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El humorista y el mal uso del stand up comedy

Voy a comenzar por algo obvio, pero necesario para esta reflexión. Clasificaré según
subjetivos y debatibles criterios de calidad. Por ejemplo, las obras artísticas pueden ser:
1-Buenas, incluyendo las excelentes, las “obras maestras”.
2-Regulares, incluyendo las “más o menos”, las que “pasan raspando”, las aceptables”.
3-Malas, incluyendo las mediocres, las pésimas y las que ni siquiera clasifican como arte,
aunque los autores creen que sí.

Entonces vayamos al humor. ¿Es un arte? Hay dudas. Pero de lo que sí estoy seguro es que
es “parásito”; es decir, solo puede existir dentro de otro arte o medio de comunicación. El
humor se manifiesta en el teatro, el cine, la TV, la radio, la música, la danza, la literatura, la
plástica, etc.. Se expresa con un lenguaje propio, pero obligatoriamente utilizando el lenguaje
de otra expresión.
Un aparte: si le llamamos humor (algo debatible también), al que se produce en una
conversación circunstancial entre dos personas en el banco de un parque, tenemos que verlo
como que está también –con intención o no-, usándose el lenguaje actoral, el teatral.
Partiendo de la base de todo lo anterior, comencemos el análisis central de este texto.
En estos tiempos, con dolor he observado que el uso de los lenguajes artísticos se han
simplificado. El arte popular (quizás populista para muchos), se ha sobrevalorado y lo han
tomado como bandera ideológica los mediocres, oportunistas e ignorantes, por supuesto. En
esa cuerda podemos ver lo que ha pasado con la música, como es el caso del reguetón, por
ejemplo. Donde ya no hacen falta músicos interpretando, ya que con una maquinita se
produce el ritmo monótono y metálico, se crea una melodía ligera y se le coloca una letra no
solo con cero poesía, si no vulgar, grosera “para vender más”.

¿Es malo reflejar lo que piensan los jóvenes sin mucha educación y cultura? No, por
supuesto. Pero como crear reguetón se hace más fácil que “inventar” cualquier otro género
verdaderamente con elaboración y calidad artística, los mediocres tienen más posibilidad de
“colarse” en el mercado con la camiseta puesta de "pueblo". Es muy probable que un buen
compositor haga un reguetón con alto nivel musical y hasta poético. ¿Pero qué es lo que
abunda? La bazofia, los bodrios porque, repito, se les facilita crear reguetones por lo
simplista. Si esos mismos abundantes “artistas” del reguetón, tuvieran que hacer un bolero,
un blue, un rock sinfónico, etc., etc., no creo podrían, excepto que los hagan desechables y
despreciables también.
Pero no solo sucede eso en la música. También pasa en las artes visuales. Es el caso de los
grafitis, otro “arte popular”, sobrevalorado. Claro que hay grafitis que son obras maestras. No
trato aquí de los buenos creadores. El caso es que al ser más fácil que te aprueben una
chapucería tomada como arte, los mediocres se lanzan a llenar todo el mobiliario urbano de
garabatos, con un spray.

Pues lo mismo ocurre en el teatro. Conocemos de grandes comediantes que hacen maravillas
dentro del stand up comedy, así que no me referiré a ellos. El asunto es que al practicar el
stand up comedy, uno no tiene que dominar tanto ni el lenguaje actoral, ni el teatral, ni
siquiera el dramatúrgico. Ahí es donde los mediocres invaden la escena. Con una idea creada
o robada –que sea buena, original, ingeniosa o no-, se atreven a escribirla como si fueran
libretistas y se atreven a pararse ante un público a decir lo que escribieron, como si contaran
una anécdota en su casa; es decir, sin hacer personajes, sin buscar climax ni anticlímax, no
usando bien el espacio escénico, etc., etc. Pero, ¿por qué se atreven? Porque saben que
tocando temas “políticamente correctos” para ciertos sectores ideológicos, enseguida
recibirán apoyo mediático (incluyendo los malos periodistas que no son críticos, ni siquiera
saben de arte y también se atreven a opinar).

Y los mediocres al ver que es fácil hacer stand up comedy, se convierten en


seudocomediantes. Entonces se creen muy graciosos, cómicos geniales; pero peor, se creen
profundos con sus contenidos oportunistas y contingentes y creen que están por encima del
Bien y el Mal; se creen dioses y profetas que hay que seguir, porque lo que dicen es la
absoluta verdad, se muestran como los más inteligentes, los más osados, los rompedores de
esquemas, los enemigos de lo establecido. Y al que diga algo contra ellos se los comen
atacándolos como conservadores, caducos, reaccionarios, etc.. Son capaces de afirmar que
estos son los tiempos de ese humor, ya que el humor solo puede ser -y tiene que ser-, crítico,
agresivo, ácido y ojalá humillante. Y algo increíble: debe venir envuelto en vulgaridades,
groserías y malas palabras “imitando el habla popular”, porque también saben que al utilizar
esos recursos tienen asegurada la risa y la ovación. Pero no a causa del humor, sino por
otras razones.

¿La culpa es del formato stand up comedy? Por supuesto que no. Ya mencioné que hay
grandes comediantes en ese género. Pero no hay dudas que dentro de las artes escénicas,
donde se enmarca, es el que menos necesita de recursos teatrales, actorales y
dramatúrgicos.
¿Por qué hay una "explosión demográfica" de practicantes del stand up comedy en la
actualidad? Porque hay un público que en estos últimos tiempos se ha demostrado más
participativo y seguidores de esos mediocres artistas. Un razón es la que dije, la manipulación
del concepto “popular” y estos tiempos de “democratización masiva” y avances tecnológicos
como Internet y sus temibles redes sociales, que deberían ser elementos positivos,
obviamente; sin embargo, lo que predomina es la otra cara, la negativa, por desgracia.
En fin, todo lo anterior es la fuerza que se le inyecta al público masivo sin educación y cultura
(los que consumen reguetón, grafiti, etc.) y a sus mediocres creadores.

Ojo, los que me conocen saben que no soy ni beato, ni conservador, ni elitista. Solo me duele
mucho ver la degeneración social a mi alrededor. Mi visión es pesimista, lo sé.
Entre los que me entienden, encuentro algunos optimistas y me argumentan que esto es un
ciclo que vive la Humanidad y que pasará en algún momento. Quiero, pero no puedo creerlo.
Eso sí, no me sentaré de brazos cruzados a ver cómo la mediocridad gana espacio. Para
empezar, hago una exhortación aquí a que si les gusta el stand up comedy, perfecto. Pero
averigüen primero qué van a consumir, porque pueden encontrarse con presentaciones
buenas, incluyendo excelentes y obras maestras; presentaciones regulares, incluyendo “las
más o menos”, “las que pasan raspando”, y las presentaciones que son mayoría: la
mediocridad a pulso.
No fomenten eso, por favor. Nos invade la porquería, ¡tratemos de detenerla¡

Por Pepe Pelayo (escritor, comediante y estudioso de la teoría y aplicación del humor).

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