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Tema a investigar:

1. Sistema Inmunológico Humano

Sustentante:
Emperatriz Vargas Rodriguez

Profesor:
Dr. Juan José Rosello
SISTEMA INMUNOLÓGICO HUMANO

Nuestro cuerpo está compuesto de distintos órganos, cada uno con funciones especiales.

Por ejemplo, el corazón, las arterias y las venas son parte del sistema cardiovascular que tiene la
función de bombear la sangre a todo el cuerpo. El estómago, hígado, páncreas e intestinos son
parte del sistema digestivo que tiene la función de digerir alimentos, absorberlos en el cuerpo, y
transformarlos en energía. La nariz, garganta y pulmones son parte del sistema respiratorio que
tiene la función de llevar oxígeno a la sangre y al cuerpo.

Como estos órganos y sistemas, el Sistema Inmunológico tiene una variedad de tejidos y
órganos, cada uno contribuye en alguna manera a las funciones especializadas del Sistema
Inmunológico.

Cada uno de nosotros vive en un ambiente hostil, y aunque usted no lo crea eso es cierto. Sólo
tenga en cuenta que alrededor de nuestra piel, y en contacto con ella, están millones de bacterias
que viajan en el aire así como virus asoladores que no pueden penetrarla. Del mismo modo, estos
invasores entran por la respiración para asediar las mucosas del tracto respiratorio, y aunque
estas mucosas permiten el intercambio de sustancias con el aire, no deja pasar a los "seres
indeseables" presentes. Igualmente sucede en el tracto digestivo, en la superficie de los ojos etc.
donde hay contacto abundante con los "intrusos" que intentan penetrarnos. Sin embargo, en
general resistimos muy bien tal ataque severo y nos mantenemos la mayor parte del tiempo con
una buena salud. Pareciera como si el cuerpo estuviera envuelto en una "coraza" protectora con
la mente enfocada de una manera simple: si no estás conmigo, entonces estás contra mí. Para
implementar tal postura nos apoyamos principalmente en dos sistemas de defensa, que son
independientes pero cooperativos, y logramos con ellos resistencia a las enfermedades o
inmunidad.

El sistema inmunitario desarrollado a lo largo del desarrollo filogenético (evolución) se divide en


dos sistemas principales: un sistema inmunitario innato o inespecífico, que se caracteriza sobre
todo por luchar contra las infecciones bacterianas y un sistema inmunitario adquirido o
específico, que se ocupa de los diferentes agentes patógenos; y un tercer sistema, sistema de
defensa pasivo. Con la ayuda del sistema inmunitario específico, el cuerpo puede luchar contra
las bacterias y los virus provistos de cápsula, que poseen una estructura superficial que se
modifica rápidamente durante su evolución. Los mecanismos de defensa específicos e
inespecíficos del sistema inmunitario están estrechamente unidos.

1. Sistema de defensa innato o no específico: que como su nombre indica nacemos con él,
y erige dos "barreras" difíciles de franquear: (1) la piel y las mucosas, especialmente
diseñadas para evitar la penetración de microorganismos, y (2) una segunda línea de
combate que equivale a un ejército de soldados que son llamados a acción por señales
químicas si los invasores lograron penetrar la primera barricada. Esta nueva defensa usa
proteínas antimicrobiales así como fagocitos y otras células para evitar la diseminación
de los invasores a lo largo del cuerpo. El sello distintivo de esta modalidad "combativa"
de defensa es la inflamación.
2. Sistema de defensa adaptativo o adquirido: esta modalidad se parece más a una fuerza
élite de combate equipada con armas de alta tecnología que pueden estar apuntando a
dianas específicas. El sistema de defensa adquirido monta su ataque contra sustancias
extrañas particulares, proporcionando al cuerpo de esta forma de una tercera línea de
defensa. Esta tercera línea de defensa toma mucho más tiempo en entrar en acción que las
defensas innatas y aunque las hemos separado para la descripción, todas las líneas de
defensa funcionan "hombro con hombro".

3. Sistema de defensa pasivo: La inmunidad pasiva se "pide prestada" a otra fuente y dura
poco tiempo. Por ejemplo, los anticuerpos de la leche materna inmunizan temporalmente
al bebé contra las enfermedades a las que la madre estuvo expuesta. Esto puede ayudar a
proteger al bebé de las infecciones durante los primeros años de la infancia.

No existen dos sistemas inmunológicos idénticos. Algunas personas parecen exentas de contraer
infecciones, mientras que otras parecen enfermarse constantemente. Con el transcurso de los
años, el sistema inmunológico de las personas entra en contacto con cada vez más gérmenes y
adquiere inmunidad contra ellos. Por este motivo, los adultos y los adolescentes tienden a
resfriarse menos que los niños: sus cuerpos han aprendido a reconocer y atacar inmediatamente a
muchos de los virus que provocan los resfriados.
Funciones del Sistema Inmunológico

El Sistema Inmunológico tiene 2 principales funciones: 1) reconocer sustancias (también


llamadas antígenos) extrañas al cuerpo y 2) reaccionar en contra de ellas. Estas sustancias (o
antígenos) pueden ser micro-organismos que causan enfermedades infecciosas, órganos o
tejidos trasplantados de otro individuo, o hasta tumores en nuestro cuerpo.

El sistema inmunológico es capaz de identificar y eliminar las células enfermas del propio
cuerpo. Como consecuencia de las reacciones inmunológicas, aparecen inflamaciones que
producen la eliminación de las células dañadas o los cuerpos extraños. Sin embargo, este sistema
no solo proporciona inmunidad ante los agentes patógenos o las células tumorales, también
puede producir efectos no deseados: una alergia, por ejemplo, es la consecuencia de una reacción
inmunológica alterada. Además, en las denominadas enfermedades autoinmunes, el sistema
inmunológico se dirige a las estructuras del propio cuerpo y las daña. Si existen problemas para
identificar las células enfermas alteradas por el propio cuerpo, es posible que se desarrolle un
cáncer.

Se supone que el sistema inmunitario es capaz de diferenciar entre estructuras del propio cuerpo
y estructuras extrañas, de manera que normalmente no se llevará a cabo una reacción
inmunológica contra el propio cuerpo si está sano (tolerancia inmunológica).

Con independencia de que ciertos órganos del cuerpo, particularmente aquellos del sistema
linfático, están íntimamente involucrados con nuestra respuesta inmunológica protectora, el
sistema inmunológico es un sistema funcional en lugar de un sistema de órganos en el sentido
anatómico. En realidad, los "órganos" del sistema inmunológico son muchos millones de células
inmunológicas individuales, especialmente linfocitos, que habitan en los tejidos linfáticos y
circulan en los fluidos corporales, así como una diversa colección de moléculas. La tarea
protectora se lleva a cabo, o bien por ataque directo a las células, o bien indirectamente liberando
sustancias químicas móviles y moléculas protectoras o anticuerpos.

El adecuado funcionamiento del Sistema Inmunológico provee protección contra enfermedades


infecciosas, es responsable de rechazar órganos trasplantados, y puede proteger a una persona del
cáncer.
El cuerpo está en constante reto por una gran variedad de micro-organismos infecciosos como
bacterias, virus y hongos. Estos micro-organismos pueden provocar una variedad de infecciones,
algunas relativamente comunes y normalmente no muy serias, y otras menos comunes y más
serias.

Por ejemplo, una persona en promedio tiene algunas infecciones de "gripe" cada año provocadas
por una gran variedad de virus respiratorios. Otros virus pueden provocar infecciones más serias
en el hígado (hepatitis) o infecciones en el cerebro (encefalitis).

Las infecciones por bacterias más comunes son entre otras, "streptococo" en la garganta,
infecciones de la piel (impétigo) e infecciones en el oído (otitis). En algunas ocasiones una
infección por una bacteria puede ser muy seria como cuando afecta la cubierta del cerebro
(meningitis) o cuando afecta los huesos (osteomielitis).

Cualquiera que sea la infección, ya sea causada por una bacteria, virus u hongo, si es
relativamente inofensiva o relativamente seria, si es en la piel, en la garganta, en los pulmones o
en el cerebro, el Sistema Inmunológico es el responsable de defender a esta persona contra el
micro-organismo invasor.

Un Sistema Inmunológico normal brinda la habilidad de matar al micro-organismo invasor,


limitar el área afectada y por último brindar la recuperación.

Un Sistema Inmunológico anormal no puede matar a los micro-organismos. La infección se


puede distribuir y si no es tratado puede morir. Por lo tanto pacientes con un Sistema
Inmunológico defectuoso comúnmente son susceptibles a infecciones y esto se convierte en su
mayor problema.

En algunas personas las infecciones pueden ocurrir no muy seguidas y sin consecuencia. En
otros, las infecciones pueden ser muy seguidas, y con consecuencias, o provocadas por un micro-
organismo inusual.
Localización del Sistema Inmunológico

Como todas las partes del cuerpo tienen que estar protegidas contra micro-organismos u otros
materiales extraños, el Sistema Inmunológico se encuentra y tiene acceso en todas las partes del
cuerpo. Sin embargo los componentes más importantes del Sistema Inmunológico están
concentrados en la sangre, timo, huesos, anginas, ganglios, médula ósea, baso, pulmones, hígado
y los intestinos.

Cuando una infección empieza en un lugar que solamente tiene unos cuantos componentes del
Sistema Inmunológico, como la piel, se mandan señales por el cuerpo para llamar a grandes
cantidades de células al sitio de la infección.

Componentes del Sistema Inmunológico

El Sistema Inmunológico está compuesto de distintos tipos de células y proteínas. Cada


componente tiene una tarea especial enfocada a reconocer el material extraño (antígenos) y/o
reaccionar en contra de los materiales extraños. Algunos componentes tienen como función
única y principal el reconocer el material extraño. Otros componentes tienen la función principal
de reaccionar contra el material extraño. Y algunos otros componentes funcionan para ambos,
reconocer y reaccionar en contra de materiales extraños.

Como las funciones del Sistema Inmunológico son tan importantes para sobrevivir, existen
mecanismos de respaldo. Si un componente del sistema faltara o no funcionara correctamente,
otro componente puede hacer por lo menos algunas de sus funciones.

Los componentes del Sistema Inmunológico son:

 Linfocitos B
 Linfocitos T
 Fagocitos
 Complemento

Linfocitos B: Son células especializadas del Sistema Inmunológico (también conocidas como
células B) que tienen como función principal producir anticuerpos (también llamados
inmunoglobulinas o gamaglobulinas). Los linfocitos B se desarrollan de células primitivas
(células madre) en la médula ósea. Cuando maduran, los linfocitos B se encuentran en la médula
ósea, nodos linfáticos, baso, ciertas áreas del intestino, y en menos extensión en el fluido
sanguíneo.

Cuando las células B se estimulan con un material extraño (antígenos), responden madurando en
otros tipos de células llamadas células plasmáticas. Las células plasmáticas producen
anticuerpos. Los anticuerpos encuentran su camino hacia el fluido sanguíneo, secreciones
respiratorias, secreciones intestinales, y hasta en las lágrimas.

Los anticuerpos son moléculas de proteína altamente especializadas. Para cada antígeno existen
anticuerpos moleculares con diseños específicos. Por lo tanto, hay anticuerpos moleculares que
embonan, como llave y chapa, al virus del polio, otros que específicamente apuntan a la bacteria
que causa la difteria, y otros que son compatibles con el virus de paperas.

La variedad de anticuerpos moleculares es tan extensa que las células B tienen la habilidad de
producirlos contra virtualmente todos los micro-organismos en el medio ambiente.

Cuando las moléculas de los anticuerpos reconocen a los micro-organismos extraños, se unen
físicamente al micro-organismo e inician una compleja cadena de reacciones involucrando a
otros componentes del Sistema Inmunológico que eventualmente destruyen al micro-organismo.

Los nombres químicos para las proteínas de los anticuerpos son inmunoglobulinas o
gamaglobulinas. Así como los anticuerpos pueden cambiar de molécula a molécula con respecto
al micro-organismo al que se unen, también pueden variar con respecto a sus funciones
especializadas en el cuerpo. Este tipo de variación en función especializada es determinada por la
estructura química del anticuerpo, que a su vez determina el tipo de anticuerpo
(inmunoglobulina).

Hay 5 grandes clases de anticuerpos o gamaglobulinas:

 Inmunoglobulinas G (IgG)
 Inmunoglobulinas A (IgA)
 Inmunoglobulinas M (IgM)
 Inmunoglobulinas E (IgE)
 Inmunoglobulinas D (IgD)

Cada clase de inmunoglobulina tiene una característica química especial que le brinda ciertas
ventajas. Por ejemplo, los anticuerpos en la fracción IgG se forman en grandes cantidades y
pueden viajar del fluido sanguíneo a los tejidos. Estas inmunoglobulinas (anticuerpos) son la
única clase que cruza la placenta y le pasa inmunidad de la madre al recién nacido. Los
anticuerpos en la fracción IgA se producen cerca de las membranas mucosas y llegan hasta
secreciones como las lágrimas, bilis, saliva, mucosa, donde protegen contra infecciones en el
tracto respiratorio y los intestinos.

Los anticuerpos de la clase IgM son los primeros anticuerpos que se forman en respuesta a las
infecciones y por lo tanto son importantes para proteger durante los primeros días de una
infección. Los anticuerpos en la clase IgE se encargan de reacciones alérgicas. La función
especializada de IgD todavía no se entiende por completo.

Los anticuerpos nos protegen contra las infecciones de distintas maneras. Por ejemplo, algunos
micro-organismos se tienen que pegar a células del cuerpo para poder causar una infección, pero
anticuerpos en la superficie pueden interferir con la habilidad del micro-organismo de adherirse a
la célula. Y además, los anticuerpos sujetados en la superficie de algún micro-organismo pueden
activar a un grupo de proteínas llamadas el Sistema del Complemento que pueden matar
directamente a las bacterias y virus.

Bacterias cubiertas por anticuerpos también son mucho más fáciles de ingerir y matar por los
fagocitos, que las bacterias que no están cubiertas por anticuerpos. Todas estas acciones de los
anticuerpos previenen que los micro-organismos invadan tejidos del cuerpo donde pueden causar
infecciones serias.

Linfocitos T: Los linfocitos T (algunas veces llamadas células T) son otro tipo de células
inmunológicas. Los linfocitos T no producen anticuerpos moleculares. Las funciones
especializadas de los linfocitos T son 1) atacar directamente antígenos extraños como virus,
hongos, tejidos trasplantados y 2) para actuar como reguladores del Sistema Inmunológico.

Los linfocitos T se desarrollan de células madre en la médula ósea. Temprano en la vida del feto,
células inmaduras migran al timo, un órgano especializado del Sistema Inmunológico en el
pecho.

En el timo, los linfocitos inmaduros se desarrollan a linfocitos T maduros ("T" por el Timo). El
Timo es esencial para este proceso, y los linfocitos T no se pueden desarrollar en el feto si no
tiene Timo. Linfocitos T maduros dejan el Timo y se van a otros órganos del Sistema
Inmunológico, como el bazo, nodos linfáticos, médula ósea y la sangre.

Cada linfocito T reacciona con un antígeno específico, así como cada anticuerpo reacciona con
un antígeno específico. De hecho, los linfocitos T tienen moléculas en la superficie que son
como anticuerpos que reconocen antígenos.

La variedad de linfocitos T es tan grande que el cuerpo tiene linfocitos T que pueden reaccionar
contra virtualmente cualquier antígeno. Los linfocitos T también varían con respecto a su
función. Hay 1) linfocitos T destructores ("killer" o "effector"), 2) linfocitos T de ayuda
("helper"), y 3) linfocitos T supresores ("suppressor"). Cada uno juega distintas partes en el
Sistema Inmunológico.

Los linfocitos T destructores son los linfocitos que destruyen al micro-organismo invasor. Estos
linfocitos T protegen al cuerpo de bacterias específicas y virus que tienen la habilidad de
sobrevivir y reproducirse en las células del cuerpo. Los linfocitos T destructores también
responden a tejidos extraños en el cuerpo, como por ejemplo un hígado trasplantado. Los
linfocitos T destructores migran al sitio de la infección o al tejido trasplantado. Cuando llegan,
los linfocitos T destructores se fijan a su blanco y lo destruyen.

Los linfocitos T de ayuda, ayudan a los linfocitos B a producir anticuerpos y ayudan a los
linfocitos T destructores en el ataque a sustancias extrañas. Los linfocitos T de ayuda hacen más
efectiva la función de los linfocitos B, provocando una mejor y más rápida producción de
anticuerpos. Los linfocitos T de ayuda también hacen más efectiva la función de destrucción de
los linfocitos T destructores.

Por otra parte los linfocitos T supresores, suprimen o apagan a los linfocitos T de ayuda. Sin esta
supresión, el Sistema Inmunológico seguiría trabajando después de la infección. Juntos los
linfocitos T de ayuda y supresores actúan como el termostato de todo el sistema de linfocitos y
los dejan prendidos el tiempo suficiente - no mucho tiempo y no muy poco tiempo.
Fagocitos: Los fagocitos son células especializadas del sistema inmunológico cuya función
primaria es ingerir o matar micro-organismos. Estas células, como otras en el sistema
inmunológico, se desarrollan de células madre en la médula ósea. Cuando maduran, migran a
todos los tejidos del cuerpo pero especialmente en la sangre, baso, hígado, nódulos linfáticos y
pulmones.

Hay diferentes tipos de fagocitos. Leucocitos Polimorfonucleares (neutrófilos o granulocitos) son


comúnmente localizados en la sangre y pueden migrar a sitios de infección en minutos. Son estos
fagocitos los que se incrementan en la sangre durante una infección y es responsable en gran
parte de las cuentas grandes en las biometrías hemáticas.

Los fagocitos son también los que dejan el fluido sanguíneo y se acumula en los tejidos durante
las primeras horas de la infección y es responsable de la formación de pus. Los monocitos son
otro tipo de fagocitos en la sangre. También cubren las paredes de las venas en órganos como el
hígado y el bazo. Aquí actúan para capturar micro-organismos que pasan por la sangre. Cuando
los monocitos salen del fluido sanguíneo y entran en los tejidos, cambian de forma y tamaño para
convertirse en macrófagos.

Los fagocitos sirven distintas funciones críticas en el cuerpo contra infecciones. Tienen la
habilidad de salir del fluido sanguíneo y moverse hacia los tejidos al sitio de la infección.
Cuando llegan al sitio de la infección, se comen al micro-organismo invasor. La ingestión de los
micro-organismos es mucho más fácil cuanto están cubiertos de anticuerpos o complemento o
ambos. Una vez que el fagocito se come al micro-organismo, inicia una serie de reacciones
químicas dentro de la célula que resultan en la muerte del micro-organismo.

Complemento: El sistema del complemento tiene 18 proteínas que funcionan de manera


ordenada e integrada para ayudar en la defensa contra infecciones y producen inflamación.
Algunas de las proteínas del complemento las produce el hígado, y otras las producen ciertos
fagocitos, los macrófagos.

Para realizar sus funciones de protección, los componentes del complemento deben convertirse
de formas inactivas a formas activas. En algunos casos, los micro-organismos primero tienen que
combinarse con anticuerpos para poder activar el complemento. En Otros casos los micro-
organismos pueden activar el complemento sin la ayuda de los anticuerpos.
Ya activado, el complemento puede realizar funciones de defensa contra infecciones. Como
mencionamos una de las proteínas del complemento cubre a los micro-organismos para que
puedan ser ingeridas con mayor facilidad por los fagocitos. Otros componentes del complemento
mandan señales químicas para atraer fagocitos a los lugares de infección. Cuando todo el sistema
se encuentra en la superficie de algunos micro-organismos, puede romper la membrana de la
célula, y matarla.

Las 10 señales de Deficiencias Inmunológicas Primarias:

 Ocho o más infecciones de oído distintas en un año.


 Dos o más infecciones serias de sinusitis en un año.
 Dos o más meses con antibióticos y con poco efecto.
 Dos o más neumonías en un año.
 Un niño que no sube de peso o que no crezca adecuadamente.
 Abscesos recurrentes profundos en la piel o en otros órganos.
 Infecciones por hongo en la boca o en la piel después del año de edad.
 Que necesite antibióticos intravenosos para eliminar la infección.
 Dos o más infecciones graves como meningitis, osteomielitis, o sepsis.
 Historia en la familia de deficiencias inmunológicas primarias.

Factores como la alimentación, la flora intestinal o el estado físico o mental influyen en la


capacidad de reacción del sistema inmunológico. La carencia en nuestra alimentación de
determinadas sustancias como el hierro, el zinc o las vitaminas durante un largo periodo de
tiempo, hace que la capacidad del sistema inmunitario se vea mermada. Los factores
desencadenantes del estrés también pueden afectar notablemente al sistema. Medidas como el
fortalecimiento razonable de la musculatura y el ejercicio regular en forma de paseos o deporte
ligero hacen que el sistema inmunitario se fortalezca.
Problemas del sistema inmunológico

Los trastornos del sistema inmunológico se clasifican en cuatro categorías principales:

1. Trastornos de inmunodeficiencia (primarios o adquiridos)


2. Trastornos autoinmunitarios (el sistema inmunológico del cuerpo ataca su propio
tejido como si fuera una sustancia extraña)
3. Trastornos alérgicos (el sistema inmunológico reacciona exageradamente ante un
antígeno)
4. Cáncer del sistema inmunológico

Trastornos de inmunodeficiencia

Las inmunodeficiencias se producen cuando una parte del sistema inmunológico no está presente
o no funciona adecuadamente. A veces, una persona nace con inmunodeficiencia
(inmunodeficiencias primarias), aunque puede que los síntomas del trastorno recién se
manifiesten en etapas posteriores de la vida. Las inmunodeficiencias también se pueden adquirir
a través de una infección o pueden ser producto de medicamentos (en algunos casos se
denominan "inmunodeficiencias secundarias").

Las inmunodeficiencias pueden afectar a los linfocitos B, los linfocitos T o los fagocitos.
Algunos ejemplos de inmunodeficiencias primarias que pueden afectar a los niños y los
adolescentes son:

Deficiencia de los anticuerpos IgA. Es el trastorno de inmunodeficiencia más común. La IgA es


un tipo de inmunoglobulina que se encuentra principalmente en la saliva y en otros líquidos
corporales y que ayuda a proteger las entradas al cuerpo. La deficiencia de IgA es un trastorno en
el que el cuerpo no produce suficientes anticuerpos IgA. Las personas con deficiencia de IgA son
más propensas a tener alergias o resfriados y otras infecciones respiratorias, pero, en general, la
enfermedad no es grave.

Inmunodeficiencia combinada grave (IDCG), que también se conoce como la "enfermedad del
niño burbuja", por un niño de Texas con IDCG que vivía en una burbuja de plástico sin
gérmenes. La IDCG es un trastorno del sistema inmunológico que se produce por la ausencia de
linfocitos B y T, lo cual casi imposibilita la lucha contra las infecciones.

Síndrome de DiGeorge (displasia tímica). Se trata de una anomalía congénita que se


caracteriza por la ausencia de la glándula del timo al nacer. Es un ejemplo de enfermedad
primaria de los linfocitos T. La glándula del timo es donde normalmente se desarrollan los
linfocitos T.

Síndrome de Chediak-Higashi y enfermedad granulomatosa crónica. Ambos trastornos


implican la incapacidad de los neutrófilos de funcionar normalmente como fagocitos.

Las inmunodeficiencias adquiridas (o secundarias) generalmente se producen después de una


enfermedad, aunque también pueden ser el resultado de la desnutrición, las quemaduras u otros
problemas médicos. Algunos medicamentos también pueden ocasionar problemas en el
funcionamiento del sistema inmunológico.

Las inmunodeficiencias adquiridas (secundarias) incluyen:

Infección por VIH (virus de la inmunodeficiencia humana)/SIDA (síndrome de


inmunodeficiencia adquirida). Se trata de una enfermedad que destruye el sistema
inmunológico de forma lenta y constante. Se produce por el VIH, un virus que extermina
determinados tipos de linfocitos llamados células T cooperadoras. Sin las células T
cooperadoras, el sistema inmunológico no puede defender al cuerpo de organismos que en
circunstancias normales son inofensivos, lo cual puede producir infecciones que representan una
amenaza para la vida en personas con SIDA. Los recién nacidos pueden adquirir la infección por
VIH mientras se encuentran en el útero de sus madres, durante el proceso de parto o durante el
amamantamiento. Las personas pueden contraer la infección por VIH al tener relaciones sexuales
sin protección con una persona infectada, compartir agujas contaminadas durante el consumo de
drogas o esteroides, o realizarse tatuajes.

Inmunodeficiencias provocadas por medicamentos. Algunos medicamentos son


inmunodepresores. Una de las desventajas del tratamiento de quimioterapia contra el cáncer, por
ejemplo, es que no sólo ataca a las células cancerosas sino a otras células saludables de
crecimiento rápido, lo cual incluye las células de la médula ósea y otras partes del sistema
inmunológico. Además, es posible que las personas con trastornos autoinmunitarios o que hayan
recibido un trasplante de órganos necesiten tomar medicamentos inmunodepresores, que también
pueden reducir la capacidad del sistema inmunológico de combatir las infecciones y pueden
causar inmunodeficiencia secundaria.

Trastornos autoinmunitarios

En los trastornos autoinmunitarios, el sistema inmunológico ataca por error a los tejidos y
órganos saludables del cuerpo como si fueran invasores externos. Las enfermedades
autoinmunitarias incluyen:

Lupus. Se trata de una enfermedad crónica que se caracteriza por la inflamación y el dolor de
músculos y articulaciones (la respuesta inmune anormal también puede incluir ataques a los
riñones y otros órganos).

Artritis reumatoidea juvenil. Es una enfermedad en la que el sistema inmunológico del cuerpo
ataca a determinadas partes del cuerpo (como las articulaciones de la rodilla, las manos y los
pies) porque las considera tejido extraño.

Esclerodermia. Se trata de una enfermedad autoinmunitaria crónica que puede producir la


inflamación y el deterioro de la piel, las articulaciones y los órganos internos.

Espondilitis anquilosante. Es una enfermedad que produce la inflamación de la columna


vertebral y las articulaciones, lo cual provoca rigidez y dolor.

Dermatomiositis juvenil. Es un trastorno que se caracteriza por la inflamación y el deterioro de


la piel y los músculos.
Trastornos alérgicos

Los trastornos alérgicos se producen cuando el sistema inmunológico reacciona exageradamente


ante la exposición a los antígenos del entorno. Las sustancias que provocan dichos ataques se
llaman alérgenos. La respuesta inmune puede producir síntomas como hinchazón, ojos llorosos y
estornudos, e incluso una reacción llamada anafilaxia, que representa una amenaza de vida. Los
medicamentos antihistamínicos pueden aliviar la mayor parte de los síntomas.

Los trastornos alérgicos incluyen:

Asma. Se trata de un trastorno respiratorio que puede producir problemas para respirar.
Frecuentemente, implica una reacción alérgica por parte de los pulmones. Si los pulmones son
extremadamente sensibles a determinados alérgenos (como el polen, el moho, la caspa de los
animales o los ácaros del polvo), se puede producir el estrechamiento de las vías respiratorias de
los pulmones, lo cual provoca una reducción del flujo de aire y dificulta la respiración.

Eczema. Es una erupción que provoca picazón, también conocida como dermatitis atópica. A
pesar de que la dermatitis atópica no necesariamente se produce por una reacción alérgica, se
observa más a menudo en niños y adolescentes que tienen alergias, rinitis alérgica o asma, o que
tienen antecedentes familiares de estas enfermedades.

Alergias de varios tipos que pueden afectar a niños y adolescentes. Las alergias ambientales (por
ejemplo, a los ácaros del polvo), las alergias estacionales (como la rinitis alérgica), las alergias a
medicamentos (reacciones a determinados medicamentos o fármacos), las alergias a alimentos
(como a los frutos secos) y las alergias a toxinas (como a las picaduras de abeja) son las
enfermedades que las personas comúnmente llaman "alergias".
Cáncer del sistema inmunológico

El cáncer se produce cuando hay un crecimiento descontrolado de células. Esto también puede
suceder con las células del sistema inmunológico. El linfoma afecta a los tejidos linfáticos y es
uno de los tipos de cáncer infantil más frecuentes. La leucemia, que implica el crecimiento
excesivo y anormal de leucocitos, es el tipo de cáncer infantil más común. Con los
medicamentos actuales, se pueden curar la mayoría de los casos de ambos tipos de cáncer que se
manifiestan en niños y adolescentes.

Aunque los trastornos del sistema inmunológico en general no se pueden prevenir, al mantenerse
informado sobre la enfermedad de su hijo y trabajar en estrecha colaboración con su médico,
usted puede ayudar al sistema inmunológico de su hijo a mantenerse fuerte y combatir las
enfermedades.
CONCLUSIÓN

La función principal de nuestro sistema inmunológico es la de protegernos de microorganismos


extraños (bacterias, virus, hongos) que puedan causar enfermedades infecciosas, y no solo
protegernos, también limitar el área y brindarnos la recuperación cuando hemos tenido alguna
infección.

A diferencia de los demás sistemas, que los conforman un grupo de órganos, pues el sistema
inmunológico tiene acceso a todas las partes de nuestro cuerpo, existiendo mayor cantidad de
componentes en la sangre, los ganglios, el timo, la medula ósea, pulmones, hígados e
intestinos,... Cada componente del sistema inmunológico tiene una función específica: linfocitos
B, forman anticuerpos; linfocitos T, atacan antígenos y regulan el sistema inmunológico;
fagocitos, ingerir o matar micro-organismos; y complemento, que actúa como defensor y
protector, y trabaja en conjunto con los fagocitos. Incluso, hay componentes que existen como
respaldo, para cuando falten otros pues ellos ejercer todas o algunas de sus funciones.

El sistema inmunológico luego de reconocer y matar al micro organismo extraño, procede a


eliminarlo de nuestro cuerpo mediante reacciones inmunológicas. Un ejemplo de esto son las
inflamaciones. Cuando estas reacciones se ven alteradas, pueden darse otros tipos de reacciones,
como son las alergias.

Lo fuerte que esté nuestro sistema inmunológico, dependerá de la alimentación que tengamos,
del estímulo físico que reciba nuestro cuerpo mediante los ejercicios. La reacción de dicho
sistema se ve afectada cuando tenemos carencia de vitaminas y minerales. Nuestro estado mental
también juega un papel importante en la salud de nuestro sistema inmune.

Si no ingerimos los macro y micro nutrientes necesarios, nuestro cuerpo tendrá una defensa
deficiente. Si nuestra vida es sedentaria, también lo serán nuestras mitocondrias, células,
moléculas, por tanto también nuestros órganos. Dicho esto, podemos concluir en que con la falta
de estos, nuestro sistema inmune no podrá funcionar de manera normal, por lo que estaremos
propensos a enfermedades infecciosas y degenerativas, muchas de ellas difíciles de tratar, como
es el caso del cáncer.