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Texto: “Teoría de la educación”

Autor: Ricardo Nassif


 El educador y sus imágenes

1) EL EDUCADOR Y LOS PODERES EDUCADORES.

Genéricamente educador es todo lo que ejerce influencia, lo que posee educatividad, es


energía para formar a los hombres a través de acciones y en procesos conscientes e
inconscientes. La gama de educadores es variada que va desde el hombre como realizador o
estimulador de la educación de sus semejantes hasta las circunstancias naturales y socio-
culturales.

Los factores de la educación son elementos condicionamiento de la ecuación que se integra en


ella.

2) EL EDUCADOR COMO OBJETO DE ESTUDIO.

La pedagogía y las otras disciplinas humanas han hecho del educador un objeto de estudio
importante, abarcativa de una problemática que va desde las cuestiones relativas a su ser y su
estructura personales, hasta sus tipos y condiciones, su situación social, sus funciones, su
formación, su metamorfosis y su destino. A estas investigaciones se le agregaron otras de
carácter experimental armada con la ayuda de las encuestas y entrevistas interrogando a los
alumnos sobre las cualidades morales de sus maestros, sus métodos y la naturaleza de las
relaciones que entablaba con ellos.

A demás se han realizado estudios dentro de una pedagogía existencial, tomando al educador
en la misma situación educativa, en su confrontación con el alumno y a lo largo de toda la vida
escolar y post- escolar.

Por otro lado tenemos a la psicología social que tiene en cuenta la teoría del rol, el educador
es un individuo que ha asumido un rol, que interpreta un personaje y ocupa un determinado
puesto en un sistema socio-cultural especifico. El rol supone conductas y responde a
expectativas, no solo personales sino principalmente de los grupos que actúa el educador.

3) Pasado y presente de las imágenes del educador.

El oficio del educador no tuvo siempre igual valor ni sentido.

3.1. El esclavo:

El nacimiento del “oficio” docente está ligado al desenvolvimiento de la escuela y es la


consecuencia de la complejidad creciente de la cultura y de la división del trabajo.

Habrá que llegar a Grecia clásica para encontrar una manifestación concreta del PEDAGOGO.
En verdad, el esclavo que acompaña y conduce a los pequeños y jóvenes a los lugares donde
ciertas personas especializadas se encargarían de prepararla en disciplinas del espíritu y el
cuerpo.

A fines del siglo 11 la idea de conducción sufre una variante gracias a la cual el PEDAGOGO ya
no es el esclavo que traslada al sujeto, sino la SABIDURÍA que guía la elevación de un ser
humano de un estado menos perfecto a otro de perfección más acabado.

Para Adorno, el maestro es heredero del monje. Cabe aclarar que actualmente persiste la
imagen del docente como esclavo, no con los caracteres originarios, sino referida a una
determinada imagen que la sociedad proyecta sobre el maestro.

Tal como afirma Plée, el maestro, desde el comienzo de su relación con el niño queda inhibido
para adoptar libremente el tipo de relación. El escolar, y sus padres condicionan las opciones
pedagógicas del maestro, induciendo sus comportamientos. De esta manera pareciera que la
escuela sea más como quieren los padres que como quieren los docentes.

La esclavitud es más una imagen que dibuja la familia, la sociedad, y con frecuencia la propia
historia personal.

3.2- EL SOBERANO:

Desde el surgimiento de la escuela fueron apareciendo dos imágenes de maestro que


continúan vigentes en nuestros días.

En la primera, el maestro se desprende de la condición de esclavo, sirviente, y su actividad es


concebido como un acto pedagógico, de carácter científico. En este sentido, la pedagogía
comenzó a ocuparse del educador, convirtiéndolo en una especie de SOBERANO. El docente
era visto como aquel que poseía el conocimiento, tenía la capacidad de dispersar cultura.
Sobre él se concentraban las miradas, para el se escribían las obras pedagógicas y didácticas.
Los alumnos le temían ya que castigaba, era autoritario y manejaba los conocimientos que
eran respaldados por las instituciones sociales.

3.3- EL MISIONERO:

Junto con la imagen del soberano, emerge la imagen del maestro misionero, declamada como
la propia de un verdadero sacerdocio. La imagen muestra al educador como una especie de
avanzado de la cultura, de luchador contra la ignorancia, sin que le importen los sacrificios
espirituales y materiales que se le imponen, un “santo laico”. Este tipo de maestros estaban
convencidos de permitir el desarrollo económico, social y cultural usando como arma la
educación.

3.4- EL OLVIDADO:

El maestro también conoció el olvido, no el de su dignidad personal y profesional, o el del


status, sino su relegamiento a un oscuro plano en la misma trama del proceso educativo. La
“soberanía” que ciertas pedagogías le daban, le fueron y le son quitadas por otras pedagogías.

Fue Rousseau quien destacó la primacía del niño, del educando y del acto educativo, dejando
de lado el pedagogismo tradicional.
Ellen Key y las pedagogías naturalistas del siglo xx, coincidían con él. Las mismas ciencias de
la educación registran el olvido de este protagonista de la educación. La psicología pedagógica
ha sido, y en muchos casos sigue siendo, una pedagogía del alumno sin preocuparse
demasiado por el maestro.

En este sentido Gomnesoro afirma que la escuela nueva cumplió su ciclo y está destinada a dar
un nuevo paso dialéctico “hoy sabemos del educando todo lo que se puede saber y tenemos
de él un conocimiento que podemos considerar exhaustivo.

Nassif coincide aunque agrega que tal saber puede ser un fundamento necesario pero no
suficiente de la educación, ya que la educación no es un proceso que se agote, limite solo en el
educando, sino que es una relación dialéctica entre el educador y el educando.

3.5 EL CULPABLE:

El educador es visto como el culpable. La imagen es más propia del “ideologismo” que, al no
remontar el nivel reproductor de la educación, castiga al maestro, cargándole las culpas del
mantenimiento del poder de las clases dominantes, del sometimiento de niños y jóvenes al
sistema. Más todavía, castigan al maestro a no olvidar jamás su origen pequeño-burgués.

Sin embargo este culpable tiene defensores, alguno de ellos G.Snyders. Éste señala que la
sociedad demanda a la escuela ser responsable de los éxitos y fracasos escolares,
atribuyéndole la mayor responsabilidad a los maestros. Sin embargo olvidan que cada niño,
desde que ingresa a la escuela, es portador de toda una experiencia familiar e individual. La
escuela lucha contra la desigualdad, limitada por la sociedad de desigualdades de las que
forma parte.

4) UN MODELO HISTORICO ACUMULATIVO.

Jean Répusseau menciona 4 modelos de educadores que infiere de la progresión de los medios
de comunicación:

1°: La era de la comunicación oral se corresponde con el modelo pedagógico del iniciado o del
inspirado, aquel el cual alguna cosa importante le ha sido dicha o confiada por un maestro
prestigioso.

2°: La era de la escritura origina un modelo no solamente sustentando en la habilidad de saber


leer y escribir, sino también en el respeto de aquello que es esencial entre los escritos. Poco
cuesta comprender que el maestro que se cree el dispensor y el regulador arbitrario de la
cultura, pertenece a este modelo.

3°: En la edad de la imprenta, la posibilidad de multiplicar los textos dieron lugar a obras sobre
épocas y culturas diferentes lo que ha dado a la tarea pedagógica una doble vocación, conducir
al alumno a las fuentes apropiadas, ayudarlo a una interpretación satisfactoria. En este modelo
se caracteriza al maestro como guía que ayuda en la limitación del saber.
4°: En la edad de los más- media, el maestro está obligado a orientar al alumno dentro de un
gran volumen de informaciones. Se convierte en el maestro selector, su tarea es una tarea de
concepción o animación que es necesario agregar las necesidades de una tecnología.

Estos modelos son aisladamente, ficticios y teóricos, ya que al maestro de este siglo se le exige
ser no solo un selector, sino además un iniciado, un clérigo y un guía.

5) La búsqueda de una nueva imagen

En esta época tan crítica el maestro no tiene una imagen clara a la cual aferrarse, se siente
debilitado e inseguro. Se está atravesando la crisis de la conciencia docente con una inevitable
perdida de la identidad de un ir y venir de fórmulas que nunca terminan de anclar en tierra
firme. La realidad socio-educativa cada vez más diversificada hace imposible el amarre de una
imagen única, obligando a pensar en imágenes múltiples, la pedagogía le compete ayudarles a
encontrar un denominador común. Según el criterio del autor estaría dado por el pasaje
definitivo del oficio educador a la profesión educadora, y el sobre el mismo que se quiere
insistir.

De lo tangencial a lo específico:

El pensamiento de la profesionalización como salida, descarta los remedios implícitos en la


proposición de funciones para el educador (tangencial) que los distancian de las
especificidades de su tarea.

Un maestro según Isaac Kandel debería tener el perfil de ser un sujeto que combina un
conjunto de especializaciones como ser psiquiátrico, especialista en Cs. Sociales, un científico,
un funcionario de orientación y bien estar. Luis Reissig, amplia que si el maestro se preparará
dentro de un campo de estudio de mayores contenidos podría cambiar numerosas actividades
de la vida moderna. Sin embargo, sus funciones contantes están estrechamente ligadas a los
aspectos psicológicos y didácticos. En nuestros tiempos el educador ha de concebirse como un
sujeto de acción consciente fuera de la escuela y a la vez estimular la capacidad crítica para
transformar el contexto.

El trabajo de educador se amplia, se diversifica, cambia por ende se reclama una sólida y
constante formación profesional. Según Kotasek, la preparación de los educadores se
convierte en una actividad por la cual se regenera la educación y la escuela. Sin bien no es el
único factor para modificar la educación pero es una de las condiciones del desarrollo
educativo, social y económico.

La tendencia a la profesionalización

El bajo status socio-económico que se les proporciona, atenta contra una preparación más
extensa y honda de los educadores, sin embargo en la mayoría de los países no esta
consolidada. Las características del trabajador educador siguen siendo propias de un oficio,
aunque es cada vez más fuerte asumirlo como un profesional. Pierre estima que los oficios y
las profesiones se distinguen de acuerdo al tipo de formación requerida, a la extensión del
aprendizaje. Hoy en día la labor docente ya no corresponde hablar de una simple preparación,
sino de una verdadera formación. Kandel considera que el paso de un nivel de aprendizaje en
la preparación de maestros a la formación profesional consta de una categoría universitaria,
esta es la mejor manifestación hacia la profesionalidad. Ya que el ofico se contenta con una
preparación esencialmente técnica, y el maestro debe desenvolverse con los alumnos en una
inteligencia crítica y una comprensión de un mundo cambiante.

Sobre la formación profesional del educador.

La formación de los educadores es una formación profesional, porque especializa para una
determinada esfera de trabajo.

Los educadores han de prepararse mediante confluencia y la interacción de dos tipos de


formación: La cultura general, esta corresponde al complejo comúnmente denominador
profesional, en sentido estricto, que sin embargo no tendría valor desprendido de la formación
cultural o general y La científico-técnico-política especializada. La formación profesional ha de
poder convertirse en formación general, y ésta pensarse de manera que pueda constituirse en
un elemento enriquecedor de formación pedagógica profesional.

La preparación de los educadores involucra tres tipos complejos formativos: el cultural, el


académico, el pedagógico, o profesional, stricto sensu, ya que la profesión para cual se prepara
al educador es la de la educación mismo.

La interrelación de la diversas formaciones ha de responder a criterios tale como

1. La formación general encuadrará a la pedagogía en tanto ayudará al futuro educador a


ubicar el fenómeno educativo en la totalidad de la sociedad y de la cultura, situándola
a él mismo en esa totalidad.
2. La formación cultural practica una selección de contenidos y de tareas, que permita a
los futuros educadores ser reflexivos con su época.
3. La formación pedagógica sobre todo la teórica, podría llegar a ser un aspecto de la
formación cultural. En cuanto enfrentan al sujeto con la realidad concreta.
4. La formación práctica asume un papel preponderante ya que no puede limitarse al
ejercicio ocasional de las destrezas didácticas, sino que ha de proporcionar la
oportunidad de vivenciar tanto una educación formal como no formal.

Una formación básica común

La idea de que la educación en su multidimensionalidad y en todas sus implicaciones y


fundamentos biopsíquicos, socio político, económicos y culturales, ha de ser el centro de
interés de la formación de los educadores. Se habla acá e educadores en un sentido amplio,
tanto en espacios formales y no formales.

Los maestros primarios tienen asegurada una formación pedagógica que nadie discute como
necesario. Los profesores universitarios la reciben aunque de manera poco satisfactoria. Los
profesores universitarios la ignoran
La deserción de los educadores de su trabajo especifico, y el escaso reclutamiento de aspirante
para la acción pedagógica no puede ser resuelta sólo por la pedagogía y por el establecimiento
exclusivo de currículos ingeniosos. Esta señala la presencia de nuevos tipos de educadores y de
nuevas funciones para los mismos, y elabora las técnicas y las estructuras necesarias para su
formulación. Independientemente del marco en el que se implemente, implica un cambio
radical en la actitud frente a la dignidad de los maestros de los diversos niveles educativos. Es
decir, tomar a todos los niveles como complejos, ya que el primario ha de ser igual de
complejo por la estructura biopsíquica y social de la infancia, por ende requiere de
conocimientos y experiencias tan profundos como el dominio de una determinada disciplina
en el nivel superior.

La formación permanente de los educadores

Pocas profesiones necesitan de una formación constante, permanente como la de ser


educador. Pero va más allá del perfeccionamiento, sino de ir integrando una línea constante y
progresiva, en la que se produzca la interrelación natural entre la teoría y práctica. En otras
palabras se ha de integrar el perfeccionamiento y la actualización en la formación profesional.