Вы находитесь на странице: 1из 36

FANTASÍA INCONSCIENTE (1ª.

Clase)

Para abordar este tema se hace necesario un breve


repaso de psicoanálisis, fundamentalmente algunos
conceptos como el de inconsciente; lo que llamamos la
eficacia del inconsciente, es decir, la capacidad de producir
efectos de ese conjunto de imágenes, representaciones y
afectos que se sitúan fuera del foco de la conciencia y que
con tanta fuerza determinan nuestra conducta. Otro de los
conceptos que Freud maneja como fundamental y le da un
rol central es la sexualidad en la vida psíquica, sexualidad
que se va constituyendo en un proceso y que se desarrolla
en sucesivas fases. Como conceptualiza el aparato psíquico
en las dos tópicas. Los sistemas de la 1ª. Tópica:
consciente, preconsciente e inconsciente y las instancias
que componen el aparato psíquico en la 2ª. Tópica, última
formulación de Freud: el Ello, el Yo y el Superyó. El
complejo de Edipo es otro de los temas centrales del
psicoanálisis: ese conjunto organizado de deseos amorosos
y hostiles que el niño experimenta en relación a sus padres.
Es interesante la pregunta de ¿por qué psicoanálisis, por
qué introducir la temática del psicoanálisis en una Escuela
de Psicología Social? Creemos que vale la pena la
respuesta. Esta Psicología S. planteada por P. Rivière tiene

1
entre sus principales fundamentos al psicoanálisis. Es una P.
S. de fundamentación psicoanalítica.
Pichon R. describe su elaboración teórica y la práctica
que sustentó a esta elaboración como un tránsito, un
pasaje, un camino, de ahí que su libro se titule “Del
psicoanálisis a la Psicología Social”, señalando cuál es su
punto de partida y cuál su punto de llegada.
P. R. era un psiquiatra de formación psicoanalítica. Su
campo de indagación, de investigación, de acción que
privilegia en el comienzo de su práctica y a lo largo de
muchos años es el campo de la enfermedad mental.
En la época que Pichon comienza su práctica clínica
(1930), el psicoanálisis aparecía como la concepción que
aportaba elementos claves a la comprensión de la
enfermedad mental, particularmente a partir del
descubrimiento de que tras el síntoma, tras el delirio estaba
operando un conflicto psíquico, una contradicción, por
ejemplo entre dos deseos, entre un deseo y una defensa,
etc. La explicación de la ciencia oficial en esa época, era
que el delirio o el síntoma tenía una fundamentación en una
degeneración del sistema nervioso, o en una irritación de un
centro nervioso. Lo que había era un reduccionismo
organicista, se veía sólo a la enfermedad mental como

2
resultante de un problema orgánico, sin entender el conflicto
psíquico. Mientras que en el hombre todo es biopsicosocial.
P. R. adopta esta perspectiva psicoanalítica y aporta
activamente desde la APA al desarrollo del pensamiento
psicoanalítico en Argentina y en particular al abordaje
psicoanalítico de la psicosis (esquizofrenia, melancolía,
paranoia), de las enfermedades psicosomáticas (por ej., la
úlcera, los trastornos de la piel), el retardo mental y la
epilepsia.
Pero esta misma práctica clínica le va a demostrar la
necesidad de desarrollar nuevos conceptos que den cuenta
de procesos que observa y que no estarían explicados por
el psicoanálisis. Esta práctica clínica lo va a llevar a pensar
que esa comprensión psicoanalítica, marcada
esencialmente por una perspectiva que está centrada en lo
INTRAPSÍQUICO, en lo INTRASUBJETIVO, que busca, por
ej. las causas de la enfermedad en un conflicto entre
instancias del yo, el ello y el superyo, sin tener en cuenta
qué relación pueden tener esos procesos que se dan en la
interioridad del sujeto con las relaciones reales que ese
sujeto tiene, con lo que sucede en su contexto inmediato,
resultaba insuficiente y P. R. comienza a pensar que debía
ser ampliada, completada.

3
P. R. no dudaba que la teoría psicoanalítica aporta claves
de comprensión sobre el psiquismo humano, que hoy es ya
un patrimonio científico, de conocimiento de la humanidad,
como por ej. la existencia del inconsciente, la existencia del
conflicto psíquico, la existencia de una sexualidad infantil. La
polémica se establece en relación a que la perspectiva
intrasíquica dejaba de lado la relación del sujeto con el
contexto y la determinación del sujeto por esas relaciones,
por ese contexto. Es decir, no daba cuenta de la
enfermedad, de la conducta y sus causas en toda su
complejidad.
La práctica como terapeuta es la que lo conduce a
jerarquizar el análisis de la interacción, el análisis de los
vínculos del sujeto, de sus condiciones concretas de
existencia.
Pichon Rivière reconoce al creador del psicoanálisis su
planteo en "Psicología de las masas y análisis del Yo". Sin
embargo, un análisis más detallado del mencionado artículo
reveló a Pichon Rivière que, si bien Freud alcanzó por
momentos una visión integral del problema de la
interrelación hombre-sociedad, no pudo desprenderse sin
embargo, de una visión antropocéntrica que le impidió
desarrollar un enfoque dialéctico. Además, "pese a percibir

4
la falacia de la oposición dilemática entre psicología
individual y psicología colectiva, su apego a la "mitología"
del psicoanálisis, la teoría instintivista y el desconocimiento
de la dimensión ecológica le impidieron formularse lo
vislumbrado, esto es, que 'toda psicología, en un sentido
estricto, es social'" (42-43).
Podemos sintetizar el análisis de Pichon Rivière sobre la
"Psicología de las masas y análisis del Yo" en los términos
siguientes.
Freud comienza refiriéndose a las relaciones del individuo
con sus padres, hermanos, médico, etc., que bien pueden
considerarse fenómenos sociales. Estos entrarían en
oposición con aquellos denominados por Freud narcisistas.
En este punto, Pichon Rivière refiere que, de acuerdo a los
planteos de M. Klein, se trata de relaciones externas que
han sido internalizadas (los 'vínculos internos' de Pichon
Rivière) y que reproducen en el yo las relaciones grupales o
'ecológicas'. Tales estructuras vinculares se configuran en
base a experiencias precocísimas, irreductibles a un mero
instinto.
Este conjunto de relaciones internalizadas "en
permanente interacción y sufriendo la actividad de
mecanismos o técnicas defensivas constituye el 'grupo

5
interno', con sus relaciones, contenido de la fantasía
inconciente" (42).

Algo de Psicoanálisis
Partimos del SUPUESTO TEÓRICO de que, en la
conducta de los sujetos, además de los FACTORES
CONSCIENTES, intervienen FACTORES
INCONSCIENTES, motivaciones que las personas no
conocen, pero que DEBEMOS SUPONER que, de alguna
manera, están incidiendo en lo que hacen.
Se trata de un SUPUESTO TEÓRICO, no de algo que se
ve con los sentidos. ¿por qué lo suponemos? Esta historia
empieza con las experiencias terapéuticas de Sigmund
Freud, el cual se encontraba, como médico, con pacientes
que manifestaban graves alteraciones de conducta, a veces
con severas consecuencias en el ejercicio de funciones
corporales básicas, que otros médicos consideraban efecto
de la imaginación de los pacientes, porque no encontraban
causas orgánicas que justificaran esos efectos.
Esta desproporción entre la causa observable y la
alteración, también observable, de la conducta, lo hizo
pensar en la existencia de una causa desconocida, no
observable, que justificara esa diferencia.

6
Esta desproporción es similar a ciertas desproporciones
entre causa aparente y efecto, que podemos observar en
nuestra vida cotidiana, cuando por ejemplo, ante un desaire
social de poca monta, reaccionamos con actuaciones
impulsivas de intenso contenido emocional, que nos hacen
preguntar porqué, por qué causa que no conocemos, hemos
reaccionado así.
La HIPÓTESIS TEÓRICA, el modelo explicativo que nació
de estas repetidas experiencias clínicas, fue la existencia en
los seres humanos de un fondo de motivaciones no
conscientes, que operan sobre nuestras respuestas de
emoción y conducta, guardado, en esa época Freud
esperaba que los neurólogos fundamentaran desde el
laboratorio, en nuestro sistema neurológico .
La hipótesis teórica de Freud y el psicoanálisis supone
que algunos de esos recuerdos no recordados
pertenecientes al pasado infantil de las personas, pueden
ser la explicación de ciertas emociones, conductas y
perturbaciones desproporcionadas.
Para ello habría que aceptar la posibilidad de que, aunque
los contenidos de esos recuerdos no pase la barrera del
registro consciente, produzcan, ante determinadas
situaciones que los estimulan, sentimientos similares a los

7
que se experimentaron en las situaciones pasadas que les
dieron origen, perturbando la percepción y la conducta ante
las situaciones del aquí y ahora.
En la hipótesis teórica del psicoanálisis, lo que se traería
del pasado al presente, no serían sólo relaciones puntuales
entre contenidos, sino ESCENAS, en las que la persona se
vería incluida en una situación del allá y entonces, con
distintos personajes y determinados tipos de interacciones y
vínculos, con las consiguientes respuestas emocionales.
Estas ESCENAS INCONSCIENTES, parecería, de
acuerdo a lo que fueron mostrando los pacientes tratados en
base a esa hipótesis, que no son copias mecánicas de las
situaciones históricas de las que proceden, sino
reproducciones de lo que la persona imaginó, escenas
imaginarias, a las que la Escuela Psicoanalítica Francesa
llama FANTASMAS, en un sentido distinto al del habla
popular, que denomina fantasmas a personajes individuales
incorpóreos que aparecerían en ciertas circunstancias.
Si se hubiera de resumir en una palabra el descubrimiento
freudiano, ésta sería indiscutiblemente el término
INCONSCIENTE.
Comienza a tener un estatuto más o menos científico o de
estudio antes de que Freud lo transformara en un elemento

8
fuerte del Psicoanálisis, en la época que Breuer comenzó a
trabajar con las histéricas: Ana O. y Emmy von N. En ese
momento aparece la palabra pero todavía no es un
concepto teórico, sino un adjetivo, una cualidad de
determinadas representaciones.
Será soporte de la teoría a partir de 1900 a pesar que
Freud ya lo utiliza desde 1895, especialmente en su trabajo
“el proyecto”, en esta época Freud tiene fuertes improntas
de la medicina y de la neurología, estaba tratando de buscar
el soporte neurológico de las afecciones nerviosas llamadas
así en esa época. Todavía no había dejado su especificidad
médica, se planteaba búsquedas que le dieran sustento
orgánico a las patologías que él estaba estudiando.
Filosóficamente es un concepto que proviene de la
filosofía, Freud no lo toma directamente de esta disciplina, la
filosofía lo tomaba como adjetivo que hacía a lo no esperado
del hombre, a lo inmoral, a lo no sano. Freud lo va a
descentrar de ese sentido y provoca lo que se llama la
tercera herida narcisista de la humanidad, la cual rompe con
todo el concepto de racionalismo de la época, donde el
hombre era el centro que con su razonamiento y su
conciencia podía resolver todas las situaciones. Freud
muestra que hay aspectos que nos resultan desconocidos a

9
nosotros mismos y que se comportan como si fueran
extraños a nosotros mismos, esta característica le va a dar
la categoría y deduce a lo inconsciente como un sistema
psicológico.
La psicología de la época hasta el momento pre-freudiana
era: aparato psíquico igual conciencia, no había un estatuto
para lo inconsciente.
En el sentido TOPICO, la palabra inconsciente designa
uno de los SISTEMAS DEFINIDOS POR FREUD DENTRO
DEL MARCO DE SU PRIMERA TEORIA DEL APARATO
PSIQUICO; está constituido por CONTENIDOS
REPRIMIDOS, a los que ha sido negado el acceso al
sistema preconsciente-consciente por la acción de la
REPRESION (represión primitiva y represión posterior).
A partir de la instauración del inconsciente como algo
inherente a la categoría de ser humano hay un movimiento
que toda la cultura ya no va a dudar de lo inconsciente. Hoy
en día es muy difícil que se rechace la idea que existen
procesos que nos son extraños a la comprensión. Esta idea
revolucionó al cine, la cultura, la poesía, y marcó un
pensamiento diferente para las disciplinas humanísticas.
Actualmente también se da un movimiento en las ciencias
duras, especialmente la física en donde si bien no se le da

10
un lugar específico a lo inconsciente, pero si se sabe que la
presencia de lo humano sobre el objeto de estudio modifica
y nos modifica.
Como decíamos es la tercera herida narcisista que se
agrega a la de Darwin y Copérnico, Darwin plantea el origen
del hombre como parte del desarrollo de la especie animal y
Copérnico demostrando que la tierra no era el centro del
universo.
Freud descentra la racionalidad de hombre y considera
que la mayor parte de los motores de la conducta humana
están mucho más del lado del inconsciente que del lado
racional, vamos a ir viendo este aparato que lo conocemos
por intermedio de síntomas, sueños, retoños,
representaciones, para poder acceder a él, pero es antes
que nada un supuesto teórico explicativo, es un supuesto
que ayuda a pensar en aspectos prácticos como supuesto,
lo que le da realidad son sus efectos pero no tiene un lugar
específico ni en sustancias orgánicas, ni en la anatomía, ni
en los aspectos neurológicos, tiene una tópica, un lugar
dentro del aparato que Freud imagina, son como lo que hoy
diríamos, lugares virtuales, hipótesis virtuales, no podemos
encontrarlo en ninguna sustancia ni en ninguna localización
(por lo menos por lo que se sabe hoy).

11
Somos todos conscientes de que no podemos tener
simultáneamente a nivel de la conciencia y del recuerdo
todo lo que hemos vivido, lo que hemos aprendido, lo que
hemos hecho a lo largo de nuestra vida; pensar tener todo
almacenado es un imposible, se hace un esfuerzo para
recordar que nos pasó por ej. el primer día de escuela, pero
eso está vivido y la pregunta es dónde está lo vivido que no
es permanentemente consciente, incluso todo lo aprendido.
Este tipo de ideas es lo que va justificando la necesidad
de ir considerando otro lugar de almacenamiento de estas
huellas, los recuerdos, las vivencias; se hace necesario
partir de que hay otro lugar y es coherente con lo que Freud
venia buscando y pensando y lo que descubría en la
hipnosis, por más que no utilizara este método por varios
motivos, lo que sabia era que las mejorías tenían un corto
plazo de duración y que aquello que había dado origen al
conflicto -que la hipnosis eficazmente por un momento lo
hacia perder- el inconsciente con su característica de
eficacia volvía a transformarlo en conflictivo y sintomático,
estos son los elementos con los cuales va considerándolo
legítimo.
Al introducir este concepto varían los conceptos de
normalidad y patología utilizados en la época, los aspectos

12
inconscientes eran provenientes de la psicopatología, de
una calificación negativa, que será transformada por el
descubrimiento freudiano.
El problema de lo inconsciente nos trae un problema
epistemológico dado que es muy difícil definirlo por sí
mismo, nuestras definiciones surgen por oposición a lo que
nos surge en la conciencia, definir al inconsciente en
relación a lo que es opuesto a la conciencia en un momento
trajo esa dificultad epistemológica de no saber si se le podía
dar un estatuto científico ya que parecía no poder tener
características propias.
Desde el punto de vista dinámico lo inconsciente es
desde donde surgen las cargas del aparato psíquico, las
cargas son las pulsiones que están en constante
movimiento dinámico donde inviste, carga y descarga
permanentemente los contenidos que llamaremos
representaciones. Estos aspectos de carga y descarga
hacen que varíen la cantidad de cargas de algunos de los
componentes del inconsciente.
El inconsciente está compuesto por representaciones de
pulsiones, pulsión es la energía del aparato psíquico. Allí la
carga es libre, es móvil y cambia la intensidad de la carga lo
cual produce que una representación tenga más fuerza o

13
menos fuerza para poder pasar a la conciencia y poder
burlar a la censura. A menor carga más dificultad para pasar,
a mayor pulsión mas energía para intentar atravesar la
censura, después veremos si lo logra o no.
Eso no logrado va a ser lo que se logra por obra de la
represión, cuando no logra pasar a la conciencia o al
preconsciente para que sea susceptible de conciencia se
torna en reprimido, o sea que el inconsciente esta formado
por las representaciones que permanecen reprimidas por el
efecto de la censura, por no haber atravesado la censura es
que la represión actúa de manera inconsciente.
Lo dinámico en psicoanálisis califica un punto de vista que
considera los fenómenos psíquicos como resultantes del
CONFLICTO y de la composición de fuerzas que ejercen
una determinada presión, siendo éstas, en último término,
de origen pulsional. “Nosotros no atribuimos la escisión del
psiquismo a una incapacidad innata del aparato psíquico
para la síntesis, sino que la explicamos dinámicamente por
el conflicto de fuerzas psíquicas opuestas, reconociendo en
ella el resultado de una lucha activa entre dos grupos
psíquicos entre sí”. La “escisión” es la existente entre el
consciente-preconsciente y el inconsciente; la distinción
tópica en lugar de explicar el trastorno, presupone la

14
existencia de un conflicto psíquico. La orientación dinámica
no sólo implica la consideración del concepto de fuerza sino
también la idea de que, dentro del psiquismo, las fuerzas
entran necesariamente en conflicto unas con otras, siendo el
origen de este conflicto psíquico, en último análisis, un
dualismo pulsional.
En los textos de Freud el adjetivo dinámico sirve para
calificar especialmente el inconsciente, por cuanto éste
ejerce una acción duradera, que obliga a que una fuerza
contraria, asimismo permanente, le impida el acceso a la
conciencia.
Considera el conflicto como constitutivo del ser humano y
desde diversos puntos de vista: conflicto entre el deseo y la
defensa, conflicto entre los diferentes sistemas o instancias,
conflictos entre los instintos, conflicto edípico, en el que no
solamente se enfrentan deseos contrarios, sino que éstos se
enfrentan con lo prohibido.
Dentro de la primera teoría metapsicológica, el conflicto
puede referirse esquemáticamente, desde el punto de vista
tópico, a la oposición entre los sistemas Ics, por una parte y
Pcs/Cs, por otra, separados por la censura; esta oposición
corresponde también a la dualidad del principio de placer y

15
principio de realidad, de los cuales el último intenta asegurar
su superioridad sobre el primero.
Freud siempre busca referir el conflicto a un dualismo
irreductible que, en un último análisis, sólo podría basarse
en una oposición casi mítica entre dos grandes fuerzas
contrarias; por otra parte, el hecho de que uno de los polos
del conflicto es siempre la sexualidad, mientras que el otro
se busca en realidades cambiantes (yo, pulsiones del yo,
pulsiones de muerte). Desde el principio de su obra insiste
en la intrínseca ligazón que debe existir entre la sexualidad
y el conflicto.
Para el psicoanálisis, la profundización en el problema del
conflicto debe desembocar forzosamente en lo que para el
sujeto humano es el conflicto nuclear: el COMPLEJO DE
EDIPO. En éste, el conflicto, antes de ser conflicto
defensivo, se halla ya inscrito de forma presubjetiva como
conjunción dialéctica y originaria del deseo y la prohibición.
Son especialmente los deseos infantiles los que
experimentan una fijación en el inconsciente.
La experiencia de la cura, la cual ha mostrado que el
psiquismo no es reductible a lo consciente y que ciertos
contenidos sólo se vuelven accesibles a la conciencia una
vez se han superado las resistencias; la cura ha revelado

16
que la vida psíquica está “... saturada de pensamientos
eficientes, aunque inconscientes, y que de éstos emanan los
síntomas”; ha conducido a suponer la existencia de “grupos
psíquicos separados” y, de un modo más general, a admitir
la existencia del inconsciente como un “lugar psíquico”
particular que es preciso representarse, no como una
segunda conciencia, sino como un sistema que tiene
contenidos, mecanismos y posiblemente una “energía”
específica.
Las representaciones inconscientes se hallan dispuestas
en forma de fantasmas, escenarios imaginarios a los cuales
se fija la pulsión, y que pueden concebirse como verdaderas
escenificaciones del deseo.
b) La mayor parte de los textos freudianos anteriores a la
segunda tópica asimilan lo inconsciente a lo REPRIMIDO.
Sin embargo, esta asimilación no se halla exenta de
restricciones; más de un texto reserva un lugar para
contenidos no adquiridos por el individuo, sino de origen
filogenético, que constituirían el “NUCLEO DEL
INCONSCIENTE”, tal idea culmina en la noción de
fantasmas originarios como esquemas preindividuales que
vienen a informar las experiencias sexuales infantiles del
sujeto.

17
Según Freud, es la REPRESION INFANTIL la que da
lugar a la primera escisión entre el INCONSCIENTE y el
sistema Pcs-Cs. El INCONSCIENTE freudiano es algo que
se CONSTITUYE, incluso aunque la primera fase de la
represión primitiva pueda considerarse como mítica.
Cuando Freud intenta definir el inconsciente como
SISTEMA, resume sus caracteres específicos del siguiente
modo:
PROCESO PRIMARIO (movilidad de las catexis,
característica de la energía libre); ausencia de negación, de
duda, de grado en la certidumbre; indiferencia de la realidad,
y regulación por el solo principio de placer-displacer
(tendiendo éste a restablecer por la vía más corta la
identidad de percepción).

PRECONSCIENTE
Como sustantivo designa un sistema del aparato psíquico
claramente distinto del sistema inconsciente; como adjetivo,
califica las operaciones y los contenidos de este sistema
preconsciente, los cuales no están presentes en el campo
actual de la conciencia y son, por consiguiente,
inconscientes en el sentido “descriptivo” del término, pero se

18
diferencian de los contenidos del sistema inconsciente por el
hecho de que son accesibles a la conciencia (por ej.,
conocimientos y recuerdos no actualizados).
Se halla regido por el proceso secundario. Está separado
del sistema inconsciente por la censura, que no permite que
los contenidos y procesos inconscientes pasen al Pcs sin
experimentar transformaciones.
Freud relacionó la diferencia entre Ics y Pcs al hecho de
que la representación preconsciente se encuentra ligada al
lenguaje verbal, a las “representaciones de palabras”.
¿Qué comprende, en lo vivido por el sujeto y, más
especialmente, en la experiencia de la cura, el concepto de
preconsciente? El ejemplo que más a menudo se da es el
de los recuerdos no actualizados, pero que el sujeto puede
evocar. De un modo más general, el preconsciente
designaría lo que se halla implícitamente presente en la
actividad mental, aunque sin constituir objeto de conciencia;
esto es lo que quiere decir Freud cuando define el
preconsciente como “descriptivamente” inconsciente, pero
accesible a la conciencia, mientras que el inconsciente está
separado de la conciencia.
El estudio de la formación de los síntomas y el análisis de
los sueños conducen a Freud a reconocer un tipo de

19
funcionamiento mental que presenta sus mecanismos
propios, regido por ciertas leyes y muy diferente de los
procesos de pensamiento que se ofrecen a la observación
psicológica tradicional.
Uno de los principios que, según Freud, rigen el
funcionamiento mental: el conjunto de la actividad psíquica
tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer.
El principio de realidad forma pareja con el principio de
placer, al cual modifica: en la medida en que logra
imponerse como principio regulador, la búsqueda de la
satisfacción ya no se efectúa por los caminos más cortos,
sino mediante rodeos, y aplaza su resultado en función de
las condiciones impuestas por el mundo exterior.
Su instauración corresponde a una serie de adaptaciones
que debe experimentar el aparato psíquico: desarrollo de las
funciones conscientes, atención, juicio, memoria; sustitución
de la descarga motriz por una acción encaminada a lograr
una transformación apropiada de la realidad; nacimiento del
pensamiento.
El paso del principio de placer al principio de relidad no
suprime, sin embargo, el primero. Por una parte, el principio
de realidad asegura la obtención de las satisfacciones en lo
real; por otra parte, el principio de placer continúa

20
imperando en todo un campo de actividades psíquicas,
especie de territorio reservado, entregado al fantasma y que
funciona según las leyes del proceso primario: el
inconsciente.
El concepto freudiano de la pulsión se establece en la
descripción de la sexualidad humana. Freud, basándose
especialmente en el estudio de las perversiones y de las
modalidades de la sexualidad infantil, refuta la concepción
popular que atribuye a la pulsión sexual un fin y un objeto
específico y lo localiza en las excitaciones y el
funcionamiento del aparato genital. Por el contrario, muestra
que el objeto es variable y contingente y sólo es elegido en
su forma definitiva en función de las vicisitudes de la historia
del sujeto. Muestra cómo los fines son múltiples parciales e
íntimamente dependientes de fuentes somáticas; éstas
también son múltiples y susceptibles de adquirir y mantener
para el sujeto una función prevalente (zonas erógenas), de
tal forma que las pulsiones parciales no se subordinan a la
zona genital y no se integran a la realización del coito más
que al final de una evolución compleja que no viene
garantizada por la simple maduración biológica.
Freud no concibe la memoria como un simple receptáculo
de imágenes, según una concepción estrictamente empírica,

21
sino que habla de sistemas mnémicos, reduce el recuerdo a
diferentes series asociativas y finalmente designa con el
nombre de “HUELLA MNEMICA”.
Las representaciones cosa, que caracterizan al sistema
inconsciente, se hallan en una relación más inmediata con la
cosa: en la “alucinación primitiva” la representación de cosa
sería considerada por el niño como equivalente del objeto
percibido y cargada en la ausencia de éste.
La represión es la operación por medio de la cual el sujeto
intenta rechazar o mantener en el inconsciente
representaciones (pensamientos, imágenes, recuerdos)
ligados a una pulsión. La represión se produce en aquellos
casos en que la satisfacción de una pulsión (susceptible de
provocar por sí misma placer) ofrecería el peligro de
provocar displacer en virtud de otras exigencias.
“La teoría de la represión es la piedra angular sobre la
que reposa todo el edificio del psicoanálisis”. Se impuso
como hecho clínico desde los primeros tratamientos de
histéricos, en los que Freud constata que los pacientes no
tienen a su disposición recuerdos que, no obstante,
conservan toda su vivacidad cuando son evocados de
nuevo: “Se trataba de cosas que el enfermo quería olvidar y

22
que intencionadamente mantenía, rechazaba, reprimía,
fuera de su pensamiento consciente”.
Los contenidos reprimidos escapan a los poderes del
sujeto y, como un “grupo psíquico separado” se rigen por
sus propias leyes (proceso primario). Una representación
reprimida constituye por sí misma un primer “núcleo de
cristalización” capaz de atraer otras representaicones
intolerables, sin que deba intervenir una intención
consciente.
Desde el punto de vista DINAMICO, la cuestión principal
es la de los MOTIVOS de la represión: cómo una pulsión
cuya satisfacción, por definición, engendra placer, suscita un
displacer tal que desencadena la operación de la represión.
(DEFENSA).

FANTASMA
Escenificación imaginaria en la que se halla presente el
sujeto y que representa, en forma más o menos deformada
por los procesos defensivos, la realización de un deseo y, en
último término, de un deseo inconsciente.

23
El fantasma se presenta bajo distintas modalidades:
fantasías conscientes o sueños diurnos, fantasmas
inconscientes que descubre el análisis como estructuras
subyacentes a un contenido manifiesto, y fantasmas
originarios.
Los términos “fantasía”, “fantasmática” sugieren
inevitablemente la oposición entre imaginación y realidad
(percepción). Si se hace de esta suposición un eje de
referencia fundamental del psicoanálisis, habrá que definir el
fantasma como una producción puramente ilusoria que se
resistiría a una aprehensión correctora de lo real. Algunos
textos de Freud parecen justificar tal orientación. En las
Formulaciones sobre los dos principios del funcionamiento
psíquico, 1911, contrapone el mundo interior, que tiende a la
satisfacción por ilusión, del mundo exterior que impone
progresivamente al sujeto, por mediación del sistema
perceptivo, el principio de realidad.
Se invoca a menudo la forma como Freud descubrió la
importancia de los fantasmas en la etiología de la neurosis:
Freud, que en un principio admitió la realidad de las escenas
infantiles patógenas halladas en el curso del análisis, habría
abadonado definitivamente esta primera convicción,

24
denunciando su “error”: la realidad aparentemente material
de estas escenas no era más que “realidad psíquica”.
La expresión “realidad psíquica” no es simplemente
sinónima de mundo interior, campo psicológico, etc. Tomada
por Freud en su sentido más fundamental, designa un
núcleo heterogéneo en este campo, resistente, el único
verdaderamente “real” en comparación con la mayoría de
los fenómenos psíquicos. “¿Es preciso atribuir una realidad
a los deseos inconscientes? No sabría decirlo.
Naturalmente, debe negárselesa todos los pensamientos de
transición y de ligazón. Cuando nos encontramos ante
deseos inconscientes llevados a su última y más verdadera
expresión, nos vemos obligados a decir que la realidad
psíquica constituye una forma de existencia particular que
es imposible confundir con la realidad material”.
El esfuerzo de Freud y de toda la reflexión psicoanalítica
consiste en intentar explicar la eficacia y el carácter
relativamente organizado de la vida fantasmática del sujeto.
Dentro de esta perspectiva, Freud, destacó modalidades
típicas de escenificaciones fantasmáticas, como, por
ejemplo, la “novela familiar”. Los fantasmas típicos hallados
por el psicoanálisis condujeron a Freud a postular la
existencia de esquemas inconscientes que trascienden lo

25
vivido individual y se transmitirían hereditariamente: los
fantasmas “originarios”.
Los “fantasmas originarios” son estructuras fantasmáticas
típicas (vida intrauterina, escena primaria, castración,
seducción) que el psicoanálisis reconoce como
organizadores de la vida fantasmática, cualesquiera que
sean las experiencias personales de los sujetos; según
Freud, la universalidad de estos fantasmas se explica por el
hecho de que constituirían un patrimonio transmitido
filogenéticamente.
Aparecen en los artículos de Freud de 1915: “Estas
formaciones fantasmáticas (observaciónde la relación
sexual entre los padres, seducción, castración, etc.) los
denomino fantasmas originarios”. Ellos se encuentran de
modo general en todos los seres humanos, sin que puedan
referirse siempre a escenas vividas realmente por el
individuo; por lo tanto reclamarían una explicación
filogenético, mediante la cual la realidad recobraría sus
derechos: así por ejemplo, la castración habría sido
efectivamente practicada por el padre en el pasado arcaico
de la humanidad: “Es posible que todos los fantasmas que
se nos cuentan actualmente en el análisis… hayan sido en
otra época, en los tiempos primitivos de la familia humana,

26
realidad, y que el niño, al crear fantasmas, no haga más que
rellenar, con la ayuda de la verdad histórica, las lagunas de
la verdad individual”. En otras palabras, lo que fue realidad
de hecho en la prehistoria se habría convertido en realidad
psíquica.
Todos los temas que se encuentran en los fantasmas
originarios (escena originaria, castración, seducción), nos
sorprende un carácter común: todos ellos se refieren a los
orígenes. Como los mitos colectivos, intentan aportar una
representación y una solución a lo que para el niño aparece
como un gran enigma; dramatizan como momentos de
emergencia, como origen de una historia, lo que se le
aparece al sujeto como una realidad de tal naturaleza que
exige una explicación, una “teoría”. En la “escena originaria”
se representa el origen del sujeto; en los fantasmas de
seducción, el origen o surgimiento de la sexualidad; en los
fantasmas de castración, el origen de la diferencia de los
sexos.

Los organizadores grupales


1) Bion y los “supuestos básicos”

27
Bion realizó una primera experiencia con grupos como
psiquiatra inglés durante la Segunda Guerra Mundial, con
combatientes.
Después de la guerra se ocupó de la readaptación de los
veteranos y antiguos prisioneros de guerra a la vida civil con
un método de psicoterapia de grupo que se planteaba como
objetivo “tratar de comprender las tensiones que se
manifiestan en el curso de las sesiones, entre sus
integrantes”.
Sintéticamente, Bion enunció que el comportamiento de
un grupo se efectúa a dos niveles: el de la tarea común y el
de las emociones comunes, el primer nivel es racional y
consciente: todo grupo tiene una tarea que él mismo se da,
el éxito de la misma depende del análisis correcto de la
realidad exterior, de la distribución y ordenada coordinación
de los roles en el interior del grupo, de la regulación de las
acciones por medio de la búsqueda de las causas de éxitos
y fracasos y de la articulación relativamente homogénea de
medios y objetivos.
Bion observaba que cuando se agrupa gente que
individualmente puede comportarse de manera razonable
frente a un problema basta con agruparlos para que se
vuelvan difícilmente capaces de una conducta racional

28
colectiva; frente a esto Bion pensó en la predominancia de
los procesos psíquicos “primarios”, llega de esta manera a la
conclusión de que la cooperación consciente entre los
miembros del grupo, necesaria para el éxito de sus
actividades, requiere de una circulación emocional y
fantasmática inconsciente entre ellos; la importancia
atribuida a ella le permitió afirmar que incluso la cooperación
puede ser paralizada o estimulada por ella.
Destacó que los individuos reunidos en un grupo se
combinan en forma instantánea e involuntaria para actuar
según unos estados afectivos que denominó “supuestos
básicos”, estos estados afectivos son para Bion arcaicos,
pregenitales, y se los reencuentra en estado puro en la
psicosis.
Describió 3 supuestos básicos a los que el grupo sin
reconocerlos se somete alternativamente; expresan algo así
como fantasías grupales, de tipo omnipotente y mágico,
acerca del modo de obtener sus fines, de satisfacer sus
deseos; caracterizados por lo irracional de su contenido,
tienen una fuerza y “realidad” que se manifiesta en la
conducta del grupo; son inconscientes y muchas veces
opuestos a las opiniones conscientes y racionales de los
miembros que componen el grupo. Estos supuestos básicos

29
son producciones grupales que tienden a evitar las
frustraciones inherentes al aprendizaje por experiencia, en
tanto esto implica esfuerzo, dolor y contacto con la realidad.
Los denominó supuesto básico de
1) DEPENDENCIA, supuesto básico
2) de ATAQUE Y FUGA y supuesto básico
3) de APAREAMIENTO.
a) La narrativa de un grupo bajo el supuesto básico de
DEPENDENCIA sustenta el argumento por el cual el grupo
está reunido para que alguien, de quien éste depende en
forma absoluta, provea la satisfacción de todas sus
necesidades y deseos; implica la creencia colectiva de que
ese alguien tendrá por función proveer seguridad al grupo;
es la creencia de una deidad protectora cuya bondad,
potencia y sabiduría no se cuestionan. Deseo del grupo de
depender de un jefe justo, poderoso, fuerte, que pueda
contener las ansiedades del grupo, que les de protección y
cuidados. Este supuesto básico correspondería al concepto
de imago Freudiana: a la imago del padre bueno, por ej.
uds. constantemente están viviendo este tipo de situaciones:
trabajando con grupos la tendencia, el deseo de establecer
una relación de dependencia con el líder grupal.

30
b) El supuesto básico de ATAQUE Y FUGA consiste en la
convicción grupal de que existe un enemigo y que es
necesario atacarlo o huir de él, en tanto la única actividad
defensiva frente a este objeto es su destrucción (ataque) o
evitación (huida). Este supuesto corresponde a la imagen
del padre severo, duro, cruel, al cual el niño desea agredir y
escapar de él, de la amenaza que significa la posibilidad del
castigo que el padre podría infligirle.
c) Cuando opera el supuesto básico de APAREAMIENTO
sus integrantes producen una creencia colectiva e
inconsciente por la cual un hecho futuro o un ser no nacido
resolverá sus problemas; constituyen una esperanza de tipo
mesiánico; lo importante en este estado emocional es la
idea de futuro más que la resolución en el presente.
Los supuestos básicos refieren a un nivel emocional
primitivo que coexiste según Bion con otro nivel de
funcionamiento que es el GRUPO DE TRABAJO; con este
término alude a otro tipo de mentalidad y cultura grupal que
la que rige en los grupos de supuesto básico, ya que en los
grupos de trabajo las actividades se realizan racional y
eficientemente; sus líderes son aquellos integrantes que
pueden ofrecer al grupo las propuestas más aptas para el
desarrollo de sus tareas. Grupo de supuesto básico y grupo

31
de trabajo coexisten, determinando un conflicto recurrente
en el grupo.
O sea, que la actividad de un grupo de trabajo se ve
frecuentemente interferida por la aparición de factores
emocionales; esta aparición puede ser en forma de
dependencia, de agresión y huída, o por la formación de un
apareamiento mesiánico. Asimismo, el supuesto básico
predominante orienta las opiniones del grupo en un
momento dado (mentalidad grupal) y da cuenta de la cultura
del grupo en esa situación; así por ej. la cultura del grupo de
dependencia, basada en el supuesto básico del mismo
nombre, se organiza buscando un líder que cumpla la
función de proveer las necesidades del grupo.
Para Bion los tres supuestos básicos emergen como
formaciones secundarias de una escena primitiva más
antigua. Los supuestos básicos serán nudos fantasmáticos
colectivos en el grupo en un momento dado, así se referirá
Anzieu a ellos. (“El grupo y el inconsciente”).
ESQUEMA DE LOS SUPUESTOS BÁSICOS.
1) ¿SE SUPONE QUE LA TAREA ES ESCAPAR DE UN
ATAQUE? (Supuesto básico de ATAQUE Y FUGA).
INDICADORES: en las situaciones que pueden ser
interpretadas por este organizador, las personas se

32
comportan como si su único objetivo fuera escapar de un
peligro que los acecha.
2) ¿SE SUPONE QUE ALGUIEN ES LA FUENTE ÚNICA
DE QUIEN SE RECIBE EL SABER Y EL PODER?
(Supuesto básico de DEPENDENCIA).
INDICADORES: en las situaciones que pueden ser
interpretadas por este organizador, las personas se
comportan como si su único objetivo fuera recibir todo lo que
necesitan de alguien que lo tiene todo y se los provee, sin
necesidad de esfuerzo por parte de ellas.
3) ¿SE SUPONE QUE TODO SE SOLUCIONARÁ
CUANDO ALGUIEN CON ALGUIEN PRODUZCAN ALGO
QUE SERÁ LA SALVACIóN PARA TODOS?. (Supuesto
básico de PAREJA MESIÁNICA).
INDICADORES: en las situaciones que pueden ser
interpretadas por este organizador, las personas se
comportan como si su único objetivo fuera esperar que
nazca una solución para todos de la unión de dos personas
o elementos del sistema de la cual depende la salvación de
Éste, sin esfuerzo de los otros elementos.
4) ¿EL GRUPO SE CENTRA EN SU TAREA, SIN
SUPUESTOS BÁSICOS? (Grupo de TAREA).

33
INDICADORES: en las situaciones que pueden ser
interpretadas por este organizador, las personas se
comportan como si la solución dependiera de sus propios
esfuerzos coordinados, de acuerdo a las exigencias de la
realidad.

Marcos Berstein y un ejemplo de Fantasía inconsciente


en los grupos
Se formula la pregunta: en relación al grado de
integración que uds. están empezando a lograr en los
grupos, utiliza un juego de palabras – intención de
intregarse pero dificultad para entregarse-. En este juego de
palabras ya estaríamos mirando la FANTASÍA
INCONSCIENTE. ¿Cuál sería la F.I. subyacente a esta
situación de integrarse-entregarse?
La fantasía y el deseo de integración es universal, pero
también es universal el miedo a la integración: juego
dialógico entre lo deseado y lo temido. ¿Por qué? Por un
lado tenemos que la Fantasía de integración apunta a un
nivel de lo fantasmático que es muy primitivo, tiene que ver
con fantasías muy arcaicas, tiene que ver con el deseo y la
fantasía de volver a integrarse desde la individualidad de

34
cada uno a una situación grupal, que representaría la vuelta
a integrarse entre el individuo y sus orígenes, en donde en
sus orígenes el individuo es indiviso, es de ahí que viene la
palabra individuo, es decir no divisible. Lo no divisible
apunta por un lado a la no división entre el aparato psíquico
individual y el cuerpo que lo contiene, hay una indivisión que
permanece así hasta la muerte. El psiquismo se estructura
sobre una corporalidad y esto da la indivisión del sujeto, del
individuo.
Pero también apunta a los orígenes más primitivos, que
es la situación de indivisión en la vida intrauterina,en donde
hemos sido uo solo, en nuestro origen con el cuerpo que
nos albergó. Y esta fantasía del retorno a la indivisión es un
universal, es un fantasma inconsciente que habita en cada
uno de los integrantes del grupo.
En ese deseo y miedo al mismo tiempo se ponen en
juego ansiedades también universales que tienen que ver
con la identidad y con la individualidad de cada uno. Hay
mucho miedo a perder la individualidad en el sentido de
integrarse a un grupo y entregarse al grupo, dejar de ser
individuos individuados y pasar a ser parte de una masa
amorfa donde se pierden absolutamente los límites entre

35
sujetos. Miedo a perder la identidad, y ser absorbidos por
una identidad grupal
En los grupos encontramos un deseo y un temor: miedo y
deseo de fusión (Sartre, grupo de fusión).

36