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Educación por el arte, de H.

Read

(Capítulo 1 al 9)

“Un ojo que vea, una mano que obedezca y un alma que sienta”

Herbert Read (P.128)

Herbert Read es un crítico de arte, ensayista y poeta inglés contemporáneo que se dedicó a

estudiar la educación, la sociedad y su relación con el arte, afirmando en todos sus textos

que el arte debe ser la base de la educación, puesto que en él se encuentran al mismo

tiempo y unificados imagen y concepto, sensación y pensamiento, las leyes del universo y

un comportamiento que va en armonía con la naturaleza.

En estos 9 capítulos, se habla de cómo el niño se expresa desde el día de su nacimiento, usa

un lenguaje primitivo que le permite manifestar lo que siente o percibe. Su comunicación,

aunque limitada, muestra un interés y una necesidad de comunicarse con el mundo exterior.

Es allí donde aparecen los conceptos de sentimiento y estado de ánimo; sin embargo, es el

segundo el que tiene una importancia relevante, debido a la relación que tiene con la

expresión libre y como esta involucra actividades corporales y procesos mentales

necesarios para el desarrollo humano.

Esta expresión libre está relacionada de forma directa con el juego, debido a que es la

manifestación más elevada del desarrollo humano en la etapa infantil, en donde lo real y lo

ficcional se muestran de forma simultánea, a veces paralela y en muchos casos, sin

diferencia la una de la otra. Dependiendo del caso, el juego puede ser espontáneo o
dirigido, pero siempre será una forma de arte que toma formas diferentes de acuerdo a la

intervención del adulto que acompañe, guíe o medie el proceso.

Sin embargo, es la espontaneidad (proceso no guiado) que permite expresar libremente

todas las actividades mentales que simultáneamente se convierten en actividades corporales

y comunicativas. O sea, actuar libremente y por voluntad. Es aquí donde aparecen otros dos

conceptos que transforman el sentido de la expresión libre: La inspiración, asociada a la

tensión emocional y la creación que es dar existencia a lo que carecía de forma.

En el caso del dibujo, este satisface una necesidad de expresión en el niño que inicia siendo

libre, puesto que el niño hace una reproducción automática de la realidad. En esta etapa no

es mediada, pero cuando interviene el proceso educativo y aparece el proceso formativo, se

organiza lo comunicativo o el lenguaje como base para desenvolverse socialmente. No

obstante, este tipo de intervención hace que el arte deje de ser arte, ya que este no debe

enseñarse, sino que debe ser espontáneo y complementario para que ayude al niño a un

desarrollo integral.

Es aquí donde se desarrolla la idea del esquema, en donde aparecen dos estilos de

representación, uno para satisfacción personal y otro para satisfacción de los demás. Y es

allí donde la idea del arte se reivindica y confirma que es necesaria una actividad lúdica

automática y no sistemática y mucho menos basada en parámetros de belleza y estética.


La imagen siempre estará asociada al razonamiento y pensamiento, esto quiere decir que

pasa de lo abstracto a lo simbólico y comienza la relación entre palabra e imagen, haciendo

que el significado se empiece a relacionar con un conocimiento previo. Sin embargo, en

diversos estudios que se han realizado, se ha llegado a la conclusión de que la imagen para

el niño tiene unas connotaciones muy parecidas a las de culturas primitivas, puesto que

este puede dar diversos significados a un mismo elemento y es allí donde su lenguaje

requiere de interpretación.