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Bases teóricas

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2005), la diarrea se


define como “el aumento en volumen, frecuencia, y disminución en la
consistencia de las evacuaciones intestinales habituales de un individuo en 24
horas, que duran menos de 14 días, siendo más importante la disminución en
la consistencia que la frecuencia”.

Normalmente la consistencia de la materia fecal es pastosa y su


eliminación es una o dos veces por día, dependiendo de cada individuo en
particular. Cuando aumenta el líquido en el intestino, ésta se hace más acuosa,
es más abundante en volumen o el número de deposiciones aumenta,
produciéndose un episodio de diarrea.

La OMS (2005) estima 1,300 millones de episodios de diarreas en niños


menores de 5 años en países en desarrollo, ocasionando 4 millones de
muertes y ubicándolo dentro de las principales causas de muertes en estos
países.

La diarrea es una forma como el cuerpo humano se desintoxica de


sustancias extrañas, por lo que a la mayoría de las diarreas no se les debe
evitar su curso normal. La aparición de esta se debe en gran parte al grado de
desarrollo socioeconómico de una población, el cual está dado por las
condiciones sanitarias tales como alcantarillado, servicios públicos de agua
potable, recolección y tratamiento de las basuras. Además de otros factores
como son el nivel de educación y la existencia o no de campañas preventivas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2005), la prevalencia


de enfermedades diarreicas y la mortalidad infantil directa o indirecta vinculada
con la contaminación del agua y los alimentos, sólo pueden reducirse mediante
una mejora en las inversiones en medidas preventivas y promociónales para
reducir y eliminar las causas de las enfermedades.

Se considera diarrea aguda a la presencia de deposiciones líquidas o


acuosas, generalmente en número mayor de tres en 24 horas y que dura
menos de 14 días; la disminución de la consistencia es más importante que la
frecuencia. Dura habitualmente entre 4 y 7 días. Se considera resuelta cuando
el paciente no presenta evacuaciones durante 12 horas o éstas no tienen ya
componente líquido. Si la diarrea dura más de 14 días, se la define como
diarrea prolongada y, si dura más de 1 mes, como diarrea crónica. Si en las
evacuaciones hay mucosidades y sangre, se la denomina síndrome disentérico
( ) (Delgado, 2003).

Debe recalcarse que no todos los episodios de diarrea aguda en la


comunidad requieren estudio etiológico, sino principalmente aquellos que duran
más de lo habitual, los que producen deshidratación, se presentan como
síndrome disentérico, o resultan en hospitalización del paciente. Dado el
conocimiento actual sobre la epidemiología y etiopatogenia de la diarrea aguda
y la creciente disponibilidad de métodos diagnósticos microbiológicos, es
impropio formular el diagnóstico de "diarrea parenteral" o de "trasgresión
alimentaría" en pacientes pediátricos, sin una apropiada evaluación de los
potenciales factores y agentes infecciosos involucrados ( ) (Sherman, 2004).

Existen muchos microorganismos diferentes a los virus causantes de la


diarrea, como son algunas bacterias, hongos y parásitos. La forma de adquirir
la infección es por medio de contacto personal y con los niños principalmente,
ya que ellos con frecuencia no realizan un buen aseo de las manos después de
ir al baño o por la ingesta de agua o de los alimentos contaminados.

Dentro de las causas infecciosas de diarrea, la viral es la etiología más


frecuente y dentro de los virus el rotavirus ocupa el primer lugar, no sólo en
Venezuela como país en vía de desarrollo, sino también en otros países.

Los virus que causan diarrea, especialmente el Rotavirus, producen una


lesión parcelar de las células absortivas de las vellosidades del intestino
delgado, con subsecuente migración de células desde las criptas hacia las
vellosidades. Las células de las criptas son relativamente inmaduras y poseen
mayor actividad secretora que absortiva y menor actividad de enzimas
hidrolíticas que las células en el ápice de las vellosidades. Sin embargo, la
maduración de dichas células ocurre prontamente, en un plazo de 24 a 72
horas, lo que le da a la diarrea la característica de ser autolimitada y de breve
duración. Es importante añadir que el compromiso del epitelio absortivo
intestinal es solamente parcial, lo que deja sustanciales áreas con acción
digestiva/absortiva preservada, lo que compensa el déficit de las áreas más
afectadas ( ) (Fernández, 2005).

Dentro de las manifestaciones y síntomas de la diarrea, se tiene que,


existen varios síntomas que pueden acompañar la diarrea, a parte del dolor
abdominal, entre los cuales están, pérdida del apetito, vómito, epigastralgias,
fiebre, dolor de cabeza, teniendo en cuenta que el más importante es la
deshidratación. Esta última se manifiesta por sed, sequedad en la boca, llanto
sin lágrimas y disminución de la orina.

En cuanto a la clasificación de las diarreas, el Boletín Informativo del


Hospital de Niños J. M de los Ríos. (2006) ( ), señala que las diarreas pueden
ser agudas, persistentes o crónicas.

Diarrea acuosa aguda: es aquella que se produce de forma súbita con


la presencia de evacuaciones disminuidas de consistencia o líquidas,
frecuentes y en las cuales hay sangre visible (incluye al cólera), puede durar
varias horas o hasta catorce días (usualmente menos de 7 días).
Frecuentemente se acompaña de fiebre, vómitos, hiporexia, ocasionalmente
convulsiones y su complicación principal es la deshidratación. Los agentes
infecciosos relacionados más frecuentemente con la presencia de
deshidratación son el rotavirus, la e. coli enterotoxigénica y durante las
epidemias de vibrio cholerae.

Diarrea sanguinolenta aguda o disentería: se utiliza este término de


disentería para describir aquellas evacuaciones diarreicas en las cuales hay
sangre visible en las heces. Por lo general son de poco volumen, presentan
moco y se acompañan de fiebre, dolor abdominal, pujo y tenesmo. Sus
principales complicaciones son la lesión intestinal, sepsis y desnutrición. Puede
haber deshidratación. Este tipo de diarrea también puede ser causado por
etiologías no infecciosas tales como Colitis Ulcerativa, Enfermedad de Crohn,
radiaciones, diverticulitis y colitis isquémica.

Diarrea Persistente: es aquella que comienza de forma aguda pero se


prolonga de forma inusual durante catorce o más días. Puede estar ocasionada
a un mal manejo nutricional o uso indebido de antimicrobianos en un episodio
de diarrea aguda. El principal peligro lo constituyen la desnutrición y las
infecciones extra intestinales severas.

Diarrea Crónica: cuando su duración excede las cuatro semanas.

Adicionalmente, este mismo autor refiere que hay un tipo de diarrea,


llamada la diarrea del viajero, que se presenta cuando un individuo se desplaza
de un lugar a otro cambiando sus hábitos alimentarios.

En relación a la Diarrea Aguda, (Revista Medica ILADIBA) (2003), señala


que ésta aparece de forma repentina con un aumento en la cantidad de las
heces, fluidez o frecuencia del movimiento intestinal, acompañados de dolor de
estómago o retortijones.

Esta misma referencia, señala que la causa de las diarreas agudas, en


la mayoría de los casos, se inicia por un ataque repentino de evacuaciones
líquidas, indicando la presencia de un organismo infeccioso, generalmente es
bacteria, entre los cuales se mencionan:

Vibrio Cholerae: Este microorganismo produce el cólera, enfermedad


que causa la muerte al agotar las reservas de agua, sodio, cloro, potasio y
otras sales vitales, por lo que es considerado como el agente etiológico que
produce una de las diarreas más peligrosas.

Escherichia coli: es la una bacteria que habita el organismo del ser


humano, por lo que, habitualmente es inofensiva pero que puede transformarse
en tóxica generando cuadros coléricos. Para este agente se describen 5 tipos
de toxinas.

Shigella: es el agente productor de una toxina digestiva generadora de


la disentería.

Salmonela: es una bacteria muy dañina para el hombre y los animales.


Producen la salmonelosis.

En cuanto a la Diarrea Crónica, Gutiérrez, F. (2006) ( ), refiere que


aparece de forma repentina continuando durante semanas o meses, la diarrea
puede disminuir pero no desaparece. Frecuentemente es acompañada por
otros síntomas: adelgazamiento, hinchazón, retortijones o sangre en las heces.

Las causas por las que puede acontecer un cuadro de diarrea crónica
son: Sensibilidad o alergia a un alimento, estrés, efectos secundarios frente
algún medicamento, abuso de laxantes y enfermedades de base, como pueden
ser: - Síndrome de colon irritable, Síndrome de mal absorción Infecciones
intestinales, Enfermedades inflamatorias del intestino, Diverticulites, Sida.

Los síntomas más frecuentes, según lo refiere, Gutiérrez, F. (2006) son:


“Movimientos intestinales o evacuación frecuentes, nauseas, retortijones y
gases, fatiga, fiebre y pérdida de peso”.

Dentro de las Complicaciones de la diarrea, Suárez, A. (2003) ( ), refiere


que la causa principal de la defunción por diarrea son la deshidratación y los
trastornos metabólicos ocasionados por la pérdida de líquidos y electrólitos.
Cuando la pérdida de líquido es menor del 5% del peso del sujeto, el único
signo de deshidratación es la sed; si excede del 5% del peso corporal, se
desarrollan seguidamente los siguientes signos y síntomas de deshidratación:
taquicardia, disminución de la turgencia de la piel, hipotensión postural,
irritabilidad, oliguria o anuria, sed intensa, estupor o coma. El shock sobreviene
cuando la pérdida equivale a un 10% del peso; una pérdida superior ocasiona
la muerte.

La deshidratación es un problema común en los lactantes y niños,


aparece siempre que la eliminación total de líquidos supera a su ingestión total,
independientemente de la causa subyacente. Según Boletín del hospital de
niños J.M.de los ríos (2006), se puede definir como la disminución del volumen
circulante e igualmente, como el conjunto de signos y síntomas que surgen
como consecuencia de un balance negativo de agua y electrolitos, en pediatría
la causa más importante que lleva al paciente a la deshidratación es el vómito y
la diarrea aguda.

Para tratar la deshidratación, según lo refiere Cronan, K. (2004) ( ) es


preciso restablecer el equilibrio hídrico en el organismo. Pero primero hay que
reconocer el estado de hidratación de la persona. Para ello es útil el esquema
propuesto por la OMS en el que se valora el estado general y la presencia e
intensidad de los signos de deshidratación.

Referencias

Delgado, A. (2003). Diarrea aguda. En: Pediatría Clínica. 5(1): 107-126.

Sherman, PM., Petric, M., Cohen, M. (1996). Gastroenterocolitis infecciosas:


actualización sobre patógenos identificados recientemente. En:
Gastroenterología (II), ed esp. ClinPed Nort, 2: 367-382.

Fernández R, Robles M, Rodríguez Creixems M, Bouza Santiago E. (2005).


Gastroenteritis por Rotavirus en Pediatría. An Esp Pediatr, 49(1): 548-552.

HOSPITAL JOSE MANUEL DE LOS RIOS (2006) Boletín Informativo sobre


Deshidratación en Lactantes y Niños. Caracas.

GUTIERREZ, F. (2006) Diarreas y Deshidratación Manual de Prevención


Caracas Pp. 2

SUAREZ, A. (2003) “Complicaciones de la Diarreas”. Trascripción en línea.


Disponible: http://www.saludenlinea.com

CRONAN, K (2004). Enfermería y Ciencia de la Salud, Editorial Interamericana


Tomo I