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Encontrando rutas de bienestar: Malestares y búsqueda de ayuda en salud


mental

Article · June 2013

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2 authors, including:

Tanya Taype Castillo


Universidad Peruana Cayetano Heredia
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VIOLENCIA Y TRAUMA EN EL PERÚ

Desafíos y Respuestas
Violencia y Trauma en el Perú. Desafíos y Respuestas

Esta publicación se llevó a cabo en el marco del Programa de Trauma y Salud Global, que fue
implementado por la Facultad de Salud Pública y Administración Carlos Vidal Layseca de la Universidad
Peruana Cayetano con el Instituto Universitario de Salud Mental Douglas de la Universidad de McGill
en el Perú, con el apoyo de la iniciativa de Investigación en Salud Mundial, asociación dedicada al
financiamiento de la investigación entre los Institutos Canadienses de Investigación en Salud, la Agencia
Canadiense para el Desarrollo Internacional, el Ministerio de Salud de Canadá, el Centro Internacional
de Investigaciones para el Desarrollo, y la Agencia de Salud Pública de Canadá.

Editores
Inés V. Bustamante Chávez
Miryam Rivera Holguín
Luis Matos Retamozo

Corrección de estilo
Mónica Luz Escalante Rivera

Diseño y diagramación

Texto: Termil Editores Impresores S.R.L

Carátula: Annelise Álvarez Bustamante


Fotografía de carátula: Jorge Luis Ochoa

Impresión
Termil Editores Impresores S.R.L

Hecho el Depósito Legal en la biblioteca Nacional del Perú N°

Lima, Perú

2013
Violencia y Trauma en el Perú.
Desafíos y respuestas

INDICE Eºº
Introducción 4
Inés Bustamante, Miryam Rivera y Luis Matos

Replanteando la violencia política, el trauma y sus consecuencias como un desafío a 7


la salud global.
Duncan Pedersen y Consuelo Errazuriz

Aportes para la generación de políticas públicas de seguridad ciudadana. 20


Alfonso Gushiken

Los pueblos amazónicos y la reivindicación de sus derechos: El caso del conflicto en 27


Bagua.
Carmen Julia Bustamante

La violencia familiar en el Perú: evidencias para la toma de decisiones. 39


Fiorella Rusca, Gloria Cueva, Fabián Fiestas

El coraje de la mujer quechua - hablante: Un ejemplo de resiliencia en Ayacucho. 56


Eliana Barrios Suarez

Resiliencia de adolescentes frente a la violencia en Ayacucho y Cusco. 73


Darsy Calderón y María Clelia Zagal

Encontrando rutas de bienestar: Malestares y búsqueda de ayuda en salud mental. 87


Miryam Rivera y Tanya Taype

Conducta suicida en estudiantes de medicina de una universidad nacional peruana. 97


Alberto Perales, Jorge Alarcón, Elard Sánchez, María Josefa Arcaya, Esmeralda Cortez,
Alejandra Parhuana, July Caballero, Rosa Carrera y Harold Torres

Intervenciones breves frente al consumo de alcohol. 106


Fernando Luna

Educación a distancia en salud mental: Oportunidades y dificultades. 120


María Mendoza y Andreas Mühlbach

Determinantes ambientales y la salud mental de mujeres de un distrito urbano- 130


marginal de Lima.
Irene Hofmeijer
INTRODUCCIÓN
El Programa de Trauma y Salud Global (PTSG) fue implementado en el Perú por la Facultad de
Salud Pública y Administración Carlos Vidal Layseca de la Universidad Peruana Cayetano Heredia
en colaboración con el Instituto Universitario de Salud Mental Douglas de la Universidad de Mc Gill
con financiamiento del gobierno Canadá, a través de la Fundación Teasdale – Corti, el Centro de
Investigaciones para el Desarrollo y los Institutos Canadienses de Investigación en Salud. Este Programa,
implementado entre los años 2008 y 2011, involucró la realización de actividades de investigación, de
desarrollo de capacidades y de transferencia del conocimiento. Los objetivos fueron: a) contribuir en
la disminución de la carga de enfermedad y discapacidad en salud mental, b) promover el proceso
de recuperación y rehabilitación psicosocial especialmente en poblaciones afectadas por la violencia
política o desastres naturales, y c) mejorar los servicios de salud mental que se ofrecen a las poblaciones
que viven en condiciones de pobreza y exclusión.

El PTSG abordó el tema de violencia en sus múltiples dimensiones, es decir, desde la violencia estructural
que se traduce en la exclusión, la violencia política que afectó a poblaciones enteras hasta la violencia
interpersonal. Se consideró en todos los casos las particularidades del contexto peruano, caracterizado
por el rápido crecimiento económico, las grandes inequidades sociales, la persistencia de las secuelas del
conflicto armado, la presencia de conflictos sociales y la inseguridad ciudadana.

Esta publicación: Violencia y Trauma en el Perú. Desafíos y respuestas tiene por objetivo presentar
las reflexiones y los resultados de investigaciones sobre las diversas dimensiones y escenarios de la
violencia, realizadas como parte del PTSG.

El primer capítulo: Replanteando la violencia política, el trauma y sus consecuencias como un desafío a
la salud global expone el marco conceptual del Programa de Trauma y Salud Global, que se implementó
en cuatro países expuestos a la violencia política (Guatemala, Nepal, Perú y Sri Lanka). Se analiza la
violencia en un mundo globalizado y a la vez fragmentado desde las perspectivas de los determinantes
sociales, los derechos humanos, el género y la justicia social; enfatizándose las desigualdades como causa
de la violencia. Se discute la importancia de adecuar las intervenciones humanitarias a las características
de las comunidades, basadas en la investigación, que permita entender los significados culturales o
idiomas locales de la experiencia de la violencia, el trauma y sus consecuencias, así como las necesidades
y los recursos de las poblaciones para fortalecer la atención en salud mental de los afectados por ésta.

El segundo capítulo: Aportes para la generación de políticas públicas de seguridad ciudadana reflexiona
sobre los procesos que inciden en la generación y reducción de la actividad delictiva y violenta en
la ciudad. En éste se propone la realización de acciones efectivas de administración de la justicia en
paralelo con el desarrollo y creación de espacios públicos de encuentro y de fomento de ofertas sociales,
culturales, deportivas y recreativas. Estas acciones permiten generar vínculos entre las personas a fin de
propiciar que se apropien del espacio público.

El tercer capítulo: Los pueblos amazónicos y la reivindicación de sus derechos: El caso del conflicto
en Bagua analiza la problemática de los pueblos indígenas amazónicos desde la perspectiva del nuevo
paradigma del consenso y del lenguaje y del aporte de los derechos humanos. Se toma como ejemplo
el caso de Bagua y se concluye con una reflexión en torno a como desde el Estado y la sociedad civil se
pueden crear espacios de diálogo y consenso que permitan la transformación de los conflictos.

El cuarto capítulo: La violencia familiar en el Perú: evidencias para la toma de decisiones es una revisión
desde la perspectiva de la epidemiología de la violencia familiar para la toma de decisiones basadas en
la evidencia científica. Se presentan las características epidemiológicas de la violencia familiar en el
Perú, el modelo ecológico sobre la violencia familiar, las consecuencias de la violencia y las estrategias
de control, tratamiento y prevención de esta.
6
Los dos capítulos siguientes, tratan el tema de resiliencia frente a la violencia política. En el quinto capítulo:
El coraje de la mujer quechua - hablante: Un ejemplo de resiliencia en Ayacucho se reflexiona a partir de un
estudio con mujeres que residen en zonas urbanas y rurales en Ayacucho, sobre el concepto de resiliencia,
sus fundamentos conceptuales, su pertinencia en contextos culturales andinos, los desafíos metodológicos
y éticos para su medición. Asimismo se presentan algunos resultados, que muestran la fortaleza y el coraje
de la mujer quechua para enfrentar la violencia. El sexto capítulo: Resiliencia de adolescentes frente a la
violencia en Ayacucho y Cusco describe los resultados de un estudio que tuvo por objetivo analizar y
comparar las características de la resiliencia frente a la violencia política en estudiantes de secundaria, sus
padres y docentes de instituciones educativas de Ayacucho y Cusco.

El séptimo capítulo: Encontrando rutas de bienestar: Malestares y búsqueda de ayuda en salud mental
explora las rutas de bienestar y la búsqueda de ayuda en salud mental en los establecimientos de salud
de Ayacucho a través de un estudio cualitativo. Se discute sobre cómo los problemas de salud mental
y las percepciones de bienestar o malestar son parte de un continuo y están mediados por el contexto
socio-cultural. Asimismo, se presenta los motivos mas frecuentes que movilizan la búsqueda de ayuda
en la población que acude a los servicios.

El octavo capitulo: Conducta suicida en estudiantes de medicina de una universidad nacional peruana
trata el tema de la violencia autoinfligida. Se exponen los resultados de una investigación sobre conducta
suicida y variables asociadas en estudiantes de medicina de una universidad nacional, así como se
brinda recomendaciones para la atención de los universitarios.

El noveno capítulo: Intervenciones breves frente al consumo de alcohol desarrolla el tema del alcohol
y las intervenciones breves, puesto que el consumo de esta sustancia psicoactiva se halla asociado
con las diversas manifestaciones de la violencia. Se describe la magnitud del problema del alcohol y
su asociación con los accidentes y la violencia; el desarrollo e historia natural de la dependencia; las
estrategias de detección precoz de bebedores problemas, y la eficacia de la entrevista motivacional e
intervenciones breves dirigidas a esta población.

El décimo capítulo: Educación a distancia en salud mental: Oportunidades y dificultades presenta los
resultados de una investigación que se realizó para evaluar el curso de educación a distancia en Salud Mental
en Poblaciones: Aspectos Promocionales y Preventivos, desarrollado por la Facultad de Salud Pública y
Administración de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, desde la perspectiva de los usuarios.

El último capítulo: Determinantes ambientales y la salud mental de mujeres de un distrito urbano-


marginal de Lima refiere las interrelaciones entre el bienestar psicológico y el ambiente a través de
la exploración de la salud general, las narrativas de enfermedad en las personas que mostraron
predisposición a enfermedades mentales y los determinantes ambientales, tales como los indicadores
de consumo (posesión de bienes de consumo, de producción y fiscales), el ambiente físico y el ambiente
social, en mujeres que residen en la zona alta y baja del distrito de Independencia en Lima. En este se
analiza la importancia de las redes sociales de apoyo como producto de la organización social para el
bienestar psicológico de las mujeres.

Anhelamos que este libro inspire a los lectores nuevas preguntas e inquietudes que promuevan el
desarrollo de investigaciones que contribuyan a la generación de políticas y programas que garanticen
la equidad en salud con énfasis en salud mental, especialmente de las poblaciones menos favorecidas
de nuestro país.

7
Encontrando rutas de bienestar:
Malestares y búsqueda de
ayuda en salud mental1
Miryam Rivera Holguín2 y Tanya Taype Castillo3

Resumen
El proceso de malestar-bienestar y la consiguiente búsqueda de ayuda es una construcción social e
individual. Se trata de un proceso intersubjetivo y personal, que se comprende y explica como producto
de las creencias, comportamientos y valores que provienen de la propia cultura. El abordaje del bienestar
y del malestar implica una configuración del padecimiento y de su relación con el entorno. Las personas
transitan por diferentes espacios e interactúan con diferentes sujetos interlocutores con la intención de
atender sus malestares.

El objetivo de la presente investigación fue describir las percepciones del malestar-bienestar y las acciones
de búsqueda de ayuda de la población que acude voluntariamente y por primera vez a tres servicios de
salud mental de la Red de Salud Huamanga en Ayacucho. El estudio utilizó una metodología cualitativa.
Los resultados evidencian como los problemas de salud mental y las percepciones de malestar-
bienestar de la población están mediados por el contexto sociocultural, el cual determina su forma de
actuar. En ella las experiencias y las vivencias adquieren un significado importante. Se encuentra como
principal resultado la coexistencia del bienestar con el malestar, expresada más como emociones que
cogniciones. Se valora el sentirse bien, no solo con uno mismo, sino que las demás personas también se
sientan bien estando cerca de uno, vale decir, experimentar bienestar al sentirse aceptado y ser parte de
un grupo social. Otros elementos vinculados al abordaje son la atención sanitaria con cariño, respeto,
comprensión y confidencialidad.
Palabras clave: Salud mental, enfermedad, atención de salud, servicios de salud.

Introducción
En Ayacucho, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (1) encontró que casi la mitad de la población
verbalizaba efectos actuales en su salud mental como consecuencia de los hechos de violencia que
afectaron sus vidas. Sin embargo, sólo el 3% solicitaba atención en salud mental en los sistemas sanitarios.
Las razones por las que se retarda la búsqueda de ayuda en los servicios de salud están relacionadas,
principalmente, con la valoración que tienen las personas de su salud y de sus condiciones materiales
de vida (2). Además afectan, también, la vivencia de servicios de salud verticales, el desconocimiento de
las características culturales de la población de parte del especialista (3), el escepticismo que tienen las
personas en relación con la posibilidad de cambio en su malestar (4).

La atención en salud mental en los sistemas sanitarios del país se fundamenta en un paradigma biomédico
que privilegia el saber profesional (5). Asimismo, excluye el involucramiento y la participación de la
población en la identificación de su problemática y en cómo atender sus necesidades en salud mental
(6, 7), aun sabiendo que las propuestas orientadas a la comunidad suelen ser las más realistas y más
efectivas (8).
Por ello, es necesario profundizar en el conocimiento de los grupos que asisten a solicitar atención
en salud mental, ya que permite comprender la razón de su asistencia en un contexto complejo y

1. La presente investigación fue realizada por Miryam Rivera Holguín para optar el grado de Magíster en Salud Mental
por la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
2. Pontificia Universidad Católica del Perú, riverahm@yahoo.com
3. Universidad Peruana Cayetano Heredia

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de desencuentros y resaltar aquello que la población considera relevante en la atención de su salud
mental. Se trata de dar cuenta del rol determinante que tienen los aspectos sociales y culturales en la
identificación de sus malestares y en la búsqueda de ayuda.

Malestar-Bienestar
Los criterios de salud y enfermedad y de normalidad y anormalidad no son absolutos, sino situacionales y
relativos. El malestar-bienestar4 es una construcción dinámica, intersubjetiva y social, en cuya construcción
del padecimiento y de su relación con el entorno, la persona busca diversos tipos de ayuda5. Se asume, que
se trata de un proceso marcado por el dinamismo propio de las vivencias, de sus percepciones de malestar
(2) y del contexto en el que se desarrolla.
Para comprender la dinámica en la construcción de nociones de malestar-bienestar y su influencia en
el proceso de búsqueda de ayuda, se revisó algunos aportes. Pichón Rivière (9) considera a la conducta
humana como una totalidad no fragmentada de la realidad. Asimismo, el ser humano no está aislado o
fuera de su vida cotidiana; en cuya interacción se produce una relación dialéctica permanente de la persona
con el mundo, con la determinación del entorno en dicho proceso, y no solo como elemento integrador.

Desde la intersubjetividad, Benjamín (10) afirma que el individuo crece en las relaciones que establece
-y a través de ellas- con otros sujetos. La idea de la intersubjetividad reorienta la concepción del
mundo psíquico, puesto que un sujeto se encuentra con otro sujeto. Aunque, se enfatiza el contexto
en el que se construyen tales relaciones y vínculos, pues, finalmente, las determina, ya que el lenguaje
permite dar sentido al entorno y objetivar la interpretación subjetiva de esa realidad como lo señalan
Berger y Luckman (11). Se reconoce, también, que las personas perciben similitudes y diferencias en
la continuidad de sus vivencias y la de los otros respecto de su salud-enfermedad. Incluso estas son
fragmentadas, contradictorias, parcialmente compartidas, y construidas localmente en determinados
contextos históricos, y solo evidentes a partir de comportamientos y de una narrativa.

Lo antes mencionado refuerza las características propias del mundo andino, desde Anderson (12), se
considera que el vínculo que se establece en las zonas andinas no se realiza a nivel individual, sino se
parte desde una lógica de un colectivo a otro colectivo. Se otorga importancia a la comunidad, a las
instituciones y, en particular, a las familias. Sin embargo, como señala Tubino (13), la movilidad social
existente plantea la tendencia al cambio y a la reinvención constante de las formas de expresión cultural.
Es por ello que la familia todavía se mantiene como el eje de las relaciones humanas, y en la que se valora
la reciprocidad y las relaciones humanas.

Objetivos
Se formuló como objetivo: describir los significados del malestar-bienestar y las acciones de búsqueda
de ayuda de la población que acude voluntariamente y por primera vez a tres servicios de salud mental
de la Red de Salud de Huamanga en la Región Ayacucho.

Metodología
Se trató de un estudio cualitativo, en el que se realizaron intencionalmente 14 entrevistas en profundidad
a varones y mujeres, mayores de edad, jóvenes y adultos de familias quechua-hablantes que vivían en
zonas urbano-marginales de Ayacucho.

4. Por malestar-bienestar se considera a la expresión de eventos y situaciones internas o externas –identificadas por la
persona en sí misma o en su relación con el entorno- que son señalados como generadores de malestar o perturbación o
de bienestar. Están asociados a pensamientos, sentimientos o acciones y pueden, además, estar referidos a situaciones
presentes, pasadas o futuras.
5. La búsqueda de ayuda es un proceso dinámico, referido al conjunto de prácticas, comportamientos y omisiones que
realizan las personas. Este proceso se presenta entre la detección del malestar, la evaluación que hace la propia persona
de su situación y la posibilidad de identificar diversos tipos de ayuda.

90
Las entrevistas realizadas en castellano partieron, como plantea Bibeau (14), de acciones, hechos y
prácticas sanitarias, con ello se identificaron las primeras manifestaciones sobre los significados de
malestar-bienestar, las acciones de búsqueda de ayuda y la asistencia a los servicios de salud. El análisis
interpretativo de la información siguió lo propuesto por Schust (15), mediante la construcción de
una narrativa del malestar-bienestar y de su atención en relación con un otro que acompaña -en una
red compleja- en el proceso de atenuación del sufrimiento. Las citas refirieron a las respuestas más
frecuentes y que permitieron comprender mejor el análisis, así como a aquellas aisladas, pero con un
amplio contenido explicativo.
El instrumento como la investigación se ajustó a las normas y criterios éticos establecidos en los códigos
internacionales de ética y las leyes vigentes.

Resultados y Discusión

1. Los/as protagonistas
Las personas entrevistadas para el presente estudio fueron mujeres y varones habitantes de la ciudad de
Huamanga (ver Tabla 1), quienes acudieron en busca de servicios de salud mental a los establecimientos
públicos de la región.
La mayoría de personas entrevistadas y analizadas fueron migrantes de zonas rurales y quechua-
hablantes. Se comunicaban en castellano, tenía estudios secundarios y se dedicaban a ocupaciones
diversas. Señalaron vivir en zonas con escasos recursos económicos y con limitado acceso a servicios
sociales; además, indicaron haber vivenciado historias de violencia de género, violencia social y violencia
derivada del conflicto armado interno. Varias personas entrevistadas perdieron a sus familiares como
consecuencia del conflicto armado interno. En su mayoría, el grupo de estudio tenía un alto nivel de
movilidad interna entre las principales ciudades de Ayacucho y las comunidades (por viajes de trabajo,
estudio, salud o familiares), aunque reconocieron como su centro de vida la capital de Ayacucho o
distritos aledaños. Su vida cotidiana era realizada en función de sus relaciones familiares y sociales.
Refirieron haber escuchado o conocer el trabajo de los psicólogos y consideraban que estos profesionales
podían ayudarlos.

Tabla Nº 1: Información socio-demográfica de las personas entrevistadas

Nombres Comparte
Sexo Edad Lugar Nacimiento Estudios Ocupación
ficticios vivienda

Dpto. Ayacucho-
Marilyn F 23 Secundaria Oficina Pareja
Prov. Huamanga

Dpto. Ayacucho-
Lourdes F 19 Secundaria Locutorio Padres
Prov. Huamanga

Dpto. Vinchos-Prov.
Luisa F 65 Primaria Ama casa Familia
Huamanga
Dpto. Ayacucho-
Manuel M 23 Secundaria Estudiante Solo
Prov. Huamanga
Dpto. Ayacucho-
Johel M 23 Secundaria Estudiante Solo
Prov. Huamanga
Dpto. Sivia- Prov.
Jefferson M 25 Secundaria Estudiante Solo
Huanta
Dpto. y Provincia
Darío M 61 Superior Jubilado Familia
Huancasancos

91
Dpto. San Miguel-
Janet F 31 Secundaria Ama casa Familia
Prov. La Mar
Dpto. Ayacucho-
Caterina F 19 Secundaria Estudiante Familia
Prov. Huamanga
Dto. Vinchos- Prov.
Elisa F 26 Secundaria Ama de casa Familia
Huamanga
Dpto. Ocros- Prov.
Baltazar M 64 Primaria Vendedor Familia
Huamanga
Dpto. Chuschi-
Eugenia F 22 Secundaria Estudiante Familia
Prov. Cangallo
Familia.
Dpto. Tambo- Prov.
Estela F 38 Secundaria Ama de casa Esposo trabaja
La Mar
lejos
Dpto. Ocros- Prov.
Sara F 40 Primaria Ama casa Familia
Huamanga
Fuente: Elaboración propia

Entre las razones, que señalan las personas entrevistadas, para acudir a una consulta se encuentran:
la preocupación por su desempeño productivo, sea este laboral o académico; las dificultades con los
miembros de su familia, y las dificultades en sus relaciones interpersonales y sociales. Esto presenta
distancia con los reportes de los profesionales de salud que para estos casos indican depresión, ansiedad
y violencia familiar (16). En su contexto, es que las personas vivencian y otorgan significado a sus
malestares, los cuales están ligados a sus interacciones con su mundo cotidiano; es allí donde buscan
espacios para lograr bienestar y ayuda de los servicios sanitarios.

2. Malestar-bienestar (a), entre lo individual cognitivo y lo colectivo emocional


Las personas cuando identifican sus malestares lo hacen en una cercana relación con situaciones de
bienestar y con los significados culturales atribuidos por su grupo de referencia como el de sentirse
parte de un colectivo social. Se demuestra que la identificación y construcción de sus malestares se
presentan en correlato con aquello que consideran bien-estar. Por ello, el planteamiento de los malestares
y, paralelamente, los recorridos del bienestar se integran e intentan dimensionar y dar sentido a las
vivencias. Las dimensiones del malestar son expresadas por las personas de un modo integral, vale
decir, haciendo mención a la dinámica interactuante entre pensamientos, sentimientos, emociones y
acciones. Todas estas, a su vez, dentro de un engranaje social y cultural determinan y otorgan sentido a
las relaciones interpersonales y sociales que se establecen:

“… han quedado huellas, dolores en la mente de los seres que han quedado vivos. Son amargados,
son explosivos, son personas que actúan, a veces, de una manera muy brutal, que uno a veces no lo
puede entender si es que uno no ha vivido, o no ha visto de cerca las cosas. ... Siempre he dicho que el
pueblo ayacuchano necesita bastante apoyo psicológico, porque estamos un poquito mal de la cabeza
de repente. Estamos con muchas cosas dentro, que nunca han recibido una ayuda o se dejó así. Y
esas personas siguen con ese dolor, con esa rabia dentro ¿no? Sería muy bueno, que esa parte también
nuestro gobierno piense ¿no?” (Sara, 40 años).

La construcción del concepto de malestar-bienestar también está en relación con ser personas
socialmente productivas, tanto en lo laboral (en términos de proveedor/a económico y preocupación
por el desempeño) como en lo académico, y con tener relaciones interpersonales óptimas con las
personas significativas. En ello, la discriminación se presenta como una constante, sea por ser mujer
con roles sociales fijos, por contar con escasos recursos económicos o por provenir del campo. “…´Tú
no eres como para mi hijo,…tú eres una paisana`... -así me dice mi suegra- me están enfermando
peor” (Janet, 31años).

92
Así, también, el malestar-bienestar se encuentra vinculado con las emociones y las actitudes.
El grupo de estudio identifica el malestar –como fue descrito por la CVR (1) y el IESM (17)- con la
necesidad de cariño, que es percibida como una carencia básica irremplazable. También lo identifica
con la tristeza por lo vivido, el miedo ligado a situaciones amenazantes y desconocidas, la sensación
de soledad: “-Estoy- ´aburrido´ con la casa…, inclusive la ciudad, la misma calle,... ´aburrido´6 estoy”
(Darío, 61 años), y con la percepción de insatisfacción, de vacío: “Tú seguías lo que el resto hacía y que
para ti te parecía normal… llega al punto que tú te sientes ¡tan vacío!,… y no sabía cómo llenar ese
vacío…” (Johel, 23 años).
Finalmente, se hace referencia a los sentimientos como la culpa y la decepción. Se observa que los
aspectos emocionales son desencadenados por los recuerdos y vivencias pasadas que se hacen presentes,
incluso en nuevas relaciones: “La mamá la había regalado a un convento, cómo odiaba a su madre... esa
cólera la volcaba a todas las personas” (Zara, 40 años).

Desde lo actitudinal se encontraron dificultades en la comunicación y falta de diálogo en la familia, lo


que coincide con lo expresado por Theidon (18); además, frustración y mentira. Incluso el resentimiento
estaría modificando la forma de expresar afecto o de exteriorizar sus emociones por lo vivido (como lo
manifestó una participante en alusión al conflicto armado interno): “En Ayacucho se encuentra bastante
eso, en los mismos colegios, los mismos profesionales… viven con mucho resentimiento adentro y de
repente aprovechan la mínima oportunidad para volcar esa rabia, esa ira…” (Sara, 40 años).
Muchos pobladores/as sufrieron persecución, discriminación y estigmatización. La violencia se ha
establecido en los distintos espacios en los que se desenvuelven las personas: en las instituciones y
en la misma vida comunitaria. Esta situación también fue hallada por la CVR (1). La violencia se
instaló en las relaciones institucionales e influenció las dinámicas sanitarias, generando inferencias e
interferencias en las atenciones en salud, como también lo señala Rivera (3).

Según Darghouth , Pedersen, Bibeau y Rousseau (2006), las manifestaciones somáticas son también
relevantes al abordar los malestares (19), entre ellos se tiene el dolor de cabeza en las mujeres y la
sensación de cansancio en los varones. Los aspectos cognitivos del malestar se asocian con la ausencia
de la familia y tensiones en la convivencia. Cuando se trata de términos locales, los nombran como
entidades (concepción andina de humanizar pensamientos): “En la casa cuando estás de cualquiera
cosita vienen (´los pensamientos´)” (Elisa, 26 años).
Demostrando que el mundo real está inmerso en procesos dinámicos no polarizados, las personas
entrevistadas para describir su malestar se refirieron y describieron espontáneamente otra categoría:
el bienestar.

Las expresiones de bienestar refieren a sentirse bien, tranquilo/a y tener confianza en sí mismo/a
(expresión frecuente), gracias al cariño y al afecto recibidos, y considerados además como potencial
sanador. El bienestar se presenta, en primer lugar, a partir de la importancia atribuida al grupo social
de referencia, a la interacción activa con otros: la familia (hijos u otros familiares), los padres de familia
y amigos/as y el entorno cercano en el caso de los más jóvenes y solteros/as. Las personas valoran
el mantener relaciones activas y gratificantes, siendo las interrelaciones más valoradas en momentos
críticos, las que se relacionan con la empatía, la escucha y la solidaridad: “-Estar- sin sentir presiones,…
sentirte bien no solo contigo mismo, sino sentir que los demás se sienten bien contigo y como se dice
irradiar esa fuente de inspiración, -esa-confianza ante los demás” (Manuel, 23 años).
En segundo, lugar la expresión de bienestar está en relación con el percibirse como persona socialmente
productiva. En la mejora del propio desempeño (laboral o académico) es que valoran su capacidad de
realizar planes y alcanzar sus metas. El reconocimiento social y la posibilidad de ser ejemplo para otros
refuerzan su actuar social-productivo.

6. Expresión local que alude a “soledad”. Otras acepciones: desgano, poca paciencia, agresividad, falta de empatía o
ausencia de alegría.

93
Se observa que los/as personas se dan cuenta de que una situación que deviene en malestar puede
ser transitoria y no fija, y que convive con otras situaciones: “… aunque sea, caminando alegrándote
doctora. Saliendo al centro (de la ciudad), con línea (de bus), está sano. Si vuelta estoy entrando a mi
casa, duele...” (Estela, 38 años).
De esta manera, se refuerza la idea de como el malestar-bienestar tiene un fuerte acento emocional en
las personas, ligado a sentimientos, recuerdos, sensaciones y valoraciones, más que a lo cognitivo per
se. Así también, se identifica que no se trata de un malestar únicamente psicológico-individual (intra-
psíquico), sino psicosocial, con la influencia determinante del entorno y, en particular, de sus familiares.
Es en el entorno en el que no solo encuentran sus propios vehículos de expresión y alternativas de
acción, sino que también es generador o habilitador de malestar- bienestar.

Las propias experiencias de malestar-bienestar crean contenidos que se intercambian y amalgaman


con las afirmaciones y comentarios de las diferentes personas con quienes interactúan, como familiares,
amistades, vecinos, profesores o diferentes especialistas (profesionales de la salud mental, sanadores
tradicionales, entre otros). Se crea a partir de estas interacciones nuevos sentidos para estos contenidos
y así se toman decisiones o se dirigen acciones que contribuyan a la búsqueda de su bienestar.
La posibilidad de poder identificar en sí mismo/a la sensación de malestar o de bienestar – o ambas-
configura uno de los escenarios relevantes para la búsqueda de ayuda.

3. Búsqueda de ayuda o itinerario, la atención inmediata de la salud mental


Las acciones de búsqueda de ayuda están referidas al conjunto de prácticas y de comportamientos u
omisiones que realizan las personas para manejar, hacer frente o evitar la situación de malestar detectada
en su persona, y que acompañan la vivencia del malestar y del proceso de búsqueda de ayuda. Estas
pueden implicar el dar respuesta al malestar o el encontrar ayuda alrededor.
Se ha identificado que la búsqueda de ayuda es un proceso dinámico, que transita entre la identificación
del malestar, la evaluación que hace la propia persona de su situación y la posibilidad de identificar
diversos tipos de ayuda. Las personas no solo buscan a un especialista (sanador tradicional o
profesional de salud mental) o a sus familiares, amistades o referente significativo para conversar, sino
también a profesores u otros. También, determinan su actuar los mensajes de los medios masivos de
comunicación, como la radio o la televisión; reciben diversas opiniones o alternativas de acción. Es por
ello, que transitan por cada uno de éstos espacios, antes de llegar a un establecimiento de salud, pues
su propósito es atender lo que consideran les está perturbando y no les permite ser productivos/as.
Restablecer su tranquilidad y estar bien son las razones más importantes para seguir un itinerario que
lleve a la persona a atender su salud emocional y mental.
En cada una de estas interacciones, la persona se nutre de las diferentes opiniones y genera cambios,
que afirman, contradicen, complementan o reformulan sus propias elaboraciones. Es más, este proceso
no termina con la identificación del malestar o cuando se ha acudido a la sesión con el especialista en
busca de ayuda, sino que continúa interactuando con los nuevos escenarios que se crean al interior de la
relación con el especialista o sanador, además, de las nuevas interacciones que a partir de este se generan
con el entorno.
La búsqueda del bienestar moviliza diversas capacidades en las personas, las lleva a pensar de modo
creativo o a realizar acciones que podrían generar –además- un crecimiento interior y social. En muchos
casos, las personas entrevistadas señalaron las acciones que realizaban en forma simultánea, como:

t Hacer cosas por cuenta propia, entre ellas: autoevaluarse, pensar en varias alternativas, reconocer
su potencialidad, sentir que puede posibilitar un cambio. “yo tenía que darme cuenta que era
importante, y que (yo) no tenía por qué hundirme con esos problemas que no son míos…”
(Graig, 19 años). También, considerar que pueden sentirse mejor, a partir de la interrelación
con los otros y el experimentar ser parte de un colectivo.

94
t Buscar comunicarse con la persona implicada en la situación de malestar.

t Consultar y buscar la ayuda (consejos, la escucha, etc.) en el núcleo familiar o social más
próximo, pues motivan al cambio; además, aconsejan u orientan, lo que deviene en una situación
de alivio. Esta movilización de capacidades también es señalada por Darghouth et al. (19).

t Buscar ayuda en instituciones públicas o privadas, consideradas como las encargadas de


atender los problemas de la familia y del niño (Ministerios de Salud, de la Mujer y Desarrollo
Social, Ministerio de Educación, etc.), instituciones religiosas o privadas y locales (4). Entre las
instituciones a las que acuden, destacan las alternativas culturales o tradicionales, y entre ellas,
a los sanadores/curanderos de prestigio en la comunidad.

Según el tipo de malestar acuden al especialista que corresponde (17).


“Duele mi cabeza, hemos ido a posta, calmante me han puesto, después aire diciendo, me ha dado…
Aire cuando le choca, ´ccumpun´ dicen en la chacra, con eso me han curado” (Elisa, 26 años).

Sin embargo, hay un buen grupo que refiere no conocer la dinámica de ayuda de las instituciones
de salud y si han acudido a la consulta médica, esto obedece a algún tipo de cercanía con el
establecimiento de salud, recomendaciones de familiares o amigos/as. Se observa, que es la propia
persona quien toma la decisión de salir del problema y se predispone a recibir ayuda.

Según lo planteado, estas cuatro formas de poner en funcionamiento recursos, permite a las personas
activar simultáneamente recursos sociales-colectivos y sus propios procesos internos. De este modo
identifican las acciones que les ofrecen mayores posibilidades de alivio a sus malestares o cuáles les
pueden ofrecer otras alternativas de mejora a su problema.
Es alrededor del espacio de la consulta en el establecimiento de salud, donde surgen varios elementos
que son resaltados y esperados con expectativa, por ello merecen ser tomados en cuenta. La escucha: 1)
una comunicación no violenta, incluso expresada con cariño y afecto; que deviene en un diálogo en el
que; 2) le hablan, es entendido y escuchado con empatía y con respeto por la opinión de la otra persona;
y 3) por la experiencia del especialista que sabe: “Si lo cuento me voy a sentir mejor… creo que debería
compartir… con una persona que sepa, porque ella ha estudiado…” (Graig, 19 años).

No es solo la acogida y escucha lo que esperan las personas entrevistadas, sino también la palabra
que explique y esté sustentada en el conocimiento para orientar y para ofrecer soluciones que aún no
se han encontrado, o también que les replantee alternativas. En contraparte tienen la imagen de un
agente externo y vertical, con un rol “mandatario” para señalar directivas o recomendaciones y también
para corregir o “sermonear” incluso sobre los avances realizados: “… siempre los psicólogos tienen esa
manía, diciendo la verdad… De repente me va a pedir ¿qué es lo que has avanzado?” (Jhoel, 23 años).
La muestra estudiada se ubica en un rol de sumisión y al profesional en un rol paternalista. Algunas
personas señalan la búsqueda de una figura que tranquilice y aconseje; buscan la mirada que no juzgue
en una relación empática y no violenta. Esperan la confidencialidad y la discreción “… alguien a la
que le puedas contar muchas cosas, y que te las sepa guardar. Sobre todo, eso es a lo que uno bastante
teme…” (Jefferson, 25 años).

Finalmente, cabe señalar que en el contexto estudiado, una de las principales limitaciones de la consulta
en salud mental mencionadas está las idiomáticas, cuando el personal de salud no habla quechua.

Conclusiones
Las personas al contar sus experiencias y vivencias de malestar hacen una recurrencia conjunta a sus
experiencias de bienestar, como a no siempre estar mal ni que éste sea un estado fijo o estático. Más

95
que categorías dicotómicas, el malestar y el bienestar coexisten como parte de un mismo proceso, son
dimensiones de un todo más complejo e integral que expresa un continuo de salud-enfermedad.
Los resultados muestran que la construcción del concepto de malestar-bienestar está en relación con
ser personas socialmente productivas. La actividad laboral o académica contiene como persona al
sujeto, le da un sentido a su vida (por la capacidad de realizar planes y de alcanzar sus metas) y lo
pone en armonía con su entorno, en tanto es percibido como útil para su comunidad. Es por ello,
que no acudir al servicio de salud no implica necesariamente desinterés. En este proceso, se otorga
relevancia a las relaciones interpersonales, familiares y sociales, particularmente, a la relación con sus
referentes más cercanos.

La forma como se establecen y procesan las relaciones con las personas del entorno da sentido y
significado social a la experiencia de malestar-bienestar; en ese contexto se entiende la demanda y la
necesidad de cariño planteada. Las personas valoran el mantener relaciones activas y gratificantes con
su familia, amigos y con el entorno social.
La presencia de violencia en las relaciones, las dificultades en la comunicación o el no ser socialmente
productivo, junto con los dolores de cabeza o la vivencia de la soledad son las recurrencias más visibles
y las que movilizan la búsqueda de ayuda.

Es necesario destacar que las secuelas del conflicto armado interno no fueron expresadas como causa
de malestar que derive directamente en la búsqueda de ayuda. Sin embargo, se han encontrado diversas
expresiones de malestar –miedo, olvido, pensamientos, desconfianzas, violencia, discriminación, como
también la afectación en los vínculos afectivos, la soledad y el aislamiento- que guardan relación cercana
con las causas y consecuencias de la violencia vivida en Ayacucho. El uso de los términos y expresiones
locales como “estar aburrido”, “mucho pensamiento”, “traumado”, “ataques” o “paqcha” aparecen para
referirse a diversos malestares, los cuales tienen significados específicos que abordan una dimensión
cultural de malestar que requiere estudiarse con mayor profundidad.

La identificación del malestar-bienestar y la búsqueda de ayuda aparecen como parte de un proceso


dinámico con y en el entorno, que se retroalimentan mutuamente y no derivan necesariamente en la
inmediata búsqueda de ayuda en los servicios sanitarios. En ese orden no fijo ni lineal, aparecen otros
elementos dicotómicos: el reconocimiento del potencial y las capacidades propias para resolver sus
problemas; los consejos y escucha ofrecida por referentes del entorno, incluido los familiares; para luego
acudir a espacios más especializados como el de los sanadores tradicionales o el consultorio de salud
mental. En el proceso, la “revisión” con las personas significativas o con el grupo social de pertenencia
adquiere relevancia.

Una vez en la consulta aparecen nuevas tensiones. Las personas plantean que basta una o dos consultas
para “sanar” y no más. Se resalta el ser escuchados y aconsejados, en un ambiente de confianza, y que no
se les juzgue, imponga o vigile. Se busca que se resuelva su problema. Por ello, una razón para no buscar
ayuda está relacionada con el escepticismo de las personas en relación con la posibilidad de cambio en
su malestar, a partir del accionar de un especialista.

Las personas buscan establecer un vínculo interpersonal que genere bienestar y no procedimientos
a seguir como se revela en los establecimientos de salud. Sin embargo, estas personas igual acuden
a la consulta como parte de su itinerario y como estrategia de ir agotando las posibles opciones
recomendadas o conocidas. Esto no quiere decir que el llegar al consultorio sea la alternativa única y
preferida, sino más bien una acción exploratoria entre otras.

Ese potencial espacio de transformación dado por el vínculo interpersonal y las interrelaciones sociales
son elementos fundamentales para iniciar procesos sanadores, como también lo son la reciprocidad y
el buen trato. Se trata así de procesos altamente vinculantes entre “el paciente” y el personal de salud.
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Es en este proceso en el que se evidencia la necesidad, desde el proveedor de salud, de construir un
vínculo en el que predomine el respeto por el proceso del otro/a, así como respetar el carácter privado
y confidencial, el velar por los intereses de la población y reforzar factores como: la participación, la
autogestión y la dignidad (20).

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