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TEMA 30 – EL TEXTO ARGUMENTATIVO

1. INTRODUCCIÓN

Hasta mediados del pasado siglo XX aproximadamente, se había considerado el


texto simplemente como una unidad superior a la oración y apenas se estudiaba. Es con
el aumento del interés por la investigación sobre el segundo elemento de la dicotomía
saussuriana (lengua y habla) cuando se supera el límite oracional. Surge así una
lingüística del habla, la cual empieza a hablar también de una lingüística del texto, dado
que este se entiende como la unidad básica de comunicación. Tanto es así que en palabras
de Enrique Bernárdez se entiende el texto como la unidad lingüística fundamental,
producto de la actividad verbal humana, que posee siempre carácter social.

Así, se irán sucediendo nuevos estudios sobre esta materia como por ejemplo los
del francés Jean Michel Adam, de quien tomamos la división de las secuencias textuales
que estudiamos actualmente. Se denomina secuencia textual a la unidad de composición,
de un nivel inferior al texto constituida por un conjunto de proposiciones que presentan
una organización interna que le es propia. Es un concepto cercano al de superestructura
textual, pero hace referencia a un esquema de organización del contenido intermedio entre
la frase y el texto. La teoría de las secuencias ha sido elaborada como reacción a la teoría
demasiado general de las tipologías textuales. J. M. Adam considera que no puede
hablarse de tipos de texto porque no existen textos puros en cuanto al tipo al que
pertenecen, sino que precisamente los textos se caracterizan por su complejidad en la
forma de composición y su heterogeneidad tipológica. Es decir, no se puede hablar de un
texto, por ejemplo, como puramente narrativo, pues como unidad comunicativa
presentará, además de fragmentos narrativos, fragmentos descriptivos, dialogados, etc.
Por ello, es más preciso y adecuado hablar de secuencias textuales, y definir el texto como
«una estructura jerárquica compleja que comprende n secuencias -elípticas o
completas- del mismo tipo o de tipos diferentes». La secuencia, pues, se presenta como
un modo de segmentación que permite articular la complejidad textual. Adam distingue
cinco secuencias textuales prototípicas: narrativa, descriptiva, argumentativa, explicativa,
y dialogal.

2.- LA ARGUMENTACIÓN. ELEMENTOS Y CARACTERÍSTICAS

Podemos definir los textos argumentativos como aquellos en los que se expone
una teoría, se propone una tesis o se formula una hipótesis y se demuestra su viabilidad,
por medio de razonamientos, citando datos, proponiendo hechos o recurriendo a
principios que la avalen. La argumentación supone, pues, una exposición y defensa de la
teoría o tesis que se enuncia, y puede contener una refutación de las objeciones
contrarias. Por tanto, argumentar y convencer parece que van unidos de la mano. Por su
parte, Anscombre y Ducrot ha definido la argumentación más que como el arte de
convencer, con el de hacer admitir algo.

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La argumentación, como arte de convencer y conmover a los demás, fue estudiada
en la Antigüedad y en la Edad Media dentro de la retórica y de la dialéctica. La lógica se
ha ocupado de decidir las condiciones de verdad de las proposiciones. Pero la pragmática
de la argumentación ha descubierto que no siempre es el principal requisito, ni el único,
la condición de verdad de los silogismos empleados en la argumentación. Es preciso
atender a una serie de convenciones, formas argumentativas convencionales, para hacer
un aserto verosímil.

El proceso de la argumentación se atiene a la tradición filosófica de la dialéctica


de la idea: tesis, antítesis y síntesis. Por tanto, la argumentación que desarrollan los textos
de esta índole se asienta en la dialéctica y en el razonamiento lógico. En la antigüedad
greco-latina, la retórica desempeñaba un papel crucial y era una asignatura que debían
dominar no solo los literatos, sino también los jueces y los políticos. La finalidad que
persigue todo discurso retórico es persuadir o convencer. Así, el discurso tenía esta
estructura:
 Inventio: el orador debe determinar los temas que va a tratar.
 Dispositio: se deben organizar los temas anteriormente expuestos, es decir, se
deben ordenar. Para seguir estas normas de organización, el discurso debe tener
dos partes o bien tres partes (principio, medio y fin). La estructura más frecuente
de la dispositio es exordium: parte inicial que tiene como finalidad captar la
atención del oyente (captatio benevolentiae); narratio: es la parte media. En ella
se expone el asunto y la tesis del emisor. Esta narratio debe exponer los
argumentos que el emisor esgrime para convencer al receptor. La Retórica clásica
la denomina argumentatio. En definitiva, es un conjunto de
argumentos; peroratio: recapitulación de todo lo que se ha dicho.
 Elocutio: la pronunciación propiamente del discurso y su estilo.

Actualmente, se tiende a decir que los textos argumentativos presentan por norma general
los siguientes elementos:

- La enunciación de la tesis es la idea central que desarrolla el texto argumentativo.


Puede aparecer al comienzo, como propuesta de reflexión, o al final del texto, como
conclusión lógica que se deriva del mismo. La tesis puede encerrar y conectar un conjunto
muy amplio y complejo de ideas, pero ha de ser formulada de una manera clara y precisa.
En el proceso de la argumentación, se puede establecer todos los desarrollos y
paralelismos que se estimen necesarios, pero la formulación de la tesis debe hacerse de
forma breve, clara y ordenada. La antítesis sería la idea contraria a la defendida por el
autor, y la hipótesis, la idea que no se enuncia como afirmación, sino como posible
afirmación que se puede demostrar. Cuando se demuestra, se convierte en tesis.

- La demostración es toda la cadena de argumentos, referencias y principios que sirven


para tratar de convencer sobre lo que se habla. Estas ideas pueden establecer entre sí
diversos tipos de relaciones lógicas: contraposición, implicación (si se da una idea,

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también la otra), disyunción (una idea excluye la otra), causalidad (una idea es causa de
la otra), consecuencia o comparación.

- La refutación era una parte obligada del discurso dialéctico. En realidad, la refutación
es otro conjunto de argumentos añadidos a la demostración de la tesis, en tanto que al
negar la postura contraria o diferente se está confirmando la propia. En todo proceso
argumentativo, se mezcla la objetividad racional con elementos de una más o menos
apasionada subjetividad.

- Conclusión: confirmación final en que se vuelve a formular la tesis inicial, asentada


ahora sobre la estrategia argumentativa empleada que queda refrendada mediante un
resumen de las ideas más importantes.

En cuanto a las características de la argumentación podemos analizarlas por


niveles:

- N. Pragmático: En el que se supone una gran importancia al contexto para que el


interlocutor pueda conocer la conclusión cuando está implícita. En la argumentación
podemos valernos de cualquiera de las funciones comunicativas del lenguaje,
dependiendo de lo que queramos conseguir con cada argumento: la referencial para
transmitir información, la conativa para llamar la atención del receptor, la expresiva para
una mayor capacidad persuasiva, etc. Aunque el emisor está defendiendo unos
argumentos, es normal que intente aparentar un discurso objetivo a pesar de la
subjetividad que siempre suele aparecer. En cuanto a los actos de habla, lo principal es la
relación existente entre la ilocución de argumentar y la perlocución de convencer, que
puede darse o no. Por último, las situaciones para una argumentación pueden llegar a ser
infinitas, si bien podemos agruparlas en dos conjuntos, bilaterales (cuando el receptor está
presente en el momento de la comunicación) o unilaterales (dirigidas a un destinatario
ausente en ese momento).
- N. Textual: La coherencia de estos textos se garantiza mediante los mecanismos de
cohesión: uso de conectores que marcan la estructura y el orden del texto, la referencia y
la cohesión léxica. Por otra parte, la progresión temática suele seguir el modelo de temas
derivados.
- N. Lingüístico: Morfosintácticamente destaca el papel del verbo, sobre todo cuando se
relacionan con la causalidad y la consecuencia para reflejar los argumentos y
contraargumentos (causar, producir, …) o loa verbos dicendi (afirmar, declarar, …). El
uso de las formas impersonales con el “se” sirven para aparentar objetividad. EN cuanto
a la sintaxis, encontramos cierta complejidad mediante la subordinación ya que así se
consigue reflejar las relaciones que se establecen entre las ideas y argumentos que se van
aportando para defender la tesis. El nivel léxico depende del tema tratado y los
destinatarios del texto, por lo que podremos encontrar según el caso abundancia o
ausencia de tecnicismos. Es relativamente abundante también el uso de algunas figuras
retóricas como refuerzo de la técnica argumentativa. Algunas de las más importantes son:
la interrogación retórica para dar mayor énfasis a una afirmación; la complexión para

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resaltar palabras, ideas o conceptos al principio y al final de los enunciados;
la comparación, sobre todo para resaltar el contraste entre dos elementos;
la metáfora para trasladar el sentido d una palabra o de una idea realizada en le plano
lingüístico.

3.- ESTRUCTURA DE LA ARGUMENTACIÓN.

Tradicionalmente, en el proceso para convencer que es la argumentación se ha


considerado que se pueden dar varias organizaciones estructurales:

ð Explicativa: se presenta la opinión que se defiende al principio del texto y se avala a


continuación con una serie de argumentos e incluso refutaciones.

ð Conclusiva: a una conclusión en la que se defiende abiertamente una tesis precede uno
o varios argumentos, por lo que sería la forma contraria a la anterior.

ð De doble encuadramiento: la tesis se expone en el arranque del texto, a continuación,


se colocan los argumentos y al final vuelve a confirmarse nuevamente.

ð De reiteración lineal: la tesis se reparte en una serie de afirmaciones que se repiten a lo


largo del discurso, y los argumentos se intercalan también libremente.

ð Inductiva: se parte de unos hechos concretos para luego inducir de ellos una ley general
que los explique, va de lo particular a lo general.

ð Deductiva: se parte de premisas lógicamente válidas que se pueden aplicar a casos


concretos y que permiten deducir una opinión, va de lo general a lo particular.

Por su parte, Adam establece un esquema lineal que parte de una tesis para, por
medio de unas premisas (datos que se aportan a favor de la opinión que se sostiene en el
texto), llegar a una conclusión. Dichas premisas son aseguradas mediante inferencias y
restricciones que pueden modificar o no la conclusión final.

P. Arg 0 P. Arg. 1 P. Arg. 2 P. Arg. 3 P. Arg. 4


(tesis) (premisas) (inferencias) (restricciones) (conclusión)

Toulmin propone un modelo basado en la oposición de dos intervienientes que se


enfrentan en una situación comunicativa. Para justificar una determinada postura cada
uno parte de unas premisas que conducen a una determinada conclusión. Los argumentos
son usados para defender dichas premisas, por lo que al ser elementos de tránsito los
denomina ley de paso.

Premisa -------------------------------------------------------------------------------- Conclusión

Ley de paso (argumentos)

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4.- CLASES DE TEXTOS ARGUMENTATIVOS

Seguiremos la siguiente clasificación de los textos argumentativos, propuesta por


V. Lo Cascio en su obra Gramática de la argumentación:

@ La argumentación escrita en un manual: el manual no tiene un interlocutor directo.


El lector deberá aceptar las argumentaciones sin poder esperar respuesta a sus
contraargumentos. Si un manual se dirige a un público genérico, el éxito del acto
comunicativo será incierto.

@ En un artículo científico: la situación es muy diferente en un artículo científico, ya


que está destinado en general a personas que son expertas en la materia en cuestión y son
capaces de captar rápidamente la calidad del razonamiento. El texto científico tiene el
objetivo preciso de provocar adhesión o rechazo.

@ En una entrevista escrita: la entrevista tiene siempre la apariencia de una discusión


en la que el entrevistador establece junto al entrevistado un tema, aunque la función del
entrevistador no es la de ser convencido, sino la de dar pie a que el entrevistado manifieste
sus opiniones.

@ El debate oral: en el debate oral se emplean todos los recursos de la argumentación.


Hay situaciones en las que los protagonistas de la disputa no están dispuestos a resolver
la cuestión, piénsese en el debate entre adversarios políticos.

@ La discusión: es la argumentación más corriente que encontramos en la vida cotidiana.


A menudo estamos obligados a formular, defender o atacar tesis u opiniones. Ésta es la
argumentación menos sistemática y más compleja, en la que intervienen factores
extralingüísticos: prestigio, sentimientos, situaciones, lucidez del momento.

@ La lección y la conferencia oral: en la lección magistral el profesor presenta


opiniones sostenidas por argumentos. Los alumnos tienen más dificultades para asumir
un juicio crítico. Éstos no consideran la clase como un lugar para el debate, aunque lo sea
en teoría. Al final de la conferencia se suele establecer un debate, pero ese debate se
reduce a lo esencial y difícilmente desciende a los detalles particulares.

@ El discurso o la prédica: en esta situación, el público comparte la ideología del


locutor, pero exige un análisis detallado de las opiniones de las que ya participa
intuitivamente. Si el orador se dirige a una masa indiferenciada de espectadores no puede
esperar una adhesión ideológica y sentimental a priori. Si se trata del discurso político
ante la televisión, éste dura poco y los factores del proceso de convencimiento son más
psicológicos que lógicos. Están basados en la imagen, en el papel que asume el político:
sereno, confiado, paternal, seguro, dinámico, sabio, lleno de experiencia, …

5.- TÉCNICAS ARGUMENTATIVAS

Perelman establece que los esquemas argumentativos se caracterizan por ser bien
procedimientos de enlace o bien de disociación. Así, mientras los primeros son aquellos

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esquemas que unen los distintos elementos para valorarlos o estructurarlos, los segundos
son los que incluyen técnicas de ruptura con objeto de disociar, separar los elementos
componentes de un todo.

Entre los procedimientos de enlace podemos distinguir los siguientes tipos de


argumentos principalmente:

- El argumento analógico o de comparación: es aquel que establece paralelismos entre lo


argumentado y otro hecho, una forma de aclaración que facilita su comprensión por parte
de los destinatarios. Este tipo de argumento se basa en la relación de semejanza entre dos
hechos, y suele seguir la estructura "A es a B lo que C es a D".

- El argumento mediante ejemplos: casos particulares como anécdotas, cuentos,


metáforas, citas literarias, etc., se utilizan para extraer una regla general.

- El argumento de autoridad: se fundamenta en el respeto que a todo merece una persona


de prestigio social o intelectual que ha opinado sobre el tema objeto de nuestra
argumentación. Existen varias formas de expresar los argumentos de autoridad: de forma
directa (cuando la persona citada trató precisamente ese tema) o de forma indirecta o por
analogía (la opinión empleada no se corresponde exactamente con el tema tratado, pero
apoya el problema que planteamos).

- El argumento de transitividad: es una propiedad formal de ciertas relaciones que permite


pasar de la afirmación de que existe la misma relación entre los términos a y b y entre los
términos b y c, a la conclusión de que también existe entre a y c: las relaciones de
igualdad, superioridad, inclusión, ascendencia, son relaciones transitivas.

- El argumento de presunción: que se apoya en ideas que están vinculadas al principio de


verosimilitud.

- El argumento de probabilidades: que se apoya en datos estadísticos o en el cálculo de


probabilidades, y su importancia proviene de estar sustentado sobre bases reales.

Por otro lado, podemos encontrarnos con pseudoargumentos:

· El ridículo. Afirmar que las opiniones del contrario son inadmisibles porque las
consecuencias derivadas de su aceptación sean ridículas.
· La reducción al absurdo. Enunciando “si no fuera así…”, y declarando todos los
inconvenientes de la posible situación.
· La ironía. Que conlleva siempre la activación de conocimientos complementarios.
· Las definiciones. Son argumentos porque pueden ser justificados y valorados.
· Las tautologías. Ya que incitan a la distinción entre los términos involucrados.
· La regla de la justicia. Otorgando el mismo trato a seres o situaciones integrados
en la misma categoría.
· La reciprocidad. Apelamos a la aplicación de una simetría entre los elementos.
· La inclusión de la parte en el todo.
· La división del todo en partes.

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El autor de un texto argumentativo puede tratar de demostrar la tesis que defiende
no sólo mediante la utilización de argumentos en favor de sus ideas. Por el contrario, es
frecuente la inclusión de argumentos que las refuten, para a continuación destruirlos
mediante razonamientos lógicos. Se trata de una técnica agresiva con la que demostrará
a sus lectores u oyentes que todas las objeciones posibles a su tesis han sido comprobadas
e invalidadas.

6. LA RETÓRICA COMO ARTE DE LA ARGUMENTACIÓN

La retórica se ocupaba de las premisas probables abiertas a la discusión y a la


refutación, y articulaba sus silogismos (proposiciones con premisa y conclusión) para
mover pragmáticamente, emocionalmente, al destinatario. La llamada “nueva retórica”
ha incluido todos los demás tipos de discurso, desde el filosófico hasta el político, en la
historia de la “retórica”. Así, todos los razonamientos humanos sobre hechos, decisiones,
creencias, opiniones y valores, ya no se consideran como obedientes a la lógica de una
razón absoluta, sino que se los ve en su relación mutua con elementos afectivos,
valoraciones históricas y motivaciones prácticas. En esa perspectiva, el discurso
persuasivo se despoja definitivamente de esa aura de fraude que le rodea, incluso en la
edad de oro de la retórica clásica, para pasar a ser una técnica de la interacción discursiva
“racional”.

En la antigüedad clásica se admitía la existencia de un razonamiento de


tipo apodíctico (proposición demostrable, indispensable u obvia), en el cual las
conclusiones se extraían por silogismos de premisas indiscutibles, fundados sobre
primeros principios. Seguía el razonamiento dialéctico, que argumentaba con premisas
probables, en las que eran lícitas dos soluciones, y el razonamiento decidía cuál de las
dos era la más aceptable. El razonamiento retórico partía también de premisas probables
y llegaba a conclusiones no apodícticas, basándose en el silogismo retórico, el
llamado entimema. Pero la retórica no pretendía sólo un asentamiento racional, sino
también emotivo; por lo tanto, se presentaba como una técnica para persuadir, seducir y
subyugar al oyente. Hay diversos grados de razonamiento persuasivo, desde el
razonamiento filosófico a las técnicas de propaganda, publicidad y persuasión de masas.

En la publicidad es muy frecuente la utilización de los recursos de autoridad


como ejemplos probatorios: de cada diez estrellas, nueve usan jabón Lux. En nuestra vida
cotidiana, tanto la propaganda política, la publicidad o el discurso conmemorativo,
quieren convencernos de lugares tan opuestos como: todo el mundo hace esto, por lo
tanto, tú también debes hacerlo, y, a la inversa, todo lo hacen así, si tú lo haces de otra
manera podrás distinguirte de los demás. Véase nuestra capacidad para aceptar
razonamientos opuestos: “¡entrad todos a formar parte de este núcleo selecto de
elegidos!”. Las firmas traslativas y las figuras retóricas, que no son sino embellecedores
gracias a los cuales el razonamiento parece nuevo, permiten estimular la atención. Cuando
una figura se desgasta pierde su carácter de sorpresa. La metáfora convertida en usual
entra a formar parte de código y se anquilosa en una catacresis (el cuello de la botella).

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El discurso político está centrado en el auditorio, que lo condiciona y lo
determina. El político se dirige a menudo a un público heterogéneo, por ello debe utilizar
argumentos múltiples y variados. Debe diferenciar el discurso propio según los medios
de comunicación usados o los lugares en los que se emite el mensaje. En política es
imprescindible provocar el asentamiento del auditorio, suscitar el interés de un público
diferente. El político ha de saber siempre a quién habla y argumenta. Es necesario recurrir
y tener preparados todos los modos de captar la atención del público, interesarlo y
predisponerlo positivamente. Los oradores recurren a menudo a los eslóganes, a los
juegos lingüísticos, a las sorpresas visuales, a veces al tono imperioso, apasionado,
preocupado, sereno, etc. El lenguaje político utiliza parte de los lenguajes especiales, a
menudo asume la pátina de tecnicismo para parecer serio, demostrable y científico:
usando palabras como “engranajes, freno, diagnóstico, fuerza centrífuga, convergencia
paralela”, etc., se da impresión al auditorio de encontrarse ante un discurso científico,
aceptable.

7. CONCLUSIÓN

Como hemos podido apreciar, la argumentación es uno de los tipos posibles de


encadenamiento del discurso. Una argumentación es un razonamiento que proporciona
premisas que avalan una conclusión. Se trata de presentar un razonamiento como si fuera
un buen camino para llegar a una conclusión determinada. La teoría de la argumentación
ha sido desarrollada como un intento de determinar la adecuación de los enunciados al
tipo de texto en que aparecen. Se ocupa de los medios que proporciona la lengua a sus
hablantes para orientar argumentativamente sus enunciados y de los instrumentos
formales que sirven al destinatario para construir su interpretación.

En este sentido, el texto argumentativo se presenta como una tipología


fundamental usada en el ámbito escolar y social, y su tratamiento debe ser un objetivo
prioritario que supera los límites de la asignatura, ya que mejora la competencia en
comunicación lingüística del alumno y una mejor participación social del individuo.

8. BIBLIOGRAFÍA

 ADAM, J.M., Les textes, types et prototypes.


 FUENTES RODRÏGUEZ, C., Lingüística pragmática y análisis del discurso.
 VAN DIJK, T. A., La ciencia del texto.
 BERNÁRDEZ, E., Lingüística del texto.
 DUCROT, O. y ANSCOMBRE, J.C. La argumentación en la lengua.