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la jornada aguascalientes / suplemento esperanzador / noviembre 2010 / No.

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http://lajornadaaguascalientes.com.mx/guardagujas

foto: daniela bojórquez vértiz

eudoro fonseca marco antonio campos


iván trejo luis vicente de aguinaga
sandra martínez hernández
einar salcedo
alexandro roque
patricia henríquez cecilia eudave
daniela bojórquez vértiz miguel ángel lozano
la edad vulnerable, Los años de Aguascalientes fueron cruciales en la for-
mación literaria de Ramón y en la definición de su voca-
Justamente, una de las aportaciones más interesantes
del libro, es ese acercamiento que hace la autora a lo que

de sofía ramírez ción poética, años formativos, más no de realizaciones, si


tomamos en cuenta que ninguno de sus poemas mayores
el propio Ramón llamó “la cofradía superficial y aturdida”.
El grupo de amigos que coinciden en el Instituto de Cien-
fue escrito en ese lapso. En la opinión de Octavio Paz, cias de Aguascalientes y que estaba conformado por Enri-
eudoro fonseca yerena poco se salva de lo que escribió Ramón antes de 1915. que Fernández Ledesma, Pedro de Alba, José Villalobos
Sofía Ramírez, ella misma poeta, aguascalentense y Franco, Rafael Sánchez, Luis Valdepeña, Alfonso Romo

B
ajo el magnífico título de La edad vulnerable, Sofía devota de López Velarde, estaba llamada a emprender la Alonso y el propio López Velarde. Mención aparte merece
Ramírez ha escrito un nuevo libro sobre el poeta asignatura pendiente: realizar una investigación rigurosa Eduardo J Correa, varios años mayor que Ramón y valedor
Ramón López Velarde. Uno de los iniciadores de y con base en fuentes documentales de la época, acerca de suyo, incansable editor y animador cultural, representante
nuestra modernidad poética; el otro es José Juan Tablada. los años en Aguascalientes del autor de “La suave Patria”. conspicuo de un catolicismo liberal y tolerante. Este grupo
Esa modernidad poética que, como recuerda Octavio Paz, Gracias a su trabajo, podemos establecer con mayor preci- inquieto y fraternal, además de sucumbir inevitablemente
nace en Hispanoamérica antes que en España, con la lu- sión el itinerario educativo lopezvelardeano, reconstruir de “al encanto de la vida bohemia”, se constituyó en una suerte
minosa excepción de otro Ramón, Gómez de la Serna. La una manera más precisa la cronología de la vida del poeta de “ambulante y animoso ateneo”, sin veleidades de man-
edad vulnerable se suma a los importantes estudios críticos durante sus años tempranos. La edad vulnerable aporta da- darinato cultural, pero que contribuyó a la renovación de
y biográficos que se han sucedido desde la muerte tempra- tos que corrigen afirmaciones erróneas o inexactas hechas la vida intelectual de “la provincia” y logró, a través de sus
na del poeta, ocurrida, por cierto, en un año de conmemo- en otros estudios. La misma autora se encarga de consignar representantes más talentosos, un lugar dentro del panora-
raciones centenarias como el actual: 1821, año del primer algunos casos. Por ejemplo, el lugar común que ha hecho ma cultural del país.
centenario de la consumación de la independencia nacio- tanta fortuna de que el poeta reprobó un examen de lite- El estudio de Sofía presenta un carácter más descriptivo
nal. Una vida corta que apenas alcanzó la cifra cabalística ratura en el Instituto de Ciencias de Aguascalientes, o “ese que interpretativo, quizá por eso no ahonda en la caracte-
de 33 años, ha dado lugar a una bibliografía especializada romántico relato que nos dice cómo Herrán, López Velarde rización y significación del movimiento cultural protago-
que, pese a todo, sigue creciendo. ¿Es que todavía queda y Manuel M. Ponce se reunían en el Jardín de San Marcos nizado en Aguascalientes por “la cofradía” del Instituto de
algo por decir acerca del poeta de Jerez y su obra? ¿No se ha para ‘planear´ el arte nacional.” (Sofía Ramírez, op. cit. p. Ciencias, y por el grupo de escritores e intelectuales agluti-
dicho todo sobre este poeta “escaso, concentrado y comple- 13) nado alrededor de la labor editorial de Correa. Es por esta
jo”? La respuesta es no, por muchas razones: una de ellas es Pero, más allá de las acotaciones y precisiones de carácter razón que el episodio de la agresión perpetrada contra éste
que como sucede con los grandes poetas, cada generación anecdótico o puntual, la investigación aporta una aproxi- en Aguascalientes en 1908, por lo demás tan bien reseñado
lo lee y lo interpreta de manera diferente, a la luz de pers- mación comprensiva del contexto social y educativo de por la autora, queda como un pasaje más bien anecdótico.
pectivas literarias y temporales también distintas. El pasa- Aguascalientes a principios del siglo pasado. Conocemos, Hace falta ver este movimiento en un marco histórico, polí-
do ilumina el presente, pero también al revés; otra razón es por ejemplo, la naturaleza y características de la educación tico y cultural, y verlo también en un marco más amplio que
que, como ya señalaba Gabriel Zaid en un libro publicado básica, las materias que se cursaban, y el tamaño de la co- el meramente local o regional para desentrañar su naturale-
en 1997 (Tres poetas católicos, Océano, za y significación. Sin embargo, como de-
1997, p. 202), tratándose de López Velar- cía Alfonso Reyes, “todo lo sabemos entre
de todo está por aclararse, “Estamos lejos todos”: Gabriel Zaid en un ensayo muy lú-
de tener descifradas sus metáforas y su cido (“Muerte y resurrección de la cultura
biografía”. católica”, op cit., pp. 15-71), como todos los
La edad vulnerable se ocupa del perío- suyos, aborda precisamente esta cuestión,
do en que vivió López Velarde en Aguas- de modo que los datos aportados por Sofía
calientes, un lapso que abarca de 1898 a Ramírez se vuelven muy reveladores a la
1900 y, posteriormente, de 1902 a 1908. luz de la exposición del autor regiomonta-
Este último año, es el mismo de la muerte no.
de su padre y del traslado de su amigo y Para Gabriel Zaid, grupos intelectuales
protector Eduardo J. Correa a la ciudad de como el nucleado por Correa en Aguas-
Guadalajara. Se trata, pues, de un primer calientes, se inscriben dentro de un mo-
momento de infancia, de los 10 a los 12 vimiento que nuestra historia cultural ha
años de edad del poeta, y de otro de su ado- negado, o más bien, no ha querido ver: el
lescencia y juventud temprana, de los 14 a de un catolicismo liberal y modernizan-
los 20 años. ¿Edad vulnerable? Sí. ¿A qué? te, que militó en la Revolución al lado del
A la impronta que dejan en nuestras vidas las impresiones bertura educativa en la ciudad; el tipo de estudios y exáme- maderismo, y que desde posiciones tolerantes luchó por la
de la infancia; al proceso de socialización y educativo que nes del Seminario Conciliar de Santa María de Guadalupe; democratización del país y la renovación de nuestra vida
recibimos de los mayores, padres y maestros, del entorno datos precisos sobre los profesores que enseñaban en el Ins- cultural. No es casual entonces la cercanía de Correa y Ló-
social mismo; a nuestra sexualidad; a nuestra personalidad tituto de Ciencias de Aguascalientes y sobre sus filiaciones pez Velarde con el Partido Católico Nacional (Correa diri-
incierta; al llamado temprano de la vocación y del amor. políticas o perfiles académicos. gió El Regional, órgano del PCN; el poeta de Jerez colaboró
Pero los años vulnerables son también de revelaciones y Un aspecto que no toca la investigación de Sofía Ra- con dicha publicación y fue candidato suplente a diputado
descubrimientos, son años formativos “en que alma y ra- mírez, es la vida sentimental de López Velarde, sus posibles por ese partido); tampoco es casual la amistad entre Ma-
zón ejercen una lucha de poder a poder” (Sofía Ramírez, amores juveniles y su relación con las mujeres; quizá el nuel Gómez Morín (más tarde fundador del PAN) y Ló-
La edad vulnerable. Ramón López Velarde en Aguascalientes, vacío obedezca a la dificultad de documentar este tipo de pez Velarde (de acuerdo con el testimonio de María Neva-
Instituto Zacatecano de Cultura, 2010, p. 12). Si bien los cuestiones, de agregar algo más a lo ya recogido por Pedro res, la novia potosina del poeta, la de los “ojos inusitados
primeros años en Jerez serán fundamentales en la fragua de Alba en su artículo “Las mujeres y los amigos de Ramón de sulfato de cobre”, fue Gómez Morín quien le presentó
del mundo íntimo de Ramón, los años de Aguascalientes López Velarde.” (Novedades, 8 de enero de 1961) a Ramón). Dice Zaid que López Velarde fue miembro de
brindarán al poeta un entorno no sólo propicio, sino esti- López Velarde no sólo encontró en Aguascalientes un una tribu “cuyo contexto se perdió: los poetas y artistas que
mulante para afianzar su incipiente vocación intelectual, y clima propicio para el desarrollo de su vocación literaria, creyeron que era posible ser católicos y modernos” (Op.cit.,
más particularmente, poética. Jerez marcará su vocación encontró también una “parvada” de compañeros y amigos, p. 13). Y añade en un párrafo elocuente:
espiritual; Aguascalientes su formación literaria. espíritus afines con los que descubrió los gozos de la cul- Y eso era, finalmente, lo que estaba mal en la recepción
Esta es, me parece, la idea central de la investigación de tura y de la vida, ensayó en y desde la provincia mexicana de su obra: la ignorancia del contexto. El sueño de crear una
Sofía Ramírez. Fue el entorno social de Aguascalientes el el sueño de la modernidad y la bohemia, experimentó los cultura católica moderna fracasó hasta el punto de que ni
que motivó el quehacer literario de López Velarde y no el vientos de fronda y compartió con otros jóvenes intelectua- siquiera es historiado, de que la tradición crítica recibida no
ambiente familiar, en donde no se registra, por cierto, nin- les de otras latitudes, la inquietud frente al anquilosamien- conserva siquiera una precaución que diga: hay cosas de la
gún antecedente poético. Aguascalientes, a principios del to político y cultural que vivía el país en las postrimerías cultura mexicana que nunca entenderás, si ignoras que el
siglo XX, fue un escenario en que se gestó un movimiento del porfiriato. No fue Ramón un Prometeo o un Aquiles catolicismo mexicano soñó la modernidad. (Ibid. p. 13)
de renovación cultural, una nueva sensibilidad estética y solitario, formó parte de un grupo que lo arropó, de una ge- Hay un episodio en nuestra historia cultural por de-
una nueva manera de mirar e incorporar “la provincia” y neración que compartía señas de identidad, intereses, lec- más interesante en donde vemos a “la cofradía superficial
lo nacional a la creación artística. No es casual que a prin- turas, posiciones políticas y búsquedas estéticas. Su obra de y aturdida”, es decir el grupo de jóvenes intelectuales de
cipios del siglo XX vivieran en Aguascalientes intelectua- ese momento es solamente la de un escritor en ciernes, la de Aguascalientes, actuar en el escenario cultural del país, po-
les y artistas como Saturnino Herrán, Enrique Fernández un “seminarista sin Baudelaire, sin rima y sin olfato”, pero lemizando nada menos que con el grupo de los futuros ate-
Ledesma, Manuel M. Ponce, Eduardo J. Correa, Pedro de en ese clima social, anhelante y desapacible, encontrará las neístas. Se trata de una disputa producida en 1907, a propó-
Alba y Ramón López Velarde. llaves del reino poético que estaba para él. sito del intento del escritor y periodista Manuel Caballero
de exhumar la célebre Revista Azul, de Gutiérrez Nájera. tellano […]creemos un deber hacer constar nuestro fervor Elena Molina Ortega puede demostrarse que el tatarabue-
Manuel Caballero tenía ya una larga y tesonera labor como por la nobilísima causa que alienta el referido programa, a lo del poeta sí lo hacía, puesto que firmaba con el nombre
gestor de empresas editoriales. No era brillante, pero era la vez que protestar enérgicamente contra la punible mani- de Juan Antonio López de Velarde. Dichos recibos datan
innovador. Puede ser considerado como uno de los precur- festación a que aludimos. La vieja bandera tiene sus adep- de 1806. Se ignora por qué el apellido no aparece común-
sores de nuestro periodismo contemporáneo. Victoriano tos. ¡Viva esa bandera! (Jorge Von Ziegler, estudio intro- mente, y por qué dos generaciones no lo adoptaron, pero
Salado Álvarez dijo de él en sus memorias que parecía un ductorio a la edición facsimilar de la Revista Azul, UNAM, es claro que José Ramón Modesto López Velarde Beru-
personaje balzaciano, el mismo Balzac, “por su amor a los 1988, t. I, p. XXIV) men [nombre completo del poeta] no fue el primero en
negocios y por su mala estrella para conducirlos” (Memo- utilizarlo. (Sofía Ramírez, op. cit., pp. 9 y 10)
rias, Editorial Porrúa, Colección Sepan Cuantos, 1985, p. El grupo de Eduardo J. Correa defendía en realidad a uno Escribe Zaid:
219-220). La tentativa de resucitar la Revista Azul, que bajo de los suyos. En La edad vulnerable, Sofía Ramírez con- Ramón López Berumen (que se firmaba López Velarde,
la mano de Gutiérrez Nájera había adquirido un prestigio y signa entre los colaboradores de Bohemia (1901) y de La como su padre José Guadalupe López Morán y su abuelo
una influencia notables en todo el mundo de habla españo- Provincia (1903) ambas dirigidas por Correa, el nombre de Ramón López Díaz, que adoptaron el Velarde como ele-
la, por parte de un personaje que, a los ojos de los futuros Manuel Caballero. Cuando el grupo de la “cofradía” funda gancia, porque en La Barca hubo un Velarde de riqueza
ateneístas, no estaba a la altura de esa empresa, era poco hacia 1906 la revista Bohemio, dirigida por Enrique Fernán- legendaria: Francisco J. Velarde, “El Burro de Oro”)…
menos que un sacrilegio. dez Ledesma y Pedro de Alba, la iniciativa es elogiada por (Gabriel Zaid, op.cit., p. 134)
Alfonso Reyes tildó a Manuel Caballero de mentecato Manuel Caballero desde las páginas del periódico El En- Segunda.- Los motivos de la salida de Jerez. De acuerdo
y oscuro aficionado. La ocurrencia de resucitar la Revista treacto. López Velarde al rememorar la revista declaró que con Sofía:
Azul terminó en “desastre balzaciano”, en un verdadero el objetivo de la misma era “fundar un periódico en el que En 1898, cuando Ramón contaba con diez años de edad,
linchamiento intelectual de Caballero por parte de sus bri- habláramos todos” (Sofía Ramírez, op.cit., pp. 68-70) su padre decidió buscar fortuna en otro sitio y eligió
llantes adversarios. El acto de linchamiento fue, por lo de- No sabemos hasta dónde guardarían memoria Alfonso Aguascalientes, convencido de que la entidad era muy
más muy histriónico: incluyó manifestaciones con banda Reyes y Pedro Henríquez Ureña de la firma de Ramón Ló- atractiva para quienes tenían ambiciones de mejorar tan-
de música y un carro alegórico romano, discursos calleje- pez Velarde en el escrito en defensa de Caballero, pero lo to económica como socialmente (Sofía Ramírez, op.cit., p.
ros, una velada de desagravio al gran Duque de Job, gritos, cierto es que ni Reyes ni Henríquez Ureña terminaron de 11)
abucheos y quema de impresos. O sea, un gran aquelarre. entender nunca el valor y el carácter renovador de la poesía Y un poco más adelante:
Reyes y compañía se rasgaron las vestiduras en defensa de del poeta de Jerez. En Árbol de pólvora, Reyes llama a López A finales de 1898, el licenciado Guadalupe López Velar-
la memoria ultrajada de Gutiérrez Nájera. Se trataba sin Velarde “poeta de campanario” y ya en 1941 declara no en- de [padre del poeta] fue nombrado notario público en
duda de los arrestos de un impetuoso grupo juvenil, cons- tender qué le veían: “arte aldeano y arte complicado, y en Aguascalientes, por lo que la familia tuvo que trasladarse
ciente de su propia brillantez y ávido de ocupar el escenario quien hoy la joven crítica busca muchos secretos, conquis- a esta ciudad […]Contrario a lo que otros investigadores
cultural de México. El coraje y la saña que no mostraron tó la fama de una vez con una sola poesía: La suave Patria” afirman, la familia López Velarde Berumen no se trasladó
para combatir la dictadura de Díaz (de hecho el movimien- (Citado por Zaid, op. cit., p. 109-116) Por su parte, Henrí- a la ciudad de Aguascalientes a causa de problemas eco-
to lo patrocinó el Ministro de Instrucción Pública, Justo quez Ureña, escribió: “Lo que he leído de él [de López Ve- nómicos, aunque seguramente sus aspiraciones y sus ex-
Sierra) los canalizaron contra el pobre Caballero: larde] no me parece bastante personal: hallo que recuerda a pectativas iban más allá de lo que Jerez podía ofrecerle…
“[…] protestamos públicamente contra la obra de irreve- otros, y además de esto, no tiene gusto depurado” (Ibid., p. (Ibid., pp. 39 y 40)
rencia y falsedad que, en nombre del excelso poeta Manuel 111). Desde la capital, López Velarde se veía como un payo, Zaid dice, por su parte:
Gutiérrez Nájera, se está cometiendo con la publicación de provinciano y tieso. El abogado José Guadalupe López Velarde (padre del
un papel que se titula “Revista Azul”, y que ha emprendi- Sofía Ramírez afirma en relación a los estudios consagra- poeta) trató de prosperar como notario y fracasó, luego
do un anciano reportero carente de toda autoridad y todo dos a López Velarde que “aunque existe una gran cantidad tuvo éxito como empresario escolar hasta que (hostigado
prestigio, quien dice venir a continuar la obra de aquel gran de estudios que abordan el tema, casi ninguno lo hace a por un gobernador que estaba en contra de la enseñanza
poeta […] ¡Momias, a vuestros sepulcros! ¡Abrid el paso! profundidad o con el rigor que presupone la investigación católica) cerró el Colegio Morelos […] Fracasado abando-
¡Vamos hacia el porvenir! (citado por Zaid, op.cit., p. 83) de las fuentes directas; o, dicho todavía más preciso: se han na el estado de Zacatecas y se lleva la familia a Aguasca-
ocupado del tema con incuestionable inexactitud o con lientes…(Gabriel Zaid, op. cit., pp. 135 y 136)
Manuel Caballero tenía 58 años, una larga trayectoria edi- enormes lagunas informativas” (Sofía Ramírez, op.cit., p. Y en otro lugar:
torial y Manuel Gutiérrez Nájera lo celebró una vez como 12). Zaid concuerda con ella y, por su parte, escribe con También se crearon muchas escuelas católicas [en el país],
“noble príncipe amante de lo bello” (Revista Azul, 19 de humor irónico: “Se ha escrito tanto y tan descuidadamente como algo indispensable, frente a la enseñanza laica, y
agosto de 1894). El pecado de Manuel Caballero era ser un sobre López Velarde que la industria lopezvelardeana pu- no sin persecuciones, como las que obligaron a Don José
continuador poco brillante. diera cambiar de giro: dedicarse a las aclaraciones” (Ga- López Velarde, padre de Ramón, a cerrar su próspero Co-
En defensa de Caballero salió la “cofradía” de Aguasca- briel Zaid, op. cit., p. 202). legio Morelos (el gobernador de Zacatecas le negaba la
lientes. En la nueva Revista Azul (28 de abril de 1907) apa- A propósito de esta industria, me gustaría terminar mi ya certificación oficial) y emigrar con su familia a Aguasca-
reció la siguiente declaración firmada por Eduardo Correa, extenso comentario, con un guiño no exento tampoco de lientes…(Ibid., p. 49)
Ramón López Velarde, Enrique Fernández Ledesma, entre ironía. Quisiera dejar constancia de dos divergencias que
otros: encuentro entre los datos aportados por Sofía y los de Zaid En efecto, tratándose de Ramón, todo está por aclararse. Es
Ha llegado a nuestro conocimiento la manifestación en torno a la figura de López Velarde. como si un ángel guardián custodiara receloso el misterio
ruda y de todo punto injustificada con que algunos escri- Cabe advertir que el apellido López Velarde no aparece en de su poesía y nimbara con un vaho de hermetismo y con-
tores modernistas han pretendido atacar el viril programa el acta de nacimiento del abuelo del poeta, cuyo nombre fusión los avatares de su vida.
de Revista Azul. Por estar dicho programa enteramente de era Ramón López Díaz, y que tampoco el padre de éste,
acuerdo con nuestras convicciones artísticas y por ser Re- Francisco López lo utilizaba; sin embargo, gracias a diver-
vista Azul el órgano defensor de los fueros del purismo cas- sos recibos que le fueron proporcionados por la familia a

pecera
einar salcedo

H ay un montón de hombres sesgando el aire, nacen mariposas y un arco declina


su luz sobre la ciudad desnuda.
Escucho voces a coro; en cada nota una pincelada de paisaje: amarillo-violeta,
endurece; así metales o la concreta ergonomía de un sol explicado.
Si el púrpura supiera la distancia, si cada pixel alongara el rastro del verbo
somnífero… Aquí hay un dibujo instantáneo, se observa el perfil de una nube
amarillo-violeta, y el órgano despliega los dientes, como carcajada que escupe libé- que restalla y sucumbe a las exigencias de un avión aturdido. Míralo. No calla.
lulas neones. El motor escuece y la extravagancia marina edulcora sus escamas; es la luz de un
Los botes zarpan sobre un mar erizado, y los alcalinos comparten cada pieza de las pan elaborado en la fortuna de un navegante ahogado; anda ahogado; así la cara
naves, cada legua acendrada; el camino es la pista donde navega el barco solitario. azul y los ojos vacuos, la adrenalina como aura y un accidente. Un accidente en
Así el prado está lleno de murmullos que burbujean bajo las plantas, las plantas los límites de esta mirada, este vidrio donde se estrella tu rostro. ¿Ves tu rostro?
que tocan el convivio anélido enroscado en la porosa nostalgia que la modernidad Es una pecera.
sampedro o seguimos en los setenta
marco antonio campos

P
ara mí, como para la mayoría de quienes somos sus amigos debe en gran medida a ese rasgo característico poco loable que te-
y conocidos, siempre fue y ha sido Sampedro. Si alguien lo nemos de ver simultáneamente de personas y hechos la parte seria
llama José de Jesús nos parecería que hablan de otro. y la parte bufa. Sampedro y yo compartimos el gusto, y diría más, el
La vida está hecha de casualidades. Óscar Oliva, director de li- entusiasmo, por el mismo tipo de mujeres, por la poesía y la figura
teratura del INBA, había organizado en 1974 un ciclo de jóvenes de Ramón López Velarde, por las calles de la ciudad de Zacatecas
narradores en la Manuel M. Ponce de Bellas Artes, donde parti- (que tanto hemos caminado), por el futbol, y a ambos -pasemos del
cipamos varios amigos: Luis Chumacero, Bernardo Ruiz, Óscar haz al envés-, nos hace temblar de horror la fealdad de la ciudad de
Mata y yo. En octubre ese ciclo se repitió en Zacatecas. De aquella Fresnillo y nos revuelven el estómago los pequeños burócratas cul-
ocasión que fui se me superponen imágenes de la ciudad. No po- turales y los poetas adocenados o los que se toman en serio y se la
dría decir ni siquiera dónde leí y hablé; quizá en la sala del Consejo creen. Con él he visitado una o varias veces pueblos y ciudades de
universitario que se hallaba en la Preparatoria 1, a un costado de lo su estado: Jerez, Pinos, Veta Grande, y, perdonen la tristeza (diría
que es ahora el Museo Pedro Coronel. Vallejo), Fresnillo. Para los poetas no hay mejor guía lopezvelar-
Sampedro era compañero de Esther Cárdenas. Ya empezaba a deano para ir a Jerez que Sampedro. De su frase, que hizo famo-
crearse de él su mito urbano. Si mal no recuerdo acababa de entrar sa en los años ochenta: “Basta de López Velarde”, sólo queda un
al Partido Comunista, del cual se saldría cuando se convirtió en apagado eco, porque se conoce de memoria poemas y prosas de su
PSUM. Desde entonces le incomodaría y a veces repudiaría a las paisano y ha sido su sistemático divulgador. Con frases de López
izquierdas desdibujadas y rijosas que hubo en la Zacatecas de los Velarde solemos hacer juegos y bromas muy divertidas sobre per-
setenta, ochenta y noventa, varias de las cuales tomaban asiento en sonas y situaciones actuales, como, por ejemplo, pronunciar “pala-
la Universidad (UAZ). Para bien de todos Sampedro ha sido ante bras irrespetuosas a la llegada de cualquier personaje impopular”, o
todo, conciliando sus contradicciones, un anarquista creativo y un emprenderla contra los “plumistas ripiosos”, o definir a quien lo es
individualista que ha pensado siempre más en el bien ajeno. como “caballero plano y opaco”, o defender a los viejos verdes, esos
Era devoto hasta la raíz del árbol –sigue siéndolo- de André que “empuñan todavía las armas melladas”, y seguir con curiosidad
Breton, el cual, creo, es la mayor influencia en su poesía. Un año a las señoras, señoritas y niñas que han sido arrastradas por “el de-
después de conocerlo, en 1975, ganó el Premio Nacional de Poesía monio lírico”.
Aguascalientes con Salto de gato pinto, uno los libros raros –como Desde los años ochenta, cuando yo era director de literatura de
los llamaría Rubén Darío- de la poesía mexicana, pero en Punto de la UNAM, juntos llevamos a cabo no sé cuántos proyectos cultura-
Partida de la UNAM ya le habíamos publicado en un libro colecti- les. Cuando Sampedro se compromete en algún proyecto nada ni
vo y sabíamos lo buen poeta que era. nadie lo detienen. Están para la breve historia cultural zacatecana
Volví a Zacatecas en 1978. Como el poeta Jorge Salmón, quien encuentros literarios, publicaciones, homenajes, curosos, confe-
me invitó, sólo apareció fantasmalmente frente al hotel Posada de rencias...
los Condes para darme el dinero de la paga, y luego se desenten- Sin duda Sampedro es el mejor editor zacatecano. En su tarea
dió de mí, Sampedro sirvió de anfitrión. Por ese tiempo Miguel es impecable e implacable. En los libros que edita es un corrector
Donoso Pareja unía mucho, a través de los talleres en provincia, que siempre vence. En los seis años que dirigió en la década de los
a ese grupo sin grupo que vivía en Zacatecas y San Luis Potosí, y ochenta las publicaciones de la Universidad de Zacatecas editó 125
que formaban en buena medida Sampedro, David Ojeda, Ignacio libros de poesía y en esos a los mejores poetas que había en el cen-
Betancourt, Alberto Huerta y Alberto Enríquez. El ecuatoriano tro y el norte de la república. La revista independiente que dirige, la
Donoso los puso en ese momento en el mapa nacional. Cuando se cual de tan veraz se ha vuelto verosímil, tan real que parece legen-
organizaba algo desde Ciudad de México se debía contar con ellos. daria (Dos filos), Sampedro la sostiene contra viento y marea. Fue
Donoso me lo dijo en varias conversaciones que tenía una fe ciega toda una celebración cuando llegó a los cien números; ahora van
en los discípulos, sobre todo en Ojeda como narrador -a quien veía ciento once. Y es aún la mejor revista contracultural que se hace
como un hijo- y en Sampedro como poeta. Sampedro vivió inten- en el país.
samente esa década. Por eso, aun muchos años más tarde, suele aún “Seguimos en los setenta”, diría él. Sampedro llegó a los sesenta
escribir o decir enfáticamente: “Seguimos en los setenta”. el 2 de noviembre. Los sesenta jóvenes años de mi gran amigo Sam-
Desde aquel 1978 hubo entre Sampedro y yo una viva empatía pedro, a quien, como decía Tablada de López Velarde, “la Belleza le
y se dio una gran amistad. He reído mucho con él y creo que se dio un ala; la otra el Bien”.

llorona
sandra martínez hernández

C
uando venías entrando a estas calles ya pavimentadas te escuché, sonaban contigo.
pequeños tamborcitos, cascabeles y guitarras. Me asomé a la ventana, eras Me enseñaste que había más colores en tu pueblo que en esta ciudad, me habla-
tú llorona, con ese mirar que tienes, llorona, con esos ojos tan bellos, con bas de ríos largos, largos, que no tenían final, ¡ay, de mí!, llorona, llorona, llévame
ese mirar que tienes, llorona, con esos ojos tan bellos. Llegaste descalza, a mí no al río. También me enseñaste hacer buen café. Cómo te gustaba ir al mercado de
me engañas, todavía eras una muchachita pero ya con un niñito en tu espalda; lo la Merced los domingos; comprar café de tu tierra, llorona; se te veía llegar con tu
traías en rebozo de colores, tú, mi llorona, con la mirada hacia el piso, ¡cuánto te morral en el brazo derecho; había chocolate macizo, masa, porque seguías hacien-
tardaste en levantarla! do las tortillas como en tu pueblo, mezcal y tela para hacer la ropa de tu niño.
Vivías en la azotea de una casa, ahí te metiste y salías apenas para entregar bolsas Después de unos años ya tu hijo corría, tú ya traías huaraches y más tarde zapa-
a señoras de casas grandes. Yo te miraba de lejos, no hablabas, apenas me acercaba tos. Me hice padrino de la criatura en su primera comunión, bien chiquito y ya te
a ti y salías corriendo. Nunca dejabas a tu criatura, él no te daba lata, tu espalda era lo llevabas a la iglesia, llorona, mi llorona. Los domingos nos íbamos a la Alameda
su cuna. Poco a poco todos los vecinos te fuimos reconociendo, no tenías nombre, a pasear, te gustaba ver a gente bailar, puestos de ropa, comida; nos comprábamos
no, eras, mi llorona, ¡ay de mí!, llorona, llorona, tú eres mi shunca. un helado, a veces jícamas con chile y limón, otras un raspado de guayaba. Cuan-
Apenas juntaste unos centavos y bautizaste a tu hijo. Nos invitaste a tu pequeño do me pagaban mi sueldo le pedía a un señor dos globos, uno para ti, mi llorona,
cuarto. Hubo mole, arroz y pollo, hiciste un agua de horchata que preparabas en otro para tu hijo. Así, un hombre como yo conoce la felicidad; viendo a una mujer
tu pueblo. Fue cuando supimos que venías de tierras calientes, que habías salido y un niño sonreírle. De pronto, tímidamente, llorona, me acerqué a ti, estábamos
de ahí porque te habías adelantado a parir una cría de un hombre que no era con el sentados en una banca; rosé mis labios con los tuyos. ¡Ay, de mí!, llorona, llorona
que ya te habían vendido, te dio pena, llorona,, decirnos, te dio vergüenza, llorona, llévame a tu tierra.
contarnos. También supe, porque las demás mujeres ya sabían, que tu trabajo era Una noche sentí mucho frio, no lo dudé. Fui contigo y te dije: “tápame con tu
lavar ropa de otros. Desde ese día te llevaba aunque sea una camisa para platicar rebozo, llorona, porque me muero de frío, tápame con tu rebozo, llorona, porque
me muero de frío”. Me miraste y apenas te escuché decir: “no puedo, es malo chocolate? No sé lo que tienen las flores, llorona, las flores de un campo
meterse con un hombre cuando la mujer anda encinta”. Meses después ya abultaba santo, no sé lo que tienen las flores, llorona, las flores de un campo santo,
algo bajo tu vestido de encajes. No supe quién era el padre, no importaba. que cuando las mueve el viento, llorona, parece que están llorando, que
Había que lavar más, pero Dios era bueno contigo y te mandaba varias mujeres cuando las mueve el viento, llorona, parece que están llorando. ¡Ay de mí!,
que pedían también planchado. El tiempo corría, mi llorona, y tú no envejecías, ya llorona, llorona llévame contigo.
dos hijos traías; uno de tu mano, otro en la espalda y seguías igual que la primera Me dijeron que si quería buscar a tus hijos, fuera a unas calles del centro,
vez que te vi, llorona. Ahora los dejabas en la escuela, sí, llorona, los años pasaban. no los hallé, llorona, perdóname, no los encontré. Así me fui enterando que
Por aquel tiempo enfermé, no podía salir de casa, deje de ver a mis ahijados, mi de una calentura ya no pudiste levantarte, tanto trabajo y casi nada de co-
hija ya muy grande me lo impedía. Preguntaba mucho por ti pero no me daban mida te tiró en un vacío para taparte más tarde, pero con un rebozo negro.
razón alguna. Entonces comencé a escuchar tu voz por la calle. ¡Ay, de mí! llorona, ¡Cómo no estuve ahí, llorona! El que no sabe de amores, no sabe lo que es
llorona llévame a las calles. Me asomé a la ventana, eras tú, mi llorona, ibas empu- martirio, llorona, llorona.
jando un triciclo con tus dos criaturas, ahora vendías pan, pan y atole. Al parecer Anoche me volví a asomar por la ventana, sonaban pequeños tamborcitos, cas-
también eran tiempos difíciles para ti. Cuidabas de la niña y del varón con fuerza, cabeles y guitarras. Te vi bajando de un cerro, salías del templo, llorona, cuando
sobre todo del hombre; porque en tu casa nunca hubo alguno, sólo ahora tu hijo. al pasar yo te vi, hermoso huipil llevabas, llorona, que la virgen te creí, hermoso
Aquella imagen es la última que tuve de tu persona. Pase meses en un hospital, huipil llevabas, llorona, que la virgen te creí. Pensé estar desvariando otra vez, pero
llorona. no, eras tú, mi llorona, con la cabeza alta, con ese mirar que tienes, llorona, con
Al volver y preguntar por ti, no me decían nada. Visité tu cuarto y lo hallé vacío. esos ojos tan bellos, que no merecen llorar… ¡Ay! ¡Ay!, llorona, hoy que estoy lejos
¿Dónde estabas, llorona? ¿Dónde? Entonces me contaron que los tiempos empeo- de ti llorona, me muero por tus quereres.
raron para ti. Me dijeron que tus hijos preguntaban qué donde estaba el café, en- Volví a dormirme, ya jamás te vi. Todavía siento que tengo vida, llorona, y re-
tonces tú les contestabas: “hoy no hubo café”, y te ibas a arrancar unas hojas de un cuerdo que llevo en el alma, llorona, algo que no se aparta de mí, dos besos llevo
árbol de limón, les dabas pan duro y así engañabas a sus estómagos. Así di contigo. en mi alma, llorona, que no se apartan de mí, el último de mi madre, llorona, y el
Te fui a visitar, llorona, te miré ¿Dónde estaban tus ojos? ¿Dónde estaba tu olor a primero que te di.

noche clara, andaba en el bussiness.


Las estrellas son especialmente brillantes aquí. Oigo
pasos.
noche oscura Por supuesto, todo el caso era una pantomima, ya los
sé identificar. Cuando pasa una semana entera y nade me
miguel ángel lozano pregunta nada al respecto, es que estamos haciendo tiem-
po para el carpetazo. Bueno, puedo seguir el juego. Ten-

S
iete de la tarde, el sol ya se ha ocultado. Parpadeo go oportunidad de vagar por la ciudad, visitando hoteles,
dos veces. Por lo demás permanezco inmóvil. moteles y congales, dizque investigando. Ya me conocían
Odio que me asignen este tipo de casos para que en todas partes y me tomaban como inofensivo. Así debí
no los resuelva, aunque he cumplido cabalmente en esta haberme quedado.
ocasión y todas las anteriores. Supongo que el viento se Debo admitir que hay dolor, sigue habiéndolo.
ha enfriado ya, pero no tengo forma de saberlo. Quisie- Pero la familia intervino, a pesar de que todos les advir-
ra decir que sabía que este caso terminaría mal, sería un tieron que no les convenía, que el hombre ya sabía a lo
consuelo, mas no puedo engañarme a mí mismo, ocultar que entraba y que mejor sería nomás un encobijado, pero
a mi pobre ego lo imbécil que fui. no escucharon. Siguieron interrogando gente, avisando a
Mi jefe, unas semanas antes, con la mirada adormilada, todo mundo... Debo reconocer que me enseñaron dos o
me extendió los papeles y continuó desenfadadamente tres cosas acerca de investigar. Cuando alguien dijo que
haciéndose pendejo por el resto del día. Sobra decir que habían visto a su pariente por la colonia fulanita (me cues- sabe si él tenía trato con aquellos, nunca lo supe. Después
lo logra, es mucho mejor pendejo que yo detective. Con ta trabajo recordar el nombre en estos momentos), hicie- le tocó el turno a su hermano. Es curioso cómo el rostro
un manotazo me despachó. ron guardia por turnos. Fueron eliminando posibilidades, va perdiendo toda expresión después del cuetazo, y la piel
Todo comenzó en un hotel del norte. Comenzó en el hasta que lo vieron salir de una residencia particular escol- debajo de los ojos cae, se tiende como sábanas mojadas, y
bar, para ser más precisos. Dos pequeños grupos, presen- tado por dos sujetos. los cachetes caen, y los ojos se van a la nada lentamente, y
tados y citados por uno de los meseros, se conocieron ahí ¡Qué huevos tuvieron estos cabrones de ir a tocar la todo el rostro cuelga de los huesos. Es chistoso de cierta
para hacer un trato mientras bebían: Unos entregarían un puerta uno de esos días! Se encontraron al pariente, él forma. Lo sería más si no hubiera tanta sangre, aunque la
cargamento de heroína a los otros para que lo transporta- abrió la puerta. Le pidieron que se saliera de esa casa, que sangre es lenta.
ran hacia otra ciudad fronteriza, ya que con el descubri- se fuera con ellos. El otro respondió que no podía, estaba Guardaron lo mejor para mí. De ellos aprendí otras tác-
miento del último narcotúnel la seguridad se había acre- como desesperado, dijo que una cuenta pendiente espe- ticas, las que debí usar desde el principio. Todo un día de
centado en este segmento de la frontera, y había que sacar raba ser saldada. Que dijo esto como ido, me contaron interrogatorio después, sin dormir, ni comer, orinado en
la “merca” lo más pronto posible, en donde sea. después. mis pantalones y cagado encime, miraba mi piel totalmen-
Cuando una semana después no había noticia alguna Ahí fue cuando mi jefe me llamó de urgencia. Que había te amoratada cuando llegaba otro investigador a repetir la
de los transportadores, la parte afectada acudió de inme- gente entrometiéndose con la justicia, la investigación y la rutina. Preguntaba lo mismo y me dejaba un poco peor.
diato a buscar al mesero que los presentó. Con amenazas, chingada, que cómo era posible. Me contó todo el mito- Vieran qué fácil hablé. Aunque no dije gran cosa. ¿Qué
algunas mesas volteadas, y botellas rotas, le hicieron ver te y nunca supe ni de dónde sacó la información. Ahora tanto podría decirles? Hasta les inventé realidades más
claramente que si en dos días no aparecía el paquete, mas mi objetivo era detener a los familiares, obstaculizar sus interesantes, y que mi jefe estaba con los del otro cártel, y
intereses, él aparecería mágicamente encobijado y con vi- investigaciones. El mesero, de quien ya teníamos el para- que menganito. Les dije hasta lo que iba a pasar. Queda-
sibles marcas de tortura en la orilla de uno de los canales dero exacto, pasó a segundo plano. ron satisfechos, creo.
verdosos de la ciudad. Fui estúpido, me digo a mí mismo, demasiado estúpi- De paseo por la carretera, en una camioneta de vidrios
Quiero un cigarrillo al bajar, el viento de la tarde es un do. polarizados. Me bajaron para caminar maniatado por el
poco frío, pero no tengo forma de saberlo. Me gustaría cu- Las noches se hicieron más oscuras. Me sentí detective desierto, entre algunos matorrales que difícilmente están
brirme bien con mi chaqueta, qué chistoso. de todo derecho, ya tenía un objetivo que debía ser cum- verdosos. También llevaron un machete. De un golpe me
El hombre dejó el trabajo, dejó su casa y desapareció plido de verdad, ya no me dirían “el pendejo” a mis espal- pusieron de rodillas. Sentí que el mundo giraba alrededor
totalmente de la faz de la tierra. Sus familiares y amigos re- das. Pero nadie me dijo cómo cumplirlo, pequeño detalle. de mi cabeza. Mis ojos quedaron viendo al cielo. Una no-
visaron la nota roja durante semanas, pero nunca apareció Fuiste estúpido, me digo. Interrogué, enseñé la cara, me che clara, brillante, limpia y sin una nube en la majestuosa
su cadáver, ni su cabeza. Mi supuesto trabajo era encon- metí donde no debía. bóveda celeste. Me quedan unos segundos para recapitu-
trarlo vivo o muerto. Los únicos que extrañan al mesero Miré cómo al mesero le volaron los seso a un lado de mí. lar mientras tiño la arena de rojo, debe ser un tanto gracio-
son sus familiares cercanos, quienes ya sospechaban que Nunca apareció el paquete, ni los transportadores. Quién so. Fui estúpido, demasiado estúpido.

editores edilberto aldán / joel grijalva


consejo adán brand /beto buzali / alberto chimal / luis cortés Elaborado por Servicios Editoriales
juan carlos gonzález / rodolfo jm / josé ricardo de Aguascalientes S. de R.L. de C.V.
pérez ávila / norma pezadilla /jorge terrones para La Jornada Aguascalientes.
servicio social: memoria extraviada
alexandro roque

S
e solicita la amable colaboración de los lectores para localizar una memoria La carpeta Digitales es la única que verdaderamente necesita de la memoria el due-
que el dueño de la misma extravió el pasado fin de semana cuando estuvo de ño, porque todas sus amantes y sus dos esposas tienen derecho a que no se sepa que
visita en Aguascalientes. Es una memoria usb marca kingston y no tiene señas saben posar como las mejores, o a que nadie tenga que ver sus caras de éxtasis o sus
particulares. Contiene fotos y documentos de gran valor sentimental para su dueño. partes íntimas, por no hablar de sus cicatrices o hasta de su celulitis. El dueño pide que
Si encuentran una memoria usb y al abrirla el documento que está primero en la lista algún alma caritativa cambie el nombre de cada subcarpeta por el de alguna estrella de
es 000novela.doc, esa es. la farándula o les deje un número consecutivo. Si, sea por dios, quien encuentre su me-
Pueden vender y revender las fotografías de desnudo si tal es el gusto de quien la moria se empeña en compartir las imágenes en algún blog o red social, el ya entonces
encuentre, pero pide, por amor de dios, sólo suban a Internet las más de mil fotos no tan anónimo dueño ruega se pixeleen las sonrisas en su rostro.
que fueron bajadas de él, es decir, las que están en la carpeta Wow, no las que están El dueño, de San Luis Potosí, pide que si alguien se compadece de él dejen la me-
en la carpeta que se llama Digitales. Pueden copiar y borrar, incluso, las de artistas moria en un sobre cerrado en el hotel Quinta Real, para él pasar a recogerla en cuanto
famosas, las de las modelos en close ups y en long shots que durante tantas horas el pueda (preguntar por don Cosme, el botones). A manera de pago, incluso, dice que si
dueño de la memoria fue recopilando para encontrar alivio tras el trance amargo del alguien se atreve a quedarse con los textos que están en ella, pueden usarlos con con-
abandono de su esposa, o las de las artistas que dieron consuelo con sus rebuscadas fianza, en concursos o revistas de segunda (porque advierte que las de primera tal vez
poses al que perdió la memoria desde que supo teclear una computadora, hace al- no los acepten). Hay cuentos y supuestos poemas, esbozos de novela firmados por un
gunos años. tal Rubén Mendoza (nombre ficticio) y muchos textos bajados de Internet, la mayoría
De la carpeta de videos, pide que sólo copien los de la carpeta De Otros, que con- de autores no muy famosos. Hay también documentos en acrobat que son de interés,
tiene algo así como 300 cortos de su grupo en yahoo, donde no se oyen sino gritos. no para mucha gente sino para algunos estudiantes de literatura: Stendhal, Goethe,
Los de la carpeta XXX pide que no lo vean, porque son escenas que grabó con varias Cioran, Eco y otros.
compañeras que lo odiarían si llegaran a verse en la red, y sobre él caería el descrédi- Aclara esa persona desesperada que los mensajes de correo capturados en documen-
to que reguramente acomete a los altos funcionarios que como él gustan de guardar tos de word en ningún caso se refieren a ese conocido político ni a la afamada escritora,
recuerdos de momentos amorosos. La alta encomienda de velar por los intereses del pues cambió los nombres e inventó los supuestos diálogos de dichos mails, no para
pueblo no obsta para no ser humano, asegura, tan humano como su corazón le permite quedarse con evidencias sino más bien como un ejercicio de la imaginación.
amar y ser amado y guardar recuerdos. Si de cualquier modo alguien desea hacerlos Si alguien encuentra la memoria pero se niega a entregarla, como último y más triste
públicos el dueño de la memoria pide encarecidamente sean borradas las voces, ya que final del caso, el dueño pide que por lo menos borren la carpeta que se llama nips, que
en cada uno suele decir el nombre de su amada y ella repite el suyo hasta el hartazgo. en realidad contiene oraciones a diversos santos y cadenas de Internet elaboradas en
Asismismo, si no hubiera más remedio, solicita sean difuminados los rostros y otras powerpoint.
señales como tatuajes y piercings que pudieran llevar a la identificación de los respec- Asimismo, el dueño desea, de todo corazón, que nadie, nunca, pierda una memoria
tivos amorosos. tan llena de recuerdos, todos inventados, como la suya.

insignificantes
cecilia eudave

I. Si alguna particularidad tengo es que duermo a todas horas, en cualquier lugar


y sin importarme las consecuencias. No siempre fue así. Era un niño normal
hasta que mi padre desde su sillón me miró y sentenció: “otro hijo insignificante”. Mi
madre completó el cuadro: “y para colmo tiene mal sueño.” Eso debió quedar en mi
cerebro, o en algún lado se atoró, porque desde los cinco años decidí que dormiría
la mayor parte del tiempo. Al principio fue una condición adversa en mi futuro pero
luego se convirtió en mi fuerza, en mi singularidad.
La culpa, si hay que echársela a alguien, fue de mi subconsciente pudo haber esco-
gido otra cosa, cualquiera, pero de entre todos los traumas, fobias o miedos que deter-
minan el desarrollo de un ser humano él seleccionó dormir constante para nutrir mi
vida. Pero no crean que por dormir mucho me quisieron más. Lejos de facilitarles mi
crianza se vieron obligados a vigilarme constantemente, no sabían si por las noches
tenía frío o calor, hambre o cólicos, pues me limitaba a girar de un lado a otro de la
cuna o a lanzar algunos quejidos imperturbable como una tabla o una piedra en el
fondo del mar. nadie pudo contrarrestar esta tendencia mía al sueño, porque yo decidí dormir con
La nana con los años aprendió a interpretar mi estado de acuerdo a los pujidos o tanta voluntad que les fue imposible combatirme. Y ¿La niña? Nadie sabía con ella
movimientos en la cama acertando casi siempre; mi madre, en cambio, renunció a mi ¿qué? Tal vez nunca se le puso atención a su crecimiento. Más tengo un recuerdo muy
cuidado pensando que me habían hecho mal de ojo. vívido, como si hubiese sucedido ayer, cuando llegó muy tarde a cenar, nadie hubiera
—Nos han hechizado al niño. notado su ausencia, pero fue a disculparse diciendo:
Repetía constantemente. —Me he cenado a un hombre.
—En todo caso nos los han hechizado a todos. Éste duerme todo el tiempo, el otro Mi padre dejó por un minuto el periódico de lado y la miró. Mi madre se limpió la
se come todo, literalmente, mira lo que le acabo de sacarle de la boca— y le enseñaba boca con la servilleta intentando no perder la compostura, no atinó a pronunciar nada.
unos cables— y la niña… no sabemos cómo va a ser la niña. Mi hermano siguió comiendo con esa glotonería insaciable que le orilló a tragarse un
Se tiene la creencia que de padres monstruosos a veces nacen bellezas, pero de pa- pedazo de cuchara (es la angustia, el ansia, decían los doctores), y a mí aquello me pa-
dres hermosos nunca se espera que paran bestias. Nosotros pertenecíamos a la se- reció genial: “Es caníbal, la niña es caníbal”. Comencé a reí apenas un instante, hasta
gunda categoría pues nunca estuvimos a la altura de los deseos de mamá o papá. Y la que mi padre carraspeó y se quitó los lentes (él nunca hace eso) para preguntar:
verdad nos esforzamos, si bien no resultamos, después de unas penosas adolescencias, —¿Lo dices en sentido literal o metafórico?
unos adonis, sobre todo la niña (que a ciencia cierta no sabíamos cómo iba a ser), Los ojos de los cuatro cayeron sobre ella sólo atinó a levantar los hombros. Mi padre
logramos ocupar un modesto lugar entre los normales. Y digo modesto porque aún suspiró, se puso los lentes de nuevo, siguió con la lectura del periódico y cenando. Yo
queriendo pasar desapercibidos era difícil imaginar a un hijo que ya entrado en an- no supe dónde colocarme, sólo atine a mirar por unos segundos, antes de caer dormido
gustia de exámenes semestrales, se comía los libros, los bolígrafos, las lapiceras y los sobre la sopa, el rostro de la niña lleno de frustración. Quise seguir escudriñando aque-
termos de café, a trocitos, bien doblados, por aquello de no desgarrarse un intestino. lla cara que por un instante se mostró ante nosotros: los labios ligeramente amorata-
Mientras el otro, o sea yo, era entregado invariablemente en calidad de bulto por los dos, los ojos hundidos y desproporcionadamente tristes, las manos crispadas y el color
maestros, los policías, los amigos o algún transeúnte piadoso, porque simplemente de su piel perdido en algún lado, recostado, quizá, en otra pared. La descubrí hermosa,
me dormía y no despertaba por más intentos que hicieran. Ni agua fría, ni caliente. Ni algo en ella se abrió instantáneamente y nadie quiso darse cuenta. Tal vez yo pude co-
infusiones, ni bálsamos olorosos, ni pastillas, ni remedios, ni doctores, ni chamanes, mentar algo para sacarla de ese letargo, pero… mi madre se apresuró a decir:
—Lávate las manos y ven a cenar. relación a ella o nosotros cargábamos con ta que el féretro descendió y comenzaron a
Entonces yo sentí que todo aquello debió otras culpas más específicas. De ser así ella echarle tierra. Luego cuando quise acercar-
ser un sueño por eso nunca le dije nada y de- debía orientarnos para liberarse y liberarnos. me para saber qué era de su vida ya no estaba.
cidí volver a dormir. Esa era su misión ser nuestra guía. Cómo si Pero sí los reporteros acechando a mis padres

II.
tuviéramos misiones en el mundo… con sus preguntas morbosas. Logré persua-
No hacía falta que me esforzara Sin podernos negar para no acentuar la dirlos y ayudé a mis progenitores a subir al
por mantener los ojos abiertos. La idea de que eras unos pésimos hijos acudi- auto a toda prisa. Por recompensa obtuve
verdad con las pocas horas que me animaba a mos puntuales a las citas. Yo resulté ser un una mirada húmeda, distraída, y yo como
estar entre los diurnos eran suficientes para piojoso ratero del siglo XVII, debatido entre siempre: me dormí.

IV.
saber como iba nuestra vida familiar. Por ello la necesidad de reconocimiento y la avaricia,
no me extrañó que mi madre, quien ya había un holgazán de pacotilla que vivía del trabajo Pasaron los años. Yo luchando
perdido la fe a fuerza de tanto hijo mal pari- de los otros, del que se esperaba mucho y al contra un destino manifies-
do, se enrolara en cosas de espiritismo y otras final no logro nada. to que me condenaba a ser ladrón, porque a
artes, buscando entre ellas algún consuelo. —De ahí viene su necesidad de dormir fuerza de repetirme mi madre aquello llegué
Nos hizo practicar a su lado toda clase de… tanto para evadir su fracaso. a creerlo. Y después de la muerte de mi her-
atajos, para llegar a ser las personas…ade- Sentenció la Madame. ¡Por dios! Fue mi mano se empeñó en vigilarme más. Así que
cuadas en su vida. Pero ni limpias, ni viajes elección no una evasión. por sí o por no, me mantuve al margen de las
astrales, ni la herbolaria sagrada, ni el vudú Luego le tocó a mi hermano. Quién quie- fortunas (de los otros), y de aquello que me
(que practicó con recato y recelo, tampoco tecito y taciturno como era, comiéndose a pudiera atraer problemas. Me hice de buenos
nos precisaba zombis) hicieron de nosotros hurtadillas los clavos de la silla escuchó estoi- trabajos en los que me esforzaba y destacaba,
lo que ella quería. camente su pasado. La mujer, después de es- pero mi imposibilidad de mantenerme mu-
Fue quizá su mayor consuelo las lecturas carbar mucho, bajando a los planos alfa, beta cho tiempo despierto me impidió sobresalir.
de vidas pasadas. Aquí, bajo la tutela de Ma- y no sé que más, logró ubicarlo como un boti- Todos se volvieron recelosos porque una per-
dame M., logró establecer la conexión kár- cario borracho que intoxicó y mató por negli- sona que duerme tanto no puede estar sana
mica que existía entre ella y nosotros. Porque gencia a mucha gente por allá en el XVIII. Y ni física ni mentalmente. Y así, uno a uno fui
no éramos, eso le quedó muy claro, un dar- ¿la niña? No pusimos mucha atención, sobre perdiendo mis trabajos, mis amigos y mis
ma en su vida, una bendición de los dioses, todo porque la asoció con algo así como un novias, a la larga siempre me quedaba dormi-
una dádiva de la naturaleza. Entre sueños y espíritu muy joven que había habitado plan- do…

V.
duermevelas recuerdo su rostro ahogado en tas y animales: “Es un ser muy tribal, una
lagrimas mientras se miraba al espejo recla- esencia poderosa”. Mi madre debió haber Cuando mi padre me informó, des-
mándose por no haber criado una familia escuchado “Es un ser muy trivial en esencia pués de despertarme varias veces
decente, cómo si eso se pudiera criar… Lue- poderosa”. Cosa que no le gustó en absoluto porque dormitaba constantemente en el telé-
go nos maldecía a cada uno haciendo una pues en casa la única con poder era ella: fono, sobre la muerte de mi madre. No lloré,
enorme lista de defectos (en ello no había — ¿Por qué nadie sabe qué va ser esta ni sentí nada salvo un profundo alivio. Eso sí,
ninguna distinción todos éramos arrasados niña? me incomodó un poco el no haber sido invi-

III.
de manera equitativa), lanzando sin recato tado al funeral, celebrado de manera privada
su desilusión, aquí y allá, en donde fuera. Mis Como lo había dicho antes mi y con a penas unos cuantos allegados (¡Por
hermanos nunca llegaron a escucharla, por lo ego acompañado del favor del dios, yo soy el hijo!). Sin embargo, como una
menos era discreta frente a ellos, yo tuve la inconsciente decidió vivir más dormido que cosa natural, fui notificado, esa fue la palabra
desgracias de despertar un par de veces du- despierto. La verdad no fue ninguna compli- que utilizó mi padre, como una atención por
rante sus crisis y soportar fingiendo dormir cación llevar este ritmo en la cotidianeidad, los lazos de sangre, además quería verme por
cual muro de las lamentaciones, su desdicha. pues nuestras vidas era como esas malas pe- un asunto muy familiar. Descarté la idea de
Claro, ella siempre pensó que estaba dormi- lículas donde te duermes, y cuando vuelves una herencia tardía mamá no desheredo des-
do. abrir los ojos sigue sin pasar nada, lo cual te de nacidos.
Mamá fue la primera en someterse a las facilita seguir la historia sin ningún problema. Nos reunimos para cenar. La mesa que an-
regresiones. La Madame le confirmó que Yo así vivía, enterándome de lo fundamental, tes estuviera llena ahora sólo nos albergaba a
fue una duquesa caprichosa y hostigadora. como cuando mi hermano se tragó todo un los dos. Sin pronunciar palabra comimos. Sin
La vidente, astuta como era, supo manejar a instrumental médico y murió a causa de ello. perder la costumbre mi padre leía el periódi-
mi madre que jamás hubiese pagado lo que En realidad fue un suicidio eso a todos nos co, y yo tardaba bastante en terminar cada
pagó para oír sobre un vida ínfima y sin de- quedó muy claro, menos a mi padres, que en plato pues dormía fugazmente entre uno y
coro. Así estuvo, pues, meses escuchando su el funeral se mantuvieron abrazados mien- otro. Cuando por fin llegó el café —doble
pasado real, descubriendo el por qué de su tras de manera siniestra movían la cabeza al para mí a ver si la cafeína hacia su trabajo y
conducta y claro está: la relación con noso- unísono negando aquello. Quizá porque mi me mantenía entre los diurnos—, él se quitó
tros. Sobre este punto, la pitonisa afirmó que madre reconoció en silencio que no se puede los lentes (cosa que no presagiaba ninguna
la duquesa, ahora madre nuestra, era dueña tomar la batuta en cuestiones kármicas y que buena noticia) y habló:
absoluta de la existencia de sus criados y los mi hermano siempre fue un pésimo doctor —Creo que tu hermana sí está comiendo
trataba como esclavos, nulificándolos y mal- (porque nunca quiso serlo). literalmente personas. Hay que buscarla no
tratándolos constantemente. Tal vez por esa Doctor, que además en ese intento de no quiero más escándalos… No por la memoria
razón, nosotros, antes sus sirvientes, ahora llevar una vida tan monótona, dejaba dentro de tu madre.
reencarnados en sus hijos veníamos a escar- de sus pacientes un pequeño bisturí, el algu- Sin evitarlo volví a soltar aquella carcaja-
mentarla. Horrorizada ante la idea de ser la nas ocasiones este olvido voluntario acabó da que muchos años antes se me atoró en la
mala, y que se lo dijeran, decidió dar un giro con la vida de sus pacientes. Quizá, y no lo garganta. Una vez que terminé de reíme (no
a su relación con su prole ( sobre todo para justifico, fue esa necesidad de que los otros cabía duda que con los años uno aprende a
despejar el mal karma y no volvernos a ver en continuaran comiendo esas cosas que a él reprimirse menos), pude observar a mi padre
sus vidas futuras), y estableció su estrategia: prohibieron desde siempre echándole la cul- muy serio. Me miraba como nunca lo había
dejarnos a nuestro libre albedrío, es decir pa al ansia, a la angustia. Si lo hubieran deja- hecho. Quién sabe qué descubrió después de
crecer salvajemente. do inmolar a aquel hombres que se tragó un examinar mi cara durante un buen rato, pues
Eso hubiera cambiado el rumbo de nues- avión en tres años mi hermano estaría vivo, le devolvió un rostro sereno. Se puso los len-
tras existencias y quizá no hubiésemos acaba- sería famosos y no repitiendo su karma… tes y sin dejar de lado el periódico dijo:
do así como acabamos, pero como Madame Yo lo quería, aún así me quedé dormido en su —Menos mal que contigo no me equivo-
M. no tenía intenciones de perder tan buena entierro. que, ojala todos hubieran nacido así de insig-
clienta, le sugirió que nos llevara y nos some- Y ¿la niña? nificantes…
tiera a un proceso de regresiones, sobre todo Apareció como las sombra llegan para apo- Los restos de la risa se me atragantaron en
para determinar si sólo era un mal karma en yarse en un árbol del que no se movió has- la garganta y no, no pude caer dormido…
dónde buscarme animalia
luis vicente de aguinaga iván trejo
Alan Mills – Guatemala 1979
No, por desdicha, en Ur de los Caldeos, El poeta tiene a su propio doble proyectado en el tiempo: un animal que cuida
ruina de adobes inmolados el recorrido de su espíritu en la selva de los arquetipos. El poeta es el sueño de
la fiera que adelanta su cuerpo entre la vegetación. Lo que en determinado con-
en la sombra lunar de un tiempo infértil.
texto suena a rugidos y crispación de garras, en otros hábitats se experimenta
No buscarme tampoco entre las víctimas como metáfora. El poeta salta con agilidad felina el vacío que distancia a las
del pasado, el presente y el futuro, palabras del espíritu del Lector. Mira a las mariposas como ideas que trascen-
aunque argumentos no me falten dieron la imposibilidad de volar desde la página. El poeta es un hombre-jaguar
y hasta me sobren quejas y reproches. que comenzó a escribir poesía, para poder explicarle su metamorfosis a fami-
liares y amigos.
Eso, mejor: sencillamente
no buscarme. Alicia García Bergua – México 1954
Los poetas somos los únicos humanos conscientes de nuestra animalidad,
Mucho menos debajo de la cama pues nos observamos respirar, pensar, sentir... con cierto asombro, como si no
nos hubieran dado un papel de antemano. Los seres humanos nacemos incom-
o atrás de las cortinas:
pletos y tenemos que hacernos, sólo por eso pensamos que no somos animales,
no estoy en contra de ocultarme, pero al hacernos descubrimos que el animal que somos es el más imperfecto de
pero me sé proclive al estornudo la tierra, el que menos se acepta a sí mismo como tal por esa incompletud y por
y mis pies los descubren la naturaleza de su mente derivada probablemente de ella.
incluso los radares más ineptos.
Armando Alanís Pulido - México 1969
Un animal marino que vive en la tierra y anhela volar
En los jueves hay algo que no haría
sospechar la existencia de los viernes. Benjamín Valdivia – México 1960
Recorre la semana; El poeta es un animal ambiguo, suerte de perro y mago a la vez, ávido de
incrustar el colmillo a la sustancia física y, en el instante igual, darle un cuerpo
búscame ahí, en ese doblez
sutil a lo que espera morder con otros dientes invisibles.
indemostrable, y piensa
que lo mejor será, quizás, no encontrar nada. Eduardo Hurtado – México 1950
Encontrar algo en Ur, en Menfis, en Cartago Un animal que observa y escucha y casi no comprende y toma nota.
puede acarrear pequeñas maldiciones.
Héctor Carreto – México 1953
Mi ciudad, a su modo, ya está en ruinas. El poeta es el animal de la triste figura, un animal neurótico: piensa que sus
palabras pueden devorar a su presa. Los poetas no son dioses; tan solo son ani-
males domésticos, como usted y como yo.

Jessica Freudenthal Ovando – Bolivia 1978


El poeta es un animal torpe y vehemente, que deja rastros y huellas, tinta y
sangre desparramada. Un infructuoso cazador de metáforas. Autómata. Má-
quina. Monstruo.

Marta Eloy Cichocka – Polonia 1973


El poeta es un animal auto domesticado. Mordiéndose el rabo, lamiendo la
lengua. Si su ego lo pierde, su eco lo salva.

Margaret Randall – USA 1936


El poeta es un animal que vive igual en tierra tropical que en el polo norte o
sur. Respira y se nutre de todo lo visible e invisible, lo lejano y cercano, lo que
se ve y lo que solamente se puede oír, oler, saborear, tocar. El poeta no está en-
casillado en cuanto a clase, raza, género, o sexo. Sin embargo, escribe desde la
profundidad de su clase, raza, género y sexo. El poeta crece en la medida en que
se envejece; el mejor poema suele llegar mañana. Yo vivo a través de la poesía, y
la poesía me ayuda a vivir.

Tedi López Mills – México 1959


Es un gato encerrado.

eudoro fonseca yerena. Aguscalientes, 1958. Poeta, promotor cultural. Ha publicado Volver sobre los pasos, (1989); El vendaval y la Hojarasca,
tripulación (1992); San Luis Blues, (1995); La hoguera vencida, 2000. Fue director del Instituto de Cultura de San Luis Potosí y coordinador de Vinculación
Cultural y Ciudadanización del Conaculta. Actualmente es director de enseñanza artística media y superior en el Instituto Cultural de
Aguascalientes. / einar salcedo. Estudió la licenciatura en Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Cursó el diplomado en creación
literaria de la Escuela de Escritores de la SOGEM. marco antonio campos. Poeta, narrador, ensayista y traductor. El Forastero en la tierra incluye su obra poética de 1970 al 2004.
Ha obtenido diversos reconocimientos internacionales, el más reciente en España. / sandra martínez hernández. Estado de México, 1990. Obtuvo el primer lugar en el concurso
Palabras de Café. Estudia los últimos semestres de la licenciatura en Trabajo Social y cursa una licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas. / miguel ángel lozano chairez.
Mexicali, 1982. Ingeniero en sistemas computacionales, estudia ciencias de la comunicación y la maestría en estudios culturales. Ha publicado en las revistas Aquilón, Magín, en
el diario La Voz de la Frontera y fue antologado en el libro Ni desierto, ni maquila, ni frontera. Actualmente es docente del Colegio de Bachilleres del Estado de Baja California. /
alexandro roque. San Luis Potosí, 1971. Editor, escritor y divulgador. Coordinador de Difusión de El Colegio de San Luis. Autor de Cuentos tipográficos y otras prosas sépticas (2000)
y Villa Juárez, la bella villa (2004). Su blog: alexandroroque.blogspot.com / cecilia eudave. Guadalajara, 1968. Novelista, cuentista, ensayista. Autora de Técnicamente humanos,
Registro de imposibles, La criatura del espejo, Bestiaria vida y Sobre lo fantástico mexicano, entre otros libros. Su blog: ceciliaeudave.blogspot.com / iván trejo. autor de los poemarios
Silencios (Conarte, 2007) y Los tantos días (FORCA, 2009), este año se publica Memorias colombianas // portada: daniela bojórquez vértiz / ilustraciones: patricia henríquez