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EL CONCEBIDO Y LA MUERTE

DE LA PERSONA
Trabajo Monográfico del curso de DERECHO
CIVIL I

ESTUDIANTE:

 LAURA TORRES, MISHIELL STEPHANY

JULIACA, NOVIEMBRE DE 2019


La Persona
La persona natural, o personas físicas, o personas de existencia visible son todos los seres

humanos, cuya existencia comienza con la concepción y termina con la muerte.

La palabra persona proviene del latín persona, que era la máscara que usaban los actores

en las tragedias y comedias antiguas. Posteriormente se llamaban personas a aquellos

hombres de quienes se narraban hechos notables. Después se amplió el concepto para

comprender a todo ser humano por su actividad ética como personaje en la escena del

mundo.

El ser humano es persona en cuanto ocupa una posición o cumple alguna función

en la comunidad. En cuanto es capaz de derechos y deberes, en cuanto puede devenir en

sujeto activo o pasivo de relaciones jurídicas.

En el lenguaje común se entiende por personalidad al conjunto de características o

cualidades originales que distinguen a un individuo de otro, por ejemplo, X es un escritor

con personalidad.

Los derechos y deberes que se derivan de la personalidad, no abarcan la totalidad del ser

humano, sino que lo contemplan en tanto y en cuanto ocupa una posición jurídica en la

sociedad, v. gr., empresario, obrero, ama de casa.

Sobre el Concebido.

El artículo 1 del Código Civil Peruano sólo se refiere a los derechos patrimoniales. Sin

embargo, establecer que el concebido es sujeto de derecho para todo cuanto le favorece,

éste es titular, por antonomasia, de los derechos extra patrimoniales, tales como el derecho

a la vida, a la integridad, etc. Estos derechos, por su naturaleza, no pueden estar sujetos a
ninguna condición; hubiera sido saludable que se contemplase ello en este cuerpo de

leyes.

Existe una polémica respecto si se deben enumerar que derechos pueden ser objetos de

titularidad del concebido, o si basta establecer una cláusula general de los mismos.

Según Espinoza establecer una cláusula general es lo más adecuado, por cuanto, toda

enumeración es insuficiente. La fórmula genérica “sujeto de derecho para todo cuanto le

favorece” permite atribuir cualquier derecho -patrimonial o extra patrimonial- a favor del

concebido.

La Muerte

El art. 61 declara, en términos generales, que la muerte pone fin de la persona. De este

modo se incluye la muerte natural como la declaración de muerte presunta, con la

diferencia de que en la muerte presenta puede presentarse la declaración de existencia.

La muerte termina con la calidad de sujeto de derecho inherente a la persona natural. Con

la muerte ya no existe la persona, y por lo tanto ya no es centro de derecho y obligaciones,

Y de acuerdo con el Art. 660, desde el momento de la muerte se transmiten a los

sucesorios los bienes, derechos y obligaciones que constituyen la herencia.

LOS MUERTOS: ¿SUJETOS U OBJETOS DE DERECHO?

Para el profesor Juan Espinoza Espinoza la persona o sujeto de derecho una vez muerto,

se convierte en objeto de derecho sui generis, por cuanto formó parte de un hombre en

vida. Además este autor habla de la protección “ultra existencial” del sujeto del derecho

por cuanto el ordenamiento jurídico protege al hombre en su sentido de unidad. Esta

protección se da en la persona puesto que es esta la única en disponer que hacer con su

cadáver una vez muerto este. Mas el Estado no tiene poder para intervenir y disponer qué

será del resto de la persona muerta, por cuanto el único que puede disponer acerca del
destino del cuerpo es el mismo sujeto en vida, ya que este se considera un derecho

personalísimo.

EFECTOS JURÍDICOS DE LA MUERTE

Tal y como nos lo da a entender Marcial Rubio , la muerte representa el fin de la persona

humana, el fin de su existencia, y por ende, el momento que marca su cesación como

sujeto de deberes y derechos. Luego el mismo Marcial Rubio , nos da a entender que esto

no significa que una vez muerta la persona deja de tener relevancia en el campo jurídico

y para el derecho, sino que si bien se ha acabado la persona como centro de imputación

de deberes y derechos, esta situación jurídica que representa la muerte, también genera

otras situaciones jurídicas que se ven representadas en aquellos derechos que surgen, y

otros que se mantienen pese a haber sucedido este hecho. Así, podemos dividir los efectos

jurídicos de la muerte en tres grandes ramas:

 Derechos que surgen

 Apertura de la Sucesión.
COMPARACIÓN CON OTRA LEGISLACIÓN

Legislación Argentina.

Argentina: El Código Civil Argentino de 1869, vigente desde 1871, contiene una posición

diferente, sustancialmente innovadora frente a los Códigos antes mencionados, respecto

del concebido. Por obra de su autor Dalmacio Vélez Sarsfield, distingue 3 clases de

sujetos de derecho: las personas de existencia ideal (personas jurídicas), las de existencia

visible (personas naturales) y las personas por nacer (concebido).

Esta última referencia, la de los concebidos, es la que constituye importante novedad y

avance. No se trata ya de seguir considerando al nascisturo, como “portio mulieris vel

viscera”, porción o parte de su madre”, como de un modo u otro había sido reputado por

los demás Códigos, sino de sostener que es un ser diferente, con entidad propia.

Lo dice el art. 63 del Código Argentino: “Son personas por nacer las que, no habiendo

nacido, están concebidas en el seno materno”; pero lo dice de manera más clara y

terminante la nota que el autor de dicho código incluye a continuación del artículo: “Las

personas por nacer no son personas futuras, pues ya existen en el vientre de la madre. Si

fueran personas futuras no habría sujeto que representar…”.

El art. 70 añade texto importante, en el que se concede ya derechos al concebido: “Desde

la concepción en el seno materno comienza la existencia de las personas; y antes de su

nacimiento pueden adquirir algunos derechos como si hubiesen nacido. Esos derechos

quedan irrevocablemente adquiridos si los concebidos en el seno materno nacieran con

vida, aunque fuera por instantes depuse de estar separados de su madre”. La doctrina

argentina es prácticamente uniforme en el hecho de sostener a que hace referencia el art.

70 (derecho de adquirir bienes por herencia, legado o donación, alimentos, indemnización


por hecho ilícito), son sólo patrimoniales; también coincide en pensar que se trata de

derechos otorgados, pero no ejercitables sino a partir del nacimiento.


CRÍTICAS

 Es importante que conforme va pasando el tiempo la legislación cambie.

 Hay mucho que discutir en cuanto al tema del concebido y desde cuándo se le

considera como persona con el derecho a la vida.

 La legislación argentina es mucho más clara en cuanto al concebido.

 Para que alguien sea considerado como sujeto de derecho debe de nacer vivo,

tener esa condición garantiza que la persona tiene derechos y deberes dentro de

una sociedad.

 El concebido adquiere la condición de sujeto de derechos, específicamente en la

protección y tutela de sus derechos patrimoniales, siempre en cuando nazca vivo.


CONCLUSIONES

 Para que una persona sea consideraba como viva, esta debe de haber roto su

vínculo físico con la madre y poder mantenerse vivo.

 El concebido, por una cuestión de tutelar los derechos de la persona que en un

futuro nacerá, debe de tener derechos, para garantizar sus derechos cuando este

haya nacido.

 La muerte de la persona humana genera varias relaciones jurídicas.

 El inicio de la persona humana se da a partir de su nacimiento, por lo tanto esa

condición es sumamente necesaria para que pueda ser sujeto de derechos.

 Queda claro que el concebido goza de derechos.


BIBLIOGRAFÍA

 TORRES VÁSQUEZ, Aníbal. Introducción al Derecho – Teoría General

del Derecho. Editorial Palestra. 1999.

 CASTEX, Araux. Tratado de Derecho Civil. T. I. Buenos Aires:

Cooperadora de Derecho y Ciencias Sociales, 1964. Pág. 269

 ARANGIO-RUIZ, Vincenzo. Instituciones de Derecho Romano. Editorial

Depalma. 1986.

 VARSI ROSPIGLIOSI, Enrique. “Derecho Genético” 4ta edición. Grijley

– Lima. 2001. Pág. 100

 VARSI ROSPIGLIOSI, Enrique. “Derecho Genético”. Cuarta edición.

Editorial Grijley. Lima-Perú 2001. 548 páginas.

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