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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior


Universidad Nacional Experimental
“Rómulo Gallegos”
Aldea Universitaria “Gran Mariscal de Ayacucho”
Cantaura, Estado Anzoátegui

El imputado y el acusado

Prof.: Bachiller:
Simón Flores Vilera Nerida. C.I:12969475

Cantaura, Julio 2014

Introducción

Es pretensión con este trabajo aportar sobre dos cuestiones igualmente sensibles e
importantes en relación a ese sujeto esencial del proceso penal que es el imputado. La
primera de ellas tiene que ver con el momento a partir del cual se adquiere tal condición y
consiguiente reconocimiento de los derechos que de ello dimana. La segunda persigue
develar si asiste a este sujeto procesal el derecho a obtener el sobreseimiento cuando,
relacionado con un hecho presuntamente delictivo, no ha sido indagado.

En el marco de un proceso el acusado deja de ser sujeto de derechos y es convertido en


objeto de persecución, con lo cual la naturaleza del proceso adquiere una connotación
sancionatoria indudable y es efectivamente un instrumento de castigo, adicionado a las
penas.

El Imputado, es la persona sospechosa de ser autor o participe del hecho criminal. La


condición de imputado perdurará hasta el momento en que juez de control, admitida la
acusación, dicte el auto de apertura a juicio en la forma prevista en el COPP, en donde
adquiere la condición de acusado.

El acusado, es la persona a quien se le imputa la comisión de un delito. Claro es que la


acusación no presupone la culpabilidad del imputado, ya que la causa que se le siga puede
ser sobreseída definitivamente o terminar en una absolución.

La condición del imputado y del acusado

El artículo 126 del Código Orgánico Procesal Penal señala:


“Se denomina imputado o imputada a toda persona a quien se le señale come autor o
autora, o participe de un hecho punible, por un acto de procedimiento de las autoridades
encargadas de la persecución penal conforme a lo establecido en este Código.
Con la admisión de la acusación, el imputado o imputada adquiere la condición de acusado
o acusada.
La denominación de imputado o imputada podrá utilizarse indistintamente en cualquier fase
del proceso.

El imputado es aquel contra quien se dirige la acción penal, vale decir, es la persona a quien
las autoridades encargadas de la persecución penal consideran autora o participe de un
hecho punible y que, por tanto, tiene la necesidad de defenderse de las imputaciones que le
vinculan a ese delito. La palabra imputado viene del verbo imputar, que significa atribuir o
asociar un hecho con una persona o con otro hecho. A la persona señalada de cometer delito
se la llama imputado porque a esa persona se le atribuye la intervención en la preparación,
facilitación o ejecución del delito. Así las cosas, la palabra «imputado» tiene una
connotación oficial, pues solo se considera tal a la persona a quien las autoridades le hayan
dado ese carácter en una investigación penal, pues antes de eso se le suele llamar
«sospechoso», «indiciado» y hasta «sindicado».

Por disposición de la ley, la denominación de «imputado» se aplica a la persona señalada,


solamente durante la fase de investigación o preparatoria, ya que después de la admisión
acusación se le denomina «acusado». Sin embargo, el acusado sigue siendo un imputado,
ahora con más razón, pues las imputaciones o señalamientos en su contra se supone que
tienen en la acusación mayor basamento.

Cuando tratamos de utilizar una palabra que designe al sujeto pasivo del proceso penal en
todas sus fases o estadios, generalmente usamos las denominaciones de «reo», «procesado»
e «imputado», válidas todas ellas antes de la sentencia firme condenatoria, ya que después
de esta, el sujeto será denominado «penado» o «condenado».

Algunos ordenamientos jurídicos consideran que pueden tener la cualidad de imputado


tanto las personas naturales o jurídicas. Hasta ahora, en Venezuela sólo podían comparecer
como imputadas las personas naturales, pero a partir de la promulgación de la Ley Orgánica
Contra El Tráfico Ilícito y el Consumo de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas de 26
de octubre de 2005, publicada en la Gaceta Oficial No. 5.789 de la misma fecha y de la Ley
Contra La Delincuencia Organizada, publicada en la Gaceta Oficial No. 38.281 del 27 de
septiembre de 2005, se ha establecido la posibilidad de que las personas jurídicas
involucradas en la legitimación de activos provenientes del tráfico de drogas o de la
actividad de grupos criminales organizados sean imputadas como autoras de delitos en ese
sentido.

Para que una persona natural pueda ser considerada imputado en el proceso penal es
condición indispensable que se trate de una persona que se mantenga con vida desde el
momento de incoación del proceso hasta el procedimiento de la sentencia firme que le
ponga fin por lo que a ella respecta; que tenga, además, la edad que la ley requiere para ser
considerado válidamente como imputado y que goce de la salud mental necesaria para ser
sujeto de responsabilidad penal. En nuestro procedimiento penal, pueden ser imputados
todos los ciudadanos mentalmente capaces, mayores de doce años. Los que tengan los doce
años cumplidos y no hayan arribado aun a los dieciocho años de edad podrían responder
ante la jurisdicción penal de adolescentes prevista en la LOPNNA. Los mayores de
dieciocho años pueden ser imputados ante la jurisdicción penal ordinaria y los militares
activos podrán responder ante la jurisdicción penal militar por los delitos previstos en el
COJM en concordancia del artículo 261 de la CRBV.

Derechos del imputado

Toda persona que se encuentre involucrada en un procesal penal por estar señalada como
responsable en la comisión de un hecho punible o como partícipe, tiene los siguientes
derechos:
Artículo 127. Derechos
El imputado o imputada tendrá los siguientes derechos:
1. Que se le informe de manera específica y clara acerca de los hechos que se le imputan.
2. Comunicarse con sus familiares, abogado o abogada de su confianza, para informar
sobre su detención.
3. Ser asistido o asistida, desde los actos iniciales de la investigación, por un defensor o
defensora que designe él o ella, o sus parientes y, en su defecto, por un defensor público o
defensora pública.
4. Ser asistido o asistida gratuitamente por un traductor o traductora o intérprete si no
comprende o no habla el idioma castellano.
5. Pedir al Ministerio Público la práctica de diligencias de investigación destinadas a
desvirtuar las imputaciones que se le formulen.
6. Presentarse directamente ante el Juez o Jueza con el fin de prestar declaración.
7. Solicitar que se active la investigación y a conocer su contenido, salvo en los casos en
que alguna parte de ella haya sido declarada reservada y sólo por el tiempo que esa
declaración se prolongue.
8. Ser impuesto o impuesta del precepto Constitucional que lo o la exime de declarar y, aun
en caso de consentir a prestar declaración, a no hacerlo bajo juramento.
9. No ser sometido o sometida a tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes de
su dignidad personal.
10. No ser objeto de técnicas o métodos que alteren su libre voluntad, incluso con su
consentimiento.
11. Solicitar ante el tribunal de la causa el sobreseimiento, conforme a lo establecido en este
Código.
12. Ser oído u oída en el transcurso del proceso, cuando así lo solicite.

Derechos del acusado


Los derechos de una persona acusada de un crimen complementan los Derechos de las
Personas en las Investigaciones al incluir los procedimientos de protección para un debido
proceso de juicio. Estos procedimientos normalmente incluyen:

 El derecho de presunción de inocencia hasta que se compruebe la culpabilidad en


un juicio público imparcial.

 El derecho de asistencia legal. En un caso penal, el acusado tiene derecho a un


abogado competente. El sistema legal de algunos países garantiza que los acusados
de bajos recursos cuenten con un abogado provisto por el estado o por el sistema
de defensa pública, especialmente en casos de delitos graves y aquellos con
posibilidades de sentencias severas.

El acusado tiene el derecho de hablar con su abogado antes de cualquier


interrogatorio policial, durante el proceso y en cualquier otra etapa crítica del
proceso en su contra. El acusado puede renunciar al derecho de asistencia legal,
pero debe hacerlo en el entendido de que reconoce las consecuencias de ello.

 El derecho contra la auto incriminación. El cargo de prueba en un caso criminal


corresponde al demandante. El acusado no tiene que proveer a la policía o a la
fiscalía ninguna prueba que pueda ser usada en su contra. Este derecho protege al
acusado contra la posibilidad de ser forzado a revelar hechos incriminatorios. Esto
evita el uso de la tortura o de otro medio para forzar confesiones.

 El derecho de información. Esto comprende el derecho a saber cuáles son los


cargos en su contra, de confrontar a los testigos y de tener acceso a la evidencia en
su contra.

 El derecho a un juicio público y expedito, con un juez o un jurado imparcial, en el


área donde el delito fue cometido. Al mismo tiempo, el acusado debe disponer de
tiempo suficiente para preparar su defensa.

 El derecho a presentar una defensa. Esto comprende la capacidad de mostrar


hechos y evidencia, de examinar a los testigos de la fiscalía durante el juicio y de
exigir la comparencia de testigos en su favor. También incluye la posibilidad de
contar con testigos expertos independientes.

 El derecho de apelación si los derechos procedimentales y de debido proceso del


acusado no fuesen respetados.

La garantía constitucional del derecho a la defensa

El Derecho a la defensa constituye una garantía constitucional donde se asegura a los


interesados la posibilidad de efectuar a lo largo de todo el proceso sus alegaciones
(probarlas y controvertirlas), con la seguridad de que van hacer valoradas en la sentencia
conforme a derecho.

Es la posibilidad de argumentar y rebatir los fundamentos de hecho que la parte contraria


haya podido formular en apoyo a las suyas. Se dice que es una característica que compete a
todas las partes del proceso y es indispensable que las partes hagan uso de él o no.

Además se manifiesta en el hecho de que las partes de un proceso siempre han de estar
informadas de las actuaciones del procedimiento, mediante la notificación de las
resoluciones que afecten a cada una de ellas y que, en definitiva, inciden en el proceso.

La Constituciones políticas prevén las garantías del debido proceso. En nuestro caso, dichas
garantías están señaladas en el Artículo 49 C.R.B.V.

“El debido proceso se aplicará a todos las actuaciones judiciales y administrativas, y en


consecuencia”
• Derecho a la defensa.
• Derecho a la presunción de inocencia
• Derecho a ser oído.
• Derecho a ser juzgado por los jueces naturales.
• Derecho a no confesión contra si mismo. Validez de la confesión.
• Nullun crimen nulla poena sine lege. Sanciones en leyes preexistentes.
• Principio Non bis in inden.
• Responsabilidad del Estado por error judicial.

Defensa Material

La facultad del imputado de intervenir en el proceso penal que contra él se ha incoado, así
como también de llevar a cabo todas las actividades procesales necesarias para evidenciar
la falta de fundamento de la potestad penal que contra él ejerce el Estado.
La defensa material, pues, se constituye en el conjunto de medios de vigilancia e
intervención de los cuales dispone una persona imputada para subsanar las actuaciones u
omisiones lesivas a sus derechos por parte del juzgador y el titular de la acción penal, en un
proceso.

Defensa Formal

Es el conjunto de actos que puede y debe desarrollar el defensor para la preservación o


aseguramiento del debido proceso. Así, la defensa de forma, se asocia al cumplimiento de
los aspectos adjetivos en las actuaciones procesales, como garantía del respeto al Debido
Proceso, y al Derecho a la Defensa. En este sentido, una variable indisoluble de la defensa
de forma es: la oportunidad procesal, referida al momento justo en que corresponde a la
defensa realizar una determinada actuación.

Clases de defensa
Dentro de los tipos de defensa que existen se encuentran la llamada defensa material o
personal y la defensa técnica, que es la que realiza el especialista o letrado en derecho.

La defensa material, generalmente se realiza en la primera fase de la pesquisa, es decir en la


fase preparatoria, ya que en esa oportunidad el sindicado o señalado como autor de un tipo
penal podrá hacer valer sus argumentos de rechazo, bien reaccionando ante la imputación,
vale decir negándola o guardando silencio, o bien aceptando la pretensión de la parte
acusadora, nadie más que el imputado está en capacidad pues de hacer valer su presunción
de inocencia.

En la defensa material, también tiene derecho el imputado de excepcionarse, o presentar los


elementos de convicción que a su juicio puedan establecer que él no es el autor del tipo que
se le pretende imputar. Es pues, la defensa material renunciable, por que el imputado puede
o no declarar en razón de la garantía constitucional que existe a su favor (artículo 49 ordinal
5° Carta Magna), por que puede callar total o parcialmente, o sencillamente no intervenir
ofertando pruebas a su favor, no formular alegaciones de cualquier especie, asumir un papel
pasivo, sin que con esta actuación pueda considerarse nula su actuar.

En cambio la defensa técnica, que es la que ejerce el profesional letrado para ello, no es
renunciable toda vez que tiene una importancia significativa de carácter constitucional y
pública, ya que aún cuando el imputado exija en determinado momento que no se le
defienda, el funcionario judicial, entiéndase juez, debe designarle uno de oficio, porque en
este tipo de defensa tiene un interés preponderante la sociedad, y se anula toda actuación
procesal que se adelante sin la presencia del defensor.

Posibilidad de renuncia a la defensa formal


La admisión de los hechos, es un procedimiento especial que procede cuando el imputado
consiente en ello, reconoce su participación en el hecho que se le atribuye, lo cual conlleva
a la imposición inmediata de la pena con una rebaja desde un tercio de la mitad, atendidas
todas las circunstancias y considerando el bien jurídico afectado y el daño social causado.

La admisión de los hechos supone una renuncia voluntaria al derecho a un juicio, principio
garantizado no sólo por el Código Orgánico Procesal Penal sino por instrumentos
internacionales ratificados por la República; y al mismo tiempo, tal admisión evita al
Estado el desarrollo de un proceso judicial que siempre resultará costoso”.

Conclusión
El imputado se convierte en procesado cuando hay una resolución judicial, que se llama
“auto de procesamiento”, en la que se dice que hay indicios fundados de que es el
responsable del hecho que está siendo objeto de investigación judicial.

Una vez acabada la instrucción (la investigación judicial), cuando ya se tienen todos los
datos posibles, se da traslado de las actuaciones a las partes acusadoras, éstas formulan
escrito de acusación y el juez dicta auto de apertura del juicio oral. En ese momento, ya no
tenemos ni un imputado, ni un procesado, sino un acusado.

Obviamente, el acusado todavía goza de presunción de inocencia, pero, si llega a


practicarse prueba suficiente, se le considerará culpable; será condenado en sentencia.

Vemos, por tanto, que los nombres responden a distintas fases del procedimiento, de
manera que, si utilizamos una palabra u otra, no da igual, estaremos diciendo que nos
encontramos en una fase o en otra distinta.

En definitiva, al imputado en un proceso penal se le atribuye en principio la realización o


participación en unos hechos sancionables penalmente, pero no se le considera todavía
autor de ningún delito: habrá que esperar al desarrollo del juicio para probar su inocencia o
culpabilidad.

Se trata de un "primer nivel" que puede desembocar, si existen verdaderos indicios de


culpabilidad, en que éste pase a considerarse procesado, posteriormente acusado (cuando se
fije con exactitud qué delito ha cometido y en qué grado) y, finalmente, condenado en el
momento en que el juez dicte sentencia.

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