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TEMA 26: ORÍGENES DEL FEUDALISMO. LA ECONOMÍA SEÑORIAL. DEBATE HISTORIOGRÁFICO.

1. EL DEBATE HISTORIOGRÁFICO

EN TORNO AL CONCEPTO DE FEUDALISMO

El concepto de feudalismo es un término claramente conflictivo por la carga ideológica que conlleva. Hoy tenemos dos consideraciones esenciales en torno al mismo, el primero como modo de producción económico y el segundo como institución política. Sin embargo, cada escuela historiográfica tiene visiones diferentes acerca de lo que es el feudalismo. Veamos las principales interpretaciones:

El marxismo. El materialismo histórico considera el feudalismo un modo de producción, sucesor del sistema esclavista y antecesor del sistema capitalista. Maurice Dobb concibe el feudalismo claramente como un modo de producción caracterizado por tres rasgos fundamentales: 1) La servidumbre, que implica la explotación del siervo por parte del señor. Se entiende como una obligación impuesta al productor, por la fuerza, para satisfacer las exigencias económicas del señor en forma de prestación de servicios o de pago de cantidades de dinero o en especie. Marx lo diferenciaba de la esclavitud porque el productor feudal era propietario de los medios de producción, mientras que el esclavo y el obrero industrial no lo eran; además se diferenciaba del capitalismo porque el obrero industrial tenía la libertad de escoger patrón, pero ni el productor feudal ni el esclavo disfrutaban esa libertad. 2) La base económica agrícola de baja productividad, algo que se debe al bajo nivel de desarrollo técnico y la poca división del trabajo. 3) La atomización del poder central que supone la posesión condicional de las tierras y el ejercicio de derechos sobre los siervos por parte de los señores (Banum). Similares interpretaciones encontramos en Sweezy y Pierre Vilar.

Frente a esta corriente económica surgió a mediados del XIX la acepción jurídico institucional de feudalismo. Para el historiador del Derecho F.L. Ganshof, “El feudalismo puede ser definido como un conjunto de instituciones que crean y rigen obligaciones de obediencia y servicio -principalmente militar- por parte de un hombre libre, llamado «vasallo», hacia un hombre libre llamado «señor», y obligaciones de protección y sostenimiento por parte del «señor» respecto del «vasallo», dándose el caso de que la obligación de sostenimiento tuviera la mayoría de las veces como efecto la concesión, por parte del señor al vasallo, de un bien llamado feudo

La Escuela de los Annales. El grupo y revista los Annales, fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch, trata de unificar criterios tanto económicos como sociales en el estudio del feudalismo. Marc Bloch,en su obra “La sociedad feudal” (1939) lejos de realizar una síntesis o globalización, inaugura una distinción dentro del feudalismo de dos subsistemas distintos y complementarios: el régimen feudal (compromisos militares que marcan las relaciones de dependencia entre el señor y el vasallo) y el régimen señorial (relaciones de producción y dependencia del señor y el campesino).

Desde el punto de vista de la teoría política, el feudalismo se caracteriza por la atomización del poder central.

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ASPECTOS BÁSICOS DEL DEBATE HISTORIOGRÁFICO

Tres son los aspectos más estudiados en el debate historiográfico en torno al feudalismo: su transición hacia el capitalismo, los límites cronológicos y los límites espaciales.

La transición del feudalismo al capitalismo. Una de las escuelas que más ha tratado este aspecto es la corriente marxista, dentro de ella distinguimos tres tendencias diferenciadas: para Maurice Dobb el tránsito del feudalismo al capitalismo se precipita por la ineficacia del feudalismo como modo de producción. Este historiador hizo especial hincapié en las causas endógenas; Sweezy señala un conjunto de causas exógenas que tienen que ver con la aparición de una economía monetaria vinculada al comercio a larga distancia, y con la aparición de una nueva clase social, la burguesía; Pierre Vilar unifica criterios y apunta una nueva idea, que el paso del feudalismo al capitalismo solo es decisivo cuando las revoluciones políticas lo sancionan jurídicamente mediante la creación de las Monarquías Autoritarias en el paso del siglo XV al XVI.

Límites cronológicos. Cada escuela historiográfica fija los límites cronológicos del feudalismo de forma diferente. Para algunos historiadores como Thiers y Mignet, en la noche del 4 de agosto se puso fin al feudalismo cuando la Asamblea Constituyente francesa declaró que el régimen señorial quedaba abolido. Otros historiadores conciben el origen del feudalismo en el siglo IX con la consolidación del Imperio Carolingio, extendiéndose cronológicamente hasta finales de la Edad Media, coincidiendo con el auge las monarquías autoritarias, el ascenso de la burguesía y las transformaciones económicas consecuentes (economía monetaria y comercio a largas distancias), sin olvidar los cambios de mentalidad.

Límites espaciales. El historiador Claude Cahen sostiene que existen dos tipos de errores cuando definimos una sociedad como feudal: primero el denominar feudales a instituciones que no lo merecen (como los khanatos de época de Gengis Khan), y segundo considerar feudales a sociedades que solo poseen algunos elementos de feudalismo (como es el caso del Japón del shogunato). Cahen afirma que no ha existido nunca una sociedad íntegramente feudal, y que solo algunas se acercaron a ella, siendo la que más se ajusta al modelo feudal por antonomasia el Occidente Europeo durante la Edad Media. Esta es también la tesis de Sánchez Albornoz, por la cual llega a afirmar que en Castilla no hubo feudalismo, sino que únicamente se vivió un modo de producción feudal, pero sin instituciones feudales, y que las únicas instituciones feudales existentes en la Península Ibérica se dieron en el Reino Asturleonés, donde se practicó el vasallaje; estas instituciones debieron penetrar a través del Camino de Santiago. La mayor parte de los historiadores están de acuerdo al afirmar que desde el punto de vista cronológico el momento de plena vigencia feudal corresponde a los siglos X, XI, XII y XIII, es decir, la Plena Edad Media; el período formativo correspondería a los siglos VII, VIII y IX, que coincidirían con la Alta Edad Media. La decadencia del sistema se vivió en el siglo XIV y parte del XV durante la Baja Edad Media; su ámbito geográfico por excelencia fue el Imperio Carolingio.

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2. ORIGEN Y DESARROLLO. LAS INSTITUCIONES

ORÍGENES DEL FEUDALISMO

Existen dos teorías contrapuestas en torno a los orígenes del feudalismo: el feudalismo desde abajo fenómeno que se relaciona con el proceso de ruralización del Bajo Imperio Romanoy el feudalismo desde arriba que tiene que ver con el clientelismo político iniciado por los merovingios y continuado por los carolingios.

El feudalismo desde arriba. Una de las tesis más sugestivas que tratan sobre las causas que dan lugar al origen del feudalismo pertenece al historiador Pirenne. Este autor sostiene que la situación que propició el feudalismo se había generado en la época carolingia porque la unidad del mundo romano se habría mantenido durante el período merovingio, y que sería la expansión musulmana la que supusiera el retroceso de la unidad romana y la posterior aparición de clientelas políticas feudales.

El feudalismo desde abajo. A pesar de lo sugestivo de la tesis anterior, los nuevos estudios, como los realizados por Georges Duby vinculado a la Escuela de Annales, retrotraen el proceso a la época del Bajo Imperio Romano durante los siglos III, IV y V, cuando Roma inicia su decadencia, coincidiendo con la crisis económica, el auge del poder militar, los conflictos civiles y las invasiones. Es en esta época donde comienzan a darse las condiciones que preparan el camino hacia el feudalismo. A partir de los siglos IV y V la vida urbana decae, y con ella la economía monetaria y el comercio. La vida se ruraliza y se centra en el latifundio, que tiende a la autosuficiencia económica; el latifundio es el antecesor directo del señorío, y este a su vez, es la célula de la sociedad feudal. La sociedad comienza a cambiar, los esclavos van disminuyendo porque eran poco productivos y además había que alimentarlos, por lo que era más rentable la figura social del liberto vinculado a la tierra (jurídicamente libre, pero sin libertad de movimiento); su productividad era mayor a la de los esclavos. Los libertos pasaron a convertirse en colonos, siendo el colono el antecesor del siervo feudal. También comienza a extenderse el vínculo de dependencia entre personas ante la inseguridad general del periodo provocada por las guerras civiles, las invasiones y la incapacidad del poder público para controlarlas.

DESARROLLO DEL FEUDALISMO Y LAS INSTITUCIONES

Miguel Ángel Ladero Quesada, en su Historia Universa. La Edad Media (1997), distingue las siguientes etapas en la formación y desarrollo del feudalismo:

Fase formativa precarolingia (siglos V-VIII). La crisis del siglo III en el Imperio Romano (problemas internos e invasiones germanas) fue el factor fundamental para la paulatina descentralización del poder y que tendrá como última consecuencia la caída de Roma en el 476. Esa descentralización, irá minando la actividad comercial al quedar desprotegida y acabará por desaparecer la clase media. Ante esto, la sociedad abandona las urbes y se deriva a una ruralización europea. Surgen los ejércitos privados de los terratenientes latifundistas que recibían a cambio de su protección una encomienda. Ante la crisis, la manutención de los esclavos se encareció, dando lugar al sistema de colonato, que cedía a los esclavos un manso para su cultivo con la obligación de trabajar ciertos días las tierras de su señor (reserva). Otros campesinos propietarios entregaron sus tierras al señor, que le eran devueltas acto seguido, a cambio del pago de unas rentas y recibía protección y seguridad por parte del señor.

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Aparición de las primeras formas feudovasalláticas con los carolingios (siglos VIII- IX). Para frenar el avance de los árabes Carlos Martel recurrió a confiscar las tierras de la Iglesia que entregó a los nobles vasallos a cambio de su servicio militar. Será él quien una la “encomienda” y el “beneficium” o “feudo”, dando así origen al contrato de vasallaje y a las instituciones feudovasalláticas a las que Ganshof se refiere. El feudo no se entrega de forma hereditaria. En lugar de reforzar el poder real, estas prácticas contribuyeron a su disolución; la noción de súbdito desaparece y es sustituida por la

de vasallo. En el año 877 la situación se volvía irreversible. En esa fecha, Carlos el Calvo,

A través

de un juramento de fidelidad (antecedente de la ceremonia de homenaje) los señores

consiguieron inmunidad (autoridad del señor en su feudo ejerciendo derechos sobre los siervos).

en la Capitular de Quiercy, establecía la heredabilidad de estos beneficios.

El feudalismo clásico (siglos X, XI, XII y XIII): El contrato de vasallaje aumenta su complejidad, que desde entonces consiste en la ceremonia de homenaje, la cual incluye juramento de fidelidad (concluido con un ósculo) e investidura del feudo, o sea, la entrega simbólica de un objeto en representación del feudo. El término feudo comienza

a sustituir al de beneficio. El vasallo debe a su señor, además de la fidelidad, Auxilium, que consiste en la ayuda militar concretada en tres tipos de servicios: de hueste, interveniendo en las grandes expediciones militares; de cabalgada, interveniendo en las simples acciones devastadoras; de guardia, servicio de vigilancia armada; arriervan

o llamamiento del rey a todo hombre del reino capaz de utilizar armas, sea noble o no.

Además de la fidelidad y del auxilium, el vasallo debe su consilium, es decir, la obligación de aconsejar al señor como miembro de la curia, órgano consultivo y judicial

integrado por la nobleza y el clero.

3. LA ECONOMÍA SEÑORIAL

La economía señorial descansó sobre el régimen de la servidumbre en el ámbito de la agricultura, de los gremios en materia manufacturera, y en un escaso desarrollo del sector comercial. Las invasiones que sufrió Europa durante más de cien años (normandos, musulmanes, eslavos) con la caída del Imperio romano y el posterior debilitamiento del Imperio carolingio frenaron la actividad económica hasta las puertas del año 1000. A partir del siglo XI se percibe una importante expansión agraria y un renacimiento comercial.

AGRICULTURA

La célula económica básica de la Edad Media es el señorío, que tiende a ser autosuficiente se autoabastece tanto en el aspecto alimenticio como en el artesanal, pero cuyo rendimiento económico es muy bajo. Como dice Maurice Dobb, la economía señorial tiene una base agrícola de baja productividad debido al bajo nivel de desarrollo técnico y la poca división y especialización del trabajo. Estas son las características de la agricultura feudal:

baja productividad por hectárea; empleo de utillaje rudimentario (arado sin vertedera ni ruedas tirado en ocasiones por el hombre); inversión de nulo capital; escaso empleo de abonos biológicos exclusivamente en las huertas; producción dirigida al autoconsumo; cultivos de carácter alimenticio de base cerealística como el trigo y la cebada.

El señorío estaba dividido en las siguientes partes: a) La tierra dominicata o tierra explotada directamente para el señor, en la que se encuentran la residencia del señor y los establecimientos principales del dominio cómo eran la cocina, la fragua, el horno, el molino, los establos, los telares etc., y por cuyo uso habían de pagar un canon. b) La tierra indominicata, donde el resto del señorío estaba dividido en mansos etimológicamente el término viene del

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latín manere, que significa habitar, lugar donde habitaba y trabajaba el siervo, en teoría de

suficiente extensión para alimentarle a él y a su familia. c) Debemos incluir dentro del señorío las tierras comunales, prados y bosques de las que se obtienen la madera y el alimento para el ganado. A partir del siglo XIII el señor comenzó a apropiarse de las tierras comunes en su

beneficio.

A partir del siglo XI Europa vive un renacimiento económico que dura hasta la crisis

demográfica de la peste negra del siglo XIV. Este período está marcado por tres grandes desarrollos tecnológicos aplicados a la producción agrícola: 1) la utilización técnica del agua

y del viento con el uso del molino; 2) el empleo de animales de tiro como el caballo y el buey,

que sustituyen al hombre como fuerza de trabajo de manera generalizada; 3) la generalización

del arado con ruedas y vertederas, que favorecerá las enormes roturaciones de los siglos XII y

XIII.

COMERCIO

El comercio durante la Edad Media se caracteriza por el escaso volumen de productos

a comerciar, además los productos eran de pequeño tamaño y de elevado valor, tales como

minerales, metales, especias, armas, productos manufacturados y de lujo. Esto se debía a la escasez de infraestructuras (caminos de tierra y puentes) y de medios de transporte primitivos, como los carros tirados por animales de carga y galeras en el Mediterráneo. El comercio interior estaba integrado por los mercados que se reunían con una regularidad semanal o quincenal. El comercio exterior se organizaba mediante ferias medievales donde llegaban productos de largas distancias; a Europa llegaban productos de Oriente. Sólo había dos centros de gran importancia comercial: en el Mediterráneo estaba Venecia, volcada hacia el comercio con el Imperio Bizantino, y en el Atlántico debemos mencionar el protagonismo de Flandes.

Existen varias causas que explican el renacimiento comercial que tuvo lugar en Europa durante el siglo XII. Para empezar, el importante aumento de la población, consecuencia a su vez de un aumento de la producción agraria, lo que posibilitó que un número creciente de trabajadores pudieran abandonar las labores agrícolas para dedicarse a la artesanía. También son importantes las mejoras tecnológicas del campo, el clima benigno, el finde las invasiones

y el avance colonizador a nuevas tierras. Otro fenómeno relacionado es el renacimiento de las

ciudades y de la vida monetaria, que va cobrando poco a poco mayor importancia; los metales preciosos que habían quedado destinados a la orfebrería fueron puestos en circulación. También cabe mencionar la mejoría de las infraestructuras, en un primer momento producto de las peregrinaciones a los santos lugares.

La actividad mercantil estableció un importante circuito económico con dos núcleos principales, en el Norte Flandes y la Hansa, y en el Mediterráneo Italia, y entre ellos un centro regulador, las ferias de Champaña. El fundamento de la prosperidad de Flandes hay que buscarlo en la fabricación de paños en ciudades como Arras, Amiens y Cambrai. La fabricación medieval consiste en un sistema de trabajo doméstico realizado en el campo o en la ciudad por gentes con poca preparación y cuyo producto era recogido por el comerciante, que era dueño de la materia prima y que a cambio de trabajar les pagaba un salario. La producción estaba destinada al comercio lejano: se proveían de lanas de Inglaterra, colorantes de Normandía y alumbre de las costas orientales del Mediterráneo. El centro de este comercio se fijó lentamente en Brujas.

La Hansa nació de la penetración alemana en el Báltico con la fundación de ciudades nuevas en la segunda mitad del siglo XII; a principios del siglo XIII los traficantes de Lubeck preocupados por encontrar nuevos mercadosfirmaron un tratado de amistad con los de

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Hamburgo. A mediados del XIII la Hansa se había convertido en una asociación de ciudades cuyos mercaderes monopolizaron el Báltico.

La actividad económica de Italia era mucho más compleja, se concentró en Venecia y Génova y su comercio se orientó hacia Oriente. Estas ciudades supieron aprovechar las expediciones de cruzada en su beneficio, de manera que a principios del siglo XIII se les abrió el Mar Negro que hasta entonces había estado reservado al comercio bizantino. Se especializaron en artículos de lujo y especias.

Hasta el año 1300 la relación entre el grupo italiano y el del Mar del Norte se realizó en la Meseta de Champaña en Francia; su decadencia llegaría por el progreso de la vida urbana y por el establecimiento de los comerciantes italianos en Brujas.

4. LA SOCIEDAD FEUDAL

La sociedad feudal presenta las siguientes características: se trata de una sociedad completamente compartimentada en grupos sociales cerrados, y la movilidad social es muy reducida, por no decir inexistente. Al estatus jurídico se le une el estatus económico y el estatus social, los cuales dependen de la posesión de tierras. Es una sociedad estructurada en base a vínculos de dependencia, que a escala superior son vinculaciones de persona a persona y a escala inferior vinculaciones económicas. La mayor peculiaridad de la sociedad feudal es su carácter marcadamente teológico sociedad trinitaria que tiene su origen en la organización social propuesta por Platón, este orden social era predicado por la Iglesia y está organizado en una división tripartita de la sociedad, los oratores (los que rezan, el clero), los bellatores (los que luchan, la nobleza) y los laboratores (los que trabajan, los siervos).

PIRÁMIDE SOCIAL

Según García de Cortázar y Sesma Muñoz, en su Manual de Historia Medieval (2008), en la cúspide de la pirámide feudal está el rey. Aunque de derecho es la autoridad máxima, de hecho, sólo es autoridad en sus dominios, es decir, en los señoríos reales. A él, mediante los lazos de vasallaje, se le vinculan todos los habitantes del reino en calidad de vasallos y no como súbditos; directamente se sitúan los grandes magnates e indirectamente los demás.

Las clases dominantes de la sociedad feudal tenían como principal ocupación la guerra, y su mantenimiento económico lo obtenían de la explotación de sus señoríos con mano de obra servil. El siguiente escalón tras el rey lo componen los grandes magnates: duques, marqueses, condes, vizcondes, magnates, optimates, próceres, seniores y barones (Vanneret); todos ellos poseen los "feudos de dignidad" y correspondían "a los antiguos distritos del Imperio Carolingio" directamente concedidos por el rey. Inmediatamente detrás aparecen los feudos militares; al igual que el rey los grandes magnates dividían sus territorios y los entregaban a sus vasallos directos constituyendo los “feudos militares”, cuyo señorío era el "castillo" o castellanía; este, a su vez, se subinfeudaba en los llamados "feudos de caballería o de caballero", cotos territoriales cuyo rendimiento económico era suficiente para sustentar a un caballero que prestase a su señor el servicio militar de caballería. Estos señores no solo eran los grandes propietarios, sino que habían adquirido auténticos poderes que afectaban a los principales aspectos de la sociedad; desde sus señoríos controlaban, sobre todo desde época carolingia, la vida de todas las tierras y personas que había bajo sus dominios. Debido a la debilidad del poder monárquico y a la fragmentación del mismo, los señores feudales habían adquirido la delegación del mando fiscal, judicial, monetario algunos llegaron a acuñar moneda, monopolios, derechos de peaje, pontaje, junto a los derechos económicos de todo tipo de tributos, impuestos, rentas, etc., que se derivaban de la posesión de sus tierras. El

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señorío se había convertido en una unidad de poder y el conjunto de derechos del señor era el llamado ban o bannus.

La Iglesia, como el otro orden incluido en la misma clase gobernante, también estaba sometida a esta feudalización de la sociedad. Por una parte, al poder administrar justicia o cobrar impuestos y rentas, tenía similares capacidades a las de los señores laicos, y por otra solían intervenir y hacer valer su poder a la hora de nombrar cargos eclesiásticos. Esto originó diversas controversias, sobre todo a partir de la reforma gregoriana.

En las clases bajas encontramos los siguientes grupos sociales: esclavos, ya muy poco numerosos, que estaban privados de cualquier derecho; hombres libres, que son los pequeños propietarios alodiales (alodio es un término que alude a una pequeña propiedad). En Castilla eran llamados hombres de behetría se trata de una clase social en retroceso, algunos voluntariamente se encomendaban a un gran propietario ante la necesidad de protección, otros sufrían la violencia de los grandes señores hasta perder su propiedad y entrar en servidumbre, y otras veces las deudas eran las responsables de la pérdida de sus tierras; hombres semilibres, que son los siervos. Aunque algunos autores sostienen que los siervos eran realmente los esclavos, existían siervos de distinto tipo que recibían nombres diferentes. Según el territorio eran llamados vasallos en Castilla y León, conmanentes en Cataluña, o mezquinos en Aragón y Navarra. El origen de los siervos se sitúa en los colonos del Bajo Imperio, siendo una de sus variantes el denominado siervo de la gleba, el cual estaba adscrito a la tierra, aunque esta cambiase de señor. En líneas generales, los siervos, a cambio de la concesión de un manso y de protección por parte del señor, se comprometían a pagar en forma de prestaciones o de un canon (en ocasiones las dos cosas). Las prestaciones, denominadas corveas, jeras o sernas, consistían en trabajos que tenían que hacer en las tierras dominicatas del señor. Aunque no siempre eran de contenido agrícola, en ocasiones eran de mantenimiento, bastante gravosas porque coincidían en tiempo de labranza, siembra o recolección, cuando más necesidad tenían de trabajar en sus respectivos mansos. Su duración variaba mucho, habitualmente entre 3 y 6 semanas al año. El pago de un canon, denominado la talla, podía ser en dinero o en especie, aunque a partir del siglo XII con el renacimiento urbano el señor preferirá en dinero.

SOCIEDAD URBANA

La vida urbana del medievo es muy reducida. Cuando el burgo existe, lo hace privado del sentido económico que tendrá a partir del siglo XII; simplemente era la residencia del obispo o de un gran señor y formaba parte de un señorío. El burgo estaba habitado por los burgueses, que no necesariamente tenían que ser comerciantes o artesanos. Progresivamente, estos burgueses fueron accediendo a su independencia política a partir del siglo XII. Era normal que formasen una comuna de individuos ocupados en la defensa de su ciudad y que mediante formas democráticas eligiesen a sus alcaldes. En ocasiones los burgueses protagonizaron revueltas contra sus señores en defensa de sus libertades, independencia e intereses, como la que tuvo lugar en Santiago de Compostela en 1116-17 contra el Obispo Gelmírez.

Los derechos de las ciudades eran reconocidos en las llamadas Cartas de privilegios, fueros o cartas pueblas o de población. Las ciudades generalmente buscaban el apoyo del rey, y este el de los burgueses, para enfrentarse al resto de los estamentos sociales: clero y nobleza. La figura social del comerciante casi brilla por su ausencia, sólo destacan algunos mercaderes extranjeros, sobre todo judíos, que mantienen el comercio de artículos de lujo. En los pequeños mercados semanales es el propio campesino el que vende sus productos. El artesano aparece ocasionalmente, pues los instrumentos de producción son fabricados en el propio taller señorial y los artículos textiles son confeccionados en el hogar campesino.

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5. EXPANSIÓN Y CRISIS DEL FEUDALISMO

EXPANSIÓN DEL FEUDALISMO

Con el comienzo del milenio se llegó a la consolidación tanto del régimen feudal propiamente dicho como del señorío. Como se ha indicado, el fundamento de las relaciones feudovasalláticas era la prestación de servicio y ayuda militar por parte del vasallo a cambio de un beneficio, el feudo. De ser una recompensa gratuita, como lo había sido en el Bajo Imperio romano, había pasado hacía tiempo sobre todo en época carolingiaa convertirse en la condición sin la cual no se conseguían vasallos.

En palabras de Julio Valdeón, “vasallaje y beneficio se habían fusionado, lo que quiere decir que el sistema feudal, en su aspecto jurídico-institucional, había nacido". A partir del siglo X estas relaciones proliferaron y se generalizaron. Se revistieron de un ritual que, aunque con variaciones y en algunas zonas ya prácticamente constituido dos o tres siglos antes, era muy similar en todas partes: consistía en el contrato del homenaje, ceremonia mediante la cual se prestaba el vasallaje y, a continuación, la investidura, por la que el vasallo obtenía su feudo.

El historiador francés Robert Boutruche lo describe así: “Sin armas, sin cinturón ni caperuza, el dependiente se inclina o se arrodilla ante el señor. Es un instante decisivo: pone sus manos juntas entre las del señor, quien las cierra sobre aquéllas en señal de consentimiento y toma de posesión.

Los contratantes intercambian un beso. Es signo de paz, de amistad y de fidelidad

sigue inmediatamente al homenaje: el juramento de fidelidad, prestado sobre un objeto sagrado. En ese

momento se intercambian algunas palabras: uolo o declaración de voluntad, por la que el señor declara que lo recibe como su hombre y el vasallo promete ser fiel”. A continuación, tenía lugar la investidura: el señor, que se había comprometido a ofrecer protección al vasallo, le entregaba el feudo, generalmente tierras, pero, ya en esta época, también cargos, castillos, o incluso dinero. Esto se simbolizaba con algún objeto: flores, un puñado de tierra, vara del castillo, monedas, etc. En algunas ocasiones, aunque no es frecuente, había un contrato escrito.

Un segundo acto

En estos siglos muchas personas presentaban vasallaje a diversos señores; esto daba lugar a situaciones conflictivas por deber fidelidad a varios señores que podían estar enfrentados entre sí. Se formó así el llamado homenaje ligio, el principal de todos y el que había de prevalecer en caso de conflicto. Faltar a los compromisos del vasallaje, por parte del señor o del vasallo, se denominaba felonía, y traía como consecuencia la disolución del mismo y, en el caso del vasallo, la pérdida del feudo. Estos se hicieron hereditarios, aunque los herederos debían renovar el vasallaje y pagar normalmente las rentas de un año al señor. Si el que moría era el señor, los vasallos también se presentaban ante el sucesor, que volvía a adquirir con ellos el mismo compromiso.

El vasallo adquiría deberes para con el señor: consejo, ayuda (sobre todo militar), servicios de corte (es decir, acompañarlo en fiestas), servicios domésticos, labores administrativas, intervención en los tribunales cuya jurisdicción pertenecía al señor, y ayuda económica, además de todo tipo de servicios, muchas veces casi irrisorios. El señor adquiría deberes a su vez: no perjudicar en ningún aspecto al vasallo, protegerlo y darle garantías de seguridad, ayuda material y proporcionarle medios de subsistencia (que en primera instancia hacía al otorgar el feudo).

El principal símbolo del poder del señor era el castillo, o, en el caso de la Iglesia, los monasterios, catedrales y edificios eclesiásticos. Al principio, el permiso para la construcción del castillo lo otorgaba el rey, pero poco a poco llegaron a edificarse por la simple voluntad del señor. Estos castillos eran símbolo del poder y, a la vez, centros de administración de

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justicia, de recogida de tributos y rentas, almacenes de víveres, residencia de los señores,

Se convirtieron así

en los centros neurálgicos de la vida de extensiones territoriales considerables.

refugios para los habitantes de la zona, lugar de prestación de homenajes

CRISIS DEL FEUDALISMO

Al igual que la formación del feudalismo se gestó durante siglos, su crisis y desaparición fue también larga y prolongada; incluso ciertas relaciones de dependencia económica se mantuvieron tanto tiempo que, como sostienen algunos autores, su desaparición no se consumó hasta finales del siglo XVIII o principios del XX. Sin embargo, puede

considerarse que el sistema feudal, entendido globalmente, desapareció en torno a los siglos

XIV y XV.

Los factores fueron múltiples y debe hablarse de la transformación completa de la sociedad. En primer lugar, las monarquías se fueron fortaleciendo debido a una progresiva

concentración de poder económico y sobre todo judicial y militar, en manos de los reyes. A

ello contribuyeron decisivamente las crisis y guerras de estos siglos, que fomentaron la

necesidad de formar ejércitos numerosos, nutridos cada vez más por masas populares y mercenarios. Las luchas bélicas, por otra parte, dejaron de ser cuerpo a cuerpo entre caballeros para dar paso a los armamentos pesados. En este sentido, la Guerra de los Cien Años fue decisiva. Además, las guerras se convirtieron en un instrumento de primer orden para recaudar impuestos que terminaron por considerarse fijos y permanentes, con lo que se

consolidó y amplió la idea de un sistema fiscal público que favoreció el desarrollo de un

aparato estatal organizado y fuerte. Paralelamente, este fortalecimiento de la monarquía, que fue concentrando poco a poco poderes públicos tan fragmentados en los siglos anteriores, hizo

que terminase por surgir una primitiva idea de Estado y, consecuentemente, una pérdida de

protagonismo de los señores feudales en este terreno. Por otra parte, la relación de señoríos y campesinado dejó de ser la casi única existente debido al creciente desarrollo de las ciudades

y a la aparición de grandes fortunas en ellas, como familias de banqueros o comerciantes, no

necesariamente poseedores de señoríos. Esta idea naciente de colectividad se vio afianzada

con las guerras: unos pueblos se enfrentaron a otros y surgió la conciencia de grupos de

población unidos en territorios cada vez más precisamente definidos y bajo un poder monárquico, al que, además, se consideraba el puntal de la justicia por encima de las decisiones

particulares y arbitrarias de los señores.

El rey ya no era el primer señor feudal, sino alguien que estaba muy por encima de todos los demás. Incluso las crisis sociales y revueltas de labradores de estos siglos, debidas a un aumento de la conciencia de poder organizarse frente a los señores feudales, debilitó a estos

y fortaleció a la monarquía, ya que, como señala Julio Valdeón: “el realengo era, al menos desde

la mentalidad popular, tierra más propicia a la libertad, en tanto que los dominios de la nobleza se

equiparaban a tierras de servidumbre”. Los mismos señores feudales se vieron abocados a acercarse cada vez más a las cortes reales existentes y pujantes y terminaron por transformarse ellos mismos en cortesanos.

CONCLUSIÓN

El feudalismo consiste en la forma de organización política, social y económica que caracterizó principalmente la Edad Media europea, basada en un sistema de relaciones de dependencia entre diferentes individuos. Esta mínima definición sólo persigue recoger en sentido amplio lo que comúnmente puede entenderse por ese proceso histórico, complejo y heterogéneo que es el feudalismo. El debate teórico sobre este concepto y su alcance, tanto espacial como temporal, ha sido enconado desde la historiografía del siglo XIX y a lo largo del siglo XX. En el presente tema también hemos hablado de los orígenes y desarrollo del feudalismo, cuya polémica recuerda a la anterior. No se debe olvidar el estudio de la estructura económica y social en cuya esencia radica el fracaso del modelo productivo feudal y el cambio hacia el Renacimiento, protagonizado por una modificación del sistema de valores, pero también de unas nuevas estructuras políticas, económicas y sociales.

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