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Alumna Norma Gabriela Aragón Alarcón

Géneros musicales contemporáneos


Atonalidad
La música del siglo XX tiene como protagonista un método de composición que a su vez
deriva en otros sistemas basados en sus principios, un método que si bien es la contraparte
de la Tonalidad, también tiene su propia entidad y sus propios fundamentos. La Atonalidad
se caracteriza principalmente por emancipar a los intervalos y a los acordes; al no haber un
centro de gravitación tonal que establezca una armonía estructurada, es posible expandir la
armonía hasta los lugares que puedan parecer más alejados si hablamos de un núcleo tonal.
La melodía con su desarrollo entonces desaparece y pasa a implementarse una célula
motívica que tendrá que repetirse a lo largo de la obra utilizando la variación permanente. En
consecuencia, se pierde toda estructuración formal de la música del periodo anterior y se
eliminan las repeticiones para evitar cualquier indicio de simetría. Pareciera que sin un
desarrollo claro de los temas no hay mucha expresividad en la música, sin embargo en la
Atonalidad se opta por otros recursos, como la variabilidad tímbrica, la instrumental, fuertes
contrastes de dinámicas y cambios rítmicos. Además, las obras atonales concentran estos
recursos en pequeñas obras que distan mucho de las formas clásicas que se han visto
anteriormente, en un intento por consolidar el discurso musical en la forma-miniatura.
Serialismo
El serialismo es una técnica compositiva derivada del dodecafonismo, en el que se utilizan
los doce sonidos de la escala cromática para configurar series que estructuren una obra entera.
Las series no son vistas como temas o melodías, sino serían como la base para que de ahí
partan las variaciones que formen la obra, debiendo estar la serie o las series presentes a lo
largo de ésta. El serialismo establece un conjunto de reglas para que el discurso musical sea
conciso y evite las sensaciones tonales, aunque no es extraño que en las obras seriales haya
manifestaciones tanto tonales como atonales; como se puede ver en obras tardías de
Schönberg y de Berg, en las cuales usaban las formas clásicas como la sonata, el rondó, el
pasacalle, etcétera, con bastantes asomos de armonía tonal.
En el serialismo se toma en cuenta la manifestación de la serie en toda su entidad, es decir,
en su registro, en tiempo, articulación, intensidad, textura y estructura rítmica. A la
serialización de todos estos elementos también se le conoce como serialismo integral. Las
series pueden ser (ningún intervalo y ninguna nota se repiten), y simétricas (en las dos
mitades de la serie, o por segmentos, se repiten los intervalos). Una serie puede ser presentada
en su forma fundamental, invertida (con los intervalos invertidos), la serie fundamental en
orden retrógrado (leída de atrás hacia adelante), o la serie invertida en orden retrógrado.
Minimalismo
En contraposición al serialismo integral europeo, el minimalismo retoma la armonía
tradicional y usa progresiones sencillas que dan la sensación de una música homogénea.
Surgió en los años 60s en el ambiente underground de San Francisco, y rápidamente se
extendió hasta Nueva York convirtiéndose en uno de los movimientos musicales más
influyentes del siglo XX. Entre sus principales características se encuentra la implementación
de un ritmo estático y la repetición continua de un motivo, el cual tiene que cambiar muy
gradualmente, de manera que el espectador tenga la percepción de no darse cuenta en qué
momento ésta va cambiando. Asimismo, la instrumentación es monocromática y la voz se
prefiere que se muestre pura, sin elementos complementarios y con muy poca polifonía. Esta
música es muy simple estructuralmente, llegando a cierta complejidad cuando se superponen
elementos simples, y que finalmente deben regresar a su sencillez original; lo esencial de este
género es la creación de una atmósfera insistente pero con ciertos contrastes. Es importante
señalar que los compositores del minimalismo han incluido en sus obras elementos de
músicas no occidentales, como Philip Glass que toma mucho de la música hindú, La Monte
Young del teatro japonés y Steve Reich que adoptó ritmos de Ghana y de Costa de Marfil.
Poliestilismo
Desarrollado a finales del siglo XX y consolidado a principios del XXI, el poliestilismo es
un género en el que se fusionan otros géneros y estilos de manera coherente y bien
estructurada. En sus inicios se combinaba el folk y el jazz con la música clásica, y
posteriormente los compositores fueron ampliando la incorporación de elementos de otras
músicas. Lo destacable de este género es que se puede notar claramente la fusión de estilos
y se puede diferenciar uno de otro, no sería un solo un atisbo de pequeños elementos
incorporados; es decir, es una mezcla heterogénea y magistralmente ensamblada de técnicas
y estilos. Algunos exponentes importantes del poliestilismo son Sofia Gubaidulina, Alfred
Schnittke, Django Bates y John Zorn.
Nueva complejidad y técnicas extendidas
Los compositores contemporáneos han querido expandir las posibilidades musicales
aprovechando al máximo los recursos sonoros que ofrece cada instrumento, y para esto, crean
música con un lenguaje que antes no se había visto. Las obras han alcanzado un nivel de
complejidad muy alto, resaltando las habilidades de los intérpretes con pasajes virtuosos,
muy rápidos y con cambios repentinos de registro, así como la variación rítmica de compases
compuestos; demostrando así que la música contemporánea no se limita a solo ir en
contracorriente a la tonalidad, sino que ofrece una amplia gama de ambientes sonoros y
además requiere de mucha preparación tanto en los instrumentos como en la voz.
La exploración a fondo de los instrumentos y de la voz se refleja en las llamadas técnicas
extendidas, en las que se hace uso de cualquier parte de un instrumento que genere sonidos,
y en el caso de la voz, se utiliza cualquier sonido que ésta pueda producir, no importando si
es aceptado o no en el estándar clásico para cantar. Entre las técnicas extendidas que usan
los compositores, están el rasgueo de las cuerdas del piano o de la guitarra con monedas,
baquetas, corcholatas, etcétera; la percusión de los timbales con pelotas de tenis, la ejecución
de sonidos no convencionales en la voz y en instrumentos de viento, como el “beatbox”, voz
gutural, gritos y canto de armónicos. Las técnicas extendidas ya se implementaban desde el
siglo XV o antes, solo que de manera muy prudente y sin restarle protagonismo a la
musicalidad; en el siglo XX estas técnicas se usan de manera exagerada, propia de su discurso
de confrontación con lo tradicional.
Espectralismo
Este nuevo estilo de música contemporánea fue concebido por un grupo de compositores, el
“Ensemble l'Itinéraire”, formado por Michaël Lévinas, Tristan Murail, Hugues Dufourt,
Gérard Grisey, y Roger Tessier. El espectralismo se basa en la exploración del espectro
sonoro en el timbre, haciendo uso de los armónicos naturales de los sonidos, pero también de
todo lo que hay entre ellos, es decir, de los microtonos. Es por eso que las obras espectralistas
son en su mayoría microtonales, o se mueven entre el sistema temperado occidental y la
microtonalidad; para esto, los instrumentos se afinan en cuartos u octavos de tono. Para su
composición, se aplican los descubrimientos de electroacústica para modificar las
frecuencias, y también se toman en cuenta las resonancias naturales de habitaciones cerradas.
El espectralismo es también una forma de rechazo al serialismo integral, el cual había
cobrado bastante fuerza y popularidad entre los contemporáneos.
Música electrónica
La música electrónica comienza con el desarrollo de aparatos para grabar sonido, y con el
invento de instrumentos musicales electrónicos. Algunos de los dispositivos de grabación de
sonido patentados fueron el fonoautógrafo (1857), el fonógrafo de Edison y el fonógrafo de
disco en 1887, así como la válvula audión en 1906 y posteriormente el magnetófono de cinta.
Los instrumentos electrónicos pioneros fueron el Telharmonium, el Theremin (1920) y el
Ondes Martenot. Surgió entonces una nueva estética de la música en la que se propuso
experimentar al máximo con elementos electrónicos para crear un material nuevo y accesible
para las futuras generaciones. Derivado de este pensamiento se instaló el futurismo en 1911,
en el que Balilla Pratella, en El Manifiesto Técnico de la Música Futurista declara que se
debe presentar el alma musical de las masas, de las grandes fábricas, de los trenes, de los
cruceros transatlánticos, de los acorazados, de los automóviles y aeroplanos; con esto se
intentó interpretar los sonidos de estos artefactos como música, que según el discurso, no
había diferencia entre éstos y la música estructurada tradicional.
La cinta de audio magnética abrió un gran campo de posibilidades sonoras para músicos,
compositores, productores e ingenieros. Pronto los músicos comenzaron a utilizar el grabador
de cinta o magnetófono para desarrollar una nueva técnica de composición llamada música
concreta. Esta técnica consiste en la edición de fragmentos de sonidos de la naturaleza o de
procesos industriales grabados conjuntamente. Las primeras piezas de esta música fueron
creadas por Pierre Schaeffer, con la colaboración de Pierre Henry. Posteriormente, Iannis
Xenakis comenzó lo que se conoce como música estocástica, un método compositivo que
emplea sistemas matemáticos de probabilidad, en el que se utilizaban diferentes algoritmos
de probabilidad para crear piezas bajo un set de parámetros.
Un avance muy importante para la música electrónica fue el desarrollo del sintetizador,
siendo uno de los más importantes el sintetizador Moog, creado en 1964 por Robert Moog;
fue el primer sintetizador analógico controlado por un sistema integrado modular de control
de voltaje. Moog Music introdujo posteriormente un sintetizador más pequeño con un
teclado, llamado Minimoog, que fue utilizado por multitud de compositores y universidades,
haciéndose así muy popular. Muchos compositores hicieron obras de música electrónica con
sintetizadores y música electroacústica, hecho que llevó a que los medios electrónicos se
expandieran hasta lo popular, haciendo a la música electrónica muy accesible para el
entretenimiento de las masas hasta nuestros días.
Conceptualismo
La música conceptual se crea bajo un discurso, en el que se plantean conceptos filosóficos o
de relevancia social que permitan comprender la obra a profundidad. Lo interesante de este
tipo de música, al igual que en las otras artes, es que la obra en sí no importa mucho, es decir,
no tiene que ser estructurada ni ser rica en lenguaje musical si no se requiere para su
propósito; lo realmente importante de la obra es el texto que la acompaña, lo que se dice de
la obra y para qué fue creada. En la composición de obras conceptuales se utilizan las técnicas
extendidas para crear música muy fuera de lo tradicional y que tenga un impacto fuerte en el
público; también se hace uso del azar, la improvisación y de las características del recinto en
que se interpreta. El adepto más reconocido del conceptualismo es John Cage, con sus obras
intempestivas y cargadas de discursos sin sentido.