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FILOSOFÍA DE LA CIENCIA HENRI Pero, entonces, ¿no podemos ir de inmediato


PINCARÉ (LAS HIPÓTESIS EN LA FÍ- a nuestro objeto? ¿No hay medio de escapar
SICA 1) a esta burla que prevemos? ¿No podemos
contentarnos con la experiencia totalmente
FUNCIÓN DE LA EXPERIENCIA Y DE LA desnuda?
GENERALIZACIÓN .................................................... 1
No, eso es imposible; sería desconocer com-
LA UNIDAD Y LA NATURALEZA.......................... 3 pletamente el verdadero carácter de la
FUNCIÓN DE LA HIPÓTESIS................................ 6
ciencia.

FUNCIÓN DE LA EXPERIENCIA Y DE El sabio debe ordenar; se hace la ciencia con


LA GENERALIZACIÓN hechos como una casa con piedras, pero una
acumulación de hechos no es una ciencia, lo
La experiencia es la única fuente de la ver- mismo que un montón de piedras no es una
dad: sólo ella puede enseñarnos algo nuevo; casa.
sólo ella puede dar nos la certeza. He aquí
dos afirmaciones que nadie puede discutir. Y, ante todo, el sabio debe prever. Carlyle2
ha escrito en alguna parte algo como esto:
¿Pero, entonces, si la experiencia es todo, “Sólo importa el hecho; Juan sin Tierra ha
qué lugar quedará para la física matemática? pasado por aquí; he aquí lo que es admirable;
¿Qué tiene que hacer la física experimental he aquí una realidad por la cual yo daría to-
con semejante auxiliar que parece inútil y das las teorías del mundo.” Carlyle era com-
que también puede ser peligroso? patriota de Bacon3, pero Bacon no habría di-
Y, sin embargo, la física matemática existe y cho eso. Ése es el lenguaje del historiador. El
ha prestado servicios innegables; he aquí un físico diría más bien: “Juan sin Tierra ha pa-
hecho que es necesario explicar. sado por aquí; esto me es indiferente, dado
No es suficiente observar; es preciso utili- que no volverá a pasar mas.
zar las observaciones, y para ello es necesa- Todos sabemos que hay buenas experiencias
rio generalizar. Eso es lo que se ha hecho y que las hay malas. Éstas se acumularon en
siempre; únicamente que como el recuerdo vano; que se hayan hecho cien, que se hayan
de los errores cometidos ha vuelto al hom- hecho mil, un único trabajo de un maestro
bre cada vez más circunspecto se ha obser- verdadero, de un Pasteur4, por ejemplo, bas-
vado cada vez mas y se ha generalizado cada tará para hacerlas caer en el olvido. Bacon
vez menos. había comprendido bien eso y es él quien ha
Cada siglo se mofaba del precedente acu- inventado la palabra experimentum crucis.
sándolo de haber generalizado demasiado Pero Carlyle no podía comprenderlo. Un
rápido y demasiado ingenuamente. Descar- 2
tes tenía piedad de los jónicos; a su vez Des- Thomas Carlyle (1795 - 1881) fue un historiador, críti-
co social y ensayista británico
cartes nos hace sonreír: sin dudas nuestros 3 Francis Bacon (22 de enero de 1561 - 9 de abril de
hijos se sonreirán de nosotros algún día. 1626), primer barón Verulam, vizconde de Saint Albans
y canciller de Inglaterra, fue un célebre filósofo, políti-
1 co, abogado y escritor.
La science et l’hypothse, F1amimarion, París, 4
Louis Pasteur (Dôle, Francia el 27 de diciembre de
1902, Capítulo IX. 1822 - Marnes-la-Coquette, Francia el 28 de septiembre
de 1895) fue un químico francés
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hecho es un hecho; un alumno ha leído tal o mos la ciencia ordenada o, mejor dicho, or-
cual número en su termómetro sin tomar ganizada.
ninguna precaución; no importa, ha leído, y si Se dice a menudo que es preciso experimen-
no hay más que el hecho que relatarnos, es tar Sin idea preconcebida Eso no es posible;
una realidad de la misma clase que las pere- no solamente sería volver estéril toda expe-
grinaciones del rey Juan sin Tierra. ¿Por qué riencia; sino que se querría lo que no se po-
el hecho de que este alumno haya efectuado dría. Cada uno lleva consigo su concepción del
dicha lectura carece de interés, mientras mundo de la cual no puede deshacerse tan
que el hecho de que un hábil físico haya fácilmente Es indispensable, por ejemplo,
efectuado otra lectura, sería, por el contra- que nos sirvamos del lenguaje, y nuestro len-
rio, muy importante? Porque de la primera guaje está formado de ideas preconcebidas
lectura no podernos concluir nada. ¿Qué es y no puede serlo de otra cosa. Solamente
entonces una buena experiencia? Es la que que son ideas preconcebidas inconscientes,
nos hace conocer algo más que un hecho ais- mil veces más peligrosas que las otras.
lado o es la que nos permite prever, es decir,
la que nos permite generalizar. Nos dirán que si hacemos intervenir otras
ideas, de las cuales tengamos plena concien-
Pues sin generalización la previsión es impo- cia, no haremos más que agravar el mal. No lo
sible. Las circunstancias en que se ha obser- creo, estimo más bien que ellas se servirán
vado no se reproducirán jamás todas a la mutuamente de contrapeso, iba a decir de
vez; el hecho observado no volverá a comen- antídotos, generalmente concordarán mal
zar jamás, lo único que se puede afirmar es entre sí, entrarán en conflicto unas con
que en circunstancias análogas un hecho aná- otras y por eso nos obligarán a examinar las
logo se reproducirá. Entonces, para prever cosas bajo aspectos diferentes. Eso es sufi-
es preciso, al menos, invocar la analogía, es ciente para libertarnos; se deja de ser es-
decir, generalizar ya. clavo cuando se puede elegir maestro.
Por tímido que sea es indispensable que se
Así, gracias a la generalización, cada hecho
interpole; la experiencia no nos da más que
observado nos permite prever otros en gran
un cierto número de puntos aislados, es pre-
número; únicamente que no debernos olvidar
ciso reunirlos con un trazo continuo; es ésa
que sólo el primero es cierto y que todos los
una verdadera generalización Pero se hace
otros son probables.
más, la curva que se trace pasará entre los
puntos observados y cerca de esos puntos; Por sólidamente fundada que pueda pare-
no pasará por esos mismos puntos. Así no nos cernos una previsión, no estamos jamás ab-
limitarnos a generalizar la experiencia, la co- solutamente seguros de que la experiencia
rregimos, y el físico que quisiera abstenerse no la desmentirá, si nos proponemos verifi-
de esas correcciones y contentarse verda- carla. Pero la probabilidad es a menudo bas-
deramente con la experiencia desnuda esta- tante grande para que prácticamente poda-
ría forzado a enunciar leyes extraordinarias. mos contentarnos con ella.
Los hechos desnudos no alcanzarían, pues, a Vale más prever sin completa certeza que no
satisfacernos totalmente; por eso necesita- prever nada.
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No se debe, pues, desdeñar jamás hacer una LA UNIDAD Y LA NATURALEZA


verificación cuando se presenta la ocasión. Observemos en primer lugar que toda gene-
Pero toda experiencia es larga y difícil, los ralización supone en cierta medida la creen-
trabajadores son poco numerosos y el núme- cia en la unidad y en la simplicidad de la na-
ro de hechos que tenemos necesidad de pre- turaleza.
ver es inmenso; al lado de esta masa, el nú- Para la unidad no puede haber dificultad con
mero de verificaciones directas que poder- ello. Si las distintas partes del universo no
nos hacer será siempre una cantidad des- fueran como los órganos de un mismo cuer-
preciable. po, no actuarían unos sobre otros, se ignora-
De lo poco que podemos alcanzar directa- rían mutuamente; y nosotros en particular,
mente, es preciso sacar el mejor partido; es no conoceríamos más que una solo. No tene-
necesario que cada experiencia nos permita mos, pues, que preguntarnos si la naturaleza,
el mayor número posible de previsiones y con es una, sino cómo ella es una.
el más alto grado de probabilidad que se Para el segundo punto, no es tan fácil. No es
pueda. El problema, es, digamos así, aumen- seguro que la naturaleza sea simple. ¿Pode-
tar el rendimiento de la máquina científica. mos sin peligro podemos actuar Como silo
Permítaseme comparar la ciencia a una bi- fuera?
blioteca que debe crecer sin cesar; el biblio- Hubo un tiempo en que la simplicidad de la
tecario sólo dispone de créditos insuficien- ley de Mariotte era un argumento invocado
tes para sus compras y debe esforzarse pa- en favor de su exactitud; en que Fresnel
ra no derrocharlos. mismo, luego de haber dicho en una conver-
La física experimental es la que está a cargo sación con Laplace, que la naturaleza no se
de las compras; solamente ella puede enri- inquieta con dificultades analíticas, se creía
quecer la biblioteca. obligado a dar explicaciones para no contra-
En cuanto a la física matemática tendrá por riar demasiado la opinión reinante.
misión arreglar el catálogo. Si ese catálogo Hoy, las ideas han cambiado mucho; y sin
está bien hecho, la biblioteca no será por ello embargo, los que no creen que las leyes na-
más rica. Pero podrá ayudar al lector a ser- turales deben ser simples, están todavía
virse de esas riquezas. obligados a menudo a hacer como si lo cre-
Y también mostrándole al bibliotecario las yeran. No podrían substraerse enteramente
lagunas de sus colecciones, le permitirá a esta necesidad sin hacer imposible toda
hacer un empleo más juicioso de sus crédi- generalización y por consiguiente toda cien-
tos, lo que es tanto más importante dado que cia.
sus créditos son enteramente insuficientes. Es claro que un hecho cualquiera puede ge-
Tal es el papel de la física matemática; debe neralizarse de infinidad de maneras, y se
guiar la generalización en forma de aumen- trata de elegir; la elección sólo puede ser
tar lo que llamaba hace un instante el rendi- guiada por consideraciones de simplicidad.
miento de la ciencia. Por cuáles medios se Elijamos el caso más trivial, el de la interpo-
llegará a ello y cómo puede hacerlo sin peli- lación. Hacemos pasar un trazo continuo, tan
gro, es lo que nos falta examinar. regular como sea posible, entre los puntos
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dados por la observación. ¿Por qué evitamos Si estudiarnos la historia de la ciencia, ve-
los puntos angulosos, las inflexiones dema- mos producirse dos fenómenos inversos por
siado bruscas? ¿Por qué no hacemos descri- así decirlo: ora es la simplicidad quien se es-
bir a nuestra curva los zigzags más capri- conde bajo apariencias complejas; ora es por
chosos? Porque sabemos de antemano o el contrario la simplicidad que es aparente y
creemos saber que la ley que sirve de expre- que disimula realidades extremadamente
sión no puede ser tan complicada como aqué- complicadas.
lla. ¿Qué hay más complicado que los movimien-
Se puede deducir la masa de Júpiter, ya sea tos agitados de los planetas y qué más simple
por el movimiento de sus satélites, por las que la ley de Newton? Allá la naturaleza, di-
perturbaciones de los grandes planetas, o virtiéndose, como decía Fresnel, con las difi-
por las de los planetoides. Si se toma la me- cultades analíticas, no emplea más que me-
dida de las determinaciones obtenidas por dios simples y engendra por su combinación
esos tres métodos, se encuentran tres nú- no sé qué madeja inexplicable. Allí es preciso
meros muy próximos pero diferentes. Se descubrir la simplicidad disimulada.
podría interpretar este resultado suponien- Los ejemplos de lo contrario abundan. En la
do que el coeficiente de la gravitación no es teoría cinética de los gases se consideran
el mismo en los tres casos; las observaciones moléculas animadas de grandes velocidades,
seria ciertamente mucho mejor representa- cuyas trayectorias deformadas por choques
das. ¿Por qué rechazamos esta interpreta- incesantes, tienen las formas más capricho-
ción? No es porque sea absurda, sino porque sas y atraviesan el espacio en todos los sen-
es inútilmente complicada. No se la aceptará tidos. El resultado observable es la ley sim-
sino el día que se imponga, y ella no se ha im-
ple de Mariotte; cada hecho individual era
puesta aun. complicado; la ley de los grandes números6
En resumen, corrientemente toda ley5 es ha restablecido la simplicidad en la media.
considerada simple hasta que se pruebe lo Aquí la simplicidad es sólo aparente y sólo la
contrario. imperfección de nuestros sentidos nos impi-
de percibir la complejidad.
Este hábito es impuesto a los físicos por las
razones que acabo de explicar. ¿Pero cómo Muchos fenómenos obedecen a una ley de
justificarlo en presencia de descubrimientos proporcionalidad. ¿Pero por qué? Porque en
que nos muestran cada día nuevos detalles esos fenómenos hay algo que es muy peque-
más ricos y más complejos? ¿Cómo conciliar- ño. La ley simple observada no es entonces
lo también con el sentimiento de unidad de la más que la traducción de esta regla analítica
naturaleza? Pues si todo depende de todo, general, conforme a la cual el crecimiento in-
las relaciones en que intervienen tantos ob- finitamente pequeño de una función es pro-
jetos distintos no pueden ser más simples. porcional al crecimiento de la variable. Como
6
5
ley (del Lat. «lex, legis»). Nombre aplicado a las reglas La ley de los grandes números, también llamada ley
naturales a que están sometidos los fenómenos de la na- del azar, afirma que al repetir un experimento aleatorio
turaleza, de modo que éstos se verifican siempre según un número de veces, la frecuencia relativa de cada suce-
ellas y, por tanto, se pueden predecir. Expresión de so elemental tiende a aproximarse a un número fijo, lla-
cualquiera de esas reglas: mado probabilidad de un suceso.
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en realidad nuestros crecimientos no son in- en un número bastante grande de casos par-
finitamente pequeños; sino muy pequeños, la ticulares; nos rehusamos a admitir que ese
ley de proporcionalidad solo es aproximada y hallazgo, tan frecuentemente repetido, sea
la simplicidad solo es aparente. Lo que acabo un simple efecto del azar, y concluimos por
de decir se aplica al principio de la superpo- ello que la ley debe ser verdadera en el caso
sición de pequeños movimientos cuyo empleo general.
es tan fecundo que constituye el fundamen- Kepler observa que las posiciones de un pla-
to de la óptica. neta registradas por Tycho Brahe están to-
¿Y la misma ley de Newton? su simplicidad, das situadas sobre una misma elipse. No ha
tanto tiempo disimulada, no es quizá más que pensado un solo instante en que por un juego
aparente. ¿Quién sabe si ella no es debida a singular del azar, Tycho Brahe no hubiera
algún mecanismo complicado, al choque de observado el cielo sino en el momento en que
alguna materia sutil animada de movimientos la trayectoria verdadera del planeta venía a
irregulares, y si no se ha tomado simple más cortar esa elipse.
que en función de las medias y de los gran- ¿Qué importa entonces que la simplicidad
des números? En todo caso es difícil no su- sea real o que encubra una verdad compleja?
poner que la verdadera ley contenga térmi- Que sea debida
nos complementarios, que se volverían sensi-
bles a distancias pequeñas. Si en astronomía a la influencia de grandes números, que nive-
son despreciables frente al de Newton y si le las diferencias individuales, que sea debi-
la ley vuelve a encontrar así su simplicidad, da al grandor o a la pequeñez de ciertas can-
sería únicamente a causa de la anormalidad tidades que permitan despreciar ciertos
de las distancias celestes. términos en todos los casos, ella no es debi-
da al azar. Esta simplicidad, real o aparente,
Sin duda, si nuestros medios de investigación tiene siempre una causa. Podemos, pues,
fueran cada vez más penetrantes descubri- hacer siempre el mismo razonamiento, y si
ríamos lo simple debajo de lo complejo, des- una ley simple ha sido observada en muchos
pués lo complejo debajo de lo simple, otra casos particulares, podemos suponer legíti-
vez de nuevo lo simple debajo de lo complejo mamente que será también cierta en los ca-
y así sucesivamente, sin que pudiéramos pre- sos análogos7. Rehusarnos a ello sería atri-
ver cuál sería el último término. buir al azar un papel inadmisible.
Es indispensable detenerse en alguna parte Sin embargo, hay una diferencia. Si la simpli-
y, para que la ciencia sea posible, es necesa- cidad fuera real y profunda resistiría a la
rio detenerse cuando se ha encontrado la precisión creciente de nuestros medios de
simplicidad. Es ése el único terreno sobre el medición; entonces, si creemos profunda-
que podemos elevar el edificio de nuestras mente simple a la naturaleza, debiéramos
generalizaciones. ¿Pero no siendo sino apa- concluir de una simplicidad aproximada, una
rente esta simplicidad, será bastante sólido
ese terreno? Es lo que conviene investigar. 7
análogo, -a (del Lat. «analógus», del gr. «análogos»;
Para ello veamos qué papel desempeña en «a») Se aplica, respecto de una cosa, a otra que, en al-
nuestras generalizaciones la creencia en la gún aspecto o parte, es igual que ella. o semejante.
simplicidad. Hemos verificado una ley simple
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simplicidad rigurosa. Eso se hizo otras veces; ¿Ahora bien, en qué condición el uso de La
pero no tenemos ya el derecho de hacerlo. hipótesis no es peligroso? El firme propósito
La simplicidad de las leyes de Kepler, por de someterse a la experiencia no basta; hay
ejemplo, sólo es aparente; esto no impide todavía hipótesis peligrosas; son, en primer
que se apliquen muy a menudo para todos los lugar y sobre todo, las que son tácitas e in-
sistemas análogos al sistema solar, pero im- conscientes. Puesto que las hacemos sin sa-
pide que sean rigurosamente exactas. ber, somos impotentes para abandonarlas.
Se trata de un servicio que todavía nos pue-
FUNCIÓN DE LA HIPÓTESIS de prestar la física matemática. Por la preci-
Toda generalización es una hipótesis sión que le es propia nos obliga a formular
todas las hipótesis que haríamos sin ella, pe-
La hipótesis tiene, por lo tanto, una función
ro sin dudar por ello.
necesaria que nadie ha discutido jamás. So-
lamente que ella debe ser siempre sometida Observemos por otra parte que importa no
a la verificación, lo más rápido y lo más fre- multiplicar desmedidamente las hipótesis y
cuentemente posible. Está de más decir que no hacerlas más que una después de otra.
si no soporta esa prueba, se debe abandonar ¿Si construirnos una teoría fundada sobre
sin reservas. Eso se ha hecho en general, pe- hipótesis múltiples y si la experiencia la con-
ro algunas veces con cierto fastidio. dena, cuál es entre nuestras premisas la que
es necesario cambiar? Será imposible saber-
Y bien, este mismo fastidio no es justifica-
lo. E inversamente, ¿si la experiencia tiene
do; el físico que acaba de renunciar a una de
éxito se creerá haber verificado todas esas
sus hipótesis debería estar, por el contrario,
hipótesis a la vez? ¿Se creerá haber deter-
pleno de gozo, pues acaba de encontrar una
minado varias incógnitas con una sola ecua-
inesperada ocasión de descubrimiento. Su
ción?.
hipótesis, lo imagino, no había sido adoptada
a la ligera; tenía en cuenta todos los facto- Es preciso igualmente tener cuidado entre
res conocidos que parecían poder intervenir las distintas clases de hipótesis. Hay, en
en el fenómeno. Si la verificación no se hace, primer lugar, aquellas que son completamen-
es porque hay algo inesperado de extraordi- te naturales y de las cuales no se puede de
nario; es lo que se va a encontrar de desco- ningún modo prescindir. Es difícil no suponer
nocido y de nuevo. que la influencia de cuerpos muy alejados es
totalmente despreciable, que los movimien-
¿Ha sido, pues, estéril la hipótesis así derri-
tos pequeños obedecen a una ley lineal, que
bada? Lejos de ello, se puede decir que ha
el efecto es una función continua de su cau-
prestado más servicios que una hipótesis
sa. Diré lo mismo de las condiciones impues-
verdadera; no solamente ha sido la ocasión
tas por la simetría. Todas esas hipótesis
de la experiencia decisiva, sino que si se
forman, por decirlo así, el fondo común de
hubiera hecho esa experiencia por azar, sin
todas las teorías de la física matemática.
haber hecho la hipótesis, no se habría indu-
Esas son las últimas que se deben abandonar.
cido nada de ella; no se habría visto nada de
extraordinario, sólo se habría catalogado un Hay una segunda categoría de hipótesis que
hecho más sin deducir la menor consecuen- calificaré de indiferentes. En la mayoría de
cia. las cuestiones el analista supone al comienzo
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de su cálculo, ya sea que la materia es conti- enfría, no se podría llegar a ello jamás. Todo
nua o que está formada por átomos. Habría se vuelve simple si se piensa que un punto del
hecho lo contrario y sus resultados no habrí- sólido no puede ceder directamente calor a
an cambiado; hubiera sido más penoso obte- un punto alejado; no lo cederá inmediata-
nerlos, he ahí todo. ¿Entonces, si la expe- mente sino a los puntos más próximos y sólo
riencia confirma sus conclusiones, pensará progresiva mente el flujo térmico podrá al-
haber demostrado, por ejemplo, la existen- canzar otras porciones del sólido. El fenó-
cia real de los átomos? meno elemental es el cambio de calor entre
En las teorías ópticas se introducen dos vec- dos puntos contiguos; está estrictamente lo-
tores que se consideran uno como velocidad calizado y es relativamente simple, si se ad-
y el otro como un vórtice. Esta es todavía mite, como es natural, que no está influido
una hipótesis indiferente puesto que se por la temperatura de las moléculas cuya
habría llegado a las mismas conclusiones distancia sea sensible.
haciendo precisamente lo contrario; el éxito Si doblo una varilla, tomará una forma muy
de la experiencia no puede probar entonces complicada cuyo estudio directo sería impo-
que el primer vector es realmente una velo- sible, pero, sin embargo, podría abordarlo, si
cidad; no prueba más que una cosa: que es un observo que su flexión no es más que la re-
vector; es ésa la única hipótesis que se ha in- sultante de la deformación de elementos
troducido realmente en las premisas. Para muy pequeños de la varilla y que la deforma-
darle esa apariencia concreta que exige la ción de cada uno de esos elementos no de-
flaqueza de nuestro espíritu, ha sido indis- pende sino de las fuerzas que le son direc-
pensable considerarlo ya sea como una velo- tamente aplicadas y de ningún modo de
cidad o como un vórtice lo mismo que ha sido aquellas que pueden actuar sobre otros ele-
necesario representarlo lejano. Gracias a es- mentos.
te postulado, en lugar de estudiar directa- En todos estos ejemplos, que podría multipli-
mente toda la sucesión de fenómenos, se car sin esfuerzo, se admite que no hay ac-
puede limitar a establecer su “ecuación dife- ción a distancia o por lo menos a gran distan-
rencial”, las leyes de Kepler son substituidas cia. Esta es una hipótesis; no es siempre
con la de Newton. verdadera, la ley de gravitación nos lo prue-
En segunda se trata de descomponer el fe- ba; es necesario, pues, someterla a la com-
nómeno en el espacio. Lo que la experiencia probación; si es confirmada aún aproxima-
nos ofrece es un conjunto confuso de damente, es valiosa, pues nos permitirá
hechos que se producen en un escenario de hacer física matemática, por lo menos por
cierta extensión; es necesario procurar dis- aproximaciones sucesivas.
tinguir el fenómeno elemental que estará, Si no se resiste a la prueba es necesario
por el contrario, localizado en una región muy buscar algo análogo, pues hay todavía otros
pequeña del espacio. medios para llegar al fenómeno elemental. Si
Puede ser que algunos ejemplos hagan com- varios cuerpos actúan simultáneamente,
prender mejor mi pensamiento. Si se quisie- puede ocurrir que sus acciones sean inde-
ra estudiar en toda su complejidad la distri- pendientes y se sumen simplemente unas a
bución de la temperatura en un sólido que se otras, ya sea como vectores o como cantida-
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des escalares. El fenómeno elemental es en- vez, esa simplicidad no era más que aparente
tonces la acción de un cuerpo aislado. O bien y disimulaba un mecanismo muy complejo.
todavía, se trata de los pequeños movimien- El mejor medio de llegar al fenómeno ele-
tos, o más generalmente de pequeñas varia- mental sería evidentemente, la experiencia.
ciones que obedecen a la bien conocida ley Sería necesario, por artificios experimenta-
de la superposición. El movimiento observado les, disociar el haz complejo que la naturale-
estará entonces descompuesto en movimien- za ofrece a nuestras búsquedas y estudiar
tos simples, por ejemplo, el sonido en sus con cuidado sus elementos, tan purificados
armónicos, la luz blanca en sus componentes como fuera posible; por ejemplo, se descom-
monocromáticos. pondrá la luz blanca natural en luces mono-
Una vez que se ha discernido bajo qué as- cromáticas con la ayuda del prisma y en luces
pecto conviene tratar el fenómeno ordinario, polarizadas con la ayuda de polarizador.
¿por qué medios se lo puede alcanzar? Desgraciadamente, eso no es siempre posi-
En primer lugar ocurrirá a menudo que para ble ni tampoco siempre suficiente; y a veces
conocerlo, o mejor dicho para conocer lo que es necesario que el espíritu se adelante a la
nos es útil, nos será necesario penetrar en su experiencia. No citaré más que un ejemplo
mecanismo: la ley de los grandes números que siempre me ha impresionado vivamente:
bastará. Retornemos el ejemplo de la propa- Si descompongo la luz blanca, podré aislar
gación del calor; cada molécula irradia hacia una pequeña porción de espectro, pero por
cada molécula vecina; no tenemos necesidad pequeña que sea, conservará una cierta an-
de saber conforme a qué ley; Si supusimos chura. Lo mismo las luces naturales llamadas
algo a ese respecto, sería una hipótesis indi- monocromáticas nos dan una raya muy fina,
ferente por consiguiente inútil e inverifican- pero que no es, sin embargo, infinitamente
te. Y, en efecto, por la acción de las medias y fina. Se podría suponer que estudiando ex-
gracias a la simetría del medio, todas las di- perimentalmente las propiedades de esas lu-
ferencias se nivelan y cualquiera que sea la ces naturales, operando con rayas espectra-
hipótesis hecha, el resultado es siempre el les cada vez más finas y pasando, por fin, al
mismo. límite, por decirlo así, se llegarán a conocer
La misma circunstancia se presenta en la las propiedades de una luz rigurosamente
teoría de la elasticidad y en la de la capilari- monocromática.
dad; las moléculas próximas se atraen y se Eso no sería exacto. Supongo que dos rayos
rechazan; no tenemos necesidad de saber emanan de una misma fuente, que se los po-
conforme a qué ley; nos basta que esa atrac- lariza primero en dos planos rectangulares,
ción no sea sensible sino a distancias peque- que se los conduce en seguida al mismo plano
ñas, que las moléculas sean muy numerosas, de polarización, y que se trata de hacerlos
que el medio sea simétrico, y no tendremos interferir. Si la luz fuera rigurosamente mo-
más que dejar actuar la ley de los grandes nocromática, interferirían, pero con nues-
números. tras luces, más o menos monocromáticas, no
Aquí todavía la simplicidad del fenómeno habrá interferencia por estrecha que sea la
elemental se oculta bajo la complicación del raya; se necesitaría para que ocurriera de
fenómeno resultante observable; pero a su otro modo, que ella fuese muchos millones de
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veces más estrecha que las más finas rayas caso contrario, se necesitaría, evidentemen-
conocidas. te, resignarse a hacerlas efectivamente una
Aquí, pues, el pasaje al límite nos habría en- después de otra y las matemáticas se torna-
gañado; ha sido preciso que el espíritu se rían inútiles.
adelantara a la experiencia, y si lo ha hecho Por lo tanto, gracias a la homogeneidad
con fortuna es porqué se ha dejado guiar por aproximada de la materia estudiada por los
el instinto de la simplicidad. físicos, es que la física matemática ha podido
El conocimiento del hecho elemental nos nacer.
permite colocar el problema en ecuaciones; En las ciencias naturales no se encuentran ya
no queda más que deducir por combinación el esas condiciones: homogeneidad, indepen-
hecho complejo observable y verificable. Es dencia relativa de las partes alejadas, sim-
lo que se llama la integración; éste es el tra-
plicidad del hecho elemental y por eso los
bajo del matemático. naturalistas están obligados a recurrir a
Se puede preguntar por qué en las ciencias otras maneras de generalización.
físicas la generalización toma con naturali-
dad la forma matemática. La razón es ahora
fácil de ver; no es solamente porque se ten-
gan que expresar leyes numéricas; es porque
el fenómeno observable es debido a la su-
perposición de un gran número de fenóme-
nos elementales muy semejantes entre sí;
así se introducen del todo naturalmente las
ecuaciones diferenciales.
No basta que cada fenómeno elemental obe-
dezca a leyes simples; es necesario que to-
dos aquellos que se han de combinar obe-
dezcan a la misma ley. Sólo entonces la in-
tervención de las matemáticas puede ser
útil; ellas nos enseñan, en efecto, a combinar
lo semejante con lo semejante. Su propósito
es prever el resultado de una combinación,
sin tener necesidad de rehacer esa combi-
nación paso a paso. Si se tiene que repetir
muchas veces una misma operación, las ma-
temáticas nos permiten evitar esa repetición
haciéndonos conocer de antemano el resul-
tado, por una especie de inducción. Esto lo
he explicado antes, en relación con el razo-
namiento matemático.
Pero, para ello, es necesario que todas estas
operaciones sean semejantes entre sí; en