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Marlén Adriana Junco Olarte Llaves del Poder Diurno Llave de la Palabra

Llave de la Fe

Llave de la Palabra

Isaías 49:1-3 NVI

Escúchenme, costas lejanas, oigan esto, naciones distantes: El SEÑOR me llamó antes de que yo naciera, en
el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, y me escondió en la sombra
de su mano; me convirtió en una flecha pulida, y me escondió en su aljaba. Me dijo: «Israel, tú eres mi siervo; en
ti seré glorificado».

En este versículo Isaías proclama que él fue llamado por Dios, enseñado y ungido desde su nacimiento para
servir como profeta. Aunque el pueblo de Israel no se arrepintiera, a Isaías Dios le promete su gloria, en
consecuencia, este profeta actuó en la fuerza del SEÑOR. Además, Isaías es llamado para ser luz de las
naciones y liberador de los presos, también profetiza que Jesús será luz para las naciones.

Consecuencias de la palabra de Dios en Isaías:

La palabra de Dios se cumple en Isaías, todo lo que prometió para su pueblo

En su ungido se vieron realizadas todos los intereses de Dios para las naciones

Las noticias del redentor llegaron a los gentiles y prestaron atención al mensaje del evangelio, cuando el pueblo
de Dios las ignoró

Llave de la Fe

Mateo 26:36-39 NVI

Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: «Siéntense aquí mientras voy
más allá a orar». Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y angustiado. «Es
tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos
conmigo”. Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas
beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».
Jesús le expone la agonía de su alma, a sus amigos. Jesús expresa “Padre mío, si es posible, no me hagas
beber este trago amargo”. Ya Él sabía que había llegado su hora y la forma tan desgarradora, humillante y cruel
que lo iban a tratar y su posterior crucifixión. Luego Jesús expresa “Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que
quieres tu”. Aquí demuestra total sumisión a Dios para cumplir su voluntad, es la completa fe del Hijo del SEÑOR
para lograr nuestra salvación.
Consecuencias de la fe de Jesús:

Su fe en el Padre lo conforto para soportar el trago amargo


Con su muerte pago por todos nuestros pecados y así fuimos salvos
Se cumplieron los objetivos gracias al entero sometimiento y beneplácito de Jesús a la voluntad de Dios; así
Dios fue glorificado
Jesús es el propiciador y consumador de la fe