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Crítica sobre concepciones oportunistas actuales respecto el Estado

Contribución de la Sección de Relaciones Internacionales del Comité Central del KKE en la XI


Conferencia Anual Internacional

“V.I.Lenin, la Revolución de Octubre y el mundo contemporáneo”

La importancia y la vigencia de la obra de Lenin sobre el Estado

Hace 100 años, pocos meses antes de la Gran Revolución Socialista de Octubre, en condiciones
políticas particularmente difíciles y complejas, V.I.Lenin escribió una obra fundamental, “El Estado
y la Revolución”, que fue publicada por primera vez después de la Revolución de Octubre, en
1918.

En esta obra, Lenin destaca la esencia y analiza la naturaleza clasista del Estado: “El Estado es
producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado
surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden,
objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones
de clase son irreconciliables.”[1]

Lenin en su obra establece la necesidad y la vigencia de la revolución socialista y del Estado


obrero.

Se basó en las concepciones de K.Marx y F.Engels respecto la cuestión del Estado, planteadas en
varias obras como el “Manifiesto del Partido Comunista”, el “18º Brumario de Luis Bonaparte”, “La
guerra civil en Francia”, “Crítica del programa de Gotha”, la carta de Engels a Bebel de 18-28 de
marzo de 1875, la introducción de Engels en la tercera edición de la obra de Marx “La guerra civil
en Francia” etc., respecto la dictadura del proletariado. Las conclusiones de Marx y Engels del
estudio y de la generalización de la experiencia y de las enseñanzas de las revoluciones fue que la
clase obrera puede conquistar el poder político y establecer la dictadura del proletariado sólo a
través de la revolución socialista, en cuyo curso se destruye la máquina estatal burguesa y se crea
un nuevo aparato estatal. Así, podemos decir característicamente que Marx en su obra “Crítica del
Programa de Gotha” señaló que: “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el
período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período
corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la
dictadura revolucionaria del proletariado.”[2]

Lenin demostró la importancia fundamental de este asunto para los que se dan cuenta de la
existencia y del papel decisivo de la lucha de clases en el progreso social, destacando que
“…merece especial atención la observación extraordinariamente profunda de Marx de que la
destrucción de la máquina burocrático-militar del Estado es “condición previa de toda revolución
verdaderamente popular”[3] y subrayando que “marxista sólo es él que hace extensivo el
reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”[4].

Además, Lenin trató de describir las características de la formación socio-política comunista, los
aspectos básicos del Estado socialista, mientras que ejerció una crítica severa en torno a
cuestiones en relación con el Estado tanto a las concepciones oportunistas de la derecha, como a
las anarquistas.

Por supuesto, esta obra de Lenin, así como toda su colección titánica de obras, no se puede
abordar separadamente sino en conexión con otras obras como por ejemplo “La revolución
proletaria y el renegado Kautsky”, y siempre en vinculación dialéctica con los acontecimientos
históricos. En todo caso, la aproximación leninista del Estado es un enorme legado para el
movimiento comunista internacional, que debe ser utilizado de manera adecuada para confrontar
las concepciones socialdemócratas y oportunistas sobre el Estado, que han penetrado y siguen
penetrando en el movimiento comunista internacional. El objetivo de esta contribución no es
presentar las posiciones leninistas o exponer citas apropiadas de Lenin, sino responder a las
concepciones oportunistas contemporáneas a través de la concepción marxista-leninista del
Estado. Aún más hoy, cuando muchos de las cuestiones que Lenin debatió en su época, han
surgido de nuevo con nuevas o viejas formas.

Concepción aclasista “neutra” del Estado

Una “herramienta” básica para que se debiliten aún más las características comunistas de los
partidos comunistas y obreros son actualmente las fuerzas del oportunismo europeo. Se trata de
fuerzas que funcionan como vehículos de la ideología burguesa en el movimiento obrero. En
Europa han establecido su propio “centro” ideológico, político y organizativo, el “Partido de la
Izquierda Europea” (PIE), en que se han incorporado algunos partidos comunistas, que
previamente estaban profundamente influenciados por las ideas del eurocomunismo, como los
partidos comunistas de Francia y de España. De Grecia participa SYRIZA que tiene en sus filas
fuerzas que se separaron del KKE en 1968 influidas por el eurocomunismo, y en 1991, bajo la
influencia del “Nuevo Pensamiento” de Gorbachov, y a continuación se juntaron con fuerzas del
PASOK socialdemócrata.
Estas fuerzas afirman que: “El Estado, sin embargo, no es una fortaleza, sino una red, una relación
y un campo estratégico de la lucha política. No cambia de un día a otro, sino más bien su
transformación imperativa presupone luchas continuas y constantes, implicación del pueblo,
democratización continua.”[5]

Como se desprende de ello, el Estado burgués para estas fuerzas políticas no se considera por su
propia naturaleza como un órgano de dominio de la burguesía, sino un conjunto de instituciones
que se pueden transformar en dirección favorable al pueblo. En base a este punto de vista se
argumenta que el carácter de las instituciones del Estado burgués, el Estado burgués en su
conjunto, se puede configurar “adecuadamente”, a condición de que predominen los “gobiernos
de izquierda”.

Se trata de un punto de vista claramente engañoso, porque prácticamente separa el Estado de su


base económica, de las relaciones económicas dominantes. Crea falsas ilusiones a los trabajadores
de que el papel del Estado burgués y de sus instituciones (p.ej. parlamento, gobierno, ejército,
policía) depende de qué fuerza política (de “izquierda” o de “derecha”) es dominante en ellos.

Percepciones peligrosas similares se están fomentando hoy en varios países de América Latina por
el llamado “progresismo”, los diversos gobiernos “progresistas” y de “izquierda” que después de
su victoria electoral pretenden fomentar ilusiones de que el sistema puede cambiar a través de las
elecciones burguesas y plebiscitos.

En realidad, sin embargo, no existe ninguna supuesta “neutralidad” clasista del Estado burgués y
de sus instituciones. El marxismo-leninismo ha demostrado que el Estado tiene un contenido
claramente clasista y no puede ser utilizado a favor de la clase obrera y del cambio social a través
de procesos electorales y soluciones gubernamentales burguesas.

Respecto la concepción del “Estado profundo”

Al alcanzar SYRIZA el gobierno en Grecia hizo que varias fuerzas oportunistas en todo el mundo se
regocijaran. De hecho, su cooperación con el partido nacionalista ANEL en el gobierno fue
interpretada por algunos[6] como un esfuerzo de “controlar” el “Estado profundo” de Grecia a
través de esta alianza política gubernamental. Respectivamente, las declaraciones de A.Tsipras de
que Grecia “pertenece al Occidente” y que no hay cuestión de retirada de la OTAN, fueron
presentadas, incluso antes de las elecciones, como un manejo “inteligente”[7].
Pero ¿a qué sirve esta “concepción fragmentada” del Estado burgués? Es cierto que en el aparato
estatal del Estado burgués existen estructuras con diferentes funciones y tareas; esto, sin
embargo, no justifica la división del Estado en sección más “dura” y sección más “blanda”. Así, por
ejemplo, los municipios, los servicios municipales son también parte integral de la administración
burguesa, la administración local, es responsable de aplicar el marco legislativo reaccionario y
antipopular aprobado por el gobierno burgués y la mayoría parlamentaria. Los comunistas en
nuestro país son activos en la Administración Local, pretenden lograr la mayoría en los municipios
y lo han logrado en cinco municipios del país, entre ellos en la tercera ciudad más grande del país,
Patras; sin embargo, no fomentan a los trabajadores ilusiones acerca del carácter de esta sección
del Estado burgués. Pretenden, sea de la oposición, sea de la administración municipal, utilizar sus
posiciones para desarrollar la lucha de clases y no para “sanear” el capitalismo, es decir lo que
sostienen SYRIZA y otras fuerzas oportunistas.

A estas fuerzas oportunistas les conviene una “separación en secciones” del Estado burgués. En
primer lugar, porque de este modo se encubre el hecho de que el aparato estatal, a pesar de las
funciones secundarias de las diferentes secciones, está al servicio de la burguesía. En segundo
lugar, porque así siembran entre los trabajadores la ilusión de que gradualmente, empezando por
la “periferia” del Estado burgués y dirigiéndose hacia el “centro”, hacia su “interior”, lo podemos
“sanear”, transformarlo en un Estado a favor del pueblo.

Percepciones utópicas similares están fomentadas por fuerzas oportunistas incluso respecto las
uniones capitalistas interestatales, como es la Unión Europea imperialista. Están propagando que
la realización de referendos o el surgimiento de gobiernos de izquierdas y socialdemócratas,
supuestamente se creará “una estructura democrática para el continente” con “respeto a los
derechos democráticos, soberanos de los pueblos”[8]. En realidad, estos argumentos
deliberadamente evitan el carácter clasista de esta unión interestatal, que surge del carácter
clasista de los Estados burgueses que la constituyen y que desde su fundación, como “Comunidad
Europea del Carbón y del Acero” en 1952, ha servido los intereses del capital.

La expansión de la democracia en el Estado burgués como “un paso” hacia el socialismo

Lenin se enfrentó ferozmente a los que, como Bernstein, argumentaban que es posible reformar el
capitalismo, que es posible la transformación reformista gradual de la sociedad. Posteriormente,
en Europa tuvieron un gran desarrollo los puntos de vista del eurocomunismo, que en esencia
argumentaban que los comunistas mediante la vía parlamentaria y la ampliación de la democracia
pueden transformar el Estado burgués a favor del pueblo.

El KKE que ha combatido estos puntos de vista, ha estimado que evaluaciones similares del PCUS
que prevalecieron en el movimiento comunista después del XX Congreso del PCUS y hablaban de
“transición parlamentaria”[9] han hecho un gran daño al movimiento comunista internacional. Por
lo tanto, podemos considerar que los aspectos desarrollados en esta base, apoyando la abolición
de principios básicos de la revolución y de la construcción socialista, como por ejemplo respecto la
“diversidad de formas de transición” o de la llamada “vía no capitalista de desarrollo” etc., son
problemáticos.

El KKE ha sacado conclusiones y ha rechazado las “etapas hacia el socialismo”, que han ido
atormentando al movimiento comunista internacional hasta hoy día, puesto que por una parte a
través de las ”etapas” niegan el papel del partido comunista, como fuerza de derrocamiento del
capitalismo, en el nombre de las tareas “candentes” en el marco del sistema (p.ej. restauración de
la democracia burguesa en caso de dictadura), y por otra parte fomentan ilusiones acerca de una
“transición parlamentaria” al socialismo.

El KKE estudia su historia, saca conclusiones valiosas de las luchas heroicas de los comunistas de
las últimas décadas. En el Comunicado reciente del Comité Central del KKE para el 50 aniversario
de la dictadura en Grecia, se destaca entre otras cosas: “El KKE y el movimiento obrero y popular
trabajan y luchan para actuar en las mejores condiciones posibles, lo que facilita su lucha y amplía
en general el marco de intervención contra el capital y su poder. Luchan por libertades y derechos,
para que no se obstaculice su actividad, para inhibir, en la medida de lo posible, la represión
estatal”[10]. Sin embargo, nuestro Partido, al estudiar la historia, evalúa que: “La dictadura
proporciona una nueva experiencia respecto el carácter infundado de la evaluación que mantenía
el Movimiento Comunista Internacional y el KKE, de que el camino de la lucha para una
democracia burguesa avanzada es el terreno apropiado para concentrar fuerzas y acercarse al
proceso revolucionario, de que la lucha por la democracia está dialécticamente ligada con la lucha
por el socialismo. Esta evaluación impidió que la junta militar surgiera como una forma de
dictadura del capital, impidió la orientación de la lucha popular en su conjunto contra el enemigo,
la dictadura de la burguesía y sus alianzas imperialistas, como es la OTAN”[11].

Hoy día, en las filas del movimiento comunista se están fomentando puntos de vista equivocados
similares; hablan de “etapas” en el camino hacia el socialismo, o de “penetración” de los
comunistas en el poder, con el fin, en ambos casos, de “ampliar” la democracia, como una primera
etapa hacia el socialismo.
En la práctica estos puntos de vista aplazan para el futuro lejano la lucha por el derrocamiento de
la explotación capitalista, atrapan y restringen el movimiento obrero en el marco de la lucha por
mejores condiciones de venta de la fuerza de trabajo, negando la orientación de la lucha para la
radicalización del movimiento obrero, su reagrupamiento, la concentración de fuerzas sociales,
que tienen interés en entrar en conflicto con los monopolios y pueden luchar por derrocar el
capitalismo y construir la nueva sociedad socialista-comunista.

La nacionalización de las empresas capitalistas como un “paso” para cambiar la naturaleza del
Estado

Confusiones similares existen además en temas de la economía. Durante muchos años, el


movimiento comunista internacional ha sido, y en gran medida sigue siendo, atrapado en la lógica
de las “etapas” hacia el socialismo, considerando el fortalecimiento del sector estatal del Estado
burgués como un “paso” hacia el socialismo.

De hecho, hasta hoy día, la frase de que “el capitalismo monopolista de Estado es la preparación
material más completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el
cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio”[12], se malinterpreta
para justificar el apoyo activo y la participación de los comunistas en una gestión burguesa con un
sector estatal ampliado de la economía. Por lo tanto, el capitalismo monopolista-estatal se
entiende erróneamente como la existencia de un sector estatal fuerte en la economía y no como
imperialismo, como fase superior del capitalismo, según lo describió Lenin.

La vida ha demostrado que el capitalismo, según sus necesidades, puede que pretenda que gran
parte de la economía del país esté bajo dirección estatal. Así, por ejemplo, en la década de 1970 y
1980 la mayor parte de la economía griega estaba en manos del Estado; sin embargo, este hecho
no cambió el carácter del Estado burgués. Tampoco significa que una política de nacionalización
gradual de empresas privadas, cuando los capitalistas simplemente pasan sus deudas al Estado,
puede cambiar su carácter. Mientras que el poder está en manos de la burguesía, el Estado (con
un sector estatal más fuerte o más débil) será burgués y la clase dominante funcionará como un
“capitalista colectivo” de la propiedad estatal.
El nombre del Estado como concepción de la naturaleza del Estado

Lenin describió los aspectos básicos del Estado obrero. No podemos cerrar los ojos ante el análisis
de Lenin y orientarnos simplemente a los adjetivos que acompañan el nombre de un Estado. Hoy,
por ejemplo, han surgido la “República Popular de Lugansk” y la “República Popular de Donetsk”.
¿Cuál es el carácter de estas autoproclamadas “Repúblicas Populares”? En este punto quisiéramos
recordarles que existe, por ejemplo, la llamada “República Democrática del Congo” donde niños
trabajan en las minas y en condiciones terribles para que los monopolios extranjeros adquieran el
cobalto y el cobre.

Nosotros consideramos que no podemos juzgar un Estado y nuestra postura ante esto, solamente
en base a cómo se define a sí mismo y sus declaraciones. El criterio básico debe ser qué clase
posee los medios de producción y el poder en un Estado concreto. ¿Qué tipo de relaciones de
producción predominan en este país? Y esto es porque el Estado para los marxistas-leninistas es
una “máquina represiva” que objetivamente en nuestra época, en el siglo 21, en la época de paso
del capitalismo al socialismo, inaugurada por la Revolución de Octubre, estará o en manos de la
burguesía, o en manos de la clase obrera. No hay un camino medio.

No debemos olvidar que como siempre, hoy las clases burguesas buscan ocultar sus objetivos,
ocultar el carácter clasista del Estado. Un método “clásico” que utiliza la burguesía para “camuflar”
el Estado, es destacar su carácter “nacional”, presentando su Estado como un “arma” de defensa
de toda la nación. Hoy día, la burguesía no duda en utilizar diversas “armas” de propaganda para
someter “bajo sus banderas” al movimiento obrero. Los comunistas, el movimiento obrero en
total, deben tener un alto grado de vigilancia cuando los políticos burgueses, que contribuyeron
con su postura a la restauración capitalista en la antigua URSS, utilizan hoy el “papel” del
“antifascismo”.

Hoy día, mientras que la burguesía está reforzando también a fuerzas fascistas, algunas de las
cuales pretenden desempeñar incluso un papel gubernamental, como por ejemplo en Ucrania, se
están fortaleciendo las reclamas para que se formen nuevos “frentes antifascistas” y alianzas,
incluso de Estados burgueses, que aparecen con un “manto antifascista”. Sin embargo, como
señaló el KKE en su Declaración del Comité Central del KKE para el 70 aniversario del fin de la II
Guerra Mundial Imperialista y la gran victoria antifascista de los pueblos: “Ni el estado burgués
reaccionario ni la alianza del movimiento obrero y popular con fuerzas políticas burguesas, pueden
o quieren atacar el nazismo de raíz. Sólo el desarrollo de la lucha de clases, cuyo objetivo será
poner fin al poder de los monopolios, al sistema capitalista puede enfrentar el nazismo.”[13]

Además, el KKE considera que hoy no se debe dejar de lado el objetivo del poder obrero por otro
objetivo gubernamental de transición en el terreno del capitalismo, en el nombre del deterioro de
la situación de la clase obrera y de las capas populares, a causa de la crisis económica prolongada y
profunda, de la guerra imperialista, de la intimidación abierta hacia el partido comunista y el
movimiento obrero por organizaciones nazi-fascistas, las provocaciones, la intensificación de la
violencia estatal.[14]

La construcción socialista y el Estado en el socialismo

Durante décadas, los socialdemócratas y los oportunistas, entre otros, están llevando a cabo un
esfuerzo sistemático para cancelar cualquier aproximación científica del socialismo y de su Estado.
Leemos por ejemplo en el material del “centro” oportunista de Europa, el PIE, que defiende “la
perspectiva de un socialismo democrático”. Y esta “perspectiva socialista” se define por el PIE
como “una sociedad de justicia que se basa en la concentración de la riqueza y de los medios de
producción y la soberanía de la elección democrática en harmonía con los recursos limitados del
planeta”. En los últimos años se han multiplicado confusiones similares y aproximaciones
antiamarxistas respecto la sociedad socialista con los diversos “socialismos” de América Latina. Del
llamado “Socialismo del siglo XXI” de Chávez, al llamado “socialismo del buen vivir” en el Ecuador,
donde se utiliza como moneda nacional el dólar estadounidense.

Su objetivo es que ignoremos que en la base de cada formación socio-económica hay un modo de
producción particular, que es una unidad dialéctica de fuerzas productivas y de relaciones de
producción. Las relaciones de producción en su conjunto en todas las fases del proceso de
reproducción –producción, distribución, intercambio, consumo- constituyen la base económica de
la sociedad. Al abordar esta cuestión científicamente, Lenin señaló que: “En la producción social
de su vida, los hombre establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su
voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de las
fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura
económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política
y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social”.[15]

J.V.Stalin destacó: “Hay dos tipos de producción: el tipo capitalista, que incluye en capitalismo de
Estado, donde hay dos clases, donde la producción se efectúa para rendir beneficios al capitalista;
y hay otro tipo, el tipo de producción socialista, donde no existe la explotación, donde los medios
de producción pertenecen a la clase obrera y donde las empresas no trabajan para rendir
beneficios a una clase ajena, sino para ampliar la industria en provecho de todos los obreros”.[16]

Por eso el KKE rechaza las diversas interpretaciones del socialismo que no tienen nada que ver con
la concepción marxista-leninista y -como ha subrayado varias veces en los Encuentros
Internacionales de Partidos Comunistas- con los puntos de vista del PIE o los diversos
“socialismos” de América Latina, que se tratan en esencia de promoción de la posición oportunista
de “humanización” del capitalismo, de la utopía de democratización del Estado burgués, mientras
que la economía capitalista “mixta” se presenta como el nuevo “modelo” del socialismo. En esta
dirección se utiliza la “lógica de las particularidades nacionales” que ha sido el vehículo del
“eurocomunismo” para renunciar las leyes científicas de la revolución y la construcción socialista y
hoy día el problema se manifiesta con los mismos o similares argumentos. (…) para justificar la
sustitución del camino revolucionario por el parlamentarismo, el descenso del socialismo en
cambios gubernamentales de gestión burguesa, como hace por ejemplo el Foro de Sao Paolo y
otras fuerzas. La construcción socialista es un proceso unificado que empieza con la toma del
poder por la clase obrera para que se cree un nuevo modo de producción que predominará con la
abolición completa de las relaciones capitalistas y de la relación capital-trabajo asalariado. La
socialización de los medios de producción y la planificación central son las leyes científicas de la
construcción socialista, las condiciones necesarias para la satisfacción de las necesidades
populares.”[17]

El KKE al estudiar la experiencia de la construcción socialista considera equivocadas las reformas


económicas de 1965 en la URSS, que dieron prioridad a las reformas de mercado y restauraron el
papel de la ganancia en la economía socialista. Como resultado surgió en las empresas el interés
propio no siempre en armonía con los intereses de la sociedad. Las reformas equivocadas en la
economía se combinaron con respectivas direcciones equivocadas en la superestructura política
(p.ej. el Estado del Pueblo) y en la estrategia del movimiento comunista internacional (p.ej. política
de “coexistencia pacífica”). Nuestro Partido no está de acuerdo con las evaluaciones de partidos
comunistas que han sido arrastrados por la corriente nociva del “maoísmo” que consideran que de
un momento a otro, inmediatamente después del 20º Congreso, dejó de existir el Estado obrero o
incluso que este se convirtió supuestamente en “socialimperialismo”, participando de esta manera
en la propaganda antisoviética. Al contrario, nuestro Partido y el movimiento comunista y obrero
internacional defienden la contribución de la URSS, consideran que en la URSS se construyó el
socialismo pero el 20º Congreso del PCUS fue un “punto de inflexión” porque en ello se adoptaron
una serie de posiciones oportunistas sobre cuestiones de la economía, de la estrategia del
movimiento comunista y de las relaciones internacionales.

Hoy día, consideramos que después de 30 años aproximadamente de la contrarrevolución en la


URSS, en Europa Central y Oriental, se ha avanzado la capitalización de China. Allí predominan las
relaciones de producción capitalistas. Al mismo tiempo observamos que se continúa el
fortalecimiento de relaciones capitalistas en países que pretendían construir el socialismo, como
Vietnam y Cuba[18].

Algunos camaradas de otros partidos comunistas consideran que los acontecimientos en estos
países recuerdan a la NEP del período de Lenin. En otros textos[19] hemos señalado las diferencias
entre la NEP y los cambios llevados a cabo en estos países. Nuestro partido en base al estudio de la
larga experiencia de la Unión Soviética se preocupa mucho por el resultado de estos cambios. Eso
es porque la socialización de los medios concentrados de producción y la planificación central en la
distribución de la fuerza laboral y de los medios de producción, la abolición de la relación de
explotación del hombre por el hombre para la mayoría de los trabajadores, son condiciones
básicas y necesarias, no sólo para el inicio de la construcción socialista, sino además para su
continuación.

Además, como ha destacado Lenin: “La dictadura del proletariado (…) no es sólo el ejercicio de la
violencia sobre los explotadores, ni siquiera es principalmente violencia. La base económica de
esta violencia revolucionaria, la garantía de su vitalidad y éxito, está en que el proletariado
representa y pone en práctica un tipo más elevado de organización social del trabajo que el
capitalismo. Esto es lo esencial. En ello radican la fuerza y la garantía del triunfo inevitable y
completo del comunismo”[20]. Está claro que este “tipo avanzado de organización social” no
puede tener ninguna relación con el nepotismo. En el informe del Comité Central del KKE para el
20 Congreso del Partido se subraya que: “Pasos de fortalecimiento de las llamadas ¢zonas
económicas libres¢, de ¢mercado¢ ha dado también Corea del Norte donde el Partido de los
Trabajadores de Corea desde hace tiempo ha abandonado el marxismo-leninismo, está
promoviendo la teoría idealista de ¢Juche¢, habla de “kimilsungismo-kimjongilismo”, violando
todo concepto de democracia socialista, de control obrero-popular, en un régimen de
nepotismo”.[21]

En lugar de un epílogo: “A cerrar los portillos” de la II Internacional

El KKE ha llevado a cabo un profundo estudio de las causas que llevaron al derrocamiento del
socialismo en la URSS, siguiendo el camino del largo estudio y discusión en el seno del Partido y
dedicando su 18º Congreso (en 2009) para dar respuestas completas sobre este asunto, sacando
conclusiones valiosas para el futuro. Sobre este esfuerzo, que se basa en el marxismo-leninismo,
nuestro Partido ha enriquecido su percepción programática respecto el socialismo, lo cual fue
reflejado en el nuevo Programa, aprobado en el 19º Congreso (2013).

En el Programa del KKE se destaca entre otras cosas: “El poder socialista es el poder revolucionario
de la clase obrera, la dictadura del proletariado. El poder obrero reemplaza todas las instituciones
burguesas, aplastadas por la actividad revolucionaria, con nuevas instituciones formadas por el
pueblo”[22].

Además, en el Programa del KKE se describen detalladamente:


La base material de la necesidad del socialismo en Grecia,

Las tareas del KKE para la revolución socialista,

Sus tareas particularmente en condición de situación revolucionaria,

El papel dirigente del Partido en la Revolución,

El socialismo como primera fase inferior del comunismo,

La cuestión de la satisfacción de las necesidades sociales,

Los principios fundamentales de construcción del poder socialista.

El 20 Congreso del KKE, que se celebró este año, de 30 de marzo a 2 de abril de 2017, planteó la
tarea del pleno fortalecimiento ideológico, político y organizativo del Partido y de su Juventud,
como partido del derrocamiento revolucionario.

Hace 100 años, al final de su obra “El Estado y la Revolución”, V.I.Lenin subrayó que la Segunda
Internacional ha caído de lleno en el oportunismo, que la experiencia de la Comuna fue olvidada y
tergiversada y añadió: “No sólo no se inculcó a las masas obreras que se acerca el día en que
deberán levantarse y destruir la vieja máquina del Estado, sustituyéndola por una nueva y
convirtiendo así su dominación política en base para la transformación socialista de la sociedad,
sino que se les inculcó todo lo contrario y se presentó la "conquista del Poder" de tal modo, que se
dejaban miles de portillos abiertos al oportunismo”[23].

Hoy, 100 años después de la Gran Revolución de Octubre y un año antes del 100 aniversario de la
fundación de nuestro Partido, el KKE con sus posiciones y sus acciones, pretende cerrar “portillos y
ventanas” al oportunismo. Esto es una condición previa para que tomen carne y hueso los ideales
de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre.

[1] V.I.Lenin, “El Estado y la revolución”, Obras Completas t.33, p.7.


[2] K.Marx, “Crítica al Programa de Gotha”.

[3] V.I.Lenin, “El Estado y la revolución”, Obras Completas t.33, p.38-39.

[4] V.I.Lenin, “El Estado y la revolución”, Obras Completas t.33, p.34.

[5] Del programa gubernamental de SYRIZA.

[6] The Real News Network, Entrevista (28/1/2015) con Leo Panitch, Profesor de Ciencias Políticas
en la Universidad de York, Toronto, Canadá.
http://therealnews.com/t2/index.php?option=com_content&task=view&id=31&Itemid=74&jumiv
al=13071&updaterx=2015-01-28+01%3A16%3A04

[7] Artículo de Paul Mason (1/9/2015), antiguo periodista de BBC, antiguo responsable del
reportaje político en Channel 4. http://www.irishtimes.com/opinion/paul-mason-what-unites-the-
new-movements-of-the-left-1.2335322

[8] 5οCongreso del PIE. Documento político: «Refundar Europa, crear una nueva convergencia
progresiva”.

[9] Resolución del 18º Congreso del KKE sobre el Socialismo. Febrero de 2009.

[10] Comunicado del CC del KKE sobre el golpe de Estado militar el 21 de abril de 1967.
“Rizospastis”, 5 de marzo de 2017.

[11] Ibid.

[12] V.I.Lenin. “La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla”, vol. 34, p. 193

[13] Declaración del CC del KKE para el 70 aniversario del fin de la II Guerra Mundial Imperialista y
de la gran victoria antifascista de los pueblos. Abril de 2015.
[14] ibid.

[15] V.I.Lenin, “Carlos Marx”. Obras Completas, v.26, p. 56.

[16] J.V.Stalin, Obras, vol. 7, p. 305.

[17] Discurso del KKE en el 16º Encuentro de Partidos Comunistas y Obreros en el Ecuador.

[18] Tesis del CC del KKE para el 20º Congreso.

[19] Εlisseos Vagenas, “El papel internacional de China”, Kommunistikí Epitheorisi n° 6 de 2010.

[20] V.I.Lenin. “La gran iniciativa”, Obras Completas, vol. 39, p. 13.

[21] Informe del Comité Central del KKE en el 20º Congreso del Partido, marzo de 2017.

[22] Programa del KKE, 2013.

[23] V.I.Lenin, “El Estado y la Revolución”, Obras Completas, vol. 33, p.119