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De esta manera, en el cuento “Tres versiones de Judas”, la intertextualidad toma gran

relevancia, ya que lo que hace Borges es reescribir y redescubrir la historia ya contada sobre
Judas, tomando tres aspectos fundamentales; metafísica, moral y el hecho de que Dios se
rebajara a ser hombre para la redención de género humano. El cuento de Borges es una clara
alusión hacia la religión y los textos bíblicos como instrumento reivindicativo de la figura de
Judas en la Historia. Ese es el primer elemento de la relación intertextual, a la cuál Borges
alude constantemente al relacionar los textos bíblicos ya mencionados con los postulados de
Runeberg, que pretendían absolver a Judas como aquel ente representativo de los valores de la
traición, la deslealtad, etc. He aquí nuevamente la presencia de la intertextualidad que da
sentido al cuento de Borges, y por ende, su literatura. La relación que Borges establece en el
cuento y las constantes referencias de diversos autores, le entregan al cuento una dinámica que
le da movilidad y libertad de escritura al estar dentro de lo que se denomina como el género
fantástico y la ficcionalidad como realidad única. Esta dinámica, Borges lo explicita en la
estructura que toma el cuento. Dentro de la ficción, el cuento está estructurado como un
artículo y análisis sobre las tres versiones que Runeberg hizo sobre Judas. En ese sentido, el
concepto de reescritura e intertextualidad Borges la transforma en la base sustancial del relato.
En otras palabras, lo que hace Borges es reescribir, en un cuento, las tres de versiones,
realizando un análisis, retomando las palabras de Runeberg y transformando la figura de Judas
como el redentor, en desmedro de Jesús.

El relato de Jorge Luis Borges ‘‘tres versiones de Judas’’, da a conocer las tres
versiones que Niels Runeberg planteó sobre Judas y su traición. La primera
plantea que la traición fue un acto necesario, ya que habría intuido las
intenciones de Jesús y como éste se había rebajado a mortal, Judas como
discípulo tendría que rebajarse a delator, siendo así el reflejo del propio Jesús ‘‘el
orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra
corresponden a las formas del cielo’’. La segunda teoría sugiere que este apóstol
no se sentía digno de tener la felicidad de hacer el bien, ya que esto es propio de la
divinidad, por lo que habría recurrido a tal delación, renunciando al reino de los
cielos demostrando que los hombres no debían apropiarse de él y debía bastarles
con la dicha del señor. Por último, la tercera hipótesis propone que Dios
realmente se encarnó en Judas y no en Jesús, ya que para encarnarse en hombre
y realmente salvar la humanidad, debió hacerlo hasta la infamia, ‘‘hombre hasta
la reprobación y el abismo’’. En el texto también, se explica que dios, con la
intención de no dar a conocer su verdadera identidad u origen, priva de vida a
todo aquel que se entere de esta.
Aquellas suposiciones que costaron a Runeberg duras acusaciones de infamia y
de marginación por ciertos sectores, no fueron para él más que confirmaciones
de la misma verdad que él propuso, ya que esa habría sido la intención de Dios y
él, al destapar el terrible secreto sería víctima de un horrible destino. En alusión a
esto, Borges cuestiona “¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto
y divulgado el horrible nombre de Dios?”.

Esto se apoya en el objetivo de Runeberg de crear una reescritura de la literatura


modo de análisis de lo que ya se ha escrito, en este caso, la visión cristiana sobre
Judas Iscariote, poniendo en duda lo que se veía en ese entonces como verdad
absoluta, ya que le otorga una reinterpretación a un personaje de gran relevancia
en la religión cristiana y a toda una historia universal. Por lo que la
intertextualidad ayuda como recurso para lograr ligar ciertos puntos claves que
pueden estar dispersos dentro de un texto, ser parte de distintos escritos,
distintas teorías que al unirse son capaces de dejar en evidencia aquella idea
primordial que inconscientemente nos negamos y cegamos a admitir por miedo a
irrumpir con lo que está consensuado o universalmente aceptado como
verdadero.