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UNIVERSIDAD MILITAR “MCAL.

BERNARDINO BILBAO RIOJA”


ESCUELA DE COMANDO ANTI IMPERIALISTA
“GRAL. JUAN JOSÉ TÓRREZ GONZALES”
BOLIVIA

AMERICA LATINA EN LA GEOPOLITICA DEL IMPERIALISMO


(ATILIO BORÓN)

INTRODUCCION.
La lucha de nuestros pueblos por la autodeterminación nacional y la construcción de
una genuina democracia será ardua y prolongada, y en América Latina, región
prioritaria para el imperialismo, tendrán lugar los combates decisivos.
Muy importante es el tema de la militarización de la política exterior de Estados Unidos
y su impacto en América Latina, que tiene su contrapartida al interior de la metrópoli
imperialista, con el recorte de los derechos civiles y las libertades ciudadanas.

Es demostrativo que para 2010 el gasto militar de ese país superaba el de todos los
países del planeta. Asimismo, el número de bases militares en al menos 128 naciones
ascendía en 2011 a mil 180, a las que hay que agregar las más de 4 mil bases en el
territorio estadunidense y las pequeñas bases secretas llamadas nenúfares. América
Latina y el Caribe se encuentran rodeados de bases militares y la IV Flota ha sido reac-
tivada.

Sus objetivos más inmediatos son derrocar a los gobiernos progresistas (Cuba,
Venezuela, Bolivia, Ecuador) y controlar el acceso a las enormes riquezas concentradas
en la región para mantener su irracional y despilfarrador patrón de consumo. Esta
militarización también tiene su contrapartida en la fuerte tendencia hacia la
criminalización de la protesta social en los países del área.

DESARROLLO.

En este libro el pensador critico Atilio Boron retoma y reactualiza el tema del
imperialismo y de forma propositiva plantea tres ejes centrales para la discusión:
 El declive de Estados Unidos como centro hegemónico del imperialismo
mundial.

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 El papel estratégico de América Latina y el Caribe en el contexto geopolítico
internacional.
 El recrudecimiento de la militarización en la política estadounidense a raíz de
ambos procesos. Lo que observaremos a lo largo del libro es una radiografía de
la situación del imperialismo estadounidense actualmente, que permite en primer
lugar refutar aquellos argumentos que minimizan o niegan los efectos
devastadores del imperialismo ecológico, bélico, político y económico de nuestro
tiempo y segundo, oponerse a aquellas posturas que anulan toda posibilidad de
transformación del modo de producción actual.
CAPITULO I y II.
La cuestión del imperialismo: pasado y presente; y La crisis general del capitalismo y la
situación del imperio americano, el autor enfatiza la actualidad del imperialismo como
proceso y, por tanto, como concepto. En estos capítulos se entabla una discusión con
aquellos actores políticos que señalaron la disolución del imperialismo (Hart y Negri)
pero también con quienes plantearon que la globalización es un proceso distinto y no la
fase superior del mismo. El abandono del imperialismo en las explicaciones teóricas y
en los discursos políticos se explica por el supuesto contexto de paz que se generaría a
raíz de la disolución de la Unión Soviética como polo que le disputaba a Estados Unidos
la hegemonía económica, política, ideológica y militar, así como por el ulterior avance
del neoliberalismo. Para el autor, a pesar de las mutaciones en las condiciones
históricas y, por tanto, las diferencias que pueden existir respecto a lo que Lenin
observó en su momento, es un hecho que el imperialismo como práctica política
continúa y se recrudece. En este sentido, el auge del modo de producción capitalista
vinculado a la expansión del imperialismo en el período posterior a la Segunda Guerra
Mundial (1948-1973); la recomposición imperial de Estados Unidos.

LA IMPORTANCIA DE AMÉRICA LATINA EN LA GEOPOLÍTICA DEL


IMPERIALISMO
La administración Reagan para superar la derrota sufrida en Vietnam y el inicio de la
“guerra infinita” como nueva doctrina militar y estratégica a raíz de los atentados a las
Torres Gemelas y al Pentágono ocurridos el 11 de septiembre de 2001, son claros
ejemplos del estado de guerra permanente en la que se ubica Estados Unidos. Atilio
Boron no sólo da cuenta de la vigencia del imperialismo, además señala el latente

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debilitamiento que está sufriendo Estados Unidos como su principal centro. La
afirmación anterior no proviene de un optimismo ingenuo, sino de un análisis sobre las
contradicciones que enfrenta la dinámica imperial de dicha nación (la declinación del
dólar en el comercio mundial, el incremento de la deuda pública equivalente a un 100
por ciento del PIB, el aumento de la pobreza, el desempleo, la pérdida de capacidad de
compra de las familias estadounidenses, la obsolescencia de la infraestructura nacional
y la pérdida de eficiencia de la economía estadounidense como algunos ejemplos)
asimismo, no deviene en un triunfalismo precoz que afirme la disolución automática del
imperialismo estadounidense sino por el contrario prevé el reforzamiento de la violencia
del mismo en su intento por recomponerse, dicho de otro modo, una mayor intervención
militar, económica y política en aquellas zonas estratégicas para la provisión de
recursos naturales y de seguridad. Al respecto, a través de los apartados La
importancia estratégica de América Latina para los Estados Unidos; y La militarización
de la política exterior de los Estados Unidos y su impacto sobre América Latina, el autor
realiza un análisis histórico respecto a la política exterior estadounidense en diversas
administraciones, así como una revisión crítica de documentos oficiales del Pentágono,
la CIA. el Consejo Nacional de Seguridad y el Departamento de Estado donde puede
demostrarse la centralidad y prioridad estratégica de América Latina para el
imperialismo estadounidense, como reservorio privilegiado y cercano de recursos
estratégicos (agua, petróleo, minerales, biodiversidad); como frontera con el Tercer
Mundo y como su hinterland, es decir, como su área de seguridad militar. Estos
elementos explican para el autor el hecho de que América Latina haya sido la primera
región en el mundo para la cual Estados Unidos construyó una doctrina de política
exterior (la Doctrina Monroe en 1823, previa a la Doctrina Wilson elaborada para
Europa en 1918) y organizó un comando armado destinado al control estratégico
territorial (El Comando Sur en 1963, mientras que el U.S. Central Command- centcom
con jurisdicción
En Medio Oriente, Norte de África y Asia Central, especialmente en Afganistán e Irak
fuese creado recién en 1983). En la actualidad, los planes de integración militar y
territorial presentes en proyectos como la Iniciativa para la Integración de la
Infraestructura Regional Suramericana, el Plan Colombia y el Plan Puebla Panamá
siguen formando parte del mapeo imperial estadounidense. Frente a este panorama,

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el autor apunta la necesidad de la integración latinoamericana para responder de
manera efectiva a la contraofensiva imperial, la urgencia de fortalecer y operativizar
proyectos como la Unión de Naciones Suramericanas (una sur) y la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y caribeños (celac) y en este sentido, el avance que ha
significado la presencia de gobiernos de izquierda en Cuba, Venezuela, Ecuador y
Bolivia. Sin embargo, no deja de considerar las dificultades que trae consigo la
heterogeneidad de la región, las alianzas imperiales de Estados Unidos con Colombia,
México y Perú; la presencia de bases militares estadounidenses en América Latina y el
Caribe y la disyuntiva en la que se encuentran los gobiernos progresistas respecto a la
generación de recursos a través del extractivismo.
LOS RECURSOS NATURALES EN LAS RELACIONES HEMISFÉRICAS.
Son muy convincentes las posiciones del autor en torno a la polémica entre
pachamamismo y extractivismo, a partir de la constatación del grave problema que
enfrenta la humanidad con la destrucción de los ecosistemas. Atilio expone
objetivamente los duros reproches a los gobiernos progresistas de la región, desde la
izquierda, que cuestionan su extractivismo y paralelamente cita a Evo Morales
preguntando: “¿Y de qué va a vivir Bolivia si no explota sus recursos naturales? ¿Cómo
superaremos un retraso que viene de siglos si carecemos de los más elementales
recursos para invertir en desarrollo social?”

Frente a estas contradictorias perspectivas, el autor opina que el pachamamismo como


política radical de conservación de la naturaleza, de su práctica intangibilidad, coloca a
los gobiernos de izquierda y centroizquierda ante un callejón sin salida. Afirma que la
crítica al pachamamismo, considerado inviable, no debe ser interpretada como un aval
al extractivismo, difícilmente soslayable en el corto plazo, aun para los gobiernos de
izquierda. Sostiene que no es posible defender los derechos de la Madre Tierra sin que
al mismo tiempo se elabore un argumento teórico y práctico acerca de la necesidad
histórica de fundar una nueva sociabilidad inequívocamente poscapitalista. Aduce, con
razón, que se propone una crítica abstracta al desarrollo para quedar luego en silencio
a la hora de explicitar lo que sería la “alternativa al desarrollo”. Así, para el autor, la
única opción que aparece en el horizonte es una revolución anticapitalista, al mismo
tiempo que resalta los enormes riesgos que implica asumir posturas de “dogmática

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intransigencia” que hacen caso omiso de las enormes dificultades que conlleva la
creación de un nuevo orden económico, político y social.

Estando de acuerdo con estas posiciones, aplicables en aquellos casos en los que
realmente se están haciendo esfuerzos por generar trasformaciones que conlleven la
construcción de poder popular, no resultan igualmente categóricas cuando se trata de
analizar proyectos específicos, como, por ejemplo, el del complejo hidroeléctrico Belo
Monte, que tanto Lula como Dilma han apoyado en sus respectivas presidencias, y que
ocasionaría la destrucción del hábitat de etnias y ecosistemas localizados en el río
Xingú, en el estado de Pará, proyecto, por cierto, que serviría principalmente para
subsidiar con energía a las empresas privadas dedicadas a la exportación de aluminio.
¿Qué pensar del proyecto inconsulto de un canal en Nicaragua, que traería también
graves consecuencias ambientales, políticas, étnicas y sociales?

Me parecen muy acertadas las menciones del autor a lo largo de la obra acerca del
papel de México como gendarme territorial de Estados Unidos y como facilitador del
saqueo de los recursos naturales y estratégicos, a través del TLC, ASPAM y la Iniciativa
Mérida. Sus referencias acerca de la desintegración nacional y la violencia desatada a
escala desconocida desde la Revolución de 1910, por el control del narcotráfico de
amplios territorios de la República, son muy importantes para conocer la naturaleza
delincuencial del Estado mexicano, profundamente penetrado por el crimen organizado.
Coincido con recalcar el papel del gobierno de México como parte del corredor
contrainsurgente o reaccionario para contrabalancear el influjo de la izquierda, radical o
moderada, sobre la vertiente del Pacífico. También es significativa su referencia acerca
de la penetración de la CIA, la DEA y la FBI, y de las fuerzas armadas estadounidenses
en México, destacando que militares y policías están al servicio de la “seguridad
nacional” de Estados Unidos.

CAPITULOS FINALES.
Geopolítica de los movimientos sociales y los bienes comunes; y La cuestión
geopolítica: ¿comienzos de una nueva época?, se realiza un recorrido por la diversidad
de experiencias sociales que han cuestionado al modelo económico existente y
criticado a la democracia representativa liberal; innovando las prácticas de participación
política y abriendo el campo a nuevos sujetos de lucha (indígenas, mujeres,

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desempleados). Sin embargo, en este punto las diversas expresiones de movimientos
sociales son analizadas desde una perspectiva crítica que ayuda a ubicar las
dificultades que enfrentan, los errores y debilidades. Para complementar los apartados
antes mencionados, la sección del Apéndice contiene documentos de enorme
relevancia histórica y explicativa, tales como el discurso del comandante Fidel Castro en
la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo; la cartografía
que muestra la ubicación de cada una de las 72 bases militares extranjeras en América
Latina y el Caribe; un artículo elaborado de manera conjunta por José Seoane, Emilio
Taddei y Clara Algranati acerca de los bienes comunes en América Latina y las disputas
sociopolíticas entorno a éstos; y una reflexión acerca del uso imperial de la cartografía.
Por último sólo me resta decir, que el gran aporte del libro de Atilio Boron es refutar las
ficciones teórico-políticas que se crearon para negar la existencia del imperialismo y
ocultar la centralidad de América Latina para Estados Unidos, poniendo en el centro de
la discusión la importancia geopolítica de los recursos naturales como base material
para la reproducción del capital, el papel de los gobiernos progresistas y la necesidad
de la integración para enfrentar el recrudecimiento de la violencia del imperio en su
intento por evitar su caída.
CAPÍTULO “EL BUEN VIVIR”
Este capítulo desarrolla paso a paso lo que tiene de aporte a la tradición socialista y los
problemas el nacimiento de una nueva sociedad desde el mismo pueblo organizado,
sobre todo en lo que se refiere al desarrollo que se emprende, teniendo enfrente al
capitalismo y al imperialismo, desarrollo que debe sustanciarse en la justicia, la igualdad
efectiva en derechos y atenciones a las necesidades presentes y futuras. Termina el
capítulo señalando: “Este libro está escrito con la esperanza de llamar la atención
acerca de estos peligros y, de este modo, contribuir a llevar a buen término los difíciles
procesos de transformación actualmente en marcha en Sudamérica, en un escenario
histórico signado por la creciente beligerancia del imperialismo.
CONCLUSIONES.
La lucha de nuestros pueblos por la autodeterminación nacional y la construcción de
una genuina democracia será ardua y prolongada, y en América Latina, región
prioritaria para el imperialismo, tendrán lugar los combates decisivos. El autor asegura
que en la hora actual debemos estar preparados para lo que algunos especialistas

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llaman “el escenario del peor caso”. Sostiene que “nos espera una cruenta lucha que se
librará en varios frentes: el político, el militar, el económico y también el ideológico”. El
libro reseñado, sin duda, es un instrumento imprescindible para esta lucha.
Seguidamente en el libro nos encontramos con un estudio profundo del poder militar
del imperio, sus cambios para adecuarse a las nuevas situaciones, sus alarmas
urgentes al comprobar que China se presenta con una fortaleza inusitada, la
comprobación de alianzas y obtención de bienes por parte de China y otros países
que cuestionan su posición hegemónica, y de ahí que haya puesto en marcha
fuerzas y estrategias más agresivas, para lo que en Sudamérica establece un
“cordón sanitario”, (término empleado por las potencias anticomunistas para cercar
a la revolución soviética y así tratar de impedir la extensión del socialismo).

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