
como poesía o elocuencia. Durante el Siglo de Oro español, por poesía se entendía cualquier
invención literaria, perteneciente a cualquier género y no necesariamente en verso,
entendiéndose por tal tres tipos fundamentales de "poesía / literatura": la lírica (propia del canto,
en verso), la épica (propia de la narración, en verso largo o prosa) y la dramática (en diálogo)3. A
comienzos del siglo XVIII se comenzó a emplear la palabra «literatura» para referirse a un
conjunto de actividades que utilizaban la escritura como medio de expresión. A mediados de la
misma centuria Lessing, publica Briefe die neueste Literatur betreffend, donde se utiliza
«literatura» para referirse a un conjunto de obras literarias. A finales del siglo XVIII, el significado
del término literatura se especializa, restringiéndose a las obras literarias de reconocida calidad
estética. Este concepto se puede encontrar en la obra de Marmontel, Eléments de
littérature (1787), y en la obra de Madame de Staël, De la littérature considéré dans se rapports
avec les institutions sociales.
En Inglaterra, en el siglo XVIII, la palabra «literatura» no se refería solamente a los escritos de
carácter creativo e imaginativo, sino que abarcaba el conjunto de escritos producidos por las
clases instruidas: cabían en ella desde la filosofía a los ensayos, pasando por las cartas y la
poesía. Se trataba de una sociedad en la que la novela tenía mala reputación, y se cuestionaba si
debía pertenecer a la literatura. Por eso Eagleton sugiere que los criterios para definir
el corpus literario en la Inglaterra del siglo XVIII eran ideológicos, circunscritos a los valores y a
los gustos de una clase instruida. No se admitían las baladas callejeras ni los romances, ni las
obras dramáticas. En las últimas décadas del siglo XVIII apareció una nueva demarcación del
discurso de la sociedad inglesa. Eagleton nos cuenta que surge la palabra «poesía» como un
producto de la creatividad humana en oposición a la ideología utilitaria del inicio de la era
industrial. Tal definición la encontramos en la obra A Defence of poetry (1821) de Shelley. En la
Inglaterra del Romanticismo, el término «literato» era sinónimo de «visionario» o «creativo». Pero
no dejaba de tener tintes ideológicos, como en el caso de Blake y Shelley, para quienes se
transformó en ideario político, cuya misión era transformar la sociedad mediante los valores que
encarnaban en el arte. En cuanto a los escritos en prosa, no tenían la fuerza o el arraigo de la
poesía; la sociedad los consideraba como una producción vulgar carente de inspiración.
La literatura se define por su literariedad[editar]
Don Quijote y Sancho Panza, personajes de Don Quijote de la Mancha.

En busca de la definición de los conceptos «literatura» y «literario», surgió la disciplina de


la teoría de la Literatura, que empieza por delimitar su objeto de estudio: la literatura. No hay una
definición unívoca del término, ya que dependerá del crítico literario que la defina, como así
también de la época y del contexto que la define. Sin embargo, los primeros estudiosos que se
preocuparon por el estudio de esta disciplina son los llamados formalistas rusos.
A comienzos del siglo XX, el Formalismo ruso se interesa por el fenómeno literario, e indaga
sobre los rasgos que definen y caracterizan dichos textos literarios, es decir, sobre
la literaturidad de la obra. Roman Jakobson plantea que la literatura, entendida como mensaje
literario, tiene particularidades de tal forma que la hacen diferente de otros discursos; ese interés
especial por la forma es lo que Jakobson llama «función poética», por la que la atención del
emisor recae sobre la forma del mensaje (o, lo que es lo mismo, hay una «voluntad de estilo» o
de estilizar el lenguaje por parte del escritor). En efecto, hay determinadas producciones
lingüísticas cuya función primordial es proporcionar placer literario, un deleite de
naturaleza estética, producido por la belleza, en relación con el pensamiento aristotélico. El
lenguaje combinaría en sus elementos más simples dos tipos de elementos: redundancias,
recurrencias o repeticiones rítmicas formales y de contenido semántico, esto es, analogías, por
un lado, y por el otro, desvíos de la norma, para alejarse del lenguaje común, causar extrañeza,
renovar: la llamada anomalía; de ese modo se impresiona la imaginación y la memoria y se llama
la atención sobre la forma del mensaje, su peculiar forma expresiva. De ambas tendencias, la
rítmica o repetitiva es popularizante, y la segunda, por el contrario de sesgo aristocratizante.
El lenguaje literario sería uno estilizado y con una trascendencia particular, destinado a la
perdurabilidad; muy diferente de las expresiones de la lengua de uso común, destinada a su
consumo inmediato. La literatura, por otra parte, exige por tradición un respaldo sustentable: El
Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha no habría podido escribirse si no hubieran existido
antes los libros de caballerías.
Wolfgang Kayser, a mediados del siglo XX, planea cambiar el término «Literatura» por el
de Belles Lettres, diferenciándolas del habla y de los textos extraliterarios, en el sentido de que
los textos literario–poéticos son un conjunto estructurado de frases portadoras de un conjunto
estructurado de significados, en el que los significados se refieren a realidades independientes
del que habla, creándose así objetividad y unidad propias.
El término literatura y sus adjetivos[editar]
Raúl H. Castagnino, en su libro ¿Qué es la literatura?, indaga sobre el concepto y cómo se
extiende a realidades como la escritura, la historia, la didáctica, la oratoria y la crítica. Según
Castagnino, la palabra literatura adquiere a veces el valor de nombre colectivo cuando denomina
el conjunto de producciones de una nación, época o corriente; o bien es una teoría o una
reflexión sobre la obra literaria; o es la suma de conocimientos adquiridos mediante el estudio de
las producciones literarias. Otros conceptos, como el de Verlaine, apuntan a la literatura como
algo superfluo y acartonado, necesario para la creación estética pura. Posteriormente, Claude
Mauriac propuso el término "aliteratura" en contraposición a «literatura» en el sentido despectivo
que le daba Verlaine. Todas estas especificaciones hacen de la literatura una propuesta que
depende de la perspectiva desde la que se enfoque. Así, Castagnino concluye que los intentos
de delimitar el significado de «literatura», más que una definición, constituyen una suma de
adjetivaciones limitadoras y específicas.
Si se considera la literatura de acuerdo con su «extensión y su contenido», la literatura podría ser
universal, si abarca la obra de todos los tiempos y lugares; si se limita a las obras literarias de
una nación en particular, es Literatura nacional. Las producciones, generalmente escritas, de un
autor individual, que, por tener conciencia de autor, de creador de un texto literario, suele firmar
su obra, forman parte de la literatura culta, mientras que las producciones anónimas fruto de la
colectividad y de transmisión oral, en ocasiones recogidas posteriormente por escrito, conforman
el corpus de la literatura popular o tradicional.
Según el «objeto», la literatura será preceptiva si busca normas y principios generales; «histórico-
crítica» si el enfoque de su estudio es genealógico; «comparada», si se atiende simultáneamente
al examen de obras de diferentes autores, épocas, temáticas o contextos históricos, geográficos
y culturales; «comprometida» si adopta posiciones militantes frente a la sociedad o el estado;
«pura» si sólo se propone como un objeto estético; «ancilar», si su finalidad no es el placer
estético sino que está al servicio de intereses extraliterarios.
Según los «medios expresivos y procedimientos», Castagnino propone que la literatura tiene
como formas de expresión el verso y la prosa y sus realizaciones se manifiestan en géneros
literarios, universales que se encuentran, más o menos desarrollados, en cualquier cultura;
«lírico», «épico» y «dramático». Manifestaciones líricas son aquellas que expresan sentimientos
personales; épicas, las que se constituyen en expresión de un sentimiento colectivo manifestado
mediante modos narrativos, y dramáticas, las que objetivan los sentimientos y los problemas
individuales comunicándose a través de un diálogo directo. A estos géneros literarios clásicos
habría que añadir además el didáctico.
El teórico Juan José Saer postula que la literatura es ficción; es decir que todo lo que leemos
como literatura no tiene referencia directa en el mundo real.4Lo literario sólo existe en relación
con el texto en el cual aparece. Pero la literatura, aunque resulte paradójico, es profundamente
verdadera: su autenticidad para por reconocerse como ficción y hablar de lo real desde allí (¿?).
Saer afirma además, «que la verdad no es necesariamente lo contrario de la ficción», y que
cuando optamos por la práctica de la ficción no lo hacemos con el propósito turbio de tergiversar
la verdad. En cuanto a la dependencia jerárquica entre verdad y ficción, según la cual la primera
poseería una positividad mayor que la segunda, es desde luego, en el plano que nos interesa,
«una mera fantasía moral».
El fenómeno literario ha estado siempre en constante evolución y transformación, de tal modo
que el criterio de pertenencia de una obra a la literatura puede variar a lo largo de la historia,
según varía el concepto de «arte literario».
Desde este punto de vista, la literatura es un arte. Una actividad de raíz artística que aprovecha
como medio el lenguaje, la palabra que se convierte en viva por medio de escritos. Por lo tanto,
es una actividad que no discrimina género, ni motivos, ni temáticas. Esto trasciende a través del
tiempo y forma parte de la cultura de un grupo humano.
Barthes: la literatura como práctica de escritura[editar]
Para Barthes la literatura no es un corpus de obras, ni tampoco una categoría intelectual, sino
una práctica de escritura. Como escritura o como texto, la literatura se encuentra fuera del poder
porque en ella se está produciendo un desplazamiento de la lengua, en la cual surten efecto tres
potencias: mathesis, mímesis, semiosis.5 Como la literatura es una suma de saberes, cada saber
tiene un lugar indirecto que hace posible un diálogo con su tiempo. Como en la ciencia, en cuyos
intersticios trabaja la literatura, siempre retrasada o adelantada con respecto a ella: «La ciencia
es vasta, la vida es sutil, y para corregir esta distancia es que nos interesa la literatura».
Por otra parte el saber que moviliza la literatura no es completo ni final. La literatura solo dice que
sabe de algo, es la gran argamasa del lenguaje, donde se reproduce la diversidad
de sociolectos constituyendo un lenguaje límite o grado cero, logrando de la literatura, del
ejercicio de escritura, una reflexión infinita, un actuar de signos.
Tzvetan Todorov: Comienzo de una categorización moderna[editar]
Estudiar la literariedad y no la literatura señaló la aparición de la primera tendencia moderna en
los estudios literarios: llamado el formalismo ruso. Este grupo de intelectuales redefinió el objeto
de investigación, este no apuntaba a sustituir el enfoque trascendente. En cambio, se estudiaría,
no la obra, sino las virtualidades del discurso literario que la han hecho posible. De esta forma,
los estudios literarios podrán llegar a ser una ciencia de la literatura como la conocemos hoy en
día.
Sentido e interpretación:Para acceder al discurso literario debemos aprehenderlo en las obras
concretas. ¿cómo aislar entonces en campo de análisis? Se definen entonces dos aspectos: el
sentido y la interpretación. El sentido es la posibilidad de entrar en correlación con otros
elementos de esa misma obra y en su totalidad. Por otra parte, la interpretación es diferente
según la personalidad del crítico y su posición ideológica, también varía de acuerdo a la época y
contexto de producción de la obra, en otras palabras, el elemento es incluido en un sistema que
no es el de la obra, sino del crítico- lector.

Véase también[editar]
 Canon occidental
 Ciencia de la literatura
 Crítica literaria
 Enseñanza de la lengua y la literatura
 Estética
 Estilística
 Géneros literarios
o Biografía
o Dramática
o Épica
o Lírica
o Literatura marginal
o Mitología
 Historia del Arte
 Historia de las ideas
 Historia de la literatura
 Hermenéutica
 Humanismo renacentista
 Literatura universal
 Métrica
 Poética
 Retórica
 Sociología del conocimiento
 Teoría de la Literatura

Referencias[editar]
1. ↑ «Literatura. (n.d). DLE (Edición Tricentenario). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=NR70JFl».
2. ↑ «Verbal. (n.d). DLE (Edición Tricentenario). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=bazFRtf».
3. ↑ «10 Características del Siglo de Oro».
4. ↑ Saer, Juan José El concepto de ficción.
5. ↑ Barthes, Lección Inaugural, pp. 120-124.

Bibliografía[editar]
Fuentes bibliográficas de consulta[editar]

 Aguiar e Silva, Vítor Manuel. Teoría de la literatura. Madrid: Editorial Gredos, S.A., 1972. pp.
10-13.
 Barthes, Roland. Placer del texto y lección inaugural. México: Siglo XXI, 1986.
 Eagleton, Terry. Una introducción a la teoría literaria. Bogotá: Fondo de cultura económica,
1988.
 Diccionario de la Real Academia Española: «literatura.»
 Miguel Ángel Garrido Gallardo, Lubomir Dolezel et alii. El lenguaje literario. Vocabulario
crítico. Madrid: Editorial Síntesis, 2009.
 Moliner, María. Diccionario de uso del español: «literatura.» Madrid: Editorial Gredos, 1988.
 Kayser, Wolfgang. Interpretación y análisis de la obra literaria. Versión española de María D.
Mouton y Valentín García Yebra. Madrid: Editorial Gredos, 1992.
 Mignolo, Walter. Dispositio. "La lengua, la letra, el territorio: La crisis de los estudios literarios
coloniales". Department of Romance Languages, University of Michigan. Vol XI, Nos. 28-29,
pp. 137-160.
 Castagnino, Raúl H. ¿Qué es la literatura? La abstracción «Literatura, naturaleza y funciones
de lo literario». Buenos Aires: Editorial Nova, 1992.
 Gómez de Silva. Diccionario internacional de literatura y gramática: «literatura.» México:
Fondo de Cultura Económica, 1999.
Fuentes bibliográficas generales[editar]

 Greimas, A. J. y J. Courtés. Semiótica: Diccionario razonado de la teoría del lenguaje.


Madrid: Editorial Gredos, 1990.
 Aullón de Haro, P., Idea de la Literatura y Teoría de los Géneros literarios, Salamanca:
Universidad de Salamanca, 2016.
 Croce, B., La poesía, Buenos Aires, Losada, s. a.
 Todorov, Tzvetan. Theorie de la littérature. Textes des formalistes ruses présentés et traduits
par Tzvetan Todorov. París: Aux Éditions du Seuil, 1965 (edición española en Buenos Aires:
Signos, 1970).
 Derrida, Jacques. De la grammatologie. Paris: Les Éditions de Minut, 1967 (edición española
en Buenos Aires: Siglo XXI Argentina, 1971).
 Fokkema, W. y E. Ibsch. Teorías de la literatura del siglo XX. Madrid: Cátedra, 1981.
 Wellek, R. y A. Warren. Teoría de la literatura. Madrid: Gredos, 1959.
 Sartre, Jean-Paul. ¿Qué es la literatura?. Traducción de Aurora Bernández. Buenos Aires:
Losada.
 Guiraud, Pierre. La semiología. Siglo Veintiuno Editores, S.A de C.V. México. 1996.
 Jakobson, Roman. Teoría de los formalistas rusos. Traducción de Ana María Nethol.
Segunda edición. Siglo XXI Editores. México. 2010
 Todorov, Tzvatan. "Las categorías del relato literario" Traducción Noemí Sobregués. Galaxia
Gutenberg: Círculo de lectores. Barcelona. 2008
 Todorov, Tzvetan. La literatura en peligro. Traducción de Noemí Sobregués. Galaxia
Gutenberg: Círculo de lectores. Barcelona. 2009.
 Andrew A. Anderson. El momento ultraísta: orígenes, fundación y lanzamiento de un
movimiento de vanguardia. Iberoamerica Vervuert. Madrid. 2017.
 Ángel, Marco. ¿Para qué sirven los estudios literarios? Marco Ángel, Francisco de Jesús
Ángeles Cerón, Gerardo Argüelles Fernández, León Felipe Barrón Rosas, Carmen Dolores
Carrillo Juárez, Cecilia López Badano, Gerardo Piña, Nallely Yolanda Segura Vera. --
Barcelona : Anthropos Editorial. 2015.