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El desapego

(enfocado en el aspecto trascendental)

Según la enciclopedia el desapego, también expresado como "No-apego", es el estado en el


que una persona suprime su lazo de unión al deseo por las cosas, personas u objetos
existentes.
Sin embargo su origen trae connotaciones mayores, pues el concepto nace entre la
espiritualidad, religión y filosofía.
Por ejemplo en su capítulo 9 el Tao te king dice:
«Más vale renunciar antes que sostener
en la mano un vaso lleno sin derramarlo.
La espada que usamos y afilamos continuamente no conservará mucho tiempo su hoja.
Una sala llena de oro y jade nadie la puede guardar.
Quien se enorgullece de sus riquezas atrae su propia desgracia.
Retirarse de la obra acabada, del renombre conseguido, esa es la ley del cielo.»

Posteriormente en el capítulo 44 señala:


«¿Qué es más íntimo a nuestra naturaleza,
La fama o el propio cuerpo?
¿Qué es más apreciable, la salud o la riqueza?
¿Qué nos duele más, ganar una cosa o perder la otra?
Quien mucho estima su nombre, despilfarra su amor.
Quien mucho acapara, mucho pierde.
Quien se contenta con poco nunca es agraviado.
Quien se contiene no sufre peligros y vivirá largamente.»

Esa última frase es quizás la esencia del desapego, ¡​contenerse​!.


Ahora, veamos este concepto desde el punto de vista de un chamán (texto el don del
Águila, C. Castaneda):
«Lo recomendable para los guerreros es no tener cosas materiales en las que enfocar su
poder, sino enfocarlo en el espíritu, en el verdadero vuelo a lo desconocido y no en
trivialidades.
Todo el que quiera seguir el camino del guerrero ha de librarse de la compulsión de poseer
cosas y de aferrarse a ellas.
Cuando un guerrero deja de tener cualquier clase de expectativas, las acciones de la gente
ya no le afectan. Una extraña paz se convierte en la fuerza que rige su vida. Ha adoptado
uno de los conceptos de la vida del guerrero: el desapego.
El desapego no aporta automáticamente sabi​duría; pero no obstante, supone una ventaja,
pues permite al guerrero detenerse momentáneamente para reconsiderar las situaciones y
volver a revisar las posibilidades. Para usar de manera consistente y correcta ese momento
extra, un guerrero tiene, sin embargo, que luchar incansablemente durante toda su vida."»

Ciertamente uno podría entender que piden vivir en la carencia absoluta, pero en realidad
hacen referencia a un aspecto psicológico que tiene que ver con el pensar/sentir, con la
emotividad. Y en última instancia de lo que se trata es de ​control y equilibrio​.
Así le responde el chamán Don Melchor a Armando Torres (libro el secreto de la serpiente
emplumada):
«Pero, ¿cómo puedo controlar mis emociones? Le pregunté, consciente de los asaltos
periódicos que todos somos víctimas.
Me contestó:
​ iendo ​deliberado​, no entregándote a tus vicios, además, es de lo más importante tener
“S
un propósito definido en todo cuanto haces. Solo los idiotas van por la vida, reaccionando al
medio que los rodea, sin tener el mínimo control sobre sí mismos, esos son como títeres
que se dejan manejar por cada ‘gancho’ que encuentran.
Pregunté qué quería decir con ganchos
Me respondió:
“Por ganchos me refiero a los anzuelos que nos ofrece la vida moderna. En la sociedad de
consumo en la cual vivimos, es difícil ir a alguna parte sin que alguien esté intentando
venderte algo, o tratando de aprovecharse de ti o sacarte algo. En la ciudad, incluso es
difícil de mirar a algún lado sin que veas algún anuncio. Todo eso está diseñado para que
reacciones al medio, ésaes la forma como los dominantes tienen a la gente agarrada de los
huevos.
“Para lograr la libertad emocional es necesario ser claro como el cristal, cuando sientas que
una avalancha emotiva se apodera de ti, debes jalar las riendas de ése caballo salvaje,
procediendo así
ahorraras enormes cantidades de energía.”

Así pues la esencia del desapego es el dominio de ti mismo, la templanza, siendo


deliberado.
Obviamente el control va relacionado con el objetivo trascendental del ​Hombre de
Conocimiento (brujo, chamán, iniciado, mago o como lo quieran llamar) que es preservar la
conciencia aún después de la muerte del cuerpo físico.
Cuando esta premisa es la esencia de la vida se utiliza la muerte como regulador.
«Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que no pueda negarse
nada. Pero un hombre de tal suerte no ansía, porque ha adquirido una lujuria callada por la
vida y por todas las cosas de la vida. Sabe que su muerte lo anda cazando y que no le dará
tiempo de adherirse a nada, así que prueba, sin ansias, todo de todo. (Una realidad aparte,
Castaneda).

«Mi benefactor decía que, cuando un hombre se embarca en los caminos de la brujería,
poco a poco se va dando cuenta de que la vida ordinaria ha quedado atrás para siempre; de
que el conocimiento es en verdad algo que da miedo; de que los medios del mundo
ordinario ya no le sirven de sostén; y de que si desea sobrevivir debe adoptar una nueva
forma de vida.
Ya cuando el conocimiento se convierte en algo que da miedo, el hombre también se da
cuenta de que la muerte es la compañera inseparable que se sienta a su lado en el petate.
Cada trocito de conocimiento que se vuelve poder tiene a la muerte como fuerza central. La
muerte da el último toque, y lo que la muerte toca se vuelve en verdad poder.
Un hombre que sigue los caminos de la brujería se enfrenta en cada recodo con la
aniquilación inminente, y sin poder evitarlo se vuelve terriblemente consciente de su muerte.
Sin la conciencia de la muerte no sería más que un hombre común envuelto en actos
comunes. Carecería de la potencia necesaria, de la concentración necesaria que
transforman en poder mágico nuestro tiempo ordinario sobre la tierra. (Ídem)»

Pero seamos prácticos, desapegarse significa ser libres… dejar de depender, de necesitar y
dejar de vivir con miedo. Desapegarse significa dejar ir todo aquello que no nos deja
avanzar para dar espacio a que nuevas cosas lleguen a nuestra vida (en nuestro caso en lo
necesario para la trascendencia).
Así pues veamos 5 pasos básicos para lograrlo:
1)Toma conciencia del desapego. El primer paso siempre es ACEPTAR que debemos y
queremos desapegarnos de alguien o de algo. No confundas aceptar con resignación ni
conformismo; tomar consciencia y aceptar es darte cuenta y es hacerte responsable de que
ya no te hace falta ni tampoco te hace feliz.

2) Aprende a ser responsable de ti mismo. La responsabilidad es un principio fundamental


del desapego. Nosotros somos responsables de nuestra existencia, lo que no hagamos
nosotros por nuestra persona, nadie más lo hará, de modo que evita depositar en otros tu
felicidad. La felicidad no depende de una pareja o de un trabajo, tampoco de un vestido
nuevo. Cultiva tu propio bienestar, no dejes nunca que tu bienestar, dependa de opiniones o
consejos ajenos. La única persona que debe cumplir tus expectativas eres tú misma.

3) Aprende a dar y no a recibir. Dar es un gran ejercicio para practicar el desapego, pocas
cosas hay tan satisfactorias como compartir lo que uno tiene (ojo, se da lo que se tiene, sin
perder el equilibrio ni caer en carencias); cuando encuentras la felicidad en dar con amor y
generosidad, perderás el miedo a que eso que das tal vez no regrese. Con esta actitud
estás generando, además, un flujo de energía positiva trayendo a tu vida todo lo bueno que
has dado.

4) Vive el presente. Tendemos a cargar durante años aquellas cosas que en el pasado nos
hicieron sentir mal, generando un trauma o bien, tendemos a aferrarnos a aquello que nos
hizo sentir muy bien y que ya no tenemos, generando frustraciones. Estos apegos llegan a
ser tan fuertes, que únicamente provocan que nos olvidemos de lo más importante: vivir el
presente. Vivir de recuerdos nos puede hacer perder la perspectiva y el foco en lo que
realmente importa. Recuerda que el presente es lo único que de verdad puedes alterar, el
presente es tu oportunidad de encaminar las cosas hacia un brillante futuro.

5) Asume las pérdidas. Como dice el dicho “nada es para siempre” y eso es con lo que
tenemos que lidiar todos los días, pues todo en la vida es temporal. La buena noticia es que
esto funciona para bien y para mal: las cosas buenas van y vienen, no debemos darlas por
hecho y es mejor que las disfrutemos al máximo cuando se presenten. Las cosas malas, no
debemos dejar que se apoderen de nosotros, pues al igual que las buenas, tarde o
temprano se irán. Asumir las pérdidas nos librará del miedo y nos empujará a una vida llena
de sorpresas.

Finalmente y resumiendo, recuerda que el desapego no se trata de llegar a casa y tirar todo
por la ventana, o quedarte solo para no depender de nadie, se trata de liberarte de todo
aquello que no le hace bien a tus objetivos de vida y reforzar aquello que te hace sentir más
libre, más ligero y cumplir tus metas.