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DESARROLLO HUMANO

La Psicología del Desarrollo es la rama de la Psicología que estudia los patrones de crecimiento
y cambio que ocurren durante la vida. Shaffer (1999) menciona que los psicólogos del
desarrollo estudian la interacción entre el desenvolvimiento de los patrones de
comportamiento predeterminados biológicamente y un entorno dinámico en constante
cambio. Otra vez encontramos la controversia herencia-ambiente, es decir cuánto afecta el
factor hereditario (genética) en nuestro desarrollo y cuánto de nuestro comportamiento está
determinado por el ambiente (familia, educación, amigos, etc.) donde nacemos.
Es importante conocer que características del desarrollo tienen un componente genético
importante (ver cuadro No 1) y comprender la interacción con los factores ambientales para
sacar el máximo provecho de las herencias genéticas.
Cuadro No 1: Características con componentes genéticos importantes

El desarrollo hace referencia a cambios y continuidades en la persona que ocurren desde que
son concebidos hasta su muerte.
Se habla de desarrollo cuando existe la maduración del plan genético, del material hereditario
trasmitido por nuestros padres. Desde el momento de la concepción estamos creciendo y
madurando nuestros órganos internos, sistemas nerviosos, huesos, dando forma a nuestro
cuerpo. Se habla de un programa de maduración que luego nos permite dar nuestros primeros
pasos, nuestras primeras palabras alcanzando por ejemplo la madurez sexual alrededor de los
11 a 15 años.
Y también existe el desarrollo cuando existen cambios debido al aprendizaje. Nuestras
experiencias nos hacen adquirir habilidades y capacidades que no son del dominio de la
herencia genética. Por ejemplo, la habilidad de dar “saltos mortales triples” es causada por el
aprendizaje, por una disciplina y horas de trabajo físico para desarrollar esa habilidad.
La mayoría de los psicólogos del desarrollo adoptan una posición interaccionista en la
controversia herencia-medio. Lo importante en la investigación es identificar la fuerza relativa
de estos factores en el desarrollo de la persona.
Se han estudiado mucho a los gemelos idénticos que tienen la misma carga genética y que por
motivos distintos han sido criados separados. En estos casos se pueden verificar las diferencias
entre ellos a causa del medio ambiente donde han sido criados.
Luego también se estudian hermanos que no son gemelos pero que han sido criados en
ambientes diferentes y también estos estudios dan información sobre algunas diferencias.
En general, los estudios de desarrollo son de tipo transversal o longitudinal.
a. La investigación transversal compara personas de distintas edades en un mismo momento
del desarrollo. Es decir “se hace un corte”, por ejemplo, entre las edades de 10-12 años, en un
grupo de niñas de varios países y se estudian las diferencias en el desarrollo sexual.
b. La investigación longitudinal explora el comportamiento de algunas personas a lo largo de
los años. Por ejemplo, se puede estudiar como varía la inteligencia en la niñez, adolescencia y
adultez de un mismo grupo de personas.

SOCIALIZACIÓN
Por medio de la socialización uno se “hace persona” adquiriendo los rasgos de personalidad,
los estilos de conducta, la estructura motivacional, los diversos roles en la sociedad.
Aun cuando existen varios modelos o teorías de desarrollo y socialización, hemos escogido
una que explica de manera gráfica y completa el sistema de influencia reciproca desde el
nacimiento de un bebé y su desarrollo.
Urie Bronfenbrenner (1979) formulo una teoría sobre la socialización de las personas a través
de las influencias de diversos ambientes y contextos que enmarcan el ciclo de vida.
El rol que otorga a la influencia sociocultural justifica la gran aceptación de esta teoría, explica
la interdependencia entre la persona y su ambiente, aspiraciones que tenían la Escuela
Sociológica de Chicago o la teoría del campo de Kurt Lewin. Bronfenbrenner (1979) explica
que los ambientes naturales son la fuente principal de influencia sobre las personas en
desarrollo. Define un ambiente natural como un “conjunto de estructuras anidadas, cada una
dentro de la siguiente, como un conjunto de muñecas rusas” (Ver Cuadro No2)

La teoría ecológica de Bronfenbrenner (1977, 1979) permitió categorizar y ordenar un modelo


teórico de los factores socio ambientales que influyen en el desarrollo del comportamiento
humano y de las características psicológicas. La idea principal es que los ambientes en que
acontece la vida de las personas, así como las relaciones entre esos ambientes, constituyen la
unidad de análisis que nos ayudan a comprender el comportamiento humano.
Cada unidad de análisis forma un contexto socio ambiental:(ver cuadro No 2)
1. Microsistema: es la unidad más profunda del ecosistema y se refiere a las interacciones y
actividades que ocurren en los alrededores inmediatos a la persona. Por ejemplo, para los
bebés recién nacidos, el microsistema puede limitarse a los padres, hermanitos y abuelos.
2. Mesosistema: se refiere a las conexiones entre las guarderías, escuelas, amigos, iglesia,
salud y relación con los médicos, etc. Shaffer (1999) menciona que los pequeños que han
establecido relaciones seguras y armónicas con los padres tienen mayores probabilidades de
ser aceptados por sus compañeros de escuela y disfrutar de amistades cercanas de apoyo
durante la niñez y la adolescencia. (Gavin y Furman, 1996; Klepec y Cole, 1996; Shulman,
Elicker y Sroufe, 1994).
3. Exosistema: se refiere a contextos de los que los niños o adolescentes no son parte, pero
los cuales, de cualquier manera, influyen sobre su desarrollo. Se han hecho estudios donde la
influencia de la satisfacción del trabajo del padre/madre
repercute en las relaciones emocionales en el hogar (Greenberger, O´neil y Nagel, 1994).
4. Macrosistema: el desarrollo ocurre en contexto cultural o subcultural o de clase social en el
que están inmersos los otros ecosistemas. Hace referencia a una ideología amplia que enseña
a cómo deben ser tratados los niños, que se les debe enseñar y las metas por las que deben
esforzarse. Shaffer (1999) cita un ejemplo de estudios de abuso de menores en las familias
(microsistema) es mucho menor en aquellas culturas (macrosistema) que desalientan el
castigo físico a los niños y recomiendan formas no violentas de resolver el conflicto
interpersonal
(Belsky, 1993; Levinson, 1989).
Por último, se incluye una dimensión temporal o cronosistema que acentúa que los cambios
en el niño o en cualquiera de los contextos ecológicos pueden afectar la dirección que siga el
desarrollo. Mencionamos como ejemplo, la etapa de la pubertad y adolescencia, que es la
etapa de la conquista de la autonomía, pueden incrementar el conflicto entre padres e hijos.
Este enfoque explica la mutua interrelación entre diferentes agentes socializadores durante
el desarrollo de las personas. Según Bronfenbrenner, un sistema social está integrado por
personas y por las relaciones entre estas personas, así como por grupos de personas y sus
relaciones. Cada elemento del sistema social afecta y es afectado por los otros.
ETAPAS DEL DESARROLLO
La psicología del desarrollo estudia al ser humano a lo largo de la vida. Para efectos prácticos
de nuestro estudio, clasificaremos el desarrollo en 5 etapas:
Primera etapa: el desarrollo prenatal y el recién nacido Nuestro conocimiento acerca de la
concepción señala que una célula sexual masculina (espermatozoide) penetra en una célula
sexual femenina (óvulo) y en ese preciso momento se establece la estructura genética de las
personas para toda la vida.
Los genes son responsables del desarrollo del corazón, el sistema circulatorio, el cerebro, los
pulmones, etc. Como también controlan el color de nuestros ojos, la estatura, la configuración
facial, la determinación del sexo (masculino o femenino).
Asimismo refleja el desarrollo normal en un 95% o 98% mientras que un 2%, los niños nacen
con graves defectos congénitos como la fenilcetonuria (incapacidad para producir una enzima
para el desarrollo normal), la enfermedad de Tay-Sachs (incapacidad de descomponer grasas),
síndrome de Down, etc. Las influencias ambientales prenatales también tienen un rol
importante como la dieta y estado emocional de la madre; el consumo de fármacos, el alcohol,
la nicotina.
Todos estos riesgos pueden ocasionar diferentes anomalías en los bebes como ceguera,
nacimiento prematuro, reducción del peso, etc.
Segunda etapa: la niñez
El desarrollo biológico y psicológico del bebé pasa por una serie de fases, donde generalmente
la maduración biológica permite el desarrollo psicológico. Por ejemplo, el desarrollo del
cerebro nos ayuda a comprender como surgen las habilidades motoras y del lenguaje.
Entre las habilidades físicas más complejas del niño como el sentarse, pararse, gatear y
caminar se desarrollan en una secuencia predecible. Por ejemplo se espera que un niño de 15
meses empiece a caminar solo.
En cuanto al desarrollo cognitivo, Piaget creía que la mente infantil se desarrolla siguiendo
una serie de etapas, que van desde los reflejos simples hasta la capacidad de razonamiento
abstracto del adulto y además, creía que la clave del progreso intelectual es el esfuerzo
constante por encontrar sentido a nuestra experiencia. (Shaffer, 1999)
Para ello, el cerebro, en su proceso de maduración construye un tipo de concepto que Piaget
le llamo esquemas. Los esquemas son modelos mentales en los que vertemos nuestra
experiencia. Ejemplos, tenemos un esquema de perro (que es algo concreto) hasta nuestro
concepto de la amistad (lo abstracto).
Para explicar cómo se usan y corrigen estos esquemas, Piaget propuso dos procesos (ya vistos
de manera general en la Unidad III), la asimilación y acomodación.
Igualmente, importante son las etapas del desarrollo cognitivo según Piaget ilustradas en el
cuadro Nº 3, en el cual tenemos un panorama de todos los procesos y características, las
cuales podréis profundizar en un curso de psicología del desarrollo.
En la etapa sensorio motora (ver el cuadro Nº 3) el niño usa sus sentidos y sus habilidades
motrices para conocer el mundo que lo rodea.
Por ejemplo, en la etapa pre operacional, Piaget creía que durante este periodo los niños son
muy pequeños para realizar operaciones mentales. Para un niño de 5 años, la cantidad de
leche que parece “mucha” en un vaso largo y estrecho puede convertirse en una cantidad
aceptable si se vierte en un vaso corto y ancho. Es decir, el niño solo tiene en cuenta la altura
del líquido y no es capaz de realizar mentalmente la operación de verterlo en el otro
recipiente, es decir, carecen del concepto de conservación, principio que establece que la
cantidad se mantiene, aunque varíe la forma.
En cambio, un niño en etapa de las operaciones concretas (ver cuadro Nº 3) está
intelectualmente capacitado para comprender que la cantidad de leche es la misma en vasos
de diferentes formas.
Tercera etapa: la adolescencia
La adolescencia es la etapa de la vida entre la niñez y la adultez, aproximadamente, entre los
13 años y 20 años en la cultura occidental.
En esta etapa ocurren cambios biológicos de importancia que repercuten en cambios
emocionales y afectivos en el adolescente.
Los cambios físicos que ocurren al inicio de la adolescencia son consecuencia de la secreción
de diversas hormonas que afectan casi todos los aspectos de la vida del adolescente. Se llama
a esta etapa pubertad que significa la maduración de los órganos sexuales. En las niñas ocurre
entre los 11 a 12 años y en los niños, entre los 13 y 14 años.
Shaffer (1999) menciona que la atracción sexual hacia los otros comienza aún antes que la
maduración sexual, más o menos a los 10 años de edad. (Eveleth y Tanner, 1976; Tanner,
1990; McClintock y Herdt, 1996).
Igualmente existen variaciones culturales y situacionales en cuanto al inicio de la
menstruación. En general en el mundo occidental, la edad promedio de inicio ha disminuido
de manera constante en el último siglo, dicen los expertos, tal vez como consecuencia de
mejor cuidados médicos y la alimentación.
El cerebro de los adolescentes sigue creciendo, hasta la pubertad, las células del cerebro
aumentan sus conexiones y luego en la adolescencia, se produce un corte selectivo de las
conexiones que no se utilizan (Durston et al; 2001).
Una tarea fundamental de la niñez y adolescencia consiste en discernir entre el bien y el mal.
El desarrollo de la moral es un tema incluido en nuestra unidad de desarrollo.
Cuarta etapa: la adultez
Shaffer (1999) considera que existe dos etapas: la adultez temprana (de 21 años hasta los 45)
y adultez media (de los 46 años hasta casi los 65 años). Esta etapa del desarrollo ha sido
estudiada menos que cualquier otra etapa, no obstante, dicen los investigadores que está
surgiendo un creciente interés por la edad adulta sobre todo se estudia los efectos de los
cambios sociales que se dan en la familia, el matrimonio, el divorcio y la incorporación al
mundo laboral por parte de las mujeres.
En la adultez temprana se llega a experimentar mejor fortaleza física, capacidad reproductiva
en el mejor nivel, los reflejos más rápidos que nunca y las posibilidades
de sufrir enfermedades son mínimos.
En la adultez tardía, para las mujeres se experimenta la menopausia, la finalización
del ciclo menstrual, que por lo general comienza después de los 50 años. En los
hombres se mantiene su fertilidad y son capaces de fecundar hasta una edad muy
avanzada.
En este periodo las personas forman una familia, inician sus carreras profesionales,
adquieren nuevos roles familiares, padre, madre, tía, tío y en muchos casos hasta
abuelos o abuelas.
Quinta etapa: la vejez
Shaffer (1999) explica que los cambios físicos son más notorios en cuanto a la apariencia, el
cabello cano, piel arrugada y flácida. En algunos casos, perdida de estatura.
Existen dos explicaciones importantes de la decadencia física en esta etapa:
a) Las teorías de la preprogramación genética del envejecimiento sugieren que hay un límite
de tiempo predeterminado para la reproducción de las células humanas y que después de una
cierta edad ya no pueden dividirse (Hayflick, 1974, 1994)
b) Las teorías del desgaste explican que las funciones mecánicas del cuerpo dejan de trabajar
de manera eficiente. Igualmente, ninguna de estas dos teorías explica con éxito que son las
mujeres las que viven más años que los hombres.
No se sabe aún si la decadencia física es paralela a la capacidad cognitiva como la memoria e
inteligencia.
No existen investigaciones claras sobre estos aspectos. Por ejemplo, las investigaciones
muestran que los ancianos en culturas en las que son muy apreciados como en la China
continental, tienen menos probabilidades de mostrar pérdidas de memoria.
Del mismo modo, cuando en las sociedades occidentales se les recuerda las ventajas de la
edad, los ancianos tienden a desempeñarse mejor en pruebas de memoria (Levy y Langer,
1994; Levy, 1996)
Hemos echado una mirada ligera al desarrollo humano a lo largo de toda la vida revisando las
etapas principales en edad cronológica y a la vez, es una invitación a seguir estudiando en
profundidad este campo de la psicología.
La psicología del desarrollo es un área fascinante e importante para comprender el desarrollo
normal con sus influencias hereditarias y socio-ambientales.
DESARROLLO AFECTIVO SOCIAL
EL APEGO EN LA NIÑEZ
El vínculo entre el padre y el hijo es el más importante de las relaciones sociales que una
persona pueda tener. Este vínculo se le llama apego y es un vínculo de supervivencia que
mantiene al niño cerca de las personas que lo cuidan.
Se sabe que los bebés desde que nacen son seres sociales. Un bebé recién nacido siente
atracción inicial por todas las personas que están a su alrededor y con el tiempo comienzan a
reconocer ciertas voces y caras conocidas.
A los 12 meses aproximadamente, los bebés tienen una angustia de separación y crean un
vínculo especial con la madre o padre o la persona que los cuida.
Hogg&Vaughan (2008) explican que el apego se origina por el contacto corporal y la
familiaridad.
Harry Harlow (1950) realizo unos experimentos con un mono y dos madres artificiales, una
confeccionada con un cilindro de alambre con cabeza de madera a la que le sujeto el biberón
y la otra, recubierta de espuma plástica y felpa, sin biberón.
Lo sorprendente de los descubrimientos de Harlow es que el monito prefería más el contacto
con la madre de felpa, aun cuando la que proporcionaba comida era la otra madre artificial.
Se pensaba que el apego lo creaba sólo la lactancia o la nutrición, pero los descubrimientos
de Harlow demostraron que los bebés y los niños se aferran a las personas con las que se
sienten cómodos, que son confiables y responden a sus necesidades
La familiaridad se produce durante un período crítico y sensible, después del nacimiento
cuando los bebés necesitan que ocurran muchas situaciones de cuidado que faciliten su
desarrollo.
López, F y Ortiz, M.J (2008) explican que para entender el apego es necesario tener en cuenta
el sistema intrafamiliar del bebé. Entendida la familia convencional
como un sistema de relaciones de parentesco, biológico o político, (ver Cuadro No 4)
reconociendo que el núcleo lo sustenta el esposo y la esposa (con una alianza o compromiso
y cierto grado de pasión e intimidad), el vínculo de apego entre los padres y los hijos (los
vínculos paterno-materno filiales y el sistema de cuidados de los padres) y la relación entre
hermanos (vínculo fraterno).
Es verdad, dicen los autores, que, en occidente, este vínculo que se forma en las familias
convencionales, se reduce cada vez más a la relación simple y directa de ambos elementos
(esposo-esposa y padres-hijos), con gran independencia de las familias de origen.

El vínculo de apego responde a una de las necesidades humanas más fundamentales: la


necesidad de sentirse seguro, de sentirse protegido, con las espaldas cubiertas, con una o
varias personas que sabemos incondicionales, disponibles y eficaces (López, F. et al, 2008).
Asimismo, el equipo de investigación de López (1995) realiza una taxonomía de las
necesidades primarias, no aprendidas y defienden que la tendencia a la unión, intimidad y
placer corresponden con estas tres necesidades:
1. Necesidad de establecer vínculos afectivos percibidos como incondicionales y duraderos:
apego.
2. Necesidad de disponer de una red de relaciones sociales: amigos, conocidos y pertenencia
a una comunidad.
3. Necesidad de contacto físico placentero: actividad sexual asociada a deseo, atracción y/o
enamoramiento.
La teoría etológica es la que ha ofrecido una de las explicaciones más acertadas e influyentes
sobre la vinculación afectiva. Desde esta perspectiva, el apego es una tendencia conductual
innata que ayuda a la supervivencia de nuestra especie en su desarrollo.
Konrad Lorenz (1937) demostró que el primer objeto móvil que ve un pollo o un pato o un
ganso durante las primeras hora después de salir del huevo suele ser su madre. Exploró esta
situación poniéndose él como objeto móvil, y sucedió así, los patitos lo seguían por todas
partes. A este fenómeno se le conoce con el nombre de impronta.
Los bebés a diferencia de los patitos, no experimentan la impronta, aunque si sienten el apego
por una persona conocida, es decir, la simple exposición a personas y cosas fomenta el cariño.
López, F., Ortiz, M.J. (2008) explican que la formación del sistema de apego es el resultado de
la interacción entre la actividad del niño en cuanto buscador de contacto y vinculación, y la
actividad de los padres como cuidadores.
Luego este apego temprano va disminuyendo alrededor de los 15 a 18 meses
aproximadamente y depende de la interacción del bebé con otras personas, por ejemplo,
son los abuelos que cuidan al niño, o se va a una guardería donde interactúa con otros
cuidadores.
Esta disminución gradual permite ampliar las situaciones e interacciones con extraños con
mayor libertad, sin tener angustia o miedo.
Se podría decir que gran parte de nuestra vida nos la pasamos entre apegos y separaciones.
Soufre y colaboradores (1983), realizó una investigación en la Universidad de Minnesota,
identificando bebés con apego seguro de 12 a 18 meses de vida e realizó un seguimiento hasta
los 2 o 3 años. Identifico que estos niños con apego seguro actuaban con más seguridad que
otros niños. Se les presentaba tareas desafiantes y demostraban más entusiasmo y
perseverancia y con los niños mayores eran más extrovertidos y cariñosos.
Erik Erikson (1902-1994) afirmó que los niños con apego seguro enfocaban la vida con un
sentimiento de confianza básica, que les permite ver que el mundo es predecible confiable.
Lamentablemente se han realizado más investigaciones sobre la carencia de apego en diversas
situaciones donde los niños pierden el vínculo con la familia y viven situaciones de
institucionalización, situaciones de guerra, maltrato infantil, abuso sexual, etc.
Se han realizado varias investigaciones con bebés criados en instituciones. Rutter et al (1988)
investigaron niños que habían permanecido más de 8 meses en instituciones
y encontró que en su desarrollo solían presentar daños emocionales difíciles de revertir.
Estas investigaciones tenían una correlación con los estudios experimentales de Harlow sobre
la falta de apego. En una serie de experimentos aislaban totalmente a los monitos sin una
madre artificial y observaban sus conductas de desarrollo. Estos monitos crecieron y se
demostraron más temerosos y agresivos que otros monos. Asimismo, explica Harlow que las
hembras inseminadas artificialmente por lo general
fueron negligentes, agresivas y hasta asesinas con su primera cría.
Carlson (1995) describió que los niños abandonados en orfanatos rumanos durante la década
de 1980 “parecían tan asustados como los monos de Harlow”.
Hogg&Vaughan (2008) explican que las personas que no son amadas, generalmente se
convierten en personas que no pueden amar. En varios estudios con condenados a muerte
(Lewis et al, 1988) encontraron que de pequeños habían padecido maltratos físicos brutales.
Pero esto no significa que todos los niños maltratados brutalmente van a ser delincuentes o
asesinos. Ireland et al (2002) hizo un seguimiento de 1,000 jóvenes que habían sido
maltratados. Si el maltrato se limita a la infancia temprana, la manifestación de este maltrato,
como la delincuencia, declina después de los 18 años aproximadamente.
Estudios de Kaufman y Zigler, 1987; y Widom, 1989 describen que un 30% de los niños
maltratados también maltrataron a sus hijos. Luego tenemos el caso de los niños abusados
sexualmente o que han presenciado
las atrocidades de las guerras, pueden sufrir otros trastornos más profundos, como la
depresión, alcoholismo, trastornos alimentarios, adicciones. (Kendall-Tackett et al, 1993;
Polusny y Follette, 1995; Trickett y McBride, 1995).
EL APEGO EN LA ADOLESCENCIA Y ADULTEZ
En la adolescencia ciertamente se necesita de la incondicionalidad y disponibilidad de los
padres y personas importantes de apego que se desarrollaron en la niñez. (Los abuelos,
hermanos mayores, tíos, etc.)
Como sabemos el proceso de la adolescencia conlleva un cambio en la conquista de la
autonomía frente a estas figuras de apego. Este pasaje de la dependencia a la autonomía
puede ser tranquila o conflictiva, pero supone siempre un cambio en las relaciones entre
padres e hijos.
López, F. (2008) explica una serie de manifestaciones en esta etapa de cambios en la
adolescencia:
• En algunos momentos en los que los adolescentes se sienten mejor con sus pares y amigos,
parecen no necesitar de sus padres, pero cuando estos adolescentes están enfermos o sienten
aflicción, vuelven a necesitar a sus padres como si fueran niños.
• Reconocen que la pérdida de sus padres les sería difícil de soportar, pero a la vez, se distancia
más tiempo y en más cosas de ellos.
• En algunos momentos estas relaciones son pacíficas y en otros momentos muy conflictivas
y hasta dramáticas.
• La comunicación también se ve afectada, en algunos momentos es fluida y en otros
momentos, el silencio.
• Algunas actividades con los padres pueden ser aún gratificantes y otras actividades como
viajes pueden ser rechazadas.
• Tienen sentimientos contradictorios con los padres de amor-odio, de orgullo vergüenza, de
aceptación y rechazo.
El apego en la adultez ha sido mucho menos estudiado que las otras etapas porque existe gran
variabilidad de estados y situaciones: casados, solteros, separados, viudos, divorciados,
viviendo en casa de los padres o en la propia casa, con los padres vivos o muertos, etc.
En un estudio de López, con 178 adultos entre los 21 y 65 años, sobre las primeras figuras de
apego, el mayor porcentaje, 38% de apego era su pareja y en segundo lugar, un amigo/a con
21%.
Hazan y Shaver (1987, 1988, 1994) estudiaron las relaciones amorosas en la vida adulta.
Explican que en la infancia el sistema de apego es asimétrico entre el niño y los cuidados de
los padres y sin contenido sexual, en cambio en la vida adulta estas relaciones son simétricas
entre los dos miembros de la pareja, que pueden ser al mismo tiempo cuidadores y amantes.
Igualmente se ha estudiado poco el apego en los años finales de la vida, es verdad, que algunas
parejas tienen la fortuna de acompañarse hasta prácticamente el final de la vida, pero lo que
es más frecuente es que este periodo lo tenga que hacer uno de ellos solo, generalmente la
esposa.
En este periodo es importante contar con figuras de apego, la pareja o los hijos, nietos o
amigos. Sin embargo, uno de los problemas graves es la soledad emocional de estas personas
que terminan sus vidas en instituciones como suceda en la mayoría de algunos países de
Europa e incluso Estados Unidos.
EL DESARROLLO SOCIAL
Erik Erikson (1963) sostenía que cada etapa de la vida se caracteriza por una tarea que se tiene
que resolver, por una crisis que necesita resolución.
Erikson definió el desarrollo psicosocial de las personas partiendo del principio exigentico
afirmando que “todo ser vivo tiene un plano básico de desarrollo compuesto de tres procesos:
1. Sistema de desarrollo biológico
2. Sistema de desarrollo psicológico
3. Sistema de desarrollo social
Propone la existencia de 8 estadios jerárquicos, que van integrando las cualidades y
limitaciones de los estadios anteriores en un continuo proceso de desarrollo. Asimismo
propone que en cada estadio se van resolviendo conflictos.
Los 8 estadios del desarrollo psicosocial son:
Estadio 1: Confianza versus Desconfianza
Es la etapa de la lactancia del primer año de vida. El desafío es lograr satisfacer las necesidades
y de esta manera adquirir un sentido de confianza básica.
Esta confianza básica crece por el bienestar físico (necesidades de alimentación, salud) y el
bienestar emocional (sentirse acogido, amado).
Estadio 2: Autonomía versus vergüenza y duda
Es la etapa donde los niños aprende a gatear y caminar (1 a 2 años de vida). El desafío es lograr
cierta independencia, hacer cosas por sí mismos, a ejercitar su voluntad.
Es el período en que los niños comienzan a tener una autonomía física, aprenden
sus primeras palabras, el cambio de los pañales y el aprendizaje higiénico de “pedir” cuando
necesitan ir al baño.
De esta manera la pérdida de control y desarrollo de estas habilidades le pueden ocasionar
vergüenza y dudas.
Estadio 3: Iniciativa versus culpa y miedo
Es la etapa que los niños van a las guarderías (3 a 5 años). El desafío es lograr iniciar pequeñas
tareas o planes y al mismo tiempo se pueden sentir culpables de lograr mayor independencia.
A esta edad los niños adquieren mayor capacidad de movimiento y desarrollo del lenguaje
asimismo comienzan a descubrir las diferencias sexuales entre masculino y femenino.
Estadio 4: Competencia versus inferioridad
Es la etapa de la enseñanza primaria (de 6 años hasta la pubertad). El desafío es lograr ejecutar
las tareas de la instrucción y asumir responsabilidades.
Es el inicio de la edad escolar y del aprendizaje sistemático: los niños desarrollan sus
capacidades cognitivas, la productividad, la creatividad. Si fallan en estas tareas sentirán una
inadecuación o inferioridad.
Estadio 5: Identidad versus confusión de roles
Es la etapa de la adolescencia (de los 13 a los 20 años). El desafío es aclarar el auto concepto
y para ello, se tiene que probar diferentes roles que se integran y forman parte de una
identidad única o por el contrario se pueden confundir acerca de quiénes son.
Hogg&Vaughan (2008) explica que los adolescentes de las culturas occidentales por lo general
prueban diferentes “yos” en situaciones diversas, tal vez se portan de una manera en el hogar,
de otra con los amigos, y también de otra manera en la escuela. De esta manera la confusión
de roles se puede resolver mediante la unión de estos diversos “yos” en un sentido coherente
y cómodo de quién es uno.
Estadio 6: Intimidad versus aislamiento
Es la etapa del joven adulto (de los 21 a 40 años). El desafío es lograr establecer relaciones
más estrechas y adquirir la capacidad para amar en forma íntima. Erikson explica que los
adolescentes al tener una identidad más clara y adecuada de sí mismos, les ayudaban a
mantener relaciones más íntimas con las otras personas.
Estadio 7: Generatividad versus estancamiento
Es la etapa de la adultez media (de los 40 a los 60 años). El desafío es descubrir que estamos
aportando al mundo para mejorarlo, que hemos generado dentro de la familia o el trabajo. La
crisis se genera por un sentimiento de estancamiento, una sensación de no saber que se ha
hecho con la propia vida.
Estadio 8: Integridad versus desesperación
Es la etapa de la adultez avanzada (desde los 60 años en adelante). El desafío es nuestra
capacidad de integrar y dar un significado positivo a todas nuestras experiencias y tener una
sensación de satisfacción con lo que hemos realizado en nuestras vidas.
El desarrollo social en la adultez está marcado por acontecimientos de la vida vinculados a la
familia y el trabajo.
Hogg&Vaughan (2008) explica que algunos psicólogos creían que para muchos la transición
de la mitad de la vida (40 años) era una crisis, un momento de gran conflicto o pena. Añade
que la “imagen popular de la crisis de la mitad de la vida es la del hombre que abandona su
familia por una jovencita y se dedica a los deportes que están de moda”.
Pero en realidad, según algunas investigaciones la infelicidad, la insatisfacción por el trabajo,
el divorcio, la ansiedad y el suicidio no surgen a principios de los 40 años.
(Hunter y Sundel, 1989; Mroczek y Kolarz, 1998). Igualmente, Hogg & Vaughan, está de
acuerdo que dos conceptos básicos de nuestras vidas dominan la edad adulta: la intimidad y
generatividad de Erickson.