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MÓDULO 1

Iniciación a la Práctica Docente


Investigativa.

SIMÓN RODRÍGUEZ

1.- ANÁLISIS SOBRE LA VIDA Y OBRA DE SIMÓN


RODRÍGUEZ

Simón Rodríguez fue un docente, escritor y político venezolano.


Conocido también como maestro de Simón Bolívar. Nació en la
ciudad de Caracas, el 28 de octubre de 1769. Debido a que fue
abandonado al nacer, los datos sobre sus padres son imprecisos.
La hipótesis que lleva más fuerza es que fue hijo de una mujer
llamada Rosalía Rodríguez, con el sacerdote Alejandro Carreño.
De hecho, su nombre completo aparece como Simón Narciso de
Jesús Carreño Rodríguez.

Murió en Amotape (Perú) el 28 de febrero de 1854. Simón


Rodríguez fue uno de los intelectuales americanos más
importantes de su tiempo, destacando por su profundo
conocimiento de la sociedad hispanoamericana, el cual
posteriormente trasmitirá a Simón Bolívar al desempeñarse como
su maestro y mentor.

 Primeros años

A pesar de la incertidumbre sobre si Carreño fue o no su padre, lo


cierto es que este sacerdote se ocupa de la crianza del niño, y de
su hermano mayor, Cayetano. Esto, debido a que su madre fue
obligada a abandonarlos al contraer nupcias.

 En su juventud

Pudo ejercer el cargo de maestro en una escuela elemental de


escritura, donde tuvo entre sus alumnos al joven Simón Bolívar.
El vínculo docente de Rodríguez con Bolívar fue al principio
superficial, a nivel escolar, luego se convertiría en su tutor, lo que
requería que Bolívar se mudase con Rodríguez, cosa que provocó
no pocos conflictos con el joven y rebelde Bolívar. Por esas
fechas tempranas, contrae matrimonio con María de los Santos
Ronco.

 Acontecimientos destacados

Profundamente dedicado a la labor docente, ya para esos días


estaba planeando una manera de cambiar radicalmente los
métodos usados en la enseñanza. Pero también estaba interesado
en el acontecer político. Tomó parte en el movimiento
independentista de Gual y España; ante el fracaso del mismo,
debió exiliarse en Jamaica, donde asumió el famoso seudónimo
Samuel Robinson. Esto le lleva a un recorrido que lo conduce a la
ciudad de París, en 1804. Allí se reencuentra con Bolívar, su
antiguo discípulo, que hacía poco había enviudado.

Ambos viajan juntos a Italia. En el Monte Sacro de Roma,


acompaña a Bolívar cuando pronuncia el célebre juramento
mediante el cual se obliga a liberar a la América hispana del
colonialismo español. La imagen de Rodríguez en esta etapa ya
no es la de un maestro en el sentido académico, sino más bien de
un guía filosófico.

Los siguientes años, alrededor de veinte, los pasa Rodríguez en


Europa, en tanto Bolívar regresa a América para dedicarse al
movimiento independentista. Durante este tiempo vivió en
Alemania, Holanda, en la antigua región alemana conocida como
Prusia, pero sobre todo desarrolló su actividad docente dirigiendo
una escuela elemental en Rusia. Con esas ideas en mente, regresa
a América en 1823, ya concluidas las guerras independentistas,
para ponerlas en práctica.

 Últimos años

Se radica en Perú, designado por Simón Bolívar, donde es


nombrado director de Educación Pública. Establece el concepto
de Escuela-Taller, donde se enseñaban conocimientos básicos y se
instruía a los jóvenes en un oficio. El proyecto prosperó en
Colombia, pero en Bolivia, las malas relaciones con Sucre
hicieron que Rodríguez dimitiera y volviera a ser un discreto
maestro de escuela. Se radica en Ecuador para dedicarse a la
enseñanza. Sus últimos años transcurren en Perú, donde ocurre su
fallecimiento en Amotape, el 28 de febrero de 1854.

Sus restos fueron trasladados en 1925 a Perú, y en 1954 se


depositaron definitivamente en el Panteón Nacional, en Caracas.

 Legado

La idea de renovar los procesos educativos, que es un tabú


recurrente en la América hispana, tuvo un precursor en Simón
Rodríguez. Fomentaba la idea de una educación diseñada de
acuerdo a las realidades de la región, y no modelada en países
completamente distintos. También insistía en que el alumno debe
cuestionarlo todo hasta obtener satisfactoria respuesta: “Enseñad a
los niños a ser preguntones”.

El haber sido maestro de una figura como Simón Bolívar le dio un


aura de maestro por excelencia, además se le ha dado su nombre a
instituciones educativas. El programa de preparación pre-
universitario de la Universidad Central de Venezuela lleva por
nombre Samuel Robinson, que fue el seudónimo que usó
Rodríguez durante su exilio.
2.-POR QUÉ SE DICE QUE SIMÓN RODRÍGUEZ, GENERÓ
UNA PEDAGOGÍA EMANCIPADORA

Conocido en su exilio de la América española como Samuel


Robinsón, fue un educador, escritor, ensayista y filósofo
venezolano. Tutor y mentor del Libertador Simón Bolívar al igual
que Andrés Bello, fue un visionario defensor de la educación
pública.

En mayo de 1791, cuando ya tenía 21 años, el Cabildo de


Caracas le dio un puesto como profesor en la Escuela de Lectura
y Escritura para Niños. En esta escuela tuvo la oportunidad de ser
el tutor del futuro libertador Simón Bolívar. Simón Rodríguez
fue uno de los intelectuales americanos más importantes de su
tiempo, destacando por su profundo conocimiento de la sociedad
hispanoamericana, el cual posteriormente trasmitirá a Simón
Bolívar al desempeñarse como su maestro y mentor. En cuanto a
su vida familiar es poco lo que se sabe. En mayo de 1791 el
Cabildo de Caracas lo admite para ejercer el cargo de maestro en
la escuela de primeras letras para niños, lugar al que llegará al año
siguiente Bolívar para iniciar su educación.

Dos años después, tras fugarse el niño Bolívar de la casa de su


tutor, es enviado a casa de su maestro Simón Rodríguez quien se
encargará definitivamente de su formación. Durante este tiempo
Rodríguez fue ganado a la causa independentista debido a la
lectura de los pensadores de la Ilustración; por lo que en 1797 se
vincula al proyecto de emancipación inspirado por el pedagogo
mallorquín Juan Bautista Picornell, en asociación con los
venezolanos Manuel Gual y José María España. Luego del
descubrimiento y fracaso de esta primera tentativa revolucionaria,
Rodríguez es expulsado de Venezuela, adonde no regresará
jamás. En 1797 luego de su salida del país, se traslada a Kingston
(Jamaica) donde residirá por algún tiempo y en el que cambiará su
nombre por el de Samuel Robinson. Posteriormente, viaja a
Estados Unidos donde vive hasta fines de 1800 .

3.-POR QUÉ SE CREE QUE LA OLIGARQUÍA CRITICABA


LA ESCUELA DE SIMÓN RODRÍGUEZ.

La elaboración de un pensamiento educativo para la


transformación de la sociedad cada parcela del continente que se
emancipaba tras Boyacá, Carabobo y Ayacucho-, como
conductores de la nueva institucionalidad postcolonial, su
gendarmería interna y su pupilaje cultural y educativo, no puede
ser divorciada de una visión política del mundo y la sociedad, lo
cual de suyo conduce a una perspectiva del hombre y la mujer que
tras pasar en su edad infantil por los pupitres, ha de habitar adulto
ese mundo que ahora percibe desde abajo, debiendo integrarse a
uno y otra, como sujeto de derecho.
Y Simón Rodríguez comprendió con toda claridad dicho reto, así
como los escollos que habría de afrontar de seguir adelante con su
propósito de reforma profunda del tipo de escuela, la que, luego
de culminado el ciclo bélico de la Independencia suramericana y
caribeña, habría de sustituir aquella que formó al súbdito colonial
y su orden de castas, procurando que emergiera uno
genuinamente republicano. La Independencia una vez alcanzada
como efecto de las armas y como hecho político, debía ser
coronada en la dimensión de los espíritus y las mentes. Hacia allí
apunta la irreverente propuesta educativa y social robinsoniana. Y
para llevarla adelante no escatimó el antiguo Maestro del
Libertador, someterse al menosprecio de quienes, a excepción
casi única de Bolívar, asomaban

De allí que persistan asuntos todavía no saldados en Nuestra


América y específicamente en la Venezuela que se construye
Bolivariana desde los inicios del actual siglo XXI. El primero de
todos es el que atiende a la noción de “Escuela Social”
propugnada por Robinson en sus ejecutorias. Igualmente, la
escuela-taller, aquella que enseñaba a pensar y hacer, más allá que
el mero cultivo de destrezas reducidas al acto de dominar la
lectura y escritura y operaciones aritméticas básicas, objetivos que
si bien reconocía el Sócrates de Caracas, resultaban insuficientes
para el surgimiento del republicano que demandaba la sociedad
republicana. Están llamados también los educadores de esta
porción del orbe hoy, a reflexionar y tomar posición, respecto a la
nada inocente solicitud que hizo Rodríguez acerca de dar
promover el desarrollo del “Niño Preguntón”. Todo cambio
profundo de un tiempo histórico que conduzca a uno distinto que
se proclama Revolucionario, debe abrir todas las compuertas a la
vocación inquisitiva del niño. De no ocurrir así se castra, se
estanca y retrocede frente a las fuerzas de la tradición y el
oscurantismo, la potencialidad revolucionaria y transformadora de
una sociedad que corre los riesgos de perpetuarse en sus
estructuras de dominación a través de las nuevas generaciones que
han de suceder a las contemporáneas, o por el contrario, haciendo
de estas, agente de la irreversible continuidad de ola de cambios
surgida en Venezuela a partir de 1999. De este modo, la
edificación de nuevas estructuras de convivencia, de
democratización en los canales e instancias para le construcción y
circulación del conocimiento, y para la máxima masificación
posible de los instrumentos de difusión del saber acumulado en un
tiempo histórico, así como de los instrumentos de construcción
del nuevo conocimiento científico-tecnológico y humanista,
encontrarán cauce, de modo que la formación de personalidad se
inserte en proyectos que integran la mayor suma de felicidad
posible respecto a cada individuo en particular, con la mayor
suma de contribución social que cada particular pueda hacer en la
empresa de regenerar la sociedad a partir de supremos valores de
ética, felicidad y dignidad humana. Y en pos de tan loable
propósito hoy inconcluso, alcanza su plena vigencia el llamado de
Rodríguez a permitir que los Niños sean Preguntones, pues de
allí, del Niño Preguntón, ese que no se siente aplastado ante la
violenta impugnación del maestro de escuela, o del padre o madre
en el hogar “Deja de hacer tantas preguntas”, “No fastidies tanto”
“Ve a jugar al patio” u otras contestaciones de este tenor. De la
importancia del carácter de Preguntón del Nino, y que descubrió
Simón Rodríguez, no se percata todavía el grueso de los adultos
contemporáneos. Es un rasgo de pre modernidad y patriarcalismo
que permea la naturaleza de clases toda la sociedad en esta
porción del globo de Nuestra América y que se observa en
diferentes latitudes. Se desconoce por lo tanto, que de dicho perfil
de Niño Preguntón, ha de brotar el Joven Curioso, uno que se
intriga y busca explicaciones ante todo fenómenos de la
naturaleza y la sociedad y espera respuestas sensatas, al margen
de la superchería y lo pomposo d ellas generalizaciones. El Joven
Curioso, es uno en quien los “POR QUÉ” de la primera infancia,
se han transformado a partir de la exacta guiatura -si se permite la
expresión. del “Maestro Contestador”, aquel que responde en los
mejores y amistosos términos, en nada Castrador del ímpetu
cognitivo de los niños y estudiantes-, en vocación para la
búsqueda sistemática de la verdad moral, científica, política y de
cotidianidad. Y el Joven Curioso se convierte, en virtud de la sola
inercia de dicho atributo respecto al cual ha encontrado adecuado
cauce, en un Adulto Investigador, uno que todo lo ha de escrutar
con los ojos del científico, y cuyo tipo ha de proveer las cohortes
de científicos, tecnólogos e innovadores que cada nueva época
demanda para la construcción del desarrollo y su sostenibilidad,
en todo país organizado, al paso de las décadas. Hasta aquí
algunas consideraciones preliminares respecto a la portentosa
figura transformadora de Simón Rodríguez, quien al igual que
Simón Bolívar, tiene mucho que hacer y decir en América
todavía.

4.- CUÁL ES LA DIFERENCIA EN LA INDEPENDENCIA Y


LIBERTAD SEGÚN SIMÓN RODRÍGUEZ

El 19 de enero de 1824, el libertador Simón Bolívar envió una


carta al gran maestro venezolano Simón Rodríguez, fecha en la
que cumplían poco más de 18 años sin verse y Bolívar, quien tres
años antes había logrado la gesta independentista en el histórico
Campo de Carabobo, mantenía intactos los valores de libertad y
justicia inculcados por este hombre que influyó en su formación
académica, humana, política, filosófica. Y es que fueron esas
primeras letras las que llevaron al libertador a empeñarse en esa
idea emancipadora que no era nada sin la educación, la
enseñanza, la formación.

Esta carta que Bolívar escribió en Pativilca, Perú, tenía claro lo


que este eminente pensador, escritor y educador venezolano,
reconocido como maestro de América, había significado en su
vida, reflexión que es válida recordar este 15 de enero cuando se
celebra el Día del Maestro, el día de quienes como Rodríguez se
dedican al oficio de educar, con paciencia y tesón, a las nuevas
generaciones.

«Usted maestro mío, cuánto debe haberme contemplado de cerca


aunque colocado a tan remota distancia, con qué avidez habrá
seguido usted mis pasos dirigidos muy anticipadamente por usted
mismo. Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia,
para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido por el sendero que
usted me señaló. Usted fue mi piloto…», expresó Bolívar.

Fue tanto su compromiso como maestro y mentor que el 15 de


agosto de 1805, Simón Rodríguez acompañó a Bolívar en el
Juramento del Monte Sacro, pronunciamiento en el que el
libertador ratificó su compromiso con la causa independentista de
Venezuela y América Latina.

«¿Se acuerda Ud. Cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma


a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria?
Ciertamente no habrá Ud. olvidado aquel día de eterna gloria para
nosotros; día que anticipó por decirlo así, un juramento profético
a la misma esperanza que no debíamos tener», escribió Bolívar en
la misma carta enviada en 1824, tras enterarse del regreso de su
maestro a América.

Y es que Rodríguez volvía luego de 20 años en Europa, donde


llevó su pensamiento enfocado en la construcción de escuelas que
enseñaran a trabajar y producir, a formar niños pensantes,
autónomos y comprometidos con el bienestar de todos.

«Enseñen a los niños a ser preguntones, para que pidiendo el


porqué de lo que se les manda hacer, se acostumbren a obedecer a
la razón; no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre,
como los estúpidos», dijo el propio Rodríguez.

Sus ideas innovadoras que habían surgido en una época difícil,


hace más de 200 años, condujeron a que éste fuera tildado de
loco. «Hace 24 años que estoy hablando, y escribiendo pública y
privadamente, sobre el sistema Republicano, y, por todo fruto de
mis buenos oficios, he conseguido que me traten de loco»,
reclamó en 1848, en Colombia al exponer sus criterios sobre la
educación republicana, recogidos luego en el texto O inventamos,
o erramos, editado en 2008 por el Ministerio del Poder Popular
para la Cultura.
A pesar de esto, Rodríguez bregó hasta el final de sus días por una
educación propia, original, popular, republicana. Célebre es su
pensamiento: ‘O inventamos o erramos’ que titula el libro editado
en 2008 y que, como en los albores de la independencia, se
mantiene vigente, ahora que Venezuela construye un modelo de
justicia social independiente, sin calcos, ni copias.

Educación para todos

El pensamiento del maestro Simón Rodríguez fue retomado por el


también maestro venezolano Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien
siempre promovió un sistema educativo nacional que permitiera
brindar oportunidades iguales a todos los ciudadanos.

Prieto Figueroa formó parte de la Junta Patriótica Revolucionaria


de Gobierno que nació tras ser derrocado el presidente Isaías
Medina Angarita (1941-1945). Por ello, fue designado por el
entonces presidente de la República, Rómulo Gallegos (1948-
1953), como ministro de Educación, desde donde se dedicó a
trabajar por una educación inclusiva.

Este importante educador y político, oriundo del estado Nueva


Esparta, escribió los principios que debían regir la educación
venezolana, como fue el caso del Estado Docente, en el que
planteaba que el Estado debía intervenir por derecho propio en la
organización de la educación nacional.

«El Estado interviene, por derecho propio, en la organización de


la educación del país, y orienta, según su doctrina política, esa
educación. Depende la orientación de una escuela de la
orientación política del Estado. Si el Estado es nazista, la escuela
es nazista. Si el Estado es falangista, la escuela es falangista. Y si
el Estado es democrático, la orientación de la escuela
necesariamente tiene que ser democrática», señaló.

Prieto también promovió la creación de la librería Magisterio, que


colocó en el país textos de la escuela nueva, así como también
otras iniciativas: el Consejo Nacional de Universidades, el
Instituto de Mejoramiento Profesional, la primera Escuela de
Teatro de Venezuela y el Instituto Nacional de Capacitación y
Educación Socialista (Inces), este último con base en valores para
el trabajo y la producción que habían sido expuestos por
Rodríguez.

En honor a ese legado del maestro Prieto a la educación, el


Gobierno venezolano anunció recientemente la construcción de
1.500 Ciudades Escolares en los próximos 10 años. La
infraestructura estará inspirada en el concepto del influyente
político, educador y poeta, de desarrollar una educación integral.

Maestros son la columna vertebral

El pensamiento de Rodríguez y Prieto es rememorado este 15 de


enero cuando los más de 500.000 maestros del país conmemoran
su día.

La fecha se celebra en Venezuela desde 1945 para recordar la


creación de la Sociedad Venezolana de Instrucción Pública, que
se fundó el 15 de enero de 1932 y cuatro años después se
convirtió en la Federación Venezolana de Maestros. Su primer
presidente fue el educador y dirigente gremial Miguel Suniaga.
Luis Beltrán Prieto Figueroa fue el secretario de esta primera
directiva.

A esos maestros, columna vertebral del sistema educativo,


también se les reconocen los logros alcanzados durante estos
últimos años, como es el caso de los más de 6 millones de
estudiantes que reciben formación en escuelas y liceos públicos
del país.
Y es que en los primeros 15 años de Revolución Bolivariana, la
matrícula en educación inicial, que incluye niños de entre tres a
seis años de edad, pasó de 45 a 77%; la primaria, entre seis a 12
años, se incrementó de 86 a 96%; la secundaria, que abarca a
jóvenes de entre 12 y 18 años, subió de 48 a 76%, mientras que el
número de universitarios se incrementó en 294%, evidente
muestra de las conquistas educativas en Venezuela, un país cada
vez más comprometido con la educación gratuita y de calidad.

Hoy, cuando se celebra el Día del Maestro, seguramente muchos


recuerdan a quienes como Rodríguez también dejaron enseñanzas
y valores. Maestros que han servido de guía, de pilotos, de
conductores de vida, por eso, cada día llaman a la reflexión, al
encuentro, al estudio, al aprendizaje constante, a la búsqueda, a lo
nuevo, a lo nuestro. Esa es la verdadera libertad.

5.- POR QUÉ SE DICE QUE LAS IDEAS DE SIMÓN


RODRÍGUEZ PROMUEVEN UNA PEDAGOGÍA
PRODUCTIVA

Al hablar de Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez


seguramente todos coincidiremos en la tradicional Biografía del
Maestro y Mentor de nuestro Libertador Simón Bolívar, como un
Caraqueño universal el cual con la misma suerte de otros
venezolanos ecuménicos como el Mariscal Sucre, el Maestro Juez
Soto, Cruz Diez, Jacinto Convit, entre muchos otros que son más
valorados en el exterior que en sus propios países, o seguramente
como un fiel y leal enamorado de la educación, no obstante, más
que su historia nos deja como herencia su vigencia porque sus
postulados están tan intactos como en el momento histórico del
cual fueron referidos.

En la actualidad vivimos tiempos el cual si bien para muchos


pudieran ser de desesperanza y pesimismo como actualmente lo
evidencian las migraciones de compatriotas al exterior entre ellos
no solo talentosos profesionales sino muy jóvenes, la
significativa deserción escolar en las universidades del país ante
la carencia de respuesta de estas instituciones a las expectativas
de sus educandos, el lenguaje anímico de una población que solo
conoce como doctrina de vida la pirámide de Maslow (consumir
para llegar a la autorrealización), para otros en los cuales me
integro seguramente en una posición muy terca pero inclaudicable
son tiempos de convertir las adversidades en oportunidades, de
que como dijera Gramsci “de que lo viejo termine de morir para
que lo nuevo termine de nacer” algo muy concordante con lo que
dijera nuestro Cruz Diez “en Venezuela hay que inventarlo todo
de nuevo que maravilla”
En sintonía con el párrafo anterior es necesario iniciar con algo
que muy acertadamente dijera el Maestro “El hombre no es
ignorante porque es pobre, sino todo lo contrario.” Soy de los que
cree seguramente de manera muy necia que mientras la población
debate de que si el problema es económico o si es político este
servidor asume que el problema es educativo ya que la educación
puede transversalizar en los problemas morales, económicos,
políticos, productivos existentes en la sociedad venezolana
mientras no exista una educación de pertinencia enmarcada en el
proyecto país seguiremos escuchando el postulado del Maestro
“Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera
lo compra.” Diariamente en ese país polarizado observamos como
con un lenguaje soez la población entre ellos los dirigentes
políticos (los cuales como representantes de sus seguidores
deberían dar el ejemplo) se enfocan más en los puntos que no
separas, cuales borrachos peleando por una botella vacía, que en
avocarse a los puntos comunes que afectan a la población, por lo
que el “Enseñen, y tendrán quien sepa; eduquen, y tendrán quien
haga.” Que refería el maestro claramente nos dice que en este
momento histórico es insuficiente tener millones de profesionales
o tener la 5ta mayor matricula en materia universitaria si el
método solo forma, pero no transforma al ser humano.

En relación a lo planteado el nuevo modelo educativo no puede


seguir abocándose solo para graduar para el mercado laboral
como fiel culto al modelo rentista muy criticado en el siglo XXI
pero muy silenciado su señalamiento en el siglo XX cuando Pérez
Alfonso hablaba de cómo nos hundíamos en el excremento del
diablo, ahora bien Robinson en su momento pero muy pertinente
en este tiempo refiriere “Toca a los maestros hacer conocer a los
niños el valor del trabajo, para que sepan apreciar el valor de las
cosas.” Hoy escuchamos a los dos ministros de educación (uno
Sociólogo y el otro Politólogo) hablando de proyectos socio
productivos de los cuales todavía no se conocen resultados
significativos, por el contrario, vemos más perdida de dinero y de
tiempo no por la intención el cual no solo es buena y necesaria
sino por el método implementado, no se puede aspirar de que un
proyecto sea “socio productivo” sino socio producimos la
conciencia, esto inicialmente no es un problema de más papas o
la sustitución de ganados por conejos, y mucho menos cuestión de
publicidad para ver qué Director o Rector mando la mejor foto,
por el contrario como el mismo comandante Chávez lo refiriera
“una revolución se hace con métodos revolucionarios” si la acción
educativa no hace énfasis de una manera planificada, coherente y
pertinente ante los presentes desafíos sobre el que sembrar, donde
sembrar, como sembrar, para que sembrar, se cumpliría el
postulado de Simón Rodríguez “Nadie hace bien lo que no sabe;
por consiguiente nunca se hará República con gente ignorante”

Esa búsqueda de la creación de una nueva conciencia a través de


una pertinente acción educativa se enmarca en el pensamiento
Robinsoniano cuando refiere “Enseñar es hacer comprender, es
emplear el entendimiento, no hacer trabajar la memoria.” Por lo
que es tiempo de tomar una determinada acción contra la
fragmentación del conocimiento el cual enseña a discriminar y no
a colectivizar, enseña a competir y no a discernir, que embriaga
de conocimiento, pero no de reconocimiento, por ello esa
búsqueda de una educación multidisciplinaria enmarcada en
objetivos transdiciplinarios concuerda con el maestro en su
expresión de que “La fuerza de trabajo fundamental, es la de los
esclavos e indios, quienes ayudaron en labores agrícolas,
construcción de fuertes, ciudades, iglesias y pueblos.” De igual
modo eso conocimiento popular es tan fundamental como el de la
ciencia, pero es imprescindible un conocimiento donde se
fusionen ambas.

De esta manera seguramente, tendremos ingenieros que, si


ingenien, educadores que eduquen, médicos fieles a su juramento
hipocrático y no a la hipocresía del capital, ya que el interés será
enfocado en el aprendizaje y no en la imposición de criterios
como claramente lo demuestra el maestro cuando refiere “No hay
interés donde no se estribé el fin de la acción. Lo que no se hace
sentir no se entiende, y lo que no se entiende no interesa. Llamar,
captar y fijar la atención, son las tres partes del arte de enseñar.”
Es ese sentido esa educación de pertinencia y coherencia rompe
con lo conductual para enfocarse en lo experiencial y en el
proyecto de vida del educando
Por consiguiente, esa búsqueda por una verdadera paz, soberanía,
libertad, que TODOS los políticos ofrecen y del cual las mayorías
nos cuesta entender que las grandes transformaciones vienen
desde los cimientos y no desde las alturas, no pasa por esperar
que dicen los representantes de gobiernos extranjeros los cuales
no se sabe si se preocupan más por nuestra nación o por nuestros
recursos naturales, tampoco por quien ofrece ayudarnos no
descartando una intervención militar contra nuestra patria, ni
mucho menos por los que en elecciones se hacen llamar
representantes y protectores del pueblo pero cuando este exige
respuesta lo llaman traidor y tonto útil.

Por el contrario esto pasa primeramente por un plan de


concienciación nacional donde a través de una pedagogía del
compromiso donde el ente educativo, los medios de
comunicación, la iglesia, el sector empresarial y comercial, el
gobierno hagan su aporte en función de la sociedad, sino que
dichos planes y acciones se enmarquen en función de un proyecto
país y no en ambiciones personalista como se observan de lado y
lado, algo similar al juego del anillo en las tortas de bodas, en ese
sentido en relación a la búsqueda de un plan coherente “¿Dónde
iremos a buscar modelos? La América Española es original.
fundar unas y otro. O inventamos o erramos.”
6.-POR QUÉ ALGUNOS AUTORES PLANEAN QUE LA
PEDAGOGÍA LALINOAMERICANA ES COMPLEJA

1¿Qué significa tener un acercamiento complejo en educación? Es


evidente que la respuesta a esta pregunta dependerá de lo que
comprendamos por educación. Pero también es evidente que al
plantearnos esta pregunta no nos encontramos en el vacío respecto
al significado de esta palabra. Existe un imaginario que pocas
veces explicitamos o, tal vez, que dejamos de lado sin analizar
conscientemente todas las tensiones internas que éste incluye.
Basta considerar todo el problema de la calidad de la educación y
observar cuáles son los parámetros utilizados para diagnosticar
esta situación: las pruebas estandarizadas SIMCE, PISA, TIMMS,
etc. Desde ese punto de vista existe un problema de resultados
escolares. Pero ¿podemos extrapolar esta situación y declarar que
“la educación” pasa hoy en día por un problema de calidad? De la
misma manera, al hablar de la complejidad en educación
ocupamos un imaginario implícito y asociamos esta idea a un área
bien precisa: la didáctica. Permítanos hacer una digresión e
invocar las ideas de la Didáctica Magna de Comenius. Ignoramos
si alguien habría formalizado un conjunto de ideas didácticas de
la manera que lo hizo este pedagogo checo en el siglo 17. Así,
Comenius señala que para transmitir los conocimientos es
necesario pasar de elementos simples para construir elementos
complejos. Esto nos daría una idea técnica pedagógica clara:
desmontar las situaciones que se desean estudiar y estudiar los
elementos atómicos de éstas. Un contemporáneo de Comenius, el
francés Descartes, plantearía algo similar en el Discurso del
Método (1637), en relación al razonamiento geométrico aplicado
al razonamiento general.

2Pero ¿es esta la única manera de considerar la “complejidad” de


la educación? Quisiéramos reflexionar en este artículo sobre
posibles direcciones para pensar una educación compleja. Para
esto es necesario explorar una tensión previa: aquella que aparece
entre la educación y la instrucción. Luego debemos preguntarnos
sobre el sentido que tiene una eventual aplicación de la
complejidad a estos dominios. En particular, y previo a todo,
debemos definir de alguna manera esta complejidad.

Precisando la “complejidad”

1 Los títulos de los volúmenes de La Méthode son ilustrativos.


La méthode 1 : La Nature de la Nature (...)

3Una mirada intuitiva nos hace oponer lo complejo a lo simple.


En el contexto que queremos tratar quizás sea mejor hablar de la
complejización y de la simplificación de un fenómeno educativo.
De esta manera, una mirada simplificadora tenderá a reducir el
proceso educativo a una secuencia lineal de causa y efecto. En el
caso contrario, una mirada compleja buscará una situación que
intuitivamente consideramos “compleja” en el sentido de que no
es simple. Como vemos, es necesario profundizar el sentido de
esta palabra e intentar caracterizar lo que comprendemos por
complejo. En este contexto, el pasar por la referencia de Edgar
Morín es casi obligado. Este sociólogo y filósofo francés ha
desarrollado durante toda su vida una teoría sobre el pensamiento
complejo, que él plantea como un nuevo paradigma científico,
donde las disciplinas se articulan para dar cuenta de una realidad
que no se deja domar por ninguna de ellas por separado. Su obra
maestra, La méthode, cuenta con seis volúmenes, los cuales tocan
variados temas que se articulan para intentar la construcción este
paradigma moriniano1.

“¿Qué es la complejidad? En primer lugar, la complejidad es un


tejido (complexus: lo que es tejido junto) de constituyentes
heterogéneos asociados inseparablemente: ella plantea la paradoja
del uno y de lo múltiple. En un segundo lugar, la complejidad es
efectivamente el tejido de los eventos, acciones, interacciones,
retroacciones, determinaciones, riegos, que constituyen nuestro
mundo fenoménico” (Morin, 2005: 21).

4Para Morin el pensamiento moderno sufre de la patología de la


“hiper-simplificación” la cual nos vuelve ciegos a la complejidad
de lo real (Morin, 2005: 23). Según él se trata de una inteligencia
ciega (Morin, 2005: 18) ligada al problema de la organización del
conocimiento. ¿Cómo comprender este punto de vista? La
oposición intuitiva entre lo complejo y lo simple nos da la clave:
la complejidad busca comprender la realidad con toda su
dinámica, sin simplificarla a fin de hacerla más “estudiable”. Un
ejemplo sacado de las ciencias humanas puede ser bastante
aclarador. En palabras de Morin:

“La visión no compleja de las ciencias humanas, de las ciencias


sociales, es pensar que hay una realidad económica de un lado,
una realidad psicológica de otro, una realidad demográfica de
otro, etc. Se cree que las categorías creadas por las universidades
son realidades, pero se olvida que en lo económico, por ejemplo,
están las necesidades y los deseos humanos. Detrás del dinero,
hay todo un mundo de pasiones y está la psicología humana”
(Morin, 2005: 92).

5Morin plantea tres principios que según él pueden ayudarnos a


pensar la complejidad (Morin, 2005: 98 – 100)

6a) El principio dialógico: se trata de mantener la dualidad en el


seno de la unidad, de asociar dos términos a la vez
complementarios y antagonistas. Por ejemplo, en la reproducción
biológica donde existe el principio trans-individual de la
propagación de la especie y el principio de la existencia
individual. Dos principios opuestos pueden entonces colaborar y
producir una dinámica compleja.

7b) El principio de la recursividad organizacional: un proceso


recursivo aparece cuando los productos y los efectos son al
mismo tiempo las causas y los productores de lo que los produce.
Un ejemplo de esto es la dinámica entre los individuos y la
sociedad: la sociedad produce los individuos, pero a la vez los
individuos producen la sociedad.

8c) El principio Holo gramático: la idea aquí es que la parte


contiene al todo y que el todo contiene a la parte. En biología esto
es claro: cada célula de nuestro organismo contiene la totalidad de
la información genética de éste.

9Estos tres principios pueden ser concebidos como la base de la


postura compleja de Morin. Existe, sin embargo, otra idea que nos
resultará importante al querer pensar una educación compleja: la
idea de la incertidumbre. Según Morin la complejidad está ligada
también a una mezcla de orden y desorden que produce
incertidumbre en los sistemas altamente organizados, como los
organismos biológicos o las sociedades (Morin, 2005: 49).

2 Una buena introducción a las ideas de Morin es su libro


Introducción al pensamiento complejo (Mori (...)

10En sus numerosos escritos2 Morin desarrolla sus ideas


referentes a la complejidad a través de una utilización –en menor
o mayor grado explícita– de estos principios. Al menos uno de sus
textos toca directamente el problema de la educación: se trata del
conocido Los siete saberes necesarios para la educación del
futuro, editado por la UNESCO. En éste, Morin expone lo que
podríamos llamar una aplicación de sus ideas al dominio de la
educación. No nos concentraremos, sin embargo, en este texto
sino que más bien tomaremos su marco de referencia como una
manera posible, y por cierto no la única, de entender la
complejidad.

¿Complejidad en la escuela o complejidad de la escuela?

3 Alguien podría argüir que no es posible separar ambas, ya que


si se quiere tener un acercamiento v (...)

11Si queremos asociar la idea de la complejidad con el problema


educativo una primera pregunta que debemos plantearnos es si
queremos enfrentar este problema como la necesidad de incluir un
acercamiento complejo dentro del trabajo de la escuela. Nos
referimos aquí a un enfoque en relación al conocimiento. Esta
sería una primera posibilidad. La segunda, que no es excluyente
en relación a la primera, sería la posibilidad de concebir la escuela
– como institución – desde una perspectiva compleja. En este
último caso nos referimos a las relaciones que pueden darse en su
interior como sistema y entre ésta y otros sistemas ubicados en su
entorno3.

12Intentemos aplicar la idea intuitiva de la complejidad antes


expuesta. En el primer caso, aquél en relación al conocimiento, un
acercamiento complejo implicará de partida una redefinición de
un enfoque basado en la compartimentación de diversas
disciplinas. Sabemos que la separación en disciplinas es una
manera de simplificar el estudio de la realidad. Se trata de la idea
de Comenius expuesta anteriormente. Hay aquí un interesante
juego que se establece entre un impulso didáctico (simplificar la
realidad para aprehenderla) y un efecto de pérdida de contacto
con la realidad. Podemos decir que en el momento en que
extraemos una línea de conocimiento de un fenómeno complejo (a
través del enfoque en una disciplina por ejemplo), cortamos una
serie de conexiones que hacen que esta línea pierda una parte
importante de su riqueza.
13Intentemos ahora aplicar el cuadro de la epistemología
moriniana a esta idea. La simplificación de un fenómeno
complejo puede buscar la eliminación de una contradicción
inherente a éste. Así, por ejemplo, cuando aprendemos la ley de la
caída libre de los cuerpos, evitamos el introducir el efecto del roce
del aire, al menos si queremos establecer una “ley natural” como
la atribuida a Galileo. Se trata de una aproximación de primer
orden, pero en ningún caso de lo que observamos en la realidad.
El principio dialógico aparece aquí como la contraposición entre
un movimiento ideal en el vacío y la acción del aire. Desde este
punto de vista la didáctica tiene el peligro de alienarnos de la
realidad. La situación se agrava si consideramos que en muchos
establecimientos educacionales las posibilidades experimentales
son limitadas (ya sea por falta de instrumentos o de tiempo,
debido a la necesidad de cubrir extensos programas). En este caso
el profesor se contentará con “contar” a sus alumnos el resultado
de la experiencia, sin que ellos hayan podido observarla
directamente. Si esto hubiera sido así, la diferencia entre la
realidad compleja y la idealización serían expuestas claramente.

14¿Se trata entonces de una alienación de la realidad? Creemos


que sí. El cercenar el conocimiento en aspectos separados nos
hace olvidar las condiciones reales en las cuáles éstos se
desarrollan. Nuestro ejemplo anterior en el caso de la mecánica
simple puede resultar anecdótico. ¿Pero qué sucede cuando
hablamos de disciplinas como la economía? El trabajo con
modelos económicos que simplifican la realidad compleja
(psicológica y sociológica, como describe Morin en la cita
mostrada más arriba) nos llevan a la formación de personas que
terminarán exponiendo una fuerte tendencia a mirar la realidad a
través de dichos modelos. Imaginémonos tan sólo el efecto que
puede tener un economista que trabaje para el gobierno, y para
quien las personas sean sólo consumidores que buscan satisfacer
un conjunto de preferencias. La tríada entre el conocimiento
(abstracto), realidad y alienación puede tener así enormes
consecuencias.

15Intentemos ahora pensar la escuela en sus relaciones internas y


externas. La escuela se inserta en un sistema social complejo y
refleja – a través de la idea Holo gramática de Morín, por ejemplo
– las relaciones de esta sociedad. No podemos separar la dinámica
de la escuela de la dinámica social, ambas están intrínsecamente
implicadas una en la otra. De la misma manera, la escuela inculca
una manera de ver el mundo, la cual afectará a sus pupilos y los
cuales subsecuentemente producirán la escuela. Vemos que la
sociedad aparece repetida en la estructura de la escuela y
viceversa.
16Pero, ¿es esto necesariamente así? ¿No podemos pensar una
escuela que no reproduzca las condiciones sociales de manera tan
inexorable? Una gran cantidad de movimientos pedagógicos
alternativos han sido propuestos, los cuales buscan precisamente
romper esta dependencia y utilizar la escuela como foco de
cambio social. Es claro que se trata de movimientos que por
definición intentarán estar al margen y que buscarán a partir de
esta marginalidad influenciar el resto del sistema, o al menos una
parte de su comunidad. Un ejemplo claro de esto son algunos
movimientos libertarios (Avrich, 1980; Martín Luengo, 1993). La
complejidad de la escuela – como institución pública – aparece
entonces esencialmente a partir de su carácter de sistema abierto a
la sociedad.

17Por otra parte, tenemos la alta complejidad de las relaciones


entre todos los actores de la escuela. ¿Podemos negar los
múltiples aspectos de las relaciones humanas entre estudiantes y
profesores en una institución educativa? ¿Podemos considerar
también los lazos entre las personas y la institución, como ente
abstracto? La aplicación de estas relaciones en la escuela será
función de lo que pensemos deba suceder como proceso educativo
en el seno de ésta. Esto nos lleva a una de las tensiones
importantes que aparecen en la filosofía de la educación.
MÓDULO 2
ROL DEL DOCENTE COMO INVETIGADOR EN EL AULA
DE CLASES

El concepto del docente investigador surge de la obra de


stenhouse (1984) cuando promulga la investigación y desarrollo
del curriculum, en donde defiende la necesidad de que el docente
asuma una actitud investigadora sobre su propia práctica y define
esta actitud como una disposición para examinar con sentido
crítico y sistemáticamente la propia actividad práctica.

Desde esta postura la investigación crítica en la acción puede


afianzar, desarrollar o modificar el conocimiento profesional, para
adaptarlo a las múltiples circunstancias concretas, que se dan en el
proceso de enseñanza y aprendizaje.

Las experiencias prácticas se convierten en un tipo de


conocimiento reflexivo y crítico, enfrentado la coerción que las
instituciones políticas y sociales ejercen sobre la práctica
educativa.

La investigación acción debe surgir del interés del docente para


generar procesos de análisis, para poder identificar, comprender y
explicar la acción educativa, en donde el docente actúa como
teórico crítico, como creador de sus propias teorías, comprobando
su validez y aplicación en la práctica.

SER DOCENTE

La profesión docente en todos los niveles educativos está en


continua evolución generando cambios en la sociedad actual.

El rol del docente viene determinado por la acción conjunta de la


autocrítica, como proceso de reflexión, que se genera para la
continua toma de decisiones y de esta manera mejorar la praxis
educativa.

Los factores que inciden en los cambios en la labor docente son:


las situaciones presentadas en el aula y fuera de ella, las
informaciones publicadas en los medios de comunicación, las
políticas educativas, los avances tecnológicos, los cambios en los
diseños curriculares y las diferentes corrientes pedagógicas.

Por esta razón el docente a través de los años su rol dentro de la


acción educativa ha generado cambios, desempeñándose como
orientador, mediador, investigador y promotor social, ayudando
en el desarrollo personal y social a los estudiantes, pero ante todo
debe ser amigo, experto, confidente y crítico que ayuda a sus
estudiantes a clarificar el futuro, desarrollar valores y a promover
sus relaciones interpersonales.
MÓDULO 3
INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPATIVA.
TRANSFORMADORA COMO HERRAMIENTAS DE LA
INSTITUCIONES EDUCATIVAS

Acción Participativa (IAP) como elemento de fortalecimiento


educativo:

La investigación acción participativa es una metodología que en


los procesos de participación local ha logrado éxitos en su
aplicación. En este artículo se revisa su aplicación en la Escuela
Bolivariana "El Paramito" del Municipio Miranda Estado Mérida,
tratando de incentivar la toma de decisiones democráticas
mediante procesos participativos donde la influencia del ambiente
sobre el saber mismo juega un papel transcendental. En el inicio
de esta investigación la problemática encontrada fue la débil
formación en los procesos de participación de la comunidad
escolar. Por lo tanto, luego de varias jornadas de interacción con
los actores educativos se propuso "formar a la comunidad escolar
en la U.E.B. "El Paramito" mediante de la investigación acción
participativa como estrategia de acción socio-cultural aplicando el
proyecto educativo comunitario". El paradigma que se utiliza en
la investigación es el crítico – reflexivo entre la teoría y la
práctica. La metodología utilizada es la Investigación Acción
Participativa, Kemmis y sus colaboradores (1988) con el modelo
comunitario a seguir. Según Fals Borda (1981) la IAP "se
relaciona más con una actividad de investigación propia de base
popular sobre su realidad que con una acción receptiva de
investigación realizada por élites ajenas a ellas". La validación de
la información se ha obtenido mediante la aplicación de
herramientas de calidad tales como participación comunitaria,
reuniones formales e informales, informes, fotografías, diagrama
causa-efecto utilizando el método de triangulación que supone el
empleo de distintas estrategias que permiten validar las
proposiciones teóricas-prácticas en los diferentes niveles de
análisis