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¿Qué hacer? – V.I.

Lenin

Prólogo

Texto dedicado fundamentalmente a la crítica existente a las diferentes variaciones en el


pensamiento marxista, particularmente a la propuesta por teóricos como Bernstein; vuelca
también su atención en el oportunismo que puede presentarse en las filas revolucionarias,
además de destacar la importancia de la teoría revolucionaria para la consecución de un
movimiento auténticamente revolucionario.

Capítulo I: Dogmatismo y libertad de crítica

Lenin critica mordazmente a las interpretaciones que sugieren que se debe trascender el
“dogmatismo” y la “ortodoxia” marxista; específicamente se centra en los postulados de
Bernstein1, los postulados economicistas y la socialdemocracia.

Para Lenin, resulta un oprobio hablar del “fin último”, de la oposición a la dictadura del
proletariado, o la alusión a formas socialdemócratas como aspectos a tomar en cuenta dentro
de la teoría marxista, todo aquello escudado bajo la consabida ‘libertad de crítica’
fervientemente defendida desde los bandos socialdemócratas y reformistas. Pone de ejemplo
la forma de proceder de la socialdemocracia francesa, considerándola como una afrenta al
socialismo científico, además de calificarla como una forma de oportunismo.

Los nuevos defensores de la “libertad de crítica”

En este apartado Lenin arremete contra el órgano fundamental del Partido Obrero
Socialdemócrata de Rusia, el Rabócheie Dielo2, y específicamente contra la figura de Krichevski,
su (entonces) presidente. Toma como ejemplo una cita, en la cual se justifica el proceder de la
socialdemocracia en el marco de la no existencia de un choque entre clases, haciendo legítimo
el proceder del POSR.

Otra cuestión sobre la que el autor pone hincapié es en el papel que Krichevski da a los
bernsteinianos con respecto al análisis de la lucha de clases, dando a éstos una importancia
mayúscula, siendo esto inválido para Lenin por las razones anteriormente expuestas.

La crítica en Rusia

La historia de la defensa a la ‘libertad de crítica’ en las corrientes bernsteinianas y en el


‘economismo’ (relacionado con el tradeunionismo3) data de la época de máxima difusión del

1
Eduard Bernstein es considerado como uno de los fundadores del denominado ‘revisionismo’ en el
pensamiento marxista, Lenin detalla críticamente algunos de sus postulados teóricos.
2
En el seno del movimiento obrero ruso, existieron diferentes periódicos que funcionaron como
órganos propagandísticos de vital importancia para la época. En el caso de los bolcheviques el más
importante era “Iskra”, mientras que para los economicistas (es decir, quienes daban mayor importancia
a las revindicaciones económicas que a la lucha de clases en sí) era el R. Dielo. Estos dos periódicos
entraban en constante polémica, por obvias razones.
3
Tradeunionismo: Lenin lo define como la lucha económica (o economicista), sin embargo, para precisar
mejor qué significa, de acuerdo con la Enciclopedia de la Política de R. Borja (2018) “se suele designar
(con tradeunionismo) la versión anglosajona y escandinava del sindicalismo, cuyos principales teóricos
fueron el historiador y sindicalista polaco Selig Perlman (1888-1959) y los esposos británicos Sydney y
Martha Beatrice Webb. Este tipo de sindicalismo se afincó en Inglaterra y Estados Unidos
principalmente. Su acción está circunscrita al ámbito laboral y obrero. Nunca fue un sindicalismo
revolucionario —con la huelga general como instrumento de lucha— como el que postuló el filósofo y
sindicalista francés Georges Sorel (1847-1922) para acometer contra el Estado y sus instituciones, en
marxismo en la Rusia zarista, el autor hace un paneo en la situación en ese contexto, en donde
se señala particularmente que la censura del marxismo no tuvo lugar sino cuando ya era
prácticamente incontenible, aunque, eso sí, bastante vulgarizado de acuerdo con Lenin. Aún
en ese momento empezaron a surgir críticos de tendencias socialdemócratas y reformistas a
pretender ‘demoler’ el marxismo ortodoxo.

Un rasgo que destaca de forma irónica Lenin con respecto a los ‘economicistas’ es el miedo a la
crítica, cosa curiosa tomando en cuenta que son bastante adeptos a la libertad de crítica. El
episodio al que hace referencia Lenin es al del Credo4. A partir de ello Lenin encuentra las
contradicciones en el accionar de los economicistas y en los representantes de las corrientes
afines al R. Dielo, sobre todo en lo tocante a su defensa de la ‘libertad de crítica’ anteriormente
mencionada. Finalmente, el autor se separa de la postura propia de la socialdemocracia y el
reformismo y además indica que para ese momento estos grupos autodenominados marxistas
son una ínfima mayoría cuya diferencia fundamental radica en su aprobación a la noción de
“modificar lo existente”.

Engels sobre la importancia de la lucha teórica

Otro de los aspectos fundamentales sobre los que el autor halla una clara diferencia entre el
movimiento revolucionario marxista y las posturas ‘bernsteinianas’ o economicistas: la
importancia de la teoría revolucionaria.

Según acota Lenin, para las posturas afines al R. Dielo existe un anquilosamiento y un acusado
dogmatismo en las teorías marxistas ortodoxas, atribuyendo aquello principalmente a la falta
de la libertad de crítica; en ese sentido, es que gradualmente se le deja de lado a la teoría
como elemento fundamental para la consolidación de un movimiento revolucionario. Incluso
acota en ese contexto que las discusiones teóricas resultan elementales también para los
movimientos de tinte socialdemócrata.

Para ese momento era claro que la difusión del pensamiento marxista había recaído en dos
‘tergiversaciones’: por una parte, es preponderante (y hasta exclusivo) la revisión de la teoría
descuidando por completo la cuestión práctica; y por otro lado la que se deslinda
completamente del interés teórico. Ambas posturas, de acuerdo con Lenin, son eclécticas y
faltas de principios. En resumidas cuentas, el elemento fundamental de un movimiento
revolucionario lo constituye el programa generado a través de la teoría revolucionaria.

Capítulo II: La espontaneidad de las masas y la conciencia de la socialdemocracia

El contexto en el cual se sitúa el autor está relacionado con las protestas realizadas en Rusia a
fines del siglo XIX, protagonizadas sobre todo por movimientos de carácter primitivista en las
que llegó al punto de la quema de máquinas al atribuirles la causa del sufrimiento del
movimiento obrero.

nombre de una clase obrera en trance de imponer su hegemonía sobre la sociedad. El sindicalismo
anglosajón, de tendencia moderada y reformista, no tuvo ni tiene un proyecto de transformación
revolucionaria de la sociedad capitalista. Sus teóricos se dedicaron a definir objetivos menos
ambiciosos.”
4
"Credo ": con este nombre lanzó su manifiesto en 1899 un grupo de "economistas" (S. N. Prokopóvich,
E. D. Kuskova y otros). Este manifiesto expresó con la mayor diafanidad el oportunismo de los
economistas: negó el papel político e independiente de la clase proletaria y la necesidad de un partido
de la clase obrera.” (Nota al pie recuperada del texto de Lenin “PROTESTA DE LOS SOCIALDEMOCRATAS
DE RUSIA” publicado en 1899, misiva escrita con el objetivo de criticar dicho manifiesto.
En ese sentido, Lenin destaca el carácter espontaneísta y únicamente huelguística de estos
movimientos, con una marcada ausencia de un programa ni una elevación de conciencia
política. Para finales del siglo XIX el movimiento obrero empezaba a crecer no sólo
cuantitativamente sino cualitativamente a causa de la ya mencionada difusión masiva de la
teoría marxista, es posible hablar para este momento de una ‘conciencia embrionaria’.

Capitulo III: política tradeunionista y política socialdemócrata

Este capítulo inicia con un reconocimiento de Lenin de una de las publicaciones de R. Dielo
realizadas por Martinov5 con respecto al papel de los intereses inmediatos en el seno del
proletariado, destaca que no pueden ser pasados por alto y deben tener un papel importante
en la lucha revolucionaria. Este reconocimiento es la antesala de la crítica que hará Lenin a la
política tradeunionista adoptada por los economicistas.

Agitación política y su restricción por los economistas

Una de las estrategias más comunes con las que se consolidó la lucha por reivindicaciones de
los obreros en Rusia fueron a través de publicaciones de denuncias. Tuvieron un impacto
especialmente importante dado que se enfocaban en los problemas de la cotidianidad de la
vida obrera, siendo incluso motivo de entusiasmo por la emoción que implicaba ser
publicados. La acogida de este tipo de denuncias de carácter mayoritariamente económico se
puede interpretar como la antesala del despertar de conciencia del movimiento obrero.

Lo cierto es que estas reivindicaciones tienen un gran potencial revolucionario si se les da el


adecuado direccionamiento hacia una lucha más sostenida por medio de la organización
netamente política. El gran problema que se deriva de estas denuncias es el
sobredimensionarlas como una forma de lucha, dado que no van mucho más allá de develar
las injusticias a las que los trabajadores son sometidos por parte de sus patronos en la vida
laboral. Es ahí en donde entra en juego la educación política.

Pareciera ser que en este punto tanto los economicistas de R. DIelo como los socialdemócratas
están de acuerdo, y no debería haber mayor punto de discusión al respecto. Sin embargo,
Lenin enfatiza que es justamente ahí donde se dan algunos de los más grandes desacuerdos,
sobre todo en cuanto a la interpretación de la lucha económica se refiere. Para los
economicistas, la lucha económica es la forma fundamental de lucha, que si se quiere
sostener, debe irse imbuyendo gradualmente de conciencia hasta transformarse en una lucha
política.

De cómo Mártynov ha profundizado a Plejanov

Por “porfundizar” Lenin se refiere no a ahondar teóricamente en los postulados de Pléjanov6,


sino en la aplicabilidad de la misma; recoge una de las citas en las que Mártynov en las que
define el papel que tienen los propagandistas y los agitadores en un proyecto revolucionario,
en ella, destaca que los propagandistas tienen la función de “hacer llegar varias ideas a un
grupo reducido de personas”, mientras que los agitadores “propagan algunas ideas en

5
Aleksandr Martynov fue un político Ruso cuya orientación ideológica lo colocó del lado de los
Mencheviques en los años previos a la revolución. Fue un crítico del Estado soviético y de la teoría de la
revolución permanente. (https://en.wikipedia.org/wiki/Aleksandr_Martynov_(Russian_politician))
6
Georgui Pléjanov fue un revolucionario ruso, de los más importantes las etapas previas a la revolución
bolchevique, sin embargo, ha sido reivindicado sobre todo por tendencias revisionistas y mencheviques
(https://es.wikipedia.org/wiki/Gueorgui_Plej%C3%A1nov)
multitudes”, esto Mártynov lo hace con el objetivo de interpelar a Iskra a causa de sólo
enfocarse en una cuestión del asunto (refiriéndose al tipo de lucha). A lo que Lenin responde
que en realidad el modo en el cual se emplea la organización y la lucha con un carácter
económico, y limitando fuertemente el papel de los agitadores y propagandistas a esa única
función es un entorpecimiento de la lucha política.

Las denuncias políticas y la necesidad de “infundir actividad revolucionaria”

Para poder “elevar” la lucha obrera en términos políticos, en realidad no se debe hacer una
“agitación política en el terreno económico”, sino emplear lo que Lenin llama “denuncias
políticas omnímodas”: las denuncias no pueden centrarse únicamente en las cuestiones
económicas, sino ir más allá, al motivo que las causan. Sólo es así que se puede lograr un
verdadero proceso de elevación de conciencia política.

Para tal efecto es necesaria la realización de un análisis materialista no sólo de la actividad de


la clase revolucionaria, sino también de todas las clases que forman parte de la sociedad. Es
por ello que Lenin destaca que los obreros revolucionarios no se preocupan ni denuncian
cualquier cuestión que vaya más allá de las reivindicaciones puramente económicas.

La agitación política debería surgir una vez que haya un nivel alto de politización en las masas,
sin necesidad que haya agitadores que se encarguen únicamente de tal labor; pretender darle
un carácter político a las luchas económicas como pregonan los economicistas es algo poco
inteligente cuando incluso los representantes del aparato estatal como la policía o la
gendarmería hacen también lo mismo. Lenin hace un llamado directo a no sólo rendirle culto a
la espontaneidad sino también a elevar la conciencia política

¿Qué hay de común entre el economismo y el terrorismo?

La respuesta rápida es: el culto a la espontaneidad.

Por terrorismo Lenin se refiere directamente al Grupo Revolucionario-Socialista Svoboda, de


tendencia anarquista cuyo programa Lenin critica por ser excesivamente espontaneístas y por
incluir el terrorismo individual como parte de él, o el terrorismo como una forma de “excitar”
la indignación colectiva. En ese sentido, lo que tienen en común los economicistas con los
terroristas se puede expresar claramente en el Credo anteriormente mencionado.

La clase obrera como combatiente de vanguardia por la democracia

Lenin pregunta con cierta ironía que “todos estamos de acuerdo” (refiriéndose a los
economicistas) con que es preciso desarrollar la conciencia política en la clase obrera, Pero
¿cómo hacerlo y qué es necesario para hacerlo?”

Para entender “cómo hacerlo” es necesario la comprensión del “cómo no hacerlo” y para ello,
nuevamente se centra en los postulados de los economicistas: su principal error consiste en
intentar dotar de conciencia política a los trabajadores desde dentro de la lucha económica;
cuando en realidad ese proceso de elevación de conciencia sólo se da “desde fuera del campo
de las relaciones entre obreros y patronos”; a lo cual es necesario acotar que este proceso no
puede limitarse únicamente a la transmisión de conocimiento político hacia los obreros, sino
también hacia todas las clases con las cuales se pueden contar.