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DE LA RELIGION. .

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cendio de Sodoma, hubieran tenido menos terror que traer el siglodeoro ála lierra. Los aniiguos aleos, es
los hombres que temen á Dios? Los ateos nada menos verdad, fueron unos hombres nulos; pero los deí dia
son qne intrépidos; dicen qué no sabemos si el uni­ harán milagros..... Esperemos.
verso está á punto de abismarse y decaer en el caos,
que no tenemos ninguna certeza de su duración. E — § . X V I.
célente doctrina para tranquilizarnos!
La fé en los sueños, en losaugurios, en los presa- sksta objecki >\— Destruye á la m o ral, divide á lo i
jios.en la astrolojía, y en la adivinación, eslaba hombres, y los hace crueles.
prohibida á los judies igualmente que á los cristia­
nos ; á la vez que los filcsofos habían lomado lodas La religión ha destruido la moral, haciéndola de­
estas locuras bajo s¡u protección Muchos epicúreos pender de las voluntades arbitrarias de un Ser supe­
creian en ello; Espinosa y oíros ateos eran muy mie­ rior al hombre ; desde entonces los rilos y ceremonias
dosos. E l ateísmo no es pues un antídoto infalible han tenido lugarde virtudes. La facilidad de lasespia-
conlra el miedo. No había iieslas lúgubres entre cíones ha disminuido el horror del crimen; los fanáticos
los patriarcas, enlre losjidtos, ni enlre los cristianos- se lian persuadido que lesera permitido ser pérfidos y
El autor de la antigüedad descubierta por sus usos crueles luicía los enemigos de los dioses; que podían
que u'ia en todos los pueblos unos ierro res pánicos borrar sus pecado* cometiendo maldades por celo de
que no estaban mas que en su cabeza , se ha vislo religion. Los reyes y los magistrados han llegado á
obligado á convenir en que las fiemas judaicas no te­ ser unos ligros cuando se ha tratado de casligar á los
nían olio objeto que celebrar tos beneficios de Dios pretendidos impíos. En lu®ar de reunir á los hom­
y los sucesos notables en ta nación sucede to mismo bres , la religion no ha servido mas que á dividirlos,
con las nuestras. Hablando Moisés de las fiestas, decia á hacer sus odios mas irreconciliables y sus guerras
i los judíos : Os regocijareis ante el Señor vuestro mas sangrientas, y á formar entusiastas furiosos y fre­
Dios 3. néticos Decir que la religion es necesaria al pueblo,
2.° La religión no ha separado tle la lierra á es afirmar que es necesario emponzoñarle y hacerte
los antiguos justos, á los judíos, ni a los cristianos. insensato 2.
Se ha creído siempre , y creemos lodav j a , que el me­ Respuesta. La misma observación sobre esla de­
dio mas seguro de ganar el cielo es ser buen ciudada­ clamación (¡lie sobre la precedente. Los aleos de lodos
no sobre la lierra. Hablaremos en su lugar de los los siglos, purgados del contagio religioso, han debi­
terapeutas j de los monjes; en cuanto á los ói (icos, á do ser prodigios de razón, de moral, de pa7, de con­
los faquires, á los bonzas, ele,, nada leñemos que ver cordia , de sabiduría y de virtud ; el lenguaje de los
con ellos. Mas sería bueno recordar que los griegos, del dia es una prueba sin réplica de ello, no respira
les chinos y los indios, han sido instruidos por los masque dulzuraé indulgencia. X o se ha querido es­
filósofos, y no por los apóstoles; que enlre eslos doc­ cucharlos. Se ha cometido un yerro; desde que se los
tores, los unos eran creyentes y los otros ateos. oye va lodo infinitamente mejor.
3.® Los ensueños sobre el Cn del mundo han ve­ En la moral religiosa no hay nociones arbitrarias,
nido de la astrolc.jia, de cálculos astronómicos, y de lo hemos probado : no hay preceplos opueslos á las
oirás visiones; los que eslán afectados de ella ven sus ideas invariables de lo justo y de lo injusto ; las vin­
predicciones por lodas parles. Dios había preservado dicaremos á continuación de las calumnias de los in­
de eslo á nueslros pn-neros padres. Después del di­ crédulos ; no hay ceremonias que hagan las veces de
luvio, dice á Noé: el día y la noche, los años y las es­ virtudes ; los profetas no han cesado de predicar esla
taciones se sucederán perpáluamente sobre la tier­ verdad, y el Evangelio la repite atada momento.
r a 1. S. Pablo prohíbe á los fieles prestar fé á los que Mas las «pídeíones... Cómo conciliar aqui á nues­
querían asustarlos por la predicción del advenimiento tros adversarios? Segun unos de ellos, «es quizá la
próximo del Señor r\ mas bella institución déla antigüedad esla ceremonia
Gracias á la superioridad de razón de los filósofos, solemne, que reprimía ¡os crímenes, ad virtiendo que
tiú habido buen número de aleos en los diferentes si- deben ser castigados, y que calmaba la desespera­
filos exentos de supersticiones y de vanos terrores; ción de los culpables batiéndoles rescatar sus trans­
abrasados de celo por el bien de la humanidad , han gresiones por una especie de penitencia. Despues de
debido creer y perfeccionarlo todo, leyes, mora!, po­ un crimen cometido no les queda mas que dos par-
lítica, arles, ciencias, comercio, industria, etc, y lidos, la reparación ó la constancia en el crimen. To­
t Cíe., De D i rin.. I. 2. n. 145 das las almas sensibles buscan el primer partido; los
S Antigüedad descubierta, t. 3, p. fifi. 1 Eneiclop.. JVintí, p. S6 ' . Sisl. do t¡) . t i . r . ir ■
3 J.evJl., c. 23, y. 40: Deut., c .12, V ". I. í . e. 3 y S; Si-i Social, paii. I, c 13.
t fiín.. c. 8, y. a i . í¿. 2 Sisl. do l;t Nal - t. i, r 1¿ y 13: r| l ufn srntíii",
S II Thess., e. i. y. 5 g. 141 y si.qs. . t<i3 , ele.
TOMO 1. 47
356 TRATADO
monstruos loman el segundo. Desde qne hubo religio­ el lenguaje , las leyes y costumbres; eslas son dile—
nes establecidas , hubo también espiaciones; sus ce» renles, porque lodos los hombres no pueden habitar
remoni as fueron ridiculas.... .Mas el arrepentimiento el mismo canlon del globo. Si hubiesen conservado
sin duda, y no el rito esterior era el que purificaba fielmente la religión primitiva, los hubiera reunido
las almas.... Es indudable que no se borran los peca­ diodos. La timidez sola de los salvajes basla para
dos mas que por el juramento de ser virtuosos *». hacerlos insociables y hacerlos considerar entera­
Habia dicho casi lo mismo en olra obra 2. mente eslraños como un enemigo. Los motivos de in­
Objetan otros que esla práctica ha enervado la mo­ terés mal entendidos, han sido el origen de lodas las
ral, ha disminuido el horror al crimen , y hecho al divisiones nacionales; eslos motivos son los que han
hombre mas malvado. pervertido la religión '. puesto que los incrédulos se
La manera con que Dios castigó á Cain homicida de vcnobligadosáconvenirenqneel ateismov la irreligión
su hermano, la vida errante á qne le condenó, era no son hechos para el pueblo, es muy absurdo de­
un ejemplo deespiacion fácil? Larnech no habia perdi­ clamar conlra la inclinación invencible que le impul­
do la memoria de ello 5. El diluvio universal, el in­ sa á reconocer y á adorar á un Dios.
cendio de Sodoma, no eran muy apropósito para
tranquilizará los pecadores. g. X V II.
Enlre los adversarios el uno pretende que el re­
cuerdo del diluvio ha alerrado á los hombres, y los Las mismas acusaciones conlra el gobierno.
ha contenido en la inocencia 4; sostiene en olra par­
te que la facilidad de las espiaciones los enardece pa­ Qué caso puede hacerse de sus clamores, cuando se
ra el crimen. los oye invectivar con lanía vehemencia conlra el go­
Olro. que niega el diluvio universal , piensa que bierno político? Segun ellos , todos los gobiernos ac­
las revoluciones acaecidas en el globo han sido el ori­ tuales , igualmente que lodas las religiones, parecen
gen db las supersticiones 5. Esle pretende que la re­ espresamente hechas para hacer á los hombres es­
ligión es la causa de nuestros temores; y aquel que clavos y desgraciados 2.
es su efecto. Los que la acusan de aterrar á los hom­ Si la religión divide á los hombres , el gobierno no
bres, la echan en cara también que tranquiliza á los consigue mejor rennirlos; cada pueblo es afecto á lo
pecadores por la esperanza del perdón. suyo, y lo juzgan mejor. Los republicanos traían de
Qué resulla de esle delirio? La apología de la re­ esclavos á los súbditos de una monarquía , y eslos
ligión. Consuela y alienta A los hombres de bien por han intentado frecuentemente destruir las repúbli­
la esperanza; intimida á los pecadores sin desespe­ cas ; la ambición de variar de gobierno causa guer­
rarlos. E l hombre débil, inconstante y frágil, pasa ras civiles, igualmente que el deseo de cambiar la
frecuentemente de la inocencia al crimen, y del cri­ religión; comunmente no se ataca á esta, sino porque
men al arrepentimiento; son necesarios motivos pa­ se quiere aquella.
ra afirmarle en el bien , y para atraerle cuando se ha La religión . dicen sus enemigos, ha ensangrenta­
eslraviado de él. Dios que conoce el cieno de que nos do frecuentemente la lierra. Nada lan frecuente como
ha formado 6 se digna condescender con nuestra de­ las disputa* v la ambición de los principes ó de las
bilidad, y emplea sucesivamente las promesas de un repúblicas. Se pueden hacer muy bellas filípicas so­
bienhechor , las amenazas de un juez y la indul­ bre las desgracias causadas por los conquistadores.
gencia de un padre. Los incrédulos se escandalizan de Vencedores ó vencidos, los pueblos han sido siempre
ello: desgraciados! tienen mas necesidad de su bondad víctimas , y h;.n sufrido la pena de las locuras de sus
qu?los demas. gefes : deliranI reges, plcclunlur Achivi.
Se declaran contra los reyes y los magistrados que Se acusa á la religión de corromper la moral y de
castigan mas severamente los crímenes cometidos autorizar el falso celo de cometer crímenes. No se
contra la religión , que los que atacan á los particu­ acusa menos á los gobiernos de haber dictado leyes
lares; la razón es clara; puesto que la religión es la contrarias ála moral natural, de haber querido le­
base v el sosten de las leyes, atacarla es querer mi­ gitimar usurpaciones palpables, de haber violado el
nar lodas las leyes; el rigor del casligo tiende á la derecho de gentes y justificado los crin enes por razón
seguridad de las leyes y de la sociedad. ile estado. La historia no es mas que un registro es­
La religión divide á los hombres.... No mas qne candaloso de escesos en esle género ; los filósofos lo
1 Cuest.cn la En ciclo p ., Ex¡>iacionts. han observado.
i Filosofía <le la historia . c. 37. Se dice que la religión no parece establecida mas
3 Gín.. c. 4. y. 24
4 La antigüedad descubierta , tomo S, p. 375. 1 El espíritu de los usos , etc. , I. 7. c. 7, t. 4. pini­
5 Historia de los establecimientos ile los europeos, na 107
t. 3, p. ¿0, t. 4. p. 3 2 Sist. lie 1.1 Nal . 1 1 . <'• 11. P 2"* ¡ sist social, par­
6 Saluiu 10-'. te I , c. 1S. p. 1S7 . etc.
DE LA RELIGION. 357
que para ventaja particular de un pequeño número de vertido en su perdición. Por la fogosidad de ¡as pa­
hombres, y para poner al pueblo bajo la dependencia siones mismas, en su raiz, son unas inclinaciones úti­
délos sacerdotes. En recompensa se observa también les y necesarias; el esceso solamente las hace perni­
que el poder político no ha sido creado masque para ciosas. Para prevenir el mal, aniquilaremos los orí­
utilidad de un pequeño número de individuos: que sus genes del bien? Es necesario embrutecer al hombre,
privilegios se aumentan á medida que los de! pueblo por miedo de que llegue á ser insensato? La locura
sedisminuyen; que todo gobierno no es masque una no conviene á los animales, es iría enfermedad pecu­
conspiración de lo» grandes contra los pequeños, ele. liar al hombre. Los filósofos concluyen de esto, que
Segun el dictamen de los incrédulos, la religión la animalidad pura es la soberana felicidad: esloes
concede demasiadas atribuciones á sus ministros há­ una buena prueba de que son violentamente ataca­
cia los hombres peligrosos; mas, segun esla misma dos del mal de que quieren curarnos.
opinion, los gobiernos degeneran tarde ó temprano Cuando eran deístas, han hecho laapotojía de to­
en despotismo; las leyes no castigan masque los dé­ dos los cultos de ia religión de los chinos, de la de
biles ; los grandes, seguros de la impunidad, no co­ los indios, de los persas, de los griegos y de los ro­
nocen freno alguno ; rodean los tronos para alejar de manos ; no querían mas que el judaismo y el cris­
ellos los gritos del pueblo paciente, etc. tianismo; luego que han sido ateos y materialistas,
Los misterios déla religión rara vez pueden con­ declaman contra loda religión ; cualquiera que sea
venirse : tos gefes de los diversos gobiernos están mas nos veremos obligados á adoptar Lodas sus variacio­
acordes'? La ambición , la rivalidad, las intrigas de nes, y á cambiar de opinion lan locamente como ellos1 ?
lusgrandes, y la agitación de las corles, son lan an­ Dios, que vela por la religión, permite que no sea
tiguas como los i np tío s , y conocidos son los incen­ atacada mas que por insensatos, por hombres perver­
dios que eslos fuegos de paja han cansado frecuente­ sos, enemigos de loda subordinación; asi al lado del
mente. mal se halla ei remedio: el exceso del delirio de nues­
Segun el cálculo de los economistas, la religión tros lilósofos dehe inspirar desprecio y horrará todo
recarga á sus sectarios de prácticas molestas y dispen­ hombre sensato.
diosas; mas los gastos su pérlluos de una grande mo­
narquía bastarían laminen para hacer subsistir á una ARTICULO II.
república entera. El fausto de las cortes y de las ca­
pitales destruye á las naciones; de esta fuente em­ 1)E kA l)F*T).v VOLUNTARIA O UK L a INDIFERENCIA BX MA­
ponzoñada sale el lujo, que se esparce por todas par­ TERIA DE RELIÜIOX.

les, corrompe las costumbres, despuebla las provín­


oos y absorve todos los recursos. S-1.
La religión, dicen nuestros doctores, es la qne im­
pide á los hombres ocuparse de sus verdaderos inte­ La indiferencia equivale ú la irreligión etpresa.
reses v de su felicidad presente: de la misma mane­
ra, los intereses quiméricos de los diversos gobiernos Una vez probado que la religión es el fundamento
los impiden pensar y atender al bien real y sólido de de nuestras esperanzas, de nuestra tranquilidad, de
sus súbdilos. Por consecuencia, nn celoso de la hu­ nuestro consuelo en las penas de esta vida, el lazo
manidad ha exclamado: «Es necesaria una larga al­ mas fuerte de sociedad entre los hombres, la base de
teración d(- sentimientos y de ideas para resolverse nuestros deberes recíprocos, la prenda de la seguri­
i tomar á su semejante por señor y lisonjearse de dad y tranquilidad pública, no se puede menos de lo­
que se encontrará bien *.» mar un interés demasiado vivo en conservar este de­
Luego es necesario hacerlo á cuchillo,,... Espera­ pósito precioso y en todas las disputas que pueden
mos que si los lilósofos son bastante insensatos para i castoruar la posesion. Permitiremos á sangre fría
sacar esla conclusión, no serán al menos bastante (pie se nos quíte el mas bello de nuestros títulos, el
poderosos para reducirla á práctica. carácter que nos distingue de los animales, y el don
Aunque hablamos á sordos, les diremos por la mas precioso que nos ha hecho la Divinidad? L'n
centésima vez, que desde la creación el hombre no hombre entendido no puede dispensarse de estudiar
l'a cesado de abusar de lodas sus facultades, de to­ las pruebas rapaces de confirmarle en su creencia:
das sos inclinaciones y de lodas las instituciones. La le es imposible considerar á los enemigos de la reli­
razon, la conciencia, el talento de la palabra, la reli­ gión como amigas de la humanidad. Tomar sobre
gión, la moral, las leyes, el gobierno, la educación, este punió el partido de la neutralidad, colocáis» ni
el honor, el amor de la patria, ele, le han >ido con­ un escepticismo altanero, dejarse llevar de la indife­
cedido para su felicidad: frecuentemente los ha con- rencia filosófica, entre lanío que terminan lodas las
1 l'untralo social. 1. 4. c. 8. disputas, es manifestar un gusto decidido ¡ or la incie-
358 TRATADO
no s^linn qüé pensar de la existencia de Dios, y los
dulidad; cualquiera que hace poco caso de la religion,
ha renunciado á ella en su coraron. quedecidirian gustosos la cuestión de cualquier mo­
do'. Esla indiferencia estoica no indica un celo ar­
Qué se pensaría de un ciudadano que prelendiese
diente por la verdad. En los negocias interesantes,
vivir en medio de una sociedad civilizada, sin saber
si hay un soberano á quien debe obedecer, y unaslos escépticos no deciden la cuestión á roso y bellosn;
loman partido tan pronto como los demas hombres;
leyes que observar? En el ca*o en que la autoridad
no son tan quisquillosos sobre el peso de >as pruebas,
del príncipe es atacada, ó se disputa sobre la validez
ni seestrañan tanlo por las dificultades. En punto á
de sus títulos, es permitido no t miar ningun partido,
religion solamente el menor soiisma les parece igual á
y esperar para obedecer á que lodas las facciones
las demostraciones.
estén disipadas? La neutralidad se reputa ya como
una rebelión espresa. Segun el mismo aulor, el verdadero escepticismo
supone un examen profundo y desinteresado; el ver­
El que 110 cree positivamente en la religión, está
en una irreligión declarada. Un escéptico que nodadero escéptico ha contado y pesado las razones
En otro lugar, dice con Montaigne, que la igno­
presta atención á tas pruebas de la existencia de Dios,
rancia y la falla de afición á la curiosidad, son dos
de su providencia, de la inmortalidad del alma, y de
almohadas muy blandas3. Esto no es fácil de conci­
la divisibilidad de la maleria ó de la cuadratura del
liar. Ei que ha contado y pesado las razones, no es
círculo, no tiene mas religion, y no rinde mas culto
á Dios, que un ateo decidido; no tiene ya ningún nn ignorante. La ignorancia afectada de las pruebas
de la religión y de su resultado no parece una almo­
motivo sólido para practicar la virtud; su probi­
dad, dice un deista, no eslá fundada mas que en un
hada cómoda sino al que eslá al abrigo de los temo­
acaso i. res y de los deberes de religion.
Puesto que hay un Dios, impone ciertamente al Si se pregunta á un estoico: «El medio de vivir fe­
liz sin saber quién lo es, de donde viene, dónde va, v
hombre la obligación de conocerle, de rendirle ho­
menajes, y de observar las le\es que le prescribe.
por qué á venido? Me jacio de ignorar lodo eslo, sin
ser desgraciado, responde fríamente: noes culpa mía
No hay pues ningún medio posible entre la sumisión
si he hallado muda mi razón cuando la lie preguntado
perfecta y la desobediencia, este es el caso de la má­
sobre mi estado. Toda mí vida ignoré sin pesar loque
xima. Cualquiera que no cité por mí es conlra mi 2.
Eu las cuestiones que interesan á Infelicidad tempo-
me es imposible saber. Por qué lamentaría unos cono­
ral, la vida ó la fortuna, nadie permanece en la indi­
cimientos que no he podido proporcionarme, y que
ferencia é Inacción; á falla de pruebas evidentes, se
sin duda uo m* son mas necesarios, puesto que estoy
decide sobre las probabilidades. se eiije el partido
privado de ello-? Desearía Ciro tanlo, ha dicho uno
mas seguro v prudente. Porqué producirse de distinta
de los primeros génios de nuestro siglo, afligirme gra­
manera, cuando se Irata del mas precioso dt lodosvemente por no lener cuatro ojos, cuatro pies y dos
los intereses, de nuestra suerle elerna? alas ^b .
Los motivos que retienen a los escépticos, son pre­
El orgullo qne retiene el escénico cn su duda, pe­
cisamente los mismos que determinan á los ateos: el
netra al través de su respuesta. Se jacta de ignorar
orgullo, la independencia, y la repugnancia de some­
lodo esto Se complace en su ignorancia, ó mas bien
terse á leyes incómodas. En las dud;is que proponen
■en su obstinación ; se aplaude de no ser convencido
se ve á qué lado se inclina su corazon; el equilibrio
por las pruebas que arrastran al resto de los hombres;
aparente en que se mantienen cesaría bien pronto si
de quesu raza no le ba da lo tales conocimientos, con­
las pasiones no sostuviesen uno de los pesos de la ba­
cluye que no son necesarios. Q ué importa que la ra­
lanza. Insisten sobre las objeciones, jamás sobre las
zón los rehúse, si la revelación nos los presenta? Si
pruebas; lejos de lener ningún pesar por su incerti-
un hombre se obstinase en no hacer uso alguno de
dumbre, se felicitan de ser irreducibles. Un enfermo
sus brazos, se seguiría que sus miembros no son nece­
que manifestase la misma tranquilidad cuando los mé­
sarios? Aun cuando tuviéramos cuatro ojos, cuatro
dicos coiisullan sobre su estado, no parecería hacer
píes y dos alas, no está demostrado qne seriamos me­
gran caso de ia vida. jores; mas es cierto que no sirve de nada saber quién
es uno, de dónde viene, donde va, y qué es indiferen­
§. H. te vivir como hombre ó como bruto? Pyrron, en una
nave agitada por la tempestad, y próximo á morir,
Está probado por la manera de hablar de los es­
no manifestaba ninguna emociou: como pareciesen
cépticos.
sorprendidos de ello, manifestó un puerco que comía
Los aleos escépticos, dice uno de ellos, son los que 1 Pensamientos filosóficos, n. i i
2 Ibid,. n. 34,
1 Pensamientos Íilosúficoí. il ¿3. i Pensamientos filosóficos, n. ST.
i l.u r . t-. I I . v ¿7 4 Pensamientos filosóficos
DE LA RELIGION. 359
tranquilamente según su costumbre: lié aqui, dicp, que un culto falso para ser abandonado, no necesilan
ruó I dihe ser la insensibilidad del sabio i. Es esle el
mas qne ser bien conocidos, seria de desear que una
modelo qne se propone un escéptico'? dnrla universal se esparciese sobre la tierra y que to­
Concluye sin embargo, que nada tiene que temer, dos los pueblos quisiesen poner en cuestión la ver­
si inocentemente se engaña; que no será castigado en dad de sus religiones: nuestros misioneros encontra­
el otro mundo por haber carecido de entendimiento 2. rían la mitad del trabajo hecho L»
La ignorancia involuntaria no puede ser imputada sin Falso razonamiento. No basla conocer la verdad
duda; pero la ignorancia afectada, ó mas bien el er­ de no rullo para abrazarle, es necesario también
ror abrazado por elección, es escnsable? Jamás se ba rectitud, cefo y valor. Es necesario renunciar á las
acusado un escéptico de carecer de entendimiento; se preocupaciones, al interés, al respeto humano ,á la
lisonjea, ai contrario, de tener mas que los demás indolencia, y á la corrnpcion del coraron ; testigo la
hombres. Una prueba de su vanidad, es el desprecio obstinación de los paganos, y aun de los filósofos, há­
que afecta hácia los que son con>ene itios. Estas son cia una religión evidentemente absurda, y su odio
fíentes, dice, que 110 lun examinado iiaila. Segun él,contra el cristianismo. La grande obra de los misio­
el esamen jamás es suficiente sino cuando nos lia con­neros 110 es hacer canotier la verdad , sino hacerla
ducido á ia duda donde ei escéptico tenia deseo de amar. Dios solo puede obrar este milagro. Frecuen­
legar. temente nn acceso de liebre hace mas impresión so­
Es uní falsa máxima decir que semejante escepti­ bre los escépticos y demas incrédulos, que los mejo­
cismo ese] primer paso hácia la verdad J ; es mas bien
res argumentos; entonces con\i*nen en que 110 era
el último, pueslo que se lijan en él por elección , y se
la debilidad de las pruebas, ni la fuerza de las obje­
incomodarían al ir mas lejos y perder una situación ciones, las qne los retenían en ta duda y en la incre­
cómoda. No es tampoco verdad que, para asegurarse dulidad.
de la existencia de Dios, principie un filósofo por du­ Me pertenece á mi, dice un escéptico , terminar
dar de ella L Una cosa es dudar de un heclio ó de un lasdispnlas que reinan desde el principio del mundo
dogma, y olra es examinar el peso de las pruebas que entre los diversos pueblos de la lierra, y entre las di­
le establecen, y de las objeciones que se le oponen. ferentes sectas de los filósofos? Todos, cristianos,
N(t principiamos á dudar de la fidelidad d i nuestrosmahometanos, judios, idó'atras, deístas, ateos, pre­
sentidos anles de discutir los argumentos de los es­ tenden tener la verdad, cada uno de su parle; me
céptico*; estamos convencidos de ante mano que son creeré bastante sabio para tener la balanza enlre lau­
puros sofismas. tos partidos, y para decidir quién tiene razón? Aun
Es falso que se arriesgue tanto en creer mucho, co­
citándose convinieran todos, tendría lugar á pensar
mo en creer poco; que no haya mas ni menos peligro que ia verdad los ha reunido; hasta entonces debo
en ser politeísta que ateo5. Un politeísta tiene un presumir que lodos han errado igualmente
fundamento de moral, y un aleo no le tiene. Enlre es­ {{espuela. La verdad no puede pues conocerse
los dos esresos, hay un medio, que es creer en un so­de olra matu ra que por la unanimidad de sufragios?
lo Dios. Enlre creer demasiado, y creer muy poco, No habría jamás \erdud sóbrela tierra, pueslo que
hay otro, y es no creer sino lo que sólidamente eslá los pirrónicos no la admiten. Desde que una prueba
probado. No es la credulidad, sino las pasiones y la es sólida, qué importa que baja sido recibida por
ignorancia las que lian hecho á los pueblos politeís­ludo el mundo, ó rechazada por algtmos entendi­
tas; oi rás pasiones y una vana ostentación de ciencia
mientos mal formados? Un puñado de obstinados no
son las que inspiran el escepticismo y el ateísmo. prescribirá jamás contra la voz del género humano.
Ahora bien, esle se halla reunido contra los escépti ­
g. ni. cos y aleos, y sostiene la existencia de Dios y la ne *
cesidad de una religión. Partiendo de estos dos dog­
f.n duda voluntario de h$ escépticos no puede condu­ mas , se sigue la verdad de la revelación; convienen
cir á ta verdad. los ateos en «¡ne , una vez dado este primer paso, es
absurdo dec'aratse contra las consecuencias. Un es­
«Cuando los devotos se desencadenan conlra el es­ céptico teme este progreso, prefiere permanecer en la
cepticismo , prosigue su apologista , me parece que duda universal.
entienden mal su interés, ó que se contradicen. Si es Anles de abrazar una religión, es absurdo querer
cierto que un culto verdadero para ser abrazado, y pesar las razones de lósateos, de los materialistas, de
1 D iiW nos l.iercio, 1.9. n. f>8.
los deístas, ele. Antes de fiarnos en el testimonio de
2 Pensamienlus Blosóíi lu s , n 39. los sculidos, sera necesario haber refutado á los ¡.¡r-
3 Pensamientos filosóficos, n. 31.
i lUyle, D ic.cril.. Srinl. D .E . I Pensamientos filósolus, mim. "6.
5 Pensamientos lll-jsóticos, 11. as. i Em ilio , t. 3 . |i y siguientes
3fiO TRATADO
ronicos? La religión enlra ella misma cn un espíritu dos á probará los escépticos que su pretendida buena
recio y en un corazon virtuoso; jamás un hombre de fé es una obstinación muy reflexionada; que desmien­
este carácter ha estado sin religion. ten con sus escritos y procedimientos ',1a candidez y
Cuando se comienza por llenarse la cabeza de tndos sinceridad de que hacen profesión.
los sofismas de los incrédulos, no es muy lácil desem­ 1.° lis un absurdo considerar la religion como un
barazarse de ellos: mas quién ha obligado al esréplí - proceso enlre Dios y el hombre, corno un cómbale en
co á tomar una via lan tortuosa? El que se ha desli­ el cual este liene derecho á resistirse con todas sus
zado voluntariamente en la parte baja de una mon­ fuerzas; y la ley divina como un yugo contra el cual
taña rápida, y no puede volver á tomar su cima sino defendemos justamente nuestra libertad, es decir, el
con mocho trabajo, 110 tiene derecho á quejarse ni privilegio de seguir sin remordimientos el instinto
á aplaudirse de ello. de las pasiones. Cualquiera que no considere la re­
«No es una desgracia deplorable, decia Sócrates, ligión como un beneficio, la detesta ; está bien segu­
que teniendo razones que son verdaderas , ciertas, y ro de no hallarla jamás suficientemente probada, y
tnuv capaces de ser comprendidas, se encuentren sin de hallarse mas prevenido siempre por las objeciones
embargo personas á quienes nada mueven , por ha­ que por las pruebas.
ber oido eslas disputas frívolas en las que parece tan 2." No lo es menos exigir para la revelación
pronto una cosa verdadera tomo falsa? lisios hombres pruebas geométricas, y querer que el cristianismo sea
injustos é irracionales, en vez de acusarse á sí mis­ demostrado. La existencia misma de Dios no es tan
mos de estas dudas, ó de acusar de ellas á sus escasas evi lentamente demostrada, como lo es que los tres
tuces, las atribuyen á las mismas razones , conlra ángulos del triángulo son iguales á dos recios. Los
quienes conciben un odio elerno, creyéndose mas há­ escépticos dirán como los materialistas, que si Dios
biles é ilustrados «pie los demas; porque se imaginan existe y quiere darnos leyes, debe escribir en el cielo,
ser los únicos que han comprendido que en todas es­ de una manera no sujeta á disputa, su nombre, sus
tas materias nada hay verdadero ni seguro atributos, sus voluntades permanentes, en raracléres
Sócrales, de una sola pincelada, ha pintado á los indelebles y legibles igualmente para lodos los habi­
solistas de su liempo , y á los escéplicos de lodos los tantes de la tierra <? Q.iieren pruebas geométricas, y
siglos. dicen que si los hombres encontrasen algún inlerés en
ello, dudarían de la certeza de los elementos de Eu-
S- ivi
clides2. Las demostraciones son en verdad tnuy útiles
.Yo se deben exigir demostraciones geométricas.
á semejantes razonadores.
«Conozco suficientemente , continúa nuestro es­ 3.’ Han buscado pruebas: por qué, pues, no se ven
céptico, las pruebas de mi religión; convengo en que en sus escritos? Copian las objeciones de los incrédu­
son grandes; pero aun cuando lo fuesen cien veces los de lodas las nacioues y de lodos los siglos; jamás
mas, el cristianismo no me seria todavía demostrado. las comparan con las respuestas de los teólogos. Si
No será jamás tan evidente que hay tres personasen estas son insuficientes, es necesario demostrarlo. Dón­
Dios, como lo es que los tres ángulos de un triángulo de está el incrédulo que se ha tomado esle trabajo?
son iguales á dos rectos... Buscando sus pruebas es Atribuyen gratuitamente á los teólogos inepcias en
como he hallado las dificultades. Los libros que con­ lasque uo han pensado jamás. No hay acto de fé mas
tienen los motivos de mi creencia . me presentan al ilílicil de hacer que creer en la sinceridad y candor
mismo liempo las razones de la incredulidad: son de los incrédulos.
unos arsenales co mines Si las respuestas de los •».° Los que aman la religión. los que la conside­
teólogos son comunmente plausibles, rara vez son ran como un beneficio y no como un yugo, y la prac­
decisivas; las falta mucho para que hayan resuello tican habilualmenle, encuentran sus pruebas en el
suficientemente las objeciones.» fondo de su corazón. No buscan objeciones ni dudas;
Es creibleque un Diosjusto nos haya impuesto le­ saben que las disputas no tienden mas que á confir­
ves, y que no las haya dado tanta certeza y evidencia mar á los refractores en su obstinación : la lees tran­
como á una infinidad de hechos mocho menos impor­ quila v dulce, y la incredulidad es contenciosa. Pon­
tantes; que castigará como á oíros tantos n brides á dremos en cuestión durante loda ia v ida un deber que
los hombres que han buscado sinceramente la verdad nace con nosotros y debe decidir de nuestra felicidad
futura? -Si morimos anles de haber terminado la dis­
sin hallarla, que permanecen en un escepticismo in -
puta, tendremos logará aplaudir nuestra sagacidad
voluntario, que gimen su ignorancia, y que impiden
en descubrir objeciones y en pesar el valor de los ar­
mas que ser ilustrados?
Rfjijitiesta. Es triste para nosotros vernos ruluci - gumentos?
I Platón , en el Fedoo. 1 >i*l .le la Nat . I. i . >
• l«
■i Pensamientos filosóficos, núm. b? \ "1 ¡ Ibid. . c. 4 . ñola . p 127.
DE LA RELIGION. 3í>l
S.° Dios ha destinado la religión á lodos los hom­ jas do la virtud y de la esperanza, al menos proba!)!",
bres, á los ignorantes como á los filósofos; si fuese un de una felicidad eterna; ventajas deque un aleo es­
negocio de discusión, de erudición , y de critica, los lá privado; ademas di: que liene lugar á lemer una
primeros se verian obligados á renunciar á ella. eternidad desgraciada. Cuando elhombrereligioso es
Creeremos que Dios quiere salvar á los unos de olra mal tratado de la fortuna , le queda la esperanza de
manera que á los oíros; que prescribe á ios unos la mitigar sus penas : y el ateo desgraciado nada liene
docilidad y permite á los oíros la incredulidad? Cuan­ que esperar mas que la nada. í i el primerees enga­
do je Irala de nuestros intereses temporales mas ñado en la nnierle , su -■iuerle es igual á la de un in­
apreciables, los filósofos se contentan con las mismas crédulo; |¡i nada es una herencia común; si la creen­
pruebas que tranquilizan á los ignorantes: en punto cia es verdadera . ha ganado una felicidad eterna; el
íi religión , son quisquillosos hasta el esceso; quieren olro 110 liene mas suerte que una desgracia eterna.
demostraciones perentorias, invencibles, sin réplica, Calculado lodo, un hombrej-abio 110 puede vacilar so­
á las cuales Ins mas obstinados se ven forzados ¡i ce­ bre la elección.
der. No las hay talos, ni debe haberlas: toda certe­ Se ha lisonjeado un filósofo de responder victorio­
za liene sus limites; la obstinación humana no los samente á esta reflexión. 1." No eslá demostrado, di­
tiene. Repitámoslo olra vez , los mas incrédulos en ce , que la vida ful tira sea un acontecimiento posi­
materia de pruebas son los mas crédulos en materia ble; hay ateos muy convencidos de su imposibilidad,
de objeciones- que gozan por cnnsiguíenle sobre este punto de una
O." Es falso que el grado de certeza deba ser pro­ perfecta tranquilidad. 2.° Uñateo puede serian hom­
porcionado á la importancia de ia cuestión: si hay bre de hien como el que tiene una religión ; entonces
mi hecho importante para nosotros, es saber si nues­ nada tiene qtie temer. aun cuando se engañase.
tro nacimiento es legitimo: qué certeza evidente le­ 3.” L'n hombre religioso es necesariamente desgra­
ñemos de él ? Es otra ridiculez acusar á los teólogos ciado : para labr¡>r su salvación son medios necesa­
de que no han satisfecho lodavia lodas las dificulta­ rios los ayunos, los escrúpulos, las maceraciones,
des. Debían preveer, hace cincuenta años, qtie en es­ los temores y las inquietudes : un cristiano debe la­
te siglo luminoso, un enjambre de filósofos roncebi- brar su falcarían con temor tj sobresalto1. 4,* Supone
ria el proyecto de aniquilar el cristianismo, hojearía el autor que un aleo sano de cuerpo y de entendi­
los escritos de los rabinos, de los chinos, de ¡os in­ miento , independiente y en la abundancia, moral-
dios, de los mahometanos, y de los herejes de lodos mente seguro de lener esta vida feliz hasta la muerte;
los siglos, para hallar argumentos, y formarían una muy convencido por olra parle de que no hay nada
biblioteca entera de libros impíos? I.a satisfacción de despues, sostiene que esla felicidad real y durable no
inquietar á los teologos, y de ponerlos en tortura, es debe arriesgarse por la simple posibilidad de una vi­
uno de los grandes atractivos de la incredulidad. da futura ; que la esperanza de una felicidad eterna
Vuestros aniiguos apologistas han respondido sufi­ no puede proporcionar m¡« que una tranquilidad qui­
cientemente á los enemigos que lenian á la cabeza; mérica ; que supone un deseo, por consiguiente una
puesto que la ventaja lia quedado por ellos, espera­ inquietud: en ve/ de que un ateo, tal como le pin­
mos que siguiendo sus huellas obtendremos el mismo ta , goza de una felicidad real, no desea olra, y es
éxito. por consiguiente soberanamente feliz. Sobre eslo hace
un cálculo de probabilidades en el cual seria inútil
§• v. detenernos, puesto que las suposiciones sobre que
recae, son'/alsas y absurdas2.
Argumento de Pasca! y de Loche mal refutado. La primera es ridicula , sale de la cuestión : si
estuviese demostrado que no hay Dios ni vida futura,
Todo el mundo conoce el argumento de Pascal y de no estaríamos en el caso de duda ; y este es el caso á
Loeke sobre el partido que debe tomar un hom­ que el argumento es aplicable. Es falsa por otro lado
bre sensato en el caso de duda sobre la verdad de en sus dos parles. La religión eslá apoyada sobre
la religion y de la vida futura. Aun cuando la reli- pruebas sólidas é invencibles, el ateismo ni aun liene
sion no estuviese evidentemente probada, y la vi­ pruebas apárenles; lodos sus argumentos se reducen
lla futura fuese un acontecimiento incierto, es al me­ á la simple negativa. La pretendida convicción déla
nos un acontecimiento posible: y uu hombre sen­ tranquilidad de los incrédulos está convencida de fal­
sato debe tomar el partido de la religion y de la virlud sa por sus propias confesiones. Conviene lía y le en que
como el mas seguro. No pierde nada del lado de la vi­ la mayor parte no hacen masque dudar; que la va­
da presente; puede gozar con moderación de los bie- nidad y la prostitución, y uo los razonamiento'', son las
#es de que goza un aleo : rtlá escoto de la turbación 1 Ph;lípp. . c. 9- v. 12.
que las pasiones llevan al alma ; y goza délas venta* 5 Nuevo libro de pensar , p, I y sigs.
362 TRATADO
fuetiles ordinarias de !a impiedad y del aleismo t . Uno
¿tedios ha escrito eslas palabras notables: «La in­ 5- vi.
credulidad que los mas grandes hombres han mani­
festado sobro, lo que cautiva al resto.de la tierra, no Otra refutación poco sólida.
ha sido la consecuencia de una convicción motivada '
en hechos y pruebas evidentes y ¡tal pables... No han El autor del Examen crítico de los apologistas de
podido destruir nada , porque no han podido conven­ la religión cristiana lia respondido á esle mismo ar-
cer a! género humano que pide pruebas y no presen­ gu nenio. «Para destruirle invenciblemente, dice, nn
timientos ó razonamientos melafísicos 2». Los que se es ne osario mas ra/.onanrento que esle: un hombre
convierten de la incredulidad á la religión , confiesan prudente no debe dar su consentimiento sin hallarse
que jamás Han estado plenamente persuadidos ni tran­ determinado por motivos ciertos: ahora bien, las
quilos. amenazas y promesas no son razones para determi­
La segunda suposición no es menos falsa. La pro­ narse, sino en cuanto que está probado que Dios ba
bidad y las pretendidas virtudes de los aleos no pue­ hablado; luego no deben hacer impresión sobre nos­
den hallarse fundadas mas que en el temperamento; otros sino despues de haberlas comprobado. Seria te­
no se concilian con sas principios. Aun cuando tuvie­ ner una eslraña idea de Dios, imaginarse que se le
ran toda; las virtudes morales y civiles, serian toda­ agrada por el abuso de la ra/.rm, creyéndole «in mo­
vía punibles por no haber rendido á Dios ningún tivos suficientes. SÍ el Ser soberanamente sábio, nos
cuito. prepara penas y recompensas en ta otra v'da, como
La tercera es una calumnia refutaba por el testi­ no debé dudarse, las arreg’a rá sin duda sobte el buen
monio de lodos los que profesan la religión; su lemor ó mal uso que hayamos hecho de nuestras faculta­
no es inquieto ni aflictivo, está acompañado de la des. Mas admitamos el principio que sea necesario
confianza en Dios. Si unos entendimientos pobres se tomar siempre el partido mas seguro; los defensores
atormentan inoportunamente , la religión no es res­ de la credulidad no pueden sacar ninguna ventaja de
ponsable de ello. L is palabras de la Escritura, cita­ ello, puesto que será siempre el partido mas seguro
das por el autor, no tienen el senlido que las da: lo no admitir ningún sistema de religión sino despues
haremos ver al tratar de la moral crisliana. de estar convencido que está fundado en pruebas evi­
La cuarta suposiciones frivola. Dónde se encuentra dentes. El temor de pensar mal de Dios debe empe­
el ateo feliz, independíenle de los sucesos y moral­ ñarnos naturalmente á dudar, basta que nuestro en­
mente seguro de la misma felicidad hasla la muerte? tendimiento se halle persuadido; y no hay esperien­
El ateismo pone al hombre á cubierto de las miserias cia de que esle lemor sea contado en la clase de crí­
de la humanidad, de las enfermedades de la vejez, de menes por aquel que nos prohibe juzgar sin ra­
los reveses de fortuna y délas tiranías de las pasio­ zón 1,»
nes? I.as invectivas de lodos los incrédulos conlra la Observemos, 1.°: queel argumento de Pascal y de
Providencia, no prueban que se crean muy felices. Locke concierne directamente á los escépticos que to­
Es absurdo suponer que el deseo de la felicidad eter­ man deliberadamente el partido de dudar de toda
na no turbe la felicidad del cristianismo, y que el de­ religión, aun de la existencia de Dios j de la \¡da fu­
seo de vivir largo tiempo no turbe ta felicidad de tura; cuando el aulor supone un Dios que nos prepa­
un ateo. ra penas y recompensas en la olra vida. No es este el
Por el retrato que hace el autor de la felicidad, mismo caso.
es claro que el ateismo un puede ser la herencia de un 2.° Los aleos mismos convienen en que la verdad
hombre ciego y corrompido por la felicidad de esle jamás es nociva, y que el error no puede ser verda­
mundo : esla clase de hombres esla mas sujeta que deramente útil. Si la duda absoluta es evidentemente
se conoce : apenas se encuentran en olra parte. un partido perjudicial, en cuanloque espone al hom­
Se sigue sie npre que en una vida me/.ciada comun­ bre al íiiavor peligro sin ninguna ventaja real, claro
mente de bienes y de males, la religión es el único es que esle partido no es la verdad.
recurso del sabio. Un aleo feliz en apariencia no es mas 3,° Aplicando el argumento de Pascal A la elec­
que un insensatoque marcha con los ojos cenados al ción de una religión, es evidenle que el partido mas
borde del abismo; un ateo espíaoslo á los males de es­ <eguro es preferir enlre las diferentes religiones la
ta vida es un frenético que renuncia al único consuelo que lleva las señales mas cierlas de una revelación
que puede quedarle: la pretendida felicidad del ateis­ divina. Hay alguna bajo el cielo que pueda di^puiar
mo no esotra cosa mas que la estúpida insensibilidad este privilegio al cristianismo? Es falso que el parti­
de los brutos. do mas seguro sea no admitir ningún sistema de re­
1 Díc. crit., Bien, E . Charrron H. Des Bam aux, F. ligión sin pruebas evidentes, si por evidentet se en-
i Disertación sobre Ritas y Knucla , príMugo , [tíij:í—
ne X II y X II! I C ia r a , c r it , c. )í,
DE L a RELIGION. ;tG3
tienden pruebas geométrica?. La revelación es un he­ del redentor, uoeran unas verdades que se pudiesen
cho; y los hechos, por su naluraleza misma, no pue­ conocer por la vía del razonamiento; no sé trataba
den recaer sobre lales pruebas. por entonce; de las especulaciones filosóficas; nues­
\.° Qué decir de un filósofo que teme pensar mal lros primeros padres lenian olra cosa que hacer. Adán
de Dios, siguiendo una religion que no parece bas- y Eva, testigos oculares, instruidos por boca del mis­
lanle probada á su antojo, y que no teme pensar mal mo Dios, comprobaban estos hechos importantes;
de él rechazando un enlloque Dios lia revelado y man­ su testimonio era confirmado por el estado del uni­
dado? Puede hacerse mayor injuria qne suponerle in­ verso y por su conducía. Nada mas cierto que la
diferente sobre el culto que ie es debido é imaginar creación, pueslo que el mundo eslaba casi todavía
que nos prepara penas y recompensas, y que no nos desierlo; que la caida del hombre, pueslo que hacia
prescribe ninguna religion; que si quiere una, no se confesion de ella y la lloraba amargamente; que la
ha dignado revestirla de pruebas bastante poderosas promesa del redentor, pueslo que esla esperanza
para convencer á un hombre recio que busca la ver­ consolaba á Adán en medio de sus penas: la primera
dad de buena fé? mansión donde habia lenido una vida feliz en la
No dudamos de este principio, que un hombre ra­ inocencia, no habia sido aun desiruida por las aguas
cional no debe dar su consentimiento sino á pruebas del diluvio.
claras y ciertas; sostenemos que lales son las pruebas Esto no era aqui una tradición vaga y oscura, cu­
de ia revelación. Mas añadimos que 110 pertenece á yo origen no pudiese descubrirse. Adán no podia en­
lodo hombre pensador determinar á su capricho el gañar á sus hijos casi lan ancianos como él, en un
grado de certeza y de claridad que deben lener eslas liempo en que Dios se dignaba todavía hablarles *:
pruebas: Dios no está obligado ácondescender con la un padre no míenle constantemente durante nueve si­
estravagancia de los obstinados. glos consecutivos3. Aun cuando un impostor hu­
biera querido forjar esla historia en las edades si­
ARTICULO 111. guientes, e¡ silencio de los siglos pasado» y el testi­
monio actual dílos ancianos hubieran depuesto con­
I>F LA S K C ÍÍID A D DR LA BDCCAC105Í £ ELIG IO S A. tra él, le hubiera sidi imposible hacer su narración
conforme al estado en que el género humano se ha­
§• I- bía hallado en los periodos precedentes.
Los principales atribuios de Dios, la espiritualidad,
D i01 ha querido que la religión se perpetuase por la la libertad y la inmortalidad del alma, son unas ver­
educación. dades de sentimiento; mas ¡cuán pocos hombres se
hallarían en estado de comprenderlas, si 110 les fue­
Puesto que el hombre está destinado á viv¡ren so­ sen inculcadas por lodos los sentidosl Una* instruc­
ciedad, y que la religion es el mas firme lazo social, ciones frecuentemente reiteradas, unas acciones que
está en el orden que sea trasmitida de una generación son relativas á ellos, unos usos conmemorativos, unas
á olra como las demas instituciones. Por la educación ceremonias que hablan y hacen las lecciones palpa­
el hombre llega á ser todo lo que puede ser, sus fa­ bles, unos símbolos que, comprueban los aconteci­
cultades se desarrollan, sus luces se aumentan, y sus mientos pasados, y unos nombres expresivos que des­
hábitos se forman; por esle medio, pues, debe recibir­ piertan la memoria de los dogmas y de los hechos; he
la religion. aqui lo que instruye á la humanidad: lal fué en todos
Tal fué, desde la creación, el plan de la Providen­ los tiempos el lenguaje de la razón. Mas este lengua­
cia: la verdadera religion no se ha conservado sino je es nulo en orden al homhre aislado; le es necesario
en cuanto se ha seguido dicho plan. al menos una familia á la cual pueda dirigirlo; la cu­
Los patriarcas, gefes civiles y religiosos de su fa­ riosidad natural de los niños, y lo débil délos ancia­
milia, estaban interesados en hacer reinar en ellas por nos que desean referir, son otros dos recursos de la
la religion la subordinación y la paz: la autoridad pa­ Providencia; el niño privado de las lecciones domes­
terna es poco respetada desde que se desconocía su ticas y públicas no llegará á ser hombre, y no será
origen; la divisiones inevitable, cuando la subordi­ mas que un animal eslúpido.
nación no subsiste. El interés común debia pues hacer En tanlo que las familias permanecieron reunidas,
considerar la religion como un depósito precioso; á y los usos religiosos fueron observados, la tradición
medida que las generaciones se sucedían, esle depó­ se conservó sana, y la religion sin mezcla estaba to­
sito se hacia mas respetable por su antigüedad. davía en toda su pureza en las manos de Noé y de
La religion primitiva no podia perpetuarse de olra sus hijos. Despues de la dispersión, unos hombres
manera; mucho de sus dogmas eran unos hechos; la
1 Gén., c. I. y. 9 y síg
creación, la caida del primer hombre, la promesa 2 Adán vivió9:to años. Gén., c. S.
rosto i. ’iB
3ü'i TRATADO
de un humor salvage, deseosos de independencia, álos primeros hombres; son necesarios volúmenes pa­
quisieron vivir solos y á su capricho. La instrucción ra refalar los sueños y los errores de la filosofía. Lle­
cesó al mismo tiempo que las asambleas religiosas; el vada á su ultimo periodo, engendra el pirronismo,
cullo público fue interrumpido. Entonces se vió de lo que es el aniquilamiento de toda religión y verdad.
que es capaz la razón abandonada á sus propias lu­ Convenimos en que, una vez establecidas las falsas
ces y privada del auxilio de la revelación; la igno­ religiones, se han arraigado y perpetuado por la edu­
rancia, el error, el polileismo y la idolatría, se es­ cación, como hubiera debido hacer la verdadera; mas
parcieron de un estremo al olro del universo: Dios es propio del error entrar en nuestros entendimientos
fue olvidado y despreciado, escepto en la rama de los por las mismas vías que la verdad. Nacido el hombre
descendientes de Noé, sobre la cual continuó velando ignorante, es susceptible igualmente de lo uno \ de lo
por protección sobrenatural. olro. Si por una rara felicidad recibe una educación
En ningún lugar, la virtud sobrevivió á la verdade­ sana, lo verdadero llega á ser para él una herencia de
ra religión. Los hombres embrutecidos permanecie­ familia: puede ser demasiado fiel en trasmitirla á
ron, durante muchos siglos, sin ningún recuerdo de su sus hijos? Si cae bajo el imperio del error, esla des­
primer estado de civilización ha sido necesario que gracia pasará sin duda á su posteridad.
la naturaleza hiciese un esfuerzo para dar á luz á los Sucede con la religión como con las costumbres y
primeros legisladores que ban reunido á los hombres las instituciones civiles; las unas y las otras son indis­
esparcidos. Por uiia fatalidad deplorable, ninguno de pensables; si el hombre no recibe lecciones desde la
ellos ha restablecido la idea de un solo Dios, criador y infancia, seiá salvage y embrutecido toda su vida.
soberano Señor del universo, y ni ha formado de ella Educado en el seno de una nación corrompida, ma­
la base de la religión. Se ha conservado siempre, aun mará con la leche sus preocupaciones, absurdos y vi­
en medio de la idolatría, una nocion vaga de esla ver­ cios. Planlado en nn suelo mas feliz, alimenlado de
dad mas no ha producido efecto alguno sobre el mejor sustancia, seiá mas ilustrado y perfecto; esla
cullo ni sobre la moral. es la suerte de lodas las obras de la naturaleza.
Cuando la filosofía era la mas ruidosa, un griego
§ ». comenzaba por examinar la doctrina de todas lassec-
tas, á fin de elegir la mejor? El azar, la reputación
Est* plan descuidado ha producido las falsas reli­ del gefe, los lazos de amistad, y quizá el gusto de su
giones. familia, decidían su elección. Los verdaderos v falso5
filósofos, los sabios 6 insensatos hicieron prosélitos, y
Seria un error grosero pretender que la educación los últimos no tuvieron menos. En la mayor parle de
ha sido el primer origen de las falsas religiones; que los negocios de la vida, principiar por tin examen
la via de autoridad ha estraviado á los primeros hom­ profundo esnn medio impracticable; los que mas le
bres. Al contrario, no han caido en el polileismo mas alaban, son frecuentemente los que usan menos de él.
que por haber roto el hilo de la tradición primitiva,
olvidado las lecciones de sus padres, y sacudido el yu­ %. IIJ,
go de su autoridad; parece cierto que la idolatría no
se ha introducido en el mundo sino despues de la dis­ Es mayor desgracia la irreligión tspresa.
persión.
Para conocer mejor lo que puede la razón humana Sin embargo, los incrédulos han declamado con
privada de los auxilios sobrenaturales, basta ver lo fuerza conlra el uso de enseñar á los niños los princi­
que la filosofía ha obrado. No debe su nacimiento á pios, ó lo que llaman preocupaciones de religión. Es­
la educación, ni á la autoridad: ha sido el esfuerzo de la es la razón, dicen, porqué el error llega á ser eter­
algunos genios poderosos que han comenzado á me­ no enlre las naciones, y el hombre se halla en la im­
ditar sobre la naturaleza; su primer principio ha sido posibilidad de distinguirle de la verdad; es crisliano.
no oir mas que á la razón. Los unos han llegado i ser judio ó pagano por acaso y no por elección; cree co­
ateos, los oíros pirrónicos; todos han tenido por máxi­ mo sus padres, sin examen, sin prueba, y sin persi a-
ma no tocar á la religión establecida, por falsa y cor­ sion fundada. Llegado á una edad avanzada, está
rompida que fuese. Lejos de ilustrar por sus disputas igualmente en derecho de dudar de la existencia de
las grandes verdades de la religión natural, las han Dios y de las nociones falsas que se le han dado: no
hecho mas inciertas y oscuras. Sin las sutilezas y los hay mas prueba de la una que de las otras *.
sofismas de nuestros lilósofos, algunos razonamientos El inconveniente es cierto en las falsas religiones.
sencillos bastarían para probar los dogmas revelados Para evitarlo, es necesario sostener una de dos co?as
1 Origen de las leyes, de las Ciencias y de lat Artes, 1 Cristianismo descubierto, c. 1: Filosofía m ilitar, c. *
parle primera, 1. 4. c 4. y siguientes; Em ilio, t. I, p 179; Pensamieutos filosóficos,
I véase antes, e, 1. art I. 9 y 10. n 25: Cartas & Eugenio, etc., etc.
DE LA RELIGION. 305
6 es mejor para el hombre no lener religión que le­ naturaleza humana y á Ui sencillez de l-as primeras
ner una falsa: ó si se le deja crecer sin religion, se edades, y mas propio para obrar el efeclo que Dios se
hallará mas en estado de abrazar la verdad y de re­ proponía? Bajo las demás épocas de la revelación, ve­
tíbazar el error. Examinemos eslas dos suposiciones. remos de la misma manera que los medios puestos en
Hemos refutado la primera, respondiendo al para­ uso por la sabiduría divina, para conservar su depó­
lelo que hacen los incrédulos enlre el ateismo y las sito, eran igualmente relativos á las circunstancias.
lalsas religiones1; está demostrado que un aleo no Esle plan, dicen los incrédulos, no ha faltado; uo
puede ser feliz, virliroso ni sociable segun sus princi­ ha impedido al er ror establecerse en lodas las nacio­
pios. Por depravada que se suponga una religión, nes; han sido necesarios, según vosotros, medios so­
contiene siempre un fondo de verdadescapaces de ins­ brenaturales y mas poderosos para conservar el co­
pirar al hombre la sumisión á las leyes, la humanidad nocimiento de Dios en la raza de los patriarcas, y des­
hácia sus semejantes, y el horror de muchos críme­ pues enlre los judíos.
nes; está fundada siempre en este principio, que hay Convenimos en ello; mas el medio era defectuoso
un Dios ó unos dioses que velan sobre las acciones del por sí lirismo? La razón no ha conseguido mas, no ba
hombre, y hacen bien á los justos y castigan á los sido oída. La filosofía se ha hallado impotente, no ba
malvados. Los errores que puede enseñar una falsa reparado el mal. A qué medios era necesario recurrir?
religion no destruyen jamás enteramente el efeclo de El hombre no es hecho para ser conducido por violen­
esta verdad primaria, que es la base de toda socie­ cia, ní por cadenas de hierro: los socorros divinos no
dad. E l común de los hombres no puede tener moral son jamás de lal naturaleza que fuercen la voluntad.
sin religion; esto eslá demostrado por el hecho y Razón, conciencia, filosofía, lecciones divinas, leccio­
por los principios: mas se probará que las diferentes nes humanas, revelación, gracias, inspiraciones y mi­
naciones de politeístas hubieran sido menos viciosas, lagros. todo cede á la libertad; mas cuando el homhre
si en lugar de la idolatría hubiesen profesado el abusa voluntariamente de lodo, se sigue que Dios se.
ateísmo? ba equivocado, y que han faltado al hombre los auxi­
La segunda suposición es contraria á la esperien­ lios? «Disponéisde nosotros, Señor, con mucha cir­
cia y á loa principios de nuestros adversarios. Se co­ cunspección y reserva, dice el aulor del libro de la
nocen hombres que, después de habersido criados sin Sabiduría, porque sois siempre Señor de usar de vues­
principios de religion, hayan llegado por sus reflexio­ tro poder cuando os place Hay mas filosofía en es­
nes á formarse una religión pura? Dónde están? Se­ te pasaje que en lodos los libros de los incrédulos.
gun los ateos, todas las reflexiones de un hombre sen­ Los aleos mismos admiten el fenómeno de que ha­
sato debían conducirle al ateísmo; se confirmará pues blamos. Según ellos la razón y la esperiencia hubie­
por reflexión en el olvido de la Divinidad en que ha ran debido enseñar al hombre que todo es materia;
sitio educado. Segun los deístas, las primeras nociones que todo es necesario y eterno; qne la Divinidad es
de los pueblos ignorantes los llevan al polileismo y á una quimera, y su culto una ilusión. Sin embargo, el
la idolatría; luego lodo hombre educado en la ignoran­ hombre, eu lodos tiempos, no ha eslado menos obsti­
cia llegará á ser idólatra. Segun todos los incrédulos nado en crearse dioses y una religion: este luror, di­
elalismono es hecho para el pueblo, se formará cen, es el origen de lodos los males del género huma­
siempre dioses; luego una educación sin religion es el no. Sea asi. Ü el hombre se ha equivocado, ó ha leni­
medio mas seguro de sumirle en el error. do razón. Si se lia equivocado, eslá, pues, probado
Supongamos, si se quiere, que un hombre nacido que puede cerrar el oido á la voz. déla naluraleza, de
con mas genio que los demas, entregado por gusto al la razón, de la esperiencia, de su propio interés, y á
estudio, se, baya furmado un sistema de religión filo­ lodos los medios posiblesde instrucción. Si lia tenido
sófica; esle prodigio no haría reg'a; una nación ente­ razón, es absurdo enconIra rio malo y querer reforrnai
ra no puede ser compuesta de filósofos. Si hubiese una, la naluraleza.
desgraciado cualquiera que se viese obligado á vivir en
ella. Eslo no era posible e<: las primeras edades del §. IV.
mundo antes del nacimiento de la filosofía. Lo era to­
davía menos despues de esla época, pueslo que los fi­ I.a educncioa no perjudica á ln libertad del examen.
lósofos, en lugar de ilustrar las verdades esenciales de
la religión, las han destruido y oscurecido. Insisten Sí se dan al hombre desde la infancia
Nos limitamos aqui á justificar el plan de la provi­ ideas de religion, le será imposible en lo sucesivo
dencia en los primeros tiempos, que era perpetuar la examinar á sangre fria, y con imparcialidad, si eslas
revelación por una tradición constante, trasmitida de ¡deas son verdaderas ó falsas. 1.'l Porque el hábito de
padre á hijos. Hay uno mas sabio, mas análogo á la creer una cosa hasla para impedir al entendimiento
! Véase nnics, o. 1, art. i. §. 11. 1 Cu»n nw ijn a ivwiViíN/t dispnm s no#, Sap., e. l í , 7 - 18
3«S TRATADO
prestar una atención suficiente a tas pruebas de lo que el pretendido examen hecho por los incrédulo*
contrario. 2.° Porque hay siempre uu sentimiento de tiene por locomunotro motivo queinstruirse.
terror unido á las nociones religiosas; se teme desa­ I.a tercera razón es lodavia menos sólida. Un hom­
gradar al Ser supremo, oyendo la voz de la razón, bre de bien está muy interesado sin duda en creer en
contraria frecuentemente á las lecciones de la reli­ Dios y en profesar una religión; un alma viciosa pone
gión. Este temor, siempre poderoso para las almas un interés mal entendido en sumirse en el ateismo:
débiles, basta para retenerlos loda su vida bajo el cuál de estos dos intereses perjudica mas á la investi­
yugo de las preocupaciones. S." Porque hay siempre gación sincera é imparcial de la verdad?
un interés muy vivo unido á la profesion de una reli­ En orden al interés temporal, es nulo. El hombre
gión dominante é imperiosa, y mucho peligro en con- sensato vive en el esterior segun las leyes de la reli­
Iradecirla. Luego para hacer un examen ilnstrado é gión dominante, para no herir á nadie , á menos que
imparcial, s»‘tia necesario unentendimiento que salie­ eslas leyes manden un crimen: mas qué interés puede
se enteramente desnudo de las manos de la naturale­ tener en creer interiormente un dogma mas bien que
za, exento de toda opinion, de '.oda preocupación, tal otro?
como un salvaje ó un filósofo trasplantado de una es- Es, pues, lan difícil á un hombre guardar por si
tremidad del imindo á la otra 1. solo lo que piensa interiormente, cuando es de buena
Respuesta. Prodigio de sagacidad! Por un lado es fé?Mas los incrédulos quieren hacer ruido, dogmati­
de una necesidad indispensable examinar la religión: zar, tener prosélitos, y desafiar fastuosamente ¡a opi­
esto es un negocio personal y de la inavor consecuen­ nion pública y las leyes. Gran interés, muy digno de
cia; va en él nuestra felicidad en este mundo, y segun un filósofo! Dónde está el peligro que han corrido has­
los creyentes, la salvación eterna. Por otro, pste exa­ ta ahora en contradecirá esla religión imperiosa que
men es impracticable en el estado actual de cosas; lodo lo destruye? Les suplicamos cilen sus már­
para hacerle, seria necesario ser el mas ignorante de tires.
los hombres ó filósofo sin preocupación. Es singular Es falso que la religión sea un negocio puramente
que un examen sea á la vez absolutamente necesario personal, que no tenga relación masque con la vida
y absolutamente imposible. Cuál es el resultado de futura, y sobre la cual la autoridad pública nada ten­
esta bella idea? Que es mas breve rechazar toda re­ ga qne ver Esla no puede conocer los sentimientos
ligión sin examen. Veamos las razones de esta impo­ interiores de los hombres; mas tiene derecho de velar
sibilidad. sobre su conducta eslerior y sobre sus escritos. Una
Son refutadas desde luego por el ejemplo del que esperiencia constante prueba qne los enemigos de la
las propone. Dice que ha sido educado en el cristia­ religión pública no lo son menos de la autoridad
nismo desde la infancia, y que le ha rechazado des­ civil.
pues de un maduro examen a; luego el examen grave é
imparcial de una religión mamada con la leche, no es V.
imposible. Seguramente el aulor no es el solo apósta­
ta que ha habido en el mundo. Inconvenientes Je una educación sin religión.
Nuestra propia esperiencia nos convence de la po­
sibilidad. Todos los dias examinamos con una indife­ El aulor del Emilio se ha pronunciado con vehe­
rencia perfecta las opiniones que se nos han sugerido mencia contra el uso de dar á los niños una nocion
en la infancia, y cuando las juzgamos falsas, renun­ de Dios y de la religión : según é l, no se les debe ha­
ciamos á ellas sin escrúpulo. Nada debe enseñarse ab­ blar de ello antes de la edad de diez y ocho ó veinte
solutamente á los niños, por miedo de darles alguna años. Todo niño que cree en Dios, dice, es idólatra,
opinion falsa de la cual no puedan deshacerse? ó al menos anlropomorlita, pueslo que se hace siem­
La segunda razón es destruida; de la misma manera pre d„' él una imagen 2. Ahora bien, vale mas no te­
por el ejemp'o de todos los que varían de religión, ó ner ninguna idea de Dios que tenerla falsa.
que loman el partido de la incredulidad; resulta de ;Cómo no ha visto los inconvenientes de una edu­
ello que las pretendidas impresiones de terror que da cación sin religión?
la nocion de un Dios, no son insuperables. Esla no­ I .* En órden á las tres cuartas partes y media
cion por otra parte no puede aterrar mas que á los del género humano, la educación no puede pasar de
malos corazones. Un hombre sensato comprende que los doce ó quince años cuando mas. A esta edad la
la investigación de ia verdad, hecha con rectitud, necesidad de ganar su vida obliga á un joven á abra­
sin ningún motivo de libertinaje, lejos de desagradar zar una profesion, \ mechas veces á abandonar á si»
A Dios, es muy conforme á su voluntad. Es verdad familia. Si antes de ocuparse en el trabajo no sabe su
1 Filósofo Militar, c k v sic. I M ilitar filósofo, e. V
1 Militar filósofo. <• | y ».
i Emilio. I i. |> 317; ejrlü íi W dfl neiimvinl. p *■
l)E LA RELIGION. 3fi7
religión, no la sabrá jamas, no tendrá nocion de la
Divinidad ni principios déla moral. La edad de diez S- VI.
y ocho á veinle años es el momento crítico en que las
pasiones se hacen sentir, y en que los jóvenes se Iras- Lot erroret de un niño ton menot pernicioso».
tornan: es prudente esponerlos á esta prueba sin el
saludable freno de la religión? Sabido es lo que su­ Es falso que un niño que cree en Dios sea idólatra
cede comunmente á aquellos cuya infancia ha sido ó antropomorlita. porque te hace siempre de él una
descuidada, cuán difícil es en una edad mas avanzada imagen: lodos los hombres se hallan en el mismo ca
instruirlos en su creencia, y con qué amargura los so, aun los filósofos. Desde que pensamos en Dios, cu
mas sensatos deploran la desgracia que han tenido los espíritus y en nuestra alma, la imaginación goza,
de carecer de instrucción. y se representa desde luego una figura. ¿Mas qué
2.° lis falso que antes de veinle años no se ha­ prueba esta ilusión de la imaginación que la razón
lle un niño en estado de conocer á Dios, y de ser rechaza ? Somos idólatras, porque la imaginación no
cristiano por convicción. A los catorce ó quince, es puede representarse mas que cuerpos? Por un terror
autorizado por las leyes para disponer de su libertad, pánico de este error, es necesario abstenerse pues du­
para formar contratos, y contraer matrimonio; des­ rante loda la vida de pensar en Dios. Decide el aulor
de entonces es miembro de la sociedad, esla obligado que esta palabra Espíritu no tiene ningnn sentido
á llenar los deberes y por consiguiente á conocerlos: para cualquiera que no ha filosofado; que un espíritu
es mas difícil conocer y observar los de la religión, no es mas que un cuerpo para el pueblo y para los
que son la base de los primeros ? La infancia es el niños '. Hé aquí pues el pueblo que no filosofa jamas,
tiempo precioso para enriquecer la memoria , para condenado á no tener jamas una verdadera nocion de
adquirir los términos y las ideas, y para lomar los Dios; será siempre idólatra adorando á un Dios. Es
elementos de las ciencias y de las arles: porqué fatali necesario hacerle ateo , de miedo de sumirle en la
dad las ideas, los términos y los elementos de la religión idolatría?
serian escluidos? Las ¡deas religiosas de un niño no El mismo autor sostiene que á los diez años un ni­
serán mas exactas que las de las demas ciencias; mas ño no es capaz de discernir el bien ni el mal, el vicio
se desarrollarán lodas con la edad, y harán en el en­ y la virtud; que un maestro no hará jamas compren­
tendimiento una impresión profunda: si las pasiones der á su discípulo de diez años, porque es malo men­
las ahogan durante algunos momentos, renaceran tir y desobedecer; que Loke mismo se veria muy em­
despues. Cuántos hombres desarreglados han vuelto barazado en ello2. Mas se refuta en otro lugar. «Aun
de sus estrav ios por el auxilio de los principios de re­ cuando este deber de cumplir sus promesas, dice,
ligión que habian recibido en la infancia! Los incré­ no estuviese afirmado en el entendimiento del niño
dulos mismos no se declaran contra este resorte. Si por el peso de su utilidad, bien pronto el senlimienlo
fuese necesario que los niños comprendiesen perfec­ inlerior, comenzado á apuntar, se lo impondría como
tamente todo lo que se los enseña, no se les debería una ley de conciencia, como un principio innato, que
enseñar nada. Los filósofos no esperan á la edad de no espera para desarrollarse mas que los conocimien­
veinte años para dar lecciones de ateismo á los jó­ tos á los cuales se aplica. Este primer rasgo no está
venes. marcado por la mano de los hombres, sino grabado
3.° El autor del Emilio reconocía que hay virtu­ en nuestros corazones por el autor de toda justicia ’J .»
des que se deben enseñará los niños por imitación Basta, pues, recordar á un niño nn sentimiento in­
practicándolas delante de ellos. < ■En una edad, dice, terior, para hacerle comprender qne es un mal men­
en que el corazon no siente lodavia nada, es nece­ tir y desobedecer. Conoce por esperiencia que no
sario hacer imitar á los niños los actos cuyo hábito quiere ser engañado, que se incomoda contra un im­
*eles quiere dar, enlre lanío qne puedan practicar­ postor que le ha ensañado, (pie quiere ser obedecido
los por discernimiento y por amor del bien. El hom­ por su perro, etc. Se halla en estado de concebir que
bre es imitador, el animal loes lambien; el gusto de no debe causar á olro el sentimiento que le causan á
la imilacion es de la naturaleza bien ordenada '.b él mismo la mentira y la desobediencia, l.a regla de
¿Porqué, pues, no enseñará los niños por esla vía la no hacer á olro lo que no queremof que se nos haga,
religión que es una virtud , las prálicas de piedad que forma parle del código de moral grabado en el cora­
*«n un deber, y el culto inlerior y esterior? El Aom- zon de lodos los hombres.
hre es im itador; héaquí loda la inania de la educa- Si el senlimienlo mleriir que nos ha sido concedi­
n oii. Si esla rodeado temprano de personas penetra­ do por el aulor de loda justicia, hasta para hacer
das de respeto hacíala Divinidad, pensará y obrará comprender á nn niño la diferencia del bien y del
como ellos. 1 Emilio, I. *, p- 3is.
i Km ilio. t-1. p. I"9; mrl» I M. 'Ir floiiniont. p. 4~.
1 Ktnilm , I I, p ?.<i i Kmilin ! 1, p. til.
368 TRATADO
inal, es menos eficaz para persuadirle la existencia razones para someter nueslra razón, y que no tas te­
de Dios, su providencia, la necesidad y la justicia de nemos; que mentimos recitando nuestro catecismo;
rendirle un cullo9 Eslas son otras tantas verdades de que un acto de fé es una geringonza de palabras sin
sentimiento, Ei hombre abandonado á sí mismo es ideas, etc, t O todas estas acusaciones son falsas y
quizá incapaz de demostrárselas por razonamiento; absurdas, ó el auior del Emilio se halla cargado de
mas sienle su evidencia desde que le son propuestas. ellas por el plan de religion que pres:ribe á las mu­
Asi no se ha hallado todavía ninguna nación salvaje geres.
que fuese totalmente privada de eslas nociones, lis, Si estas son incapaces de discutir las cuestiones
pues, esencial hacerlas brotar temprano en el enten - profundas y las pruebas (¡losóticas de ia religion , el
dimiento de un niño, IiJcer de la religión un sistema pueblo no es mas capaz de ello. Su religión, igual­
de lilosolia y de razonamiento, es condenar á las tres mente que la de las mugeres; debe estar sujeta á la
cuartas partes de mes Ira especie á uo tener religión. autoridad; no á una autoridad puramente humana,
lal como la de los padres y de los maridos, sino á la
S- VIL autoridad divina de la Iglesia. Ahora bien, según
nuestro filósofo y segun la verdad, el pueblo es el que
E l autor del Em ilio se ha refutado sobre este punto. compone el género humano; lo que no es pueblo , es
tan poco, que no merece la pena de contarlo s.
Eí autor se ha refutado todavía mas claramente Dios ha seguido, pues, un plan conforme á la natu­
hablando de la educación de las jóvenes. Segun él, la raleza y á las necesidades del hombre, cuando ha
¡dea de religion es superior á su concepción. «Esla querido, desde la creación, qne ia religion estuviese
es la razón, dice, porqué querría hablarlas de esla sujeta á la autoridad de la tradición, y fuese asi trai-
materia mas temprano, pues si fuese necesario espe­ milida de una generación á otra. Bajo la ley de la
rará que se hallasen en estado de discutir metódica­ naluraleza estableció á los padres de familia doctores
mente eslas cuestiones profundas, correría uno riesgo de la religion y ministros del culto divino; bajo la iev
de tío hablarlas jamas de ello... Su creencia está su­ de Moisés, confió esle cuidado á los sacerdotes y á
jeta á la autoridad. Toda ¡oven debe lener la religión los profetas; y bajo el Evangelio, le ha encargado al
de su madre, y toda mujer la de su marido... No po­ cuerpo de pastores, sucesores de los apóstoles.
diendo ser jueces ellas mismas, deben recibir la deci­ Esplicando sencillamente al pueblo , á las muge-
sión de los padres y de los maridos como la de la Igle­ res y á los niños lo que debe creerse, es necesario
sia... Pueslo que la autoridad debe reglar la religión alegar sus razones y motivos, pueslo que son necesa­
de las mugeres, no se trata tanlo de esplicarlas las rias razones para someter nuestra razón. Los moti­
razones que se tienen para creer, como de esponerlas vos de credulidad de la religión cristiana, que consti­
sencillamente lo que se cree tuyen una prueba de la autoridad de la Iglesia, nada
Lo absurdo de eslas máximas salla á los ojos. Qué tienen de abstracto, ni de inaccesible á la capacidad
religión tendrá una muger cuando la de su madre 110 del común de los fieles; lo veremos en la tercera parle
es la misma que la de su marido? Si le place á este de nueslra obra hahlando del análisis de la fé, ó del
variarla, será necesario que su esposa varíe también fundamento de la fé de los sencillos.
sin saber por qué Segun esta bella decisión, las mu­
geres está dispensadas de tener interiormente ningu­ §. VIII.
na religion; las basta observar por fórmula sus prác­
ticas esteriores: en cuanto á la creencia, tendrán una Ejemplo sacado de los pueblos salvajes.
fé implícita en la autoridad de su marido, sin moles­
tarse en saber lo que es verdadero ó falso. Asi se En fin, nadie ha probado mejor que el autor del
atribuye á las madres y á los maridos una autoridad Emilio la necesidad absoluta de dar al pueblo lo*
que se rehúsa á los pastores revestidos de una misión principios de religion desde la infancia, pueslo que
divina; se sujeta á una muger muchas veces mas ins­ de olro modo el pueblo no llegaría jamas por sí mismo
truida que su esposo, á creer todas las visiones que á descubrir eslas verdades y á demostrárselas. «Una
este tenga á bien adoptar. de las adquisiciones del homhre, dice, y aun de las
Sin embargo, el iilósofo, aulor de este sistema, mas lentas, es la razón... El homhre que privado del
colma de acusaciones á los que someten la fé y la re­ auxilio de sus semejantes, y ocupado síu cesar cu
ligion á la autoridad. Dice que para creer en Dios, proveer á sus necesidades, está reducido á la sola
renunciamos a! juicio que hemos recibido de él; que marcha de sus ideas, hace un progreso muy lenlo;
sometemos á la autoridad d.- los hombres la autoridad envejece y mucre antes de haber salido de la infancia
de Dios que habla á nuestra razón; que son necesarias t Emilio, t 3. p. 6, 129, 143' t. 4, J>. 77, fli'
) Emilio, t. I , 73 i Emilio, 1 2, p- 208.
Olí LA RELIGION. 3ttf»
de la razón. Podéis creer de buena féque de un mi­ humana en los cuales eslán fundados su eslado civil,
llón de hombres criados de esta manera, haya uno su fortuna, sus deberes y conducía social: lo pro­
solo que llegue á pensar en Dios? El órden del Univer­ baremos en nuestra tercera parle. El pueblo es inca­
so, tan admirable como es, no afecta igualmente á los paz de hacer un examen especulativo de cada uno de
ojos de todos. El pueblo pone poca atención en ello, los artículos de su creencia ; le basta estar cierlo de
careciendo de los conocimientos que hacen este órden que Dios la ha revelado, puesto que lo enseña la
palpable, y no habiendo aprendido á reflexionar sobre Iglesia.
lo que percibe. Eslo no es endurecimiento , ni mala 2.° Lejos de prohibirse á los hombres capaces de
voluntad; e.s ignorancia, y embotamiento del espíritu. instruirse el examen de las pruebas de la religión
La menor meditación fatiga á estas gentes, como el cristiana, se les manda esto mismo, y se los vitupera
menor trabajo de brazo fatiga á un hombre de gabi­ por despreciar esle estudio. No hay religión al­
nete. Han oido hablar de las obras de Dios y de las guna que dé á sus sedarios mas auxilios y mas faci­
maravillas de la naturaleza; repiten las mismas pala­ lidad que la nuestra, y donde todas las cuestiones
bras sin unir á ellas las mismas ideas, y los mueve hayan sido mas frecuentemente discutidas y mas pro­
poco todo lo que puede elevar al sábio á su criador. fundizadas. Tal es el objelo de todos los libros escri­
Ahora bien, si, entre nosotros el pueblo, al alcance tos en su defensa; no se componen ciertamente con el
de tantas instrucciones, es lodavia tan estúpido, qué designio de prohibir su lectura á los que son capaces
serán las poDrcsgenles abandonadas á sí mismas des­ de el la.
de la infancia, que no hayan aprendido jamas nada de Añadimos que, para proceder á esle examen, no
olro j ? debemos empezar por los librosde los incrédulos. Tie­
Asi, despues de haber declamado tanto contra la nen un gran cuidado de reunir dificultades ; jamás
educación cristiana y contra la autoridad en materia han espueslo las pruebas, ni las respuestas que da­
de religión, los filósofos se ven obligados á confesar mos ásus objeciones. Obramos con mas candor; adu­
que esla manera de instruirá los hombreses la única cimos en primer lugar las pruebas; copiamos des­
practicable, la sofá conforme á las necesidades de la pués los argumentos de nuestros adversarios, Lalos
humanidad, y propia para perpelqar la religión. Mas como están en sus escritos; alegamos sin disfraz el
Dios no habia esperado su parecer para Formar esle pro y el conlra; por qué no hacen lo mismo si buscan
plan digno de su sabiduría soberana; le lia estableci­ sinceramente la verdad?
do desde su creación; y si el hombre bubíese sido fiel :j.“ Anles de imponer á los fieles la obligación de
en observarle, la ignorancia, el error, y ia supersti­ creer en la enseñanza de la Iglesia ó de los pastores,
ción no se hubieran esparcido, como han hecho, de manifestamos las pruebas de la misión de eslos, y son
una estremidad del mundo á la oirá. las mismas que las de la divinidad ó de la revelación
del cristianismo. No se trata aqui pues de unafé ciega,
§- IX . pueslo que estableciendo la obligación de creer, ex­
ponemos las razones por ¡as que se debe creer. Los
E l examen tío está prohibido á nndie. prosélitos de la incredulidad, no obran de esla ma­
nera; á la lectura de un libro escrito contra la reli­
Es verdad qne se prohibe á un niño educado en el gión, creen bajo la palabra del aulor, sin informarse
cristianismo examinar las pruehas y los fundamen­ sí es ignorante 6 instruido, sincero ó impostor, y sin
tos de su creencia, cuando ba llegado á la edad ma­ lomarse la pena de comprobar los hechos ni las acu­
dura, que se le manda una fé ciega en la autoridad saciones que alega. Eslo eslá confesado por nuestros
fie los sacerdotes, que se le prohibe el uso de su ra- mismos adversarios; hemos citado sus propios térmi­
2on, etc.? Esto es lo que decían ya los maníqueos3. nos : convienen en que la mayor paite de sus discí­
Nada bay mas falso que estas calumnias. l. 4Es pulos creen bajo su palabra, por líberlinage, v no por
evidente que el mayor número de los simples fieles son convicción.
incapaces de hacer de su religión un eximen profun- ’t .° Como se trata de una creencia revelada, la
do y seguido, lal como debe hacerle un teólogo, ó un única cosa que hay que examinar es el hecho de la
hombre á quien Dios ha concedido mas luces, mas revelación. Desde que e;.tá probado que Dios lia ha­
lietnpo, y mas auxilios que al pueblo. Sostenemos que blado, que ha revelado lal y cual artículo, es ab­
este exámen no es necesario á los ignorantes en el surdo querer examinar si esle artículo es verdadero
seno déla Iglesia católica, porque Dios les ha dado ó lalso, es decir, conforme ó contrarioá nuestras ideas
en ella una regla defé sensible, palpable y cierta, naturales. Esto sería poner en cuestión si Dios nos
ll"e no eslá menos á su alcance que los motivos de fé ha engañado ó se ha engañado él mismo. Tal es, sin
1 Carta ít Mr ae Bcaumout, p. 40 y síg. embargo, el examen insensato al cual quieren obligar
* S Aug. cowfro Foitólwm. 1. tS, c . 3, los incrédulos á todos los hombres.
370 TRATADO
Para saber si un dogma es revelado ó no, quieren Se entiende bajo esle nombre : l .* la libertad eon -
que se principie por juzgar si es verdadero ó falso, se­ cedida por el gobierno civil á los sectarios de dife­
gun la luz natural. rentes religiones, de practicar su ejercicio público,
Eslá pues decidido que la razón es juez infalible de de seguir sus ritos y disciplina, y de enseñar sus dog­
loda verdad, que Dios no sabe mas que nosotros , v mas en sus asambleas ; esto es lo que se llama Tole­
que no puede exigirnos la sumisión ásu palabra? Ha­ rancia civil y política. En todos los lugares donde
brá pues tantas religiones como cabezas; los ignoran­ hay una religion dominante, que es reputada la re­
tes no lendrán ninguna, pueslo que en virtud de sus ligion del principe y del est ido, la tolerancia de las
luces naturales no se hallan en esladode juzgar de la demas religiones puede ser mas ó menos eslensa; su
verdad ó falsedad de ningun dogma, cualquiera que ejercicio puede ser mas ó menos limitado, segun las
sea. Convenciones, los tratados y las leyes que el sobera­
Es un orgullo insoportable suponer que Dios quie­ no juzgue oportuno hacer por el bien y la tranquili­
re gobernar á los sabios de olra manera que á los ig­ dad de sus súbditos. Es ventajoso á un gobierno
norantes ; que quiere salvar á eslos por una fé sumisa cualquiera permitir el ejercicio de mochas religio­
y á aquellos por la via intuitiva de toda verdad. Dios nes, ó no autorizar mas que una sola? No nos per­
es menos .padre criador y soberano de los unos que tenece á nosotros resolver esle problema; pertenece
de los otros? Cuando ha dado la revelación, ha pues­ á la política, y depende de muchas circunstancias,
to la restricción, salta la aprobación y aceptación de cuya combinación no es fácil. Enlre los filósofos que
los filósofos! han escrito sobre esta maleria, no hay uno solo que
Sus clamores sobre el defecto de examen no es mas haya razonado consecuentemente \ se haya encer­
que un lazo grosero que tienden á los imprudentes, rado en los limites de la cuestión.
para empeñarlosá leer sus escritos; si propia con­ 2.” La tolerancia se toma en olro sentido; por la
ducta es la refutación de las acusaciones de que nos indiferencia en orden á lodas las religiones: ennsi^e
cargan. Noquierenqueseenseñe la religion á los ni ños, en considerarlas todas, ó como igualmente \erdade-
y componen para los jóvenes catecismos de ateismo ras, ó como igualmente falsas, como simples leyes
y de irreligión. Dicen que los sacerdotes se apoderan nacionales, que no obligan sino en cuanlo place al
del hombre desde la infancia para guiarle á su guslo, gobierno adoptarlas ó protegerlas. Esta tolerancia es
y traían de sustraer álos ignorantes de la instrucción la única que puede ser aprobada por los incrédulos;
de los sacerdotes, para enseñarlos ellos mismos. Echan y todavía no es posible conciliarios.
en cara á los hombres una ciega credulidad , y tra­ Según los ateos, loda religion es falsa y perniciosa;
bajan ellos mismos en cegarlos por sofismas. Dicen admitir una , es dividir á los hombres, hacerlos faná­
que la creencia de los diversos individuos es un nego­ ticos y turbulentos; la paz 110 puede subsistir enlre
cio de azar; y ellos mismos son deístas, ateos ó pirró­ ellos desde que creen en un Dios. Sin embargo, eslos
nicos, segun que el azar los ha presentado el uno ó el mismos ateos predican la tolerancia , es decir, la li­
olro sistema: los gefes de partido huí enseñado tan bertad de creerlo y enseñarlo lodo, escoplo la re­
pronto lo uno como lo olro; la multitud de discípu­ ligión.
los los ha seguido como un tebañn de carneros, sin oir Los deístas, un poco menos fogosos, dicen que la
nada, y sin informarse dónde seles queria conducir. religión natural es la única verdadera y necesaria;
Hien imprudentes son los que se dejan guiar por se­ que no se debe autorizar ninguna otra esdusivamen-
mejan les maestros! le, ni hacerla dominante; quees necesario dejará
todos los hombres la libertad de abrazar la que mas
ARTICULO IV. les plazca. Cuando se les pregunta en qué consiste es­
la pretendida religion natural, no pueden decirlo; se
1)F. I.A TOI.KBANr.tA Es MATERIA I)S RELIGION.
reduce, en orden á cada ¡ndi\iduo, á hacer y creer !o
que juzgue oportuno.
§■ I-
3.° Enlre las diferentes comuniones cristianas, la
Diferentes sentidos de la palabra Tolerancia. tolerancia se toma en un senlido teológico, por la
posibilidad de labrar su salvación en tal religión. Asi
De todos los términos de que se sirven los incrédu­ los calvinistas han concedido la tolerancia teológica
los para seducir á los lectores poco instruidos, no hay á los luteranos, decidiendo que se puede conseguir la
ninguno del cual hayan abusado tanto como de la pa­ salvación en la profesion del luleranismo; la han re­
labra tolerancia , y al cual hayan dado un sentido husado á los socinianos, con quienes jamás han que­
mas vago: tratemos de lijarle y de separar los equí­ rido fraternizar; algunos han convenido en qne se
vocos , antes de examinar si la tolerancia es ó 110 un podia conseguir la salvación cn la religion católica;
deber de la ley natural. otros lo han negado. Se les ha demostrado que es­
DE LA RELIGION. 371
tienden ó restringen la tolerancia teológica á su ca­ tolerancia ilimitada. Enseñan en la Enciclopedia, que
pricho y sin fundamento *, que segun sus principios, el ateismo, públicamente profesado, es punible por
no pueden rehusarla á nadie, aun á los paganos y derecho natural. «El hombre mas toleranle , dicen,
aleos1. no podrá menos de convenir en que el magistrado
En orden á nosotros, convencidos de que á Dios liene derecho de reprimir á los que se atreven á pro­
solo pertenece fijar la salvación bajo las condiciones fesar el ateismo, y aun de hacerlos perecer, sino
que le place, creemos que desde Adán hasta Jesu­ puede liberlar de ellos á la sociedad de olra mane­
cristo, la única religion verdadera y saludable era la ra..., pueslo que el ateismo destruye lodos los funda­
que Dios habia revelado á los patriarcas; que des­ mentos sobre que eslan establecidas la conservación \
de la misión de Moisés la religion judia era la única la felicidad de los hombres ■».
que los judíos podian seguir con seguridad; y que «Castigad , dicen en otra parle, á los libertinos,
desde la venida de Jesucristo la religion católica es la que no sacuden la religion sino porque se han revela,
única que nos ha sido designada para labrar nueslra do conlra toda especie de yugo, que atacan las cos­
salvación; que cualquiera que rehúse creer lo que la tumbres y las leyes en secreto yen público; casti­
Iglesia enseña, se espone á la condenación. Nos fun­ gados porque deshonran tanlo á la religion en que
damos en eslas palabras: «Predicad el Evangelio á lian nacido, como á la lilosolia de que hacen profesion;
loda criatura: el que crea y reciba el bautismo se perseguidlos comoáenemigos del orden y de lasocie-
salvará; el que no crea será condenado í .» dad, mas lamentad á los que sienten no ser persuadi­
k .° La tolerancia se toma lambien por la caridad dos -». Dónde están eslos últimos enlre los incrédulos?
paterna que debe reinar enlre todos los hombres, de Otro uo quiere que se establezca por regla, no cas­
caalquiera nación y condicion que sean. En este sen­ tigar jamás los escritos contra la religion ; mas se de­
tido sostenemos que el cristianismo es la mas lo!e- be dejar, dice , á la prudencia del gobierno y de los
ranlede todas las religiones; ninguna otra manda tan magistrados , determinar en este género lo que va li­
rigurosamente la caridad universal. Añadimos en el mas ignorar que castigar "*.
mismo senlido, que los incrédulos son los mas into­ «Según los pensamientos filosóficos, cuando se
lerantes de lodos los hombres, puesto que no guardan anuncia al pueblo un dogma que contradice á la reli­
en sus discursos y escritos ninguna de las considera­ gion dominante, ó cualquier hecbo conlrario á la
ciones que la razón, la política y urbanidad prescri- tranquilidad pública, aunque se justificase su misión
ben á lodos los hombres; aun cuando sus opiniones por milagros, el gobierno liene derecho á castigar,
fuesen tolerables, sus procedimientos no lo serian. y el pueblo á esclamar, crucifige ‘ ».
Cuando piden á gritos la tolerancia , qué exigen? «Los ultrajes ridiculos, dice el aulor del Emilio,
La impunidad de parte de Dios? A él solo toca deci­ las impiedades groseras, y las blasfemias conlra la
dirlo, y está claramente esplicado. La indiferencia de religion , son punibles.... puesto que en esle caso se
las religiones? Seria necesario abjurar la nuestra, ser ataca, no solo á la religion, sino lambien á los que la
falsarios é impostores á sangre fria: los suplicamos profesan; se les insulta, y tienen derecho á resenlirse
nos dispensen de ello; no depende de nosotros mirar de ello 5».
como falso lo que nos parece verdadero, dudar cuan­ Bolinbrocke condena á los entendimientos fuertes
do estamos convencidos, y considerar la verdad v el que se persuaden que porque un hombre tiene dere
error como cosas indiferentes. La caridad fraterna? cho á pensar y juzgar por si mismo, le tiene tam­
La debemos también á nuestros enemigos; mas no bién á hablar como piensa. >La libertad, dice, le per­
prohíbe una justa defensa; cuando alacan á nuestra tenece en tanto que es razonable; mas es molestado
religión , no es permilido vindicarla. Sin embargo, por las leyes como miembro de la sociedad(!».
quieren la libertad de emitir sus opiniones, de pubií - David Hume no quiere reconocer por buenos ciu­
car sus escritos, y de dirigir invectivas contra la reli­ dadanos, ni por buenos políticos á los que trabajan
gion, conlra los que la profesan, y conlra el gobierno en destruirla religion, pueslo que eximen á los hom­
'lúe la protege: segun ellos, es un derecho natural, bres de uno de los frenos de sus pasiones, y bajo esle
'eamosen primer lugar si esto es verdadero en sus respecto hacen la infracción de las leyes de la equidad
principios; consultaremos despues la razón y los y de la sociedad mas fácil y segura: .
egeniplos que deben dirigir nueslra conduela. lié aqui unos deislas que uad.t menos son, que to­
lerantes ; pero los aleos usan de represalias. Segun
$■ Ih
1 Enciclop., Ateitmo.
Es limitada la tolerancia por (os incrédulos mininos. i Ibid. , Fanatismo.
5 Misceláneas de Literal. , I. i, p. <17
1.° Nuestros mas célebres filósofos no admiten la i Pensamientos filosóficos, n ki.
1 Papin, Tratado sobn' ta Tolerancia . Bo^surl , A<1- > ('a r t a V de lu M ontngne , p. 19 >.
yert. a los Protestantes. 6 Obras postumas, t :f. p. 3S.V
- M nrc., r. 16 , v. l». 7 K n sn y o 1 1 t 3. p, 301.
rosto i. 4»
:\~i TRATADO
ellos el interés del género hnmano exige que se des- i ateismo no es hecho para el vulgo, ni aun para el
Iruya el Idolo de la divinidad„ cuyn nombre é idea no mayor número de los hombres; las especulaciones
son propios mas que á llenar el universo de carnice­ sobre esle punió no pueden conducir sino á dejarlos
ría y de tocaras1. en la duda yen la disputa, como están v a 1».
«En adelanle sobre la destrucción déla mayor par­ 5.n Si juzgamos de la utilidad de sus vigilias por
le de las religiones solamente es como se puede en ios las conversiones que han lincho, nos edificaremos aun
imperios echarlos cimientos de una sana moral. To­ mas. Hemos visto en otra parle el retrato que han
do dfigma es un germen de discordia y de crímenes trazado ellos mismos de sus prosélitos, y los motivos
¡anzadoenlre los hombres2». que empeñan á la mayor parle á lanzarse á ia incre­
La razón irritada, furiosa de los males qne lacreen- dulidad a. Es muy ventajoso á la sociedad propagar
cía de un Dios ha hecho al género humano, debe tranquilamente esla pesie pública?
empeñará los hombres á ahogar esla nocion funesta J . G.° El uno de ellos, despues de haber declamado
De aqui las declamaciones fogosas por las que eslos vivamente contra la intolerancia y la persecución, ha
nuevos doctores exhortan á los pueblos de la Euro- temido las consecuencias de eslas invectivas. «Cuan­
á eslerminar el cristianismo *. do los discursos, dice, y los escrilos sin fruto pa­
E! autor de las cuesliones en la Enciclopedia com - ra e! público , llevan la turbación al corazon, ya de
para á los intolerantes á Itavaillac 5. Si todos los in­ losgefes juntos de una sociedad, ó de los ciudada-
crédulos lo son, es necesario condenarlos á ser des­ dnnos honrados, son muy reprensibles. Cuando el de­
cuartizados: apelamos de esle fallo; no somos tan san- nunciador se ciega por espíritu de partido, por la
gninarios como los filósofos. Masías leccionesde to­ pasión y por el interés personal, es un calumniador
lerancia en boca de semejantes incendiarios son el detestelable, ó un cobarde, asesino, dignodelódio de
cúmulo del ridiculo. sus conciudadanos 5».
Para saber si se debe tolerar á los incrédulos, es
§■ NI. necesario saber si sus escrilos son útiles ó inútiles
para el público, si llevan ia paz á la sociedad 6 si
Cnumnen en que es imponible y perniciosa. ia trastornan, si atacan á los hombres perversos ó á
los ciudadanos honrados, si los autores son impulsa­
2 ' Estos doctores pacíficos convienen en que lados por un verdadero celo ó cegados por la pasión,
tolerancia que predican es impracticable. «Hay po­ y si son unos calumniadores detestables ó unos de­
cos hombres, dice el autor de! Esp íritu , que si in­ nunciadores virtuosos. ¿Quién decidirá lodas esta*
vienen poder para ello, no empleasen los tormentos cuestiones? ¿Serán estos los culpables?
psra hacer adoptar generalmente sus opiniones.... E l uno dice que los cristianos son unos mentirnos
No $e debe por lo común esla moderación mas que á abominables, que desdi' su nacimiento, ro han cesa­
la impotencia en que se encuentran11». No debemos do de regar la lierra de sangre humana. El olro des­
eslar, pues, muy reconocidos de la de los filósofos. carga su ira sobre los sacerdotes; á sus ojos son estos
:J.° Nos advierten de que la tolerancia conredida ai unos malvados, unos impíos y unos furiosos, qne dis­
error es una debilidad y una prevaricación. Desde tribuyen al pueblo cuchillos para degollarse. Este
que ciertas opiniones son perniciosas, debemos re­ ataca á los soberano*, porque se entienden con los
chazarlas, y la razón nos prescribe rechazarlas á sacerdotes para oprimir á los pueblos y hacerlos des­
proporción ele la grandeza de los males que can- ¡ graciados; aquel acusa á los magistrados, porque se
san... Loque perjudica á los hombres debe ser pros­ ligan con los sacerdotes para declarar la guerra á les
cripto para siempre7. El que tolera á los intoleran­ incrédulos. Otro mas hipocondriaco se dirije á Dios
tes se hace culpable d i todos sus crímenes *•>. No porque ha dejado nacer snbre ta tierra una pesie lan
quiera Dios que nos hagamos culpables de lodos los destructora como el cristianismo J . E^lan embriaga­
crímenes que quieran cometer los incrédulos! dos de demencia, 6 determinados á deshonrarse? No
rf.* La libertad que piden dedogmalizarseriamuy sabemos nada.
útil? Tienen la complacencia de convenir en que no lié aqui los preservativos que nos suministran ellos
serviría de nada. «Segun su opinion , el imperio de mismos contra la tolerancia que nos predican; mas
los dioses en esle mundo parece indestructible: el nn tenemos necesidad de su diclámen; el Arción de
i .Sist, fi? la T*st. , t. í , e. 3 y 10.
i Del hom bre. scc. i , c. 13 y 24, 1 Sist. de la Nat., t S, c. 10. y !3.
3 Sist. de ia Nat., I. 3, e. l i y 13. S Introd. íi esta obra , § t í y sisa.
4 Hist, crit. do J . C .; cuadro de los SS,, etc. 3 Polit. nat. , t. I , disc. 6, § 17.
5 Cuest. en la Enclicop. , arl. havatilne. S V<?<isp ?| sistema ,|i» la naturaleza; Contagio sajra-
6 Del Esp íritu , disc. S, c. 3 ; del Hombre , t, 2. i do: Ensayo sobre tan preocupaciones; et cristianismo
SÉC. 9 C. T. . descubierto; el buen sentido; del Hombre ; el militar fi­
7 Sist. d é la N a l., t. i, c. 7. l i , i i losofo: Hist. de lo« establecimientos de los europeos en
S Do! Hombre t. 8 . scc. i. c. IT Ins Indios. i*tc. etc.
DE LA tt LICION, 373
Dios, nuestro interés, el derecho esencial á toda so­ Aplauden á los soberanos infieles que bao dester­
ciedad, y el ejemplo de lodas las naciones civilizadas, rado de sus eslados el cristianismo y han castigado á
Isles son nuestras reglas: limitémonos á consultarlas. los misioneros, porque, segun su opinión, el Evange­
lio producía turbaciones enlre los súbdilos de eslos
IV. príncipes y sostienen que los royes nacidos en ¡a
profesión de esla religion, qne conocen su verdad,
F ruebat de estti rentad. su divinidad y su utilidad para el reposo de los pue ­
blos, deben permitir á unos cerebros acalorado»
En primer lugar, desde el origen del género hu­ sembrar la irreligión y el aleismo. Los soberanos son
mano, Dios le ha prescrito una religión ; áél porte- hechos, pues, para contradecirse tan locamente como
necia dársela según su voluntad, y eslo es un bene­ los filósofos?
ficio: todos los que le h&n desconocido se han extra­
viado; ¿ nos expondremos nosotros á la misma des­ S- V.
gracia? Ningun particular liene derecho á derogar
una religión divina, si no eslá revestido de la misión JVtM jun piteólo ha sido tolerante,
y de la autoridad de Dios: i dónde eslan, pues, ias
pruebas de la misión de los filósofos denlas, aleos, Los antiguos gobiernes no lian sido mas tolerantes
escépticos, tolerantes ó intolerantes? que los modernos.
Iin segundo lugar, la religión es necesaria al hom­ Pilágoras y sus discípulos consideraban í la reli­
bre para su reposo y felicidad, para funñar la moral gión como la primera ley ve l fundamento de todas
y los lazos de la sociedad. Cuanto mas pura es la re­ las demas Carondas, en sus leyes, pone eu el nú­
ligión, mas sensibles y durables son eslas ventajas. mero de los mavores crímenes el desprecio de los
Un entendimiento extravagante que ataca á esta ins­ dioses, y quiere que se denuncie á los magistrados
titución preciosa es un enemigo público; el odio que los que sean culpables do él. Zaleuco en el prólogo
los incrédulos han oscilado contra sí en lodas las na- de las suyas, exije que cada uno honre á los dioses
cienes, parte de un instinio natural de humanidad. segun los ritos de su palria, y considere eslos rílos
En tercer lugar, loda sociedad tiene derecho á for­ como los mejores. Plalon , en su libro diez de las le­
marse leyes pura su seguridad y bienestar; todos lo? yes, dice que es uno de los deberes de ta legislación
miembros están obligados ¡i conformarse con ellas, y de la iragíslraltira castigar á los que rehúsan creer
si no son dignos de castigo. La sociedad, sometiéndo­ eu la divinidad segun las leves; que, en una ciudad
se á una religion bajo la autoridad de Dios mismo, üivilizaria, no se debe tolerar que alguno blasfemo
la ba impreso el carácter de ley social; Dios solo contra Dios.
liene derecho de abrogarla o de hacer publicar olra: A^tes de ser atimilidos en el número de ciudada­
todo predicador sin misión es un sedicioso que la so­ nos, los jóvenes atenienses estaban obligados á pro-
ciedad debe castigar y reprimir. meler por juramento que seguirían la religión de
En cuarto lugar, lodos los pueblos civilizados se su patria, y la defenderían aun con peligro de su
han guiado segun estos principios; lodos han tenido vida3. La condenación de Sócrates, el peligro que
una religión pública, y han obligado á los particu­ corrieran Ar.a'igoras y lislilpon por haber dicho
lares á respetarla y á conformarse con ella. que el Sol y Minerva nocían divinidades; el decreto
Para comenzar por las naciones modernas: por un de muerte dado conlra Alcibiades, por haber blas­
edicto del 13 de abril de 1773, los eslados generales femado en la embriaguez conlra los misterios do
de Holanda han proscrito, como perturbadores del Ceres el suplicio de muchos jóvenes, que habían
reposo público, á los que componen, imprimen ó es­ mutilado las eslatuas de Mercurio 4 ; la cabeza de
parcen obras contrarias á la religion crisiiana; y pro­ Diágoras puesta á precio por causa de ateismo; Teo­
meten mil florines al denunciador. En Inglaterra, doro condenado á muerte por el Areopago con al­
Woolston fue condenado á corrección y murió en gunos otros por el mismo hecho. Prolágoras obliga­
prisión, por los libros impíos que habia publicado. do á huir por evitar la misma suerte, prueban bas­
En uues ros dias la república de Ginebra ha conde­ tante que los atenienses no eran muy tolerantes so­
nado las obras escritas conlra la religion, y ha pros­ bre el articulo de la religión.
crito á su autor. Muchos soberanos lian hecho lo Aspasia, acusada de impiedad, se salvó solo por
mismo en Alemania. No alegaremos las leyes de la elocuencia, l¿s súplicas y lágrimas de Pericle*.
España y de Italia; mas las de nueslros reyes son Estaba mandado por un decrelo denunciar á los que
conocidas ': ¿quién ha dado á los incrédulos el privi­ I Relación de ln osputsion de los josuites d» l;i i:l>inn
legio de infringirías? i .l.imhlicn vidü de l’itúcoras, C. *#.
1 Kstol»po, >rm. 11 y i i
1 \ íage el Código 1í*i Id religión y du las costumbre». i Plularr». \ id* di* il< il'ind<*,t.
S7í THA'lJAlM>
no creían 011 lo» dioses. So hizo morir á una sacer­ pía y reprensible disputar contra la existencia de !o*
dotisa anisada de rendir culto á dioses eslrangeros; dioses, hílase ó no seriamente; dice que en materia
cualquiera que hubiera intentado introducir una de religión, deben los hombres referirse á los poiiiílí-
nueva creencia, era amenazado con la misma pe­ ces y no á los filósofos •.
na ■.
Tal fue la tolerancia de ios griegos; las leyes ro­ 5. TI-
manas no son mas indulgentes.
Uua ley de las doce labias prohibía introducir dio­ L a mayor parle han dado en el esceso contrario.
ses v ritos eslrangeros sin la aprobación délo* magis­
trados. Cicerón repite la tuisma prohibición en un Si este orador y otros escritores, Lucrecio, Hora­
provecto de ley; considera como un crimen capital no cio, Petronio, Lucano, Marcial, los dos Sénecas. Pli-
obedecer á los decretos de los pontífices y augures; nio, Tácito, Luciano y Cesar, han hablado frecuente­
hace subir esta disciplina hasta Numa En ui.a de mente como incrédulos, eslo era una violacion de ¡a
sus arengas, pone la religión, las ceremonias , los política y de las antiguas leyes, un efecto del epicu­
arúspices y las antiguas costumbres en el rango de las reismo introducido en Roma con la corrupción de cos­
instituciones que los gefes de la república debian tumbres: Juvenal lo echa en cara á los romanos como
mantener y hacer observar, aun bajo penas capita­ una torpeza de que sus padres eran incapaces s.
les 3. Segnn Dionisio de Halicarnaso, ningún rilo es- Conocida es la aversión de los egipcios hácia lodos
trangero fue admitido en Roma por autoridad públi­ los que no eran de su religión, el odio de los persas
ca, como se hacia en otras ciudades 4. En Lion Ca­ contra la idolatría de los griegos, las vejaciones que
sio, Mesenas aconseja á Augusto reprima toda inno­ Alejandro ejerció contra los magos, las persecuciones
vación en maleria de religión, no solo por respeto á que esperimentaron los judios de parte de los reyes de
los dioses, sino lambien porque esta temeridad podia Syria, y lasque sufrieron los cristianos en la Persia
causar trastornos y sediciones en una monarquía l . igualmente que en el imperio romano.
La práctica fue conforme á estos principios. Muchos Aprobáis estos c?cosos? preguntarán sin duda nues­
cónsules fueron castigados, otros condenados á muer­ tros adversarios. No: «e trata de demostrar cuáles han
te por haber despreciado los arúspices y los agüeros: sido las leyes y la política de todos los pueblos, y no
una victoria conseguida no los libraba del suplicio6. de justificar su conducta en todas las cosas. E l abuso
El año 32o de Roma, se encargó á los ediles cuidar de una ley sabia no prueba que sea injusta; una se­
deque no se adorase á otros dioses que los antiguos, y veridad escesiva en maleria de política no es una de­
qne 110 se introdujese ningún rilo nuevo. El añooü8, mostración de su injusticia. Entrela intolerancia cie­
el cónsul Postumio hizo renovar esta antigua políti­ ga y la indiferencia por la religión, hay un medio, que
ca El año liüiS, se echaron por tierra los templos de es reprimir la licencia segun lo exija el bien de la so­
Isis y de Serapis; un cor.sul los dió el primer golpe: se ciedad. Qué ventaja puede proporcionar á la sociedad
arrojó de Roma á los que querían introducir el cullo la irreligión de los filósofos?
Estos ejemplos, dicen, prueban los peligros inse­
de Júpiter Sabacíus 8. La misma severidad en 701.
parables de la intolerancia; hacer un deber de ella,
Bajo Tiberio, los judios fueron desterrados de la Ita­
es armar á los pueblos unos conlra otros, y esponerse
lia, condenados á abandonar su religión, bajo pena de
á llenare! universo de guerras y de víctimas.
ser reducidosá esclavitud, y los ritos egipcios fueron
Respuesta. Atinar á los pueblos unos conlra otros
prohibidos 9. Los judios fueron desterrados de nuevo
y armar á la sociedad contra los particulares ateos é
bajo el imperio de Claudio. Los edictos dirigidos con­
irreligiosos, no es lo mismo: un pueblo no tiene ins­
tra los cristianos por Nerón y por sus sucesores eran
pección sobre la conducta de olro; mas el gobierno
una consecuencia de las antiguas leyes y del uso cons­
tieneautoridad sobre las acciones de los particulares.
tantemente observado en Roma. Mas de nna vez los.,
Si por intolerancia, se entiende tin celo cruel, injusto
filorofos fueron arrojados de el’a á causa de su doctri­
na perniciosa; lo fueron bajo Vespasiano, á causa de y feroz, le condenamos; no es inspirado por la reli­
gión, sino por las pasiones. A nuestros adversarios
su insolencia,u. DiceCieeron que es unacoslumbre im-
loca demostrar que lodo celo de religión es necesaria­
1 Josefo contra Appion, I. S, c. 8. mente injusto.
A <'¡c., de Legib.. f. i
* ProStJcHo, n. <0 .
4 H ist., I. i .
5 Dion. I U I .
* Rayte, Pensamientos sotire el romcla, ^ 102.
7 Tilo Li vio. 1. k. n. 38: 1. 11 l*>.
s Valerio—Máximo. 1.1. c. 1, n. *. etc.: c. j , n. i
n Ilion . I, 50, p 139. 1 llr Hat. ftnn I. * > 1
jo Tac. Annal.. 1 ? . n ?>iet . vida de Tiberio. ? Memoria» dr U Academia, t. 31, en 4 - . |». 11°
DE I.A ltl •ILICION. 37*>
YU. á los filósofos: los unos son deislas, los otros mate­
i rialistas; los olroi escépticos, y quieren que esla in­
p rim k ra o b jk cio m .— E l medio enlre los dat tsceiot tt diferencia concilteú todos los hombres. Es cien veces
imposible. mas absurdo querer hacer reinar una enfermedad ge­
neral v uniforme, que querer proporcionar una salud
Ei pretendido medio enlre la tolerancia ilimitada
universal.
v el falso celo es imposible. 1.° Todos los hombres no
¡Hieden tener las mismas ideas, la misma creencia, y §• vm .
el mismo culto; puesto que toda religion inspira el
proselitismo y la intolerancia, es imposible que no Segunda objeuO.n.— i» injusto caítigar á un hom­
sea un germen de división. 2.° Los que profesan di­ bre por opiniones.
ferentes religiones, no podrían ser igualmente dulces
y moderados. Luego es imposible que los unos ó los Es una injusticia castigar^ un hombre por opi­
oíros no lleven el celo hasta el esce<o; luego el solo niones: si hay alguna cosa que me pertenezca por de­
remedio es la indiferencia por la religion. recho natural y divino, son mis pensamientos; lodos
Retpuetla. Excelente remedio! es peor qne la en­ los poderes de la lierra reunidos jamas me obligarán
á pensar lo que no pienso, á querer lo que no quiero
fermedad.
1.° Es como si se dijese: todos los pneblos no v á lomar por verdadero y evidente lo que me pa­
pueden tener el mismo lenguage, las mismas leyes rece falso y absurdo. Si hubo jamas un despotismo
y costumbres; como cada pueblo se apasiona por las insensato, es el que quiere dominar sóbrela inteli­
suyas y desprecia las de los demas. es imposible que gencia v la razón de los hombres ’ .
no resulte un gérmen de división : hé aqui lo que hizo lieapuetia. Aun cuando tenga el derecho de pen­
injustos á los griegos y á los romanos hácia los pue­ sar lo que me place, le tengo también de enseñarlo,
blos que llamaban bárbaros, y lo que tiene á todas de profesarlo públicamente, de escribirlo y de im­
las naciones en un eslado de guerra. Luego seria ne­ primirlo? Un sedicioso castigado por haber alterado
cesario ahogar la adhesión á las leves'y costumbres. por sus máximas la tranquilidad pública , es casti­
El pretendido patriotismo de los griegos y roma­ gado por simples opiniones? Mis pensamientos son
nos era un verdadero fanatismo; los hizo perturbado­ para mi solo: cn tanto que son puramente interiores,
res del reposo de todas las naciones otros republi­ ningún poder h u m a n o puede tener inspección en ellos;
canos no han sido menos injustos: luego es necesario sí los doy á conocer por discursos, escritos ó acciones,
establecer en lodos los pueblos la indiferencia por la desde entonces afectan á la sociedad. Cuando los teó­
patria. En el dia el celo de los filósofos es un puro fa­ logos han enseñado opinionespeligrosas.se ha pro­
natismo; luego esnecesario esterminarla filosofía. cedido conlra ellos; los filósofos no lo han tenido ¡i
2.° Es mas fácil hacer á todos los hombres ateos mal: los escritos de estos son censurados? gritan in­
ó indiferentes que darles la misma religion? Convie­ tolerancia y persecución.
nen nuestros adversarios en que el ateísmo no es he­ El pensamienlo, dicen , está en el número de las
cho para el común de los hombres, y que cualquiera propiedades, y se entiende por esta palabra el dere­
tque admite un Dios dede ser intolerante ; luego el cho que tengo de tributará Dios el cullo que eren
germen de división contra el cual declaman es indes­ serle mas agradable: cualquiera que me despoje de
tructible. Aun cuando trastornasen todas las cabezas esie derecho, viola mi propiedad, y cualquiera que
en Francia, estenderian su apostolado hasta la China sea su rango, es reprensible s.
y la América? No hay que temerlo; la nación á la Hcspuesta. El mismo sofisma. El pensamiento no
cual inspiren el ateismo, será un objeto de execra­ es masque un culto interior; se traía de saber si
ción para todas las demas. Convienen en que el ateis­ tengo el derecho de manifestarle y de alterar asi el
mo es detestado por lodos los hombres; le colocan en órden establecí Jo por el mismo Dios y por la socie­
medio de nosotros como una lea encendida en medio dad: Por olra pai te el ateismo es un culto dado á
de montones de paja; y en seguida nos predican gra­ Dios?
vemente la tolerancia; para cimentar la paz, comien­ Mas no se varia, dicen , la manera de pensar de
los hombres castigándolos; al contrario, se los enfu­
zan par declarar la guerra,
3.® Porqué es imposible dar á lodos los hombres rece, v se los hace mas obstinados. Sea asi. La obsti­
la misma religión? Porque no son todos racionales; y nación no da derecho á la impunidad. Aun cuando se
esta ps l a razón porque uo pueden convenir en nada; supiese que el castigo de un crimen no corregiría al
el ateísmo les concederá mayor dosis de razón? La culpab’e , no seria menos necesario hacer justicia,
i s¡s| social part 2. Polil na!.: I. i, diso. 6*
indiferencia por la religión no puede conciliar ni aun í Ii; del ll'Unlir» 1.1. seo ■ < ■ 1"
' Enciclop . art Fanfilotx'i. ? IM llombtv i !. sce. 10.. 7
376 TRATADO
para intimidar % los que sean tentados a seguir su la seducción. Tuda opinion que favorece el libertinaje
mal ejemplo, es acogida por los corazones perversos, y eslos son
siempre en gran número.
§ IX . i. ° La indiferencia de las opiniones es absurda;
eslá en la naturaleza del hombre que razona ó qus
1ü k c líu objkU o’i.— Las opiniones rio sú » peligrosas cree razonar, dar importancia á sus opiniones, per­
*¿no «i» cuanto se las reprime. manecer firme en lo que loma por verdad, querer
probar que Liene razón, ganar partidarios, y alraeL
Las opiniones no son peligrosas sino en cuanto se á los demás á sus ideas. La indiferencia es aun mas
la» reprime ; en el pais donde reina ta libertad de imposible, cuando se Irata de cosas que interesan por
pensar, hay menos trastornos qne en otras partes. sí mismas; lal es 'a religión, pueslo que debe decidir
Si una opinion es falsa, tendrá pocos partidarios; si de nuestra suerle en esle mundo y en el olro. Si los
es absurda no editará mas qne el desprecio; y si es incrédulos la tuviesen por indiferente, no gritarían
perniciosa , el autor será casiigado por la indigna­ tan fuerle contra ella.
ción pública. Las disputas de los filósofos y de los teó­ 5.° Segun ios materialistas, nuestras opiniones
logos no pueden causar mal sino en cuanlo se las da son o! efecto necesario del temperamento, de la orga­
importancia: es pues necesario establecer la indife­ nización y de las ideas que, á pesar nuestro, has
rencia de epímones. ocupadonueslro cerebro'; predicándonos la indife­
Rí^juwfa. Falsas máximas, i . rt Según los aleos, rencia, quieren pues, que seamos organizados como
la creencia de un Dios jamás es indiferente; reprimi­ ellos, amasados de la misma maleria, y prevenido»
da ó no reprimida no puede producir masque mal de las mismas ideas. Si es ridículo querer dar á todos
segun nosolros; el ateismo es el que merece esta acu­ los hombres la misma religión, no lo es pretender
sación. Si los aleos fuesen los señores, se creerían darlos á todos la misma indiferencia?
obligados en conciencia á esterminar á lodo hombre Mases necesario predicar á lodos la dulzura y ls
que anunciase un Dios. Dicen que un li rano aieo se­ moderación. ¿Quién lo duda? Nadie liene necesidad
ria un hombre inconsecuente, que seria menos de te­ de esta lección mas que los incrédulos.
mer que un tirano fanático Dios nos preserve del
espíritu consecuente de los ateos; disparatan muy §- X .
evidentemente, para que deseemos descansar sobre
sus consecuencias. Cuarta objbcios.— Tuda religión debe ser perm itida.
Un tirano fanático úotro no razonará jamás; ia ra­
zan y la religión condenan igualmente el fanatismo y Aun cuando haya una reiigion dominante, debe
la tiranía. dejar á lodas ias demás un ejercicio público y tran­
2.° Toda opinion sediciosa es digna de casiigo. quilo; e.'la libertad es la armonía del grilo de la na­
Bajo un gobierno monárquico, hay derecho á casti­ turaleza con el de la conciencia, de los intereses con
gar á los ciudadanos que enseñan que «el peso de la los deberes; esla es la religión universal de todas ias
administración es demasiado grande para qne le lle­ almas justas, ilustradas, y amigas del cielo y de la
ve un solo hombre; que la sociedad debe limitar el lierra, de Dios como su padre, y de lo? hombres co- ^
poder que confia á sus gefes: que ios gefes que perju­ mo sus hermanos 2.
dican á la socied.id pierden el derecho de mandar­ Respitís/fl. Concluyen ios ateos de estas máximas
la, etc.; que en Francia, el pueblo no ha salido de pomposas, que la profesion pública y tranquila de su
la tiranía feudal, masque para caer bajo el despo­ doctrina es la armonía del grilo de ia naturaleza con
tismo de los reyes, etc. 2.» El gobierno es muy indul­ el de la conciencia, etc. ¿Seremos engañados con esla
gente cuando tolera semejante doctrina; sucede lo astucia? La tolerancia pue ie ser practicable cuando
mismo con las invectivas lanzadas contra nn orden de la religión dominante no corre ningún peligro; mas
ciudadanos cualquiera. cuando unos enemigos fogosos vierten invectivas con­
3.* Las opiniones mas falsas y absurdas encuen­ tra ella, es insultar á sus sectarios decirles: «Tolerad­
tran sectarios; los entusiastas han formado frecuen­ nos basta que seamos bastante poderosos para obli­
temente un partido temible anles que se hubiese pen­ garos á aposta lar.»
sado en reprimidos. Hay épocas de vértigo en que No conviene á los enemigos declarados de loda
los hombres corren detrás del error y van delante de religión reclamar los derechos de las diferentes reli­
1 SiM- de la Nat., t. í, c. l i . p. 311, S i .. giones; abogados pérfidos, aparentan favorecerlas
i Sist. de ia Nat.. I. 1, ©. 9: t í. e 9; El hilen sentido; 1 Sist. de la Nat., t. 1, o. 9, v 10; el buen sentido.
*79; Sist. social, parto seguuda, c. 1; dol hombre. t. i. %. 1X5.
m-c. 9, nrim. 10: Historia dn |n> «tsíü! ¡■•■■imionl • ele.. I. i H.st. de los establecimientos (le ¡o* luropeos, I . \ H
T, c. i e. 6. p. U9.
DE LA RELIGION. 377
todas, á fin do no dejar subsistir ninguna. Acusan á secuencia practicaban una infinidad de cultos par­
lodas las sedas de no haber sido tolerantes sino cuan­ ticulares, que no lenian nada opuesto enlre si.
do eran débiles é impotentes para perseguir: qué Persuadido un pagano de que habia en todos los
caución nos darán de su propia indulgencia, en e! lugares dioses particulares é indígenas, protectores
caso en que sean dueños de saciar el ódio que mani­ de las comarcas dondí su culto eslaba establecido,
fiestan conlra la religión dominante? obraba consecuentemente, cuando llegando allí ado­
Si hasta esle dia, dicen, se hubiese guardado si­ raba á estos dioses locales. Los troyanos, invocando
lencio sobre la religion, los pueblos estarían aun su­ á los dioses de los griegos y los romanos de las ciu­
midos en una superstición grosera; si U república tu­ dades que asediaban, razonaban de la misma mane­
viese el mismo derecha en tiempo de la idolatría, se­ ra. Aunque Júpiter fuese adorado en la Grecia, no
riamos aun idólatras: se hizo beber la cicuta á Sócra­ daba oráculos en lodas partes; podía pues, Alejandro
tes sin injusticia; Nerón y Diorleciano no fueron atro­ ir á consultar á Lvbia. Mas los griegos han permitido
ces perseguidnos *. jamás un sistema que atacase á los dioses, ó aproba­
U«;>mh{«. No por disertaciones filosóficas, sino do una religión que no adorase mas que á uno
per ia misión divina de. los apóstoles es como los pue­ solo ?
blos se han curado de sus supersticiones; los filósofos Decir que aun en medio de la guerra la religión
han hecho aleos á algunos idolatra*; no han conver­ reunía á los hombres, es una burla. Los griegos es -
tido á ninguno; jamás luvo derecho la república í terminaron á ios troyanos, aunque adoradores de los
cerrar la boca á los predicadores que prueban su mi­ mismos dioses; los romanos destruyeron á Cartago,
sión divina; le tendrá siempre de imponer silencio á á pesar del cullo de Juno y de Saturno; despues de
los predicadores de la irreligión. Sócrales no ha ha­ haber invocado á los dioses de una ciudad lomada
blado conlra la religión de Atenas, ni contra sos por asalto, no por esto se degollaba menos á tos ha­
ministros. ¿Qué razón podía autorizar á Nerón y á bitantes.
Diocleciano á castigar á los sectarios del cristianismo? Repitámoslo otra vez; era necesario destruir los
Eslos no hablaban en el tono de lo* incrédulo»(leí si­ hechos por les cuales hemos probado la intolerancia
glo X V III. d&los griegos.
lias parecía hien, dice nuestro aulor, que los epi­
5- XI. cúreos negasen la pro\idencia y la existencia del al­
ma. Sea a?í. Parecía lambien nidio que otros filosofes
Q okva objecion.— Los griegos eran tolerantes. enseñasen el ateísmo, y se vendían sus caberas. Los
epicúreos, negando la providencia, admílían dioses,
El autor del Tratado sobre la Tolerancia sostiene al menos por fórmula; llenaban lodos los deberes ex­
que los griegos y los romanos la practicaban: destrui­ teriores de la religión pública, no hablaban conlra
rá las pruebas que hemos aducido de lo contrario? ella: se los dejó en paz, como dejaban á los dioses 1.
Los griegos, dicen, no lenian ninguna repug­ Diagoras y ios demás, sosteniendo qne no habia dio­
nancia en honrar á los dioses dé oirás naciones. ses, aniquilaban la religión, no fueron escusados.
Lo estrangero llegaba á una ciudad; comenzaba Es pues, cierto, que nuestros Diagoras modernos so
por adorar á los dioses del ’pais; jamás se dejaba habrían hallado muy mal con la tolerancia de lo*
de venerar á los dioses aun de ios enemigos. griegos.
l.os troyanos hacían oraciones á los dioses que com­
batían por los griegos. Alejandro fué á los desiertos §. XII.
de la Lybía á consultar el oráculo de Júpiter Ammon,
aunque los griegos tuviesen un Júpiter enlre si. Cuan­ S esta o b je c ió n . — La libertad reinaba en los teatro*.
do se sitiaba una ciudad, se hacia un sacrificio y ora­
ciones á los dioses de la ciudad, para hacerlos favo­ Hay un hecho mas propio para probarla, y es la
rables. Asi aun enaiedío de ta guerra, ¡a religion libertad concedida á los autores dramáticos. Muchos
reunía á los hombres. Concluye el autor que los an­ trágicos han hablado en el teatro contra el polileis­
tiguos pueblos civilizados no reprimían la libertad de mo. Aristófanes lanzaba conlra los dioses dardos sa­
pensar; no tenían mas que un culto, pero permitían tíricos y sangrientos. S Agustín acusa á los paganos
una multitud de sistemas particulares 2. de adorar en los templos álos mismos dioses de que
Hfipursia. Era necesario decir al contrario que se burlaban cn el tealro ¿cómo conciliar esla li­
estos pueblos no lenian mas que un so’o y mismo cencia con el rigor egercido conlra ciertos filósofos?
sistema, A saber, la pluralidad de dioses; y en coih Rfípii«ía. No nos compet** á nosotros conciliar
1 Vida de Stfneoa, p,
s Trotad o s^bre la Tolefaffóta* c„ 7: Fil;**uíiít de La His— 11 H Insulta di? la Hist- c.
'Oria, e, 23. 1 De C iv it . cfri. I. G. o. 6-
vlTS TRATADO
las contradicciones de los paganos, listos mismos ate­ letras; los crímenes de un hombre no recaen sobre su
nienses que toleraban á Aristófanes, habían querido profesion ni sobre sus talentos. Se puede abusar del
apedrear á Eschyle por la impiedad de uno de sus celo de religión como seabusa de las ciencias; intentar
dramas *. Esle pueblo venal, frívolo é inconstante, una falsa acusación de irreligión como se calumnia
no se concilio jamás consigo mismo. Despues de ha­ sobre otro artículo; porque un hombre haya sido in­
berse reido de los sarcasmos lanzados conlra Jos dio­ justamente condenado como monedero falso, no se si­
ses, iba á prodigarlos inciensos en los templos. Como gue que se haga mal en prohibir la moneda falsa.
los atribuía crímenes, podia atribuirlos también el ri­ Si Sócrates, un poco quisquilloso como lodos los fi­
dículo; estos dioses eslravaganles no exigían el res- lósofos, se ha creado enemigos inoportunamente, es
pelo ni la estimación de sus adoradores, no csigian eslo culpa de la religión óde la filosofía?
mas que ofrendas y víctimas. De la misma manera Los atenienses, continua el autor, leníati un aliar
un chino descontento de su ídolo, le dá golpes, le es­ dedicado á los dioses eslrangeros, y á losdiosesde
tropea la cara y le arrastra; cuando eslá apacigua­ oirás naciones que no conocían. Convenimos en ello;
do, se prosterna ante él y le bace presentes. Los liló­ eslo es siempre una consecuencia de las ¡deas del pa­
sofos que olvidan la existencia de los dioses, ata­ ganismo sobre la multitud de los dioses locales y tu­
can la sustancia misma de la religión y la base de la telares: el culto del uno uo derogaba el de ios otros.
legislación: el caso es enteramente diferente. Pretende que la guerra sagrada sostenida contra
Esla Joca conducta no debe servirnos de modelo. los fociníanos, no era una guerra de, religión; uo fue
La verdadera religión no tolera el desprecio, la in­ encendida, dice, por el dogma;por losargnmenlos de
decencia ni la impiedad; exige nuestros respetos teología: se trataba de saber á quién perleneceria un
igualmente que nuestro celo; no conviene mas que á territorio.
eila ser celosa de sus derechos. Esto es falso. Fue declarada la guerra á los foci­
Se recuerda la condenación de Sócrates. Nuestro níanos. y duró diez años, porque habian saqueado el
filósofo sostiene que no fue condenado á muerte por templo de Delfos; no acabó sino por la destruccionde
causa de irreligión, sino que fue víctima de un parti­ lodas lascíudades de la FAcide1. Se trataba pues del
do furioso de solistas, de adoradores, y de poetas ani­ culto ó de un crimen cometido conlra el cullo. No se
mados contra él. habria llamado guerra sagrada una discusión que no
Sin embargo ha dicho en olra obra, que Sócrates hubiera tenido por objeto mas que la posesión drl
fue condenado por haberse declarado contra el cullo campo.
eslerior de su pais, y por haberse creado enemigos
poderosos muy inoportunamente Pretende aqui que S- xm.
si la religión fue causa de esla condenación, eslo no
hace honor á la intolerancia; que la venganza ejerci­ s é t im a ¡ m jir m x . La incredulidad era tolerada fu
da conlra los acusadores de Sócrates, y los honores liorna.
rendidosá su memoria, son en el fondo el argumenlo
mas terrible que se puede alegar contra la intole­ El autor no está mejor instruido de ia conduda de
rancia. los romanos.
Examinemos este terrible argumento: Sócrates fue Desde 11amulo, dice, hasla el nacimieislo del cris­
condenado por irreligioso 3, pero la acusación fue tianismo, no veréis nn solo hombre perseguido por
falsa y no probada; la orden que dió al morir de in­ sus opiniones. Cicerón dudó de todo; Lucrecio k negó
molar un gallo^Esculapio, demuestra que seguía la lodo; Pimío escribió que no bay Dios: y no se le hi/.o
religión de su patria. Despues de su muerte, los ale­ jamas la mas leve acusación. Según Cicerón y .Inve­
lí ¡(Mises convencidos de su inocencia, honraron su me­ nal, nadie creia ya en los infiernos; se cantaba en ef
moria y deles'aron á sus acusadores: eslo no prueba lealro qne no hay nada despues de la muerte; estas
su tolerancia en maleiíadereiigion, máximas no escílaron jamas el menor murmullo: los
Hé aqui, se dirá, un ejemplo horrible de los furorps romanos eran pues muy tolerantes ®.
del falso celo en los acusadores y jueces de Soci ales: fícsptiesta. La mayor parle de estos hechos son
hace esto honor á la intolerancia? falsos. Cuando los cónsules fueran condenados á
Respuesta. Esto no bace mas honor á la filosofía, á muerle por haber despreciado los auspicios y In*
la elocuencia y á la poesía, pueslo que los enemigos agüeros, que los magistrados le enseñaron conlra los
de Sócrates eran sofistas, oradores y poetas. Diremos ritos eslrangeros, y los epicúreos y oíros filósofos fue­
mejor; no resulta nada conlra la religión ni contra las ron desterrados, no fuecierlamenle por un espíritu de
tolerancia ó de indiferencia hácia la ruligion.
i Eticn. llisl. div., c. id .
i Ruin, sobre los pensamientos tic Pascal, n, 31. 1 Pausan., 1.10, c. 2 y 3; Diodoro, l. 16. c. i; Slraboti
H Pintón, muer i de Sócrates; Xonofonto. De «nrmorabi. I. 9; Ptinio, 1. 4, c, 3.
¡Oncrat., J. 1. i Ti ntado sobre la Tolerancia, r. S.
DE LA RELIGION. r.V
Cicerón,filósofo, no dudóde lodo, Despues de haber lerados en Roma : «Comerciaban alli desde p I liempu
discutido la cuestión do la existencia de los dioses, déla guerra púnica ; lenian sinagogas en liempo de
segun el mélodo de los académicos, acabó por dar la Augusto, y las conservaron casi siempre, así como
preferencia á la opinion de los estoicos que deificaban en Roma moderna. Hay un ejemplo mayor de que la
á loda la naluraleza, por consiguiente á la religión de tolerancia era considerada por los romanos, como la
los romanos. En sus Tuscuianas , sostiene con lodas ley mas sagrada del derecho de gentes?»
sus fuerzas la inmortalidad del alma. Como orador y liespuesta. liemos vislo que, bajo Tiberio y hajo
magistrado, prescribe Cicerón la religión, y hace de Claudio, los jndios fueron desterrados y conde­
ella un deber esencial del ciudadano: se vé por su nados á la esclavitud ó á cambiar de religion. Aun
arenga porSexlio, y por sus libros de las Leyes. cuando eslo asi no fuese, porque tienen sinagogas en
Lucrecio, Plinio y otros, abrazaron el epicureismo; la Roma moderna, se seguirá también que en el cen­
pero 110 violaron ni insult&ron jamas la religion públi­ tro mismo de la religion católica, la tolerancia es una
ca, ni declamaron jamas conlra sus ministros. ley sagrada del derecho de gentes? Los judíos tienen
El pueblo mismo no creía en los infiernos; mas Ju— también sinagogas eu Metz y en Burdeos; son tolera­
venal lo acusa en los romanos como una impiedad de dos en Alsacia, y los luteranos tienen allí lemplos: se
que sus padres eran incapaces. Los echa en cara sigue que es necesario admitir enlre nosotros, no so­
lambien un lujo desenfrenado, la impudencia conlra lo loda relig:oii, sino lambien el ateísmo y la irreli­
la naluraleza, el adulterio público, el infanlicidio, la gión? Si los judíos y los luteranos usasen contra la
ferocidad cotí los esclavos, la glotonería, la injusticia, religion del listado los mismos furores que los filóso­
y la hipocresía. Este cuadro de las costumbres roma­ fos no serian ya tolerados 11 i tolerables^
nas depravadas por la irreligión, no nos dá una alia Sostiene nuestro filósofo que es muy falso que loa
idea délos saludables efectos de la tolerancia. cristianos hayan sido perseguidos por tos romanos
Se han esparcido frecuentemente impiedades so­ por cansa de religion : probaremos en nuestra terce­
bre nuestro leatro igualmente que sohre el de Roma, ra parte que e^le hecho es verdadero é incontestable*
y nn sabemos áqué aulor somos principalmenle deu­ Se vela poca exactitud vsolidez de las razones que
dores de ello: la licencia desenfrenada é irreforma­ este autor ba reunido confusamente para establecer
ble de los autores dramáticos prueba la necesidad de la tolerancia; ni aun se sabe lo que entiende por es­
la política, y no la utilidad déla tolerancia. la. Su objeto parece ser probar que es necesario con­
Segun nuestro filósofo, el gran principio del Sena­ ceder á los calvinistas la tolerancia civil y política.
do y del pueblo romano era dejar á los dioses solos el Si se hubiese contenido en los límites de esla cuestión
cuidado de vengar sus ofensas. no seria extraño; mas acumula sofismas para estable­
Kslo es falso; hemos probado lo contrario. Las cer la indiferencia de las religiones, á autorizar la li­
ofensas hechas á los dioses son un ultrage hedió á las cencia de los discursos y de ios escritos conlra loda
leyes; pueslo que la religion es una parle de las le­ religion en general: eslo era un escelente medio de
yes, es una injuria hecha á los hombres, cuando se desacreditar la causa que trataba de defender.
ataca por calumnias groseras á los que enseñan y pro­ Si el gobierno y tos magistrados, indignados de (as
fesan la religion. calumnias, délas blasfemias, de los principios sedi­
César, subyugando á los Gaulos, 110 locó á su re­ ciosos, y de la moral pestífera de bs incrédulos, se
ligion, y los dejó sus Druidas; eslo no es de admi­ creían obligados á castigarlos, deberá atribuirse á la
rar; convenia tocar desde luego á la religion de un religión , á sus ministros, y al celo mal entendido do
pueblo aun muy poco sometido? Mas bajo el reinado los creyentes, mas bien qne á la demencia de ¡os aleos
de C'audio, los Druidas fueron destruidos, y los dio­ que quieren arrostrarlo lodo?
ses de los Gaulos hicieron lugar á los de los romanos. Digámoslo olra vez, es necesario distinguir la to­
Esle hecho prueba contra el aulor. lerancia civil, ó el ejercicio libre de una religion di­
Los romanos, dice, permitían lodos los cultos. No ferente de la del Estado, de la licencia de ¡os discur­
liay nada de e;lo. Jamás fue permitido ni tolerado sos y de. los escritos. Aun cuando los calvinistas, los
en Roma el culto de los Gaulos. Aun cuando se hu­ Iuleranos y los judíos, sean tolerados en Francia sin
biera introducido allí un dios gaulo ó egipcio, esto en ninguna reserva, jamás le será permitido invectivar
nada alteraba el sistema de la religion romana, ni el y declamar contra la religión dominante y contra sus
culto de los dioses antiguos. gefes. Esta licencia es contraria al decoro y tranqui­
lidad pública: alaca á las personas, y no puede pro­
§ X IV .
ducir ningun bien, y jamás ha sido tolerada en nin­
Octava o b j e c io n . — io s judios eran tolerados en gun estado civilizado.
¡toma.
Los judíos, adoradores de un solo Dios, fueron ( 0 -
KUÍO I.
TU ATADO

fi XV.

Matones (¡ut han hecho desterrar <le la China el crit-


ti’inismo. m i/ts n m i KKs yrr l a i kv n a t u h a i. im po n* iio m fb f
p a ra co xsm o M ISM O ,
Segun el aulor de la Política n a tu ra l. -i el iío-
hierno chino ha proscrito el cristianismo, la intole­ 8- I-
rancia de esta religión, la independencia en que quie- j
ren estar sus ministros del poder lemporal, en lin el Errores de los incrédulos sobre este punto.
daño que el celibato haceá la poblacion , fueron los
motivos que determinaron á los emperadores chinos á No puede el hombre corresponder á la dignidad ds
desterraría de sus estados '. su naturaleza, ni estimarse en lo que vale, sino co­
Respuesta. Falsedades y calumnias. En las me­ nociendo el precio de los dones y beneficios que Dios
morias presentadas al emperador de la China por los se ba dignado concederle. Acostumbrándolo la filo­
mandarines contra el cristianismo, no hacen á los mi­ sofía á que se considere coma obra de una naturale­
sioneros ninguna de estas acusaciones. Alegan «ola- za ciega, como un brutoócomo nn autómata, trabaja
mente que esta religión es nueva y eslranjera en el para ahogar en él toda la energía y lodo el amor de
imperio ; que no admite Divinidad, espíritus , ni an­ la virtud. l)e qué se creerá capaz. sí se vé arrastra­
tepasados -. Es falso que los misioneros hayan pie- do maquinalmente como los animales |>or los apetitos
lendido ser independientes del poder lemporal. Es un sensuales? No intentará resistirá sus pasiones, si cree
absurdo pensar que los chinos, que hacen perecer su imperio invencible; sino hay nada mas allá del
todos los años á mas de treinta mil personas recien sepulcro las tres cuartas partes de los hombres son
nacidas, teman que el cristianismo perjudique á la desgraciadísimos en la lierra para considerar ta vida
poblacion por el celibato ; hay entre ellos millonesde como un beneficio; sin consuelo, sin freno, sin espe­
bon/.os qne guardan el celibato. ranza, la mayor parle deben esta r ten lados á corlar
Hice uno de nuestros lilósofos que es tan escesiva el hilo *e sus'dias, para evitar un destino fatal en lo
la poblacion en la China, que la política debería lo­ demas de su vida. Todo el efecto que puede producir
mar medidas para contenerla J . Esle pretende quee| esla sombría tilosuíí.i, es d sesperar á una parte y
cristianismo ha sido desterrado de ella por miedo de ; embrutecer á la olra.
que perjudica á la poblacion. Mas está decidido que Que se arrojen en el epicureismo hombres favore-
nuestro; adversarios se contradecirán sobre lodo, : eidus por la lorluna, que nunca lian negado á sus in­
porque no se inslruven de buena le sobre nada. clinaciones ninguna satisfacción, ni á su> sentidos
Dirán sin duda que poniendo sus escesos ante la ningún placer, esto no es sorprendente. ; lian hecho
\isla de los lectores, leñemos intención de alarmar á uiijiapel lan poco digno del hombre, tienen lanío
lossoberanos y á sus ministros, de agriará los magis­ que temer si hay otra vida? Tratan de poner á su ni­
trados, de levantar al clero , y de amotinar al pue­ vel á la humanidad entera , no aprecian la vida sino
blo contra los lilósofos: tales son sus clamores ordi­ porque les es agradable, y á la sociedad porque le»
narios. No es esle nuestro designio ; no son enemigos es útil.
lan temibles que sea necesario recurrir á medios vió­ El que cree en un Dios y en una vida futura tiene
lenlos. Aplaudimos el desprecio que el gobierno y j una perspectiva muy diferente. Criado por el aulor
los magistrados manifiestan por el fanatismo tiloso- de todas las cosas, & nsidera á la vida como un bene-
tico ; han juzgado sin duda que esta enfermedad se íicio y iiii depósito del que no puede disponer ni abu­
destruirla por sus propias convulsiones, que era inú­ sar: viva imágen de U Divinidad delm distinguirse
til emplear castigos en un caso en que bastan silvi- de los brutos por la nobleza de sus pensamientos, de
ilos. Manifestará nuestro» li ósofos tales como son, bas- ¡ sus afecciones, de sus acciones, cuanto es diferente de
ta para quitarles lodo su crédito, ellos por la escelenciade su naturaleza. Con esle so­
Examinaremos en nuestra segunda parte la intole- ' lo paralelo se puede juzgar si es mas ventajoso á I»
lancia que se echa en cara á los judios, y en la ter­ sociedad el componerse de epicúreos que de adorado­
cera la tie que se acu>a al cristianismo. res de la Divinidad.
Persuadidos los primeros qne el hombre no se ha
I Poüt. ual.. I. 2, ilisc. 6, n. 5; Relaciun de la espul—
s io» de tu* jesuítas de l« China.
: hecho masque para esta vida, que siendo feliz cum­
i tlurUs edificantes 29 colección, p *17; 3 coleeeion ple lodos los fines de la naturaleza, juzga consiguien-
**'/3S|Í¡st >l< tas establecimiento# de lo» Europeas, 1.1,
¡ temenle que tojos sos deberes se limitan á ganar la
I. I, |l benevolencia de sus semejantes ejercitando con ellos
DE I.A BkLlGION SSJ
Ia justicia y la humanidad, que no hay mas virlodes leiicia del dulor, o que perezca por el golpe que se de.
<|ue lasque miraninmediatamente al prójimo óá la su muerte, tan necesaria en un caso como en olro, ni
sociedad. merece elogio ni censura. Nada es positivamente
Algunos deislas han caido en el mismo error. La bueno h¿ malo, siendo lodo necesario; tal es la mo­
perfección del hombre, dicen, consisle sin duda en ral délos materialistas y no podemos acusarla de in-
imitará ia Divinidad , cuyo principal carácter esla consecuente.
fundad y concluyen que lodos los deberes de la lev Sin embargo, los animales se conservan cn cuanto
natural consisten en hacer hien á nuestros seme­ pueden ; ninguno (rala de destruirse; la naturaleza
jantes. los ha tratado mas favorablemente que al hombre; la
Mejor discurrían los antiguos filósofos. Ponían en vida para ellos es siempre un bien, y par* nosotros
'■i número de las virtudes no solo la justicia, la bon­ es muchas veces un mal.
dad y la fuerza, sinn también la templanza con que ¡ Trisle reflexión para un filósofo! Quiere aproxi­
un hombre, dueño de sí mismo, reprime y dirige sus marse á los brutos y se halla colocado en un grado
pasiones. Pensaban que el alma, que es la parte mas mucho mas inferior.
noble de nosotros mismos, debe mandar á ¡os apetitos La razón y la religión nos dan ideas mas nobles,
corporales; que la dignidad de nuestra naturaleza mas consoladoras y ventajosas para la sociedad.
exige de nosotros la sobriedad, la castidad y la mo­ 1.° El hombre es la obra de un Dios bueno; la
deración de todos nuestros deseos. vida que ba recibido es un beneficio; cuando los ma­
Es cierto que todos no supieron deducir de estos terialistas no se hallan dominados por la pasión ron-
principios las consecuencias que de ellos emanan evi­ vienen en ello. «Si echamos, dicen, una mirada sobro
dentemente. Los estóicos y otros aprobaban el suici­ la raza humana, hallaremos en ella mayor número
dio, porque lo miraban como un rasgo de valor; otros de bienes que de males; ningún hombre es feliz en
permitían la venganza, otros los desórdenes mas ver­ general, pero lo es en particular... Queriendo tantos
gonzosos. Como han renovado el mismo escándalo hombres la vida, debemos concluir de esto qne uo son
los filósofos modernos, nos vemos obligado á mani­ lan desgraciados como se oree, etc. *,»
festar sus yerros. Manifestaremos: l.'Q u e el hom­ lié aquí un homenage nada sospechoso tributado
bre en virtud de la ley natural, está obligado á su ála bondad divina, una reparación espresa de lodas
conservación; que el suicidio es uu crimen. '2.° Que las blasfemias vomitadas por los materialistas contra
deba reprimir sus pasiones. la Providencia.
Según i*l aulor del sistema social: «Aunque po­
ARTICULO I. quísimos en este mundo, parecen satisfechos del lu­
gar que el destino les asigna, quizá no haya un hom­
KL HOMBRE ESTA OBLIGADO POR LA LEV NATLRAL í CON- bre en la tierra que sin ninguna reserva consintiese
s k b v a r s i : v i d a ; s o i .E f s l íc it o íie s t r v . ih s k . en mudar su eslado habitual por el de la> personas
qne se creen mas felices. Cambiar su existencia por
fi- I la de otro , seria convertirse en olro y remniciar á»i
mismo. 2< >
Primera prueba. La vida es u« beneficio de Dio*, Todo hombre queso priva de la existencia, ultra­
ja á su bienhechor, acusa á la bondad divina, por
Si el hombre, ohra fortuita de una nalnratoa ciega, no haberle concedido una felicidad lan completa co -
tiene en sí mismo su fin , sino tiene mas principio de mo desea: desalia á la Providencia, suponiendo que
sus acciones que la sensibilidad física y el deseo de. la no quiere poner ningun término á sus males.
felicidad actual, pueslo qne no puede conseguirla, pue­ Por olro lado la razón y la religion nos enseñan,
de deshacerse de ella sin violar ninguna ley. No está que esla vida no es el fin de lodas las cosas; qu* ¡a
unido á sus semejantes mas que por el interés; si se sumisión y la paciencia eu sufrir los trabajos de csk
rompeeste vínculo nada puede hacer’o querer la vida, mundo , son el único medio de merecer una felicidad
y renunciando á ella, obedece a! instinto que le incli­ eterna. Alimentan en nuestros corazones la esperan -
na á huir del dolor. za, bálsamo soberano de todas les males J . El que quit' -
Por olro lado, débil juguete en manes tle ln neresi- re abreviar esla prueba alentando contra si mismo,
ilad , el homhre no es libre para amar ó aborrecer la se subleva conlra el sabio orden que ñus obliga a su­
vida. Cuando por la constitución actual de su máqui­ frir aules de conseguir la felicidad.
na, lees pesada la existencia, corlando el hilo de sus
días obedece, á una impulsión necesaria tle la nalunt- t Sisl. de la naturaleza ; tomo l . U , '*49, ¿ ii y
leza; ni es laudable ni reprensible cn hacer lo que no siguientes í fil. soí iíii 1 parí. cap. ii, p iso,
puede evilar. Que se consuma él mismo por la vio- s Sisí <1e tíi naturaleza ; ib id ..
W-2 TRATADO
mismo que sofoca toda consideración de bien públi­
$• H. co. El que se mala por desesperación quizá no hu­
biera sido rapaz de arrostrar el menor peligro por
S egunda prueba. til hombre ptrlentct A la sociedad. utilidad desús conciudadanos. ¿Cuál es,pues, el fun
damenlo de la estúpida admiración que se quiere ins­
2.° Dios no nos ha criado para nosotros solos pirar con un pretendido y momentáneo valor del que
sino para la sociedad; las ventajas cjuc nos procura y nada resulla?Según los materialistas, la utilidades
de las ((ne disfrutamos desde que nacemos, nunca son la regla por la que debemos juzgar de las acciones hu­
su fie¡entomenle pagadas con los servicios que te he­ manas; que nos manifiesten la utilidad de un suicidio.
mos hecho. Ella ha cuidado de nosolros; ha provisto V.“ I.os incrédulos eslan acordes lodos en vitupe­
á nuestra conservacion, á nuestros derechos, á nues­ rar el celibato como perjudicial ála poblacion. ¿Es fa­
tro bienestar, cuando nosotros éramos incapaces de vorable el suicidio? Si un gran número de hombres
hacer nada por ella, ta deuda que hemos contraído estuviesen poseídos de este furor hipocondriaco, ¿au-
con ella, no puede satisfacerse sino dedicándola loda menlaria eslo nuestra especie? Pero no hay contra­
nuestri vida. Es injusto privarla de nuestros servi­ dicción que no se devore por irreligión. Segon la ob­
cias, de nuestras virtudes, y de nuestros egemplos servación de un deisLt, si nn hombre es baslanle in­
Tiene derecho para aborrecer ios restns odiosos de un trépido para sacrificar su vida, es dueño de la de otro,
suicida, castigado cuanto puede castigarse á un hom­ por bien guardado que esté *. Un furiosocapaz de ma­
bre*que no vive, y horrorizar á los vivos con la igno­ tarse es un tigre que debe temer la sociedad.
minia que cutiré su memoria. L'n justo padeciendo, un
hombre de bien luchando eon el infortunio, es el es­ §. III.
pectáculo mas grande que puede tener en su seno la
sociedad , la mejor lección que la Providencia puede M ala disculpa sacada del materialismo.
dar á la humanidad. Si Arístides hubiese muerto en
la opulencia y en los honores: si Poción no hubiese Tres escritores modernos han tratado la cuestión
tenido valor para perdonar á su patria; si Sócrates que examinamos. El aulor del sistema de ta natura­
hubiese preparado la cicuta, no hubieran sido nías leza ha hablado de ella segun el principio de los ma­
que hombres ordinarios. terialistas y se contradice segun su costumbre. El de
Un ciudadano pertenece á tu familia por la sangre las Cartas persianas justificó el suicidio y despues lo ha
y por los beneficios, á sus amigos por el reconoci­ condenado en olra obra. El de la nueva Eloisa , que
miento, á las layes por el respeto, al gobierno por desplegó en una caria tos sofismas de un desespera­
ia obediencia; romper eslos vínculos hermosos sin do , los ha refutado en la carta siguiente ; pero su
consentimiento dr nadie, es violar lo que hay massa- misma refutación contiene errores, y ha dejado al­
j¿rado en la lierra. Er. vano se dirá que casi lodos se gunos argumentos sin respuesta. E l autor de las cues­
lian formado sin nuestro libre consentimiento; no tiones sobre la Enciclopedia , no se ha atrevido á de­
basta que la naturaleza los haya enlazado fiara bien fender á nuestras leyes conlra el suicidio2 ; tales son
nuestro y los determinase para nosotros cuando na­ los intrépidos vengadores de la ley natural.
cimos? Yo entiendo por la nufimifcja, á Dios que es El primero establece por principio que no son ra­
su autor: en cualquiera otro senlido esta palabra no zones las qne determinan á un hombre á darse la
espresaría nada. muerte». Es un temperamento irritado por los pesa­
.1.° Los que miran el suicidio como un efecto de res , una constitución biliosa y melancólica , un vi­
grandeza de alma, deberían manifestarnos, porqué cio en la organización , un desarreglo en la máquina;
lo creen asi; si hay mas valoren vencer por un ins­ la necesidad y no especulaciones razonadas, son las
tante el horror naiural de la muerte, que en sufrir que hacen nacer en el hombre el deseo de destruirse.
conslantemenle la repugnancia que tenemos á pade­ Nada le ¡nvilaádar este paso , er» tanto quele queda
cer: si se necesita mayor esfuerzo para ser valiente la razón o en tanto que aun liene esperanza, que es
un momento que para serlo todos los dias de la vida. el bálsamo poderosode lodos los males,... Siendo co­
El desprecio de la muerte, puede legitimarse y enno­ munmente para el hombre la vida el mayor de lodos
blecerle por la utilidad que reporta á la sociedad, los bienes, es de presumir que el que se deshace de
nos admiramos con justicia de aquellos que arrostran ella, es arrastrado por una fuerza invencible s».
la muerte por proteger á los débiles ó por salvar á su Es, pues, absurdo buscar razonas para justificarla;
patria; esle es el triunfo de la virtud sobre el amor no creemos bacer la apología de un hombre demente;
propio, En un suicidio no vemos mas que el interés si no estamos dispuestos á vituperarlo , lo estamos to-
particular mal entendido, ó mas bien, un odio de sí t Ensayo sobre el m írito v la virtud,
! Art. de Catón y del suicidio.
i tm ilm . lomo t. pág 411- 3 Sisl. de la Nat’, t. 1, c. H , p. SOS.
]>K LA UELRÜON. Í88
davia menos á aplaudirlo; contentémonos con com- la naturaleza. Moral detestable déla que se aTergon-
padecerlo, tlé aqui los sofismas del autor refutados záran los materialistas, si no hubiesen perdido el
anticipadamente. pudor y el buen sentido.
Los griegos, dice, los romanos y oíros pueblos Cuando objetamos al aulor que es nna injusticia el
reputaban como héroes y dioses , á los que corlaban castigar los crímenes siendo necesarios, respondeque
voluntariamente el curso de su vida. la necesidad de una acción no impide que sea úlil ó
Eslo no es ciprio en general. Virgilio en la descrip­ perjucicíal á la sociedad , por consiguiente buena ó
ción de Ins infiernos, pinla á lo; suicidas como abru­ mala; que la falla de libertad en el hombre, no im­
mados pnr el dolor y el pesar de su locura; no lo? co­ pide que sea determinado por las penas b las recom­
loca en el Elíseo con los héroes: si leda unasuerledi­ pensas ; que es un móvil necesario para producir ac­
ferente á Pido , es porque se olvidó de sí mismo1. ciones necesarias1. Para raciocinar consiguiente­
«Los que son verdaderamente religiosos, dice Cice­ mente no se necesitaba informarse si el suicidio es
rón, deben conservar lodo lo mas que puedan su al­ una acción líbre ó necesaria , sino si es útil ó perjn -
ma en su cuerprt; no se debe abandonar la tierra sin diqal á la sociedad. Sea ó no libre el hombre cuando
permiso del que nos dió el ser .porque no parezca se mala puede, determinarse á abstenerse poría infa­
qne creemos librarnos de la carga de la humanidad mia que acompañará á su nombre, por la igiominia
que Utos nos ba impuesto 2». Tal era la filosofía de Pla­ que cubrirá su cadaver, por ta afrenta que arrojará
fón v de Sócrales. No es cierlo, annqne se haya es­ sobre su ramilía, etc. Es una contradicción ei soste­
crito en nuestros dias , que los estóicos en general ner qiieel suicidio es inocente , porque es necesario,
aprobasen ó aconsejasen el suicidio 3. y que los demas crímenes son dignos de castigo aun­
«En los pueblos de nuestras cercanías, continua que también tosean.
el aulor. la religión haceá los hombres menos pró­ «El hombre,dice, no puede querer su existencia,
digos de su vida». sino con condi clon de ser feliz; cuando la naturaleza
Hé aqui tin servicio esencial que ba hecho la reli­ fe niega esta felicidad ya no existe ni puede ser úlil
gión A la sociedad ;á los ho nbres furiosos que no ha­ á 3í mismo ni á los demás »
cen ningun caso de la vida no puede contenerlos Nuevas contradicciones. 1.* Pretende el aulor que
ninguna ley Pero no es cierto que la religión diga la esencia actual del hombre, es dirigirse ásu bien­
álos hombres que Dios se complaceen sus tomentos, estar, y querer conservarse, que tal es la de lodo ser
que hagan de modo que se perpehi^n sus suplicios. No sensible s.
ros prohíbe el remediar nuestros males con medios Aqui sostiene que esta necesidad es solamente con­
naturales é inocentes ; nos enseña que eslos ma les su - dicional; como si la esencia de las cosas pudiera de­
tridos con paciencia , serán recompensados con una pender de una condicion. 2.® Los animales, ora su­
felicidad elerna; trabaja , pues, en consolarnos, en fran ó no, siempre quieren conservarse; luego el hom­
anímanos y en escitar en nosotros la esperanza , bál­ bre liene una esencia diferente de la suya. 3.” Es fal­
samo poderoso de todos los males. so que un desgraciado no pueda ser úlil á si mismo y
á los demás. No hay ninguna desgracia sin remedio,
§• IV. ningún pesar que no disminuya con el liempo; es
pues una locura desterrar toda esperanza para el por­
Prelem liia necesidad de todas nuestras acciones. venir. i. " El que se mata ó es un hombre de bien ó
«n picaro; en el primer caso su ejemplo, es úlil á la
Según nuestro filósofo, el hombre no es mas que sociedad y la priva de él; en el segundo, á las leyes
un débil juguete en manos de la necesidad; lodas sus pertenece el castigarlo; que varié y que repare sus
acciones son indispensables y dependientes de una agravios y llegará á ser úlil.
cansa , que las dirise sin su ron <enl imiento y á pesar Un hombre de bien no se entrega nunca á )a deses­
; por consiguiente, destruyéndose, cumple una peración; estos son caracteres atroces de los insensa­
sentencia de la naluraleza 5. tos que libremente se han sumergido en la desgracia
Rfs/jufsía. Viajo esle principio lodos los demas y que añaden á los demas crímenes la resolución de
crímenes son inocentes , lo mismo que el suicidio. El morir, aules que enmendarse.
que mata á su enemigo por venganza no ohra menos
§ .v .
frccesariamenle , queelque se destruye á si mismo
por desesperación; cumple también una sentencia de E l i)acto con fn sociedad no es convencional.
I Eneida. 1. 6, v. 434.
i Sueños de Escipíon, t, 6, fin ln Repúbllm. La gran cuestión es el examinar los dereelios de la
J V. p| añolil- 1783 i n. í-
* Esplpiiu de los leyes, I, 5, c. 3 l Sisl. de lili NéiL, c, p- 217,
s Síst. de I» >'at., t. i, c. 14, p. W . 5 Ibid .€ .1 1 , p. 190 ; C. 43. p. SM
3m TRATADO
sociedad. «Si consideramos, dice nuestro filosofo, el lodo el bienestar que ha disfrutado hasta aquel mo­
pacto que une ai hombre con la sociedad, veremos mento, le debe su nacimiento, su educación, sus de­
que lodo pacto es convencional y reciproco, esderir, rechos, todo el bien físico y moral que ha tenido; ¿le
supone ventajas mutuas enlre las partes contraíanles. ha pagado suficientemente? Si despues no goza de
El ciudadano no puede pertenecer á la sociedad, a felicidad, quizá es culpa suya, no de la sociedad. ¿Y
la patria, á sus asociados sino por el vínculo del bien­ la castigará con su propia locura privándola de lo>
estar; rolo esle vínculo, queda en libertad.» servicios que lodavia podria hacerle? ¿se tendrá por
Falsa y mortífera moral; es absurdo suponer un culpable <í la sociedad porque no hace á lodos sus
pacto, y sobre lodo un pacto convencional enlre el miembros actual y constantemente felices? Bella mo­
hombre y la sociedad. ral en verdad!
1.° Esle pacto uo seria v o lta rio , ni de una par­
te ni olra. La voluntad del lio mi re no tuvo en él nin­ §• VI.
guna parte en su nacimiento 1; no dependió de él, el
Falsos prelestos para romperle.
nacer fuera de la sociedad ó nacer en ial sociedad |»ias
bien que en olra. La misma sociedad no tendría dere­
Los deberes nuíluos enlre el ciudadano v la socie­
cho para elejir á su gusto los miembros de que habia
dad se apoyan en un fundamento mas sólido, en I»
de componerse; por derecho natural es la madre de
ley y en la voluntad eterna del Criador. Formó al
todos los individuos que nacen en su seno, debe cu¡ -
hombre para la sociedad y le hace conocer este des­
dar de su conservación, aun anles de su nacimiento;
tino por sus necesidades; elhombreno puede rehusar­
seria injusla si escluyese á un ciudadano de las ven-
lo sin hacerse desgraciado. En virtud de esla órden
lajas de la vida social, sin que lo hubiese merecido.
divina, tiene un derecho reala la protección de la
¿Cómo puede nn ciudadano tener derecho para es-
sociedad y esta liene un derecho adquirido á sus ser­
cluirse de ella cuando le plazca sin consultará nadie?
vicios. No le loca á él el limitar sus deberes, su es­
2.* En este mismo caso, ¿estaría dispensada la
lension es igual á la de sus facultades, su duración ¡i
sociedad, de todo deber para con el ciudadano? Si un
la de su vida; debe hacer por la sociedad lodo lo que
misántropo quiere aislarse y renunciar al comercio de
Pueda; ésla, sin delilo, no puede abandonarlo mien­
los hombres, ¿no eslá ya obligada la sociedad á velar
tras viva y esté sometido á su orden. Como no se lia
por la conservación de este insensato? ¿puede permi­
dado la vida, tampoco le es lícito privarse de ella. Asi
tir al primero que se tome el trabajo de quitarse la como la sociedad le debe proteger y asegurar, aun
vida? A los locos se los encierra, no se los mala. El cuando ya no pueda servirla; por su parle le es deudor
contrato, si es que habia alguno, seria indisoluble por
de sus servicios aun cuando no dependa de él, el ha­
parle de la sociedad; no podria quebrantarlo á su
cerla feliz. A la sociedad loca mandar, á él obedecer;
arbitrio y sin razón. ¿ Y se quiere que un particular
el'a es la sobenana, él el vasallo; áella pertenece juz­
tenga derecho para desatarlo?
gar lo que le debe, y á él scmelerse á la decisión in­
3.u Aun suponiendo siempre esle prelendido pac­ timada por las leyes. Es conlrarioal buen sentido, el
to; ¿cuál es el juez, á quien pertenece decidir si se poner al individuo al nivel de la sociedad, suponer!»
cumplen sus condiciones por una parle y olra? Si es el
contratando con ella de igual á igual, establecerlo
particular, se trastorna lodo el órden ; la sociedad se
juez contra ella , y autorizarlo para qne él mismo se
halla entonces sometida al capricho del primer in­
haga justicia; eslo seria someter la sabiduría á la lo­
sensato á quien le acomodase el creer que es injusla
cura, el interés del cuerpo á la autoridad de un solo
con él. Si es la sociedad, prohibiendo el suicidio el
miembro, el Orden público al capricho de nn indi­
suicida es criminal; liene derecho para castigarle.
viduo.
Si el ciudadano no puede estar unido á la so­ Para colmo del absurdo, nuestro materialista auto­
ciedad sino por el vinculo del bienestar actual, nada riza al hombrea darse la muerte, no solo ruando?*
le debe sino en cuanto haya en ella una ventaja pre­ ve reducido á la úllima miseria , sino por cualquier
sente; nunca su interés particular debe sacrificarse causa que sea Asi que, tenga culpa ó no la sociedad
por el de la sociedad; por el contrario este debo ceder de la desgracia de un atrabiliario, puede castigarla
al interés de un solo individuo. Si despues de haber­ privándola de sus servicios. Que sean reales ó imagi­
lo calculado todo, no puedo hacer una acc ion sin per­ narios sus males, que provengan del acaso ó del es-
judicar á mis intereses, no estoy obligado á ella; sino travio de una pa«ion, es lo mismo. Dueño soberanode
me puedo abstener de un crimen sin perjudicarme sí mismo, no evisliendo mas que para su propio b¡?n.
tengo derecho para cometerlo. Se necesita haber per- nada debe ¡i los que no pueden contribuir á él. Tal «i
d ido la cabeza para discurrircon semejante principio. la moral pura \ sublime que emana di-los p rin c ip io *
El (jue quiere matarse es deudor á la sociedad de del materialismo.
l Sis!. <ie lu nal. lom I =. cap 14. pég. JOS. 1 Sisl. la nal. lom. 1. - , 1 pají, 103.
Mi LA RELIGION. 385
Pregunta el aulor si se vituperaría á un hombre sa debe cesar el electo. Dios , diferente de lodos los
tpie creyéndose inútil y sin recurso cn la ciudad en bienhechores ¿quiere condenarme á que recíba gra­
que ’a suerte le I117.0 nacer. en medio de su pena se cias qne rae abruman»?
marchase á la soledad. Seguramente. Nuestros lilóso- Respuesta. La vida no se os ha dado como un fa­
tos vituperan á los que renuncian al mundo por causa vor puramente personal y para vos solo, sino para la
>lr religión, y quieren justificar á los que lo abando­ sociedad á la que debéis vuestros servicios; recipro­
nan por mísanlropúa. Nunca es inútil un hombre de camente ella os debe seguridad y protección, pero
hien; con su paciencia puede dar á ios demas una no la felicidad , que muchas veces depende mas de
buena lección; la virtud padeciendo se liace respetar: vosotros que de ella. Sed paciente, animoso y some-
la sociedad nunca carecerá de corazones compasivos; lido á Dios, y entonces o s abrumarán sus gracias.
siempre hay en ella recurso en ia desgracia; Dios «No hallo el orden de la Providencia, dice, cuan­
ruida de ella y dió su palabra. do vario las modificaciones de la maleria y hago cua­
V i e^ á los hombres sensatos á quienes persuadirá drada una bola, que las primeras leyes del movi­
so morál desconsoladora y morlífera, que «morir es miento habían hecho redonda; cuando se separe mi
11 n deber para cualquiera que quiere substraerse de la alma de mi cuerpo no habrá mas orden y arreglo en
desgracia de vivir; que una sociedad que no puede el universo, que aunque mi cuerpo hubiera tomado
'Mío quiere procurarnos n i u n bien, pierde sus de­ otra forma; mi alma no será pnr esto menos su­
rechos sobre nosotros; que una naluraleza que se blime.»
obstina en hacer nueslra existencia desgraciada nos Reapi/Mífl. Con esle bello argumento se probaría
manda salir de ella.» ¿Qué entiende por una natura­ que el que quila la vida á sus semejantes no peca,
leza que sosliene y que manda? nada de esto sabe. asi como el que varia la forma de una bola. No se
Nunca el vivir es una desgracia para el hombre vir­ trata aqui del orden físico del universo, sino del ór-
tuoso que goza del testimonio de su conciencia y de la den moral. Ni uno ni olro hallareis, variando la
esperanza de una felicidad eterna ; para el hipocon­ forma de la materia, porque Dios las ha sometido á
driaco materialista que renuncia á las dos, es justo v uestra voluntad. Pero no puso á vuestra discreción
quesea víctima de su terquedad y se halle sin recurso la vida de vuestros semejantes ni la vuestra. La so­
en la desgracia. ciedad misma no puede topar á ella sino cuando eslo
Si Sociales, Aristides, Focion, Camilo. Régulo, etc., es necesario para su conservación; lales son las pri­
luiljierau lomado eslos principios no hubieran sacri­ meras nociones del buen sentido,
ficado su vida ponina patria que no les hacia ningun No es cierto que esias ideas provengan de nuestro
bien.» ignoráis, decia Sócrates, que es necesario hon­ orgullo v de que el hombre se crea un ser impor­
rar A la patria, cederá ella en sus arrebatos, mirar­ tante en el universo: provienen del soberano dominio
la con dulzura en el liempo de su mayor cólera, que de Dios, y del destino moral del hombre. El aulor
•■snecesario dirijirlacon sabios consejos ó con res­ no puede desconocerla, puesto que admite un Dios,
petuosas observaciones, obedecer á sus mándalos v una Providencia y la inmortalidad del alma. Con ra­
sufrir sin murmurar lodo ÍO que ordene? *. zón reconoció en olra obra que la acción de ios que
se matan es contraria á la ley natural y á la religion
§. V I. revelada eslo es evidente.

So/í'siíifl* del autor de lo* Carta* persianas. VIH.

LI aulor de las Carlas Persianas ha razonado sobre Falsos razonamiento* en la Nmi'a Floisa,
W principios de los materialistas; pretende, como
•‘Hos, que no fstamos obligados á guardar con la so­ Los raciocinios de la Nueva Eloísa no nos delen-
ciedad una convención que ba hecho con nosotros, y dríin mucho. K1 héroe que saca á la escena es un
de la que 110 sacamos ninguna ventaja; que el gobier joven insensato, reducido á la desesperación de no
to, las leyes, nuestros conciudadanos no tienen dere* poder satisfacer una pasión desarreglada; digno de­
dio para exigir nada de nosotros, sino en cuanlo fensor de una mala cansa, este orador admite olra
nuestro interés actual va unido á ellos5. Moral falsa y Providencia y olra vida, por consiguiente los debe­
detestable cujas funestas consecuencias hemos, de­ res morales; eslo nos da una gran ventaja
mostrado. Segun él, se reduce la cuestión A esta proposicion
La vida continua sp me ha dado como un favor. fundamental; buscar el bien y huir el mal, no ofen­
Puedo devolverla cuando va no lo es: cesando la cau- diendo á olro, esle es el derecho natural; cuando

] Platón en el PI mkíOtl 1 Espíritu dft las leyes, lib. H . 13. ttotuN


- Csi-tu ? i, i Nueva Eteiín, 3 » psrto, curta i i .
■W. TRATADO
nuestra vid» es un mal |>ara nosolros y para nadie puede ser un mal. «Mas bien nos veríamos It-nlados.
es un bien, es licito libertarse de ella. Se necesita dice, á preguntar si alguna vez fue un bien. El sabio
probar: 1.° que el suicidio no ofende á olro, y que debe suspirar por un eslado que le liberta de sus er­
la vida de un hombre que padece actualmente no rores y de sus infortunios. y apresurar el momento
es un bien para nadie. ’2.‘>Que renunciando á ella de llegará él.»
un furioso hallará su bien l'n el otro mondo. El au­ Moral hipocondriaca y absurda. Se seguiría de ella
tor no prueba ni uno ni otro. que debemos quitarnos la vida, no solo cuando pa­
«Se raciocina mal, segun é!, cuando se dice: seno» decemos, sino cuando tememos padecer ó caer en un
ka dado ta vida, luego no es nuestra; por el contra­ error ó en un crimen. Si la suerte de un hombre de
rio , es nuestra precisamente porque je nos ha dado. bien es pelear y sufrir, y es Dios el quw le ha desti­
Aunque Dios nos ha dado los dos brazos, no titu­ nado esla suerte, ¿l? es licilo abreviarla? Si desea una
beamos, cuando se nos gangrena, el corlar uno pa­ vida mejor , debe merecerla con su constancia, y no
ra salvar lo demás del cuerpo; luego del mismo apoderarse de ella anles de tiempo, sin haberla me­
modo, puesto que tengo un cuerpo y un alma, pue­ recido suficientemente.
do sacrificar el uno por el bien de la otra » «Cuando nos es bueno el vivir, continúa el mi­
Respuesta. Doble sofisma: la vida no se nos ha sántropo, lo deseamos intensamente; pero una vez
dado para nosotros solos, sino para contribuir al q je el fastidio de vivir supera al horror de morir,
bien de la sociedad. La destrucción de mi cuerpo entonces evidentemente la vida es un gran mal. y
no puede producir el bien de mi alma sino cuando debemos cuanto antes libertarnos di* ella.»
me sacrifico por Dios, por mi patria ó por mis se­ Respuesta. Equivocación manifiesta. La vida de
mejantes. Perdiendo nn brazo para salvar lo demas un hombre que padece es un mal físico por el mo­
del cuerpo, obedezco á la órden de Dios que me mento; pero es un bien moral, tm medio de merecer
manda conservarme; si me deslruyo quebranto esle la felicidad eterna; sucede lo mismo que con un ser­
mismo órden. vicio penoso, doloroso, heroico hecho á la sociedad.
«Cuando Dios, dice, me hace la vida insoporta­ El cansancio de vivir y de padecer, nunca puede au­
ble, y me ordena abandonarla, entonces es un mé­ torizar un crimen.
rito obedece ríe,«
Eslo es falso. Dios, al colocarme en el mundo, uo %. X.
rae prometió un bienestar continuo, á nadie lo con­ Lo que debe pensarse de lot suicidios de los romanos.
cede. El mas ligero dolor parece insoportable á una
alma vil; ¿se deduce que el tener valor, es resistir á «Si es una cobardía, dice, libertarse de sus dolo-
la órden de Dios? res y de sus penas, vendremos á pararen qne los
virtuosos romanos que se dieron la muerte, Arria,
§ IX . Eponina , Lucrecia, Bruto, Calón, Casio eran co­
bardes ; qne el que se salva valerosamente del cóm­
La vida viene de Dios, y no et nunca un mal. bale para soportar por mas tiempo el trabajo de vi­
vir, es un héroe.»
Morir voluntariamente, continúa el soluta, no es Respuesta. Consecuencia falsa. Entre la cobardía
sustraerse á las leyes de la Providencia ni á su po­ y la desesperación hay nn medio; este es ia constan­
der ; mas bien es echarse en brazos de su justicia y cia en pelear y sufrir. El soldado que cansado de oir
de su bondad. silvar las halas por sus oidos, y de prolongar las
Respuesta. Falsa máxima. No nos loca á nos­ angustias de la muerte, se arroja en medio de. los
olros prevenir el tnomenlo de entregarnos á la justi­ enemigos para perecer mas pronlo, ciertamente qw
cia de Dios, y no tenemos derecho para esperarlo de no es un héroe. Si los romanos citados hubiesen te­
su bondad, sino cuando hemos cumplido la tarea que nido valor para sobrevivir a su infortunio, su ejem­
nos ha impueslo; de otro modo el suicidio seria lí­ plo no hubiera sido estéril para el mundo. ¿Qué bien
cito aun á aquellos mismos que no padecen. resultó de su muerte? En la carta siguiente observa
«Cuandodejamos nuestro cuerpo, dice lodavia, no el aulor que Régulo al volver á Cariaco no evitó con
hacemos mas que despojarnos de un vestido incó­ una muerle voluntaría los tormentos que le espera­
modo» ban; qne Postumo no cre\ó que esle recurso fuese lí­
Nueva falsedad. No es solo nuestro cuerpo un ver­ cito en las horcas caudinas; que Varron fue admira­
tido, sino un instrumento necesario para llenaren la do por el Senado por haber podido sobrevivir á su
tierra nuestro destino; la sociedad no puede ser ser­ derrota. Debian, dice, á la patria su sangre, *u vi­
vida por espíritus puros. da, su último suspiro. Eslá híen, mas los que se ma­
No le gusta al aulor que se le pregtinle sí la vida taron ¿nada le debian?
di ; la IIEUGION. oo7
Sin embargo, quiso jnsliíicarlos. «Cuando se des­ don de la patria, un padre de familia que debe la
truyeron, dice, las leyes, y el lisiado lúe presa de subsistencia i sus hijos, un deudor insolvente que
los tiranos, los ciudadanos volvieron á adquirir su arruinar ía á sus acreedores, deben sufrir la desgracia
libertad natural y los derechos sobre sí mismos. de v iv ir, la de evitar olra mayor, la de ser injustos;
Cuando Ho^ia no existia, fue licito á los romanos pero un hombre aislado, cuy a existencia no puede
dejar de existir; habian llenado sus deberes en ia producir ningún bien, ¿no tiene derecho para dejar
liona; ya no tenian patria; tenían derecho [jara dis­ una mansión en la que importunan sus quejas y sus
poner de sí, y de darse á si mismos la libertad que ya males no reportan utilidad alguna?»
no podian dar á su pais.» Respuesta, Es falso que la existencia dei hombre
Falsas reflexiones, abuso de las palabras. Homo no que padece no puede producir ningún bien. Todo
t.rislhi, porque ya no era libre; la patria no existía, hombre, cualquiera que sea su miseria, tiene una
porque estaba sometida á tiranos. Qué! ¿va no debe­ patria, parientes, amigos á quienes puede contristar
mos nadaá nuestros semejantes, en uo siendo ciuda­ su Irájica muerte. Aun cuando careciese de talento,
danos de un estado libre? ¿Es menos sagrada la cua­ de fuerza, de industria, puede dar un ejemplo de
lidad de hombre que la de republicano? En realidad constancia, y consolar de este modo á los que tienen
no era mas líbre Roma bajo la tiránica autoridad del menos molivo para quejarse que él. Se conoce nial el
Senado, qne bajo la de los emperadores. Se destru­ coraron humano, cuando se supone que un desgra­
yéronlas I ajes-, la ley natural no puede ser destrui­ ciado es siempre importuno. Muchas veces un padre
da, merece mucho mas respeto que las leyes civiles. abrumado por la vejez, un pariente á quien se había
Aquellos romanos hablan llenado sus deberes en la recogido por compasicn, un enfermo qne sirve de
tierra; les había Dios pues, revelado qne estaban en carga átoda una familia, hacen derramar lágrimas
la tierra para mandar y no para obedecer, ltesulla amargas cuando por último pagan el tributo á la na­
de estoque aquellosailivos repub'icanos habían pe­ turaleza. Los buenos corazones echan menos la oca­
leado, no por la libertad del pueblo, sino por la su­ sión que lenian de ejercer la caridad y la conmisera­
ya; que á su visla nada era el peñero humano, citan­ ción ; se hallan privados de un placer puro. No es
do era necesario ceder á uno solo el derecho de po­ enlre los dichosos ni enlre los lilósofos donde se deb<í
nerle cadenas. Nunca tuvo Ro ña mas necesidad de buscar al hombre, es entre los miserables. El cora-
virtudes que en aquel momento; pero la virtud ro­ zon humano se enternece con la visla del infortunio;
mana espiraba con el orgullo de la soberanía. Vol­ esta es la mejor lección de viriud; el que rehúsa
vieron á adquirir su libertad y el derecho de disponer instruirse en esta escuela, teme verse obligado llegar
de sí mismos; como si hubiese una libertad natural á ser hombre de Dios.
para atentar á los derechos del Criador. Segun nuestro orador, «Dios ha dado al hombre
la libertad para hacer bien, la conciencia para que-
§■ XF. rerlo, la razón para elegirlo; lo constituyó por único
juez de sus propias acciones; escribió en su corazon:
Un desgraciado no es inútil al mundo. Haz lo que lesea saludable y lo que no perjudique á
nadie. Si conozco que me es bueno morir, resisto á su
«Hay valor, dice nuestro razonador, eíi sufrir orden, aforrándome en v iv ir ; porque dándome la
ron constancia los males que no podemos evitar? Pero muerte deseada me prescribe buscarla.»
'vilo un insensato sufre volunlariamenfe aquellos de Respuesta, El mismo sofisma repetido cien veres.
que puede librarse sin obrar mal. .Muchas veces es Es falso que el hombre sea el único juez de sus accio­
un gran mal sufrir un mal sin necesidad : dejar en­ nes; la sociedad tiene derecho para juzgarlo; desde,
conar una herida, mas bien que entregarla al cuchillo que ella condena el suicidio como contrario á sus in­
saludable de un cirujano.» tereses, es nn crimen. Es falso que sea una acción
Mas si es licito matarse, no hay males que no pue­ saludable y que no perjudique á nadie. Lo es también
dan evitarse con el suicidio, ya no puede tener que esto nos lo ordena Dios ; permite buscar el bien
lugar el valor para sufrir; lo que se quiere saber es, físico legítimo, pero no lo manda. Por último, es
si no se obra mal matándose, y sí no hay necesidad falso qne Dios prescriba todo loque nos parece de­
ó deber rigoroso de sufrir los males de que no pode­ seable; de olro modo, nos prescribiría el crimen
mos libertarnos sino renunciando á ia vida. El que cuando lo deseamos. Un deseo ciego y temerario,
deja emponzoñar una herida anles que sufrir una como el de morir por evitar el dolor, no es una ley.
operación dolorosa . peca contra la ley que le manda §. X II.
conservarse; con mucha mas razón el que se mata;
Aprueba la Riblia el filicidio*
el apologista dei suicidio argumenta conlra sí mismo.
“Un magistrado, dice , de quien depende la salva- Esle aulor y el de las cuestiones sobre la Enri< |o,-
iomo i. iit
388 TRATADO
pedia pretenden qne m los cristianos condenan el sui­ robo hecho al género humano. Antes de dejarlo
cidio, no han hallado esta mora! ni cn los principios vuélvele lo que ha hecho por tí.... Siempre que te
de la religión ni en la Escritura, pueslo que la muerte veas tentado de renunciar A la vida , dite á ti mismo:
voluntaria no se condena en ella. La ley del Decálogo, l/agu yo todavía una buena acción antes de morir.
¿V» mataras, liene escepcíones, pueslo que es licito En seguida busca algún indigenle para socorrerlo,
malar á los malhechores y enemigos; ahora bien, la algún desgraciado á quien consolar, algún oprimido
primera escepcion, ciertamente eslá en favor de la para defenderlo.... Si te contiene hoy esla determi­
muerte voluntaria, porque eslá exenta de violencia é nación, lambien te contendrá mañana, despues de
injusticia *, mañana y toda la vida. Si no basta para contenerle,
Respuesta. Aun cuando el suicidio no estuviese muere, pues eres un perverso.)?
prohibido por ninguna ley positiva, basta que lo
esté por la ley nalural. La causa porque Dios prohi­ §, X III.
bió el homicidio es evidente, porque el hombre está
Ejemplos de muerte» voluntariasen la Escritura.
hecho á imdgen de D io s 2 ; esta razón es tan aplica­
ble al suicidio como á la muerte de otro. La condena­ Se citan algunos ejemplos de muerte voluntaria en
ción del primero se deduce fácilmente de los princi­ la Escritura; A bi melee, Sansón, Saúl, Achitopliel,
pios del cristianismo, que ordenan la paciencia y la Zambri, Eleazar, Razias se dieron la muerte; y por
sumisión ¡i la Providencia como una eran virlud. esto no se les reprende en los libros santos, luego el
F.n cnanto á las escepcíones de la regla general de suicidio no eslá prohibido por la religion.
nn malar, están positivamente señaladas en la Escri­ 1.' Es falsoíjue no se reprenda á ninguno. Sedi-
tura; seria, pues, necesario manifestar lambien en cede Abimelec, que Dios le volvió el mal que habia
ella una escepcion espresa en favor del suicidio. La hecho á su familia, degollando á sus hermanos en nú­
ra/.on porque es licito malar á los malhechores y ene­ mero de 70 Saúl está representado como un rey re­
migos, es porque la sociedad tiene derecho para pro­ probado de Dios, á quien perseguía la venganza di­
veer i su conservación: ¿puede contribuir á ella el vina, áqtiieu habia anunciado una muerte próxima la
suicidio? Por el contrario, la destruye y la priva de sombra de Samuel -. Achilophel está pintado cora»
(os servicios de un ciudadano. ¿Seria lícito malar A un traidor, infiel á David su rey, dedicado á confir­
nn hombre que desesperado nos pidiese la muerte bajo mar á Absalon en su sedición, y á sugerirle sus crí­
prelesto de que no le hadamos ni violencia ni in­ menes \ Zambri era un usurpador de la dignidad
justicia ? real; dice el escritor sagrado que mur¡6 en su peca­
Examinaremos en seguida los ejemplos de muerte do 4. Eslos ni son elogios ni aprobaciones.
voluntaria de que se habla en la Sagrada Escritura. 2.’ Sansón y Eleazar no fueron suicidas. Entre­
De nada sirve el siguiente razonamiento: « En gándose á la muerte, su designio no era únicamente
cuanto á los males inevitables, Dios permite álos destruirse, sino castigar á los enemigos de su nación,
hombres hacer de ellos nn mérito; acepta como home- Sansón pide á Dios que le de la fuerza, para vengar
nage voluntario el tributo forzado que nos impone; los ultrajes de los filisteos5. De Eleazar sedice que se
pero no etije mas: es nn rasgo de orgullo y de hipo­ entregóá la muerte para libertad á su pueblo 6. Nun­
cresía el querer llevar mas allá el valor.» ca se han tenido por suicidios los sacrificios lan céle­
Respuesta. Ya hemos observado rpie si es licito bres en la hisloria, ni el valor de los guerreros que se
el suicidio no hay males inevitables; todos pueden espusieron á una muerte cierta, arrojándose en me­
evitarse matándose: asi, es nula la distinción. No solo dio de los batallones enemigos, para inspirar la misma
Dios nos permite, sino que nos manda hacernos me­ intrepidez á sus soldados.
ritorios los males inevitables; este mismo mandato 3.” Los elogios que el autor del libro de los Ma­
demuestra que es un crimen el suicidio. Es una ofensa cabros dáá Razias, presentan mayor dificultad. Este
á Dios que nos ordena la conservación y la paciencia judio se malo para evitar el caer en manos de los sa­
en las allícciones; perjudica á la sociedad , á la que télites que lo perseguían , y para liberlarse de los
debemos nuestros servicios y ejemplos de virtud; nos tormentos que se le preparaban, con la idea de ha­
daña A nosotros mismos privándonos del mérito de cerle mudar de religión. No podemos escusaríe sino
nueslros padecimientos, y haciéndonos culpables de pnr la ír.lencion y falla de reflexión en tan cruel apu­
un atenlado contra los derechos de Dios. ro. Se alaba su conducía como un rasgo de valor, y
En la carta siguiente habla el autor con mas sen­
satez. <1 Sabe , dice á su prosélito, que una muerte 1 Ivdit.. e. 9. y- 56.
S ti IÍ0£,, f. i T'
la! como la meditas, es vergonzosa y furtiva; es nn 3 II lirp . c. 1<>. v 17.
] Cutstiunes sobrn la Eneidopedia tlt* Culón y del mií- 4 I I I R t' í.. i: 16, f 18 V 19
cidio. p. 2tí 5 .Tudít, c. ií. i- 38.
i Gíu 6 1 Mai-üti , c 6 * «
Di; ]„\ RELIGION. .189
no como el efeclo de un celo ilustrado'. No esesteun de él ni son infalibles ni impecables, aun bs admi­
hipocondriaco que se mala á sangre fria para liber­ ramos cuando se engañan, porque creen obrar bien,
tarse de la carga de la vida; es un hombre perturba­ y que el lemor de desagradar á Dios les inspira un
do, perdido en visla del peligro, y que de dos males valor lan heróico.
inevitables, elije el menor. § X IV .
El aulor del sistema de la naturaleza ha tenido la
L a doctrina de los incrédulos sobre el suicidio e» de­
osadia de decir, que el Mesías de los cristianos, si es
testable.
cierto t’ ue murió con plena voluntad, fue evidente­
mente un suicida 2. Concluyamos que ni la razón ni la religión dan un
¿Jesucristo escitó á los judíos para que le diesen la gran prelesto para justificar el suicidio- El único caso
muerte? ¿Se ofreció á ella por disgusto de la vida, ó en que se pueda escusar, es cuando proviene de un
por impaciencia en el dolor? Se entregó por rescatar esceso de frenesí involuntario que quita ahsolulamtn -
a! género humano; ofreció su sangre por la salvación te el uso de la razón y de la libertad. Los que caen en
de los que le crucificaron. Murió con plena seguridad este estado son dignos de compasicn; a la medicina
de resucitar al tercer dia. Sócrates, dueño de salir de toca el curarlos y no á la filosofía el aplaudirlos. Que­
la cárcel, quiso mejor sufrir su condena por obe­ rer persuadirnos que obran bien, y que es sublime el
diencia á las leyes de su patria, y se elogia su firme­ imitarlos, es querer hacer locos por principios y fre­
za 3. Jesucristo con pleno poder de dar su vida y de néticos por reflexión.
recobrarla *, se ofrece por víctima de nuestra reden­ Se escusa malamente á la moral de los filósofos so­
ción, y se le acusa de suicida. En una ciudad obliga­ bre el suicidio, cuando se dice que los que recurren á
da á perecer bajo la espada del vencedor, ó á entre­ él no son determinados por raciocinio, sino por un
garle rehenes para mitigar su venganza, se ofrece un desarreglo de la máquina. Siempre es peligroso dar
ciudadano para servir de víctima y para pagar con pretesios á la demencia. Aun cuando un filósofo ní
su sangre la salvación de un pueblo entero; se dirige hubiese contribuido mas que á confirmar un solo in­
como Régulo al enemigo que prepara su suplicio; sensato en su negro provecto, ó en acelerar su eje­
qafeá los incrédulos lo acusarán de habfr atentado cución, esle seria siempre un malísimo servicio hecho
contra su vida. á la humanidad, y eslo seria bastante para hacer de­
Nos oponen el ejemplo de algunos mártires que testar esta moral absurda y mortífera.
presentaron su cuello al cuchillo del verdugo, que sal­ Tuede verse en las memorias secretas de Bachau-
laron á la hoguera, que se precipitaron en las aguas moni, 1.16, p. 153, los tristes efectos que produjo en
para escapar del furor de la soldadesca; tenemos que París. En nuestros libros sanios el homicidio volunta­
proponer algunas observaciones sobre eslos hechos. rio se atribuye á la instigación del demonio. Dice Je­
1.° La mayor parle de los mártires no tenian sucristo que este espíritu malignofue homicida desde
por objelo destruirse, sino el convencerá sus perse­ el principio '. El fue el autor de la muerte de Abel.
guidores de la inutilidad de los suplicios para ester- La obstinación de Saúl en querer matar á David eslá
minar el crisiianismo, y detener de esle modo los represeniada como la sugestión de un mal espíritu
progresos de su furor; menos miraban á su propia Lo mismo sucede con la perfidia y desesperación de
suerte que á ía de sus hermanos; su valor era efecto ludasr>. Los amores sagrados y PP.de la Iglesia dan
de una caridad heroica. Tertuliano nos manifiesta la misma razón de la crueldad de los perseguido­
que eíle valor admito muchas veces é intimidó á los res 4. E l concilio de Trenlo considera los duelos como
magistrados y emperadores *. 2.’ Los que creyeron una invención diabólica ,r\ Lo mismo podemos decir
escapar de los soldados, echándose al rio trataban de de la doctrina de los incrédulos sobre el suicidio.
evitar la muerte, y no de recibirla. 3.° Algunos pue­
ARTICELO II.
den haber pecado por falla de reflexión, la Iglesia
nunca ha aprobado el celo inconsiderado; está re­ ES L?i DEliER Na T IK A L DEL HOMBRE EL COMBATIR Y VEN­

CER s i s p a s i o n e s .
prendido desde el siglo ii; con respecto áun tal Quin­
tos, en la carta de la Iglesia de Smirna sobre el marli- §. I.
rio de S. Policarpo ll, y S, Agustín lo condenó tam­
Equivoco* de la palabra r.vsto.v, pruebas del deber del
bién en el Y. Lo mismo sucede con el celo de religión
hombre.
que con el amor de la patria; los que están animados
t Macab., c. 14, y. -SO y sig, S- Agustín, I, 3, conlra Vahemos observado que los filósofos que empren-
Eplsl. Gaurlcnl . c. 21.
3 Sistema de la naturaleza, t. 1, C. H , nol. p. 307. 1 J Joan c. S.
3 Ibid, p. 249. i llíe g , C.19, y 9
* Jo an , c. 10, y . 1S. :t Joan. c. 19. y . s,
1 Ad íkaputam, sub fin. * Apoc., C. i. y . 10 .
^ Kpkt. E ik u .1, Smirn.. i¡. I 5 i j i l a Reí., c . ?
TRATADO
dieron la apología de las pasiones, no fundaron su vo, como lo eslá ordinariamente en estilo de legis­
doctrina sino en nn equivoco; confundieron las pasio­ lación.
nes con las inclinaciones necesarias para nueslra con­ 2 ° El hombrees naluralmenle celosodesu liber­
servación. Sin duda que seria una locura el querer tad; esta es un don de Dios; nos impone pues un de­
destruir nuestras inclinaciones naturales, puesto que ber en conservarla; ahora no existe sino de un modo
sin ellas no podríamos conservarnos; pero no es este imperfecloen un hombre esclavo de sus apetitos des­
el sentido de los moralistas que nos exhortan á com­ arreglados. La verdadera libertad consiste en la fa­
batir y vencer nuestras pasiones. Las inclinaciones cilidad natural ó adquirida de contenerlos en los h-
naturales son inocentes y legítimas, cuando no tien­ miles de la necesidad. En esle sentido decían los es­
den mas que al lin para que se nos dieron; el placer toicos, que el sabio era el único hombre verdadera­
que esperimentamos al salisfacerlas evidentemente mente libre. Para manifestará un hombre dominado
tiene por objeto nueslra conservación, pueslo que en por una pasión tiránica, decían los antiguos como nos­
estando cumplido este fin, si lo llevamos mas allá, de­ olros. No puede contenerse, no es dueño de sí mismo;
genera en dolor y tiende á nuestra destrucción. Aho­ sui impos cst. Con razón se han llamado las pasiones
ra bien, no damos á nuestras inclinaciones el nombre enfermedades del alma.
de pasiones, sino cuando son escesivas y nos perju­ 3.“ Todas nuestras inclinaciones son contra nos­
dican á nosolros mismos ó á nueslros semejantes. No otros y contra los demas , cuando son escesivas. Sí
se atribuye á nn hombre la pasión de la gula cuando tuviésemos un conocimiento mas perfectodel mecanis­
no come ni bebe, masque lo necesario; la pasión del mo animal, podríamos demostrar que todos losmovi-
juego, cuando no juega mas que por distracción y con mienlosimpetuosos délas pasiones tienden á la des­
moderación; ni ia pasión de la venganza cuando se trucción déla máquina2. La mayor parte de nuestros
contiene en los límites de una justa defensa. pesares provienen ó de la impoteuciaen satisfacer una
No se llama pasión la ternura filial, ni á la amis­ pasión que nos domina, ó de los remordimientos de
tad , porque estos dos sentimientos son legítimos y habernos entregadoá ella; ahora bien, el pesar por si
rara vez son escesivos; llamamos pasión la afición mismo es la mas funesta de todas las enfermedades,
mútua de los dos sexos, porque es escesiva con fre­ puesto que escapaz de producir el suicidio.
cuencia é ilegitima. Cuando dicen los moralistas que Una rápida ojeada sobre los efectos de las principa­
se deben combatir la? pasiones, entiende que se de­ les pasiones, basta para convencernos del perjuicio
ben reprimir todas sus tendencias escesivas; y como que nos traen á nosolros mismos y á la sociedad. Un
suele ser tarde para contenerlas cuando han llegado materialista se ha propuesto manifestarlos detenida­
al esceso por los malos hábitos, no hacen mal en aña­ mente 2. El aulor de la regla de los deberes que inspira
dir que el hombre debe moderar lodas sus inclinacio­ la naturaleza á todos los hombres, ba tratado esla
nes para impedir que degeneren en pasiones. misma verdad con mayor eslension. Nos limitaremos
Aun algunos de los filósofos que se levantaron con­ á atraer reflexiones de los dos.
tra esla moral, qne entendían mal, convinieron en
que es necesario establecer enlre las pasiones una
justa armonía, equilibrar la esperanza con el temor, Examen délas pasiones principales: el orgullo y la
el honor con el amor de la vida, la inclinación al pla­ ambición.
cer con el Ínteres de la s a l u d Dieron en otras pala­
bras la misma lección que lodos los moralislas. Para En primer lugar, el aprecio de nosolros mismos no
verificar esla armonía, se nos han dado el sentimien­ es reprensihle, ruando se limita á preservarnos de ac­
to moral, la conciencia, la ley natural. No necesita­ ciones capaces de envilecernos, y nos inspira senti­
mos muchas pruebas para demostrar que combalir mientos dignos de un ser racional, creado á imagen de
las pasiones es un deber de la naluraleza, y que los fi­ Dios, destinado á la felídad eterna, objeto de los cui­
lósofos se han estrellado malamente conlra esla moral. dados de su Providencia; entonces es un principio de
1." F.s una de las primeras lecciones que dió Dios virtud, un preservativo contra el crimen. Si degene­
al hombre. Cuando Cain meditaba nn crimen por en- ra en orgullo, noscie^a para no ver nueslros defectos
\¡dia, le dijo Dios». ¿Por qué te entregas á la cólera? v nos hace injustos con nuestros semejantes; nos inspi­
¿Por qué eslá lu semblante abatido? ¿Sí obras bien no ra la vanidad, la ostentación, la presunción, terque­
tendrás recompensa? y >i mal, ln pecado «e levantará dad, la dureza para con nuestros inferiores, la suble­
contra tí? Sujetarás tus inclinaciones y serás señor vación conlra loda clase de autoridad, etc. Cierta­
de ellas -, o mas bien sujtta tus inclinaciones y se' se - mente que estos defectos no contribuyen ni á nueslra
ñor de ellas; aqui está el futuro en lugar del imperatí-
I Del hombro por J I’. Mnrnl.. toin. 2, I a. |> *9:
l P e n s a m ie n t o s f ilo s ó f ic o s u. ». I. 4, p. 81,
á títfn. «• «, ▼ 0. i s»si social lom l . c 11
DE LA RELIGION- 391
pvrfeccion, ni á nuestra Felicidad, ni á la ventaja de la de la pusilanimidad, del espíritu de servidumbre, y
sociedad. La ira y la venganza son el efecto ordinario de la criminal complacencia cou los perversos- En la
del orgullo; ¿do cuántos crímenes no ha sida origen tercera parle de nuestra obra, vengaremos á la moral
el amor propio mal entendido? : evangélica de todas estas odiosas imputaciones; pro-
Es natural desear el r,precio de nuestros semejan- ■haremos que ba producido efectos enteramente coü-
lc>, pero si este deseo es ciego y escesivo, nos sujeta á traños; que Jesucristo en sus lecciones ha guardado
la opinion de otro, á los errores v á los vicios de aque­ «vacíamente el justo medio que la filosofía nunca co­
llas con quien vivimos; nos espone á que nos enga­ noció ni observó.
ñen los aduladores. Conocemos de tal modo su ridi­
culez, qtjí* cuanlo mayor lo tenemos, mas tememos en §■ 1H
manifestarlo* Aliméntalos proyectos de ambición y el
fausto destructor de las sociedades. Si el amor de la La acaricia >j la envidia.
gloria inspiró algunas veces grandes acciones, tam­
bién lia producido otros grandes crímenes. Un hombre que no emplea masque medios hones­
»E1 orgulloso, dice el aulor del Sistema social, lleno tos y legítimos para aumentar su fortuna, y que hace
di1 estimación de sí mismo, desea la de los demás, un uso laudable de los bienes qne posee, nunca será
mientras qne la rechaza ó sofoca sin cesar. El apre­ acusado de avaricia ni ambición. Pero cuando ha lle­
cio es un afecto, y los hombres no pueden amar al gado á ser una pasión el deseo de las riquezas, no solo
que tos humilla-, de loque vemos que el Orgullo des­ le conduce á la injusticia, al crimen, á la ba e/a, á la
truye el objeto que se propone, y se espone al des­ dureza con ¡os miserables, sino qne degenera muchas
precio ó al odio. La vanidad, la altivez, la presun­ veces en una especie de locura. En avaro que liene
ción, la terquedad, la arrogancia, no son olra cosa entrañas de hierro y mi corazón de bronce, es un per­
que un vano orgullo presentado de diverso modo. La ■sonaje odioso y despreciable. Cuando Jesucristo cano­
fallado educación, los modales ¿ Ii t o s , la fatuidad, nizó en el Evangelio la pobreza de espíritu y de cora-
el desden, nos espolien al di io o á la risa del pú­ zon, sus razones tenia: sabia á quién hablaba, y has­
blico....... ta qué punto dominaba la avaricia ;i los judíos. Si se
*>La ambición S ser laudable, debería estar funda­ ha abusado algunas veces de s-i máxima , por eslo ni
da en el deseo de ser úlil al género humano, y en la es menos sólida ni sabia.
conlianza de poder conseguirla; por consiguiente no «La pasión por las riquezas, dice nuestro filósofo,
eslá fundada masque en la vanidad que á nada con­ (tasion qne tantos gobiernos parecen est ilar en todos
duce. El orgullo de los principes, la vanidad pueril de los corazones, tiende visiblemente á desatar los vín­
ios grandes, el entusiasmo por un Uonor quimérico, culos sociales, á envilecer las almas, á hacerlas ve­
la pasión por pequeneces efectivas que se tienen por nales, y á sofocar el sentimiento del honor. La rapa­
cosas grandes; iiéaqui las causas despreciables que cidad de los príncipes es la causa de las injusticias y
perturban á cada paso á las naciones, Ningún hom­ violencias que ejercen sobre sus súbditos; la avari­
bre liene derecho para lener aprecio de. si t si noes cia de los ciudadanos es la verdadera fuente de les
utilála sociedad: cualquier otro apreció 110 es mas robos, de las rapiñas, de los fraudes, de las disensio­
que una sanidad y tontería. nes que vemos reinar.
Después de úna censura lan severa y tan justa del i No recae parte de esla censura sobre las sabias
orgullo, nos deben admirar las declamaciones de la especulaciones con que se esfuerzan en probar que
mayor parle de los filósofos conlra las lecciones de hu­ el comercio, la industria, el espíritu calculador, la->
mildad que Jesucristo dio en el Evangelio. Segun ellos riquezas son la fuente de la felicidad, de la virtud y
mandó la bajel», el desprecio de si. la vileza de ca­ de la prosperidad da las naciones?
rácter que ahogan en el hombre loda la energía y lo­ Si es un vicio la avaricia, la prodigalidad esotro
da la virtud. El autor del sistema social no parece es­ d 'ledo. «Por su prodigalidad, continúa el autor, ve­
tar curado de esta preocupación, sLa bajeza, dice, la mos á tantos cometer violencias y delitos; la ava­
abyecion del alma, el espíritu de servidumbre, la re­ ricia y la rapiña sirven entonces de alimento á 1a
nuncia de sus legítimos derechos y de las luces de su prodigalidad. No hay medios, por bajos y odiosos que
razón, el sacrilicio de !o que uno se debe á si mismo y sean, de que no hagan uso, para tener con qué soste­
á su pais no son virtudes sino para los déspotas que ner un lujo insensato.
degradan á los hombres, y para los impostores que Entre los panegiristas de las pasiones, ninguno ha
los engañan». ideado justificar la envidia ó los celos; por el con­
Loque se quiere saber es si las lecciones de Je-u- trario, los filosofes declaman cuanlo pueden contra
cristo han producido en el mundo los perniciosos efec­ este vicio odioso. Todos deploran sos efectos, lodos
to; que resultan de la bajeza dealma, de la adulación, temen ser sus víctimas. Sí es justa esla queja, el nn-
392 TU ATADO
tuero de los culpables es grandísimo, y quizá la ma­ vado á su colmo para contentar la avidez de las san­
yor parle podrinn estar enlre los acusadores. El guijuelas <íque el hombre se entrega, etc., lales son
envidioso, como observa nuestro moralista, él mis­ las plagas con que atormento el placer á las naciones
mo se atormenta sin piedad; es un buitre que se de­ que queman incienso en sus aliares.
vora; de sus entrañas corroídas no salen mas qne la «El libertino, dice el filósofo que copiamos, em­
maledicencia, las calumnias, las discordias y el brutecido por sus inmundos placeres, para nada sir­
odio. Es triste que los talentos mas apreciahles, por ve; solo procura enervarse y hacerse inútil á los de­
olio lado se hallen muchas veces infectados de este mas. El hombre avasallado por los placeres de los
veneno. sentidos, no conoce mas bienestar que aquel que le
Contenida por la equidad, reprimida por la ra­ degrada. No hay decoro ni freno para una jóven que
zón, la envidia lan naiural al hombre, se convierte se acostumbra á despreciar el pudor: llega á odiar
en emulación, senlimienlo laudable y úlil para la so­ el trabajo que bastaría para su decorosa subsisten­
ciedad. Hace que germinen la actividad, la indus­ cia. Una mujer que baya roto los vínculos conyuga­
tria, los talentos, el genio, las virtudes. Pero desde les, únicamente ocupada de sus intrigas, no puede
la emulación á la envidia, el tránsito es casi imper­ pensar en sus deberes. Bajo cualquier pnuto de visla
ceptible; es fácil no conocerse y engañarse en este que se considere el libertinaje, todo nos prueba que
punto. estravía el espíritu, pervierto el corazon, debilita
las facultades del cuerpo , y con frecuencia conduce
§• iv. al crimen.»
A pesar de esto, hombres que se honran con el
Ln coluptuotidad ó el amor def plaeer,
nombre de lilósofos se han atrevido á bacer la apolo­
¿Podremos condenar el deleite sin desagradar á los gía y hasta el elogio de esla pasión, declamando con
modernos epicúreos? «Todos los sabios, dice un jui­ amargura contra los preceptos de castidad, de conti­
cioso moralista, lodas las historias,1a esperiencia nencia y de mortificación de los sentidos, que nos im­
continua de lodos los días demuestran que no hay pone la moral cristiana. Nos avergonzamos de volver
tiranía mas odiosa que la de la mujer sobre el hom­ á copiar sus espresiones; á pesar nuesiro nos hemos
bre que se deja prendar de sus encantos; solo puede vL-to obligados á copiarlas una vez; no escribieron
querer lo que ella quiera. Es necesario que se adap­ cosas tan escandalosas los cínicos y los cyrenáicos.
te á sus gustos, a sus aversiones, á sus enemistades, Con mas sensatez pensaban los estoicos y los plató­
que se someta ciegamente á sus caprichos y á sus fu­ nicos; reputaban el deleito como una pasión viciosa y
rores. Es inconcebible con qué bajezas se envilece, funesta; asi lo atestigua Cicerón al dar razón del cul­
y losescesos hasta que es capaz de dejarse arrastrar to de Venus; se deificaron, dice, hasta las pasiones,
conlra sus verdaderos sentimientos. Sacrificará á sus porque solo un poder divino puede moderar sus efec­
amigos mas queridos y mas útiles, si tiene poder, y tos. Asi se consagraron los nombres del amor del de­
concederá sin vacilar, la cabeza de los que mas leite de Venes aunque son vicios contrarios á la
quiere y ¿precia. No hay necesidad de exagerar es­ naturaleza, á pesar de lo que dice el epicúreo Velejo
tos rasgos para probar que no queda ningún resto porque la tiraniza imperiosamente.
de liherlüd en los que se entregan á amores desorde­
nados, Los mas fuertes pierden cím ellos lodo su va­ §• V.
lor y son imperiosamente dominados. Los mas libres
sienten el peso de sus cadenas; esla es una espresion L a intemperancia, la venganza y la cólera.
que les es muy familiar; y sin embargo , eslos hom­
bres en los que no muere el amor á la libertad, has­ El hombre, ser inteligente, que se conoce y que
ta se complacen en su esclavitud, la cantan, y se la- se ama, que naturalmente desea su conservación v
nienlan de ella sin aborrecerla ■». su bienestar, ¿no peca contra si mismo y contra la
Para Irazar un cuadro de lodos los efectos de esta dignidad de su naturaleza, cuando se espone á los re­
funesta pasión, se necesita un pinrel mas atrevido sultados de la gula y de la intemperancia? El desar­
que e! nuestro. La violación de los sagrados com­ reglo de la salud, el olvido de los mas importantes
promisos del tnalrimotiio, la introducción en las fa­ deberes, la negligencia de los cuidados domésticos, la
milias del odio y de las disensiones, el envilecimien­ debilidad de la razón y muchas veces un embruteci­
to y degradación de la especie humana, la carga miento absoluto, son las consecuencias ordinarias de
para la sociedad de los desgraciados frutos del des­ la sensualidad y de los placeres de la mesa. Muchos
orden, el desprecio de los deberes de la paternidad, antiguos enseñaron sobre estos puntos una moral lan
los furores de los celos y de la vengnuzi, ol lujo lie— rigorosa como las máximas del Evangelio. El misino
i I* ros- «Je los deberes. ete,,t 3. «• l í.p. sst. Epicuro, si se cree á sus apologistas, aconsejaba la
DE LA RELIGION. 303
represión de todas las pasiones capaces de alterar las zarse del mal que nos hace, anunciaunasuperioi idad.
facultades del alma y la salud del cuerpo: se dice que una fuerza que esle mismo enemigo se ve forzado á
muchos discípulos suyos fueron modelos de templan­ reconocer. Tal es la venganza de que tiene derecho á
za y de frugalidad. Éstos nuevos platónicos volvie­ alabarse un alma verdaderamente noble. Si son cua­
ron á honrar las antiguas máximas de Pilágoras; al lidades apreciahles en la vida social la paciencia, la
leerá Porfirio, sobre la abstinencia, se duda si es­ dulzura, la indulgencia y la paz; un humor quisqui­
te tratado lo compuso un religioso de la Trapa ó de lloso, impacientemente inimitable es un vicio con­
Sepsfonds. trario á nuestra felicidad y á la de los demás.
Los placeres del hombre, dice el aulor del sistema lié aqui un brillante homenage tributado por un
social, no son conformes con su naturaleza masque incrédulo á la sabiduría de las máximas de Jesucris­
cuando eslán en armonía con la razón que debe diri­ to. Bienaventurados tos pacíficos, porque ellos serán
gir lodas las acciones de su vida. Solo la razón se llamados hijos de Dios. Malaventurados los mansos
diferencia de las bestias; y se confunde con ellas porque ellos poseerán la tierra. Sed misericordiosos
cuando no hace uso de su fuerza y de su inteligencia como vuestro padre celestial. Aprended de mí á ser
para procurarse una felicidad durable que debe siem­ mansos y humildes de corazon, y hallareis Irt tra n ­
pre preferir á placeres momentáneos. quilidad de vuestra* almas, etc.
Cuando la filosofía empieza desnaturalizando al
hombre para rebajarle al nivel de los brutos, dándo­ §• VI.
le solo, como á aquellos, por único principio de sus
acciones la sensibilidad fisica, suponiéndole arrastra­ La pereza y la ocios idad.
do invenciblemente por el instinto y por la inclina­
ción del momento, en qué ha de apoyar las reglas de Debemos i lá suciedad el empico de nuestras l¡i-
una moral razonable? Fundar la moral evangélica cullades y de nuestros talentos; ;,si nada hicieran los
cuya verdad conocen los filósofos, en los principios demás por nosotros, cómo podríamos subsistir? ¿Es
del epicureismo, es una contradicción y un rasgo de justo aprovecharse de sus servicios, y no prestarles
hipocresía que solo puede engañar á los que no dis­ ninguno? La ociosidad y !a molicie que hacen al hom­
curren. bre inútil y frecuentemente pesado para sus seme­
Basta considerar los sintonías de la cólera para jantes, son una continuada injusticia. Desde luego se
comprender la necesidad de reprimirla. Asustar á echa de ver el daño que causa al pueblo; la aversión
nuestrossemejanles no es el mejor medio de agradar­ al trabajo, único medio de subsistencia que tienen
los ni de servirlos. Cuando un hombre está agitado aquellos cuya fortuna es limitada, los reduce pronto
por los movimientos impetuosos de la cólera, no co­ á la necesidad ó de mendigar \ergonzosamente, ó de
noce deberes, virtudes, ni decoro; es tan capaz de buscar en el crimen lo; recursos que podrían procu­
convertir su furor contra sí mismo como contra los rarse por medio de una honrosa ocupacion. Mas no
que cree que le han ofendido. El deseo de conservar­ produce efectos menos funestos la ociosidad en los
nos, de alejar lo que puede dañarnos, de proveer á grandes.
nuestra defensa, puede escilar en nosotros una agi­ Cuando hombres sin talento, sin actividad, sin in­
tación momentánea; mas si la razón no viene á cal­ terés por el bien público, se encuentran dueños de
marnos, hay peligro de que este deseo sea injusto, y una gran fortuna ó revestidos de grande autoridad,
nos haga buscar el mal de otro, anles que nuestro eslán á merced de las almas serviles y bajas que los
propio bien. No se concibe cómo la mayor paite de rodean y solo son esclavos de los que jos sirven; re­
los antiguos lilósofos pudieron autorizar la venganza, ciben ciegameute lodas las impresiones que se les co­
y mirar como una debilidad el perdón de las injurias. munican, no ven, no oyen, no conocen, uo obran
No opina asi nuestro moralista antireligioso. E l mas que por medio de otro. ¿Pueden ser justos al
hombre implacable, dice, semejante á las implaca­ rehusar ó conceder sus gracias, su amistad ó su odio,
bles divinidades de que puebla al Olimpo la supers­ y en la elección de sus confidentes y de sus protegi­
tición, nada puede tener de común con los demas dos? Ninguna cosa tiene valor á sus ojos si no sirve
hombres. Si una baja vanidad nos arrastra á la ven­ á sus placeres, y cuando el único recurso para evitar
ganza, una nob'e fiereza nos sobrepone á las injurias el fastidio son los placeres, no suelen ser muy deli
y nos las hace olvidar. Sí la venganza es el plaen de cados en su elección.
los dioses, el perdón de las injurias es el placer de las Un padre de familia, dice perfectamente nuestro
almas humanas, sensibles y verdaderamente grandes. filósofo, puede por su indolencia causar la desgracia
El odio es un sentimiento demasiado incómodo para de loda su posteridad. Un ciudadano voluntariamen­
residir largo tiempo en un corazon generoso. Obligar te inúlil para su patria, es un zángano que se apro­
3nuestro enemigo por medio de beneficios á avergon­ vecha injustamente de! trabajo de l í ' abejas. U Uo!-
394 TUA TADO
gazanería y la incuria son criminales, en razón de cin. i .* Los desafiamos a demostrar las relaciones de
los perjuicios que ocasionan á los demás. La ociosi­ su moral con los principios del materialismo, que lo­
dad lleva en sí misma su castigo por el fastidio en que dos siguen mas ó menos paladinamente limitándonos
nos sepulta; cuanlo menos ocupado eslá el hombre, á un soto ejemplo, preguntamos porqué razón un hom­
mas trabaja su imaginación en crearse distracciones bre opulento y dichoso puede creerse obligado á tra­
y quimeras. La ociosidad es la verdadera causa de bajar en el bienestar de sus semejantes, cuando él
los crímenes y de la corrupción de las costum­ mismo pueda gozar de la felicidad prodigando á sus
bres. placeres las riquezas que posee. Sino cree en Dios ni
El libertinage, la intemperancia y el juego, son los en el alma, ni en la \¡da futura, ni en el destino moral
recursos que emplea el hombre ocioso para sustraer­ del hombre, cuál puede ser su moli\o? liemos de­
se del faslidio que le persigue. Una filosofía poco so­ mostrado mil veces que no tiene ninguno. No basfa
ciable aconsejaba al sabio que se alejase de los nego­ moralizar ligeramente, es necesario probar que esla
cios, y viviese solo para sí: pero la razón y la equi­ moral nace tan directa, tan evidentemente, del fondo
dad mandan al ciudadano trabajar, ser úlil á su« se­ del materialismo como del sistema religioso. Todos
mejantes, ocuparse de su bienestar, y contribuir á nuestros oráculos lo dicen, pero ninguno lo prueba.
él con todas sus fuerzas; solo lees licito vivir ocioso •2 ° El autor de¡ sistema social, lejos de hacerlo,
cuando se halla en la imposibilidad de hacer hien á eslá en evidente co'iiradiccion consigo mismo. Sien­
sus conciudadanos. ta por principio que en materia de moral, cuando se
Esla filosolia poco sociable, era, sin embargo, la de habla de la naturaleza, debe entenderse la del hom­
Epicuro, que en la actualidad tanlo se alaba: un mo­ bre tal cual es; que esta le obliga á buscar siempre
ralista que nos enseña otra, es poco consecuente ó es­ su interés, su felicidad y lo que puede hacerle dichoso:
tá espueslo á la censura de todos sus cofrades los in­ que esta felicidad ó este interés varía, segun lacons-
crédulos. tilucion y el temperamento de cada individuo, puesto
que no es olra cosa la felicidad que el placer conti­
§• Vil. nuado i . Sentado esto razonemos.
Contradicción tle Itt moral tle los materialistas. El deber ó la obligación rnoral es, pues, para mi.
corno para cualquier otro individuo, la necesidad de
Hé aquí, se dirá quizás, nn fenómeno bien singu­ buscar mi interés, mi placer, y lo que puede haceime
lar. El aulor de la regla de los deberes qne la natu­ feüz. La virlud consiste para mí en todo lo que pue­
raleza prescribe á lodos los hombres, que sacó del de procurarme dicha ó placer continuado. Luego, si
Evangelio el fondo de su moral y el autor del Siste­ por la constitución de mi temperamento, encuentro
ma social que únicamente apoya la suya en la natu­ un placer continuado en la ociosidad, en la injusticia,
raleza, están, sin embargo, de acuerdo sobre les vi­ en la ingratitud, en la perfidia, en la venganza, &c.
cios y las virtudes, sobre los deberes de la vida social, cumplo con mi deber y con la obligación moral en­
v sobre la necesidad de combatir las pasiones. Luego tregándome á el las; eslos pretendidos vicios son para
es injusto acusar á nuestros filósofos de enervar, de mí virtudes, pueslo que me proporcionan el placer,
desfigurar, de anonadar la moral; si algunos son cul­ esla es la moral de La Métrie.
pables por esto, otros están inocentes: no hay pues En vano se me objetará que estos son crímenes,
razón para atribuirlo á todos sin distinción. que turban la tranquilidad de mis semejantes, que
Respuesta. Nada es de admirar en los filósofos; me atraen sn odio y su desprecio, &e., pues mi natu­
las inconsecuencias y las contradicciones nada les raleza, lal cuales, me hace encontrar mas placer y fe­
cuestan; jamás se han podido conciliar ni enlre ellos licidad en la injusticia y en la venganza, íce., que en
ni consigo mismos. la obstinación y aprecio de mis semejantes; estoy
Parlicndo lodos del materialismo los unos romo la obligado á buscar mi felicidad, no ¡a suya, mi ínte­
Métrie, fl autor del libro del espíritu y del hombre, res, no el suso, tal es mi deber; soy virtuoso, no soy
el de la Historia de los europeos en las Indias, el pe­ culpable.
queño maestro filósofo, etc., enseñaron una moral El autor juega con las palabras, cuando dice que el
abominable, digna de los establos de Epicuro y del gran secreto en moral, consiste en conciliar la utili­
tonel de Diógenes; fueron rinceros, y razonaron con dad con el deber, ¿llav otro deber moral que mi pro­
lógica. Otros, avergonzados de esle escándalo, y ce­ pia utilidad?
losos del honor de la secta, se cubrieron con la más­ 3.° No admite moral religiosa, moral apoyada e"
cala de Zenon, predicaron el estoicismo, y copiaron la volnntad de Dios, porque la idea de esle y de stis
la moral cristiana, declarándose contra el Evangelio; preceptos varia en los diversos países del glolw -.
estos «t n los hipócritas del filosofismo. 1 Sis!, social tomo 1. c. i, 6, S
No nos hemos dejado deslumbrar por esle artifi — i Sisl social, t. 1. c. 3, p. SCi.
I)E LA RELIGION*. 395
Ahora hien, apoyándola en la naturaleza del hombre, Respuesta. Qué pretende este autor con estable­
varia la moral no solo segnn los diversos caprichos de cer una justa armonía enlre las pasiones, equilibrar
los filósofos, sino segun la naturaleza ó el tempera­ la esperanza con el temor, el honor con el amor do
mento particular de cada individuo; lo qne para mí la vida, el atractivo del placer con el aprecio de la
es una virlud y produce mi felicidad, es para mi ve­ salud? Cuando las pasiones estén amortiguadas las
cino un vicio y una desgracia, por su temperamento unas por las otras, y sean tóbrias por su n útuo con­
diverso del mió. Luego al razonarla Métrie y los de­ trapeso, producirán también hombres extraordina­
más como lo han hecho, estuvieron lógicos; mas el rios? No habia necesidad de criticar tanto á los mo­
autor del Sistema social fue inconsecuente. ralistas, para dar en el fondo la misma lección que
La pomposa moral que él publica no se deduce de ellos.
los principios que estab'ece, y está evidentemente sa­ Ridiculiza al devoto que se atormenta como nn
cada del Evangelio. penado, para no desear, querer, ni sentir nada y
afirma qne llegaría á ser un verdadero mónstruo si
§. VIII. lo consiguiese*.
Es posible corregir el carácter natural? Este rasgo satírico induce á error. La religión no
manda no desear nada, sino moderar el deseo, nes
Segun otros, es inútil querer destruir las pasiones: prescribe el amor de nueslros prójimos, de nuestros
fl hombre ni puede mudar su caracler ni cambiar su hermanos, de nuestros amigos, y hasta de nuestros
temperamento '• enemigos; pero quiere que no amemos nada con es -
1.* Aun cuando fuese exacta la comparación, se­ ceso v contra el órden; nos exhorta no á no sentir
ria falsa sin embargo la consecuencia; sino se puede nada,"sino á moderarla sensibilidad y la inclinación
cambiar enteramente el temperamento, con esfuer­ al placer, á sufrir con paciencia el dolor. Su lenguaje
zos continuados se puede corregirte hasta cierto gra­ es el de la razón y el de la naturaleza no depravada;
do; muchas personas logran vencer repugnancias ri­ los estóicos llevaban mucho mas lejos el rigorismo; á
sicas ó morales qne les parecen insuperables. ellos y no á los devotos debería dirigirse la censura
2.° No se trata de destruir las pasiones, sino de del autor.
reprimirlas: el mismo autor cita ejemplos de hombres
que ocultaron largo tiempo las pasiones que los domi­ & IX.
naban; si hubiesen obrado por un motivo mas noble,
We/lrxtones de algunos filosofus.
su victoria habria sido mas segura. No es un crimen
haber nacido con pasiones, sino cederá ellas.
Conviene en que hay devotos queno creen quesea
Si muchas veces creemos que hemos vencido nues­
necesario aborrecerse cruelmente para amar bien á
tras pasiones, dice el mismo filósofo, es porque la
Dios, que tienen una devocion agradable y una sabi­
mas violenta ha absonido todas las demas.
duría muy humana; y deduce de aquí que lambien
Esto no es siempre cierto. No son pasiones la reli­
sigue la piedad la ley del temperamento. Se ñola, di­
gion, el decoro, la justicia, el amor propio bien en­
ce, muv sensiblemente su influencia en el mi-mode-
tendido; ahora bien, continuamente nos sirven para
volo; ve segun eslá afectado un Dios vengador ó mi­
(lomar v tener á raya las inclinaciones vehementes.
sericordioso, los infiernos ó los cielos abiertos; tiem­
Si cada uno de estos motivos lomados en particular,
bla de lerror ó se abrasa de amor; es una liebre que
no baslase para reprimir una pasión violenta, se
liene sus accesos de calor y de frió3.
puede reunirlos; y entonces por qué no habrían de
Supongamos por un momento quees exacto este
ser lan poderosos como las razones de interés y «le
cuadro trazado por la imaginación. También hay oíros
ambición que obligan á tantos hombres á contener­
devotos que, menos dominados por el temperamento,
se, á vencerse, á aparentar mas moderación de la
ven constantemente las cosas como son: un Dios ven­
que tienen en realidad? Es uní moral infame enseñar
gador del crimen, y remunerador de la \ irtnd, mi­
lo contrario.
sericordioso para todos los hombres; el infierno abier­
Al autor de. los pensamientos filosóficos no le pa­
to para los malos, el cielo preparado para los juslos;
rece bueno considerar las pasiones siempre por su
todo lo esperan de Dios, y lo temen lodo de su prc-
lado ilébit: solo las pasiones, dice, pueden elevar al
piadebilidad. Estos son indudablemente los verda­
alma á grandes cosas; sin ellas no hay sublimidad ni
deros sabios ; por ellos pues se debe formar juicio de
en las costumbres ni en las obras... Las pasiones
amortiguadas degradan estraordinariamente á los la religion y de la piedad.
¿Pero no se podria hacer recaer sobre los filósofos
hombres4.
1. Dic. filos. Caracler Cuestión sobro la Enciclopedia 1. Ibid. u. 4.
í. Pensiimipntns filosóficos, n. S.
el mismo artículo.
!. Pensamientos filosóficos, n. J, ?. S. i. Ibid. n. xj.
TOMO I. ~
íilKí tratado
1*1 ridiculo que quieren arrojar sobre los devolos? MI emanada de ia autoridad di\ina, y la moral filosófi­
temperamento, la edad, el hábito, la conduela deci­ ca, es cuando hay necesidad de entrar en el porme­
den ordinariamente del sistema 'pie sigue un li'Ósolo nor de los deberes dei hombre. Nada le prescribe la
y del tono de sus escritos. Tal que en ta juventud y segunda bacía Dios á quien no conoce , ni para con­
con e! fuego de las pasiones compusiera libros ohsce sigo misma, porque lo desnaturaliza. {Jándole por
nos, hab'aria con mas decoro en edad madura; el que única regla de sus deberes la utilidad, le deja en ab­
otras veces fue deísta, porque este era el sistema á soluta libertad de confundir siempre aquella con la
la moda, se baria ateo, porque desagradables acon­ pasión que le domina. ¿Eslá mas dispuesto á cumplir
tecimientos agriaran su temperamento, ó porque le con los deberes sociales el hombre sometido á los de­
remordieran los recuerdos de lo pasado. Las vicisi­ beres de la religión y qne liene imperio sobre sí mis-
tudes personales tanto prueban contra la devocion, i id o ? ¿Cuál de los dos la servirá con mas celo, el ciu-
como contra la filosofía, ‘ dadano que la mira como nna manada de lindos reu­
» No ignorábamos por cierto, dice la Enciclopedia f, nidos por acaso y por instinto de la necesidad, 6 el
que sin pasiones vehementes y vivas, sin un fanatis­ que la cree instituida por una providencia sabia y
mo moral ó religioso, no so i capaces los hombres de bondadosa que formó al hombre para la sociedad, é
grandes acciones ni de grandes talen tos, y que de con­ hizo depender de ella la perfección, las virtudes y la
siguiente no se deben eslinga ir las pasiones; pero el felicidad humana?
fuego es un elemento esparcido en todas Ies cuerpos, Por seguir sus principios, cayeron los filósofos en un
y no debe estar en lodos ni en la misiua cantidad, ni esccso, que bastaría para contenernos, si estuviéramos
con la misma acción, es necesario conservarlo, mas próximos ¿ extraviarnos. Deslumbrados muchos por
no se deben ocasionar incendios.» «Los moralistas la máxima, de que nada hay mas lili lal hombre que
mas independientes de la opinion, mas bien que des­ la libertad, que esla es para la felicidad el mas esen­
preciar las preocupaciones , las cambian : la mayor cial de todos los bienes; convencidos por otra parte
jarle no pueden salir de Esparta ó de ltoma donde de que. no puede subsistir con la desigualdad que hay
eran pasiones necesarias una gran fuet/.a y una gran enlre los hombres , dedujeron que esla desigualdad
actividad: si salen de eslas dos repúblicas, es para y el estado social que es su consecuencia necesaria,
encerrarse en los límites de olro órden igualmente es- noes el estado natural del hombre , sino un estado
traño ni nuestro, á nuestra situación, y á nuestras conlrai ¡o á !a naturaleza. Si seadmile esta consecuen­
costumbres. Los filósofos querrían encender el mundo cia, hay alguna institución social, algún lazo de su-
desde el fondo de sus gabinetes, é inspirar un entu­ hordidacion , a’guna clase de autoridad que se deba
siasmo funesto al género humano; son como las damas respetar? De. ella se sigue que si el hombre cree con­
romanasque desde el anfiteatro exhortaban á los gla­ veniente formar una sociedad conyugal, será única­
diadores á combatir basta la muerte.» mente por su placer y por su utilidad presente, que
Algunos de ellos tienen ademas otro defecto : quie­ puede disolverla, volverla á formar, y cambiar su ob­
ren dar al mundo la ley que les impone su caracler, jeto cuando le plazca. De ella se sigue que la autori­
establecer para todos y para siempre la regla que les dad paternal no liene mas fundamento que las nece­
conviene en el momento en que escriben, veo al or­ sidades pasageras de los hijos; y desde el momento
gullo que les dice: no saldrás del círculo que te be en que puedan pasarse sin los cuidados y la tutela de
trazado. Un hombre de pasiones vivas y turbulentas sus padres, tienen derecho á sacudir su yugo. De ella
qne no las refrenase, querría hacer despreciables se sigue que níngunaautoridad política puede estable­
lodos los estados en que los hombres son mode­ cerse sino por una convención libre de los miembros
rados. Jamás se acordará de que el exajerado amor de la sociedad ; que aun cuando esté establecida y
de la libertad en Atenas, el délas riquezas en Car- apoyada en una larga posesion, el día que nosdisgus-
lago, el de la guerra en los pueblos del Norte, per­ temos de ella, podemos derrocarla y entrar ene! ple­
dieron á las dos anliguas repúblicas, ó hicieron de los no derecho de la independencia primitiva que natu­
godos y de los normándose! azote de la humanidad.» ralmente tenemos. Todas eslas consecuencias se de­
ducen directa y necesariamente del principio de la
« a ip a o iD 23. igualdad natural; no se puede acusar á los que las sa­
US I.O S P R IN C IP * L F S B E B E R E S Q tE LA L E Y N A T LR a L IMPONE caron de malos razonadores.
A L ll(m i!R E PARA CON LA SOCIEDAD,
Despues de despojarnos de la libertad humana y fí­
sica, sometiéndonos al imperio de ta fatalidad, eslos
juiciosos doctores han querido sin duda librarnos de
i.a moroí tlt los filosofo* es fulsa rn lodos í h j puntos.
ella, quitándonos todas las trabas. Graciasá esla lu­
Sí alguna vez se nota la diferencia entre una moral minosa lílosoíia, podemos entrar cuando nos plazca
1 Enciclopedia a rt. Hontsto. en el goce de lodos los derechos de la pura animali­
Dl£ LA RELIGION. 397
dad, en el de la libertad original conlra la que Dios y bras, no bebieran pasado adelante, y nos hubieran
los hombres poderosos no lian cesado de comeler alen- evitado el trabajo de seguirlos en sus frívolas teorías.
lados : libertad de creencia y de conducía , libertad Entendemos por naturaleza del hombre las incli­
civil y política, libertad en el matrimonio, en la edu­ naciones , las facultades, las necesidades y las pro­
cación de los hijos, en el oso de nuestras facultades piedades qne Dios le dió al crearle, y el lin que se
y de nuestra industria , libertad absoluta y sin res­ propuso al dárselas. Cuando se sirve de eslas faculta­
des cen arreglo al fin para que Dios se las dió, hace de
tricción.
Para a p r e c ia r debidamente esle sistema basta lia— ellas nn uso muy natural; si en contra de eslefin,obra
cer una pregunta ¿En qné período de la sociedad es en oposicion con Ir. naluraleza. Si Dios le creó al hom­
mas capaz de libertad el hombre? ¿Cuando liene cos­ bre para que viviese errante, aislado, hecho nn sal­
tumbres v virtudes, ó cuando lo ha corrompido y de­ vaje como las bestias, la sociedad en que actualmente
pravado el lujo?.... Nunca se oye con tanta fuerza la vive, y lodas las instituciones sin las que esta no
palabra libertad, como cuando el hombre se ba he­ puede subsistir son contrarias á la naluraleza. Mas
cho indigno é incapaz de ella. Aun cuando pudiera si quiso que los individuos de la especie humana es­
tuviesen reunidos en sociedad, todos los lazos que sos­
subsistir entre el sencillo pueblo de los cam|>os, c¡ue
todavía conserva sus costumbres debería ser desterra­ tienen este eslado están en armonía con aquella, es
decir, con la intención del Criador y con las cualida­
da de las ciudades, continuos focos de corrupción. El
grito general de libertad es la señal que debe alarmar des que dió al hombre.
á la autoridad política y hacerla mover todos sus re­ Ninguna dificultad hay sobre Dios en el sistema de
sortes. Es un hecho constante en lodos '.¡en;pos y lu­ los ateos; todo lo que sucede es natural. puesto que
gares que los pretendidos vengadores de la libertad es una consecuencia necesaria de la esencia de las co­
sas. No puede hacerse ninguna revolución contraria
fueron siempre los autores ó las víctimas de la escla­
á las leyes generales del movimiento, que arrastra á
vitud.
Tenemos pues una ventaja que no debemos des­ lodos los seres; una cosa contraria á la naluraleza es
preciar; la misma marcha de nueslros adversarios nos una contradicción.
servirá de g u i a . Puesto que partiendo de un princi­ Mas de una vez hemos hecho notar que las diver­
pio falso llegaron al úlliiuo grado del error y de la de­ sas inclinaciones del hombre que le obligan á proveer
pravación ; sentando el principio de contradicción , y á sus necesidades, solo son naturales en cuanto son
discurriendo tan lógicamente como ellos, oslamos se­ moderadas; solo asi contribuyan á su conservación,
guros de encontrarla virlud, la sabiduría y la verdad. eslan pues en armonía ron la intención del aulor de la
Probaremos que por la volunladde Dios y la ley pri­ naturaleza que se las dió para esle fin. Cuando in­
mitiva es muy natural el estado de sociedad y de curren en esceso y degeneran en pasiones, dejan de
desigualdad, indisoluble el matrimonio, inalienable y ser nalurales; en esle caso lienden á la destrucción del
perpetua la autoridad paternal y sagrado é irrevoca­ que las tiene y sigue su impulso. Dios no se las dió
ble e¡ poder político. Esta será la maleria de cuatro para destruirse, ni para dañará sus semejantes. Cuan­
artículos relativos á las cuatro especies de sociedades do se dice que las pasiones son naturales al hombre,
que forman los hombres enlre sí, á saber, la natural, se entiende que tas inclinaciones capaces de dejene-
la conyuga', la doméstica y la civil y política. rar en pasiones son nalurales, pero no que el esceso
que las granjea el nombre de pasiones , sea conforme
ARTICULO 1. á ’a razón y á los fines de la naturaleza.
Segun la misma regla, entendemos por derecho
f i . ESTADO hk l a s o c ie d a d y m s ig u a l b a » ex t r í lo s
natural, la facultad ó el permiso que Dios concedió
IJOMBRKS ES C O N F O U B A L UEUKCHO NATURAL I ¿C LÁ I. F.S al hombre de ejecutar lal acción, sin quebrantar nin­
Si; ORI(íE>'? guna lev. Asi tiene el hombre el derecho natural de
hacer Indo loquees necesario para su conservación,
L sin perjudicará la de los demas. Dios, que quiere la
conservación de todos, á ningun particular concedió
Abuso de los términos n a t ir a l k z a y n a ti h a l. la facultad ó el derecho de conservarse por la des­
trucción de los demas, cuando no atenían á su ' ida. El
Cuando se propusieron los filósofos examinar esta hombre liene el derecho natural de procurar su bien­
cuestión, y probar que la desigualdad inseparable de estar, por lodos los medios que no perjudiquen al de
la sociedad civil es un estado contra la naluraleza, los demás; Dios que quiere el bienestar de lodos, no
hubieran debido preguntarse á si mismos qué enien- din á ningun individuo el permiso de buscar el suyo
dian por las palabras naturaleza y nafurat; quizá á espensas del de sus semejantes. Estas serían dos vo­
despues de lijar con claridad el senlido de eslas pala­ luntades contradictorias. Tal es la igualdad moral
:íí »8 TUATADO
que Dios estableció enlre los hombres, y de la que es de la sociedad, si Dios uo la hubiera establecido por
necesario partir, para lener nociones claras del dere­ sí en el momento de la creación. La sociedad, forma­
cho natural, de ia equidad y de la justicia. da voluntariamente, lio es contraria á losderechos del
hombre, ninguno los destruye, mas bienios asegura,
§11. lin la sociedad, el hombre cambia un derecho porotro
que le parece mas ventajoso; consiente en emplear sus
Definición del derecho natural en la Enciclopedia. fuerzas en el bienestar de los demás, bajo la condicion
de que eslos harán lo mismo con él; gana, pues, no
Los enciclopedistas definieron el derecho natural pierde. ¿En qué senlido puede ser contrario al dere­
diciendo que et lo conforme con la voluntad general cho natural este contrato?
de lodos los hombre*. La voluntad general es sin duda Es cierto que no se concibe ninguna fuerza obliga­
el órgano infalible del derecho natural, pero no su toria, sino se supone siempre una ley natural ante­
fundamento; uo son una misma cosa Ia ley y su in­ rior, que obligue al hombre á cumplir su palabra y
térprete. La voluntad humana sea general, sea par­ á observar sus compromisos. Puesto que el hombre
ticular, 110 puede constituir derecho, sino en cnanto puede formar este contrato para su bien, con mas ra­
es justa y razonable: existe pues una regla anterior zón Dios ba podido adelantársele por un rasgo de
á esta voluntad, con arreglo ¡í la cual debemos juzgar su bondad, formándole desde su naeiinienlo !os lazos
de la rectitud moral, ó de la justicia. en que debe encontrar sil felicidad, Pero de cualquie­
¿Porqué no puede engañarnos la voluntad general ra manera que se los conciba, no son sagrados é in­
de lodos los hombres cuando no? indica lo que es de disolubles, sino eslán en armonía con la ley natural,
derecho natural? Porque teniendo lodos ios hombres ó la voluntad divina.
un interés igual en su conservación y en su bienestar, ¿Se dirá que la voluntad general ó el instinto gene­
y una voluntad casi igual de procurárselos, es impo­ ral que conduce al hombre á la sociedad, es una pa­
sible que se reuniesen todas eslas libertades pan con­ sión desarreglada y contraria á la naturaleia*? Esto
ferir á un particular la facultad de buscar su bien, á seria absurdo. I.* No pudiéndonos servir de regla en
cspensasdol de olro individuo; esle reclamaría en­ este caso la voluntad general para conocer lo que es
tonces, y ya no habría unión genera!: mas lodas las de derecho natural, no podríamos saberlo. 2 ."Solo
voluntades particulares de las que resáltala general son desarregladas las inclinaciones en los hombres,
no son justas, legitimas ni constituyen derecho por cuando le arrastran á buscar su bienestar momentá­
su reunión, sino en cuanto Dioses su autor, óson la neo, á espensas del permanente, ó en perjuicio de sus
espirsion de la voluntad divina. Puesto que segun los semejantes. Toda pasión desarreglada tiende á divi­
lilósofos 110 hay hombre que naturalmente sea mi su­ dir á los hombres, no á unirlos.
perior, ni tenga autoridad sobre mi, lodos reunidos En vano buscaremos el derecho natural enlre los
no tienen sobre mi otro poder qne ei de la fuerza ; y salvajes. Si Dios crió al hombre para la sociedad, no
no serán para mi una ley sus voluntades reunidas, es su estado natural el de salvaje ; es contrario á la
sino las miro como el órgano de la voluntad de Dios, intención del Criador y al bienestar del hombre: ve­
mi único superior. remos que la pretendida felicidad de los salvajes,
Mientras que los filósofos se obstinen en separar la con la que quieren halagarnos, no es masque una vi­
idea de Dios del conocimiento de los »eres morales y sión falsa y refutada con hechos indudables.
de las relaciones morales, jamás darái. una definición
clara y sólida. Es evidente, que para conocer, lo que es §.11!.
6 no, derecho natura!, es necesario considerar el bien
general de la humanidad, relativamente á los diver­ Prueba» de que la sociedad es el estado natural del
sos eslados en que se encu-ntra: si no se atiende á las hombre,
circunstancias, se errará indudablemente.
Dios que concedió al hombre la facultad ó el dere­ Si es natural el estado de sociedad y conforme á
cho de procurarse su bienestar, con la condición de la intención del Criador y á las necesidades de la na-
no perjudicar al de los demás, no le prohibió esla la­ tiii n'eza humana, no lo es menos la desigualdad que
titud en ayunos pimíos. para buscar el bienestar por de él resulla: es imposible que la sociedad pueda sub­
medio de los demás: sacrificar por ejemplo una parle sistir enlre hombres absolutamente ¡guales; por esto
tle su libertad para adquirir mas seguridad; renun­ los que quisieron probar que la desigualdad era con­
ciar ála quietud para granjearse comodidades. El traria al derecho naiural, se vieron obligados A soste­
hombre, pues, pudo sin infringir el derecho natural, ner que la sociedad es contraria á la na tural era. No
contraer compromisos con la esperanza de las venta - es difícil demostrar lo contrario.
Jas que le habian de reportar. Tal podia ser el origen I " La historia sagrada nos dice la razón que tuvo
DK LA IlELlGION. 393
Dios para dar a! homhre una compañera, é instituir son pocos; esliemado en »us pasiones, aunque tiene
el matrimonio. Xo es bueno que esle' el homhre solo, pocos objetos que se las despiertes. Poco mérito hay
hagámosle una ayuda parecida á él. Al bendecir este en no abusar de nada cuando se carecedetodo. Hacer
primer enlace, les dice: Creced, muhiplicMS, poblad consistir la perfección del hombre en parecerse a los
ta lierra, y usad de sus producciones: destina á Adán brutos, es ultrajar la naturaleza humana,
al cultivo de la tierra; despues de su caída le contiena 5.“ Indudablemente el Ínteres formó las socieda­
á regarla con su s u d o r La agricultura es incompa­ des, ó mas bien se sirve d 'l ínteres para reh ner á los
tible con el estado salvaje, En la continuación de la hombres en la sociedad á que los ha destinado, y que
historia nevemos hombres aislados sino familias reu­ desde el principio formó entre ellos. Es necesario,
nidas: fue preciso para obligarlos á dispersarse des­ pues, comparar las ventajas de este estado con sus in­
pues del diluvio que Dios confundiese su lenguaje. convenientes. Ahora hien, ¿qué inconvenientes pue­
2." De ningun modo podemos conocer mejor las den ponerse en parangón con la seguridad, la tran­
intenciones de la naturaleza, ó mas hien los designios quilidad, las comodidades, las difracciones y los tier­
de so autor, que considerando lo que el hombre ha nos lazos con que estamos unidos en sociedad?
hecho en todos tiempos y en todos lugares; seria ab­ Es muy fácil hacer una tremenda censura, una sá­
surdo suponer una lucha del género humano contra la tira mordaz de lodas las instituciones sociales; solo se
naturaleza, sin quenada la hubiese, motivado. Ahora necesita talento y malignidad; mas no se hallaría muy
bien, en lodo el universo, las inclinaciones y las nece­ á gusto la cínica lilosolia de los que se atreven á pre­
sidades del hombre le determinaron á vivir en socie­ ferir la vida salvaje á la civil, si se viesen obligados
dad. Despues de gozar dé sus dulzuras, ningun pue­ á reducirse ¡i aquella. No hay mas que comparar el
blo casó en la Ipiitucion de dispersarse y romper los estado de los pueblos del Paraguay reunidos y civi­
lazos que habia formado. No sucedió lo mismo á los lizados por la religión, con el que lenian anteriormen­
animales; lo mismo están ahora que cuando Dios los te, y se verá lo que han perdido. Muchas tribus han
crio. Se sabe por la historia antigua y moderna, la venido á reunirse á esta sociedad naciente con la es­
estupidez, la barbarie y fa miseria de esos pueblos que peranza de disfrutar de sus ventajas; á ninguna se le
se separaron y alejaron de los cantones antiguamente lia ocurrido volverse á los seh as, para disfrutar en
habitados. O ponerá estos hechos constantes, brillan­ ellas de la felicidad imaginaria que les conceden núes'
tes teorías, es abusar de la razón y de la frivola curio­ Iros filósofos.
sidad de los lectores.
3.° Si hubieran salido los homhresde las entrañas §. IV .
de la tierra, aislados y feroces, sin inclinación á reu­
nirse, y sin necesidad de relacionarse entre sí, tan
So/tsma del autor del discurso sobre la desigualdad.
imposible hubiera sido formar entre ellos una socie­
dad, como formar una república de leones y de tigres.
Cualquier convención hecha entre ellos, seria nula, Si el autnr del origen y los fundamentos de la des
puesto qus seria contraria al derecho y á la intención igualdad hubiera partido de las nociones claras y
•le la naluraleza: no habria ley divina que prescri­ sencillas que hemos eftablpcido, hubiera discurrido
biese su observancia: cada particular tendría derecho mejor. Continuamente eslá argumentando sobre la
4 romper con sus semejantes, cuando pudiera pasar­ palabra naturaleza , sin darla un sentido determina­
se sin ellos. No habria derecho de gentes entre pueblos do. Unas veces opone lo natural á lo que es artificial
distintos; nada se deberían las naciones cuando eslu— ó fruto de la reflexión , otras á lo que es contrario á
T¡esen muy separadas unas de otras, y no hubieran los fines de la naturaleza y á los fines del Criador:
podido contratar: podrían destituirse mutuamente, confunde lo natural en el orden físico, con lo natural
sin violar ninguna ley. en el órden moral; hé aquí el fundamento de lodos
i. ° Tan absurdo es afirmar que la sociedad hace sus sofismas.
al hombre tnas vicioso, como decir que le hace mas ¿Cuál es la naturaleza del hombre? Es un ser sen­
desgraciado. Con las mismas inclinaciones nace el sible, inteligente y libre. Cada una de estas propie­
hombre salvaje que el cíviliziJo. Lasociedad presenta dades es susceptible de mas ó de menos; son menos
al segundo para escitarle, objelosque no conoce el pri- perfectas en la infancia que en la edad madura. ¿Son
roero; pero también leda para contenerse, medios por esto menos naturales en una que en otra edad?
y motivos que no tendría si se hallase solo. No hace ¿El niño es menos hombre que el adulto? El aulor del
al hombre virtuoso el no tener ocasion de entregarse discurso parece que lo cree asi; esto es hacerse ilusio­
4 los vicios. El hombre salvaje es un niño dominado nes para delirar.
P°r el instinto, muy impetuoso en sus deseos, aunque A su parecer es natural al hombre el órgano de la
I C.Oil , c |, y. ¡9: c. *, y 13 y 18; C. 3 v . 17 y ts. palabra; pero no por esto le es natural la misma pa-
M)0 TRATADO
labra ; el lenguage es efecto del arle; el hombre lo «Para formarse una idea de é l, dice, es necesario
adquiere en viriud de su perfectibilidad '. despojar al hombre de todos los dones sobrenaturales
Luego por la misma razón , es naiural al hombre que lia podido recibir, y de lodas las facullades ar­
la facultad de pensar, mas no el pensamiento aclual tificiales que ba podido adquirir con largos progre­
y ia reflexión. La facultad de andar sobre dos pies es sos. Considerándole lal como debió salir de manos de
naiural, pero la costumbre de andar asi no lu es; bue- la naluraleza, veo un animal menos fuerte que unos,
na prueba de ello son los niños que no andan, sino se menos ágil que otros, pero en general organizado ron
arrastran. grandes ventajas sobre lodos. Le veo alimentarse
Digamos mejor que el modo de discurrir de esle con bellotas, apagando su seden el primerarrovo, y
filósofo no es natural; proviene de su extraordinaria hallando su techo al pié del mismo árbol que le su­
a ¡cion á la paradoja; pasión ridicula contraria al ministró la comida; y hé aqui satisfechas todas su*
amor de la verdad. necesidades. Confundido con los animales, observa
Conviene el autor en que la perfectibilidad es na­ é imita su industria , y se eleva de esle modo hasta
tura! al hombre; pero entonces cómo el efeclo de una ei instinto de las bestias salvajes, con la ventaja de
facultad natural puede ser contrario á la naturaleza? que cada especie no liene masque el suyo propio, y
¿Al darnos Dios una facultad nos prohibió su nso? ei hombre sin tener ninguno en particular , se los
Nos distinguió de los brutos por la perfectibilidad, apropia todos, se alimenta indiferentemente con la
para que permaneciésemos semejantes á ellos? mayor parte de las sustancias que se reparten los de­
Tero se dirá, lo que proviene del arle no nace de la mas animales, y de consiguiente encuentra con mas
naturaleza ; andar es una acción natural; mas bailar facilidad su subsistencia que los demas -.
es un arte , no un hábito natural- Convenimos en las Segun este sublime desvario, el estado primitivo
palabras, no disputaremos sobre ellas. El arle es el de! hombre, el verdadero estado de naturaleza, es la
resultado de los procedimientos empleados por la re­ animalidad pura, ó algo menos, un estado menos
ligión para perfeccionar las operaciones naturales, perfecto y menos ventajoso que el de los brillos. Vea­
y hacerlas mas cómodas, útiles v agradables, Si la mos si todo esto puede concillarse, y lo que de ello re­
reflexión no es natural al hombre, lodo lo que se hace sulla.
por ella es contra la naturaleza; entonces conveni­ 1." Dice et aulor en un prefacio, que esle estado
mos en que el arle es opuesto á la naturaleza, l’ero no existe , qne quizá nunca ha existido, ni existirá.
esla suposición es absurda. Un adulto ejecuta mejor ¿Cómo, pues, puede ser el estado primitivo del hom-
uiuchas operaciones naturales que un niño: un hom­ hre? Aun cuando hubiera exislido, seria imposible
bre bien conformado anda mejor, con mas facilidad y según el mismo aulor, que el hombre perseverase en
gracia que otro mal constituido. Es natural at último é l; cómo se ¡i’reve á llamarle el verdadero eslado de
procurar imitar al primero ; si lo consigue será un naturaleza s?
efecto del arte , sin ser por esto opuesto á la natura­ 2.“ El hombre salido de manos de la naturaleza,
leza. Entre el arte y la naturaleza no hay mas oposi­ es indudablemente el hombre salido de las manos de
ción que enlre lo bueno y lo mejor; solo se puede Dios; porque el acaso no le ba producido. ¿Creere­
apreciar lo bueno y lo mejor por comparación. Es mos que Dios crió al hombre en un estado peor que ei
imposible señalar exactamente el punto en que un de los animales, aunque le dió una organización muy
procedimiento deja de ser natural y se hace artificial. superior á tade lodos ellos? Concedió á lodos L>s ani­
El arte solo está en oposicion con la naturaleza, males toda la perfección de que eran susceptibles;
cuando es contrario á los fines de esta, ó á la inten­ todavía están en el ser que Dios !os crió; y acaso no
ción del Criador. Para conocer si una cualidad ad­ hizo mas qne bosquejar ta naturaleza humana?
quirida es una perfección ó un vicio, es necesa­ 3." Supongamos por un momenlo la existencia
rio examinar si es ccnlra ria al fin general de la na­ de este eslado imaginario. El primer progreso del
turaleza que es la conservación y el bienestar de hombre para elevarse hasta rt instinto de los brutos
lodos. es natural ó artificial; ó es nna perfección añadidaá
su naturaleza, ó es una degradación , no hay medio
í? V. enlre estos dos estreñios. Si es un progreso natura!,
no es menos natural toda !a serie de los progresos
Cuadro que ha hecho del estado de la naturaleza. que ha hecho para llegar ásu estado presente; porque
en último resultado, donde fijaremos en esla pro­
El autor tiene una idea muy original del estado gresión el límite que el hombre no puede pa^ar sin
natural, que ól llama estado primitivo del hombre. contrariar la naluraleza y sin degradarse? Si es un
1 Disc. sobitt el orig, y ítind. do la desigualdad, no­ 1 Disc. sobre la df-sig-t p*n p,
ta $, p. «74 í Ibid. p. *’6, *90, notaH.
DI¡ LA RELIGION. 401
progreso artificial y una degradación, ¿e deduce que Indudablemente que es Iriste para nn filósofo con­
la perfección de nueslra naturaleza consiste , no en venir en que delira, y tenerse que avergonzar de su
igualarnos á los brutos, sino en rebajamos mas que doctrina á la vista de las consecuencias absurdas que
ellos; y para ser hombre natural es necesario ser de ella evidentemente se siguen. Es horroroso ense­
menos que un bruto. Eslo es loque insinúa el autor ñar que el estado de naturaleza, y el estado de ino­
cuando dice que el hombre imbécil vuelve ¡i su esta­ cencia y de felicidad primitiva es nn estado de imbe­
do primitivo, yes inferior á las mismas bestias ¡ . No cilidad y de animalidad inferior al de los brulos *.
seconcibe con facilidad cómo el animal de una orga­ Degradar basta este punto al hombre formado á ima­
nización superior á la de lodos los demás, debe ser gen de Dios, es vengar bastante á la religion de los
mas estúpido que todos cuando eslá en su estado na­ ultrajes de la lilosolia.
tural. Seguramente que cuando cae el hombre en la Pero se dirá, los errores, los vicios, las virtudes y
imbecilidad, no es porque se perfeccione mas su or- las desgracias del hombre que vive en sociedad, no
ganiw íw . pueden ser naturales al hombre, ni conformes á la in­
El hombre no ha imitado en iodo á los ani­ tención del Criador.
males , sino soto en loque es conforme á su uaturale- Seguramente: ¿pero se hade confundir el abuso
n ; de lo contrarío habría pacido la cicuta como las voluntario de nuestras facultades con las facultades
cabras y se hubiera envenenado 2. mismas, la influencia libre de las pasiones con nues­
£>." Fi aulor reconoce que enlre el hombre v el tras inclinaciones naturales? El hombre seria si qui­
animal hay una cualidad específica que ios distingue; siera virtuoso y feliz en el estado de sociedad: solo
Kla es la facultad de perfeccionarse, Facultad que, consiste en el querer y serlo. Si Dios le dió inclinacio­
con el auxilio de las circunstancias desarrolla sucesi­ nes que pueden degenerar en pasiones y producir su
vamente todas las demás , y reside en nosolros tanlo desgracia, también le concedió la razón, la concien —
en la especie como en el individuo 3. da y el sentimiento moral para reprimirlas y dirigir­
Si esta cualidad es específica, sin duda es natural las há<ia su felicidad, dejando aparte ¡os auxilios so­
al hombre. Pueslo que s i efecto es desarrollar suce­ brenaturales que le presta. El abuso voluntario <le
sivamente lodas las demas facultades, esle desarrollo estos diferentes medios no es, pues, conforme á la
es también un fenómeno natural. Es pues imposible naturaleza ni á la intención del Criador.
que el hombre permanezca largo liempo en un esta­ Asi lo confiesa nuestro autor. «El animal, dice, es-
do inferior al de los brutos. A menos que no sea im­ enje ó desecha por instinto, el hombre por un acto de
bécil el desarrollo de sus facultades es un efeclo in­ su libertad ; por eso la bestia no puede separarse de
evitable de las circunstancias y de la perfectibilidad la regla que le fue impuesta, aun cuando le conven­
natural. ¿En qué sentido es contrario á la naturaleza ga, y el hombre se aparta de ella muchas veces con
este desarrollo? ¿Si conduce infaliblemente al hombre perjuicio suyo..... El espíritu deprava con frecuencia
al estado de sociedad, cómo ha de ser esle estado los sentidos, y la voluntad habla todavía cuando ya
una degradación del estado natural? Se llamará per­ ha callado la naluraleza Lo mismo podria suce-
fectibilidad al desgraciado talento de depravarse V de­ derle en el estado salvaje que en el estado social; po­
gradarse ? dría, en virlud de su libertad, ponerse enfermo ó ma­
tarse, yendo contra el fin de la naturaleza. Luego su
§■ VI. depravación no es efecto de la sociedad, sino de la li­
bertad.
Perfectibilidad tlel hombre, primera cauta de ta to-
cifdad. §. V II.

Población, otro lazo de sociedad.


«Seria triste para nosotros, dice nuestro filósofo,
vernos obligados á convenir en que esta facultad dis­ Es indudable, segun nuestro autor, que el preten­
tintiva y casi ilimitada es el origen de todas las des­ dido estado natural y primitivo debia cesar infalible­
gracias de! hombre. Seria horroroso verse obligado á mente, en virtud déla perfectibilidad del hombre:
alahar, como á un ser bienhechor, á aquel que prime­ también el esceso de pohlacion debia acabar con él.
ro sujirió al habitante del Orinoco la costumbre de «Si se piensa, dice, en la escesiva poblacion que re­
aplicar unas tabletas á las sienes de sus hijos, que les sulta del estado natural, se comprende que la tierra
aseguran al menos una parte de su felicidad y de su en este estado pronto se hubiera llenado de hombres,
primitiva felicidad K que por necesidad habrían vivido juntos
1 Discurso. p. 305.
2 De el hombre por J. P. Marst. , I. \ , S. %, o. 115. I Disc., p. 363.
3 Disc. p, 36*. 4 IbilL
4 lliíd,, p. 36.>- 3 Disc., p. *94, nota f .
Vo-2 TRATrADO
No convenimos en esta escesi\a poblacion del es­ dependia.fortuilamenledel encuentro, de la ocasion
tado de naturaleza ó de brutalidad, nunca la hubo y del deseo; se volvían á separar con la misma faci­
entre los salvajes: pero por un momento la admiti­ lidad '.
mos. Sin duda que la poblacion no es contraria al «Todo eslo es execrable, dice olro filósofo, pero
instinto de la naturaleza; iuego cómo la sociedad que afortunadamente es absolutamente falso. Siesla bár­
de ella resulla puede serla contraria? bara indiferencia fuese el verdadero instinto natural,
Cuando la poblacion ha llegado á cierto grado de casi siempre hubiera usado de él asi la especie hu­
aumento, la tierra sin cultivo no da el suficiente ali­ mana a. Y esto no ba sucedido.
mento para el hombre; es necesario trabajarla para En efecto ¿porqué los hombres habrían vivido en
vivir. «La división de las tierras, dice el autor, se si­ el eslado natural errantes y aislados y no reunidos?
gue necesariamente de su cultivo, y del reconoci­ Es, dice el autor del discurso, porque no se habrían
miento de la propiedad, las primeras reglas de justi­ necesitado unos á oíros 3. Pero los monos viven en
cia. No se concibe la idea de la propiedad naciente, manadas sin necesidad ninguna; si tuvieran el menor
separada de la obra de mano'». Convenimos en ello; grado de inteligencia, el mas ligero germen de afee-4
ahora bien, del derecho de propiedad se deduce nece­ cion social y la facultad dehablar, bien pronto forma­
sariamente la desigualdad. rían una sociedad estable. Conviene el autor, en que
De nada sirve que el aulor diga en olra parle que cuando los hombres con el transcurso de los siglos se
los frutos son de todos, y que la tierra á nadie perte­ convinieron en vivir reunidos, esla costumbre hizo
nece 2. Esloes falso. Los frutos que provienen de la nacer los mas dulces sentimientos *. Cómo sabe que
cultura pertenecen al labrador, como una pieza de eslos sentimientos no empezaron á despuntar, la pri­
caza al cazador que la mató. ¿Seria justo que los pe­ mera vez que segun sus ideas el acaso reunió á dos
rezosos despojasen al obrerodt l produelo de su traba­ criaturas humanas?
jo? El que ha roturado un campo y le ha pueslo en También según su opinion, basla la costumbre para
estado de dar fruto, liene derecho para continuar bacer á un niño querido de su madre, hasta el punió
cultivándole con esclusion de lodos los demás: en eslo de obligarse á darle el alimento, mientras él no puede
consiste la propiedad de los fundos. Tiene lambien el procurárselo. Por la misma razón ¿la costumbre, in-
derecho de cercarlos para conservar los frutos; y dependientemenle de la necesidad , no bastará para
cuando dice, esle campo es mió, no es un impostor. inspirar al niño un tierno afecto á su madre? El cer­
¿Es cierto que los hombres hubieran podido sub­ vatillo permanece por mucho tiempo unido á la cierva
sistir largos siglos, sin verse obligados á reunirse? aun cuando haya dejado de mamar, y pueda pacer
Nuestro observador \e al hombre hartándose de be­ solo; lo mismo sucede con otras muchas especies de
llotas, &c., iScc. Eslo puede pasar por tres meses en anímales.
los climas cálidos: porque la encina no da bellotas en No se sabe si entre las diversas especies hay algu­
invierno. Si el hombre no hace provisiones como mu­ nas que vivan apareadas y eslen siempre unidas; el
chos animales morirá de hambre á la primer helada; hombre bruto quizá hubiera tenido esle carácter. En
si las hace ya tenemos establecido el derecho de pro­ ninguna parle se ha visto la unión brutal de los sexos
piedad. Si él es cazador y pescador, tendrá derechode sin elección, sin afección permanente, sin miras para
propiedad sobre la caza y la pesca. ¿Se ve obligado á el porvenir; nunca existió enlre los salvages; es un
habitar una cabaña con una muger durante seis me­ abuso inlroducido por la corrupción de costumbres en
ses del año? Probablemente no tendrán estos dos in- los pueblos civilizados. Anles de inventar nn roman­
dividosel capricho de separarse en la primavera. ce sobre el eslado natural, hubiera sido mejor calcu­
Aun cuando nos viéramos obligados á suponer que lar las probabilidades.
hubo necesidad del transcurso de algunos siglos para El autor supone caprichosamente que el hombieen
fundar la sociedad humana, se comprende bastante el eslado natural andaba siempreerranle. Estoes fal­
bien que Dios es su autor y que la estableció por el so. Los mas feroces salvajes no se alejan sin necesidad
matrimonio. de su lierra natal, y lo mismo hacen los animales-
Locke comprendió perfectamente que la sociedad
§. vm . conyugal era el medio mas sencillo y mas seguro de
hacer nacer la sociedad divina civil, y que la sabidu­
h l matrimonio es ini/iso/ubie por sí mismo. ría brilla singularmente en esla institución. Dios, al
hacer indisoluble y permanente la unión del hombre
No es de este parecer nuestro filósofo. Cree que en y de la mujer, proveyó eficazmente á la perpetuidad,
el estado natural la unión del macho y de la hembra, 1 Disc . p. 37i.
i Cuestión sobre I* Enciclopedia Hombre social.
I Disc., p. 401. 3 Disc. p. 379.
i Ibid., p SU. h Ibid. p. tOi.
1)E LA RELIGION. ’m
ú la felicidad y á la perfección del genero humano. Nosotros no nos conformamos con esle acuerdo. En ­
Nuestro filósofo responde, que las pruebas mora­ lre los hombres hay mas variedad en la organización
les nn son de gran fuerza en materia de física. «Por que enlre los animales; la diferencia de edades pone
ventajoso que pueda ser á la especie humana qne la enlre los primeros una diferencia que no se presenta
unión del hombre y de la mujer sea permanente, no en los segundos. El hombre por su perfectibilidad y
se sigue de aquí que se haya establecido por la nalu­ reflexión, adquiere mucho por la esperiencia; el ani­
raleza; de olro modo, seria necesario decir, que ha mal no adquiere nada, ó casi nada; loque está desti­
establecido también la sociedad civil, el comercio y nado á hacer, lo hace desde su nacimiento, ó desde.
todo lo que pueda ser útil á los hombres <». qne tiene la fuerza necesaria. La diferencia de climas
¿Y quién lo duda? Con venimos en que, lomando ála influye mucho en tas cualidades de! cuerpo y de! es­
naturaleza por la materiaciega Corno lo hacen lósateos, píritu humano; los animales poco mas ó menos son lo
las pruebas morales uo tienen feerza alguna, y seria mismo en lodas partes, tienen menos memoria que ti
necesario del mecanismo para dar razón de lodos los hombre. Entre eslas dos especies de seres, la compa­
fenómenos; ¿pero por qué prueba física ó mecánica ración es falsa á todas luces.
ha demostrado ei autor que el eslado natural del Reconocida una vez la desigualdad tísica ¿no resul­
hombrees la vida salvaje y no la sociedad? Cuando tará en seguida una desigualdad moral ó de conven­
por la naturaleza se entiende el criador, o l ser inte­ ción? E l aulor se evade.de intenlo de la cuestión. Es­
ligente, sabio y bueno, entonces es absurdo atribuir lo seria preguntar, dice de oln. modo, si los que man­
á la naturaleza un origen incompatible con las per­ dan, valen necesariamente mas que tos que obedecen,
fecciones y los deseos de su autor; y en este caso las si la fuerza del cuerpo y del espíritu, ta sabiduría ó lo
pruebas morales son de una gran fuerza. Asi que, virtud se halla siempre en tos mismos individuos en
sostenemos, que la naturaleza es ta que lia estableci­ proporcion del poder y de la riqueza; cuestión á pro­
do la sociedad civil y todos los lazos que la mantie­ pósito quizá para que se agite entre esclavos escucha­
nen, porque el hombre se ha visto obligado éi formar­ dos por sus señores 1.
los por sus necesidades, por sus inclinaciones y por Engaño manifiesto; la cuestión es enteramente di­
sus facultades naturales. Todas estas inclinaciones no ferente. Se trata de saber sí en el estado de la natu­
dejan de ser natoralcs, sino cuando perjudican á los raleza cuando se cazaba ó pescaba; los hombres bru­
fines de la naturaleza, es decir, á los designios de su tos no conocerían que alguno de ellos tenia mas fuer­
aulor. za, astucia ó esperiencia que los demás, y no les ocur­
riría et tomarlo por gefe de una empresa ; eslo hacen
S- IX. loa salvajes, los castores, y otros animales; lo mismo
podria suceder enlre tos hombres llegando á ser tan
La piedad natural, la desigualdad física. diestros, que se elevaran hasta el instinto de los ani-
tnales, teniendo por olro lado mas memoria y reflec-
Un nuevo vínculo de sociabilidad que reconoce xion que los animales.
nuestro filósofo en el hombre, es la compasion ó re­ ¿Qué sabemos si alguna raza de los hombres no hu­
pugnancia en ver padecer á su semejante. «Virtud, biera tenido la idea de imitar á los liarbaez ó vulpe­
dice, tanto mas universal y útil al hombre, que pre­ jas de la Urania, que se reúnen en cuerpos de ejército,
cede en el al uso de toda reflexión, y tan naiural, que pelean, hacen prisioneros y esclavos, y los obligan á
las mismas bestias dan algunas vece» señales sensi­ servir de carros para conducir sus alimentos? Desde
bles.... De esta sola cualidad nacen todas las virtu­ esle momento, adiós el eslado de naluraleza y de
des sociales 2. igualdad. La vecindad de eslos animales habría sido
Perfectamente; pero servicios hechos por compa­ un ejemplo peligroso para hombres capaces por na­
sión en el estado de naturaleza á un hombre paciente, turaleza de elevarse basta el instinto de los brutos.
¿no oscilarían ningún reconocimiento en el que los Al menos en la Urania la sociedad hubiera podido
hubiese recibido? Los animales se aproximan al que empezar >:iuy prunlo.
los acaricia, los cura y los alivia. Compasion por un
lado y reconocimiento por otro ¿no bastan para tomar § .X .
una unión y amistad duradera?
Uno de los principios de nuestro filósofo es que los Todas las inclinaciones y necesidades del hombre le
hombres, por común acuerdo, son naturalmente lan conducen n la sociedad.
iguales entre sí, como los animales de cada especie \
Eslo es detenernos demasiado en el examen de un
1 Discurso, p. i i i , ii.IO, sueño filosófico ; lauto considerando en el hombre la
í Disc. p. :UU y si«
3 f6M.Pref.p 33V I DÍSC. p. 348.
rn.Mo I 53
m TR,VTADO
perfectibilidad que le distingue de los animales, la nesy los lamerlanes no tendrían mas criados que sus
necesidad de subsistir, la aproximación de los sexos, hijos, que serian bastante bueno? para que los sir­
la compasion, germen de benevolencia, la desigual­ vieran en su vejez».
dad de edades y de talentos, la libertad y los gustos Héaqui pues dos fuentes naturales de dependencia,
arbitrarios combinados con los resultados del acaso; nuestras necesidades y el reconocimiento debido á los
como consultando los hechos y el modo como se for­ padres.
maron todas las sociedades, se conoce evidentemente «En este estado lan natural, añade el autor, de que
que no pudieron hallarse muchos hombres en el mis­ disfrutan los cuadrúpedos, los pájaros y los reptiles,
mo continente, sin aproximarse en seguida por uno ú seria el hombre lan feliz como ellos».
otro de estos resortes, y obligados á formar vínculos Esto es falso. Lo que es natural á los brutos, no lo
duraderos. La naturaleza habia preparado al hombre es al hombre porque no liene la misma naturaleza
tantos incentivos, le habia tendido tantos lazos para que ellos. E l mismo autor en el artículo hombre socia­
conducirlo al estado de sociedad, que podia escapar­ ble, reconoce que mejor dispuestas y armadas las
se. Siendo natural al homhre aumentar en conoci­ bestias feroces , tienen un instinto mas pronto, me­
mientos , formarse nn lenguaje, querer subsistir có­ dios mas seguros, y una subsistencia mas cierta que
modamente, perpetuar su especie, amar á sus seme­ la especie humana; es pues falso que el hombre vi­
jantes, ser complaciente y agradecido; lambien le es viendo como los animales, pueda ser tan feliz como
natural buscar la sociedad y vivir en ella. Tales son ellos.
los vínculos que la forman y sostienen '.
«Todos los hombres, concluye, serian necesaria­
Si hubiese sido criado en el estado de pura anima­
mente iguales, si no tuviesen necesidades». Enhora­
lidad, todavía estaría en él; los animales no han sa­ buena; pero es claro que Dios, dándonos necesidades
lido ni de él saldrán nunca; el hombre nunca ha sido mutuas, quiso con eslo eslablecer una sociedad, y
bruto, y el bruto nunca será hombre. Dios los crióá una recíproca dependencia; que esta es tan natural
ambos tales como son, salvo los errores y los vicios como las necesidades.
que lia contraido el hombre por el abuso* de su li­ Segun él, no es la igualdad la que es una desgra­
bertad.
cia real, sino la dependencia. De ningun modo; la de­
§. XI. pendencia moderada no es una desgracia. Sin salir del
ejemplo que cila, algunos criados son mas felices que
Falsos razonamientos sobre la iyuadad. sus amos; cuanto mas elevado en dignidad eslá un
hombre, es tanlo mas dependienle.
El autordel Diccionario filosófico y de las Cuestio­ «Es imposible, dice, que viviendo los hombres en
ne» sobre la Enciclopedia ha querido lambien razo­ sociedad en nuestro globo, no esten divididos en dos
nar sobre la igualdad. Sostiene que la igualdad per­ clases; una de opresores, y olra de oprimidos». Es
fecta no existe en la lierra mas que entre los anima­ pues imposible á los hombres el ser justos, el escu­
les, que ningun animal depende de otro: «Pero el char la razón y la religion que les prohíbe loda clase
hombre, dice, habiendo recibido un rayo de la Divi­ de opresion.
nidad que se llama razón ¿cuál es su fruto? E l ser es­ Este mismo filósofo que lan mal raciocina sobre la
clavo en casi toda la superficie de la lierra». igualdad, no obstante ha refutado con toda la acrimo­
La igualdad no subsiste entre las vulpejas de la nia posible las paradojas del Discurso sobre el origen
Urania; al menos eslo es una escepcion de la lesis ge­ y fundamento de la desigualdades uno de los mejo­
neral. Es un ahusode las palabras el llamar esclavitud res ejemplos de lógica y de tolerancia que ha apa­
á loda clase de dependencia; no merece este nombre recido en nuestros dias enlre los filósofos.
sino cuando es llevada al esceso, y hace al hombre El aulor del Sistema Social, y el de la Política na­
desgraciado; una independencia como la de los bru­ tural, han refutado también este mismo discurso, y
tos, lejos de mejorar al hombre, lo haria el mas mi­ todo loque otros escribieron sobre la felicidad del es­
serable de todos los seres vivos. No es exactamente tado salvaje 2.
cierto que la dependencia sea fruto de la razón, mas
bien es efecto de nuestras necesidades; la razón nos X II.
hace conocer la justicia y la necesidad, pero no es la Contradicción de un filósofo sobre los salvajes.
primero cansa.
«Si el hombre , continua, hallase en todas parles Mejor obró despues olro filósofo; puso el pro y el con­
una subsistencia fácil y segura, seria imposible que tra de la vida de los salvajes; despues de haber hecho
un hombre sujetase á otro.... Entonces los gengiska- 1 Cuestiones sobre la Enciclopedia. Hombre social.
i Sist. social, primera parte, c. 16, p. 202, 209; Polil-
1 Víase la Ifist. do la América por Mr. Robertson, nal. t. 1, <lise. primero fi. 10, p. 18; Uisc. 2, §. 5 y 6. Tomo
tom. 2, p. 293 y síg. 2; Disc. 6.§. 1 y 3.
DE LA RELIGION. Wa
un cuadro palético de su miseria y de sus vicios, no lanles, se comelen en el norte de América mas crí­
obstante pretende i¡ue son mas felices qne nosotros. menes y crueldades queen la Europa entera.
«Los pueblos salvajes, dice, no necesitan multipli­
carse, con lal que sean bástanles para resislir á las §. X III.
tieras, para rechazar aun enemigo que nunca es muy
fuerte, y para ayudarse mutuamente; lodo eslo está Son ma¿ felices ó virtuosos que nosotros?
bien. Pero cuanlo mas esceden de esta, tanto mas
pronto devastarán los lugares que habitan, yantes se En vísta de esle cuadro, es dílícíl comprender co­
verán obligados á abandonarlos para buscar otros, el mo los salvajes son mas felices que nosotros; pero los
único, poro el mayor inconveniente de su vida pre­ filósofos todo saben conciliario con contradicciones.
caria. «El hombre salvaje , dice el mismoaulor, eslá seguro
Aunque los salvajes del Canadá habitasen comar­ de su subsistencia para el presente y para el porve­
cas abundantes en caza y pesca, habria estaciones ó nir; sus pieles le sirven de techo, de vestí Jo, y de es­
algunos años que les faltase esle único recurso; en­ tufa. No trabaja sino por su propia utilidad, duerme
tonces el hambre haría horribles estragos.... Sus cuando está cansado, no conoce las vigilias, ni los
guerras ó sus hostilidades pasageras pero producidas insomnios. Le es voluntaria la guerra; es serio pero
por odios eternos, serian muy destructoras.... Caza­ no triste; no desea lo que no conoce, ni sufre faslidio
dores acostumbrados á la efusión de sangre en los ni privaciones; no padece sino los males de la nalu­
combates, debían manifestarse aun mas implacables, raleza. El estado de los salvajes es el de los niños, los
si fuese imposible, que nuestros pueblos fragívoros. únicos seres dichosos.
Por último, apesar de los elogios que se dan á la edu­ El pueblo es lo menos en las naciones civilizadas.
cación mas dura...., es positivo que gran número de Es esclavo, trabaja para los demas, y le falta muchas
jóvenes salvajes perecerían por el hambre, por la sed, veces lo necesario; está oprimido y no se atreve á
por el frió, por las fatigas; pocos llegarían á viejos». quejarse; está tiranizado y no puede huir, ademas de
Concluye el autor que no es cierto que el género los males de la naturaleza, padece los de la opinion y
mas duro de vida sea el mejor y el mas sano; que esta los de las pasiones de otro.
falsa máxima no es á propósito mas que para endure­ Asi se burla un filósofo de sus lectores. Todo esto
cer el corazon de los ricos. está refutado con las reflexiones que ha hecho y con
«Lossalvajes, continua, lienen una especie de fu­ los hechos que ha citado. Es falso que entre nosolros
ror por los juegos de azar; y llegan á ser feroces, ávi­ sea el pueblo esclavo; goza de la misma libertad que
dos, turbulentos; pierden el reposo, la razón y lodo los ciudadanos mas acomodados. Padece sin duda;
lo que poseen.... Snn alternativamente niños imbéci­ pero también hay ricos compasivos y cristianos que
les y hombres terribles; lodo depende del momento. lo alivian. El hambre y la falla de poblacíon ¿son tan
«La caza entre ellos es un germen de guerra. frecuentes entre nosolros como entre los salvajes?
Creando grupos separados por bosques de cien leguas, Puesto que los filósofos oslan descontentos de la so­
se encuentran en sus correrías, y á disputarse la presa, ciedad ¿porqué no van á buscar la felicidad entre los
no tardan en volver contra ellos mismos las flechas ¡roqueses?
que reservaban para los osos. Es estrema su feroci­ Es evidente que no podemos sacar ninguna utilidad
dad en la venganza: nos estremecemos al pensar que de sus paradojas y disputas. Indisponer á los hombres
<?l hombre puede llegar á ser el mas cruel de los ani­ con el estado social, hacérselo considerar como efeclo
males. Porque los ¡roqueses habian sido mas felices delacaso.de una naluraleza ciega, ó de las pasiones
en la caza que los algonquinos sus aliados; eslos los humanas, mas bien laobradeuna Providencia sábia
degollaron mientras dormían. En una espedicion mi­ y bienhechora, noesesteel medio de hacerlos mas fie­
litar los ¡roqueses envenenaron el río para que pere­ les á los deberes de la sociedad, mas virtuosos ni fe­
ciesen los ingleses con los que se habían aliado con­ lices. Si es injusta toda desigualdad, loda dependen­
tra los franceses cia una esclavitud, toda autoridad una usurpación,
Añadamos que en 1757 en la loma del fuel le Jor­ esnecesario armar al pueblo contra los grandes, á
ge, las órdenes de Mr. de Moncalm, de Mr. de Levís, los criados contra los amos, á los hijos contra los pa­
losotlcíales franceses y la resistencia valerosa de sus dres, á los vasallos contra los soberanos, restablecer
soldados, no pudieron impedir á lossalvagesel que la independencia y la anarquía, ahogar las institu­
violasen la capitulación y el derecho de gentes con ciones en la sangre de los que quieran mantenerlas,
respecto á los ingleses; horrorizan lascrueldades que y vivir como los osos en las selvas. Sin duda que la
hicieron Proponionalmenle al número de liabt- sociedad debe mostrarse agradecida á los que lan im­
. ' Hist. del Establecimiento ile los curuitcos, tom. 0, portante servicio quieren hacerle.
1 *5. |>. 14 , «s, 12. « , SS.
2 (..artas cUilieanles, tom 33, p 3i5 y sig Puesto que Dios estableció la sociedad natural en-
MH> TRAT AIX)
Iré un hombre y olro, para el bien general de lodos, Los abusos que se han introducido en el matrimo­
y para que sea el fundamento de cualquiera otra cla­ nio en los diferentes pueblos, son efeclo de las pa­
se de sociedad, es evidenle que el bien general es el siones; están reprobados por la ley natural que no es
único norle que debe guiarnos para descubrir loque mas que la voluntad sábia, previsora y benéfica del
es de derecho natural, mandado o prohibido por la ley Criador.
natural en la sociedad conyugal, en la sociedad do­ Así lo han creido los legisladores mas sensatos; la
méstica, y en la sociedad civil. Rogamos al lector que unidad indisoluble del matrimonio se halla estableci­
nose olvide de esle principio. da aun en la mayor parle, de las naciones salvajes,
sobre todo en los climas templados.
ARTICULO II. Mas cuando se trata de establecer el derecho na­
tural en general, sino se consideran los diversos esta­
DE L a SOCIKDa O CO.NYUí i AL, DEL DIVORCIO Y II K LA P O ­ dos en qne puede hallarse el género humano, y á sus
LIGAMIA. varias necesidades, es fácil estraviarse y caer en el
esceso opuesto; esto ha sucedido con la cuestión que
§■ 1- tratamos.
Algunos de los antiguos patriarcas tuvieron mu­
H bien general no es el mismo en los diversos esta­ chas esposas; tos maniqueos, enemigos del antiguo
dos de la sociedad. Testamento, declamaron amargamente contra esta
conducta, por lo que los PP. de la Iglesia refutaron
El uom m ib, adherido por atractivo é interés <1su es­ á los maniqueos y justificaron á los patriarcas; Cal-
posa aspira á procrear hijos; eslos frutos de la unión vino, Bay lo y otros, se han desencadenado contraía
conyugal la hacen mas íntima y afectuosa; la priaie- moral de los PP.
ra infancia, por su debilidad, inspira ternura y com­ Las leyes de Moisés no prohibieron la poligamia,
pasión; los padres redoblan la actividad y el trabajo y permitieron el divorcio; los judios abusaron muchas
para criar á su familia; esle cuidado los reúne en una veces de esta condescendencia; nuevo escándalo. Al­
misma morada. Asi se formaron las primeras socie­ gunos autores censuraron á Moisés y sostuvieron que
dades en la tierra; y la inclinación que Ies dió origen habia desconocido el derecho natural.
contribuye á perpetuarlos. Jesucristo en su Evangelio dió al matrimonio su
No debemos admirarnos de la atención que pusie­ santidad primitiva, proscribió severamente el divor­
ron los legisladores mas sabios en las leyes concer­ cio y la poligamia; los incrédulos, siempre partida­
nientes al matrimonio; comprendía que esle impor­ rios de la licencia, pretenden qne es esccsivo este
tante contrato debia ser la primera base de la socie­ vigor, que nuestro divino legislador legó una plaga á
dad civil y de la felicidad pública. Pero nadie ha ha­ la humanidad.
blado de él con lanta dignidad como los libros santos, Errores en lodas partes; nos proponemos probar
ni ba hecho mejor la intención del criador. Para dar que los PP. de la Iglesia, no obraron mal al justifi­
al hombre su primera compañera, Dios la saca de la car á los palriarcas; qne no son reprensibles las le­
misma sustancia de Adán, porque dice el sagrado yes de Moisés sobre el matrimonio; que en el estad »
testo, sean dos en una carne. En visla de esle pro­ actual del género humano el divorcio y la poligamia
digio dice Adán: ffé aqui la carne de mi carne y los son esencialmente contrarios al bien general de la
huesos de mis hueso*. Asi espresaba la unión íntima, sociedad, por consiguiente á la ley natural, v que
individual, indisoluble, que debe haber enlre el ma­ Jesucristo los proscribió sabiamente.
rido y su esposa. No pueden separarse sin herir su
propia naturaleza, ni formar oiro empeño sin aten­ § .» .
tar á la misma institución de Dios; uno y otro serian
igualmente culpables; un sexo no es mas privilegiado En el atildo prim itivo, el interés doméstico era el bien
que el olro; Ires personas ya nn serian una sola carne. general.
El matrimonio, reducido á la unidad é indisoluble
es el qne Dios consagra y santifica con una bendición Seguramente nos engañaríamos, si creyésemos que
particular; asi, que ya estamos prevenidos contra el el derecho natural de la humanidad es absolutamen­
divorcio y la poligamia, por la historia misma de la te el mismo en cualquiera eslado de las sociedades;
creación. Jesucristo no hizo m is que confirmar la ins- para eslo se necesitaría que el bien común v el interés
titucion primitiva, y dar al contrato su santidad ori­ general fuesen invariables- d i !. f,r • noesa>i;
ginal, cuando dijo; Nunca separe el hombre lo ijue lo que es pernicioso al giw ro .mano en el eslado
Dioj unió ■. de sociedad civil, podia ser muy ventajoso á las fami­
1 M il. c 19 V. í. M ire C. U . i I I , el. lias separadas, como estuvieron en un principio. 1
D E I.A II liLIGION.
lev natural, cuya base es siempre el bien común, no era el aumentar el número de sus miembros; un gele
pudo prescribir á aquellas familias una regla que les de familia necesitaba una multitud de hijos y de es­
hubiera sido desventajosa, y no hubiera sido úlil á clavos para custodiar sus rebaños y defenderse de la
nadie. ¿No es, pues, una paradoja el sostener que la violencia de los agresores; era el soberano de aquella
ley natural prohíbe á los pueblos civilizados lo que pequeña república. Por su parle una madre de fami­
permitía á las familias aisladas y aun semi-salvajcs? lia se lisonjeaba de reinar en aquella pequeña colonia
La máxima salus populi suprema lex eslo, es de to­ bajo la autoridad de su marido; por eslo ambiciona­
dos los tiempos y de lodos los lugares. ban las mujeres el tener muchos hijos. Encaso de es­
En el estado de sociedad doméstica, pertenecía á terilidad adoptaban de buena gana los «le otra esposa,
la sabiduría y bondad divina el proveer principal­ ó de una esclava, y los criaban como si fuesen suyos.
mente al interés de las familias separadas: e^le era Entonces la poligamia no era contraria ni al interés
entonces el único interés general. Cuando empezaron de las mugeres, ni al de los hijos, ni al de la familia;
las naciones á formarse en cuerpo de república, la no podia producir efectos tan perniciosos como en el
revelación tuvo á la visla principalmente el interés estado de sociedad civil ¿cómo habia de parecer con­
nacional. Por último cuando estuvo el mundo sulicien- traria á la ley natural?
menle poblado, y pudieron formar entre sí una socie­ No pretendemos que no tuviese inconvenientes la
dad universal, Dios dirigió sus leyes al bien general poligamia; ninguna inslílucion es perfecta bajo lodos
de todos. Seria absurdo suponer que Dioscon sus le­ conceptos; pero decimos que sus malos efectos, esta­
yes positivas, ha contrariado la ley natural, ó que ban abundantemente compensados por las ventajas
este debió lener un objeto diferente del de las leyes en el oslado de sociedad puramente doméstica.
divinas positivas'. No han eslado mal fundados los PP. de la Iglesia
En eslos tres eslados lan diferentes, el derecho en sostener que en aquel estado no se hallaba prohi­
respectivo de los esposos, el poder de los padres so­ bida la poligamia por ninguna ley, que Dios la ha­
bre ios hijos, la autoridad de los señores sobre los es­ bía permitido para favorecer la población y prosperi­
clavos, lian variado necesariamente; debieron ser dad de las familias; que los patriarcas no eran culpa­
mas ó menos eslensos, segun la necesidad de las so­ bles por haber usado de ella 3.
ciedades.
Por mas que se diga que el derecho natural »*s in­ §. IV.
mutable, aunque la naluraleza humana sea siempre
escncUlmenle la misma, sus necesidades, sus intere­ Los padres de la Iglesia tuvieron razón para dist ul -
ses, sus derechos, sus costumbres varían y son rela­ par á los patriarcas.
tivas al grado de civilización; la ley natural no pue­
de prescribir absolutamente las mismas cosas en di­ Por el modo como justifican los PP. esla conducía
vemos que entendieron perfectamente el espíritu de
ferentes eslados: de olro modo para ser justas las le­
la ley natural. Dicen que no pecaron aquellos anti­
yes civiles, debei ian ser lambien invariables; y todo
cambio en eslas leyes, seria contrario .i la ley na­ guos justos, 1.° porque su primera esposa consentía
tural. en el segundo matrimonio, la misma Sira dió á Abia-
ham á Agar; Raquel á quien Jacob habia tomado
§. III. primero por esposa, no ex'jió que se despidiese, ni
deshonrara á Lia su hermana; ambas ofrecieron sus
I.a poligamia no era contraria. esclavas á Jacob. 2 .° Estas mugeres adoptaron indi­
ferentemente los hijos de su esposo; á Lia se le llama
En el oslado de sociedad puramente doméstica en madre de José y loda la familia de Jacob son llama­
que se hallaban los patriarcas, una familia era eslra- dos hijos de Haquel 4. 3." Aquellos patriarcas no tu­
ña á olra familia; una joven no podia establecerse rnaron segunda muger sino por la esterilidad de la
lan fácilmente como en el estado de sociedad civil; primera; Sara, Raquel, Ana, madre de Samuel, Mi—
para tomar esposo, muchas veces se veia reducida á chol primera esposa de David habían sido estériles;
espalriarse. Las mugeres casi esclavas y muy seden­ sus esposos no fueron polígamos por lubricidad, sino
tarias, no conocían mas que la tienda de su padre ó por ti deseo de tener hijos, V.® Entre los hijos de sus
de su esposo: querían mejor conservar sus hábitos, 1 San Clemente «le Alej. Stiom I- 3. c- 1— Tort. j. t.
Sus costumbres, su lenguaje, tomando un solo marido ad uitor. c. i. I. de exhort. ¡id Casi. c. fi. Teod. no. 67 ín
Génesis, S. Juan Crissóst. Item. 36. in Génesis, S.
para muchas, que el pasar á olra familia, que para n ii n o , cpisl. 91, ad Asorach. S. A¡¡iist. 1. 3 dedoct. elu M
ellas era un pais estraño. c. t¿, I. 6, ilc civil. Dt‘i c. i i . I- i i . Contra Faust. c 27.
Contra ¡idvcrs le;-!-. I.a.
El interés esencial de cada una de eslas sociedades i t'iín. c. 37. y. lo.
1 Tcodoreln, ’■ /’ioi'i í oivtf X p. V>2. 4»*. 3 Jc r. e. 31. v 1j
ios TRATADO
diferentes esposas, no pusieron mas distinción que el inultánea sino para el eslado de perfecta civilización,
derecho de prímogenitura. en el que es esencialmente perniciosa, como lo pro­
Añadamos que en la sociedad puramente domésti­ baremos despues.
ca, era difícil el ser casto al gefe de la familia, lista­ Asi como cuando Jesucristo fundó la unidad é in­
ba rodeado de mugeresen las que lenia un poder ab­ disolubilidad del matrimonio en las palabras del Gé­
soluto; ellas para hacer mejor su suerte se anlicipa— nesis Trataron principalmente el condenar la poli­
ban á sus deseos; esle era un lazo continuo. Siempre gamia producida por el divorcio; este era el obj> to de
liemos visto los efectos de esle peligro en los sobe­ su disputa con los doctores de la Sinagoga. De esto
ranos. no se deduce que en la ley naiural, la poligamia si­
Los críticos que han atacado á los PP, responden multánea fuese contraria á la intención y á la ley del
que todas estas razones, no pueden justificar una con­ criador; ni que las palabras de Adán relativas á su
ducía mala en sí; pero no han probado que la poli­ esposa fuesen una ley. Mas la necesidad de abolir el
gamia fuese esencialmente mala en si >. divorcio y la poligamia demuestra que la ley de Moi­
¿Cómo condenar á los patriarcas, cuando parece sés no se había hecho para durar siempre.
que Dios los aprueba? Ordena á Agar fugíliva que Las mismas razones qne hacían la monogamia muy
vuelva á casa de su señor, y promete bendecir el difícil en el estado primitivo, nos hacen comprender
niño que lleva en su vientre 2. En el profeta Mala- que tampoco era mas fácil respetar en los matrimo­
quias, dice Dios á los judios infieles que recuperen sus nios los grados de parentesco. Eslo es lo que bace
esposas á ejemplo de Abraham 3. E l auior del libro escusable á Jacob el haber tomado por esposas á dos
de la Sabiduría hace un elogio completo de Jacob4. hermanas, y justifica la ley que autoriza á una mu­
En la segunda parle de esta obra responderemos á las ger el casarse sucesivamente con dos hermanos cuan­
acusaciones que lian reunido los incrédulos contra do el primero no habia dejado hijos 2. Calvino y los
estos varones respetables. incrédulos que han vituperado á los patriarcas con
Para disculparlos en cuanto á la poligamia, los tanta acrimonia, no supieron comparar los intereses
teólogos escolásticos habian imaginado que Dios ha­ de la sociedad civil, ni ias costumbres que convienen
bía dispensado ú los patriarcas el observar esle punto á una y otra, y carecieron de exactitud y reflexión.
de la ley natural; pero no se necesita dispensa donde
no hay lev; nunca se probará que anles del estable­ §- VI.
cimiento de la sociedad civil fuese contraria la poli­
gamia á la ley naiural. Cuando el inglés Pines fué Por qué Moisés permitió ij restringió la poligamia.
arrojado por un naufragio á una isla desierta con
cuatro mugeres, se hallaba en un eslado casi seme­ Tampoco se fundaron mejor al reprender á Moisés
jante al de los patriarcas; seria duro decidir que pecó el haber permitido el divorcio y la poligamia. Se
contra la ley natural5. IraUba de reunir en cuerpo de república á una na­
ción que salia de la esclavitud, que habia nacido en
§. V. Egipto donde estaban muy desarregladas las coslum-
bres, y se hallaba rodeada de pueblos acostumbra­
L l divorcio habría sido entonces un acto de crueldad. dos al divorcio y á la poligamia; ¿cómo se habia de
persuadir á los hebreos que estos dos abusos eran
En aquel mismo eslado de sociedad doméstica, el contrarios á la ley natural?
divorcio era un aclo de crueldad, ¿qué hubiera sido Por olro lado, en un liempo en que lodas las na­
de una esposa repudiada y despedida por su marido? ciones se miraban como enemigas y siempre en un
Asi no vemos ningún ejemplo de divorcio en los pa­ eslado de guerra, en el que era necesario que los
triarcas. Por eslo creyeron los PP. que por la institu­ Hebreos permaneciesen aislados, la legislación de
ción primitiva del matrimonio8, Dios solo habia pro­ Moisés debia tener principalmente por objelo el inte­
hibido para el eslado de naturaleza la poligamia uni­ rés nacional, y nada mas; ahora bien, el divorcio y
da al divorcio; entonces la primera y lejílima muger la poligamia no se oponían absolutamente á esle in­
se hallaría despojada de su eslado y de sus derechos terés; baslaba restringirlas, prevenir sus escesos,
contra su voluntad y sin recurso. Según su opinion, desacreditarlos para hacer mas raro su uso; esto es
y segun la verdad, Dios no proscribió la poligamia s¡- lo que hizo Moisés. No permitió el divorcio, sino para
destruir insensiblemente la poligamia simultánea; lo
1 liavlo Dic. crit.,Sara. veremos examinando sus leyes.
2 G tfii. c . 16. y . 0 v 10.
3 Malaq. c. i , y. 10 V 14. 1.* Los sacerdotes judios no podian tomar por es-
4 S iip . c . 10, y . 19.
5 Rcsp. eril. por M. Bulli-t. t 3. p ÍS 1 Mal. c. 19. y. 5 y 6 . Marc r lo 7
0 (¡i‘u. c i, y. 24.
i Gúo- c. 38. y. t i
DE LA RELIGION. • 409
posa á una muger repudiada, porque estaban consa­ quier clase de descontento; pero otros mas sensatos
grados A D i o s E l gran sacerdote no debia desposar­ pretenden que eslo no era licito sino en caso de falla
se sino con una virgen; no le era Hcilo lomar ni una de castidad. Jesucristo en el evangelio decide la cues­
viuda, ni una muger repudiada, ni de mala vida, ni tión en favor de los últimos *. Entendió seguramente
una eslrangera2. Josefo añade que no podia usar del el verdadero sentido de la ley. Dice qne si una muger
divorcio La ley da por razón que estaba consagra­ no la perdona su marido por alguna torpeza, le de el
do á Dios. Luego habia falta de santidad en el divor­ libelo de divorcio s. Esta torpeza segun la fuerza de
cio y en la poligamia. la palabra hebrea, no puede designar sino una falta
2.° Cuando habia sido repudiada una muger y se de castidad. Esle sentido eslá conlirmado por otra ley;
casaba con olro, su primer marido no podia volverla se dice que si un marido acusa falsamente á su espo­
á tomar aun despues de la muerte del segundo, por­ sa de no haber sido virgen , será azotado con varas,
gue estaba im purai . De dónde provenia esta impure­ condenado á una mulla, y obligado A conservar esta
za sino del segundo matrimonio; por la misma razón, muger sin poderla despedir nunca 5.
el esposo que la habia repudiado y lomado otra no En los proverbios exhorta Salomon al hombre á
era del mismo modo reprensible? que permanezca constantemente unido á la esposa
3.® Se dice en el Exodo: «Si un padre dá á su que lomó en su juventud Los profetas Miqueas y
hijo en matrimonio una hija joven esclava, la tratará Malaquias acusan á los judios de haber :-ido infieles á
como á otra hija; si despues le hace desposar con las mugeres que habían lomado por esposas en su
otra, á la primera le dará sus regalos de boda, sus juventud Tobias exhorta á su hijo á que no tenga
vestidos, su dote; y si no lo hiciere se tendrá por lí­ nunca comercio con olra muger que con su esposa 6.
bre.» lié aqui nn castigo 5. Se necesita mucho para que el divorcio y la poligamia
4.” En el Deuteronomio, se lee: «Cuando un hayan sido lenidos como usos absolutamente ino­
hombre liene dos mugeres de las que ha tenido hijos, centes.
y una le es menos querida que la otra; si el hijo de la Convenimos que despues abusaron los judios de la
que ama menos es el primojénito, no podrá privarle condescendencia de Moisés; pero él no es responsable
de sus derechos de primojenitnra en favor del hijo de de esto, habia hecho lodo lo que la prudencia y el
su esposa querida» 6. Esla era una restricción que amor del bien público podian sugerirle en semejante
debía perjudicar á la poligamia. caso. Atendido el carácter duro y violento de los ju­
o.° En el Levíticohay otra ley: «No tomarás la dios hubieran sido capaces de maltratar escesivamen-
hermana de tu esposa, por alligir á esla y deshonrar­ le á las mugeres que creyesen infieles, si hubieran
la viviendo lodavia» 7. No vemos porque ro afli- tenido obligación de conservarlas. Asi les dice Jesu­
?iria ó deshonraría menos á la esposa con la venida cristo que no se les habia permitido el divorcio sino
de una eslrangera, que con su propia hermana. por la dureza de su corazon.
Si se hubiese permitido á los judios la poligamia
sin restricción; si Moisés la hubiese plenamente au­ §■ v io .
torizado, seria sorprendente que fuesen lan raros ios
ejemplos de ella en su historia. Escepluando los Re­ p r im e r a o b j e c ió n .— Moisés ordena la poligamia.
yes no conocemos mas que á un solo hombre que
baya tomado dos mugeres; esle es Elcana padre de No solo la ley de Moisés permite la poligamia, sino
Samuel, porque era estéril su primera esposa. que parece prescribirla en ciertos casos. Ordena á uno
que lome por esposa á la viuda de su hermano, cuan­
§• V II. do este murió sin hijos ; no esceplua al que ya eslaba
casado; estaba, pues, obligado á tener dos mu­
No permitió el divorcio tino por falta de castidad. geres.
Respuesta. En el Deut., c. 25, 5 y sig., vemos
Moisés no loleró el divorcio sino en caso de infide­ una permisión , una invitación mas bien que una ley;
lidad de la esposa; este legislador no da permiso es- puesto que el hermano del difunto podia dispensarse
preso al marido para desposarse con otra. A la ver­ de ella sufriendo una leve afrenta , y no estaba suje­
dad , una secta de judios soslenia que el marido es­ to á ninguna otra pena.
taba autorizado para despedir á su muger por cual- Por otro lado es falso que esta pretendida ley no s«-
1 Lovit. c. 81, f . 7.
2 l-evit. c. 81, >l. 13. 1 Mat. c. 19, y. 9.
3 Ant. I. 3. c. 18. 8 Deut. C. 84, y. i.
* Deut. c. 84. y . 4- 3 Ibid. c. 88, y . 13.
5 Ksod. c. 81, y. 9. 4 Prov. c. 5, y. ls v 19.
r> Deut. c. 81, y . 15. 5 Míe. c. 4, y. 9. Mat. c. í, f. 14.
* Lovit. c. 18, y. 18. 6 Job, C. 4, y. 13.
'lio TRATADO
friese escepcion. No obligaba cuando el matrimonio su autoridad. 3.° Despues de la muerte de Saul, Isbo-
del difunto era incestuoso, cuando le sobrevivía uti selh, su hijo, reinó durante siete anos en once tribus;
hijo , aunque fuese pocos dias , cuando el herm.mo en lodo aquel tiempo tuvo en su poder lodas las mu­
lenia mocha edad , estaba enfermo y 110 podía tener geres de la casa de su padre, puesto que le disputó
lujos; y cuando su hermano y él habiin lomado' por con Abuer por causa de Réspha, concubina de Saul,
esposas á las dos hermanas , luego podemos creiT que y que también retenía á Michol, esposa de David
no obligaba tampoco, cuando estaba casado el que le No eran lan jóvenes eslas mugeres que tentasen á un
sobrevivía. Se dice en el libro de Rulh, que el pariente rey. i." Es pilcando de este modo las palabras del Se­
mas próximo no quiso lomar por esposa á esta viuda; ñor fie puesto en vuestro poder to las las muyeres de
sin duda se hablaba en el caso de que acabamos de la casa de Saul, entre las que podéis elegir, es mas
hablar; hé aqui por qué Rulh noss prevalió de su de­ vivo el cargo que si se traíase solamente de la viuda
recho conlra él. de Saul, suegra de David, y de Resplia concubina
Segunda objccion. Ciertamente que David era robada por Abuer.
culpable de una poligamia pública y escandalosa; sin En la segunda parte examinaremos las demas acu­
embargo, la Escritura no condena su condu> la ; no saciones formadas contra David.
fuá reprendido por ningún proíela, ni por ningún es­
critor sagrado; por el contrario, lo llaman un rey, §. IX.
segun el cora/.on de Dios. Se dice que no se separó de
ninguna cosa de las que le estaban mandadas, escep * Skginda ObjEcjon .— David no la vituperó.
lo te muerte de Urias1. Dios le dice por medio de
Natan: *H c vuelto á vuestro seno las esposas de tu La cuestión que nos falta examinar es el saber si
Sefior; habia, pues, consentido Dios que lomase por en el estado actual del género humano, lo poligamia
esposas á las hermanas deSaul -. ¿No es eslo canoni- y el divorcio son contraiios al interés general, por
zar solemnemente la poligamia? consiguiente á la ley natural. Sí, Jesucristo proscri­
¡impuesta. La m ajir censura que pudieron hacer biéndolas absolutamente ha procurado el bien de la
los libros sanios de la conducta de David, ha sido el sociedad; nosotros asi lo sostenemos á despecho de
referir las confesiones que él mismo ha hecho de sus los clamores escandalosos de algunos escrilores mu­
fallas, y los castigos que recibió por ellas; ahora bien, demos 2.
la Escrilura nos maniliesta unas y otros. Reí/, teijun el Concíbese, sin ser profundo político, que lo que con­
corazon de Dio#, significa rey elegido por Dios, y que viene á la sociedad doméstica y á los pueblos nacien­
nunca abandonó el cullo de Dios, nada mas; pero no tes, 110 conviene en el estado de civilización perfec­
que nunca ofendiese á Dios. ta, donde tas necesidades ya no son las mismas; en­
La ley prohibía espresamente al rey de los judios tonces puede haber inconvenientes que no tenían
el que multiplicase sus mugeres, por causa de que no lugar cuando vivían las familias aisladas. Asi como
pervirtiesen su corazon Salomon, al tomar un gran el interés doméstico debió ceder al interés nacional
número de mugeres, pecó evidentemente; en cuanto cuando empezaron á formarse las repúblicas, este
á David que tuvo menos, cuando pI profeta Natan le debe ceder al interés genera! de la humanidad bajo
echó en cara la muerte de Urias, le tii7.0 conocer bas­ una religión que tiende á reunir á todos los hombres
lanle que no aprobaba su poligamia; le predijo que con los lazos de una caridad universal. En esta má­
serian deshonradas sus mugeresá la Taz. del sol *, y xima se funda lo que llamamos derecho de gentes, que
se cumplió esla amenaza. no fue hieu conocido hasta el establecimiento del
No es verosímil qne David tomase por esposas k las Evangelio.
mugeres de Saul. \ .° Es muy dudoso que Saul hu­ E 11 el eslado actual de la sociedad civil, el libre
biese tenido muchas mugeres; en loda su historia 110 trato, tanto entre los dos sexos, como enlre un pue­
se habla masque de una sola esposa y de una con­ blo y olro , hace las uniones mucho mas fáciles; las
cubina llamada Respha. David, esposo de Michol, era mujeres, cuyo trabajo ha llegado á ser necesario en
yerno de Saul. Segun ia ley, no podia tomar por es­ algunas artes, ya no son esclavas ni están encerra­
posa ni á su suegra, ni á su cuñada. 2.° Las mugeres das en una vida sedentaria; pueden bailar con mas
de Saul son las mugeres de su casa, sus esclavas ó facilidad colocacion. Como las leyes civiles han pro­
sus palíenlas; poner en el seno, significa poner en visto á los derechos de todos los ciudadanos, y todos
poder; en el estilo antiguo, ocupar el lecho del prede­ están bajo la salvaguardia del poder público, ya no
cesor, es sucederle en su poder y tomar posesión de es lan fácil que el poder de los maridos, de los padres
1 lío s ., c. l i , v. 5. y de los señores sea absoluto: por el contrario, con-
2 jtirf-, c, te. v. a.
? Dullt, c 17. y. 17. 1 Reg. e. S, y. 7 y 14.
4 Kpg. o A i . i I L 2 P is ls o c ía t. p a rle 111 , r . lo, p 130. etc.
DE LA RELIGION. Vil
viene que el despotismo doméstico, de que iba ne­ nario, nacen mas varones que hembras, que hay
cesariamente acompañada la poligamia, esté repri­ una 13.* parte de diferencia ’. Pueslo queen virtud de
mido por las leyes. En esle feliz estado seria absur­ la ley natural lodos los hombres tienen el mismo de­
do echar de menos las ventajas, ó mas bien, el abuso recho al matrimonio, es claro que si se conceden á
y la licencia del estado primitivo $cuando estamos cierto número de hombres muchas mugeres á la vez,
abundantemente recompensados con la libertad ci­ habrá un número igual de individuos privados de
vil y con los goces sociales que no conocían los an­ la facultad de casarse. Si se dan diez mugeres á un
tiguos. solo homhre, neresariamenle habría oíros nueve á
Estando el mundo suficientemente poblado, es mu­ quienes les fallarían esposas. No puede permitir la
cho mas necesario el cuidar de la educación de los ley natural que un hombre cualquiera esle favore­
hijos y de la pureza de las costumbres públicas que cido á espensas de los demás.
de la propagación; porque el libertinaje es el mayor Los que han creído que la poligamia contribuía á
obstáculo á esta misma propagación. Seria imposi­ la poblacion general se han engañado. Es evidente
ble prevenirlo en el estado actual de cosas , si se to­ que diez mugeres que cada una liene su marido,
lerase el divorcio y la poligamia. Esta no puede fa­ procrearán mas hijos que sino tuviesen mas que un
vorecer la población en una nación , sino á espensas solo esposo para todas. La pluralidad concedida á un
de las naciones vecinas; ahora bien, la ley natural solo hombre no puede producir olro efecto que ser
'■aya base es el bien general, no concede á ningun cansa de que se esceda, debilitarlo en la juventud,
pueblo pri vilegias contrarios al interés de los demás. envejecerlo cuanto antes, y de este modo contrariar
A la verdad que cuando se empieza por suponer, el designio de la naluraleza. No es menos evidente
como algunos lílosofos, que el hombre és de la mis­ que diez maridos viviendo cada uno con su esposa,
ma naturaleza que los brulos, es muy sencillo no se hallan mejor que uno solo en estado de proveer á
mirar, como ellos, en la unión de los sexos, mas que la subsistencia y educación de los hijos. No vemos
la satisfacción monv'ulinea de los apetitos sensuales, en qué pueda ser útil á la sociedad , que la suerte de
y no considerar en el matrimonio mas que la felici­ uno solo pueda dejar diez viudas, y una mulliludde
dad real é ideal de los esposos. ¿Pero es asi como se huérfanos.
di be juzgar de él? Dios, instituyendo el matrimonio, El divorcio, aunque menos perjudicial á la pobla­
no solo quiso perpetuar la raza humana, y procurar ción que la poligamia, no se halla sin inconvenientes.
la felicidad de los cónyujes, sino que atendió al bien ¿Se inclinará nunca mnclio un hombre á casarse con
de los hijos y al de la sociedad- No cuidar mas que una muger repudiada? Cceleris paribus , las viudas se
de uno de estos objelos, es pecar radicalmente; es casan con mas dificultad que las doncellas. Se sospe­
necesario compensar lo uno con lo otro, y no tomar cha con facilidad que el divorcio tuvo causas odiosas;
por ley de la naluraleza lo que es mas ventajoso á solo esla sospecha hace dificilísimo un segundo matri­
estos varios conceptos. Procediendo de esle modo es monio. Todas las mugeres repudiadas serán casi otras
fácil demostrar que la poligamia y el divorcio son tantas perdidas para la poblacion. En un pueblo vo­
contrarios al hien genera!, por consiguiente á las in­ luptuoso y corrompido, quizá sea menor la repugnan­
tenciones y leyes de la naturaleza. cia en tomarlas por esposas; pero el matrimonio está
Digo el divorcio y la poligamia, porque el uno no destinado á prevenir la corrupción, no á favore­
vi sin la olra; un hombre descontento de su esposa cerla.
no desea dejarla sino para lomar olra, Qne pueda En genera!, el divorcio y la poligamia no pueden
conservar las dos ó que se limíte á la segunda , las establecerse sino en favor de los ricos. Entre los asíá-
consecuencias de sn inconstancia y de su infidelidad licos rara vez usan de ella los pobres, porque no
son poco mas ó lítenoslas mismas, igualmente con­ pueden ; pero demasiados privilegios tienen ya los
trarias al bien común; Monlesquieu, David Hume y ritos en la mayor parte de las naciones civilizadas;
oíroslo probaron perfectamente. *. no son ello» los qne mas contribuyen á la pureza de
costumbres.
S- X. Quizá sediga que el esceso de una décima tercera
parte, en el nacimiento de varones, no puede com­
Perjudican á la poblacion. pensar las causas que producen la destrucción de hom -
bies, lales como la guerra , el libertinaje, la nave­
I." Por las observaciones que han hecho sobre la gación , los viajes, el comercio eslerior; siempre ha­
población, está averiguado que segun el curso ordi— brá, pues, en lodos los pueblos mas hembras que va­
rones.
1 Espir.tu He tas leves 1. 16. c. 16 Ensayos morales y
políticos, cnsavo í i , Reflex. Supon. Poliganiv , Lón— 1 l'na 16. segun Bufl'un, liist- nat. tomo 3, en 12, c, t/
Ules 1739, pág. 406,
T0*o tf 54
TRATADO
Decimos que el esctvo de uno sobre doce , que pa­ do hacer la apología del desorden, ni aconsejar
rece poco considerable, sin embargo es mucho, cuan­ su uso.
do se «amina relativamente al total de una nación. l.o mismo sucede con el divorcio; no puede parecer
Supongamos que los habitantes de un reino solo su­ útil ni necesario síno á los corazones estragados. En
ben á trece millones; es claro qne establecido el esce­ Roma fue desconocido en los buenos siglos de la re­
so en una décima tercera parte de varones , pueden pública, y nunca fueron mas desgraciados los matri­
perecer quinientos mas en cada c ia d , por las causas monios que cuando se permitió romperlos y renovar­
que hemos dicho, sin que todavía le esceda el número los á discreción. Aun en aquellos tiempos lodavia se
de he,nbras. El caso es siempre el mismo, supóngase repelaban las mugeres que no <eaprovechaban de es­
ma* ó menos número de habitantes. la licencia. En tiempo de Tiberio, la hija de Polion
fue preferida para el sacerdociolde ,Yesla, porque su
§. X I, madre habia permanecido constantemente unida ¡i su
único esposo *.
Son contrarias al interés de lot Itijot. Cuando la duración del vínculo depende de la vo-
untad de uno ú olro de los cónyujes , ya no hay mo­
2." En el caso de poligamia, los hijos de muchas tivos para conservar la paz, la única capaz de pro­
madres no pueden ser cuidados del mismo modo, ni curar la felicidad ; ya no hay confianza mútua, ni es­
tener igual parte en la ternura de su padre; aquellos peranza sólida de tener recurso en las allicciones, au-
que mas quiera la esposa se llevaran la preferencia; silío en las enfermedades, compañía en la vejez; ya
de aqui los celos , la división enlre madre y her­ no hav que contar con los motivos que empeñan al
manos. hombre al matrimonio. ¿Pueden cerrarse los ojos A
Entre nosotros, los hijos de dos matrimonios difícil­ intereses tan caros, por favorecer el capricho ó la sen­
mente pueden avenirse ; es raro que la diferencia de sualidad pasagera de los esposos? Su unión santa é
intereses no altere entre ellos la paz. ¿Qué sería si vi­ indisoluble ha sido destinada por Dios para reprimir
viesen muchas madres y alimentasen con su propia las pasiones y no'para satisfacerlas.
envidia la antipatía de los hijos? El inconveniente es
el mismo en caso de divorcio; los hijos de la esposa §. X II.
repudiada nunca mirarán bien á aquella que acaba
de reemplazar á su madreen el lecho nupcial; son cé­ JJieren «í dereeho natural de las muyeret.
lebres en la historia los crímenes de las madrastras.
Seba observado en todas las naciones polígamas1, 3.“ Dios ha dado del mismo modo á losdos sexos
que el matrimonio no puede producir enlre los mari­ la facultad é inclinación de procrear hijos ; la poli­
dos y mugeres , enlre padres é hijos, entre los pa­ gamia favoreciendo escesivamenle esla inclinación en
rientes por afinidad , la misma unión que acostumbra uno de los dos sexos , en el otro la oprime, otro tanto
á resultar en los países en queestá reducido áia uni­ con desprecio del derecho natural. Si la lubricidad
dad. Como entonces no es mas que un libertinaje, no de ciertos hombres fuese una razón para concederles
produce mas vinculo en los corazones que el comercio muchas esposas, eslo mismo en algunas mugeres les
vago y licencioso que reina entre los dos sexos, en los daría también el derecho de tener muchos maridos.
pueblos que no tienen costumbres. Por la misma ra­ Cierto número de mugeres privadas de su derecho
zón el divorcio no es apropósilo mas que para enjen - natural por servirá la sensualidad de un hombre so­
drarodios enlre el marido y la familia de la esposa lo , que es mas bien su tirano qui su esposo, nunca
repudiada. Tal es el efecto de las separaciones escan­ se creerán obligadasá serle líeles, á no ser que esten
dalosas que muchas veces hay necesidad de permitir guardadas por esclavos incapaces de darle celos. De
enlre nosotros. aquí el uso bárbaro de hacer eunucos, que luvo ori­
¿A sí, en qué siglos se trata de hablar 6 de escribir gen en los países doude es permitida la pluralidad de
en favor de eslos varios abusos? Cuando la corrupción mugeres.
de las costumbres hace violar impunemente los lazos Por otro lado, una multitud de hombres, privados
sagrados del matrimonio , descuidar la educación de á pesar suyo del matrimonio , porque otros se han
loshijos, y desconocer los deberes de la paternidad. apoderado de un gran número de mugeres, se entre­
En los pueblos en que el lujo no ha alterado aun lo< ga á la prostitución, á los deseos contra-naturales, y
sentimientos naturales, en las condiciones medías en á desórdenes que ni aun nos atrevemos á nombrar. La«
lasque todavía se conserva la virtud , nadie ha idea­ varias relaciones del Asia eslán llenas de eslos odio­
sos detalles ; necesariamente acaecerían los misinos
1 Salí. , Ingurth, c. *0, Proc llisl. <Ií los Yéldalos,
1. !i. c. II ; Amiano Marcelo. I. is , e 6. l T irito , A n a l., I. i . c. Rfi
HE LA RELIGION. M3
escesos en lodos los punios donde se permitiese la po- i en peligro de perder su estado por la demencia de
ligamia i. *Si algunos matrimonios, dice Niebuhr, maridos viciosos? Si se concede á ambos la facultad
me han alabado mucho el derecho de la poligamia, de divorciarse, se abre la puerta á los desórdenes mas
otros bastante ricos para tener muchas mugeres me horrorosos; los hijos llegan á ser una carga pesada;
hati crintesado francamente que no habían sido felices están espuestos á no saber cuál es su verdadero pa­
mas que con una sola.... Los mahometanos se consu­ dre ; su suerte casi es semejante á la de ios frutos des­
graciados de la incontinencia pública , con los que se
men tan pronto eu su juventud, que muchos, Je trein­
ven obligadas á cargar la religion y la caridad cris­
ta años de edad , se quejaban de impotencia á nuestro
tiana.
médico2»,
Podemos deducir una nueva prueba contra la poli­
gamia, de lasdébiles y absurdas razones alegadas por
§. XU1.
sus defensores. Están reunidas en el libro Ululado»
i Vohjgamia triumphatrix ; Bayle las retuió sutnaria-
Dañan á la p u m a de las costumbres.
| mente en el estrado que hizo de esle libro
i.* lin todas las partes donde es!» permitida la
poligamia , las mugeres son esclavas, están encerra­
§ XIV.
das y envilecidas. En la China están privadas del de- I
recho de sucesión ; el marido puede prestarlas, ven­
t'ste abuso tiende un /<i*o á la felicidud (la los esposos.
derlas ó jugarlas. En Persia se dada si tienen alma,
lin Africa su suerte es casi semejante á la de los ne­
Algunos filósofos dispuestos siempre á favorecer
gros de nuestras colonias. En Turquía, la mayor par­
ei libertinaje, se han limitadoá sostenerquedebia per.
le son esclavas compradas en el mercado, se las en -
milirse el divorcio y disolver el matrimonio, en caso
cierra en un serrallo como en una cárcel, se las cose,
de adulterio de uno de los cónyuges 4. No han re­
a puñaladas , ó se las ahorca por la mas leve sospe­
flexionado que esla jurisprudencia seria un lazo ten­
cha de infidelidad ; hay poca diferencia enlre su con­
dido á la fidelidad de uno y de otro. E l que 110 estu­
dición y la de las bestias que se mantienen por placer
viese contento con su eslado, procuraría ser infiel,
ó por necesidad. Esle envilecimiento de un sexocrea-
paladar al otro un motivo para divorciarse. En un
dopara dividir los trabajos con el homhre. ¿es con­
siglo depravado, nn sabemos hasta donde llegaría la
forme ,1la intención del Criador „ y á las leyes de la
maldad de las almas viciosas.
naturaleza? Sin duda que Dios condenó á la muger á
En vanóse cree que la posibilidad del divorcio
la sumisión , pero no á la esclavitud.
obligaríaá los cónyuges á respetarse mutuamente v
Si la libertad del divorcio 110 conduce directamente
tenerse mas consideraciones; es como si se dijese que
<1 los mismos escesos, uo tiene menor influjo en ta cor­
la facilidad de cometer un crimen puede inspirar
rupción de costumbres. Un obispo de Inglaterra re­
la virlud; laesperiencia demuestra lo contrario. Nun­
presentó al parlamento, que la facilidad de alcanzar
ca se han respetado menos los casados que en los pue­
el divorcio multiplica los adulterios en aquel reino,
blos y en los siglos en que estuvo en uso el divorcio
'*n lo que convinieron los principales pares s. Luego
¿Son mas felices los matrimonios entre nosotros, des­
que el matrimonioTno se considera como un vinculo
de que las separaciones no deshonran ya A nadie? San
sagrado é indisoluble, va no inspira ningún respelo,
Gerónimo dice que vió enterrar en Roma una muger
unaesposa no es considerada mas que como una con­
que habia tenido 22 maridos; Juvenal dice que olía
cubina de la qne puede deshacerse cuando se quiera.
había lenido 8 en 5 años 3. la Samaritana habia le­
Tertuliano acusaba á los romanos que enlre ellos nido 5; solo los espíritus ciegos por la lubricidad, son
el divorcio era como el frulo y el voto del matri­ capaces de aprobar esle esceso; es imposible que ad­
monio l . mitido una vez el divorcio no degenere en liberti­
Se cree que es mas cómodo eslar atenido á un co­
naje.
mercio enteramente-libre , que formar ningun em­ Locke y algunos otros pensaron que noes indiso­
peño. ¿Nose concede ia libertad masque ai mari­ luble el matrimonio hasla que se cumplan sus fines;
do? Entonces se perjudicar evidentemente los dere­ á saber, la procreación y educación de los hijos. De­
chos de la esposa; cuando quiera puede deshonrarla bieron haber conocido que segun esle principio el
con el divorcio: ¿cuántas mugeres inocentes se hallan matrimonio se disolverla á voluntad de los cónyuges,
1 Muraaci* ^rodom, ad refut. Afcorumi, cuartel par­
cuando no hubiera hijos, ó hubiesen muerto, cuando
le . c. 41.
2 ¡Vscripck >n dp la Arabia . p. 65. 1 Nouv. de laRepu liltquo'W letlres, abril 10SS, art. t
3 V íase el curren tic Europa , página I ¡ i Cufst. sobre l.i Knci(jli>|iciti.i .táuMww.
rn 37 y 2S, 3 Sal, 6, v. SÍU.
4 Apolois.* *í
414 TKAI A DO
acomodase á los esposos creer que habian provisto Aun suponiendo cierta la poblacion de la China, que
bastante á su educación, y cuando hubieran impedi­ sin embargo es muy dudosa, decimos que esta po­
do su concepción y su nacimiento, como hacen los blacion no proviene de la poligamia. En todos los paí­
orientales. ses del mundo el pueblo bajo es el que se multiplica
El autor que dijo que la poligamia podria sub­ mas; ahora bien , en la China, el pueblo bajo no to­
sistir perfectamente en nuestros climas, si las cos­ ma masque una muger; porque no es lan rico que
tumbres y el gobierno no se opusiesen á ella 1. no pueda comprar y sostener muchas. Sin embargóse
¿éha tomado la molestia de considerarlos efectos per­ multiplica con mas abundancia que en Turquía, don-
niciosos en todos los climas en que se lia introducido. dees bastante común enlre el pueblo la poligamia,
Parece confesar que proviene de nna grosera es­ La larga paz de que ha disfrutado, los numerosos en­
tupidez en las naciones nacientes , y del libertinaje en jambres de tártaros qne han ido á ella dos veces, la
tos pueblos civilizados, y á la verdad que eslas causas fertilidad del suelo, la baratura de los víveres, la na­
no liaran mucho. tural fecundidad de las chinas, son suficientes para
V'i es como los filósofos respetan la ley natural; no aumentar hasta lo infinito el número de habitantes. Un
cesan de escribir que es clara, evidente, grabada en autor muy instruido, que ha indicado las causas de
todos los corazones, que la revelación no se necesita­ esla poblacion, no ha mencionado la poligamia por­
ba para enseñárnosla; y no hay uno solo que no la que en nada contribuye á ello i. Si la poligamia pu­
baya desconocido en algún punto esencial. diese hacer la felicidad de una nación seria difícil
comprender porqué se ven en China millones de bon-
zos de ambos sexos, que renuncian al matrimonio.
§ XV.
En el Japón , donde los serrallos están guardados
humera Objeción La poligamia faxortct la pobla­ por mugeres esclavas, la poligamia produce losefec-
ción tn Asia. los mas perniciosos. Hay un número prodigioso de
prostituidos en los dos sexos en lodo el imperio ; es­
La poblacion es mas abundante en los puntos en los desgraciados se separan del matrimonio, perecen
que eslá permitida la poligamia; los ejércitos del Asia jóvenes, y no tienen sucesión. E l número de mugeres
son siempre mas numerosos que los de las naciones encerradas y guardadas en los serrallos, deja sin es­
de Europa; en la China la poblacion es increíble; no posas á un número igual de hombres, que se entre­
es menos prodigiosa en el Japón; luego se supone fal­ gan á los escesos mas vergonzosos. Hay guardias en
samente que la poligamia perjudica á la poblacion. lodos los alrededores de la ciudad imperial, para im­
Respuesta. La mavor parte de estas citas son fal­ pedir que se saquen mugeres. La poligamia, pues, tie­
sas. Desde que reina en Turquía la poligamia, esle ne á un gran número de hombres en un celibato for­
imperio está mucho menos poblado que antiguamenle. zoso.
Sabemos que los tártaros de Crimea, los circasianos, Si á pesar de estos desórdenes, no deja deestar po­
los mingrelianos, no comercian mas que en robar en blado, de lo que séanos lícito dudar, es porque el sue­
todas parles jóvenes de ambos sexos para venderlos lo es baslanle fértil. Esle pueblo liene conocimiento
á los turcos y persas: los corsarios turcos hacen lo de las arles; ni ha sufrido la pesie ni la guerra, ni
mismo ; sin estas continuas adquisiciones, liaría mu­ ningún menoscabo por el comercio y las colonias; es­
cho liempoqueestaria despoblada una parte del Asia. tá prohibidoá todo japonés, bajopenade muerte elsa.
Eslas comarcasen el dia apenas contienen la mitad lirde su pais. No se traía de saber si un jiponés lie ne
de población que tenian en tiempo de los griegos, de mas hijos de muchas mugeres que de «na sola ; sino si
los romanos y de los emperadores cristianos. Todos la población general seria mas abundante en el caso
los viajeros deploran la devastación que producen en deque todo japonés pudiese tener al menos una mu-
aquellos inmensos píises el mal gobierno v las cos­ ger, y no se puede dudar de eslo.
tumbres disolutas de los mahometanos. En Asia, los En todas partes donde reina la poligamia, arrastra
cristianos que no tienen mas que una muger, tienen Iras sí la lujuria de unos, la castración de otros, el
mas hijos que los turcos que loman muchas. celibato forzoso de un gran número de hombres, la
En las comarcas en que el soberano es despula y abyección y la desgracia de las mugeres, la multitud
los pueblos esclavos, puede cuando le plazca hacer de esclavas, la prostitución pública, y los crímenes
marchar á todos sus súbdilos que puedan llevar las conlra la naturaleza. Ni bay unión social entre loi
armas; eslo no sucede en las naciones europeas; aun sexos, ni decencia en las costumbres, ni goces en la
cuando los ejércitos fuesen menores que los del Asia, vida civil.
eslo nada probaria.
1 rVptrilu ito los usos y costumbres tic los diferentes
lom. I. p. ios I Tácilu ile M. Brolii'i
DE LA RELIGION. U3
mercio de las Indias y de la América absorveen núes-
§. XVI. tros dtas mas que el sobrante déla poblacion de Euro­
pa, y eslo probablemente continuará hasia el (in del
S e g u id a O bjeción. Contribuye á elltt otras veces mundo.
en el Norte, Eslá pues demostrado que el género humano nun­
ca ba sacado ventaja de la poligamia, con respecto á
Los países de! Norle fueron antiguamente el origen la poblacion; que la unidad del matrimonio ha corres­
deuua poblacion prodidiosa; de allí los enjambres de pondido siempie mejor á esle fin, sobre lodo despues
bárbaros que inundaron la Europa en el espacio de de establecida la sociedad civil. No queda á los liló­
5(10 ó (itiü años. En ei dia pocos salen de alli y sin sofos que han defendido un abuso tan pernicioso,
embargo no eslán muy pobladas aquellas comarcas. mas que reconocer su error.
Debí- pues provenir esta diferencia de la abolición de
la poligamia. Desde que en ellos se estableció el cris­ §. X V II.
tianismo, estos pueblos eslán reducidos á una solaes-
posa : desde entonces ba disminuido la poblacion. terc era . Jesucristo permitió el divorcio
o b je c ió n

Respuesta. Falsa conjetura. El Norte está en el en caso de adulterio.


(lia mas poblado que nunca, y los pueblos de estas co­
marcas no eran polígamas: Ilerodoto, Trogo-Pompe- El mismo Jesucristo declaró el di\ ordo en caso de
vo, César, Strabon , l’omponio Mela no los acusan de adulterio; essingular que la Iglesia cristiana haya sido
esto, el clima por sí mismo no conducía á este desor­ mas rigorosa que su fundador. La disciplina actuales
den. Tácito dice que con efecto los Germanos eran ca­ obra de los papas, que la han introducido por ambi­
si los únicos bárbaros que se contentaban con una so­ cian y por política'.
la muger >. pero parece estar mal enterado. Salvia- Respuesta. Todo eslo es falso. Jfsucristodeclaró el
mo alaba la castidad de los godos y de los vándalos2. divorcio licito segun la leij de Moisés, en caso de adu1-
Los germanos sin ser polígamos se multiplicaban terio; pero lo declaró prohibido en Indos los casos por
mas que ninguna olra nación ■eslo es'.á probado por la ley natural y por la institución primitiva del Crea­
las guerras continuas con los romanos. Apesar de sus dor. Dice que este permiso no se habia dado á los ju­
continuas derrotas, desde Mario hasla el reinado de dios sino por la dureza de su corazon; añade que no
Graciano, t\n dejaron por úllimo de prevalecer contra será así en el principio: que en virtud de la ley pri­
lodas las fumas del imperio, y de establecerse en él mitiva el hombre y su esposa son dos en una sola car­
á mano armada. Asombra el número de hombrts que ne; que el hombre no díbe separar lo que Dios
perdieron en esle inlérvalo. unió 2.
De todos losbecbos consignados en ia bisloria, re­ Fiicil es probar qne este es el verdadero sentido de
sulta que en el siglo V I de nuestra era, el número de lis palabras de Jesucristo 1." En S. Marcos y en S. Lu­
hombres en el norle de Europa, y en la parle del Asia cas,3. el Salvador establece sin restricción »que el
sometida á los romanos, estaba reducido á menos de que despide á su esposa y loma olra, cómele adulte­
la mitad de lo que era en liempo de Augusto. En el rio. 2 ° Eti S. Mateo, la respuesta de Jesucristo es re­
siglo siguiente, hubo una pesie universal que arreba­ lativa ála cuesiiou de los fariseos y á la disputa que
tó casi la mitad de los hombres que quedaban. Es reinaba enlre ellos; ahora bien, disputaban sobre el
pues imposible que el Norle baya podido volverse á verdaderosenlido de la ley, ó del permiso dado por Moi­
poblar antes del X I y del X II siglo. Anles de aquel sés y no lo que era lícito ó prohibido por la ley
tiempo, el cristianismo llevado á aquellas comarcas natural Jesucristo declara que Moisés no permitió et
habia introducido en ellas la civilización y la cultura. divorcio sino por la infidelidad departede laes|wsa.
En este nuevo astado !a lierra puede contener y sos­ nísiah fornicationtm. Pero se remonta mas, mani­
tener diez, veces mas de habilantesque lenta anles. La fiesta que en viriud de la institución primitiva y de
Gemianía contiene ahora cuatro veces mas habitantes la ley natural el matrimonio es siempre indisoluble.
que lenia en el siglo de César y de Tácito; lo mismo Asi en S. Marcos cuando le preguntan sus discípulos
sucede con iodos los reinos del Norle. Solo el cantón en particular sobre esle asunto, estableció sin restric­
de Berna sostiene en la actualidad mas habilantesque ción, qne cuando uno de los cónyuges se divorcia y se
habia en toda la Helvecia, cuando salieron de ella en vuelve á casar, cómele adullerio; entonces ya no se
tiempo de César. Va no se necesita que los pueblos l ral aba del sentido de la ley de Moisés.
del Norle salgan de su pais. porque la cultura, las
1 Cuestiones sobre la Eoclclop. .í<í«f(frto.
•ules, el comercio proveen á su subsistencia. El en- 2 Mat c, 19 i «
? M or. c. 10 . i - t i . y Tí. J.uc c. 10. y. ls
í De morib, Germán, c. ÍS í Disert. sobre <■! divorcio. Biblia ■I AviiViU. ITtiS.
2 Salviano de Proviri. 17, c. 6 y 7. ludí. 3, p r.i
Í16 TRAT'ADO
E s , pues , falso que la disciplina actual gea obra de dad en el matrimonio , en los vínculos recíprocos que
los papas; se halla establecida por el canon 48 de los unen al hombre con su esposa y familia, y á los hi­
apóstoles, y la mayor parte de estos cánones datan jos con sus padres. Eslá cimentada esla unión en el
del siglo I I '. ¿Por qué razón de ambición ó de políti­ poderoso instinto que inclina al hombre á querer co­
ca lian podido crearla y conservarla los papas? Si la mo una parle de sí mismo á los seres formados de su
Iglesia no la ha seguido siempre rigorosamente , es sangre, y en el interés que le hace mirará sus hijos
porque estaba oprimida por las leyes de los empera­ como los futuros compañeros de sus trabajos, v como
dores qne permitían el divorcio. un báculo que se prepara para la vejez. Tales son las
El aulor de las Cuestiones sobre la Enciclopedia, dos bases en que eslriba la conservación y el bien es­
acostumbrado á falsificar todos les monumentos, dice tar de los hijos, y por las que ya se halla limitado na­
que la ley judia permitía al marido despedir de entre turalmente el poder paternal.
sus mugeres á aquella que le desagradaba , sin espe­ La madredel género humano esperimentó esle sen­
cificar la causa ; si no halla gracia ante é l , esto basta. timiento en vista del primer fruto de su fecundidad;
Cita al Deut., c. '1\ , t . 1 2. Dios , dice , me concede la posesión de un hombre. En
Doble falsedad. No es aquella de sus mugeres, sino el nacimiento de Seth esclamó de nuevo; Dios me dá
su muger. Añade el testo, si no halla gracia ante él, es/tpara consolarme déla pérdida de Abel, muerto por
por motilo do alguna torpeza. Jesucristo esplica esta Caín *. Los esposos que reciban sus hijos como un be­
torpeza con la palabra fornicación ; lo mismo hicie­ neficio de la divinidad , nunca se verán tentados á
ron los rabinos mas sensatos. Si algunos judios lo en­ destruirlos ni á descuidar su educación.
tendieron de otro modo y han abusadode la lev , han El aféelo de los hijos á su padre no proviene de un
lenido tan mala fécomo nuestro aulor. molivotan sensible. En la primera edad laneepsidad
Por mas que se falsifique la Escritura , que se acu­ los retiene en »u poder: cuando han llegadoá la púber
se á Jesucristo, se vomiten invectivas conlra los pa­ lad, el único interés visible para ellos es el sacudir el
pas, se citen ejemplos y se dep'ore la triste suerte de yugo de la dependencia, y el deber de socorrerá un pa­
uno délos cónyuges cuando el otro es infiel, etc.3; dre anciano ó enfermo les parece oneroso. Nunca se
por grandes que parezcan los inconvenientes de la in­ ha puesto en lela de juicio si el aféelo era mas vivo en
disolubilidad del matrimonio; son mucho menores los padres que en los hijos; la esperiencia constante
que los que resultarían del divorcio. Si fuera necesa­ lo prueba. Puesto que el bien délas familias v déla so­
rio multiplicarlas causas y los argumentos por ana- ciedad exige que sea constante entre ellos la unión, es
logia , nunca se aeabdria. Cada dia se verían renacer claro que la ley natural mas bien favorece á los padres
acusaciones escandalosas ; la parle infiel tendería la­ que á los hijos; que la superioridad de razón presu­
zos á la olra ; una acusación 110 probada produciría mida en los primeros, exige la duración de su autori­
un odio elerno : estoes lo que sucede ahora con las dad; que la moral, muy indulgente para con los hijos,
demandas de separación. La suerte délos hijos, la no puede ser ventajosa á la sociedad. Es sorprenden­
decencia pública , el interés de la sociedad, se sacri - te que los filusofos que se engabanan con un tierno
ticarian indignamente á la inconstancia y perversi­ afectoá la humanidad, no hayan conocido una ver­
dad de uno ú olro de los esposos. Convenimos que dad qne salta á los ojos, y que ha sido apreciada por
cuando la corrupción de costumbres ha infectado los todos los pueblo:- civilizados.
matrimonios, es el mas Iriste de todos los males; «Ningun homhre, dice la Enciclopedia, ha reci­
pero romper eslos lazos sagrados porque están cor­ bido de la naturaleza el derecho demandará los de­
rompidas las costumbres; es querer hacer mayor el mas. Si la naluraleza estableció alguna autoridad, es­
mal en vez de curarlo. ta es el poder paternal: pero el poder paternal tiene
sus límites, y en el estado de la naluraleza concluiría
ARTICULO III.
tan pronto como los hijos estuviesen en estado de
conducirse5».
D EL PODER PA T ER N A L Y DOMÉSTICO.
Hénos aquí vueltos á la naturaleza ó al esladode
S- 1- naluraleza. Digo que s i, si por la naturaleza enten­
demos otra cosa que Dios , y por estado de la natura­
Dios estableció el ¡lOtler paternal para el bien común.
leza , olro que aquel en que Dios crió al hombre , V
Dios colocó los primeros fundamentos de la socie- no disputo mas porque no me paro en las palabras.
El filósofo con quien disputamos, reconoce que el
1 V. Beveragio. i» Can. Apost. P P . Aposl., tom. 1, pá­
gina 431, 477. 1 hombre liene un Señor superior á lodas las cosas , y
i Cuestiones sobre la Enciclopedia , linuoteuna , pa­
gina 204. 4 Oén., C. 4. y. 1 y 23,
•1 \ . Grile ile una muger honrada que pide el divor- 1 Enciclopedia, Autoridad política. Emilio, tonto <• In ­
gina 16!.
DE LA RELIGION. 4f7
solo á él pertenece lodo entero. Seguros de eslo, par­ los conservaría sí en ello no tuviese ningun inlerés; el
lamos de ésle principio. único que puede inclinarle á ello, es la esperanza de
Es falso que un padre no haya recibido de la natu­ los deberesque le devolverán. La sociedad por su par­
raleza el derecho de mandar a sus hijos ; la ley que le eslá interesada en cimentar este vínculo para la
ordena á eslos el obedecer no es arbitraria , es una seguridad desús miembros nacientes. De esto resulla
ley natural fundada en la necesidad de los hijos y en que la ley natural no nos impone ningun deber que
el interés de la sociedad; lo veremos en seguida. no esté fundado en nuestro interés bien entendido que
Seguramente que esle poder paternal tiene sus li­ es el fundamento primitivo de todos nuestros dere­
mites ; los que se derivan del tin mismo y del motivo chos, que proveyó áél antes deque naciésemos y
porque está establecido: ahora bien , lo eslá para el desde el momento de la creación.
bien del padre y del hijo, y con esto para fundar la Los filósofos que fundan loda la moral en el inte­
sociedad. De modo que el bien del hijo , el del padre, rés, olvidan aqui singularmente su principio ; por
el de la sociedad, he aqui nuestra regla y nuestro nor­ asegurar la independenciaá un hijo, ponen en peli­
te ; si la perdemos de vista , nos extraviaremos. La gro su vida.
autoridad paternal, lamas justa y natural, es eviden­ Observan que entre los salvajes un niño no conser­
temente la qtiecoucilia mejor estos tres intereses. va ninguna subordinación á sus padres, luego que
puede pasarse sin ellos. ¿Y por qué? porque es bas­
S- II- tante frecuente en un salvaje estrellar ó abogar á uno
de sus hijos en un acceso do cólera i. Es justo y natu­
Falsas máximas de los filósofos urcerca de este poder. ral el sacudir cuanlo anles se pueda el yugo de un
poder injusto y destructor. Pero cuando el poder pa­
De eslo deducimos; 1.* Que la ley de los griegos y ternal eslá moderado por la ley nalural bien conoci­
de los romanos que daba al padre derecho de vida y da y por las leyes civiles, no pesará que dure mucho
muerte sobre sus hijos recien nacidos era injusta, liempo. Da eslo resulta que el eslado de los salvajes
contraria al derecho natural , aunque la aprobasen no es nalural al hombre, que es lanto mas contrario
célebres filósofos. Es contraria al bien del hijo , cujo á la naturaleza , cuanto masse separa del estado en
interés es vivir y conservarse; al bien del padre que queDioscríó al género humano.
por un interés momentáneo , se priva de los servicios Es un nuevo error el creer que el eslado de nalu­
que pudiera esperar de su hijo; al bien de la sociedad, raleza es el que mas se aproxima á la condicion de los
cuyo inlerés es aumentar sus individuos. Asi lo ha brulos ¿Es lo mismo el hombre que el animal? E l
entendido un filósofo moderno 1. bruto, cuanlo mas se aproxima al hombre es tanto
2.° Que e* falsa la máxima que se enseña de que menos bruto, luego cuanto mas se aproxima el hom­
en el estado de naturaleza, el poder paternal conclui­ bre al brulo es lanto menos hombre. De olro modo se
ría tan luego como los hijos estuviesen en estado de debería decir que el animal mas perfecto es el que mas
gobernarse. Supone un estado diferente del esta­ se asemeja á las plantas y á los seres animados.
do social, primer error. Es contraria al bien del pa­
dre , esto es evidente; no lo es menos al bien del § III.
hijoque necesita una larga educación; no es tan pron­
to hombre que se halle en estado de conducirse. Por Peligro cn favorecer la independencia de tos hijos.
otro lado, se educará y conservará si los padres no
cuidan de él, si saben enque el momento que salga de Se preguntará si no concluye nunca el poder pa­
su poder, ya nada les deberá? Es conlrariaal bien de ternal , ó cuándo concluye. Decimos qne los límites
la sociedad , que exige que sus miembros sean hom­ del tiempo, lo mismo que los del poder, deben fijarse
bres y no brutos, y que hayan aprendido por mucho con relación á lo que exigen los tres diversos intere-
tiempo á obedecer y someterse á las leyes. sesde quehemos hablado. Eslo pende del eslado de las
3.* Que es falso que un hijo no deha nada á su personas, de la naturaleza del gobierno, de la situa­
padre luego que puede pasarse sin sus cuidados. Es ción en qne se halla la sociedad. Un hijo podria sin
un absurdo creer que estableciendo el poder paternal, inconveniente emanciparse á los quince años, y olro
Dios no tuvo presente mas que el bien del hijo y noel no debería serlo hasla los treinta. Cuando el poder le­
del padre y el de la sociedad. ¿Cuál es el hombre que gislativo ha fijado un término medio, es necesario
se sujelaria á llenar los deberes de la paternidad si no atenerse a él. Pero un hijo , aun emancipado, nunca
tu*iese derecho para esperar respeto, obediencia, está dispensado de respetar y de socorrer ásu padre,
ternura y servicios de sus hijos? La máxima contraria 1 Espíritu de los usos y costumbres de los diferen­
es evidentemente perjudicial á los hijos ; un padre no tes pueblos . tomo 1 , 1. 44 , c . 4 y 5; Observaciones so­
bre los Coro. d eis sociedad, por M illa r, c. 2, soc t, v
1 Sisl. social, segunda parte ,c , 1, p. 17. 5Í gu ionio.
41 ft T hÁ' fADO
p.u-qne esta dispensación nunca puede ser ventajosa á toridad no es masque una violencia, una usurpación,
la sociedad. una Urania; tienen derecho de libertarse de ella , de
Quizá se pregunte qué debe hacer un lujo con sublevarse contra el tirano que los oprime; y á ellos
respecto á ur\ padre injusto y cruel. El filósofo, cuyos loca el jnzgar si cumple ó no con su deber. Puesto
principios examinamos, nosdá la respuesta. «Si su­ que ellos son los que le dieron el poder ó el derecho
cediese, dice, que los pueblos tuviesen un rey ín- de mandar, es claro quo son superiores suyos por
jiislo, ambicioso y violento, no deben oponer á esta naluraleza, y que su Ululo depende de su voluntad.
desgracia masque un remedio, el de apaciguarlo Jóvenes de todas clases, que estudiáis profunda­
con su sumisión, y aplacer á I>ios con sus oracio­ mente esla moral, debéis figurárosla escelente, có­
nes, porque solo es legitimo esle remedio» *. moda y basada en vuestros intereses. Si llegaisá ser
La misma regla prescribía Sócrates á un ciudadano padres, no debéis temer las represalias. ¿Escuchareis
con respecto á su paltia. Lo mismo sucede con un la voz de la naliiraleia cuando no veáis en vuestros
lujo con respecto á su padre, con la diferencia de hijos mas que tigres pequeños, que un dia volverán
tpie un hijo puede invocar la proleccion de la socie­ contra vosotros las máximas que abora usáis conlra
dad ó de las leves civiles en los casos dispuestos por aquel de quien habéis recibido la vida ?
ellas. l.a razón fundamental de osla decisión es que Que un padre, si quiere, cuíde, eduque y ali­
aunque en particular un padre, ó f.t misma sociedad, mente á sus hijos, es dueño de ello; mas si !e inco­
violen la ley natural con respecto á nosolros, eslo moda y enfada, si le son pesad j í , es nn insensato;
no nos dá derecho para violaría nosolros también ; el cria cuervos que un dia le sacarán los ojos. Si el pa­
derecho de ia defensa personal, es el mas sagrado de dre. del filósofo qne lan bien nos instruye hubiese
lodos, no es ilimitado. previsto los futuros sentimientos de esle monstruo,
Nunca parece mayor el número de padres injustos s¡n duda qie- se hubiera visto tentado de ahogarlo
que cuando la juventudes viciosa y libertina. Anles cuando nació, para libertarse él mismo y ¡a sociedad
eslaba mas sumisa cuando los padres eran mas se­ de las consecuencias de su horrible furor. Creemos
veros, y no parecían injustos. Si lomásemos pare­ que la nación no tendría que llorar porque se hubiese
cer á los jóvenes insensatos para lijar los límites cometido esle crimen.
del poder paternal, establecerían por primera ley Tales son, sin embargo, las consecuencias de la
que A tos quince anos fuese un hijo el tutor nalo de luminosa máxima de los filósofos, que toda moral
su padre. eslá fundada en el interés; no en el interés general,
Ya han echado algunos lilósofos los cimientos de sino en el individual.
este nuevo código; han decidido «que los derechos del
hombre sobre su semejante 110 pueden fundarse sino §. 1Y.
en la felicidad que le procura o que le da lugar de
esperar; sin esto, el poder que ejerce sobre él seria Ventajas mullías de la subordinación.
una violencia, una usurpación, una Urania mani­
fiesta. Solo en la facultad de hacernos felices eslá Procuremos formarnos ideas mas racionales. El
fundada loda autoridad legitima. Ningún mortal re­ poder paternal está fundado en la misma naturaleza
cibe de la naluraleza el derecho de mandar á olro; y destino del hombre, en la necesidad de los hijos
pero nosotro* se lo damos voluntariamente á aquel y en el bien de la sociedad. El hombre es entre lodos
de quien esperarnos el bienestar__ La autoridad que los síres vivientes el mas incapaz de proveer á sus
un padre ejerce sobre su familia no eslá fondada sino necesidades inmediatamente despues de su nacimien­
en las ventajas que se supone it* procura» -. to, el que permanece mas tiempo en esla impotencia
Segun esla suprema decisión, la autoridad pater­ y debilidad, y el que mas necesita de una larga edu­
nal 110 proviene de Dios, no hay Dios; ni de la ley cación para llegará ser sociable. ¿Cuál seria la suerte
natural, 110 hay mas ley natural que el interés ac­ de los hijos sin la ternura que la naturaleza inspira ¡i
tual; ni del reconocimiento, ninguno exijen los be­ la madre por el fruto de sus entrañas, al padre por
neficios pasados; ni de la razón del bien común, esle el vástago que mira como olro él, y que estrecha el
debe ceder al bien particular de cada individuo. Los vínculo de la unión conyugal ? Una prueba de que la
hijos han concedido voluntariamente á su padre el ternura malernal no proviene de una necesidad ni de
derecho de mandarles, con la coidícion de que les ningún interés, es qun cuanlo mas se quiere á sí
procuraría constantemente el bienestar. En viendo misma una madre, tanto mejor sabe dispensarse de
defraudada su esperanza, ya nada le deben; su au- los primeros deberes de la maternidad; lal es la lau­
1 Eucictop. Autoridad pclit.; Sist. social, 11 parí., c. 1, dable costumbre de las señoras en las naciones llama­
pHginu 17. das füosóiicas.
i Sist. de la nal-. tomu J, c. 16, p. 340; Sist. social,
I parte, c. l í , H í; Emilio, lomo IV , p. 3Si. Los cuidados que un padre y una madre se loman
ni; i.a r e lig o.v
para criar á su hijo, le imponen á eslo loda la vida dividuos para toda la duraciun de los siglos. Habedlo
el deber de respetarlos y estarles reconocido: doble sagrados é inviolables los deberes de los padres y los
sentimiento de que solo el hombre es capaz. Enlre de los hijos ; de esto formó el primer vínculo de so­
los animales, en cesando la necesidad, ordinaria­ ciedad. El hombre que impide el nacimienlo de sus
mente se estingne loda relación; cada individuo que­ hijos, que descuida conservarlos y educarlos, que por
da aislado, su reunión ya no puede ser úlil. Dios no su culpa hace desgraciada su vida, peca contra la
quiso establecer enlre ellos la misma sociedad que ley nalural que le trazó sus deberes en el momento de
enlre los hombres. Las necesidades del hombre, por ser padre. El bijoque falla al respelo, al reconocimiento
el contrario, no concluyen con la infancia: la socie­ y sumisión á sus padres, peca contra la misma ley
dad le es necesaria para ser feliz; la mas dulce es la que cuidó de su conservación, aun anlesde que nacie­
de la familia, fundada en los vínculos de la sangre, se. Las costumbres, los usos, las leyes eslravagantes
en el hábito , en el reconocimiento y en las ventajas de los pueblos ignorantes y corrompidos, no pueden
múluds. En esta sociedad formada por la naluraleza, prescribir contra esla ley divina y eterna ; por ella
es necesario que el de mayor edad, el mas esperi- deben juzgarse lodas las demas leyes, sobre lodo des­
mentado, tenga derecho de mandar: no hay sociedad de que quiso Dios hacérnosla conocer evidentemente,
sin subordinación; tal es el orden divino demostrado por la nueva revelación; los filósofos que lo descono­
por la misma naturaleza de las cosas. cen son mas culpables que los demas hombres.
E 'le derecho no puede espirar sino en el momen­ El amor qne tenemos á nueslros parientes, dice per­
to en que el interés múluo y el de la sociedad exigen fectamente el aulor del Emilio, es el principio del que
olro plan, quieren que el hombre formado para el debemos al Eslado; es la patria pequeña, la familia,
mando, por la misma obediencia llegue áser gefede fa­ la que se une á la grande; el buen hijo , el buen pa­
milia. Un hijo bien nacido nunca tuvo por onerosos los dre, el buen esposo, forman el buen ciudadano No
deberes que cumplió con su padre ; lejos de abreviar se puede atentar á eslos vínculos saludables sino
su duración, la prolonga la esperanza de inspirar los con los falsos principios sobre el poder paternal.
mismos sentimientos á los que nazcan de él. Si es bás­
tanle feliz para ver un dia á sus propios hijos en bra­ §. V.
zos de su abuelo, continúa con su ejemplo enseñán­
doles á respetar el poder paternal ; esta es la mejor De la esclavitud doméstica.
lección qne puede darles. Asi se perpetúan en una
familia honesta y virtuosa los tiernos lazos que formó La sociedad doméstica cuya constitución examina­
la naturaleza ; la paz, la ventura, la prosperidad, la mos, dió origen á otro inconveniente, á la esclavilud,
virlud son sus preciosos frutos. La dulce emocion qne conlra la que han declamado vigorosamente los filó­
este espectáculo produce en nuestras almas, las lá­ sofos. Es antiquísimo, puesto que lo vemos reinar des­
grimas que hace brotar, son la voz déla naluraleza de el liempo de Abraham? ha formado parte del de­
que se levanla contra la falsedad de los principios lo­ recho público de lodas las naciones. E l hombre ha na­
mados de los filósofos.
cido libre, díren nueslros filósofos; luego loda esclavi­
Ponderan los maravillosos efectos que produce en tud es contraría al derecho nalural.
la China el poder paternal; han alabado el gobier­ Para saber si este axioma es absolutamente verda­
no chino, porque está enteramente fundado en la dero , es necesario examinar si en todas l¿<s circuns­
autoridad paternal; y por una contradicción palpitan­ tancias, la libertad es un bien para el hombre; supo­
te trabajan para debilitarlo enlre nosolros, donde ya niendo que en ciertos casos debe ser un mal para él,
está demasiado relajado; lo hacen odioso y lo pinlan acusaremos á la naturaleza de haberle dado un presente
como una tiranía cuando no hace felices á los hijos. bien triste. Ya hemos vislo que queriendo sustraerse
Nos ponen por'modelo á los salvages, enlre los que los el hombre, al nacer, del poder paterno, se pone evi­
hijos no conservan ningun respeto, ninguna ternura, dentemente su vida en peligro, ¿la misma desgracia
ninguna subordinación á ¡os padres ; todavía deben podia suceder si se le supusiese libre de toda autoridad
citar un ejemplo mejor á los hijos; esle es el de la ví­ de un gefe?
bora á quien según los antiguos naturalistas, sus hi­ El hombre viene al mundo con necesidades; debe
juelos le corroen las entrañas para salir al mundo. reconocimisnlo á los que proveen á ellas, luego no
En esto no necesitamos de convención , de conce­ nació libre. Si se desterrase de la sociedad natural
sión voluntaria ; la ley natural, la voluntad elerna del el deber del reconocimiento, se destruiría el de la be­
Creador es el mejor \inculo, que hace supérlluos lo­ neficencia ¿y qué resultaría de esto?
dos los demas. Foresta ley que produjo su efecto des­ El primero y mas precioso de todos los bienes del
de la creación, Dios ha provisto al bien común del hombre es la vida y la subsistencia ; en caso de que
genero humano, y al bien particular de todos los in­ 1 Em ilio tom. 4, p. 51.
TOMO 1. 3 'j
',20 TU ATA DO
no se pudiese asegurarle ni una ni otra, sino des­
prendiéndose de su libertad temporal ó perpetua­ §. VI.
mente ¿diriamos que la naturaleza le manda matarse
ó dejarse morir, antes que hacerse esclavo? Kl dere­ E l derecho nalural no es litmpre el mismo.
cho de la libertad, seguramente que no es mas sagrado
que el de la vida. Entre nosotros los criados v los sol­ Pueslo qne la regla suprema del derecho nalural
dados renuncian á la libertad por cierto tiempo; una es el bien general, es un error suponer qne esle de­
joven que se casa, la limita para siempre; no creemos recho es el mismo en todos los estados del género hu­
que ni unos ni oíros pequen conlra *a ley nalural. mano. Los filósofos que establecen el mismo derecho
En la infancia de los siglos, cuando las familias para las sociedades nacientes qnepara las civilizadas,
andaban erran les y vagamundas, y nosejiabia esta­ son eneslremo miopes, pues no ven mas allá, que lo
blecido todavía la sociedad civil, era impracticable ei que tienen actualmente al alcance de su vista. Es ab­
servicio pasajero de los criados. Un criado que dejase surdo suponer un derecho cuyo ejercicio es impracti­
su amo, se vería obligado con frecuencia ¡ji andar cable, y que causaría la pérdida infalible del qne
cien leguas por los desiertos antes de hallar olro. La quisiese ponerle en uso. Todo lo que se puede concluir
amilia en que habia nacido , ó laque lo habia com­ es, que ta sociedad doméstica no sea lan ventajosa á
prado, hacia las veces de palria , adquiría su lengua­ la especie humana en general, como la sociedad civil;
je, sus costumbres y sus habites; luerade allí, ni te­ convenimos en ello , peesto que de ello nada se sigue.
nía sociedad ni subsistencia;estaba, pues, apegado ¿ No es mas verdad que en general el hombre haya na­
ella por su bienestar. Una familia aislada,'privada cido libre y que la esclavitud sea contraria al derecho
délos ausilios del comercio y de las arles, nn podia nalural ; no es contraria cuando es necesaria para la
prosperar sino por el número ce i ébanos, de hijos y conservación del hombre.
de esclavos; las parliculares desprovistos de! ,mismo Del mismo modo que un niño debe el reconocimien­
ausilio no podían subsistir cómodamente sino en una to á sus padres, que le han dado nosolamenle la vida,
familia numerosa ; era necesario que lodos viviesen sino la subsistencia y la educación , lo debe también
bajóla misma ley y bajo el gobierno de un misino al amo , bajo cuya proleccion se encontraron aque­
gefo. Cuando este no tenia hijos, el esclavo que habia llos en estado de procurarle eslas ventajas. No ve­
merecido mas su confianza y su aféelo podia llegar á mos por qué razón , pueda dispensársele de ninguno
ser el heredero de la familia de estos deberes.
La libertad civil y personal no ha llegado á ser un Que la esclavitud haya lomado su origen , vade la
bien sino desde que eslá protegida por la autoridad gracia otorgada á un criminal, \a en la conserva­
pública, y desde que se han multiplicado ios medios ción de los prisioneros de guerra, ya en la falla de
de subsistencia. Antes de esta época, ¿qué seguridad subsistencia de aquellos que no tenían una familia, es
podía hallar un hijo fuera de la tutela de su padre, ó i ’ ual. El hombre que consentía en ser esclavo, se­
un esclavo sino en poder desu señor? I.aautoridad del guía el instinto de la naturaleza que es desear sucon-
gefe de la familia no podiaestar limitada por las leyes servacion. El amo que lo compraba y lo agregaba á
civiles que aun no existían; no lo eslaba sino por la su familia, le aseguraba la subsistencia por loda su
ley nalural de la humanidad, y por el interés bien vida, por cuya razón seria un absurdo el condenar á
entendido. Asi como un padre no tendría ningun mo­ uno ó á otro
tivo para criar á su hijo si este no estuviese obligado La esclavitud es sin duda una de las instituciones de
á ningun deber para con él; un amo en el liempo en que mas ba podido abusarse , pero el abuso no de­
que hablamos, no hubiera tenido ningun interés en muestra injusticia. De un lado la necesidad, por otro
sostener, conservar y proteger á sus criados, si hu­ la conmiseración, el interés mutuo, lié aqui su primer
bieran podido abandonarlo cuando quisieren, y tras­ origen. ¿Qué liene de vituperable? Cuando cesó la ne­
tornar con su deserción su fortuna y el eslado de su cesidad , cuando un orden mejor de sociedad inspiró
familia; estos pretendidos hombres libres hubieran una conmiseración mas perfecta, cuando la libertad
sido necesariamente una gavilla de bandidos. civil llegó al sumo grado de bien , la esclavitud debió
Un niño nacido bajo la proleccion de nn amo, por sin duda alguna suprimirse; no es necesario concluir
derecho natural le debia respeto y obediencia; asi lo (pie lo que es posible y útil hoy , lo ha sido siempre.
exijíael bien de las familias, único sociedad que ha­ Al hablar de la ley judia y de la ley cristiana, ha­
bía entonces. No habia mas necesidad de un contrato remos ver que Moisés no peco contra el derecho na­
para imponerle este deber con su amo que para con tural , conservando y moderándola esclavitud ; que
su padre. • el cristianismo con sus lecciones de caridad universal
y de fraternidad preparó sabiamente su eslincion;
1 C ín . r. I i r. 2. 1 Mem. «le l;i Acadeni <lo lastnsrrip t, 63, p, 105.
DE LA RELIGION. '*21
pero es ya evidente , que los filósofos qne disertan so­ el deber del reconocimiento y sumisión para con los
bre el derecho natural en general y sobre los intere­ primeros y alecto hácia los segundos, t.a naturaleza no­
ses de la sociedad, sin consideración á sus diversos es­ nos consulta para que naciésemos en el seno de una
tados , pecan desde el principio , estraviándose desde sociedad civil enteramente formada; por esto no esta­
el primer paso. mos menos sujetos, desde que nacemos, á sus leyes é
instituciones; el bien común y nuestro propio interés
ARTICULO IV. asi lo exijen. Dios, por un rasgo de bondad, previo nues­
tro libre consentimiento para ponernos bajo la salva­
DK LA SOCIKM D CITIL Y DKI. PODEIS POLÍTICO. guardia y el ptider délas leyes civiles. Las ventajas
que esperimentó el hombre en la sociedad doméstica
§. I. debieron hacerle conocer que aunólas hallaría mayo­
res en la sociedad civil, y no se engañó.
Este poder se h i establecido sobre la ley natural.
§-H.
Los mismos principios que sirven para establecer
los fundamentos del poder paternal ¿no pueden ayu­ • No sobre un contrato.
darnos para descubrir los de la autoridad política?
Nos parece qne su base esla misma, la ley natural y Por derecho natural la sociedad civil esla madre
la necesidad de la sociedad. de todos los individuos que nact n en su seno; que ca­
Dios crió al hombre sociable; aun cuando él mismo yesen de las nubes, ó que saliesen de las entrañas de
no hubiese establecido una sociedad permanente enlre la tierra, les debe dar seguridad y protección en lau­
Adán, Eva y sus descendientes; las necesidades, las to que no la perturben, puesto que son hombres. Pro­
facultades, las inclinaciones que Dios ha dado al hom­ vee al bienestar desús miembros, aun anles de su
bre, seguramente le conducirían ai estado social; ya nacimíenlo, ron la santidad de los matrimonios, mode­
lo hemos probado. La sociedades, pues, el esladona- rando el poder délos padres, con ausilíos dispuestos
lural del hombre; está cimentada en la ley natura! y para loshijos abandonados y tonel cuidado de la edu­
en la voluntad de Dios; voluntad conocida por la mis­ cación geipral. Baji su protección nacemos con dere­
ma constitución del hombre. No deben olvidarse eslas chos y disfrutamos de ellos aun antes de hallarnos en
nociones. La sociedad civiles uu nuevo vinculo aña­ estado de conocerlos. Siria singular que ella nos die­
dido á la suciedad doméstica y natural, está destinado se algo y nosolros no le fuéramos deudores de nada;
4 unirla mas y no á disolverla, aumentar sus venta­ que llegados ála edad de la reflexión, tuviésemos li­
jas v no disminuirlas; el derechr» político mas bertad para contratar ó romper con ella, para some­
ventajoso á la humanidades, pues, el verdadero dere­ temos ó resistir á las leyes á que so nos deudores de
cho natural. lo que esperamos, de loque tenemos, y de lo que so­
I)e cualquier modo que se haya formado la socie - mos; lal e?, no obstante, el principio absurdo en que
dad civil, es lo mismo. Ya se reuniesen algunas fami­ quiere fundarse la necesidad de un contrato social.
lias por la proximidad ó por las mutuas necesidades, En qúésenlidi) puede llamarse con/raío social, pac-
yaque un sabio legislador reuniese hombres separa­ toó convención un deber nacido con nosolros, fundado
dos para hacerles esperimenlar las ventajas del es'ado en títulos que nos han precedido, impuesto por una
civilizado, ya que un conquistador los sujetase por !a ley saludable y previsora, sin laque no habría mas
fuerza y los acostumbrase á dejarse gobernar; es mejor derecho que la fuerza, de la que no podemos sustraer­
para ellos vivir reunidos que dispersos cou la protec­ nos sin dejar de ser hombres? No se ha necesitado
ción de las leyes, que independíenles; en un gobierno conlrato para sujetarnos á tos deberes de la sociedad
arreglado, que en la anarquía. La subsistencia es mas naiural ni los de la sociedad doméstica; ¿por qué ra­
segura, la poblacion mas abundante, las costumbres zón seria mas necesario para someternos á los de la
mas dulces, la vida nías feliz. Veníoslo comparando sociedad civil?
el estado de los pueblos errantes y nómadas con et de En estando formada, sus compromisos son sagra -
1<i s naciones fijas y civilizadas. dos é inviolables; el bien general exige que lo sea
No es en virtud de una libre elección por la que na­ tanto para los miembros por nacer como para los que
cemos hombres y en disposición de hallarnos con otros ya existen.
hombres; sin embargo, les debemos humanidad, jus­ Si queremos llamar contrato á los deberes recipro­
ticia y benevolencia en virtud de la ley natural. co* , todos lo son; loda sociedad lleva en sí deberes y
No es en virtud de un acto de nuestra voluntad por ventajas nnítuas; en eslo mismo es precisamente en
el que nacemos de un padre y de una madre, y tene­ lo que consiste; llamarlos conlrato es abusar de la
mos hermanos; la misma ley nos impone, no obstante, 1. Em ilio toin. 4. : pág. 3G7.
TRATADO
palabra, pueslo que no hay libertad ni de una parle la libertad produjo la anarquía, y en los que había
ni de otra. veinte esclavos por solo un hombre líbre. Conocemo?
¡Qué el hombre nació con trabas!... S í , apesarde aristocracias en la que los pueblos han sido tan opri­
los clamores de la filosofía , y por eslo debe dar gra­ midos como en los Estados despóticos.
cias á la naturaleza, ó mas hien á su autor. Sin estos Por el contrarío, habla la historia de algunos sobe­
vínculos saludables nada habria en el orden moral ranos déspolas que lograron que reinasen las leyes y
y civil, tampoco tendría mas derechos ni pretensio­ la justicia, é hicieron á sus súbditos felices y tran­
nes que un animal. Estas pretendidas trabas son la quilos ; con mayor razón las monarquías templadas,
verdadera libertad, que consiste en no poder mas que como lo son en mayor ó menor grado en las naciones
lo que es ventajoso. Cuanto mas limita el poder la cristianas, pueden producir el mismo efecto. Es indife­
ley natural que tengo de hacer mal á los demás, tan­ rente la forma cuando subsiste el fondo; ningun indi­
to mas se encadena el poder que los demas tienen de viduo tiene derecho para tocarla. Un gobierno defec­
dañarme á mí. Calculad, filósofos, y decidme qué es tuoso es preferible, á todas luces, á la anarquía.
lo que pierdo en este orden. La ley natural, el bien común , lales son las dos
Establecer por principios que el hombre al nacer bases en que descansan los derechos de la sociedad, el
está sujeto á las leyes de la sociedad civil, ó decir poder de los gefes, los deberes de los miembros; tal
que está sometido por derecho nalural al poder polí­ es la regla que evidentemente tija sus límites y eslen­
tico que gobierna la sociedad, á los gefes depositariossion. Asi como el soberano no puede lener, en virtud
de la autoridad pública , es lo mismo. El soberano, de la ley nalural, un poder contrario al bien de la
sea quien quiera, debe proteger y asegurar á toda sociedad, asi esla como sus miembros no pueden le­
criatura humana que nace en sus Eslados, sino falta gítimamente estrechar el poder soberano en los lími­
á la ley natural, que no le permite proscribir mas tes que lo ponen fuera de estado de procurar eficaz­
que á los culpables. Reciprocamente cualquiera que mente el bien general. La ley natural, que es la justi­
se halle en una sociedad sometida á un soberano debe cia del Creador, no puede autorizar ni el esceso de la
considerarse como súbdito V obedecerle. Tal es e! de­ dependencia, ni el de ia libertad. No son las pasio­
recho nalural, el derecho público, el derecho de la nes, sino la razón, á quien se debe consultar para sa­
humanidad, conocido y respetado por lodos los pue­ ber la eslension de una y olra.
blos que han consultado el buen sentido y el inlerés Un soberano convencido que su poder está fundado
genera!. Si un homhre que por casualidad ó por cual­ en la ley nalural ó en la voluntad suprema del Crea­
quiera ntra cansa , se halla en una sociedad que no dor , establecido para el bien de la sociedad y no para
es la suya , no estuviese sujeto por derecho nalural á su destrucción , limitado por las reg’as inmutables de
b u s leyes, seria un enemigo de quien seria licito des­la justicia , y vigilado por un Dios remunerador y
hacerse. vengador ¿puede intentar abusar de él? Los vasallos
que ven en su soberano la imagen de la divinidad y
§■ HE el lugar-tcnienle de su providencia, en su sumisión
y servicios establecido sabiamente un orden necesa­
Ln haiuralezct del gobierno es indiferente, rio para el bien general, para el interés de todos, no
se cuidan de pensar que la indocilidad y la sedición
1.a ley natural que sujeta á los miembros de la so­ puedan nunca ser laudables ó permitidas,
ciedad al poder político ó al gobierno , ni ordena ni Si los príncipes están sujetos á errores, las socie­
reprueba ninguna clase de gobierno , porque bien di­ dades no lo eslan menos á trastornos; ni se debe favo­
rigidos ledos con relación al clima, al genio de los recer ni á los unos ni á las otras. Exigir un gobierno
pueblos, i su número, ála eslension de un imperio perfecto que no esté espueslo á ningún inconveniente,
pueden procurar el bien común -Que sea el gobierno es olvidar que los hombres no pueden ser gobernados
democrático u en manos de todos los gefes de la fa­ sino por otros hombres.
milia; que sea aristocrático ó conliado á un número Ei mas bello dictado que los antiguos creyeron po­
de los principales ciudadanos; quesea monárquico ó der dar á su soberano era el de padre de la patria',
reunido en unosoio y moderado por leyes fundamen­ puesto que el mismo Días no desdeña el ser llamado el
tales; que spa aun despótico y limitado, es lo mismo; padre de los homares, áun monarca nopuede condeco­
no es lícito á ningun individuo el desconocer su auto ■ rársele con nombre mas glorioso. Las sociedades civi­
ridad , ni sublevarse conlra é l; porque esto nunca les fueron precedidas por las domésticas, en las q«e
aprovecha al bien común. loda la autoridad residía en el gefe de la familia; esle
Hemos visto Estados democráticos ó populares en gobierno paternal fue el origen y el modelo de todos
los que las leyes no lenian fuerza, en que ciudadanos los demas. No estaba limitado por ninguna ley huma­
facciosos dominaban á su susto, en que el esceso de na , pero lo eslaba por la ley divina y por el aféelo
DE LA RELIGION. 12 3

natural; el padre podia decir, como aun hacen los hombres estarían todavia errantes y salvajes; veinte
monarcas, que no tenia su poder mas que de Dios, y millones de hombres nunca consentirán en reunirse
que solo A él debia dar cuenta: ¿no era esto suficien­ bajo las mismas leyes, mucho menos en perseverar en
te para recordarle que no podia abusar de él impune­ ellas, á no ser que un poder soberano les obligue.
mente?
§.V.
§ IV-
Algunos han adoptado nuestros principios.
Esceso de los filósofos sobre esle punto.
En algunos momentos de calma, muchos de nues-
Cuando deciden los filósofos que todo gobierno para Iros políticos modernos han vuelto á nuestros princi­
ser legitimo no puede fundirse sino en el libre con­ pios y se han contradicho como de costumbre; debe­
sentimiento de los súbdilos , y que sin esto no es mas mos agradecérselo.
qne una violencia, una usurpación y r a le r ia procla­ Un enciclopedista que no quiere que lodo poder
man un absurdo y trabajan para poner en combustión venga de Dios, dice que viene de la naturaleza y de la
á la sociedad. El g o b ie r n o eslá fundado en la necesidad razón 1. ¿Pero lo que viene de la naluraleza y de la
qne tienen los hombres de la sociedad civil y de las razón no viene de Dios, que es autor de ambas?
ventajas que van unidas á ellas; estas ventajas terian El aulor del Emilio, despues de haber satirizado á
casi nulas sino hubiese un poder estable para procu­ todos los gobiernos, se vió obligado á confesar que
rarlas. ¿Es úlil á la sociedad qne cada individuo ten - muchas veces hay mas libertad en las monarquías
ga derecho para negar la obediencia, sublevarse, des­ que en las repúblicas2.
tituir y revocar el gobierno cuando pueda? Cuando Se confiesa en el sistema social, qne el poder abso­
suceden semejantes revoluciones ¿han ganado nunca luto en manos de Trajano, de Tilo, Marco Antonio, de
los pueblos? un hombre de bien no es despotismo; que la forma de
Aun son mas dignos de censura eslos filósofos gobierno es indiferente, con tal que leyes sensatas y
cuando se alreven á enseñar qne una sociedad, cuyos bien sostenidas prevengan igualmente el abuso del
gefes y leyes no procuran ningún bien á sus miem­ pnder y de la libertad. El autor reconoce que despues
bros, pierden evidentemente sus derechos sobre ellos; de tañías revoluciones acaecidas en los diferentes lis­
que los gefes que perjudican á la sociedad pierden el iados, la suerle de los pueblos nunca ha mejorado.
derecho demandarla ¿Hay un solo miembro en la La libertad, dice, fue muchas veces para los antiguos
sociedad que no le sea deudor de su conservación, de v para los modernos, una palabra vaga, una divinidad
su educación, de sus derechos y de su eslado m il? desconocida que adoraban sin poderla definir. La de
Por perfecloque sea un gobierno, nunca tendrá el po­ losalenienses era una licencia desenfrenada; la de los
der de procurar á sus súbdilos todo el bien que quie­ romanos, no era mas que la lirania del senado.
ran exigir de él. Cree que la legislación de Esparla, de Atenas, de
En lodos los gobiernos hay descontentos; pero Roma era esencialmente viciosa; que los griegos y los
¿cuáles son? ¿Son los ciudadanos racionales y virtuo­ romanos no tenian ninguna verdadera idea de la vir­
sos, ó los hombres insensatos y viciosos? Uno de eslos tud. Sostiene que los gobiernos actuales son mas sa­
filósofos conviene que el gobierno mejor no puede bios y moderados que los antiguos; que en lodos con­
conlenlar los caprichos insociables de algunos ciuda­ ceptos somos mas felices que nuestros padres *; y no­
danos ociosos, que no saben mas que discurrir para sotros pensamos como él.
calmar su fastidio 3. El filósofo que ha Iratado de la felicidad pública,
Eslos declamadores son digno? de casligo cuando emile el mismo juicio sobre la legislación de los grie­
insinúan que la autoridad soberana no liene olro ori­ gos v los romanos; reconoce que ahora hay mas li­
gen que la guerra, la falsía y la superslicion 4. Si eslo bertad popular que antiguamente, ann en las monar­
fuesecierto, eslas Ires plagas hubiesen hecho al gé­ quía*, y que no tenemos ningun molivo para echar de
nero humano el major de los servicios; sin ellas los menos los siglos pasados i .
David Hume observa que entre los pueblos de Eu­
1 Enciclopedia, autoridad política, gobierno, vigési-
íro. articulo añadido, Emilio. I. i. p 849. Sistemado ropa, ha variado mucho la naluraleza de los diversos
in naluraleza. I 1 c. !>y 16: l i, c. 8 y 9. Sistema social, gobiernos, cuando el de las antiguas repúblicas era
primera parte, c. ii, segunda parle, c. 1- Poljt. natural,
tumo t, discurso t. 6 Historia ilol Establecimiento de casi lan duro como el de los Estados despóticos. En
loa Europeos; t 6, p. 126 y H i.
i Sist, de la naluraleza. Ibid. Del hombre, por llelvet, 1 E n ck l. Art. Vigésimo, añadido.
t Novena caria de In Montadme, p 403. y nota. p. 316.
tomo i , p. 566.
3 Sistema déla naluraleza, 1.1, c. 16. p. 551. 3 Sist. social, primera parte, c 4. y 16; seguuda parte,
* ilist. del establecimiento de los Europeos, I 4, li­ capitulo 2 y 3.
bro lo p »l.
\ De la felicidad publica, secc. 1, c. 3, i, y 5.
Y21 TRATADO
nuestros dias; por el contrario, el gobierno monárqui­ mo no es mas qne el primer encargado de su nación1.
co se aproxima mucho mas al espíritu y lono de las Respuesta. La naturaleza y la esperiencia ense­
repúblicas ñan álos reyes , como á los súbditos, que una socie­
Concluye, por otro lado, que en las monarquías la dad numerosa de hombres de diferentes caracteres-
sumisión perfecta es el verdadero patriotismo 2. poco instruidos la mayor parle, y con frecuencia me­
Otro dice qne el gobierno monárquico ha hallado nos dóciles, no puede ser gobernado sino por una au­
los verdaderos medios de hacer gozar á los hombres toridad absoluta que no la respetarán mucho liempo,
de toda la felicidad posible, de toda la libertad y de si no la tienen por sagrada y emanada del mismo
todas las ventajas posibles de que se puede disfrutar Dios. También les manifiesta que cuando una cater­
en la tierra 3. va de escritores temerarios raciocinan lan ¡í la ligera
«No tengo motivo para amará los reyes, dice un sobre los fundamentos de una autoridad que no quie­
militar viajero; nunca me han hecho mas que mal; ren sufrir mas, esto es un aviso dado al gobierno pa­
pero la verdad me obliga á decir que es bien difícil ra que esté sobre s í, para que refuerce su autoridad
hoy día el reinar fon Jos llamados filósofos, cuya ma­ y desplegue sus resortes para prevenir las sediciones.
yor parte no son mas que razonadores, y con pueblos Eslos razonadores imprudentes trabajan de este modo
tan inconsecuentes, lan inquietos y ligeros como los pan produciré! abuso contra él que declaman ; su
europeos» 4. celo por la libertad del pueblo es tan falso y sospecho­
Según M. Holland, una nación en laque no hay ni so , como el de los pretendidos héroes, que bajo ¡a
virtud, ni sencillez de costumbres, no podria sopor­ máscara de republicanos quisieron ser los tiranos de
tar esa libertad, i recobrar la cual parece que exhor­ los pueblos.
tan nuestros filósofos álos pueblos que la lian perdi­ Si preguntamos á la historia, ins dice qne el go­
do; infaliblemente les seria mas funesta que venta­ bierno paternal es el mas antiguo de lodos , la fuente
josa 5. y modelo de la mayor parle de los demás, que este
He visto casi todos los pueblos del mundo, dice un gobierno fue siempre absoluto en su origen ; de cual­
ilnslrc viajero francés, y es necesario convenir que quier modo que se formasen las sociedades, el poder
somos los mas felices. Uno de nuestros filósofos se lia de los gefes siempre ha sido el mismo y era necesario
propuesto probarlo con una numeración bastante que lo fuese-. Si algún os pueblos han conservado el
esacla F\ Y esto noserádilicil. No es entre nosotros derecho de elegirse un soberano á cada mudanza, de
donde conviene oscilar el descontento, las quejas y el prescribirle condiciones , y de limilar su poder, la
espíritu inquieto y sedicioso. Si fuesen nuestras estas historia.no nos enseña que estos gobiernos electivos
reflexiones, se las tendría, quizá, corno la espresion hayan sido los mas tranquilos, estables y felices; en­
de la adulación y déla servidumbre; pero son los fi- tonces son los grandes de! reino los que destruyen al
Insoles losque hablan; nos causa enojo el vernos obli­ monarca y á los súbditos.
gados á responder á objeciones cuyo estilo es tan di­ En cuanto a! sentimiento íntimo, nos dicta que por
ferente. las ventajas que gozamos en la sociedad civil, esta­
mos ampliamente recompensados de la independen­
§. VI. cia; que estas ventajas nos serian desconocidas sino
las hubiésemos disfrutado nunca ; que debemos estar
rim iftiiA o b je ció n .— Los reyct reciben su autoridad del muy agradecidos á Dios por habernos hecho disfrutar
pueblo. de ellas desde nuestronacimienlo, y sin habernos con­
sultado
E l autor de la Historia del Establecimiento délos §. V II.
Europeos cn las Indias , no t|iiiere que los soberanos
tengan autoridad de. Dios. «La naturaleza, dice, la Seguíua o b je cio n . --I'l
soberano goza de todos los fru ­
esperiencia, la historia, el sentimiento, enseñan tos de la obediencia.
bastante á los reyes, que tienen de los pueblos lodo
lo que poseen , ya lo hayan conquistado con las ar­ «Pueslo que recibimos del pueblo todos los frutos
mas ó adquirido contralados7*-. El magistrado supre- de la obediencia , porqué no acoplar solo de él lodos
1 Knsay<i$ m orales y políticos. En sayo 45. los derechos de la autoridad?».
3 I iivi-stipiL'un sobre los principios <
i:■l.i moral, ingi­
na £t>S. I Do! hortilire. por li d v e t . I. 2, o lo , p, 5ík >, nove—
:( I h m -s I sobre el l>esp ortetil. P a r , 43. na caria escrita de Ln M.’.uapie, p. *71.
A Del» America por el Filos., lo Dulzura, c. t:i, p¡>— 5 Observaciones sobro el principio de la sociedad, por
{;(tui i;s. Mili,o1.
$ R rtlc J. tilos., c.ti p 113. 3 E l autor del Emilio, que ■liet* que las enfermedades
6 A tos manes de Luis XV, I i. p, l i l . vienen de Dios, lo mismo que la autoridad de los sobe—
7 tlist. del establecim iento de lus lüurupeus , tomo 6, ranos, ha hecho una observación inuv abjurd.i Emilio,
I. 2 6 , p. Ii9 y siguientes. 1. V p. 361.
DE LA RELIGION. V2a
fíespuerta. Es falso que el soberano reciba de los §. VIII.
pueblos lodos los frulosde la obediencia ; por el con­
trario , el pueblo es quien disfruta, quien goza de los tercera OBJECION.— I.n máxima contraria es un de­
frutos de su propia sumisión , déla paz , de la segu- lirio del clero.
guridad, de la libertad civil, del derechode propiedad,
ile lodas las ventajas de una sociedad civilizada : si no «Enseñarque los príncipes no tienen su poder mas
serian lodos destruidos por la anarquía. Como sea sa­ quede Dios, es una máxima inventada por el clero
bio el soberano, no pondrá la autoridad en manos del que no hace superiores á los revesa los pueblos, sino
pueblo para aceptarla despues; no tratará de mudar para mandar á los mismos reyes en nombre de la Di­
la naturaleza de su poder. vinidad. Eslo no es mas que una cadena de hierro que
«¿Qué hay que temer, continúa el filósofo , de las tiene una nación entera á los pies de un hombre so­
voluntades que se prestan y que se ganan con el abu - lo ».
so de un poder usurpado?» Respuesta. También es el clero el que dictó á Ho­
Respuesta. Nada habría que lemer de las vo­ mero y á Ilesiodo que los reyes son los lugar-tenien­
luntades que se dan , si estuviésemos seguros de su tes de Júpiter, y que él es quien los puso en el trono;
constancia; pero es inconstante la multitud, so­ á los chinos que los príncipes recibieron su comision
bre todo, cuando los lilósofos la enseñan á disparatar. del cielo; á Zoroaslro y á sus discípulos que Ormudz, ó
Suponer que lodo poderque no eslá dado por el pue­ el buen principio, estableció los reyes para gobernar á
blo, es un poder usurpado , es levantar la bandera los pueblos; el clero es el que aconsejó á los empera­
de la sedición y no entenderse á sí mismo. dores romanos que se revistiesen del soberano ponti­
«Un soberano , dice , no puede estar tranquilo en ficado para hacer su persona sagrada, el que ha for­
el trono cuando se ve obligado á decir para reinar jado el Evangelio, en el que lodo poder viene de Dios,
que solo de Dios ha recibido su corona. ¿No tiene y la historia judía, en la que espone Samuel los dere­
también de Dios lodo hombre su vida y su libertad y chos de la dignidad real. El es quien ha creado todas
el derecho imprescriptible de no ser gobernado mas las monarquías del universo, y quien es causa de to­
que por la razón y la justicia?». dos los males que en ellas se han hecho. Para impedir
Respuesta. Efectivamente , si los pueblos fuesen al clero el mandar á los reyes en nombre de la Divi­
aleos , no hav ningún soberano que no debiese tem­ nidad, es necesario hacer á los reyes ateos para que no
blar en su trono; no le quedaría mas que la fuei^za tengan (pie temer á Dios. Un poder que viene de Dios
para hacerse respetar; pero afortunadamente los es una cadena de hierro; sí fuera dado por los hom­
pueblos creen en Dios, en una religión y en una ley bres, seria mas dulce, mas respetable y mas á propó­
natural que les manda la sumisión. Aunque el hom­ sito para nuestra felicidad ¿Esla filosofía ó la demen­
bre tiene su vida de Dios, el gefe de la sociedad lie­ cia la que nos predica esla doctrina?
ne, no obstante, derecho para quitársela cuando Vamos á ver una teología que 110 la va en zaga. «Si
viola las leyes. El hombre no tiene de Dios una liber­ la obediencia de los pueblos es nna ley de conciencia
tad ilimitada; de olro modo loda ley seria un alenta­ impuesta por Dios, solo pueden entonces apelar á los
do contraía voluntad humana. Tiene derecho para ser intérpretes de esta voluntad eterna conlra los abusos
gobernado por la razón y la justicia; pero aun cuan­ de la autorídad suhordi nada d e este gran ser.Sí se hace
do el soberano no las observase, el súbdito no tendría de la obediencia pasiva ana ley de religión, desde
todavía derecho para sublevarse, porque la subleva­ luego eslá sometida como lodas las demas leyes reli­
ción causaría mas mal á la sociedad que la injusticia giosas al tribunal de la conciencia; y en 1111 estado en
Peajera de un gobierno para con un particular. Nos que se reconociese la ley de Dios por la primera, es
guardaremos bien de copiar el abominable consejo necesario esperar qne la Iglesia iluslre y dirija las
que da el autor á un pueblo sublevado contra su so­ conciencias sobre la eslension y naturaleza dei poder
berano por una escesiva y larga opresion es propio de los reyes».
de una alma atroz y que no está en su senlido cabal. Respuesta. Sublimes reflexiones. 1.° Si la obli­
L'n antiguo, mucho mas sabio, aconsejaba á los descon­ gación de obedecer al Soberano no luese nna ley de
tentos que pidiesen al cielo buenos príncipes, y que conciencia, seria una ley humana puramente penal,
los sufriesen lal como se los da; Bonos imperal ores vo­ impuesta solo por la fuerza; todo súbdito tendría de­
ló expelere qualescumque tolerare 2. Bendigamos á la recho para substraerse de ella en pudiendo impune­
Providencia por no tener mas que pedir que por la mente ; esla es la doctrina de los materialistas; pero
conservación del nuestro. doctrina absurda, sediciosa y mortífera.
2.° 1.a sumisión á la autoridad paternal es, segun
1 Hist «Jet Establecimiento, tumo G. libt o IS, p íti- nosolros, una ley de conciencia; sin embargo, no
na ii» r
-i Tirito. llis l.. Iil> l. r S. I Hist. det Establecimiento . libro 1 6 . pag. 130.
420 TRATADO
creemos que los hijos puedan apelar al clero y á la á los pueblos á la sedición. Sin duda que á la Iglesia
Iglesia contra los abusos de esta autoridad. Todas las universal se le ban confiado la letra y el sentido de los
leves de justicia son leyes de conciencia; el clero no libros sanios. ¿Podria cilar el aulor un solo caso en
disputa á los magistrados el derecho de interpretarlas que la Iglesia haya estravudo ó alterado el senlido de
y aplicarlas. los pasages del Evangelio que manda claro y religio­
3.” Porque la obediencia es una ley de concien­ samente la obediencia pasiva i?
cia y de religión ¿se deduce que no es una ley natural Cuando los teólogos han enseñado falsas maximas
é inviolable, sino una ley de pura disciplina religiosa, sobre el poder de los reyes, no lomaban por escudo al
que el clero puede ampliar, limitar, abrogar y resta­ Evangelio, sino el pretenJido pacto condicional irre­
blecer como le plazca? Si el autor atribuye al clero esla vocable que los lilósofos hacen en el dia I d base del de­
absurda pretensión, solo sobre él recae el ridículo. recho público; el clero no se ha engañado sino cuando
4.* ¿Cuándo se ha atribuido el clero el poder de lia olvidado las lecciones del Evangelio, por escuchar
limitar una ley divina consignada en los libros san­ las de los filósofos.
tos, una ley natural fundada en la constitución y ne­ Es falso qne los reyes lomen las armas del clero, y
cesidades do la sociedad? ¿Predicando al pueblo la encuentren en el Evangelio el derecho de reinar; lo to­
obediencia pasiva, pretende hallarse dispensado de man en la ley natural; lo hemos demoslrado. Aun cuan­
ella? do el Evangelio no hubiese hablado de él, no seria me­
5.° Le parece mal al autor que en un Estado se nos incontestable su derecho; pero también una ley na­
tenga ála ley de Dios por la primera; pero sin ley di­ tural noes menosclara, sagrada é inviolable porque esté
vina natural, no hay ley humana: entonces la palabra apoyada y confirmada en el Evangelio. Esle libro di­
ley, no significa nada mas que la fuerza. Queriendo vino manda á los hijos la obediencia para con los pa­
romper la pretendida cadena de hierro, se la sustilu- dres, á los esposos la fidelidad m u t u a , y á todos los
ye con la violencia. los hombres la caridad y la justicia; no sesigue que los
6.° Este filósofo que niega á la Iglesia el derecho padres, hijos, los esposos, los ciudadanos en viriud de
de dirigir las conciencias sobre la eslension del padre estos testos de la Biblia, eslen bajo la lulela del clero,
délos reyes, intenta él mismo dirigirlos consusdia- ó hayan pueslo á su discreción lodos los derechos de la
tribas sobre la naturaleza y límite de esle poder, con sociedad. No es en el Evangelio donde los reyes de la
la autoridad infalible de que se cree revestido. Siem­ China, delJapon, délas Lidias,de laPersia, de la Tu r -
pre vale mas la dirección de la Iglesia que la de los quía, del Africa han tomado su despotismo; ni tampo­
filósofos. co tomaron dele ero las cadenascon que abrumanásus
súbditos. De lódos los soberanos del universo, ningu­
S IX* nos son menos déspotas que los que creen en el Evan­
gelio, ningunos cuyos súbdilos sean mas sumisos. ¿A
C o a r t a O w e c c io n . — lilla somete los reyes á los sa­ qué conspiran nuestros políticos atrabiliarios cuando
cerdotes. nos hablan de armas, de espadas, de cadenas que los
reyes han sacado de la Biblia, de escudos y de dardos
«En vano se dirá que los libros santos ordenan obe­ que el clero les opone?
decer á las potestades de la tierra; á la Iglesia es Toda ley, aun la natural, eslá sujeta á dudas en la
áquien se ha revelado la letra y el sentido de estos li­ aplicación misma. ¿Aun cuando se consultara á los
bros, y por la Iglesia á las naciones que las han adop­ ministros del Evangelio, para dirigir la conciencia,
tado. seria un mal mayor qne si cada individuo se erigiese
Solo ella puede saber hasta qué punto y con qué de­ en intérprete de la ley, ó si se necesitase interrogar
signio Dios confió su autoridad á las potestades de la á los filósofos? E'los no son nada menos que orá­
lierra. Los reyes, apoyándoseeu losleslosde la Biblia, culos.
se ponen desde luego bajóla tutela délos ministros No cesan de girar en un círculo de contradicciones;
del Evangelio. Asi, cuando toman las armas del clero declaman conlra el poler absoluto de los reyes, y no
para aprisionar pueblos en las cadenas, el clero pue­ quieren que estos lo tengan con respecto á las instiga­
de retirar sus propias armas y valerse de ellas conlra ciones del clero; niegan a esle el derecho de amones­
los reyes. Hallará en el mismo Evangelio, de donde ha tar v aconsejar, y dan al pueblo el de encadenar la au­
tomado el derecho de reinar, un escudo que oponer toridad soberana.
contraía espada y mil dardos para embolar su corlan­
te filo».
fíe¿puesta. ¿Dónde están en el Evangelio el escu­
do y los dardos? Se necesitaría al menos alegar un 1 M ili, cap. 2’ - v. 91; Rom. cap. 15 y. I; 1. Petri,
pasage del cual eJ clero pudiese abusar para oscilar cap, 9. y . 13
DE LA RELIGION*.
§ .x . brutos, i . a En lugar de la Teligion colocan el espíri­
tu de discusión y de cálculo: pero cuando se calcula el
quinta objecion,— Se puede abusar del nombre de producto y gasto de la virtud, ya no se tiene, yes im*
Dios. E l fanatismo religioso es hijo de la ignorancia. posible tenerla; esle es el egoísmo de Epicuro, la es-
tinción del patriotismo y de loda virtud.
«¿Para qué se necesita invocar el sagrado nombre
de Dios, de que es tan fácil abusar? §• X I.
Respuesta. Aun es mas fácil abusar del nombre
de libertad, de derecho natural, de legitima defen­ séptim a o b je c io n . — E l bien de los pueblos es la única
sa, ele. Haciendo resonar esta palabra seductora en regla.
lodos los oidos, los sediciosos, los ambiciosos y usur-
pudores han conseguido derribar los tronos y envol­ «El bien y salvación de los pueblos, hé aquí la ley
ver á los pueblos en su ruina. Pero no quieren los suprema de que dependen todas las demas, y que no
incrédulos el nombre sagrado de Dios, solo esla pala­ reconoce ninguna superior á ella*.
bra les enfurece; quieren una sociedad, una moral, Ilupurtte. Concedido; de aqui partimos nosotros;
una civilización y un gobierno sabio y feliz , sin Dios pero si Dios mismo no estableció esta ley, es nula, nn
y sin religion; ¿Dónde se ha visto este prodigio? tiene fuena ni fundamento. Desafiamos al aulor par»
sesta objecio.n.— «En los desgraciados siglos del
que pruebe lo contrario ; ni aun entiende lo que es
entusiasmo religioso, se pudo alimentar con pala­ tina ley.
bras ambiguas á los espíritus estraviados por una Suponiendo esla ley bien eslablecida falta todavía
epidemia de fanatismo, y ajar con sonidos vaciosde saber; i. ” qué motivo podría obligar á un soberanoá
senlido á los rebaños que no marchaban sino al so­ sacrificar al bien de los pueblos sus intereses perso­
nido de las bocinas. Pero en la calma de la paz y la nales y los seductores alractivos del despotismo, cuan-
razón, cuando un Eslado se ha civilizado, engradecído donocree estar obligado ¿ ello por ninguna ley di­
y asegurado con el espíritu de discusión y de cálculo, vina: 2.* Si tina autoridad condicional, precaria é
con la investigación j descubrimiento de las verda­ interpretativa y revocable es roas úlil al bien gene­
des útiles que ofrece la física á la moral, para el sos­ ral, que una autoridad soberana, sagrada, inamovi­
tén de la política; se deben buscar entonces en las ti­ ble sohre nna nación corrompida por el lujo, incapa?
nieblas de la ignorancia y del error, los fundamentos de virlud y de celo por el bien público y en un reino
de la autoridad legítima?» muy estenso; 3.° Si cuando un gobierno cualquiera.,
Respuesta. Nuestros políticos aleos quieren sus­ está establecido despues de una larga serie de siglos,
tituir al entusiamo religioso el fanatismo filosófico; en es ventajoso á una nación el querer mudar su natu­
las tinieblas de la ignorancia y del error forjan pala­ raleza y su forma, y sí esle cambio liene siempre
bras vacias de sentido para deslumbrar á los que no buen resultado, etc. Para resolver estas cuestiones se
discurren; veamos lo que significan. l . 0llan querido necesitarían cabezas mas sensatas é instruidas qne las
fundar la moral en la sensibilidad física; Epicuro lo de nuestros filósofos.
habia hecho antes que ellos; ¿Dóndeeslá el nuevo des­ El aulor, dice por otro lado, que el eslado de la Pen-
cubrimiento? 2 ° Segun ellos, la voluntad de Dios es silvania, hace ver la impostura y la lisonja que afir­
una palabra falla de senlido; ¿pero sin esla voluntad, man con impudencia en las corles y en los templos
en qué descansarán las leyes, la moral y la política? que el hombre necesita de Dios y de los reyes.1
En un pacto social. ¿Quién obligará á los reyes y á ¿Es cierto que hasla nuestros días los habitantes de
los pueblos á observado? La fuerza, que será la única la Pensilvania no han lenido ni Dios ni rey? El mis­
ley ; el mas fuerte reúne todos los derechos; !a nece­ mo autor dice que el legislador de la Pensilvania,
sidad de obedecer no es mas que la impotencia de re­ quiso que lodo hombre qne reconociese un Dios dis­
sistir. Si un diestro ambicioso puede hacerse suficien­ frutase deUlerecho de ciudadanía ; qne lodo hombro
temente poderoso para sujetar una nación, tiene de­ que lo adorara bajo el nombre de cristiano participase
recho para ello ; no teme á Dios, y á los hombres de la autoridad; no hay pues un Eslado fundado sin
nada liene que temerlos. Epicuro, Arislipe, Espino­ Dios y sin rey, Solo esle rasgo demuestra que la im­
sa, La Melríe confesaron la consecuencia, y los que postura y la impudencia se hallan muchas veces en
no lo hacen discurren de mala fé. 3.° Nos hablan algunas parles mas que en las corles y en los templos.
de lanolura/*;a, y la naturaleza, segun, ellos no esmas
que la materia; ¿Qué derechos, qué pretensiones mo­
rales pueden atribuírseles? Cuando mas las mismas
que á los animales. Un príncipe obcecado en el ma­
terialismo miraría á sus súbditos como un rebaño de i Hist. del Establecimiento, tura 6. lili. J J pág. 294.
TOMO I. oü
TUATADO
§. XII. principios, y no unen ninguna idea á.las palabras de
que usan. En su sistema, naturaleza, derecho natural,
Invectivas de los filósofos conlra la legislación, deber, ley , autoridad, libertad política , despotis­
mo , etc., no significa nada. La naluraleza es la ma­
¿Qué se hade pensar de la indecencia con que nues­ teria y nada mas; ¿qué ley, que deber moral puede
tros filósofos políticos declaman conlra nuestra Ic’gis- imponer? La autoridad, el derecho, ¡a ley, esla
lacíon? Si los hubiésemos de creer, es una confusa fuerza ; el deber no es mas que la impotencia de re­
reunión de leyes disparatadas y absurdas, una mez­ sistir. La libertad absoluta y la esclavitud, la anar­
cla estravagante de las leyes romanas y do. las insti­ quía y el despotismo son estreñios enlre los que hay
tuciones bárbaras, de leyes que no se hicieron para una infinidad de grados de mas ó menos: no podemos
nosotros, que ninguna analogía tienen con el carácler apreciarlos sino por compai ación; no hay regla in­
nacional, etc. K mutable para fijar el justo medio; esta regla varia
Sin entrar en ningún pormenor observaremos, i segnn la capacidad, las costumbres , el carácler de
Que una legislación con la que existe nuestra monar­ los pueblos, la eslension de un imperio, el número de
quía hace trece siglos, sin haber sufrido ninguna re­ súbdilos, ele.
volución general, no puede ser tan mala como se dice; El mejor medio de prevenir la aparición del des­
eslo no ha sucedido á ningún otro gobierno del uni­ potismo on nna nación, es darla costumbres. L'n pue­
verso. Si nuestras leyes fuesen contrarias al carácter blo virtuoso no necesita para ser gobernado, mas que
nacional, no hubieran durado tanto tiempo en un pue­ de nna autoridad suave y paternal; cuando se respe­
blo, al que siempre se le ha acusado de inconstancia tan las leyes, el gobierno se afirma. Una nación vicio­
y ligereza. 2.° Cuando nuestros reyes reunieron algu­ sa no puede sufrir ningún yugo; la violación continua
nas de nuestras provincias ála corona, el primer ar­ de las leyes antiguas obliga al gobierno íi formar
tículo de la capitulación fué siempre el que los habi­ otras nuevas sin cesar; la autoridad se vé en la ne­
tantes conservarían sus leyes y sus costumbres par­ cesidad de emplear lodas sus fuerzas para contener
ticulares; es escandaloso y absurdo invitar a! gobier­ los ánimos inquietos y rebeldes. Los que combalen
no á que límite con una nueva legislación aquellos las costumbres y declaman conlra el despotismo, son
tratados solemnes. 3.” No podria hacerse, sin violar insensatos que se eslrellan conlra su propia obra. Si
el derecho de propiedad, legítimamente adquirido alguna vez, lo que Dios no permita, e! despotismo
por la mitad de los súbditos del reino; esle seria nn asomare la cabeza en nuestros climas, á ellos se lo
acto de despotismo el mas violento é insensato que tendríamos que agradecer.
pudo haber. Si se propusiese á los habitantes de la Cuando creen limitar la autoridad soberana, fun­
mayor parte de las provincias el que renunciasen á dándola en un contrato , olvidan qne esta bella doc­
su derecho consuetudinario, ciertamente no consen­ trina ha sido el móvil de las revoluciones mas funes­
tirían en ello. La uniformidad puede establecerse en­ tas. Esta ora la máxima do los fanáticos coligados, v
tre autómatas, pero nunca la habrá enlre veinte mi­ despues fué la de los calvinistas sublevados1; esla es
llones de hombres de los que unos han nacidoá dos­ la moral que predicó Catilina á los conjurados, y con
cientas leguas de los otros, i. ° ¿Es en un siglo cor­ ella Cromwel trastornó las cabezas en Inglaterra, etc.
rompido donde se hallarán hombres á propósito, pa­ Cuando los teólogos quisieron adoptar eslas máxi­
ra refundir la legislación, y hacer un nuevo código? mas , se las proscribió con razón; en el dia los filósofos
Si encargásemos eslo á una asamblea de lilósofos em­ quieren hacer de ellas otros tantos axiomas de dere­
pezarían por disputar según su costumbre; al cabo de cho público. Unode sus cofrades nos ha hecho palpar
diez años quizá no hubieran convenídoen una sola ley. la necesidad de todas sus especulaciones políticas; «su
Los anliguos filósofos recomendaban el respeto, la inmenso número , dice, dan armas á todas las opi­
adhesión y obediencia á las leyes nacionales, por ma­ niones; se disputa mucho, se resuelve poco, y lodavia
las que fuesen; los modernos creen mejor vomitar in­ se hace menos4;» lal es en efeclo el resultado de su
vectivas contra ellas, é inspirar á todo el mundo el mismo libro.
disgusto y el desprecio. Nadie deberá admirarse que hayamos insistido tan­
to en las consecuencias morales del ateismo; horro­
§. X III. riza á una alma virtuosa. Puede perdonársele á los
filósofos el que yerren on cuestiones indiferentes á los
Los fdótafos abutan de lodo» toi términos. deberes y felicidad del hombre; pero nunca transigi­
remos con las opiniones que destruyen la moral y la
Por las discusiones en qne acabamos de entrar es
evidenle que estos vanos charlatanes discurren sin 1 V. El aviso i tos refugiados.
í De la felicidad pública. Sección tercera, cap. C. pá­
1 Elogios del canciller del hospital, ele tina 13».
DE LA RELIGION 429
virlud. En vano quieren imponérnoslas con un len­ mas misteriosos é inconcebibles; pueslo que nada se
guaje pomposo, con invectivas conlra el vicio, y con comprende de ellos, es necesario dejarlos por lo que
un celo tingído por el bien de la humanidad; esla más­ son. Que los preceptos de la ley nalural eslen reve­
cara engañadora no puede seducir sino á los ignoran­ lados en el Evangelio con leyes arbitrarias, con má­
tes ; los que discurren no se dejan llevar de contra­ ximas de perfección verdadera 6 aparente, eslo es
dicciones, y para ellos la hipocresía que los oculta es indiferente; el fondo es independiente de sus acceso­
un delito mas. rios; una creencia verdadera; una moral pura y útil,
atengámonos á esto. Sin duda que esta doctrina
fflÜ'CTfliD 333- que está revelada, proviene de Dios; el sufragio del
senlido común equivaleáuna inspiración divina. Pues­
Dü H NECESIDAD D E UNA NCKVA R EVELA C IO N , PAVIA CON­ lo que Jesucristo es el único que la enseñó claramente y
SERVAR LA S VERDADES DE LA R ELIG IO N P R IM IT IV A . Rs- que consiguió establecerla en una gran parte del uni­
C A H T IL A C IO N Y CO NCUSION DE ESTA PRIM ERA PA U T E. verso, lo reconocemos de buena gana por enviado
de Dios.
§■ 1. Hé aqui lo qne los deístas creyeron conveniente
llamar, unos cristianismo racional, oíros cristianis­
Sitlenia de los deislas. mo sin misterios ; otros el cristianismo esencial, ó el
cristianismo tan antiguo como el mundo; y otros por
Los errores y vicios que ha habido en todas las na­ último , el puro ij perfecto cristianismo en realidad
ciones desde su origen, deherian haber enseñado á los esleesel socinianismo puro y el deismo.
hombres de lo que son rapaces, y á qué grado de sa­ Era dilicil permanecer mucho liempo en terreno
biduría y perfección se pueden elevar por sus fuerzas tan escabroso; porque, porúllimo, el Evangelio ense­
naturales. Despues de haber examinado lodas las re­ ña claramente otros dogmas que los de la religion na­
ligiones conocidas, la creencia y la moral de los filó­ tural; Jesucristo impone otros preceptos que los de la
sofos de lodos los siglos, no hay motivo para levan- ley natural; prescribe un cullo desconocido antes que
lar un trofeo á la gloria de la razón humana; no ve­ él fundase su misionen milagros y en profecías; recuer­
mos en qué puede fundarse la alta opinion que han da á los judíos las lecciones y leyes de Moisés; cita los
formado los incrédulos de su inteligencia. El cuadro libros del antiguo Testamento como palabra de Dios.
que trazaremos cn olio lugar y el estado en qus se ¿Qué debemos pensar de todos eslos accesorios? Si
hallaba el género humano cuando se anunció el eslas son otras tantas invenciones falsas, ¿podemos
Evangelio, prueban demasiado la necesidad que ha­ considerar como enviado de Dios al que las introdujo
bia de una reforma cn las ideas y en las costumbres enlre los hombres? ¿No es mas bien un embustero ó
de lodos los pueblos; no podia efectuarse sino por un un insensato?
prodigio del poder divino.
Sin embargo, un gran número de incrédulos que §. II.
profesan creer en Dios y en la necesidad de la reli­
gión , sostienen que es inútil la revelación ; que el Progresos de este sistema.
hombre no necesita mas religion que la que puede
formarse consultando solo su razón. Y aun algunos Tindal se ha propasado un poco mas. Se propuso
pretenden que Dios no puede imponerle otra; que to­ probar qne el Evangelio noes mas que una nueva pu­
da religion que se pretende ser revelada es falsa y blicación de la ley natural 2. Sostiene que Dios no
perniciosa. puede enseñar á los hombres mas dogmas, ni impo­
Por no sublevar desde luego los ánimos con esta nerles otros preceptos que los que eslan fundados en
aserción, han andado con rodeos, lian empezado por la naluraleza de las cosas y en las luces de la razón;
confesar que el cristianismo esparció en el mundo una por consiguiente solo á la razón pertenece interpretar
viva luz; que Jesucristo enseñó con mas claridad que los libros santos y conciliar su senlido con las no­
ningun legislador las grandes verdades de la religion ciones naturales; que todo loque no pueda conciliar-
nalural, la unidad y la providencia de Dios, la in­ sé con estas nociones, deba lomarse en sentido me­
mortalidad del alma, las penas y recompensas de la tafórico, ó desecharse absolutamente. Segun él no es
otra vida; han tributado homenaje á la pureza de sus necesario poner ninguna atención en los milagros, en
virtudes y á la santidad de su moral. las profecías, en las visiones di* lodos los que preten­
Hé aqui, dijeron , la base y lo esencial de toda reli­ den haber sido inspirados; en general ningun libro
gión. Háyase confirmado ó no esla doctrina con mi- ¡ puede instruir sin peligro de error; toda revelación
lagros, es igual; basta que esté reconocida por lara- i 1 lj>cke, Chub . Btounl. Tindal, el autor del Emilio.
zon; poco nos imporla qne se le hayan añadido dog- | i Christianilv ¡is oídas tlie Creation. Londres. 1731.
i 'M TRA'IrADO
escrita es litas a proposito para producir mas mal que al materialismo sostienen que son falsos los dogmas
bien. Nada dicede la persona de Jesucristo, pero arro­ del deismo, puesto qoe no hay Dios; que su moral se
ja cuantas invectivas puede contra los efectos de ia funda en una base imaginaria ; que arrastra los mis­
religión jndáica y déla cristiana. Su cristianismo tan mos inconvenientes que lasreligiones reveladas. Vuel­
antiguo como el mundo , tiene por objeto destruir el ven contra los deislas la mayor parle de las objecio­
cristianismo. El Dr. Morgan , olro deisla inglés , si­ nes que eslos habian hecho conlra la revelación, y no
guió el mismo sistema en su filósofo moral i. Eslas puede respondérseles sino adoptando nuestros prin­
son las dos fuentes de las cuales el aulor del Emilio v cipios. Asi lia venido á lierra el edificio que una falsa
todos los deislas franceses lian tomado sus argu­ filosofía habia querido oponer á la religión.
mentos. Pero seria indecoroso y peligroso para nosotros el
Como la temeridad va siempre aumentando, otros atenernos á las aserciones de los materialislas; el ser­
han obrado con mas franqueza, dejando á un lado el vicio que nos hacen sin saberlo, debe sernos sospe­
cristianismo; dijeron: El hombre no necesita de una choso. Es necesario examinar el discurso en sí mis­
luz sobrenatural para formarse una creencia, una mo, lal como nos lo han presentado sus partidarios.
moral y un culto conforme á la razón : en el fondo se En realidad la religión natural de que hablan, no es
hallan los mismos en lodos los pueblos, en los escritos mas que una elección hecha á su gusto de los dog­
de lodos tos sabios , bajo el disfraz de la fábula, y en mas del cristianismo que son demostrables, y de los
medio de lodas las supersticiones populares. Para co­ preceptos de la moral evangélica que les parecen jus­
nocer un Dios, una ley natural, una vidafulura, bas­ tos. Antes de Jesucristo ¿dónde se hallaban eslos dog­
ta escuchar la voz de la naluraleza y de la concien­ mas y preceptos? Enlre los judios , y anles de Moisés,
cia; hablan del mismo modo á todos los hombres. entre los patriarcas; desafiamos á los deístas áque nos
Adorar á un Dios , ser justo y bienhechor , lal es la los manifiesten en otra parle sin alteración. Esle he­
religión natural, humana, universal, indestructible, cho prueba que nunca hubo religión natural verda­
la única á que nos debemos limitar; las varias rela­ dera, pura, sin mezcla de error, mas que la religión
ciones con que ha sido el mundo preocupado , no revelada; pero no basta esto, es necesario probar aun
han servido mas que para eslraviarlo y perver­ que no puede haberla.
tirlo. Para tralarcon exactitud esta cuestión demostrare­
En su principio y á primera vista, esla bipólesis, mos : 1.° que cuando los deislas hablan de una reli­
llamada deismo era seductora; no es de admirar que gión natural, ellos mismos no se entienden , nunca
los tálenlos superficiales se adhiriesen á ella ; se ha han podido convenirse para decir en qué consiste; 2.°
necesitado ver á dónde conducía, para conocer su que esta pretendida religión no existió nunca; 3.° que
peligro. Descansa en un hecho, cuya falsedad hemos noes posible segun los principios del deismo; que
demostrado; hemos probado que ninguna religión, es-
seria muy perniciosa, puesto que se reduce á la indi­
cepluando la religión revelada, ha reconocido y ferencia de religiones y conduce necesariamente al
adorado un solo Dios; que el dogma de la vida futura aleismo. Eii estos varios artículos, pondremos las ob­
ó ha sido desfigurado por las fábulas, ó destruido por jeciones generales que han hecho los deístas conlra la
las especulaciones de los lilósofos; que en todas parles necesidad, la existencia , las pruebas y efectos de la
el culto ha sido supersticioso, insensato, criminal, la revelación ; en las dos partes siguientes respondere­
moral depravada por leyes injustas, por costumbres mos á las objeciones particulares.
absurdas y perniciosas , por usos contrarios á la ley
natural.
ARTICULO PRIMERO.

S-HI. DE LA I DBA QUE H A S FORMADO LOS D EISTA S D E L A R E L I­


GION N A T U R A L.
Este sistema conduce al aleismo.
1-
Asi el deismo no luvo un reinado muy largo ; por
unasérie de consecuencias que no probaban sus par­ Equivoco de la palabra r a z ó n .
tidarios , fueron conducidos muy pronto al deismo;
en el dia este es el sistema dominante éntrelos incré­ Cuando han dicho los lilósofos que la religión natu­
dulos. En la introducción á nuestra obra hemos ma­ ral es el culto que la razón, abandonada á sí misma y
nifestado que esta rápida gradación era inevitable. á sus propias luces, nos enseña á dar al Ser Supremo,
Asi, los mas ardientes defensores del deismo han lle­ aulor y conservador de lodas las cosas >, no nos han
gado á ser sus enemigos mas declarados. Convertidos ^ ilustrado mucho: la cuestión es saber en qué consis-
1 The Mural Phüosopher, i. vol. en 8. * Londres 173S. f 1 Enciclopedia, articulo Religión.
DE LA REL IGION. 431
le esla religion, qué dogmas enseña, qué moral man­ Jo el concluir que es inútil para lo demas del géne­
da, qué eullo interior ó esterior prescribe. Los deis­ ro humano. Cuando Dios formó el plan de su Pro­
las son incapaces de ensenárnoslo, porque ellos mis- videncia , sin duda luvo en consideración la tota­
mus no lo saben; la definición que nos dan, no es lidad de nuestra especie, y no las necesidades de un
mas que un legido de equívocos. puñado de individuos mas favorecidos que otros. La
l. ° ¿Qué entienden por la razón* ¿Es la razón salvación de los ignorantes, que son en grandísimo
en general y en abstracto, ó la razón tal como se ha­ número, no le es menos apreciable que la de algunos
lla cn cada’ individuo? En el primer senlido es una filósofos ingratos que se prevalen de los dones natu­
quimera; nada existe en general sino solo en parti­ rales que les ha dado para desechar sus beneficios
cular. En el segundo no entendemos esta palabra, sobrenaturales.
signiüca que la religion natural de cada hombre en La razón, lomada en un sentido indefinido, no sig­
particular, es la que puede formarse en virtud del nifica nada; argumentar sobre una cosa en abstracto,
grado de inteligencia y de reconocimiento de que está es edificar en el aire. La razón no es la misma en un
naturalmente dotado. En consecuencia, preguntamos ignorante que en nn sábio, en el salvaje que en el
cuál puede ser la religion natural de un negro, de un hombre civilizado, en un individuo estúpido que en el
lapon, de un salvaje, de un hombre abandonado en que tiene mucho talento , en el niño mal criado y mal
las selvas desde su nacimiento; qué culto le dice su instruido que en el hombre que ha recibido una es-
razón que se debe dar al Ser supremo. Sabemos por celente educación. ¿Cómo se han de apreciar las fuer­
una esperiencia de sesenta siglos, ó que eslos desgra­ zas de esla facuhad en general, haciendo abstracción
ciados no tienen religion, porque son estúpidos para de lodas las circunstancias? Puede resultar de una
formarse una, ó que es el polileismo mas grosero, y causa que varia al infinito una religion general V
una moral casi semejante á la de los animales. uniforme que esté igualmente al alcance de iodos los
El primer sofisma de los deistas es el considerar á hombres. Es claro que una religion nalural concebida
la razón humana lal como la poseen; el partir del de esle modo es un absurdo completo.
punto de conocimiento á que han llegado, para apre­ Se dice que esta religion está grabada en el cora­
ciar lo que puede hacer la razón ó la facultad de zon de lodos; pero el hombre es capaz de leer sus
racioninar en lodos los hombres. Mas la razón de un caracteres, cuando está embrutecido por la ignoran­
filósofo nacido en el seno del cristianismo, de una na­ cia, corrompido por una educación viciosa, obcecado
ción civilizada, ilustrada por la revelación, cultivada por errores mamados con la leche, como son las tres
con cuarenta años de estudio, y la razón de un igno­ cuartas partes del género humano? lié aqui la cues­
rante nacido en la Tarlária, en las tierras australes tión.
ó en los desiertos de la América ¿son de la misma fa­
cultad, tienen la misma fuerza, la misma eslension, § . 11.
la misma sagacidad ?
Aun cuando fuese cierto que el primero pudiese La ratón no ¡e abandona nunca á sí minina.
formarse un sistema de religion verdadero, sensato,
racional ¿se deduce que el segundo puede hacer olro 2." No se entienden mejor los deislas cuando ha­
tanto? Aun cuando se pudiera decir que el primero no blan de la razón abandonada d sí miaña y á sus pro­
necesita de la revelación, se seguiría que el segundo pias luces. La razón no está abandonada á sí misma
110 la necesitaba mas? Aunque ya es un absurdo el ase­
en ningun individuo, á no ser en un salvaje nacido eu
gurar que el filósofo pudiese pasarse sin ella; es deu­ medio de las selvas, y que no ha recibido ninguna
dor á la revelación misma del grado de conocimiento clase de educación. Hé aqui el único hombre en ti
de que está dolado. Una prueba de que no puede atri­ estado de la naturaleza, segun la idea que nos dan
buir esle honor á su penetración natural, es que Só­ de ella los incrédulos. Bueno seria saber qué religion
crales, Platón, Cicerón, &c., que lenian par lo menos puede imaginar un filósofo de esta clase, que no luvo
lanto genio y talento como é l, no tuvieron una reli­ mas preceptores que los lobos, los ciervos y los osos.
gión tan perfecta como la de que se gloría, como si En virlud de la misma razón, ó de la facultad de
pensar ó de discurrir, lodo hombre viene a! mundo
fuese obra suya.
Aun cuando fuese cierto que un filósofo cualquiera, susceptible de una buena ó mala educación, capaz de
un hombre dotado de un genio superior, que ha leni­ mamar con la leehe, ó el error ó la verdad. Si recibe
do tiempo, medios y guslo de perfeccionar su razón buena instrucción en su infancia, su razón, desarro­
desde su infancia, estuviese en eslado de formar una llada con las lecciones de sus maestros, será un guia
religion buena , no se deduciría que cualquiera otro mas seguro qne si hubiera sido pervertida ó eslravia-
hombre fuese capaz de hacer lo mismo. Aun cuando da desde su nrijen por errores nacionales ó ejemplos
el primero no necesitase de revelación, seria absur- escandalosos. Ni en el uno ni en otro caso se ha deja-
433 TRATADO
do abandonada la razón del hombre á sí misma, ni á tan sábíos como nosolros, no las conocieron.
ws propias luces.
Un filósofo moderno dice, que la razón humana es
Por olra parte, según la revelación, Dios no rehúsa insuficiente para demostrar la existencia de Dios, la
á ningún hombre las gracias sobrenaturales ó necesa­ inmortalidad del alma, y sobre todo, la causa del mal
rias para suplir á la debilidad y k la insuficiencia de física y moral; de aqui dedujeron casi todos los pue­
la razón; luego en ningún individuo ha quedado esla blos que era necesaria una revelación; de aqui traen
abandonada á sí misma. su origen la teología y la mítolojía i.
Hablando con esactitud, casi lodas las luces del Tal es, fcin embargo, el milagro que han querido
hombre son adquiridas. Dios le crio para que la so­ hacer. Quitaron al cristianismo los dogmas v los pre­
ciedad y la educación le pulimentasen : abandonado ceptos de moralque quisieron, y dejaron los restantes;
á sí mismo casi eslaria reducido á la pura animalidad. cada uno los ordena á su modo: despues nos vienen
¿De qué religión natural es capaz en esle estado? diciendo; Hé aqui la religión natural, el cullo que la
Siendo de esencia del hombre el que la religión le sea razón abandonada ú si misma nos prescribe hácia el
trasmitida por la educación, ó fué necesariamente Ser supremo. Esta es una farsa. Que nos prueben
revelada á nuestro primer padre, ó la inventó él, ó él que estas verdades son conocidas por otros que los
y su posteridad estuvieron sin religión, hasta el pueblos instruidos en la verdadera religión.
momento en queá alguno le plugo inventarla.
Admitir solo la religión natural en el sentido de §• IV.
lo» deístas, es querer que cada individuo, bien ó mal
educado, espiritual ó estúpido, no tenga otra que la Los deistas no pueden convenir en el mismo símbolo.
que el mismo se fotje: en el fondo es indiferente que
sea verdadera 6 falsa; y si es incapaz de formarse í . ° Veamos, sin embargo, esta pretendida reli­
una está dispensado de tenerla. Un célebre deísta en • gión natural, que la onmiponente razón de los deistas
seña que si el hombre no puede conocer por sí mismo ha estado á pique de crear. En vano les pediremos
sus deberes, está dispensado de saberlos <, y sin t.na profesión de fé: no liay do» que estén acordes
embargo, en olro lado dice que ninguno puede escu­ para formarla. Cherbury, patriarca de los deistas
darse de leer sus deberes en el libro de la naluraleza *. ingleses, ex¡je cinco verdades: 1.” Que hay un Dios
¿Cómo conciliar eslos dos estreñios? supremo. 2." Que debe ser el principal objetó de nues­
Aun cuando la ignorancia pudiera ser invencible tro culto. :J.° Que este culto consiste sobre lodo en ia
en ciertos particulares, nada se seguiría. Es sin duda piedad y en la virtud, i . 0Que debemos arrepentimos
mas ventajoso al hombre salvarse por la religión que de nuestros pecados, y Dios nos perdonará. o.°Que
por la ignorancia absoluta, por sus virtudes que por hay recompensas para los justos y castigos para los
su estupidez. Dios lo crió para que consiguiere la fe­ malvados ó en este mundo ó en el otro -.
licidad como un Ser razonable, no como nn animal; Uloun, en sus Oráculos de la razón, cree que los
bien reciba la religión de Dios ó de los hombres, no dos principios de los maniqueos V la materialidad del
puede eslar sin ella. alma son bastante probables, y que no es necesaria la
costumbre de rosar á Dios 3.
§. III. Shaftsbury opina que el dogma de la vida futura
es absolutamente inútil, y solo puede producir malos
La razón no puede descubrir todas las verdades de­ efectos.
mostrables. Chubb, en sus obras postumas, no cree que Dios se
cuide del bien ni del mal que sucede en el mundo; y
Olro abuso de las palabras es, el de llamar religión á su parecer es muy controvertible si el alma ¿
natural á los dogmas que pueden demostrarse; pero morlal ó inmortal.
que jamas hubiéramos conocido si la revelación no David Hume combate las pruebas de la existencia
nos los hubiera enseñado. Un hombre de mediana de Dios, de la providencia, y de la libertad humana;
capacidad puede demostrarse los descubrimientos de se atreve á decir que la idolatría tiene resultados me­
New ton; ¿pero los hubiera encontrado como este gran nos funestos que el theismo 4.
filósofo? Desde que el cristianismo difundió sus gran­ Bolíngbrocke sostiene que no podemos atribuir á
des verdades, probamos perfectamente la unidad de Dios ni la santidad, ni la bondad , ni la justicia, ni
Dios, sus atributos, la creación , la inmortalidad del
alma, etc.; sin embargo, los filósofos antiguos, aunque 1 A los manes de Luis X V , l. I, p. 30 8 .
1 De Religión Gentil, c. i. Appcnd. ad Relie. Laicí
<|iiae*t. 3.
1 Emilio, t. 8, p. ) 5 l. Carta á Mr. d$ Beauniout, n 41
y siguientes. 1 • View . ofthe Dcisticnl W rürers, par Lelaud
i Ibid. p. 163. í , Ensayo sobre el culendimicnto; Hist. natu­
ral de la Relig. p. 69.
r>F. LA RELIGION, 433
nada equivalente; que el alma muere con el cuerpo; da importa; libertad, tolerancia, indiferencia absolu­
que aunque el dogma de la vida futura sea útil á los ta respecto de la religion, hé aqui el bien supremo.
nombres, es una ficción.
Los deislas franceses llevaron roas adelante su in­ §• V.
constancia y su indiferencia por el dogma. El autor
de las Cartas sobre la religion esencial al hombre la Plan de una pretendida reliijion natural.
bace consistir en tres artículos: Dios, su providen­
cia, y la compensación futura *. Otro solo admite dos Segun nn filósofo célebre, seríala mejor religion
cosas, adorar á Dios y ser hombre honrado 2. Unas «la que nos propusiese la adoracion de nn sor supre­
veces le parece sagrado el dogma de la Providencia; mo único, infinito, eterno, formadordcl mundo, que
otras predica la fatalidad 3. El aulor del Emilio, des­ le mueve y le vivifica, laque nos prometiese en pre­
pues de probar la providencia de Dios, la libertad y mio de nuestras virtudes reunimos al Ser de los se­
la inmortalidad del alma, dice, que el que es hombre ros , y separarnos de él en castigo de nuestros crí­
de bien tiene bastante para salvarse, que un salvaje menes.
puede ignorar loda su vida que hay Dios, sin correr «La que admitiese pocos dogmas, invenciones do.
ningún peligro su salvación *. Figura una cuestión una demencia orgnllosa, eternos motivos de disputa,
enlre un aleo y un filosofo, y supone que despues de y enseñase una moral pura, sobro la qne jamás se
una larga disputa, cada uno se queda con sus con­ disputase; que mandase el servicio del prójimo oor
vicciones : tan evidentes les parecieron las verdades amor de Dios, en vez de su persecución y degüello en
de la religion nalural. nombro suyo; laque tolerase todas las demas, y se
Asi abrieron los deístas el camino al ateismo; su hiriese de esla manera digna de la benevolencia de
filosofía, dire un enciclopedista, es, hablando con lodas, bastaría para hacer del género humano un
exactitud, el arle de descreer 5. Para colmo del ridí­ pueblo de hermanos.
culo cacarean cuanlo pueden que no están acordes •La que sin hacer consistir la esenria del cullo en
enlre sí los sectarios de la revelación; que no hay vanas ceremonias, tuviese sí¡nholos angostos que im­
dos hombres sobre la lierra que tengan el mismo pusiesen al vulgo, sin comprender misterios que pu­
cristianismo fi; ¿y lia habido dos que hayan lenido diesen alarmará los sabios, ni irritar á los incré­
el mismo deismo? ¿Estarán mas acordes en lamo- dulos.
ral? Unos han alabado las máximas del Pórtico; otros «La que ofreciese á los hombres mas premios para
solo admiten las de Epicuro; los primeros condenan las virtudes sociales que espiaciones para sus crí­
que la moral del Evangelio es nviv buena; !os se­ menes.
gundos dicen que es absurda é impracticable; no co­ «La que asegurase á sus ministros una renta bas­
nocen mas moral que la de los brutos. Indudable­ tante honrosa para que tuviesen una subsistencia de­
mente lodos han consultado á la razón; hé aquí un corosa, y no les permitiese usurpar dignidader y un
oráculo bien inconstante. poder que los podria hacer tiránicos; la que fundase
Hemos probado la necesidad de un cullo esle- , cómodos retiros para la ancianidad y la enfermedad,
rior. ¿Quién le dirigirá en la religion natural? Na­ pero no para la holgazanería.»
die, dicen los deislas; cada uno adorará á Dios á su El autor de este sublime p'an dice que una religion
modo y á su elección. Asi para la adoración públi­ parecida será laque domine, el día en que todos los
ca se aprobarán en una inisnn sociedad las ceremo­ protestante firmen los arliculos de paz perpetua,
nias de los judios y hsde los mahometanos , al lado propuestos por el abad de san Pedro.
délos sacrificios de los paganos se pondrá la liturgia Interin llega este dia, nos permitirá que le haga­
cri^iana, el ritual de los parsis junto al de los brac- mos algunas objeciones.
mas. Cuando el hambre se canse de uno podrá re­ 1.“ ¿Quién formará los artículos de fé, de moral
currir al olro, y leer alternativamente el Evangelio y de ritos de esta religión? Sin duda que los filósofos,
y el Alcorán, los libros de Zoroaslro y los de Bra­ deístas, ateos, materialistas, pirrónicos; todos serán
ma: adorar á Jesucristo e.i ina ialesia y maldecirlo llamados; solo los teólogos serán escluidos: todos se
en una sinagoga; creer eu Turquía que Maboma es convendrán , la razón los inspira á Indos. A sus dis­
un profeta, y en Francia que es un impostor, ele. putas sobre el comercio, la agricultura, la poblacion,
Que algunos de eslos ritos sean absurdos, indecentes, el poder político, el origen de la sociedad , la utilidad
á propósito para inducir al pueblo al error, esto na- de las artos, las colonias, el lujo, sobre los princi­
1 Tomo 3, p. 315. pios do la reproducción , los cambios del globo , el
i Eiám en import. Conclns. Dic. filos. Catecismo chino.
3 Dic. filos, pref. Enlace délos sucesos. Dest. orinen de los fósiles, las fuerzas motrices, etc., suce­
» Emilio, l. II, p, 16í. 3í6. derá una calma completa cuando se líale de arreglar
5 Enciclopedia, Unitarios.
6 Morgan, t. 1. p. 95 la religion.
TRATADO
2.” Si hay renitente» ó disidentes, ¿se les obligará obligados á suponer leyes emanadas de esle Ser, al
á conformarse, ó se les dejará en virtud de la tole­ que no se puede ofender sin conocer su voluntad? Pa­
rancia ancho campo para dogmatizar, publicar in­ ra esplicar su conducta es necesario remontarse de su­
vectivas, y ensañarse contra el símbolo y conlra sus posiciones en suposiciones, hasta el pecado de Adán,
autores? ó hasta la caja de Pandora, para comprender cómo
3." Ningún misterio y pocos dogmas, paracvilar entró el mal en el mundo sometido á una inteligencia
disputas. Pero un Dios infinito y eterno de! que no se bienhechora. Será forzoso suponer qne el hombrees
comprende ningún atributo, formidor del mundo y libre, que puede ofender á Dios y apaciguarle en segui­
no Creador, limitado en su poder, aunque infinito por da. ¿Quién sabe si la fuerza motriz del mundo no ha
su esencia que es material, sin lo que nada seria, que necesitado para manifestarse á los hombres metamor­
está sometido á la fatalidad como todas sus criaturas, fosis, encarnacioues y transustanciaciones? Nada de
que castiga y recompensa acciones necesarias, y que revelaciones, nada de misterios, nada de prácticas
él mismo produce en nosotros, etc.2. Hé aqui dogmas que no deban admitirse. Deduzcamos que el mas cré­
bien misteriosos sobre los que no se ha cesado de dis­ dulo supersticioso discurre con mas consecuencia ó al
putar desde que hay filósofos. menos con mas lógícaen sucredulidadque los deistas»
i.® Jamás te ha disputado sobre la moral. Sin El tercer cargo contra el deismo es el de producir
embargo, se disputa sobre el suicidio , sobre la indi­ sedas y divisiones. «Moisés corrompió el deismo de
solubilidad del matrimonio, sobre la inocencia de una Abraham; Platonv sus discípulos, que fueron verdade­
mentira oficiosa, sobre los límites de la obediencia al ros fanáticos, el de Sócrates; los primeros doctores
poder soberano, sobre el préstamo usurario, sobre la cristianos,sectarios de Plalon, el de Jesucristo; Maho--
venganza, sobre la utilidad de la prostitución , sobre ma quiso volver al theismo de Abraham y de Ismael á
la muerte de los niños mal conformados, etc.; eslas los árabes; y el mahometismo se dividió en setenta y
son otras tantas cuestiones de moral. dos sectas».
Dispensamos al aulor las objeciones que se le po­ La cuarta acusación es inspirar fanatismo. «El
drían hacer sobre las ceremonias augustas ó no au­ theismo es, relativamente á la superstición, lo qne el
gustas, sobre los premios para las virtudes sociales, protestantismo fue á la religión romana. Si los protes­
sobre el eslado de los ministros de la religión, sobre tantes fueron con frecuencia intolerantes, es de temer
los establecimientos de caridad, etc. So^o tememos que también lo sean los theislas: es muy difícil no in­
que antes de su completa decisión, los ateos continúen comodarse por un objeloque se cree muy importante.
sosteniendo que ni se necesita Dios, ni culto, ni mo­ Dios solo es temible en cuanto sus inlereses turban la
ral; que el autor eslá poseído de una demencia orgu- sociedad >. David llume sostiene también que el Iheis-
Ilota, al querer, con la nocion de Dios, emponzoñar y mo es necesariamente intolerante 2.
dividir el género humano. No nos corresponde á nosolros, sino á los deístas
responder destas imputaciones; lodos los argumentos
§. VI. que lian pueslo conlra la revelación se vuelven en
conlra suya. ¿Y qué contestan9 Nada. En las cuestio­
Ríconi'ííicio/ií’# <¡ne hacen los ateos á los deistas. nes sobre la Enciclopedia, el autor, lan furioso contra
los sectarios de la revelación, es manso como un cor­
Finalmente, conviene saber cómo tratan á los deis- dero respecto de un materialista. Horrorizado de las
tas sus antiguos cofrades. Les echan en cara desde consecuencias del Sistema de la naturaleza, no liene
luego sus divisiones y la incertidumbredesu creencia. valor para atacar sus principios; asi se hinca de rodi­
«Unos creen que despues de haber hecho salir de la llas ante su adversario para conjurarle á qne per­
nada á la maleria la abandona para siempre al movi­ done á Dios y al género humano 3. Pero bien pronto
miento que una vez le imprimió. Olios suponen rela­ hace traición al uno y al olro. Admite nn Dios, for-
ciones entre Dios y la especie humana, las eslienden madordel mundo elerno comoél;unl)iosomnipolenter
y las coarlan á su antojo. Algunos opinan que Dios aunque ¡nlinilo, que no ha podido desterrar del mun­
premiad bien y castiga el mal. Oíros dicen que lodo do el mal físico y moral; un Dios estenso y material,
es necesario, niegan la espirilualidad y la inmortali­ sin lo que uo seria nada; un Dios sometido á la fata­
dad del alma: ¿y no se les podria preguntar para qué lidad como sus criaturas, que todo lo obra en nos­
sirve su Dios? Poco acordes consigo mismos, no saben otros, sin que tengamos un alma; que no puede pre­
en qué fijarse. miar ni castigar, puesto que todo es necesario 4.
El segundo cargo hecho á los deislas es su inconse­ 1 Sist. de la Nat. tomo 2, c. 7, p. 213 y sig. La sensatez
cuencia. Los que admiten un Dios juslo, no se ven §. 116. 118.
2 Hist. na!, de la relig., p. 6S y sig.
1 Cuest sobre la Enciclop. intuito, Procidencia. Cartas 3 Cuest. sobre la Knciclop. Dios.
de Mcmmif) á Cíe., etc. i Ibid. t. 9. Tratado de Memmio n. 7, 10. 14, 21.
DE LA RELIGION. V33
Asi es como han espuesto los deislas á Dios y á la Al oir discurrir 4 los deístas, diríamos que Dioí nos
hace un agravio, al querernos hacerf mejores de lo
religion natural á las burlas de los aleos, incapaces
de defenderla verdad ; nunca supieron mas que ata­ que somos.
carla: pero ellos mismos han refutado sus objeciones. §. V III.

S .v u . SEGI NDA OBJECION.—£<* razoii y la conciencia nosbastq.

prim era OBJECION.— ¿ P o r qué e» necesaria otra religión (Las mas grandes ideas de la divinidad nos las dá
que la de la naturaleza'! la razón sola. Ved el espectáculo de la naturaleza;
escuchad la voz interior. No lo ha dicho Dios lodo á
Es estraño, dice el aulor del Emilio, que necesiten nueslros ojos, á nueslra conciencia, á nuestro juicio?
los hombres olra religion ademas de la nalural! ¿Cómo Hav un solo libro abierto ante los ojos de lodos, este es
conoceré esta necesidad? En qué puedo pecar sir­ el de la naturaleza. Esle libro grande y sublime es
viendo á Dios segun las luces que dá á mi espíritu, y donde yo aprendo á sen ir y á adorar a su divino au­
segun los senlimientos que inspira á mi corazón? Qué tor. Nadie puede escusarse de no leer en él, pueslo
pureza de moral, qué dogma util al hombre y honro­
que habla á lodos los hombres un lenguaje que lodos
so á su aulor puedo deducir de una doctrina positiva,
entienden 1.
que no pueda deducir sin ella del buen uso de mis Respuesta. El aulor se contradice. A su parecer el
facultades y de la ley natural i? polileismo y la idolalria debieron ser durante muchos
HttpueUa. Segun el autor no es mas necesaria la siglos la única religión de los hombres, y entonces
religion natural que la re'igion revelada, pueslo que adoraban á dioses abominables, etc. ¿Son eslas las
todo el que sea hombre honrado lier.e haslanle para mandes ideas de la divinidad que les dió la razón? Dice
salvarse. Es muy eslraño que un deísta que formó su que Dios, ser incomprensible, se escapaá lodos nues­
símbolo en medio del cristianismo j á la luz del Evan­ tros sentidos: que se manifiesta la obra, pero que se
gelio, se atreva, á pesar de eslo, á llamar ¡í su religion oculta el obrero; que noes una co-a faeilsaber solo
la religion natural. Según sus principios la religión que existe. Cree que un joven de quince años aun no
natural es la idolatría; dice que el polileismo es la re­ es capaz de conocer la divinidad por reflexión, que
ligión nalural de los hombres, y la idolalria su pri­ un salvaje puede ignorar su existencia invencible­
mer cullo; que fue necesario que trascurriesen algu­ mente loda su vida 2 . lié aquí dequé modo es inteli­
nos siglos antes de que pudieran formarse la idea de gible para todos el libro de la naturaleza. Unas veces
un solo Dios 4. Esle hecho es evidentemente falso; nadie puede escusarse de leer en él, y otras un salva­
pero es la condenación de su autor. je esescusable, aunque no lo haya leído en su vida.
«El antiguo paganismo, dice también, engendró Este libro ha eslado abierto ante los ojos de todos, y
dioses abominables que solo ofrecían como imagen en realidad solo lo han leido y entendido los que han
de la felicidad suprema crímenes que cometer y pa­
sido instruidos por la revelación.
siones que saciar3.» Preguntamos si el hombre incur­ «Si la religion nalural es insuficiente, dice el mismo
rió en este error por el buen uso de sus facultades, ó autor, es por la oscuridad que deja en las grandes
por el abuso que hizo de ellas; ó fue su estravio ino­
verdades que enseña; á la revelación corresponde po­
cente é inevitable, ó voluntario y criminal; aqui no
nerlas al alcance del espíritu del hombre, y hacérse­
hay medio. En el primer caso deducimos, que la re­
las concebir para quelascrea3.»
velación fue de tal modo necesaria, que sin ella no Respuesta. Estoes falso. Dioses esencialmente in­
pudo absolutamente preservarse el hombre del poli­ comprensible ; ninguna revelación puede hacernos
leismo y de la idolalria. Eu el segundo, que es lo que concebir sus atribuios, sus designios, ni su conducta.
creemos, decimos: luego correspondía á la misericor­
| Si solo debe creer el hombre loque concibe, un igno­
dia divina tener piedad del hombre é ilustrarle por
rante no debe creer nada, pueslo que nada concibe.
medio de la revelación. Q ie perdiese la vísta por un Sin embargo, la revelación ha hecho conocer á los
accidente ó por su culpa, en ambos casos le conviene h o m b r e s l a s verdades que sin ella no conocían; les ha
mucho recobrarla. Diremosque de nada nos sirve co­ hecho p e r c i b i r sus consecuencias morales: ha inspira­
nocer a! verdadero Dios que lodos los hombres lia- do á los espíritus dóciles virtudes de las i^ue ningún
bia.i olvidado, la verdadera naluraleza del hombre ejemplo habia habido; qué mas se necesita.
que habían degradado, la moral natural que habían
pervertido, el cullo leg'tliruo qne habían corrompido?
1 Emilio lomo 111 p. lü , 1 6 3 ,-T in d a le. 3, p. 24. Es»-
men imporl.; conclusión
I Em ilio tomo 3, p. i 23 —'Tindal. c. t, p. * y 6. i Emilio tomo 11 p. 314. »;■>-
i Emilio t. 2, p. 317. 326, 3 Em ilio lomo 111 p lí®-
3 Ibid. lomo I I I , p. 98.
tom o i .
Mi TKATADO
%■ IX. Juntaría. El mismo aulor del Emilio hizo esta dislro-
cion
mu km objeción,— Cna religión melada no pue­ Pero se dirá ¿no puede tener nn salvage la igno-
de str conocida. rancia invencible? ¿No debe juzgársele coino á un ni -
ño ó comoá un imbécil? Nada sabemos: apenas po­
Si exisle tina religión [ue Dios prescribe íl los demos decidir á qué edad es responsable de sus ac­
hombres, la habrá dado señales evidentes para ser ciones un niño que lodos los dias estamos viendo,
tooodd&como la única verdadera; sí hubiera on solo ¿cómo hemos de conocer lo que pasa en el alma de un
hombre do buena fé á cjuien no hubiese convenido su salvage?
evidencia y Dios !e castigase, seria una injusticia y Si es baslanle razonable para conocerá Dios, »i
una crueldad le adora y observa la ley naiural, cómo proveerá
liís/wfs/a. No han dejado de emplear lósateos e^te Dios á su salvación? Otra cuestión indisoluble. La
arguinenlo contra la pretendida religión natural de revelación nada dice; qué necesidad tenemos de sa­
los deislas 2. Segun el autor del Emilio no es evidenle berlo? Esta nos enseña que lodo el que rehusé creer
á todos los hombres; muchos pueden ignorarla sin el Evangelio, será condenado : atengámonosá esto:
incurrir en falla alguna. Quisiéramos saber por qué no procuremos, como los razonadores de mala fé, os­
ha de ser mas clara, mas sensible, mas fácil de cono­ curecer las cosas claras con cuestiones que no son de!
cer la religión revelada que la naiural. caso.
Cualquiera que. sea el grado de luz natural ó sobre- %.
nalnral dado al hombre para conocer á Dios y los de­
bí res de ia humanidad, siempre puede resislír á él y cuarta OflJKi;iOH.—La razón es el solo medio univertaf.
abstenerse. Dios se ha dado á conocer desde la crea­
ción por la razón y por la revelación; cuando por cul­ Puesto que el hombre necesita una religión ver­
pa de los hombres ha faltado el segundo de eslos au- dadera , aun cuando lodos tuvieran iguales medios
silios, el primero no ha fallado. Dios, dice S. Pablo, para conocerla , al menos lodos deberían lenerlo*
ro ha cesado de dar testimonio de su providencia por suficientes: ahora bien, no bay mas medio univer­
los beneficios de la naturaleza s. Los que 110 han reci­ sal y suficiente para lodos que la razón de que están
bido una ley (escrita y positiva), la tienen en sí mis­ dotados. No hay mas revelación al alcance de lodos
mos; llevan los defieres de la ley escritos en el fondo que la ley natural. O el hombre aprende en sí mismo
de su corazon 4; y segun observa S. Agustín, aun en ó está dispensado de conocerlos 2.
los mismos paganos, esculpe segunda vez la gracia es­ Respuesta. Es falso que la razón sea un medio1
los caracteres r\ universal; muchas veces eslá depravada y casi siem­
Nunca se ensenó que el hombre seria castigado pre ahogada por la estupidez natural, por la mala
por haber ignorado la revelación , cuando 110 le lia educación, por las costumbres públicas, por la falla
sido anunciada. Aquellos, dice ei misma apóstol, que de instrucción , por una organización viciosa. Según
flecaron sin haber recibido la ley escrita, perecerán los materialistas, en machos hombres ia razón es ab­
también sin ser juzgados por esla ley a, y añade: «To­ solutamente nula; segun los deistas pocos hombres
dos los que invocaren el nombre del Señor, se salva­ aprenderán á conocer á Dios por el espectáculo de la
rán ; pero cómo lo han de invocar sino lian oido ha­ naluraleza.
blar de é l79 Rl mismo San Pedro declara que en Indas No es cierto que la revelación no pueda estar lan
las naciones el que tema á Dios y practique buenas al alcance de lodos los hombres como la luz natural.
obras se salvará *. Una vez establecida la revelación en una nación, es
En vano se deducirá de aqui que el hombre no está mas fácil á los particulares llegar á conocer sus de­
obligado á inquirir, si hay tina revelación, ó no; que beres por la educación que por el raciocinio. Si ei
le basta adorar á Dios segun sus luces naturales y hombre está dis|>ensado de saber lo que no puede
ser hombre de bien Esta consecuencia es falsa, tte aprender por sí mismo, tiene derecho para despre­
que sea inocente la ignorancia invencible, no se si­ ciar y desechar toda clase de educación. Eslo es un
gue que sea escusable la ignorancia afectada y vo- alentado conlra los derechos de la luz natural.
Supongamos que por una desgracia voluntaria ó
1 Kmiiiif Imno III p 158—Tíiwtal c. I, p. í. involuntaria, hay una nación entera lan deprava­
i l*i sensatez §. US da y estúpida, que seria muy dilicil á cada particular
:i Act. c. U , y 16
i H<m. c, í. y. li. conocer y practicar la reltgion natural: en este caso
5 DeSpiril. el Litt. c. ;s p
6 Rom c. í. y. l i 1 Carta íi Mr. de Beaumont.
7 I b i d . C. 1 0 . y . 13. 8 Em ilio tomoS. p. I6 Í. lom» 3. p. 151— Tindal c, 1.
S .Sel. c. 11. y . 3S. 15 13* 14, Tilos, de la historia, c. ii.
1)E LA RELIGION, VST
están las naciones bárbaras. Quisiéramos saber si gion consiste en observarlos: luego siempre debe sal­
Dios debe dejar á esta nación en este estado , dis­ la misma: un enviado de Dios no puede enseñarnos
pensándola de la observancia de la ley natural qne olra distinta, ni imponernos oíros deberes
no conoce, ó debe darla medios de conocerla y cuá­ Respuesta. Si quisiéramos negar el principio se
les son estos. Los que dá la naturaleza son malos é verian muy apurados para probarle losdeislas; pero
ineficaces; ¿es indico de él emplear un medio sobre­ admitámosle.
natural , una revelación, la misión divina de un le- ¿Cuáles son nuestras relaciones esenciales con Dios?
gis'ador, para sacar á este pueblo de la ignorancia y Es no solo nuestro Criador, nuestro Señor, nues­
de la corrupción? ¿Suponiendo que se digne emplear tro bienhechor, nuestro juez, nueslro remuncrador,
esle medio, tiene derecho el hombre para resistirle sino lambien nueslro legislador: por lo mismo á él
y despreciarle porque es un beneficio natural? Por solo corresponde tijar el número, la especie y la me­
eslo es mas digno de respeto. Si un bárbaro tiene el dida de sus beneficios, á él solo determinar el modo
derecho de rechazar á un misionero, lambien lo y la eslension de sus instrucciones y de sus leyes.
tendrá para resislir á un filósofo que quiera enseñar­ Cuando un padre instruy * á sus hijos, no deben es -
le sus deberes por raciocinio. tos disputar sobre el modo que nos instruya Dios con
En lodo caso, Dios puede sin infringir su justicia, luz nalural ó sobrenatural, sus lecciones son igual—
distribuir desigualmente los medios naturales que menle respetables : siempre estamos obligados , eu
concede al hombre para conocer sus deberes, dar á virlud de su veracidad suprema y de nuestra igno­
uno mas lalenlo, mas educación , mas capacidad, ele. rancia, á creerlas y á someternos á ellas.
que á otro. Luego tampoco la quebrantará, si no dá Es cosa bien diferente apoyar nueslros deberes en
á todos medios iguales para conocer su voluntad re­ las relaciones reales entre Dios v nosotros, ó fun­
velada. Y'lo mismo será soberanamente justo, exigien­ darlos en estas mismas relaciones conocidas. ¿Estamos
do solo del hombre la observancia de la ley nalural seguros de conocerlas todas? El hombre estúpido no
eu proporcion de los auxilios naturales qne le haya las conoce; el ignorante muy poco: hasta los anti -
dado, y lambien será justo exigiendo solo de él la gnos filósofos las desconocieron: ¿no puede, pues, Dios
observancia de la ley revelada en proporcion á los enseñárnoslas por medio de la revelación y de las le­
medios que para conocerla y practicarla le conceda. ves positivas? Sino puede hacerlo, nada podrá man­
Desaliamos á todos los deislas del universo á oponer­ dar á un ignorante.
nos sobre esto una objecion razonable. De que la revelación no puede prescribir deberes
Es, pues, un absurdo decir que la revelación no contrariosá la ley nalural, deducen los deístas que
está igualmente al alcance de lodos: la religion na­ no puede tampoco prescribirnos orros, ó deberes mas
tural, lal como ellos la conciben, tampoco la com­ estensos. Estoes un sofisma. Nuestros deberes crecen
prenden lodos. Olra cosa es decir que la revelación en proporcion de las luces y los beneficios que recibi­
no puede ser conocida con tanta facilidad como la mos de Dios: tal es el derecho natural.
ley natural, porque aquella se dió en parte para que
§. X II.
conociésemos esta. ¿Un niño educado en el seno del
cristianismo, no puede instruirse mas fácilmente eu
sb sta o b je ció n .— Es necesario exam inar todas las re­
Los deberes naturales, que el hijo de un negro, de un
ligiones.
lapon, de un caribe ó de un iroqoés?
Para conocer cuál es la verdadera religión, no bas­
§• X I. ta examinar únasela ; es necesario examinarlas lo­
das, comparar las objeciones con las pruebas, saber lo
yciNTA (iBJF.ClON .— Nuestros deberá están fundados
en la naturaleza de las cosas.
que cada una opone á las demas, y lo que se le con­
testa. Cuanto mas cierto nos parece un sentimiento,
Dios no puede exigir mas que lo que está fundado mas debemos procurar conocer la razón porque no
en la naturaleza de las cosas, en las relaciones esen­ creen en él tantos hombres.....Para apreciar bien una
ciales é inmutables que median entre él y nosotros, religion no basta estudiarla en los libros de sus secta­
enlre nosotros y nuestros semejantes. rios; es necesario irla á aprender entre ellos: «esto
es muy diferente4.» ¿A qué trabajos estaríamos con­
Para hacernos cumplir estos deberes, Dios puso
en nuestros corazones senlimienlos de respelo y de denados?
reconocimiento hácia é l: de piedad , de justicia y de Respuesta. Todo esto es falso y absurdo. ¿Esla-
benevolencia hácia nueslros semejantes: eslas rela­
I Tindntc t l 3.10 13.1, —Morgan t. l. p 901.
ciones v eslos deberes son lan inmutables como la na- ! i Kmitio. t. 3, p, Ufi. 1 .8 — l ind.il c. t . p. ¡, c 15.
turaleza de Dios y la del hombre: la verdadera reli- ITT
438 TRATADO
mus obligados á comparar todas las objeciones de sibilidad, cuando hay pruebas positivas de su exis­
los pirrónicos, de ¡os maleria¡islas, de ios paganos, tencia ; tampoco se debe juzgar de la revelación, que
ile los bárbaros y de los incrédulos de lo Jos los siglos, es un hecho, por las nociones naturales del bien ódel
miles de admitir la religión natural y convencernos mal moral. La mayor parte de los hombres solo creen
de sus pruebas? ¿Qué deisla ba hecho eslo? Según es­ posible lo que eslan acostumbrados á ver; soto les
lo, anles de sometemos á una demostración geomé­ parece bueno y laudable loque lodos los dias ven
trica , deberíamos saber si alguno la habia impugna­ practicar; y esla es la causa de su desprecio y su aver­
do ; antes de dar fé al testimonio de nuestros sentidos, sión á las costumbres y á los usos eslraños. F,n gene­
deberíamos leiier en cuenta los sofismas de los escép- ral es absurdo atacar los hechos con raciocinios.
licos. Aun cuando pudiera convenir esle método á los li­
La verdadera religión revelada eslá apoyada en lósofos, seria impracticable para los ignorantes, cuvas
pruebas sensibles y palpables al alcance de tos mas ig­ ideas son tan limitadas respecto del derecho natural
norantes; las espondremos en la parte tercera, al ha­ como de ia posibilidad natural; ahora bien, precisa­
blar de la Té de los hombres sencillos. Todos, pues, mente por eslos, pueblo que son el mayor número, se
tienen fundamento para creer en ella, sin informarse dignó Dios concederla revelación. lia debido darles,
.-\ hay incrédulos en el mundo. No se traía aqui de pues, en prueba de hechos sensibles, señales palpa­
desempeñar el papel de juez, absolviendo ó condenan­ bles. Los filósofos no son mas infalibles que el pueblo
do las demas, sino de lomar parte por nosotros mis­ en punió á sensaciones; y en cuanlo al derecho naiural
mos ¡*n un negocio que personalmente nos atañe. Exa­ lanío se engañan como los demas hombres.
minar la religión de los oíros pueblos, es cuando mas Estas reflexiones, generalmente exactas, son mucho
:in trabajo necesario i los teólogos encargados de pro­ mas derlas respecto de los primeros testigos de la re­
bar y defender la nnestra. velación. Ni los judios ni los paganos eran hombres
En cuanto á los que nacieron y I nerón educadas en cuya razón fuese muy ilustrada. Prevenidos por pre­
una religión falsa, á ellos les incumbe ver si tienen ocupaciones de educación, de hábitos, de vanidad na­
pruebas ó no, si sn conciencia eslá tranquila ó inquie­ cional, de respeto á sus padres, no eran los masá
ta, si su error es invencible ó escusable; Dios soto pue­ propósito para conocer la verdad ó la falsedad de la
de juzgar de eslo; esla discusión en nada nos corres- doctrina en sí misma: lo que mas chocaba á los pa­
(*oiide. Bástanos saber que !* verdadera religión es el ganos, era el dogma de la unidad de Dios. Por nece­
único medio de alcanzar nnestra salvación, y que des­ sidad, pues, habia que usar de las señales esleriores de
echándola nos esponemos á condenarnos. la misión de Jesucristo y de los apóstoles, y á esta
prueba remilianá sus oyenles. Seria absurdo suponer
S- X III, que no se juzgó asi de la revelarion en su origen, y
que aun hoy debe juzgarse de ella de otro modo: ni los
sbiiha oujeuüx .— Todo lo que te tepara de la ley hombres ni la religión lian mudadosu naturaleza des­
natural falso. de entonces hasta hoy.
N‘o solo incurren los deistas en errores graves si­
Unicamente por ia razón, ó por ¡as nociones natu- guiendo su método, sino que la mayor parle van á pa­
ia!es del bien y del mal, se puede conocer si una reli­ rar al ateismo, y por seguirlo lodavia, permanecen en
gión es verdadera ó falsa, y de consiguiente revelada sus errores las naciones bárbaras.
o no revelada ; en separándose de la ley natuial, to­
do cnanto se alegue para probarla es nulo. También §.XIY.
corres[tunde á la razón examinar si estas pruebas son
o no sólidas. Ahora bien, ;,sí puede juzgar sobre la La razón ?io es siempre recta é infalible.
misión de los fundadores y sobre sus titulos, porqué
no ha de poder hacerlo sobre su doctrina? I>l deísta Si la razón fuese en lodos los hombres reda, ilus­
que cree en la Escritura por la doctrina que contiene, trada , esenta de pasiones, de ignorancia, de preocu­
que usa de su razón para distinguir la religión de la su­ paciones, indudablemente se podria apelar á ella para
perstición no puede proceder de una manera mas sabia conocer si una doctrina era verdadera ó falsa, tal ley
ni ni s respetuosa hacia la divinidad; no puede, pues, justa ó injusta : ¡.pero se halla en este grado de per­
incurrir en ningún error grave '. fección? los paganos se creían autorizados por el de­
Km/íum /o. Esle raciocinio es falso. Del mismo mo­ recho natural para practicar el divorcio, matar ó
do que uo se debe juzgar sobre la realidad de nn he- á abandonar los niños, ejercer un poder ilegítimo sobre
:ho, por pretendidas razones de posibilidad ó impo­ los esclavos, y recrear su vista en el espectáculo de
los gladiadores, &e.; este era el derecho común en to­
I Tin.J.I , A l i 13 14 das las naciones. Las leyes del Evangelio que pros-
DE LA RELIGION. 439
cribian todos estos crímenes, debieron, pues, parecer- bien fácilmente en el Alcorán si viviese en Turquía
leí contraria al derecho natural, lal como entonces Respuesta. Aqui se abusa groseramente de la pa­
era conocido y enseñado basta por los filósofos. labra razón tomándola en cuatro diferentes sentidos:
Tomar la razón, el derecho natural, la conciencia 1.° por la facultad de juzgar de la verdad ó falsedad
en general por reglas infalibles fie la justicia y de la de nna proposicion en sí misma y á la simple enun­
verdad, es lener par un oráculo las preocupaciones de ciación de los términos: 2.® por el conocimiento in­
nacimiento, de secta, de nación, de inlerés. La razón terior del bien y del mal moral: 3.a por la facultad de
en general es el hombre en general; constituirle en inferir de uo efecto conocido una causa invisible;
juez, de la doctrina revelada, es querer que el hombre por la facultad de creer en virtud de un testimo­
mas ignorante é insensato decirla de lo que Dios debe nio suficiente, en una verdad de hecho, de que no he­
ó no dehc enseñarle; el hombre de menos tálenlo es el mos sido testigos: jugando asi con el lenguaje es
que siempre cree que le liene grande. muy fácil delirar.
Decir qne la religion revelada no debe separarse de Pero cuando juzgamos que un milagro es una prue­
la ley natural, es jugar con las palabras. Nada debe ba de misión divina , que un hombre autorizado Con
prescribir contrario á la ley natural bien conocida y esta señal no puede engañarnos, no es la razón la qne
entendida ; si se entiende que nada mas debe man­ nos dicta e-te juicio?
dar que la ley natural, tan mal entendida por los pa­ Esta, se dice, esla facultad de distinguir lo senta­
ganos y tan desfigurada por los incrédulos, se dice dero de lo falso. ¿Flequé modo? Esto lo ejecuta siem­
un absurdo. pre con una nocion intuitiva y á la simple enuncia­
A la razm corresponde, dicen, juzgar de las prue­ ción de las palabras? Si á eslo se limitase la razón, se­
bas de 11 revelación. Convenidos. Juzgará de ellas bien riamos bien dignos de lástima. La razón conoce al
ó mal, segun que sea mas ó menos recta é ilustrada. momento la verdad, cuando una proposicion es evi­
¿Pero era lan difícil á un pagano, por muy estúpido dente por si misma' conoce la injusticia ó la justicia
qne fuese, conocer que un milagro hecho á su vista de una ley ó de una acción , no por la enunciación de
era una prueba de misión divina, como formar juicio los términos, sino por el sentimiento moral : ve las
de la verdad ó falsedad de la doctrina de Jesucristo de cansas, no en sí mismas, sino en sus efectos sensibles:
la jusiria o injusticia de los preceptos de! Evangelio? ve los hechos pasados ó lejanos, no en sí mismos, sino
Lo* hechos palpables son del resorte de los sentidos; apnyada en el testimonio de los que los vieron ; dedu­
el mas limitado entendimiento basta para concebir ce de ellos consecuencias como si estuviese conven­
que una palabra no podia naturalmente curar un en­ cida por el testimonio de los sentidos.
fermo ni resucitar nn muerto? LI enfermo curado por No puede engañarnos cuando hacemos de ella una
una palabra de Jesucristo ó de los apóstoles, no tenia justa aplicación á estos diversos objetos; pero cuando
necesidad de una consulla de médicos ó de filósofos los confundimos, ya no escuchamos á la razón, re­
para conocer que su curación era nn milagro: en este nunciamos al buen senlido.
cajo valia mas el sentimiento interior que el juicio de El medio de conocer si una revelaciones verdadera
una academia. o falsa, no es examinar la doctrina en sí misma; esta
$. xv. discusión es muy superior á la generalidad de los hom­
bres , sino ecsaminar las señales esteriores de que va
Oc t a v a o b j e c i o n . — Dios no puede dártenos á cono­ acompañada; examen que está al alcance de los ta­
cer sino por la razón. lentos mas limitados. La revelación de un dogma es
un hecho; atacar esle hecho por el dogma, en vez de
Solo la razón nos asemeja á Dios; luego solo por probar el dogma pore! hecho, es trastornar el orden
ella puede dársenos á conocer; sin esla facultad uo nalural. De que un dogma nos parezca cierto, no se
podríamos estar seguros ni de la existencia de Dios, signe que Dios lo haya revelado: luego de qne nos pa­
ni de su providencia. Loque es falso segun la razón, rezca falso, tampoco debemos deducir que no lu ha
no puede ser cierto segun la revelación; no siendo la sido: porque la ignorancia y las preocupaciones pue­
primera mas que la facultad de distinguir lo verdade­ de» hacernos tener por falso lo que es cierto.
ro de lo falso, si puede engañarnos, de nada podemos La escelencia de la doctrina cristiana es una prue­
estar seguros. Segun la Sagrada Escritura, la facultad ba de sentimiento, y no de raciocinio ; solo la pue­
de creer una verdad es una inspiración divina *. Por den comprender los corazones bien dispuestos; mas
confesión de los teólogos, la escelencia de l;i doctrina bien afecta á los que por otras razones creen ya eu
cristiana es la mejor prueba de su divinidad : ahora ella, |ii? a los que no creen. Sus dogmas son supe­
bien, solo se puede conocer o*la por la razOn; el que riores á la razón ; no puede, pues, juzgar de ellos por
por olro motivo creyese en el Evangelio, crecía tara- sí misma ; su mural es santa y sublime, conforme ñ
í Job, o. 3i- y. 8. 1 Tindal, c. 12, ¡t. les, 1 7 l:i\ 13, (I. 309, ole
UO TRA’
los sentimientos de la naturaleza humana mas perfec­ citen una misión sólidamente probada fuera de la
ta ; pero cuántos individuos hay dolados de esta per­ Iglesia crisliana católica.
fección? Eslos dos caracteres son precisamente los que Lactancio dice, con razón, que cada uno debe juz­
exasperan á los incrédulos. gar por sí mismo de la doctrina y no por la autoridad
Es falso que el que crea en el Evangelio por otro desús padres como lo hacian los paganos1. Los mas
motivo, esté dispuesto á creer con igual facilidad en ei sensatos convenían en que su religión era absurda;
Alcorán ; este noestá robustecido con prueba alguna: solo la conservaban porque era la religión de sus
lo veremos al hablar de ta religión mahometana; los antepasados: no tenia en su apoyo prueba alguna
turcos le creen revelado porque su doctrina les pa­ divina, corrompía las costumbres y embrutecía al
rece escelenle, el estilo sublime, las leyes justas, los hombre: los mismos filosofos confesaban la necesidad
dogmas evidentes, la moral perfecta; á estas pruebas de una revelación. Pero una cosa es juzgar de la doc­
remitía Mahomaásus sectarios: siguen, pues, exacta­ trina por sí misma, y olra juzgarla en H misma, é in­
mente el método de los deístas. dependientemente de las señales esterii. res de la reve­
Se acusa á los teólogos de desacreditar la razón; es­ lación; jamas aprobaron los Padres esle último mé­
la es una antigua calumnia de los maniqueos ' . Nos­ todo.
otros solo condenamos el abuso absurdo y grosero Es falso que el instinto de los animales no los aleje
que de ella hacen los incrédulos. nunca del fin de !a naturaleza. Los que se, hartan de
alimento; los que se envenenan con yerbas ponzoño­
§. XVI. sas; los que matan á sus hijos, no llenan el lin de la
naturaleza. Con mucha mas razón podia abusar desús
novenv OBJECION.—La religión debe tener caracteres facultades el hombre dotado de libertad.
internos de verdad. Es falso que el hombre no pueda ser dirigido al
mismo tiempo por la razón y por la autoridad; la razón
0 la religión no se hizo para la generalidad de los es la que aconseja á los hijos á obedecer á sus padres;
hombres, ó debe tener caracteres internos de verdad á los ciegos que crean á los que tienen visla, á los filó­
que estén á su alcance: sino en cualquier seda que el sofos, dar fé á los testimonios no sospechosos, á lodos
hombre nazca, tiene que creer en los sacerdote v en los hombres que crean en la misión divina bien pro­
los doctores. Lactancio y otros Padres dicen que cada bada de los enviados de Dios. A nadie, pues, se obliga
unodebejuzgar de la doctrina por sí mismo. Dios con­ á recibir revelaciones contradictorias, puesto que las
cedió A ios animales un instinto seguro que jamis los falsas revelaciones carecen de pruebas: y nadie está
estravia del fin de la naturaleza: y por qué ha de ser autorizado para perseverar en la religión de sus pa­
menos efhaz la razón para conducirnos á la verdad? dres, á menos que no esté robustecida con pruebas
Es imposible guiarnos al mismo líempo por la ra­ evidentes de la revelación divina.
zón y por la autoridad, ó de un modo implícito , por Convenimos en que hay pruebas falsas que parecen
la palabra de los que nos enseñan: de lo contrario es verdaderas; pero también hay en maleria de religión
necesario admitir revelaciones contradictorias, y lodo raciocinios muy talsos que se creen demostraciones.
particular se encuentra autorizado para permanecer Para convencernos de que esta segunda vía es prefe­
en la religión de sus padres por muy falsa que sea -, rible á la primera, es necesario empezar probando
/¡espuerta. Precisamente porque la religión se hi­ que el hombre nunca puede engañarse en materia de
zo para la generalidad de los hombres, la imprimió raciocinios.
Dios caracteres estemos de verdad mucho mas fáci ■
les de comprender que los caracteres internos. ¿Pue­ ARTICULO SEGUNDO.
den los ignorantes juzgar de la verdad de una reli­
gión por una discusión razonada de sus dogmas, de LA RELIG IO N t U T L R A L , COMO LA CONCIBEN LOS [lE IS T A í,
su moral, y de sus prácticas? Desafiamos a los deis- SLNCA HA EXIST ID O .
tas á que nos citen el ejemplo de un solo hombre del
vulgo que haya conocido la religión natural por es­ §.1.
ta via y de otro modo que por la educación : y con Conducta de Dios respecto a los hombres.
qué títulos exigen olra cosa para la religión revelada?
No se sigue de aquí que en todas las sectas deba el Si la religión natural imaginada por los deislas fue­
hombre fiarse en la palabra de sus sacerdotes y de sus se la única necesaria, la única razonable y verda­
doctores; sino que debe descansar en su misión bien deramente útil, seria muy eslraño que Dios no se
probada; desafiamos también á los deístas á que nos hubiese dignado establecerla en ningún lugar del
universo, qne hayan pasado seis mil años anles de
! S. Ají-contra Fausto. 1.1?. c, 3
1 Tindah <\ 2 2 , i t 1 i. l Lac. Divio, Inslit,, 1, i. c. S.
lJfc LA HRLIGIO.V. ’»'»t
verla nacer. Es acaso Dios indiferente por el cullo Segun lósateos Dios no nos ha hecho bastantes, |>or-
que le es debido, ó insensible á las necesidades de que ha podido hacer mas. Si quería que los hombres
criaturas hechas á su semejanza? Cuando se parte de tuviesen una religion, debia hacerla tan clara, lan pal­
esla suposición, no se larda en deducir que no hay pable. que ningun hombre pudiese desconocerla ni
Dios, ni providencia, puesto qne nunca buho reli­ estraviarse, cualquiera que fuese su voluntad.
gion verdadera sobre la tierra. Dejemos é eslos temerarios razonadores confundirse
Dios no ha abandonado de esle modo al hombre. mutuamente con sus disputas; justifican la providtn-
Desde la creación le reveló una religion y le prescri­ cia, blasfemando conlra ella. Consulletnos los hechos;
bió los medios de perpetuarla. Es cierto qne el hom­ ni la religion verdadera, ni las religiones falsas fue­
bre no fue por mucho liempo fiel á ella; no dejó periler ron jamas puro deísmo.
la tradición primitiva por negligencia ó por indocili­
dad, y puso á sus descendientes en el caso de no tener §. II.
mas que una religion falsa: pero la divina providen­
cia está justificada; dió medios sabios y suficientes; al Ninguna religion conocida fue el puro deitmo.
hombre correspondía aprovecharse de ellos. La infi­
delidad de los aniiguos no prueba mas que la incre­ 1." Los Patriarcas creian que su religion venia del
dulidad de los modernos. mismo Dios; la miraban como una revelación hecha á
Despues de esla prevaricación que se hizo general, nueslro primer padre, y no como el resultado de sus
Dios no abandonó tampoco al género humano. Ademas raciocinios. Creian en la creación, en el pecado origi­
de la voz de la naturaleza, que sin cesar protestaba nal, en la redención futura, en la venida de un media­
conlra el error de las pasiones, Dios conservó con be­ dor, otros tantos dogmas que la ratón 110 puede descu­
neficios sobrenaturales la religion primitiva eu la fa­ brir y que jamás admitirá el deísmo. Tenían un culto
milia de los patriarcas; la hizo publicar con nuevas esterior, y miraban la idolatría couo un crimen; no
leyes enlre los hebreos, y á la vista de los pueblos eran pues, ni di-¡?lüí, ni toleradles. Cuando se nos
mas célebres: á ellos correspondía ilustrarse con esta quiere persuadir que el deísmo era la religión dei gé­
luz; Dios nada mas les debia; aun pudo hacer mucho nero humano enliempode Selh,de Enoch y de .Noé l.
menos pur unos hijos rebelde?. se nos engaña contra el testimonio espreso de la
En fin, Dios hizo predicar la verdad á lodas las na­ historia sagrada.
ciones por Jesucristo: no agotaron la fuente de las El polileismo reinó enlre ¡os chinos, los indios, los
divinas misericordias cualro mil años de errores vo­ persas, los egipcios, los griegos, los romanos, y en
luntarios y de crímenes; las gracias corrieron con lodas las naciones conocidas; ninguna tríbulo cullo á
abundancia en el momento en qne mus indigno se nnDiosso'o. El dogma de la inmortalidad del alma
hacia de ellas el género humano. Vemos por esta estuvo siempre oscurecido por la melempsjcosis, por
conduela que la bondad divina jamas se desmiente; si la fábula de los infiernos, por la incertidombre de
algo debiera sorprendernos es ei esceso de esla mis­ nueslro eslado futuro despues de la muerte. En todas
ma bondad, parles ha reinado una idolatría grosera y absurda. Se
Apesar de lodo no ha satisfecho á los incrédulos. ha supuesto falsamente que el deísmo fue la religion
Segun los deislas nada ba hecho Dios pur el género de los filósofos; ya hemos probado lo contrario.
humano; le concedió la razón y nada mas, y jamás el Por nlra parle el mayor número de pueblos c:e\e-
hombre supo servirse de ella; se obstinó en correr ron en las revelaciones. Los indios creen que sus li­
tras de falsas revelaciones; siempre han reinado y to­ bros originales vienen de Brahina o de la sabiduría
davía reinan de un estremo á otro del universo. Por divina; los Parsis creen que Zoroaslres fue inspirado
lo demas, que el hombre tenga una religion falsa, ó p-ir Dios, y probó su inspiración ron milagros: segun
que no tenga ninguna es igual; en siendo su ignoran­ los griegos el cullo público fue establecido por lo» hi­
cia invencible Dios no lo puede castigar. ¿Si eslá li­ jos de los dioses: asi les parecía confirmado por los
bre del castigo, cuando siendo muy estúpido 110 puede agüeros, por los oráculos, por prodigios de loda es­
conocer á Dios, es mas culpable citándole desconoce pecie. Los egipcios creian que sus dioses habían ha­
f’n virtud de una falsa revelación que cree cierta? bitado y conversado con sus padres. Segun los chinos
Es uno de los mas sagrados dogmas del deísmo, continuamente los eslá instruyendo la divinidad por
el de que cualquiera religion es indiferente á Dios, medio de sueños, y por la intervención de las almas
con lal que el hombre lacrea de buena fé: en esle desús antepasados. Mientras que lodas las naciones
caso no comprendemos el celo que anima á los deisias eievan unánimemente la voz para confesar la necesi­
por hacer conversiones: pueslo que la ignorancia y la dad de una revelación ó primitiva ó confirmada, un
buena fé son un recurso seguro conlra los rayos de 1 Exornen ímpoi t. p 51 í prof. ,¡e fe tle los Thrista»,
p. fi y 3fi,— Diner <1c Boulmne.. p. 43. Scrm lie lo- <-¡n—
I» justicia divina, por qué no nos dejan en ellas? cuenta. pr
H2 TRji TADO
(Miñadode deislas grila, que jamás la hubo, que no es una revelación. Segun vosotros el castigo seria una
necesaria, y que bastan la razón y la ley natural. injusticia, porque la ignorancia escusa. El perdem
Cuanlo mas aislados se ven, oías gala hacen de pen­ sin el arrepentimiento y sin la enmienda, seria auto­
sar de distinto modo que tos demás hombres. rizar el crimen y perpetuar la depravación. ¿Puede
ilustrarnos \ corregirnos sin un milagro?
§• 1*1. Dios, replican los deislas, puede revelar la religión
natural ó dogmas demostrables: pero no puede aña­
f.n religión no ha seguido el p ro greso de los conocí— dirla ningún dogma misterioso m ninguna ley positi­
Míenlos humanos. va: convenimos: pero quisiéramos:!.0Que nos dijesen
cuáles son los dogmas y las leyes, fuera de las que
2, 'Kn ninguna partedel mundo siguió la religión ta nada puede Dios revelar; lodavia no eslán conformes
marcha de los conocimientos humanos; luego no fue sobre ellas. 2.° La misma religión natural encierra
su resultado. F.n lodos los pueblos fui* mucho mas misterios; lo hemos probado y demostrado que los
pura en los primeros siglos que en tiempos posterio­ deistas creen mas misterios que nosolros. 3.° Cuando
res; se corrompió á medida que los hombres progre­ la razoneslá ofuscada y depravada lodo es misterio pa­
saron en las dem ias y en [asarles: lo hemos demos­ ra ella. ¿No se vió á los antiguos ti'ósofüs.celsó, Julia­
trado en el capitulo). no, Porfirio, etc. declamar con lodas sus fuerzas con -
C u ;in4o nuestros adversarios han querido escribir Ira el dogma de !a unidad de Dios? Ningún dogma es
la historia de la religión, la han hecho marchar de un demostrable para un ignorante.
modo diverso. Han supuesto qne el polileismo fue la Cuando por las costumbres de su nación eslá hecho
primera religión de lodos los hombre;; que los pue­ á violar todas las leyes naturales impuestas por Dios,
blos llegaron por grados y por reflexión á formarse podrá mirar sus preceptos, de los que no tenia idea
la ¡dea de un solo Dios, llamos probado que esta leo­ alguna, mas que como leyes positivas? Es indudable
na es falsa y contraria á la tradición de lodos los que los deistas ni aun entienden las palabras de que
pueblos. se sirven.
Dicen que el deismo es la religión de lodos los §. IV.
hombres de bien i. Muy raros debieron ser e>los en
ei universo después de la creación. No tienen la reli­ prim era o b je cIo .v,— La religión natural precediód h
gión de los hombres de bien nuestros filósofos, pueslo revelación.
que casi lodos han c^ido en el materialismo. Háuse
afanado por buscar sus antepasados en la antigüedad; Antes de que existiese una religión revelada ó tra­
tienen por padres á los soeinianos, y por abuelos á dicional, los hombres lenian sin duda nna religión na­
tos protegíanles,cuyos principios siguen con esaclilud; tural. Era digna de Dios, agradable á Dios, y estaba
su senealogia no pasa de aquí. al alcance del hombre: Dios no pudo darle una ley
3.° Cuando se trata de un hecho, es absurdo ata­ imperfectaé insuficiente. Ahora bien, una ley per­
carlo con argumentos especulativos, con razones de fecta es inmutable como su aulor: Dios, que dejó al
conveniencia, con pretendidas imposibilidades. Los género humano por tanto tiempo sin una ley positiva,
tres hechos, probados como lodos los demás, con mo­ ha podido imponerla después? >.
numentos, que Dios habló á los patriarcas, á los ju­ Ilís/mesli». Este supuesto es falso, Dios no dejó al
dios, y á los cristianos; el único medio de destruirlos género humano sin una religión revelada, desde la
es atacar la certidumbre de eslos mismos monu­ creación se la dio. Lo que los deislas llaman ley natu­
mentos. ral, fue desde el principio una ley positiva, Esla
Dios no pudo hacerlo... ¿Tenemos por ia luz na­ primera religión muy sencilla, convenia al género
tural nn conocimíenlo Urn perfecto de Dios, de sus humano, que todavía estaba en ta infancia, y á la so­
designios, de las razones que pueda tener, que poda­ ciedad doméstica, la única que entonces existía. Era
mos decidir si puede ó no puede hacer una cosaf Dis­ suficiente para esle eslado. Dios nada mas exigía de
curriendo de este modo, creen los ateos que Dios no él, era perfecta en el sentido deque correspondía per-
puede hacer el mundo lal cual es; y eslan acaso acor­ ectamente á los designios de Dios y á la s necesidades
des los deislas enlre sí? actuales del hombre. Podia comprenderla, pueslo que
Dios, dicen, debe darnos á conocer nuestros de­ la recibía por la educación; ateniéndose siempre á
beres por la razón y por la conciencia: y asi lo hace. ella ningún peligro corría d“ caer en e; error v en el
Pero cuan.lo la razón y la conciencia están ofuscadas, desurden; era inmutable en <1sentido de que Dios so­
qué debe hacer? Castigar, perdonar, 6 iluminar con lo podia cambiarla, pueslo que él solo la había esta­
1 Diner tle C, Boulaiiie, p, 49, serm. de tos cincuenta,
blecido.
p, 148. 1 Tiudal. c. 1, 6, 10, ele,— Morgjn, l, 1 p 91.
DE LA RELIGION. 4113
Ninguna necesidad imponía al hombre ni limitaba Es, pues, falso que las dos leyes dadas despues sean
su libre albedrio; no hay ley divina que coarle la li­ contrarias á la ley natural; de lo contrario, la lev ci­
bertad humana; siempre es dueño el hombre de in­ vil que prohíba fo que la natural permite, será un
fringirla, de despreciarla, de obstinarse, de perderse. alentado conlra el derecho nalural.
Cuando eslo sucede no es por culpa de la religión de Es, pues, falso que la observancia del sábado y el no
Dios, ni de la ley, es por culpa del hombre. comer sangre sean una superstición segun la lev na­
Habiendo sucedido esla desgracia ála mayor parle lural : lo que no manda ni prohíbe esla ley, no es ni
del género humano ¿qué debia hacer Dios? Hé aqui religión ni superstición segun ella. Es absurdo llamar
la dificultad que nunca resuelven los deislas; si Dios superstición á la obediencia de una ley positiva, apo­
por compasion, hace una nueva revelación y dá leyes yada en un motivo laudable y úlil al género humano.
positivas mas amplias, se ha de decir por eslo que No eran cosas indiferentes, aun antes de la ley po­
Dios se ruude? Desde ab {eterno tenia previsto y re­ sitiva, la observancia del sábado y 110 alimentarse
suelto loque ejecula con el transcurso del liempo. El con sangre: noes indiferente reconocer un Dios cria­
hombre es el que ha cambiado; se hizo mas obstinado dor, y lener mas órnenos horror al homicidio. Cuan­
y perverso, y necesitó leyes mas minuciosas; de la do una cosa es útil, Dios puede mandarla ; cuando es
sociedad doméstica, pasóá la sociedad ci\il y nacio­ peligrosa, puede prohibirla. Cualquiera ley positiva
nal; hé aquí nuevas necesidades; es indigno de la sa­ qne tenga por objeto hacer mas segura , mas fácil,
biduría y de U bondad de Dios proveer á ellas? mas general la observancia de la ley natural, no es
indiferente ; lales son las dos de que hablamos, y to­
§ V. das las demas dadas por Dios.
Debiera, pues, dicen los deístas, hacerlas tan cla­
seouxda objecion.— Una religion revelada seria con­ ras como la ley nalural. Sostengo que las ha hecho
traria d la religion natural. aun mas. Hay mas dificultad, y es mas raro estra-
viarse sobre el sentido y sobre la eslension de las le­
¿Si por la ley nalural dejó Dios al hombre en li­ yes positivas que sobrólas obligaciones de la ley na­
bertad respecto de las cosas indiferentes, cómo ha po­ lural : solo ha sido esla bien conocida por los pueblos
dido quitársela despues por la ley positiva? Lo que es que han recibido leyes positivas por la revelación.
una superstición, segun la ley nalural, no puede for­ Dios debiera prevenir ¡os errores involuntarios. ¿Pe­
mar parle de la verdadera religion; porqueta supers­ ro saben los deislas lo que Dios ha hecho ó ha dejado
tición consiste en dar á las cosas indiferentes tanlo de hacer, para prevenir lodos los errores? ¿Han vislo
valor como á las virtudes mas esenciales. acaso las gracias que ha dado ó rehusado á los infie­
En esle raso Dios hubiera debido hacer sus leyes les, y á los demas hombres?
positivas tan claras como la nalural, cuyo intérprete ¿Cómo probarán que han sido involuntarios los er­
es la razón; prevenir hasla los errores involuntarios, rores del homhre? La Sagrada Escritura nos dice que
dar al menos á sus leyes lauta evidencia como á las Dios á todos ha dado gracias; luego lodos han pecado
cosas que menos nos interesan. Jamás se comprende­ voluntariamente.
rá que Dios solo haya revelado sus voluntades á u:> Debiera dar á las leyes positivas la misma eviden­
corlo número de hombres de un modo que produjo cia que á las cosas que menos nos interesan. Eslo es
mil errores nuevos y las mas funestas disensiones en falso. No dió esta evidencia á la ley natural; esla no
el mundo: esta conduela hubiera sido una injusta es tan evidente como las verdades de cálculo: esla es
parcialidad; la salvación dependería del acaso y del una objecion de los aleos.
lugar en que se hubiera nacido *. En fin , también es falso que Dios haya obrado
Respuesta. Todo esto es falso. Tomemos por ejem­ con parcialidad, haciendo la revelación á un pueblo
plo de las leyes positivas la observancia del sábado y antes que á olro; que esla revelación haya originado
la prohibición de comer sangre: supongamos que errores y disensiones, que la salvación dependa del
Dios no impuso eslas dos leyes desde la creación, si­ acaso. Refutaremos mas adelante lodas eslas quejas
no mucho liempo despues: la primera, para conser­ absurdas.
var la nocion de un Dios criador ; la segunda, para
inspirar al hombre el horror del homicidio. Sentado §• VI.
eslo, es indudable que anles del establecimiento de es­
tas dos leves, no habia ninguna ley natural que terc era — Es falso que la ley natural n
o b je c io n .

mandase la violacion del sábado y comer sangre; so­ haya sido conocida.
lo había permisión ó libertad no limitada por una ley.
Suponen que la luz nalural 110 basta para conocer
i Tindal, c. 1, t , 10 y U .
la ley natural, que ni aun los filósofos pudieron cono -
tomo J. 5R
U4 THA U D O
cerla en loda sn eslension ; es, pues , culpa de Dios, §■ Vil.
y no del hombre. Eslos filósofos fueron sabios que so
dedicaron con lodas sus fuerzas á la investigación y ri'ARTA objBcios .— Lo i rerdutleroi y ¡a» falta» reve­
enseñanza de la verdad. S. Pablo , dice que Dios les laciones tienen la t mismas pruebai.
hizo conocer lodo lo que puede saberse de él ■; no
estaban, pues, en el error. Las religiones mas falsas se atribuyen las mismas
Se añcide que los hombres habian olvidado la ley pruebas que la que se supone verdadera. En toda
naiural y no la observaban. Si valiese esla razón, creencia se dire, que fue revelada en otro tiempo á
seria necesario que Dios renovase lodos los dias la hombres demasiado sabios para ser engañados, y de­
revelación, pueslo que á pesar del Evangelio, no ob­ masiado honrados para engañar á los demas; que no
servan ahora mejor la ley naiural qne anles. Es ha­ ha podido cambiar por el celo que naturalmente tie­
cer poco honor á la revelación suponerla anunciada nen los hombres por su salvación y por la de sn pos­
en un tiempo en que la luz naiural estaba casi eslin- teridad ; que hubiera sido una locura querer intro­
guida; enlonres hubiera podi lo prevalecer una reli­ ducir una doctrina nueva como antigua, si nunca se
gión falsa y absurda con lanía facilidad como una hubiera oido hahlar de ella. A pesar de esle bello ar­
creencia verdadera j razonable 2. gumento no han dejado de difundirse por todas partes
Reqmesfa. Basta preguntar á nuestra conciencia los errores y las fábulas. ;,S¡ han sido unos imposto­
para saber si cuando pecamos es Dios la causa de res los sacerdotes de las demas naciones, cómo po­
ello; S. Pablo apela á este testimonio pnra disculpar dremos confiar en los nuestros? Todos alaban sus tra­
á la providencia de la ceguedad de los paganos y de diciones , sus milagros, las confesiones de sus adver­
los filósofos 3. «Lo que la razón , dice , sabe de Dios, sarios, el número y las virtudes de «us prosélitos, V
le ha sido revelado, y Dios se lo ha pueslo ante los la armonía que reina enlre ellos; si estas pruebas va­
ojos: sus obras demuestran desde la creación sn na­ liesen, los paganos tendrían muchas razones para no
luraleza invisible, su poder elerno y su divinidad: de abrazar el cristianismo.
suerte que son inetcusables, porque habiendo cono­ Los milagros , dicen los filósofos, son para los Ion­
cido á Dios no lo tomaron como Dios, ele. i » ¿Cómo ios, y las razones para los sabios. Segun el sabio Huel,
se atreven los deistas á sostener, á pesar de lo que no hay oíros milagros en la Biblia que los que con­
dice el apóstol, que estos filósofos eran sabios, hom­ tienen las fábulas del paganismo. Aun cuando se ha­
bres de bien , que se dedicaron con todas sus fuerzas yan verificado en olro tiempo, hov ninguna certeza
á la investigación y enseñanza de la verdad ? tenemos de ellos, solo pueden producir efeclo en los
El autor de la objecion, dice en otra parle, que no que los han presenciado ; nn muerto resucitado, la
liene la culpa la sabiduría ni la bondad de Dios, ni la curación de enfermos, qué significa ni qué prueba
razón del hombre, de que la religión sea tan mal co­ eslo l ?
nocida y esté mezclada con laníos errores 5. ¿Quién, Convenimos en que en lodas las sec­
pues, tiene la culpa? tas y en lodas las opiniones el error procura disfra­
Aun cuando fuese cierto que despues de la predi­ zarse con los colores y las armas de la verdad; por eso
cación del Evangelio , haya sido tan mal observada la los materialistas se sirven , para establecer el ateís­
ley natural como anles, al menos es mejor conocida; mo , de los mismos argumentos de que echan mano
nada nuevo nos enseñaría una nueva relación. Pe­ otros incrédulos para probar el deismo; ¿y qué ven­
ro es falso que la ley natural sea violada lan pública taja sacan de eslo los deistas? La dificultad no eslá
y lan impunemente en las naciones cristianas, como en saber si las falsas religiones se alaban de sus prue­
en las infieles. bas, sino en si las tienen.
¿Qué importa que haya sido anunciada la revela­ Pero es falso que todos empleen los mismos argu­
ción en un época en que estaba culeramente ofusca­ mentos , al menos del mismo modo. Los chinos atri­
da la luz natural? Ella la volvió i encender. ¿Sedirá buyen su religión á Fo-hi; no dicen que esle empe­
que el sol no podria a'umbrarnos, si saliese á media rador recibiese una revelación , ni que hiciese mila­
noche? A la luz de aquella antorcha conocieron los gros. Los indios hacen aulor de la suya á Brama:
paganos que lo que les parecia permitido por la ley este es un personaje aéreo, un atribulo de Dios per­
natural, estaba prohibido, y que las que creían ver­ sonificado , y convienen en que ha variado su creen­
dades eran errores. No prevaleció el cristianismo di­ cia. Los egipcios no citan fundador alguno de su reli­
fundiendo las tinieblas , sino disipándola*. gión ; dicen que los dioses habitaron en otro tiempo
1 Rom., c. i , i- 9.
el Egiplo. Los griegos, y el mismo Plalon, creian que
S Tindal, c. !i, 13y 14 la suya habia sido instituida por los hijos de los dio—
3 Rom., c. » , i- 15.
« Ibid., c. 11, y 9- 1 Tindal, c l l , l í , 13. Carta sobre la Reí. esen al
5 Tindal , r. I*, p 1M. 1 bonthre. T. I . Inírond. La Sensalej, § lí7.
DE LA K LLIGION. U»
üís, estos eran los antiguos Pelasgos, pueblo salvaje é dos suposiciones semejantes paraenviar al uno al pa­
ignorante. Los romanos citaban á Rómulo y á Numa; raíso y al olro al infierno i '?»
pero Varron , Plutarco y otros convenían en que ya Respuesta. La pretendida religión nalural de los
no era el culto de Roma tal como Numa lo estableció. deislas es lambien una cuestión de geografia; si hu­
¿Dónde eslán en lodas estas religiones las pruebas de bieran nacido en ¡a Meca ó cn las tierras australes, no
la revelación? Todos ¡os pueblos conocían su necesi­ serian seguramente deístas.
dad; pero ninguno probaba su existencia. No son la verdad ni el error, tomados al acaso, los
Los sacerdotes de las religiones falsas fueron me­ que conducen al hombre al paraíso ó al infierno; sino
nos impostores que ¡os filósofos. Subyugados por er­ la elección voluntaria del uno ó de la olra, y el uso
rores antiguos y populares, no hicieron mas que tras­ que hace cada particu'ar de los socorros y las luces
mitirlos lales como los habían recibido, mientras que que ha recibido. Para salvarse no ba«la haber nacido
los filósofos los apoyaron con sus sofismas, muchas en la verdadera religión, es necesario ademas cum­
veces sin creer en ellos, por principio de política. plir con los deberes que nos impone ; buen cuidado
Quisiéramos saber en qué nación pagana habia tiene de advertírnoslo.
tradiciones auténticas, milagros probados, confesio­ Ilaber sido educado en el seno de la verdad es una
nes hechas por sus adversarios, y armonía entre los gran felicidad para el hombre; esto le dispensa de
mitólogos. Se puede ver en Pausanías que tantas toda educación penosa y de un examen muchas ve­
eran las ciudades diferentes, como las tradiciones ces difícil; eslá mas favorecido en cierto sentido que
opuestas. Sin embargo, eslos pretendidos milagros no el filósofo que nace con un genio superior ; pero la
eran solo para los tontos; Celso , Juliano , Porfirio, eslension de sus obligaciones es igual á ¡a de sus lu­
Hierocles, Máximo, y Madauro , etc., aparentaban ces. E s porel con ti-ario, una gran desgracia haber ma­
que los creian ; Sócrales y Platón se remitían á los mado el error con la leche; esla es una tentación ter­
orácuios; los estoicos aprobaban la adivinaciun. J a ­ rible. Mas por grandes qnp sean las dificultades que
más sentó el sabio Huet el absurdo que se le atribu­ tenga que vencer, no es imposible conseguirlo, pues -
ye, ni confundió los milagros de la Uíbiía coi» los toque muchos renunciaron al judaismo y al paganis­
falsos prodigios del paganismo. mo en que nacieron, para abrazar el cristianismo á
Cuando un hombre se Islilla enviado de Dios, y riesgo de su fortuna y de su vida. Pero jamás podre­
anuncia en su nomhre una doctrina, los muertos que mos decidir hasla qué punió es culpable ó escusable
resucita, los enfermos que cura con una palabra, un hombre, ni leñemos necesidad de saberlo.
prueban que no es un impostor, y que se le debe Un niño bien organizado, pervenido desde la cuna
creer. Auu cuando sus milagros nos hiciesen menos por las lecciones , por los ejemplos, por las ocasiones
impresión queá ¡os que los presenciaron, esle incon­ que tiene en su familia, persevera en el crimen, vive
veniente eslá compensado con otras razones. Los ju­ v muere reprobado. Sí hubiera tenido padres virtuo­
díos y ¡os paganos tenían que vencer las preocupacio­ sos y cristianos, hubiera sido buen ciudadano, hom­
nes de la educación, que correr peligros, y muchas bre religioso y predestinado. Deduciremos de esto
veces que arrostrar ¡a muerte: nosotros no eslamos que su suerte eterna es un azar, efeclo de la culpa de
en fsle caso. El milagro de la predicación del Evan­ olro y que Dios es injusto con él?
gelio solo estaba anunciado, y nosotros le vemos cum­
plido. Estamos seguro? de nuestra fé, por los errores §• IX.
en que han caído los incrédulos de lodos los siglos ; j
no es esta ¡a menor prueba para un hombre sensato. s e s ta o h jh u o m .— Sí hay p ru tla t, lambien hay objt-
ciones.
§. V III.
Si veo en favor de la revelación pruebas que no
puedo combatir, veo lambien en conlra de_ella obje­
ywixTA oiUKCioa.—La saltación no puede depender
ciones que no puedo resolver. No sabiendo á qué de­
de l tiiio en que ¡c haya nacido.
terminarme, ni ¡a admito ni la desecho; solamente
rechazo la ob'igacion de reconocerla, porque esta pre­
«La fé de los niños y de muchos hombres es una tendida obligación es incompatible con la justicia de
cuestión de geografia. ¿Serán recompensados por Dios, v lejos de quitar con ella los obstáculos para la
haber tenido ¡a fortuna de nacer en Roma y no en la salvación, los ha multiplicado,'v los ha hecho insu­
Meca? Al uno se le dice que Mahoma es un profeta, a| perables para la mayor parte del género humano.
Otro que es un impostor; y ambos creen. Cada uno
hubiera afirmado lo que el olro afirma, si se hubie­ 1 Em ilio , t. i. p. JiS -Tindal,, c, lí, p. tlí.-Ftai»-
ran encontrado en oíros países. ¿Se puede partir de míenlos filosóficos, (> i ‘J v 15,-La Sensatez S l i ?
UG TUA ADO
Fuera de eslo estoy en una duda respetuosa i. tas: Chinos, ¿que religión seria la mejor, sino lo fue­
RfspuMfa. Los deislas tienen dos pesos ó dos me­ se la vuestra? La religión natural. Musulmanes, ¿qué
didas. Aunque tamhien liaban contra la religión na­ cullo abrazaríais, si abjuraseis el mahometismo? El
tural objeciones qne ellos no pueden resolver 2 , creen naturalismo. Cristianos, ¿qué religión esla verdade­
en ella sin embargo, y no ven injusticia alguna en la ra, en caso de no serlo la crisliana? La religión de los
obligación de abrazarla, y porque contra la revelación judios. ¿Cuál es la religión verdadera, si es falso el
ponen argumentos que les parecen insolubles, pre­ judaismo? El naturalismo. Ahora bien, aquellos,
tenden que la obligación de creer en ella seria in­ continua Cicerón, á quien por consentimiento unáni­
compatible con la justicia divina. jA esto se llama me se concede el segundo lugar y que á nadie ceden
discurrir? el primero, merecen indudablemente ocupar esle» s.
EJ autor del Emilio, «loso partidario de la lev na­ Ríi^uejín. Ningún pueblo liene de la pretendida
tural, ha dado todas las pruebas de ella y ba dejado á religión natural la misma idea que los deislas. /.Quién
un lado las objeciones. Enemigo declarado de la reve­ confesará que su religión y la natural son dos religio­
lación lanzó contra ella todas las objeciones que pu­ nes opuestas, como los romanos, los galos y los par­
do reunir, y nada dijo de las pruebas directa?, ¿V es ios eran pueblos distintos y rivales? Los chinos y los
toes proceder de buena fé? musulmanes no conocen mas religión natural que la
Si los deislas estuvieran verdaderamente pesarosos suya; los judios t los cristianos tampoco admiten mas
de no poderse con vencer, no procurarían turbar con que la que Dios reveló á nuestros primeros PP.; sos­
sus objeciones la fé y la tranquilidad délos que creen tienen que el naturalismo no es una religión. Todos
en la revelación. Cuando ataca» los ateos la religión están muy distantes de dar la respuesta que les supo­
natural, dicen con razón los deistas qne esta es una ne nuestro deísta.
punible temeridad: atacan ellos !a revelación y lla­ ¿En qué coniste la religión natural de los deistas?
man á su audacia una duda respetuosa. En creer los dogmas qne á cada uno le acomoda mi­
En cuanto á nosotros, que no tratamos de hacernos rar como dictados por la razón, sin informarse si oíros
ilusiones, no solo alegamos las pruebas sino también los creen ó no los creen, sin poder decidir si lodos los
/as objeciones de nuestros contrarios, y demos!ramos hombres están ó no obligados ¿creerlo mismo. Hé aqui
que nunca son insolubles; nunca incrédulo alguno cuál seria el sentido de la respuesta atribuida á los
procedió con esla sinceridad. verdaderos religionarios. Si nuestra religión es falsa,
Lejos de multiplicar los obstáculos para la salva­ cada uno puede formarse una á su gusto, creer y ne­
ción, la revelación ba quitado el mayor de todos: la gar lo que se le antoje, ó no lener ninguna si asi lo
ignorancia v la deprava ion que ludan desconocer á cree conveniente. ¿Qué pueden sacar de aqui en su
todos los pueblos los dogmas mas claros de la reli­ provecho los deístas?
gión natural. En cuanto á las naciones á las que no Sostenemos con convicción que si el cristianismo es
fue anunciada, ¿en qué sentido pudo hacerles mas di­ falso, no puede haber religión verdadera; es necesa­
fícil la revelación? Eslo eslo que debieran habernos rio echarse en brazos del ateismo ó de! pirronismo: lo
probado. hemos probado con la conducta de los mismos incré­
dulos. El deismo no es mas que un plan de irreligión
§X. roal razonado que no puede convencer A un buen ló-
g'co; y con esto mismo vamos á probar que es impo­
s é tim a — Todos los pueblos dan el segundo
o b je c ió n . sible esla pretendida religión natural.
lugar á la religión. Por olro lado los aleos convienen en que si es falso
susistema.es necesario abrazar no el deismo, sino la
El autor de los Pensamientos filosóficos trató de revelación: los deislas y los socinianos confiesan que
probar que la religión natural debia ser preferida á v.ile mas ser cristiano que ateo; los pirrónicos dicen
ias demas; hé aquí sus argumentos: «Cicerón, que­ unánimemente, qne si es absolutamente necesaria
riendo probar que los romanos eran el pueblo mas una religión, la menos mala es la cristiana. Luego es
belicoso de la tierra, arranca con destreza esla confe­ á nuestra religión y no al naturalismo, á la que con­
sión á sus mismos rivales. Galos, ¿á quién cederíais ceden sus adversarios, al menos, el segundo lugar,
en valor, si cedieseis á alguno? A los romanos. Par­ por un consentimiento unánime.
tos, despues de vosotros, cuál es el pueblo mas va­
liente? El romano. Africanos, ¿á quién temeríais, si
pudieseis tener miedo? A los romanos. Preguntamos
como él, á los demas religionarios, os dicen los deis-
i Emilio, 1.3. p. Í64;-T¡mtal , c. 11.
i Emilio, t 3, p,30 y 91. 3 Pcu sim in ito s filosOlitus. n. 61.
» DE LA RELIGION. iV7
Olro error de los incrédulos es discurrir sobre la
ARTICULO III.
fuerza y la debilidad de la razón, como si Dios no la
U PRETENDIDA RELIGION NATURAL P E LOS DEISTAS ES IM ­
ayudase con gracias sobrenaturales: esla es la here­
PO SIBLE, SEGUN SUS PRINCIPIOS.
jía de los pelagíanos, cspresamenle condenada por la
Iglesia.
$• I-
s- »•
Los incrédulos exaltan y deprimen la razón.

Cuando se traía de atacar la revelación, la vía de E l pueblo ts incnpai de formarse una religion.
autoridad y la necesidad de la fé, los incrédulos exa-
jeran la penetración, las fuerzas y los derechos de la i * Si la razón ha de ser la única regla que se de­
razón humana. Segun ellos, los teólogos qne quieren ba seguir y observar, el pueblo se forjará su religion?
imponer al hombre el yugo de la palabra divina, solo Entonces será politeísta ó idólatra. Segun los incré­
tratan de someterle á sus ideas y de embrutecerle; le dulos estas son las primeras ideas que ocurren al es­
quitan el mas bello de sus privilegios, que es el de píritu de los ignorantes. ¿Consultará á lo- filósofos?
Unos le enseñarán el deísmo, otrosel materialismo: los
guiarse por sus propias luces; es hacer una injuria á
la sabiduría del Criador suponer que concedió al hom­ primeros ledírán que necesita una religion; les se­
bre la razón para prohibirle su uso, etc. Es inagota­ gundos que no debe tener ninguna. ¿Se dirigirá por
ble la elocuencia irreligiosa sobre esle bello tema de las leyes? Segun nueslros graves doctores, es absurda
declamación. la ley que prescriba una religión particular; debe
¿Mas cambia el inlerés del momento? Entonces ya haber una tolerancia ilimitada, una indiferencia per­
usan olro lenguaje. Se reúnen para desacreditar la fecta hácia lodas las religiones y hácia todos los sis-
razón humana: la hacen inferior al instinto de los lemas.
brulos. «Auuque continuamente se nos eslá repitien­ Dios no lo ha pensado de este modo, siempre quiso
do que el hombreesun ser razonable, dicen los ateos, que el hombre tuviese una religion y se dignó ense­
solo un pequeño número de individuos gozan en c a ­ ñársela. La mayor parte no quisieron, y se forjaron
lidad de la razón.... Sea por defecto de su organiza­ una á su antojo; siguieron, pues, á la letra el consejo
ción ó por las causas que la m »itQcan, sus experien­ y el método de los incrédulos.
cias son falsas, sus ideas confusas y mil ordenadas, Sin embargo, la razón dice á todos qne solo Dios
sus juicios erróneos, etc. >. liene derecho para prescribir lo que quiere que el
I.os deislas reúnen por su parle lodos los errores, hombre crea v observe; de cualquier modo qne nos
lodos los absurdos y crímenes con qne se han man­ sea indicada su voluntad, estamos obligados á obede­
chado la mayor parte de las religiones para probar cerla. El modo mas sencillo y mas natural de darnos
que el hombre jamás escuchó los consejos de la razón. una religion es la educación; era necesaria una de­
Después de esle bello panegírico nos enseñan grave­ claración positiva de la voluntad divina, en la queso
mente queen materia de r -ligíon el homhre uo debe pudiese instruir é los niños desde la cuna; aun cuan­
seguir olra guia que su razón y que siempre debe ate­ do el deísmo fuese nna religion, seria necesario ense­
nerse á lo que esla le prescriba. Para colmo de sabi­ ñarlo de esle modo para hacer de él una religion po­
duría, v siempre escuchando la razón, nos enseñan pular.
los unos el deísmo, oíros el materialismo y otros el Se nos dice que la razón humana ba hecho pro­
pirronismo. gresos: es cierto, en las naciones ilustradas por e|
Ninguno de estos dos entremos adoptamos, pero á cristianismo; en las demas son nulos. Los pueblos in­
lodos les decimos; ó leneis un antidoto para prevenir fieles son lan supersticiosos y casi lan bárbaros como
este abuso déla razón, del que, segun decís, siempre lo eran hace dos mil años; enlre nosotros, seria el
fue culpable el homhre, ó no lo leneis. Si lo tenéis, pueblo tan grosero y estúpido como antes lo era, si
empezad por usarlo en vosotros mismos. S¡ no lo te­ desde su infancia no se le instruyese en la religión.
nnis, es un sarcarmo sostener que para curar al hom­ Cuando los filósofos modernos cierran los ojos á esta
bre se le debe ’.dej ir abandonado á la causa de su luz, incurren en los mismos errores que los aniiguos.
enfermedad, á la loca conlianza que siempre tuvo en Convinieron en un principio en que el cristianismo
su razón. es la mejor de lodas las religiones: ahora dicen que
Pero jimás la lia escuchado..... Todos os respon­ es la peor: confesaban que el pueblo necesi'a una re­
den que la escuchan y que la signen; que sois vosotros ligión, actualmente sostienen que le hace fanático é
los que deliráis. ¿Quién terminará la disputa? insensato. Creen quese debe estinguir la ¡dea de Dios
> Sis!, de la nal., t. 1, c. 9, p. 533. parala tranquilidad d:l género humano; mas que sin
MATADO
embargo, el aleismo, couio toda? las ciencias profun­ pendencia. Someter al examen de la razón toda ley
das, no se ha hecho para el pueblo. Les parece que en que reprima, es dar armas á las pasiones para rebe­
■»irtud de h diferencia de organización, no pueden larse. Ahora bien, de lodas las instituciones, laque
opinar todos del mismo modo, y han formado el pro­ mas refrena á la mayor parle de los hombres, es la
yecto de inspirar á todos la misma indifci'encia reli­ religión.
giosa. Asi, ¿en qué tiempo se ha acostumbrado á preve­
Tales son los maravillosos progresos de la razón nirse y sublevarse contra ella? Cuando se han cor­
humana despues de dos milanos de disputas; tal es la rompido las naciones por el lujo, por el egoismo, por
antorcha luminosa que debe ilustrar al hombre en la el desenfrenado gusto hácia los placeres; cuando el
formación de nn plan religioso. alma eslá enervada, el patriotismo estinguido, y las
virtudes morales y civiles anonadada?. Entonces apa­
§■ III. rece la filosofía, enerva con sofismas todos los espíri­
tu?, somete á su tribunal las instituciones civiles y re­
La religión nopuede ser demostrable á todos los ligiosas, el dogma, la moral, las leyes, el gobierno y
hombres, la política, y lodn lo condena con la misma sentencia.
¿Y qué demuestra? Unicamente su locura.
2.° Los deistas quieren tina religión demostrable, Para someterse á ios usos y á las leyes de la socie­
¿puede serlo para todos los hombres? El autor del dad, es necesaria una autoridad humana; para sub­
Emiliocree queun salvaje no puede comprender las yugarnos con la religión, se necesita una autoridad
demostraciones de la exigencia de Dios; que un joven divina. Demostremos en la tercera parte que esta au­
de quince años no eslá bastante formado para ser ins­ toridad se encuentra en la Iglesia católica,
truido en la religión; que las mujeres deben limitarse
d saber lo que creen, sin informarse de las razones §■ iv.
por las que lo creen. Luego, segun él, las tres cuartas
parles del género humano únicamente pueden tener La religión debe apoyarse en la certidumbre moral.
una religión por la via de autoridad ó por una con­
fianza razonable en los qne los enseñan. k.* Es absurdo exigir para la revelación otra
Aun mucho tiempo despues de la publicación del clase de certeza que la certidumbre moral llevada á
Evangelio, no supieron los lilósofos paganos compren­ su mas alto grado, llasia la religión natural descansa
der Id demostración de la unidad de Dios y de la ne- en este fundamento en cuanto á la aplicación de sus
cesidad de su cullo exclusivo; defendieron ia idolatría leyes: los filósofos se ven precisados á asentir á ella
con todas sus fuerzas; y en la actualidad se quiere como los demas hombres.
que lodosIos hoinbres, sin escepcion, puedan demos* L’n niño sacado en su infancia de la casa paterna,
trarse los dogmas de la religión natural, sin tener ne­ no puede á la edad de la razón conocer á sus padres,
cesidad de mas guia que la raion. Desearíamos saber ni ser conocido por ellos sino por testimonio de oíros.
pot qué milagro es tan fuerte ahora la razón que antes Es indiferente que sea hijo de un rey ó de un pastor:
era tan débil. no pueden ser comprobados de olro modo los de rechos
Sedirá que por la vía déla educación y de la au­ y los deberes de la sangre. La misma dificuliad ocur­
toridad puede insinuarse el error lan bien como la re sobre cada personaje cuando es preciso comprobar
verdad. Concedido. Lo mismo sucedería con cual­ una genealogía de tres ó cuatro siglos. Es inmensa la
quiera otro medio de instrucción; pero esto nada multitud de hechos, de pruebas y de títulos que hay
prueba. qne reunir; ¿se privará á un hombre de sus derechos
3.° Es contrario al sentido común querer que el ó se le dispensará de sus obligaciones, porque ti
hombre aprenda su religión por un medio distinto del unos ni otros descansan en rigorosas demostraciones?
que ha conocido sus demas deberes de humanidad y ¿Por qué, pues, hemos de admitir contra la religión
sociedad; ahora bien, eslos los conoce por ia educa­ revelada un género de objeciones que serian miradas
ción, por la imitación y por la docilidad para con los como absurdas respecto decualquier olro hecho, aun
demas hombres. Los mismos filósofos convienen en cuando dependiese de él la suerte, la paz y la filici­
que, si el hombre estuviese obligado á guiarse en lo­ da I de una nación entera?
do pnr la via del raciocinio, se acabaría muy pronto Los deistas lie t í i i s u obstinación hasla sostener
el género humano. ¿Seria posible lejislar, si anles de que ninguna prueba moral, como la Escritura, ios li­
exigir al pueblo la obediencia de una ley civil, hubie­ bros. la tradición, los lestimonins, los monumentos»
ra demostrado su justicia y utilidad? puede hasiarpara instruirnos sin peligro de error.
Ninguna ley quieran los espíritus quisquillosos, los Esta pretensión, que pasa por una pru dia de sagaci­
corazones perversos, los caracteres celosos de su inde­ dad en materia de religión, haría merecedor de una
DE LA RELIGION. U9
casa de locos al filósofo qne quisiera aplicarla á cual­ ciones del paganismo, lodos los absurdos y fábulas de
quier olro objeto. la mitología; lo hemos demostrado en otra obra <•
5.° Para que la pretendida religion nalural llegue otros escritores lo han probado también con mas eru­
á ser pública y popular, no basta que cada particular dición que nosotros 2 y los mismos ateos convienen
sea bastante ilustrado para conocerla; es necesario en ello3.
ademas que tenga valor para profesarla y observarla. Por estoles fenómenos, los hechos naturales mas
¿Desde el nacimiento deí mundo se ha vislo esle fe­ verdaderos y sencillos se tuvieron por hechos sobre­
nómeno en unsolo pueblo? Los filósofos han aprisio­ naturales , por efectos ó señales de la voluntad de los
nado y abandonado la verdad; S. Pablo se ¡o echa en dioses. Las genealogías, las metamorfosis, las haza­
cara, y ademas el hecho esla probado. ¿Entonces qué ñas , los crímenes de los dioses ó de los héroes, no
podian hacer I os ignorantes? son muchas veces mas que hechos naturales mal es-
6.° En una palabra la revelación es el plan 'que presados y comprendidos; esto no es mas que una con­
Dios ha seguido desde el principio del mundo; lue^o secuencia del primer sofisma de donde se partió. Aqui
es el único razonable. La religion de los patriarcas, la no pecan las pruebas morales, puesto que los hechos
délos judios, la que estableció Jesucristo eslan apo­ son verdaderos ; el defecto eslá en el raciocinio.
yadas en hechos, ó mas bien en un solo hecho notable Si acaloradas mta vez las imaginaciones con esle
continuado por espacio de sesenta siglos: fuera de esla error, creyeron verlo que no veian; si algunos im­
no hay religión verdadera. Toda» las naciones que se béciles deliraron, si algunos perversos Inventaron mi­
han separado de este plan divino y el único practica­ lagros falsos para acreditar una devocion particular,
ble, cayeron en el error. Fueron arrastradas á él no no vinieron sino secundariamente en apoyo del er­
por testimonios seductores, por tradiciones fabulosas, ror general establecido ya con falsos raciocinios.
por falsos inspirados, sino por falsos raciocinios. Va­ Es claro que las religiones de los egipcios, de los
mos á probarlo, ya con respecto al error general, ya indios, de los chinos , de los griegos y de los roma­
con respecto á los absurdos particulares; de ello re­ nos de todos los pueblos bárbaros, no siendo mas que
sultará que los deislas han lenido razón en atribuirlos el politeísmo y la idolalria variadas con tintes diferen­
á la revelación, pueslo que al contrario, no luvo mas tes, todas lienen el mismo origen , eslan fundadas en
objeto que evitarlos. Esta discusión es importante. un error fisieo, y no en hechos fabulosos, ó en fal­
Un escritor moderno, muy instruido, reconoce que sas revelaciones forjadas por los primeros autores.
en su origen no luvo mas principio la superstición que También con raciocinios filosóficos el eslóico Balbo es­
el deseo de librarse de un mal presente: que se apo­ tableció el politeísmo, en el segundo libro de Cicerón
yó en la medicina y no en la religion 1. Nuestras in­ sobre la naturaleza de los dioses; que Celso y Juliano
vestigaciones continuarán esla observación, sin dero­ tienen álos astros como seres animados, y creen que
gar, sin embargo, lo que nos enseña la Sagrada Es­ las bestias eslan dotadas de un espíritu superior al del
critura, á saber: que el demonio, padre de la mentira, hombre *.
fue el principal autor de las abominaciones y de los Los pretendidos inspirados que vinieron despues,
absurdos de la idolatría. no son los primeros autores de la idolatría ; lo mas
que hicieron fue arreglar la forma del eolio esterior;
%. V. se tuvieron por enviados para dar leyes y no para
creer la religion ; existía anles que ellos; es la obra
Las falsas religiones tstan funda/lasen falsos racio­ de los pueblos todavía salvajes y bárbaros. En tales
cinios. pueblos no se necesita ser mágico ni taumaturgo, pa-
raser lenido como un hombre divino.
El politeísmo quees el error general, y la idolalria Nosotros no conocemos mas impostores comproba-
que es su consecuencia se han fundado en falsos racio­ ' dos, en materia de religion , que Zoroaslro v Maho-
cinios y no en hechos. Todos los pueblos han partido de i ma ; ambos emplearon la violencia mas que la inspi­
un principio verdadero; á saber, que todo cuerpo que ración ; sus pretendidos milagros han sido forjados por
se mueve es movido, ó por un espíritu ó por una inteli­ sus discípulos. Algunos quizá son hechos verdaderos
gencia, porque la maleria es inerte y pasiva por su na- y naturales, lomados malamente por prodigios.
luraleja. De esto dedujeron; luego todo cuerpo que tie­
ne movimiento, los asiros, los elementos, los brulos las
§■ Vr.
plantas, están animadas por nn genio ó espíritu que De la misma causa provienen todos los errores.
es un dios parliculir; los mismos filósofos adoptaron Si entramos en pormenores con respecto á los erro-
fste raciocinio. De aqui nacieron todas lassuperstí- 1 El origen de los dioses d*>l paganismo, etc.
i V. el mundo primitivo, etc., t. 1.
1 Historia de la America por Mr. Rot)crl«>n. 1. 1. pfl- J Sist. de la Kat. . t. i, c. i. p. Í7 , 3i.
gilia 451. 4 Celso cn Orig. , I. 4. p 84 y $¡g.
'*.40 TRATADO
res particulares, veremosque los raciocinios falsos tu­ provinieron de la crueldad de los antropófagos, del
vieron mas parte en ellos que las falsas revelaciones, temor de los dioses infernales, y no de una íalsi tra­
y que los hubiera prevenido lareligíon primitiva, &i los dición, ¿Cuál seria su primer autor? La revelación
hombres hubiesen sido mas fieles en conservarla. primitiva habia prevenido esta abominación ; ense­
Objeta un deísta, 1.° la creencia de los dioses me­ ñaba que Dios es el único aulor de la vida, que bahía
diadores, de su presencia en las estatuas, de sus ope­ asignado al hombre alimentos con que sostenerse, que
raciones en virtud de las evocaciones, etc . Mas sostie­ prohibía la efusión de sangre, que quería que el cuer­
ne Celso y Juliano que esla doctrina de los dioses me­ po del hombre fuese sagrado aun despues de la
diadores de Platón, es mas racional que la de Moi­ muerte.
sés i. Porfirio discurre como filósofo cuando pretende La muerte de los niños, el uso de esponerlos, de
que no debe dirigirse el cullo al Dios supremo, sino á venderlos, de destinarlos á la prostitución ó á la es­
los genioso dioses secundarios 4. Los estoicos eran clavitud , fueron sugeridos por un interés sórdido,
partidarios celosos de la divinacion : la mágia y las por la pereza de educarlos, por una falsa política , y
evocaciones formaban parle de la filosofía teúrgica. ¡ior libertinaje. La revelación enseña á los hombres
Sin duda que el pueblo pudo discurrir torcidamente lo tpie Dios es el aulor de la fecundidad ; qne los hijos
mismo que los filósofos sin intervención de ningún son un donde su providencia; que los ha creado á
inspirado. Mas el cullo esclusivo de un so’o Dios, su imagen , por lo que proscribe todo uso insensato y
mandado por lareve'acion primitiva, corlaba la raí7. háibaro. Háblasenos sin cesar de falsas tradiciones;
á todas estas locuras. ¿de dónde han provenido sino de falsos raciocinios su­
Se alega en 2.° lugar, la efusión desangre, las mu­ geridos por las pasiones? Algunos animales, en celos,
tilaciones , los homicidios religiosos, las mortificacio­ se comen los hijuelos de su hembra ; algunos pájaros
nes escesíva*. Pero eslas prácticas se bailan en la<na­ matan al mas pequeño de lodos; y no se ven escitados
ciones bárbaras que no conocen ninguna revelación; por falsas tradiciones.
hay una especie de circuncisión entre los isleños de Uno de los mayores absurdos del paganismo, íue
Otaití; otros bárbaros se mutilan siu ningún motivo la fé en los arú-pi'-es y en los agoreros; creemos
de religion 5. La muerte de las mugeres en la tumba que provino no de una fal^a inspiración, sino de una
de su marido, y de las esclavas en la muerte de su esperiencia sencilliiima , de la que se dedujeron falsos
señor, provino del dogma de la inmortalidad del al­ raciocinios. Los antiguo-:, antes de fundar una colo­
ma. E<le dogma subsiste aun en! re los salvajes. Escep- nia , para saber si el aire , las asnas, tas plantas
luando la circuncisión , cuyo origen examinaremos de lal cantón eran saludables, mataban algunos ani­
por otro lado, ningún rilo sangriento estuvo en uso males criados en aquel suelo, y examinaban si es­
en la ley nalural, ni en la de Moisés: el cristianismo taban sanas sus entrañas; en cuyo caso creian que la
los haestirpado cn todas las partes donde ha sido re­ colonia prosperaría en el cantón. Esla práctica era
cibido. racional. Algunos entusiastas creyeron que pueslo
Los mismos filósofos recomendaron la abstinencia, que se podia leer en las entrañas de un animal la
el avuoo, la mortificación de los sentidos, no porque suerte futura de una colonia, también podia verse en
creyesen siempre irritada la divinidad, sino que es­ ellas el buen ó mal éxito de cualquiera olra empresa
las prácticas las consideraban úliles para domar las Poique algunos pájaros presagian el buen liempo y la
pasiones. Los pitagóricos, los orticos, hasta los epi­ lluvia , concluyeron que podían anunciar también los
cúreos pensaron sobre eslo como Zenon y los estoicos; deiras acontecimientos. ¿El pueblo cree por falsas
sobre este punto no citaban ningúna revelación. inspiraciones en las influencias lunares?
3.® El gasloy la pompa eslerioren el cultodivino, Cuando un hombre agitado por una pasión violen­
las ofrendas y sacrificios. Esta pompa, proporcionada ta luvo per inspiración un sueño que le inclinaba al
siempre al grado de riqueia y de civilización de los crimen , no necesitó las lecciones de un falso profeta
pueblos, sehacreido necesaria, no en virtud de falsas para confirmarse en esta persuasión.
tradiciones, sino para inspirar.! los hombres mas res- Si los hombres no hubiesen inventado absurdos
pelo por la magestad divina. Los hambres mataron á masque en materia de religíun, seria ¡»erdonahle á
los animales para alimentarse con su carne; one­ los deístas el cTeer que lodas eslan fundadas eu fal­
cieron á la Divinidad esle alimento , como le habían sas revelaciones y en los delirios de los impostores.
presentado los frutos de la tierra , no porque Dios ne­ Pero no hay mas que leer el Espíritu de los usos >J
cesite del jugo ó vapor de los sacrificios, sino como y costumbres de tos diferentes pueblos, y se verá que
un tributo de reconocimiento. Las víctimas humanas los usos civiles no son menos insensatos , ni menos
i Cetso , I. 7, n. es, 1. 8, n. 1 , «neles que los rilos religiosos; ¿se deberá también
S De la abslin. !. 3, p, 3í.
3 Espíritu fie los usos y costumbres d*1los diferentes
acusar de ellos á los falsos profetas? Los legisladores
pueblos , 1, 4, p. i l s y sig. y filósofos han queridojustiíicar tuJos los abusos con
DE LA RELIGION. -Val
falsos raciocinios ; tos pueblos ignoranios hacen lam­ ca , cuando empezase á eslínguirse por culpa de|
inen lo mismo. En funeral mas fácil engañar á tos hombre , y eslenderla por último á lodas las nacio­
hombres con sofismas, con el interés mal entendido, ó nes; eslo se ejecutó en tiempo como lo habla previs­
con una falsa política qne con fábulas religiosas. to y determinado. Eslas tres revelaciones sucesivas
La civilización , en todos los pueblos bárbaros, ha son , pues. el efeclo de un solo y mismo acto de vo­
sido precedida por la ignorancia y la barbárie; en es­ luntad co-elerna á Dios; ¿qué resulta de eslo contra
te estado de estupidez , los hombres no necesitaron su inmutabilidad? Dios siempre es el mismo , pero los
de impostores para inventar absurdos. Conservan par­ hombres varían ; lo qne bastaba á sus necesidades
le de ellos aun pasando al eslado de civilización, por­ en un tiempo , en otro no es ya suficiente ; pero Dios
que no mudan fácilmente de opiniones y de costum­ ab telerno previo la necesidad y preparó los remedios
bres; no se necesita que pretendidos inspirados se para toda la duración de los siglo?.
tomen el trabajo de engañarlos; saben perfectamen­ Cada revelación bastaba para el tiempo en que se
te extraviarse ellos solos, y discurrir torcidamente, dio; los qtie eran fieles á ella, estaban en el camina
sin lección de maestro. de salvación; Dios, pues, no ha provisto mal en nin­
E s , pues, falso que lodos los errores, las supersti­ gún tiempo á la salvación del hombre. No e\íge de
ciones y los crímenes, en materia de religión , ha­ caño, individuo mas que los conocimientos y virlutles
yan provenido de las falsas revelaciones: que lodas que puso á su alcance; no pide cuenta mas que de lo
las locuras las hayan inventado los sacerdotes por su quedió ; asi nos lo enseña el Evangelio 1. ¿En eslo,
interés, y que nunca se haya pensado en justificarlas dónde está li impolencía, la injusticia ó la malicia?
con la ley naiural, sino con las falsas Iradiciones i. Sean naturales ó sobrenaturales los dones de Dios,
Por el contrario , no hay ley , por insensata que sea, estoen nada disminuye el crimen de la resistencia del
que no se haya pretendido fundar en la ley naiural y hombre.
en el diclamen de la razón. En este punto de erudi­ Tan pronto sostienen los deislas que la revelación
ción como en otros muchos, eslan muy mal instruidos dada á nn pueblo con preferencia á olro seria nna in~
los deístas. justa pedileccion , una parcialidad ; tan pronto di.vn
¿Se deduce de estas observaciones que haya sido que sí el cristianismo existe also mas que la ley natu­
invencible el error de tos hombres? De ningún mo­ ral , los cristianos son de peor condición que los pri­
do ; puesto qua Dios nunca h.t dejado de dar á todos meros hombres; asi, segun ellos, la revelaciones
gracias para que suplan la debilidad de la razón, lo­ tan pronto un beneficio como una desventaja: no sa­
dos han sido culpables de resistirá ellas. ben lo que deben negar ó asegurar.
Mas Dios podia haber hecho desde luego al género
§■ VII. humano lal como quería; esto hubiese sido mejor.
Sin duda que p s I o s grandes genios conocen to su­
Dios no puede ser mudable n¡ malicioso. ficiente el sistema fisico y moral del universo, la con­
ducta visible ó invisible de la Providencia , para juz­
Toda revelación nueva probaria que Dios es impo­ gar cuál es el plan mas sabio y mejor , y para dar
tente , mudable ó malicioso ; supondría que Dios no consejos á Dios. (Ion relación á ellos , lo bueno , lo
pudo ¿no quiso dar la primera vez á su religión 1a mejor es lo infinito , reducirán , pues, á la omnipo­
solidez ni la perfección necesarias ; mas sencillo era tencia divina á no seguir ningún pían , pueslo que
hacer á los hombreóle repente tales como los quería. siempre hay un mejor posible. Desde el principio del
Si el judaismo fue una revelación verdadera, ema­ mundo Dios hizo al género humano til como loque­
nada de un Dios santo, inmutable , omnipotente y ría ; le dió el grado de conocimientos y gracias qua
previsor, el cristianismo es una impiedad. La prueba tuvo á bien . y suficientes para cumplir los deberes
de que Dirts no lo na ningún interés por las varias que le imponía; pero el hombre, esencialmente li­
religiones del mundo , es que el paganismo , el cris­ bre , no siempre hizo lo que Dios le mandaba. Dios
tianismo , el mahometismo , han prevalecido alter­ quiere, sin duda alguna, que los incrédulos sean ra­
nativamente una sobre olra y subyugad» las mismas cionales y agradecidos; peroáeltos ¡es pla:escr in­
comarcas sensatos é ingratos.
Res/wís(a, Bien conocemos qne aqui no se trata Permite que una religión verdadera se pierda en
del deismo, sino del ateísmo puro. Ab wterno, qui­ tal pais, y que se establezca una religión lalsa, como
so Dios dar á los hombres la revelación , criando el permite los demas crímenes y desórdenes que suce­
género humano; renovaría y aumentarla en tal épo- den por ia malicia de los hombres; deducen de eslo
los aleos qne Dios no se mole en lo que se bace en
■ Tinilal, c, fi t p, 75c. 1J; p. 154. esle mundo; pero eslo es un absurdo. Debían aver-
- La sensatez, § 131 139 , «le.; -Tindal, c 1, p. i,
c 13, p m i l.uc., c. n, r **•
tom o )> SO
4&* T U A T A IX)

Ronzarse los deiias de adoptar semejante raciocinio. Está probado por una esperiencia de seis mil años,
A su vez , dice nn malvado : si hubiese un Dios ven­ que sin leyes positivas , la ley natural no ha sido co­
gador del crimen , sin duda que me hubiera castiga - nocida ni observada en ninguna parle , ¿en qué sen­
do siempre que he osado despreciarle; no lo ha hecho; lido puede pueden ser eslas leyes indiferentes , ar-
luego puedo continuar viviendo sin temor y sin re­ bilrarias ysupérfluas?
mordimientos. ¿Aplaudiremos á esle razonador? Cuando adoramos á Dios, le suplicamos, le damos
gracias, le obedecemos, sin duda alguna hacemos
§. VIH. actos de virlud. ¿Qué perfección divina imitamos?
# Por último, hemos demostrado la unión esencial que
sRacxD* objeción .— Dios no manda nada sin ne- hay enlre el dogma , la moral, los vínculos sociales
cesiilad. y los ritos esleriores; luego estos ritos no son indi­
ferentes.
Dios nada 1103 manda sin ulilidad ni necesidad
nuestra, de olro modo ohraria por capricho y sin § IX.
razón ; podria prohibir mañana io que manda hoy;
castigar á uno y recompensar á otro por la misma ac­ tercera OBJECION.— Todas las pruebas de hrrlio no

ción. No manda mas que virtudes, nunca exigirá, están u l alcance de todos los hombre».
pues , bajo la pena de condenación una práctica que
en sí misma no sea mejor que olra ; esto no serviría Aun cuando Dios diese una reve'aeion, no podria
mas que para dar pretesto á los entusiastas de esta­ revestirla de pruebas lan sensibles y generales, para
blecer leyes á su gusto, é imprimir á usos supérlluos que estuviese al alcance de todos los hombres. Aun
el sello de la divinidad. La religión , sin duda , con­ suponiendo verdadera la religion cristiana, es muy
siste en i nitar las perfecciones de Dios ¿y qué perfec­ limitado el número de sectarios para que Dios obrase
ción podemos imitar cumpliendo cosas indiferentes y cosas lan grandes en favor de Un corto número de
leyes arbitrarias '? individuos.
Wespitesla. Deberían empezar los deislas por pro­ Respuesta. Nuevo triunfo para los aleos. Si Dios,
bar Ires cosas; que Dios debe darnos razón de sus dicen , exigiese del hombre una religion cualquiera,
leyes; que no es un acto de virtud el obedecerle, que le hubiera dado las pruebas de su propia existencia y
la revelación ha mandado cosas enteramente inútiles. de los deberes de la ley nalural lan sensibles, lan
Es imposible sin el dogma de la creación el demos­ manifiestas, tan generales, que ninguna nación ni
trar rigurosamente la unidad y la espiritualidad de ningún individuo podria desconocerlas ; no lo ha he­
Dios ; luego esle dogma y la ley del sábado estable­ cho ¿Cs creíble que Dios hiciese una obra tan grande
cida para conservar su memoria , no eran inútiles. como es la naluraleza entera , para un ser tan mise­
Citándose consideran el número de homicidios que rable como el hombre que le sirve y obedece lan
se cometen en las naciones bárbaras , la brutalidad mal, ele.? Cuando hayan contestado los deislas á esla
que les hace beber la sangre de los animales vivos ó ol>j<*cion , no tendremos ddkullad en responder á la
muertos, la facilidad de derramar la sangre humana, suya.
cuando 110 habia leyes civiles ni civilización; se con­ Cuando es manifiesto un hecho y está á la visla dei
cibe que la prohibición de comer la sangre era úti­ universo entero, e§ absurdo argumentar contra su
lísima en las primeras edades del mundo. Desde el posibilidad. La revelación ha tenido pruebas, pueslo
establecimiento de la sociedad c iv il, el homicidio se que fue conocida por los patriarcas , por los hebreos
hizo menos fácil y común; pudo, pues, Dios dejar de y por los cristianas, lisias pruebas fueron sensibles,
prohibir el uso de la sangre de los animales, sin nin­ pueslo que hicieron impresión en un número de hom­
gun peligro. bres muy ignorantes; y generales porque Iray pocas
Según losdeístas, á un salvage que no adora á Dios, naciones conocidas en las que no haya cristianos, ju­
no se le castigará , pueslo que lo ignora; un hombre dios 6 mahometanos ; eslos úllimos prolesan la uni­
instruido lo s?rá p«resta negligencia, porque conoce dad de Dios, en virtud de la antigua revelación ; y
á Dios; al uno se le absuelve , y al olro se le condena también ciertas, pueslo que se han combatido hace
por el mismo hecho. ¿Por qué no lia de suceder ¡o 18 siglos por enemigos de todas clases, y aun no han
mismo con r<speclo á una ley positiva? Sin duda se podido destruirlas.
abusará de ella, como abusan los deislas del racio­ Es falso que sea inútil la revelación al mayor nú­
cinio. mero de hombres; esle número la conoce eu lodo ó en
Dios manda no solo virtudes, sino todos los me­ parte . lo que es un ausilio para poder conocerla mas
dios que conducen á ellas y que facilitan su práctica. peifeclaincnte. Si un grandísimo número resiste á
i Tindal c. S. 10, ) !, 13 U e5la gracia y se aprovecha mal de ella, eslo no priie—
DE LA RELIGION. m
ba mas que su resistencia á las luces de ia razón; tural de la revelada y tratando separadamente á una
una de estas infidelidades produce la olra. y otra, hayan dado sin saberlo armas á les deistas.
Aun cuando la revelación no hubiese salvado mas Aunque 110 entendiesen las palabras en el mismo sen­
queá un millón de hombres desde el principio del lido , conlra su intención han dado lugar á un equi­
mundo, también seria ridículo el argumento de Sos voco de que sus adversarios uo han dejado de abosar.
deístas. Aprecian lan poco la felicidad eterna, que Es indispensable descubrir y establecer por principio
la salvación de nn millón de hombres les parece un incontestable que no ha podido haber mas religión
objeto indigno de ocupar la divinidad. Diríase al oír­ naiural verdadera que la religión revelada.
los , qne Dios necesitó hacer grandes esfuerzos, agoló Cuando se supone, como hacen los deislas , que el
los recursos de s» poder, y alteró su propia felici­ hombre no debe á Dios mas culloque el que le inspira su
dad , para dar y establecer la revelación. Habló y to­ razón, se debe concluir que si esla nada le dice , nada
do fue hecho; solo un aclo de su voluntad lo hizo todo debe hacer, que si ignora la existencia de Dios y !¡i
en el orden de la gracia , como en la crearon de la obligación de darle un culto, su religión natural es el
naluraleza. Se hurló y se burla lodavia de la resis­ aleismo negativo ; que ri por una educación preocu
tencia de los incrédulos sirven, sin saberlo, alcuro- pada que equivale á la ignorancia , la religión falsa
plimienlo de sus designios. en que ha sido educado le parece razonable, puedo
En realidad poco ñas importa penetrar estos de­ atenerse á ella cotí toda seguridad ; que está dispen­
signios en toda sn ostensión ; el saber cuántos, hom­ sado de informarse de si hay ó no hay otras en el
bres se salvan ó se condenan ; cómo se conduce Dios mundo.
para justificar con todis su bondad, su sabiduría y Aun cuando se le anunciase olra religión, en pare-
su justicia , diriéndonos nuestra conciencia que estas ciéndole menos razonable que la suya , en viendo en
perfecciones singularmente se. manifiestan en nosolros. ella dogmas que no comprende, preceptos cuya ne­
¿Estaremos menos reconocidos á la Providencia divi­ cesidad y uliltdad no conoce , puede y debe dese­
na , porque nos traía mas favorablemente que á oíros charla.
muchos? ¿Uehusaretnos nuestra salvación porque Dios Como las opiniones, las leyes, las costumbres á
parece que no la pone suficientemente al a !'anee de que el hombre eslá acostumbrado desde la infancia le
todos? Él resultado del argumento de los deístas se parecen siempre las mas conformesá la razón, es cla­
reduce á decir: Pueslo que hay tanlos perversos en ro que el deismo, es la apología completa de todos
el mundo, yo también quiero serlo; y puesto que los errores y de lodos los crímenes que han llegado á
hay laníos que uo se salvarán, yo tampoco quiero ser costumbre enlre los pueblos bárbaros. Pregúnte­
salvarme. seles á lodos; nunca les ha ocurrido que su creencia y
Gimo ta Sagrada Escritura nos enseña que Dios sus costumbres fuesen opuestas á la razón , aunque
quiere salvar á todos los hombres y conducirlos al verdaderamente sean contrariasen algunas cosas á la
conocimiento de la verdad 1, es evidente que todos ley naiural. Hasta que se consiga demostrárselo están
los qu® no se salvan , se condenan por culpa suya. bien fundados en perseverar enella.
No vemos por qué las naciones cristianas tienen
ARTÍCULO IV. esle privilegio menos que los pueblos bárbaros y por
qué los deislas declaman con preferencia contra nos­
LA K K L Iü lO * >ATCRAL DE LOS D EIST A S KS I X S líT t M i otros. Nos parece muy racional seguir las lecciones de
Alt. V VEH.XICIOSO. nuestros padres y maestros como lo hacen eslos pue­
blos groseros, y presumir qne nuestros profesores en
la fé tuvieron por lo menos tan buen sentido como los
deistas. Aun es mas racional dar fé á los enviados de
liste íiífeniíz aprueba toda religión verdadera ó falsa. Dios cuando prueban su misión. El culto que damos
á Dios es, pues, el qu: nos dicta la raion. En este
F-ste articulo no es mas que una consecuencia ma­ sentido nuestra religión es tan naiural romo la de ios
nifiesta de lo que hemos dicho y probado en los an­ deislas; obedecemosá nuestra razón lo mismo que
teriores- Si et nombre de Religión natural se impuso elíos, ¿Cómo tos deistas, tan indulgentes con respecto
desde luego á los que no comprendían el sentido que á las religiones mas absurdas, se han sublevado con­
le daban los deislas, tiempo es d^ deshacer esta ilu­ tra la nuestra?
sión. En el fondo no es mas que un sistema de irreli­
gión muy mal discurrido; consiste en no ser crMiano §• H-
y en no saber ¡o que se debe ó no creer. Es sensible l.'stf sistema autoriza la irreligión.
que los mismos leótugos, distinguiendo la religión na
i J. Tim. c. s. » ( Según ellos, para qne nna religión sea untura! esne-
m t r a.TADO
cesario que provenga de la razón abandonada á sí Un aleo jura que su razón, lejos de mostrarlas ver­
misma. Pero ya hemos observado que aun cuando un dades que parecen evidentes á un deísta, le demuestra
salvage no hubiere recibido mas lecciones que lasque lo contrario. Los deístas armadossiempre con demos­
pudiese lomar de los animales, su razón noeslá va aban­ traciones ¿han convertido muchos ateos? Al contrario,
donada ási uiisma; á lo menos aprende por la imita­ han dado orijen á su existencia.
ción. Si lo han enseñado los padres, ú otros hombres, Dirán que los ateos, los turcos, los cristianos, etc. son
lie aqui un ausilioesterior añadido á su razón. Si esla razonadores de mala le. Hé aqui justamente el argu­
•uz recibida de olra parle no impide que su religión mento que arma á unos conlra otros y que alíla la es­
sea natural; ¿en qué senlido la religión que nos lian pada de los perseguidores, etc.; pero con tal que un
legado nuestros padres, nuestros maestros y pastores hombre no sea cristiano, poco importa á los deístas
no es ya natural? que sea ateo ó creyente,
Seguramente la razón de los deístas, como la nuestra,
no ha eslado abandonada á sí misma. Instruidos co­
mo nosolros desde su infancia, ilustrados por los auxi­ §■ IH.
lios naturales y sohrenaiurales de ona sociedad cris­
Este sistema no satisface á ninguna dificultad.
tiana fueron también enseñados por filósofos de todas
las sedas, sobre todo, por los socinianosy por los deístas
De todos estos delirios de los deístas se deduce: 1.°
ingleses. Ellos no han inventado ninguna prueba, nin­
que su pretendida religion natural, noes mas que
gún raciocinio, ni ninguna nueva reflexión. No es fácil
una irreligión disfrazada y la tolerancia de lodas las
concebir, cómo su religión, que es el resultado de tan­
opiniones, esceplo la verdadera. Por una manifiesta
tos plagios, es mas natural que la nuestra.
inconsecuencia, usando de indulgencia con las falsas
¿Entienden ellos por religion natural la que no pro­
religiones, los deístas han declarado la guerra a la úni­
viene de una revelación? En esle sentido todas las re­
ca verdadera, á la revelación continuada desde la
ligiones falsas son otras tantas religiones naturales;
creación hasta nosolros. Conocieron que la única pro­
lodas han sido forjadas por un abuso muy grosero,
bada y que se halla en eslado de sostenerse es esta; y
pero también muy natural á la facultad de racioci -
que el cristianismo que es el último eslabón de la ca­
nar. Ya lo hemos probado. Aun cuando el hombre fue­
dena, es indestructible; así lodos los tiros qne han lan­
se cien veces mas idólatra de la razón, sin duda que
zado contra él han caido sobre ellos.
vale mas para él recibir la verdad por revelación, que
el error por el discurso. 2.® Que el deísmo se muestra débil á lodos los ar­
Si los deístas dicen, que su religion es naiural por­ gumentos que se han hecho á las religiones reveladas;
este punto se ha probado suficientemente.
que se hallan en eslado de demostrar todos los artícu­
los de su creencia y tod is los preceptos de su moral, lo 3.° La mayor dificultad conlra la revelación es la
concedemos. Las lees cuartas parles del género huma­ misma que hacen los aleos conlra la Providencia. Si
no, no se hallan en estado de demostrarse nada; son era necesario el cristianismo, porqué esperó Dios cua­
tro mil anos? ¿porqué no se ha anuncido al mismo
pues incapaces de tener ninguna religion; enlre los ra­
tiempo á lodos los pueblos? ¿porqué no han lenido to­
zonadores debe haber tantas religiones como cabezas.
dos los hombres los mismos ausilios para abrazarlo?
Para que la religión de nn deisla pudiese ser natural
¿Si era úlil la ley de Moisés, por qué se dió solo á los
<eria necesario que yo tuviese exactamente el mismo
judio»? sí Dios se reveló á los patriarcas; ¿por qué de­
grado de razón, de inteligencia y de capacidad nalu­
jó que se extinguiese tan pronto aquella luz? Son in-
ral ó adquirida que él. Si lengo mas que él, puedo co­
terminables lodas estas cuestiones.
nocer verdades que él no ve. Le está demostrado, dice,
que dios nada puede revelar. A mí me está demostrado Replican los ateos; si Dios quiete bien á lodos los
qne Dios puede; que lo ha hecho, que cuando habla se hombres ¿por qué nacen unos estúpidos, mal organi­
le debe creer; creyéndole, obra tan consecuente y na­ zados, con malas intenciones, cuando oíros tienen tá­
turalmente como un deista que no cree; mi creencia lenlo é inclinación á la virtud? ¿Por qué deja á cier­
es lan natural como su incredulidad. tos pueblos en la barbarie, cnando da á otros medios
Todo entusiasta sostiene que sus opiniones están de civilizarse y de instruirse, etc.? Todo se reduce á
demostradas; lo que se necesita saber es, si nosotros, preguntar por qué Dios no hace á todos los hombres
mas bien que un deisla, nos entregamos al entusiamo. felices y perfectos. Esla es la cuestión del origen del
L'n turco sostiene que el mahometismo le eslá demos­ mal que hemos discutido en su lugar. Nueva prueba
trado; si no puede dispuiar conlra la conciencia de un de que el deismo conduce directamente al ateismo.
deísta, éste tampoco tiene derecho para reclamar ron-
ira la conciencia de un turco: es, pues, inútil srgu-
pientnr contra lo que sea.
DE LA RELIGION. 4-55
§• i v . que conoce todos sus deberes naturales es de peor
condicion que el que los ignora por estupidez.
primkha objecios.— Los únicos deberes naturales La mayor felicidad del hombre, es sin duda, el te­
contribuyen al bien de todos. ner un conocimiento perfectode todos sus deberes, de
los motivos y aasilíos |»de rosos para cumplirlos, de
Dios no exige desús c.riatu ras mas que lo que contri­ las fuertes barreras contra el abuso de su libertad; lal
buye á su bien; ahora bien, solo los deberes de la ley es la suerte de un cristiano, comparada con la de un
natural contribuyen al bien de lodos; aquellos mis­ pagano ó la de uu salvaje. Es otro absurdo el preten­
inos que los quebrantan, desean que se observen por der que ias leyes que prohíben el mal, son una tenta­
los demás hombres; no sucede lo mismo con los precep­ ción que nos inclina á él , sobre lodo, cuando Dios da
tos positivos. No Sf debe, pues, insistir en lo que exige gracias pata observarlas.
la gloria de Dios; su única gloria es el hacer bien á sus No hay necesidad de probamos; pero nosotros mis­
criaturas1. mos necesitamos ponernos i prueba para ser juzga­
Respuesta. Es falso que los deberes impuestos por dos por nuestra conciencia, para elevarnos á actos
la revelación no sean útiles á todos. Las leyes positi­ heroicos de virtud, que no exije la ley natural, y que
vas (pie nO' ba ¡Aculeado, son las que han hecho re­ sin embargo son útilísimos á la sociedad. Parece que
formaren todas ias naciones los abusos contrarios á la temen los deistas que el hombre sea demasiado ins­
ley natural. No tienen los deistas mas que comparar el truido y demasiado virtuoso, ó que Dios no liene con
estado de las naciones cristianas con el de los pueblos qué recompensarlo; pero los que tanto temen las obras
infieles, y decirnos de dónde proviene esla diferencia. de supererogación eslan muy esptieslos á que les fal­
No tomaremos por jueces de la importancia de las le lo necesario.
leyes naturales á los insensatos que las quebranlan.
L'n disoluto querría que sus semejantes fuesen tan de­ § VI.
pravados romo él; una muger impúdica desearía que
uo hubiese una sola esposa hoiissla; los malhechores TF.ncEU.i o b je cio n — L a revelación tío fts producido
buscan cómplices; los ateos trabajan en hacer prosé­ maaqur males.
litos para disminuir su vergüenza y sus remordimien­
tos. Por el contrario, un incrédulo que quebranta to­ La revelación, lejos de hacer ningún bien, no ha
dos los deberes positivos de religión, le gustaría muv producido mas que mal; los hombres ni son menos
pocoque su muger, sus hijos; y sus criados pensasen y malos ni corrompidos que antignamen te; ocupados en
obrasen como él. Sin hacer mención de la gloria de supérfluas observancias, se adhieren menos á los de-
Dios y de la pureza de su cullo, está probada la nece- teres esenciales; cuanto mas viciosos son , tanto mas
>idad de la revelación por las necesidades del hombre. ponen su confianza en las prácticas esletiores para
calmar sus remordimientos. Uno que roba sin escrú­
§ .V . pulo no querría fallar á la abslinencia, ni á la celebra­
ción de una tiesta; se lisonjea de espiar lodos los crí­
segiíkda objeciox .— Bajo la revelación nuestra con­ menes con el celo por la ortodoxia; paganos, judios,
dición seria peor que de otro modo. mahometanos, y erigíanos lodos son culpables de es­
le defecto ; pero sobre todo domina en la Iglesia ro­
Si la revelación nos impone leyes arbitrarias, un mana. En todas las parles donde hay mas supersti­
cristiano es de peor condición que los que han vivido ción, hay: menos religión
bajo la ley natural; despues de haber observado fiel­ Kfipuwíd. Según esta bella <speculaciou , todas
mente estos, podria condenársele lodavia por no ha­ las sectas que han sacudido el yugo de la Iglesia ro­
ber cumplido las leves positivas. Dios no necesita po­ mana , deben practicar muchas mas virtudes que nos­
ner á prueba nuestra obediencia, y no hay mejor otros ; las naciones bárbaras que no han oido nunca
prueba que la ley natural. Forzar sin razón nuestra hablar de reve'acion , deben observar la ley natural
libertad, eslo seria tentarnosé inclinarnos al mal. infinitamente mejor que nosotros; y los incrédulos se­
Dios no tiene mas necesidad de pro­ parados de loda ley supérllua, deben ser modelos de
barnos por la ley natural que por leyes positivas; ¿se virtudes morales y civiles. ¿Haremos un acto cié fé en
deduce de e;lo que no nos impone ninguna lev'? Se estas tres suposiciones, á pesar de la esperiencia?
necesita tener el corazon enteramente depravado pa­ En nuestra tercera parte, vengaremos á la revela­
ra considerar á las leyes de Dios como una desventaja ción con un paralelo exacto enlre el estado y las cos­
para nosotros, como trabas odiosas; se deducirá que tumbres de las naciones cristianas, y lasuerlede bis
• Tindal c. 2. 3. 5, etc.
naciones infieles antiguas y modernas.
I Tindal c, 10. 11, 13, etc - 1 Tindal, c, I I y 14,
ÍíS6 TRATADO
t Sin recurrir á prácticas esteriores, hallan los mal­ Con la misma revelación estamos persuadidos que
hechores incrédulos el secreto para calmar sus re­ el bien de la so iedad es la ley suprema ; que Dios
mordí míenlos á menos costa; no vemos lo que la vir­ no ha mandado nunca nada que fuese contrario á
tud y ¡a religión pueden ganar en ello. Aun cuando el ella; que la salvación del hombre va unida al cumpli­
ladrón que pisotea las leyes de la justicia, violase tam­ miento de sus deberes, como al de sos obligaciones;
bién las de la religión, cuando se hiciese ateo, repara­ que nadie puede ser buen cristiano sin ser ciudadano
ría sus injusticias? Mientras él conserve la fé conserva virtuoso; separar estos dos deberes es destruir el uno
un ausilio para su conversión. con el otro. El bien de la sociedad mal entendido, ins­
Si en alguna ocasion hubo un hombre tan insensa­ piró Iasleyes mas absurdas y las acciones masinjuslas;
to que creyese que el celo por la ordoxía borra todos la muerte de los niños, la prostitución, la poligamia,
los crímenes; esta locura le seria común con la de los el divorcio, la esclavitud, las disensiones nacionales,
incrédulos que creen espiar sus calumnias, sus sarcas­ la guerra, las usurpaciones, etc.
mos, y su* furores conlra los sectarios de la revelación, Es falso que dejen de obrar los motivos naturales
por un pretendido celo porel bien de la humanidad. bajo el influjo de las nociones reveladas; la religión
Donde hay mas superstición hay menos religion, no nos manda resistirlos, sino cuando nos inclinan al
¿será por esceso de superstición el haber llegado á ser crimen. Cuando la amistad engendra parcialidad, la
aleos los deislas? Cuando los griegos y los romanos compasion hace perdonar á los culpables, los vínculos
dejaron de ser supersticiosos, se hicieron epicúreos; de la sangre ciegan á los qne reparten las gracias, el
sabemos los maravillosos efectos que produjo esta con­ patriotismo inspira unapolílícainjusta, y la emulación
versión. degenera en envidia, etc. lodos estos afectos naturales
son otros tantos obstáculos para la virlud. No es cier­
§• V il.
to que el olvido de las virtudes morales provenga
cuarta o b je c io n .— La revelación ha enervado ta délas nociones religiosas; trae su origen de las pa­
moral. siones naturales al hombre, de la tendencia que le in­
clina á preferir su interés particular al bien pú -
Los sectarios de la revelación no pueden tomar me­ blico.
jor partido para desacreditar lodas las virtudes mo­
rales, que hacer considerar las de los paganos como §■ V III.
pecados brillantes, splendida peccata, por que no se
fundaban en nociones reveladas. En lanío que el hom­ revelación hace al hombre into­
q u i s t a 0 iu e C i0 N .= £ a
bre esla persuadido que el bien de la sociedad es la lerante y cruel.
ley suprema, que Dios no manda nadaque no pueda
contribuirá ello, se ioclina de mejor gana por moti­ Las revelaciones y los dogmas que estas enseñan
vos naturales ; cuando cree que su salvación va uni­ hacen al hombre orgulloso, intolerante y cruel; en vez
da á olra cosa, prefiere los medios al fin. A este fal­ de establecer la paz sobre la lierra , introducen en
so principio somos deudores del olvido de las virtudes ella la espada y ei fuego. Un pueblo que se cree mas'
moralesy de los desórdenes de todo género *. favorecido de Dios que lo« demas, los toma aversión,
Respuesta. La verdadera razón por la que se han los desprecia, los condena sin misericordia, los tiene
mirado algunas bellas acciones de los paganos como como enemigos de su Dios, y se cree dispensado para
pecados brillantes, es porque procedían ó del mo­ con ellos de los deberes de la humanidad. 3
tivo de la vanagloria, ó de un patriotismo ciego é Respuesta. Una buena prueba de que no es la re­
injusto, que en el fondo no era mas que una loca velación la que inspira la intolerancia, es que los deis-
ambición y un odio declarado conlra lodas las demás tas son mas intolerantes que nosotros.» El que com­
naciones ; los mismos filósofos lo han observado con bate, dice el autor del Emilio, los dogmas de la reli­
respecto á los romanos. Pero la Iglesia condenó á gión natural, sin duda alguna merece castigo; es el
aquellos teólogos que euseñaron que lodas las ac­ pert urbador del orden y el enemigo de la sociedad *•
ciones de los infieles eran pecados, y que eran vicios Si alguno despues de haber reconocido públiramenle
todas las virtudes de los filósofos. Prueba S. Agustín estos dogmas, se condnee como si no los creyese, cas­
conlra los pelagianos, con testos espresos de la Sagra­ tigúesele con la muerte; ha cometido el mayor de los
da Escritura, que Dios por su gracia inspiro muchas crímenes, pues ha mentido delantede las leyes 5.»
veces á los paganos buenas obras'2. Ahora bien, nosolros nunca liemos opinado que se
1 Tindal c. 11. p. 135, y sig. castigue á los incrédulos con la muerte. lié aquí un
t I.. do Grutia Clu isli. ’c. l í , n. ÍS.; 1. 4. contra duas
fcpis. Pelag. c. 6. n. 13.; Epist, 93 ad \ ¡ncent. Kogat. n. 9. ? Emilio tom. 3. p. l í i ; —Tindal c. 1?. p. 17*.
in. Ps. 6H, Sm n . í. n, op. iniperfpct. 1. 8. p. 1U v h Em ilio tom. 3 n. 87.
161. 1 • Contrato social, I. 4.c. 8.
DE LA RELIGION'. V57
deísta declarado, perseguidor infame, devoto, antro- ! dos á los judios están concebidos en términos lan ab­
pófago 1para lodos los ateos del mundo. ¿Qué res- : solutos como los del Evangelio, sin embargo fueron
ponderé cuando le dirijan sus mismas palabras? «El 1abrogados. Los apóstoles creian próximo el fin det
que quiera sujetarnos á sus opiniones particulares mundo, luego no pretendieron establecer leyes para
llega al mismo punió por opuesto camino ; por esta­ un gran número de siglos i.
blecer el órden á su modo, altera la paz. En su te­ Heípticjía. Los incrédulos, consultando la razón
merario orgullo su hace el intérprete de la divinidad, creen que ¡as leyes que prohíben el divorcio, la pros­
eiige en su nombre los bomenages y respetos, se ha­ titución, el infanticidio, etc. son leyes locales, pasa­
ce Dios, en cuanto le es posible, sustituyéndole; debería deras, relativas, y no leyes naturales, generales, ini­
castigársete como sacrilego, aun cuando no se le casti­ mitables ; hemos prohado lo contrario. Si Dios les
gase como intolerante abandonase sos leyes positivas, aun las perfecciona­
Hemos manifestado que la intolerancia no eslá rían ellos mas. Pregúntese a las naciones bárbaras;
mas adherida á ia religión que á cualquiera otra opi­ si no tienen leyes bien absurdas, y sostienen que son
nion que interese el bien público. Si un incrédulo es­ conformes á ia lazon; y este es el oráculo infalible que
cita nuestro aborrecimiento con su doctrina, no es por siempre se debe consultar!
que ataque nuestra salvación que no depende de él, Nosotros decimos que no hay entre los ritos y usos
es por que altera nuestro reposo. El funda su tienes- prescritos por el Evangelio uno que pueda ser perni­
lar en !a irreligión , nosolros fundamos e! nuestro cioso, ni necesila reformarse; á lesdeislas toca el pro-
en la fé; cuando nos prescribí la tolerancia es como bar lo contrario. Jesucristo dió sus leyes para lodo el
si ríos dijese: permitid que todo razonador ¡legue á universo: Instruid á todas Iús tuiciones y enseñadlas á
probaros que sois un insensato. observar todo lo que os he mandado, para siempre , y
Antes de conocer la revelación, los pueblos se per­ hasta la consumación de los siglos'2. En cuantoá las le.
siguieron á sangre y fuego; cuanto menos conoeimien- ves de disciplina pueden variar; prro Jesucristo dió á
lo leiiian de Dio?, lanío mas ejercieron el pillage. El su Iglesia, \ noá los filósofos, misión y autoridad para
orgullo, ias preveadunes nacionales, la ambición, el eslo.
interés mal entendido, la falsa política, y el espíritu Es falso que las leyes ceremoniales de Moisís estu-
inquieto y devastador son tan antiguos como los hom­ hiesen concebidas en términos lan generales y abso­
bres; se habrían corregido por la religión, si hubie­ lutos cornos las del Evangelio; en su lugar proba­
ra podido ser. Es una locura atribuirla los vicios que remos lo contrario. Aun cuando asi fuese. Dios no
prohibe. las abrogó sin habernos adverlido de ello por las ins-
trucciones de Jesucristo. También es falsoqne losapós-
8-ix. toles creyesen y anunciasen el fin del mundo como
próximo; suponiéndolo asi, siempre se deduciría que
s e s t a o b je c ió n .— T odos los ritos pueden llegar ú ser ¡as leyes que establecieron deben durar hasta el fin
perjudiciales. del mundo, y asi lo sostenemos nosotros.
§. X.
Dios no puede mandar siempre ritos y usos que
S é p tim a O B J E C I O N . Escritura puede inducirá
con el tiempo puedan llegar á ser perjudiciales; aten­
dida la variedad de climas, de costumbres, de acon­ error.
tecimientos, nada puede ordenarse que en lo sucesivo Una revelación escrita no puede servirnos de re­
no pueda llegar á ser pernicioso , á no ser que los gla; los mismos preceptos del Evangelio no» induci­
hombres no tengan libertad para consultar la razón rían á error, sino tuviésemos el ausilio de la ley na­
y atenerse á lo que ella les diga. Nada pues puede or­
tural para entender su verdadero sentido; los cuá­
denarse para siempre sino los deberes naturales.
queros que los entienden literalmente son visionarios;
La ley natural quiere que Dios sea adorado en pú­ luego la razón y no la revelación es nuestra regla
blico v de un modo conveniente, pero deja á los hom­
principal. Flacco lliríco ha dado cincuenta y una razone,
bres la libertad de determinar el modo segun las cir­
de la obscuridad de las Escrituras, ¿pudo Dios tendernos
cunstancias ; suponer lo contrario es dar á ciertos semejante lazo, no dándonos olra regla de fé? El bien
hombres un protesto para hacer leyes á su gusto y común, la naluraleza de las cosas, el buen srnlído cons*
Segun su interés. (¡luyen la regla suprema que,debe decidir del senlido
Un mandato positivo puede haberse abrogado ó de la revelación, y guiarnos como si no la hubiese 5.
'Kiiado; no nos loca á nosotros saber todo esto, ni
concordar la Biblia consigo misma. Los preceptos da- 1 Tindal. 9 ,10 y sig.-Morgon, Moral filos. t, J , p. ios.
t Wat. i . SS. y. 19
t La Sensatez §. 1S5. 3 Tindal, c. 3, 5, l í , 13;—Em ilio t. 3, p. 131. ISO; Carta
í Emilio—lom. *. p. ss. a M. dfi Bcaumont, p. 7 .
Í58 TRA TADO
Rfí/>u«sfo. En esto los deislas combalen en favor §• XI.
de la Iglesia romana, conlra los proleslanles, que no o c t a v a o b je c io m .— Ninguna inspiración es infalible
quieren mas regla, ni guia q"e U Escritura; á eslos ni impecable.
loca el responderles. I a objecion prueba perfecta­
mente que sino tuviésemos ni razón ni buen senlido Para creer en una revelación , era necesario que los
los libros estarían demás; eslo es tan cierto que su­ que la publicaron fuesen infaliblcsé impoca bles; los; ins­
cedería lo mismo con cualquiera olra instrucción. Se pirados nunca tuvieron esle privilegio. Los apóslol^s
sostendrá seriamente que el Chou-King 110 puede estuvieron sujetos á las flaquezas humanas; con mu­
instuirnos de la religión de los chinos: el Zend-Aves- cha mas razón, lo estarán sus sucesores. Si creyeron
la de la de los parsis; los Bedangs ó Shaslers de la que algunas opiniones eran necesarias para lasalva-
creencia de los indios, sobre lodo cuando se compa­ cion, debieron en conciencia creerse obligados á inlro-
ran eslos libros con la práctica, usos y actuales opi­ ducirlas en lodas parles. No hay falsedades, ni mentiras,
niones de eslas naciones? Seguramente que estos li­ ni engaño que no sean permitidos para conducir á lo*
bros no han sido mas fáciles de entender ni traducir pueblos de grado ó por fuerza al paraíso. Asi han
que el antiguo y nuevo Testamento. obrado los que suplantaran libros falsos y dirigieron
Si leyese, un pagano cn Moisés; En el principio crió formularios; pusieron su propia palabra en lugar de
Dios el cielo y la tierra, podria confundir el sentido la de Dios; ¡as maldiciones pronunciadas conlra los
con el del testo de Ilesiodo: En el principio el cielo y la falsarios no pueden atemorizará eslas gentes.
tierra salieron del vacio y del cno«? No se ha engañado ¿A qué no estarían espuestos los legos, si su salva­
en ellos el retórico l.ongino. Aun cuando hubiese duda ción dependiese de la buena fé de los eclesiásticos?
en ello, acostumbrado uncristiano á decir; Creo en Dios Los primeros tienen inlerés en conservar pura su re­
Padre todopoderoso, creador del cielo y d¿ la tierra i ligion ; los segundos en corromperla; lodos los erro­
instruido por olro lado en la creencia de ia sociedad res se han invenladopara utilidad del clero. Una pre­
crisliana, na vacilará en el sentido de las palabras tendida misión qne no propende mas que á hacer
del Génesis. ¿Qué se deduce de esto** que ni la Escri­ mal, no puede probarse con ningún milagro.1
tura sola, ni la autoridad dr* la Iglesia, ni la razón, Respuesta. Gracias á la razón infalibleé impeca­
son las que nos guian, sino lodas tres. ble de los deislas, todos los que han predicado la re­
Viéndome obligado á caminar en un país que me velación , pastores, doctores, apóstoles, fueron im­
es desconocido, voi con un mapa en la mano; mas postores y falsarios: Jesucristo es cómplice de esto,
para mayor seguridad tomo un guia. El mapa es la por haber confiado su Evangelio á los hombres mas
escuela, mi guia la Iglesia, y mis ojos son mi razón. malos del mundo. Los herejes se han limitado á
¿Cuál es mi regla? Las tres, cada una á su modo. Si­ calumniar á los pastores; los deistas se han lanzado
no tuviese ojos, seria inútil el mapa, y seria necesa­ sobre los apóstoles; los aieos blasfeman conlra Jesu­
rio que el guia me condujese por la mano; en esle cristo. Asi han ido en aumento la impiedad y la de­
caso se hallan los ignorantes con respecto á la Escri­ mencia.
tura. Si 110 tuviese mapa, no vería por qué el guia tue Afortunadamente son refutados por sus propios au­
lucia caminar á derecha ó á izquierda, ni á dónde tores. Hace dos siglos que los protestantes, lo* soci-
se dirigía el camino. Si no tuviese guia, por mas que maiios, los deislas gritan que el Evangelio no dica
hiciese para orientarme, podria lomar un camino por una palabra de lodos los dogmas útiles á los sacer­
olro; en un terreno escabroso ó cubierto , el aspeclo dotes ; que eslas son cosas forjadas en los siglos pos­
del suelo es muy diferente del del papel. teriores , en las que nunca pensaron Jesucristo ni
En la rula encuentro dos doctores, uno protestante los apóstoles. No puede confundirse mejor una ca­
y olro dcista; el primero sosliene que con el mapa y lumnia que con su propia contradicción. Da observa­
mis ojos, 110 necesito de guia; el otro que el mapa es do Uubhes, que si los eclesiásticos hubiesen querido
defectuoso, que 110 debo fiarme mas que en mis ojos; falsificar el nuevo Testamento, hubieran insertado en
los dos dicen que mi guia es un ignorante ó un picaro. él testos mas favorables a sus ideas y pretensiones
Déjolos disputar y sigo mi camino. hubieran borrado los pasajes que condenan el orgullo,
Segun los deislas, Jesucristo hablaba en parábolas, el interés, la ambición.
para que no se le entendiese. Esle para es invención A no ser que tuviesen el espirilu enagenado, no
suva. Despues de haber falsificado cien pasages y tor­ pudieron creer una opinion necesaria para la salva­
cido el senlido de losdemas, acusan á los sacerdotes ción, sino estaba revelada, y si ellos mismos la ha­
de corromper las Escrituras. ¡Qné hombres y qué bían forjado.
doctores! 1 Tindal c. 5, 9, 11, 13;—Em ilio t. 3. p. 130 141, Carla t>
M. de Beaumont p. 74 y 1Í2.—Morgaut, t. 1. p. 93 toi»"
p. 87. etc.
2 Loviathan. tercera parte, c. 3
DE LA Ll£ L I C I O N . io 9
Cuando se cómbale la fé con un dogma especulati­ argumentos que hacen á esla recaen evidentemente
vo, que no atenía á los privilegios ni pretensiones sobre aquella.
del clero; ¿ quién mete mas ruido? ¿los legos o los Segun ellos la religion natural es universal; obliga
sacerdotes? Por un lado los incrédulos no cesan de generalmente á lodos los hombres, mas segun el co­
ponderar el genio inquieto, tenebroso, y sospechoso nocimiento que tienen ó pueden tener de ella; la re­
de los sacerdotes conlra las alarmas que esparcen ligion revelada se hizo del mismo modo para lodos
por la mas leve apariencia de alentado ccnlra la fé; los hombres, y les obliga en proporcion de los medios
por olro les acusan de haberla alterado ellos mismos. que tienen para conocerla. Sí puede escusarlos la
Asi qne, los sacerdotes han variado de naturaleza; ignorancia invencible cuando violan las leyes revela­
antaño falsificadores y ahora furiosos á la menor sos­ das, no los disculpará menos cuando quebraban las
pecha de falsificación. naturales; mas solo Dios puede juzgar hash qué pun­
¿Aun citando fuesen cien veces mas impostores, se to es invencible é involuntaria la ignorancia en am­
atreverían á ínlenlar ninguna? Rodeados de enemi­ bos casos.
gos alenlos y envidiosos, de los protestantes, de los La religion natural, continúan los deístas, está fun­
sodníanos, de los deislas y de los aleos ¿podrían dada en la naturaleza de Dios y en la del homhre; la
aventurar un hecho ó un instrumento falso, sin que mismo sucede con la revelación. E l hombre ignorante
bien pronlo se les cubriera de oprobio? Desde el na - y «jeto á extraviarse, necesita instrucción : Dios,
cimiento del cristianismo, han eslado en la misma bueno y misericordioso, se dignó concedérsela; lodos
posición. Siempre ha habido cism¡*í, herejías, disen­ los que no han sido dóciles á ella han caído en el er­
siones, disputas; nuestros adversarios triunfan por ror y arrastrado á su posteridad. Un ser sujeto á la
esle escándalo. ¡Insensatos! noven que Dios se vale ignorancia, á la tiranía de las pasiones, y al peligro
de él para imposibilitar la alteración del depósito de de extraviarse por sus propios razonamientos ó por los
la fé, su propia malignidad, ellos mismos son los que de olro, necesita del ausilio de Dios y de un guia mas
aseguran al pueblo de la imposibilidad cn qne esta­ seguro que su razón.
mos de. engañarlo. Si es inmutable la religion nalural, porque eslá
Dice Tindal que desde la pretendida reforma, la fundada en la naluraleza de Dios y en la del hombre,
religión de Inglaterra ha variado ires veces en doce la revelación lo es también; Dios la dió para siempre,
años i. Cuando se altera la creencia se puede probar, eslá fundada en su palabra y en su veracidad supre­
y pueden citarse la época y monumentos de esla alte­ ma. Lejos de derogar ningún precepto de la ley na­
ración. Suplicamos á los incrédulos que aleguen las tural, ella es la que los hace conocer y empeña al
pruebas del mismo hecho en la Islesia romana. hombre en su observancia.
¿Cuáles son los autores de todas las falsificaciones? Puesto que la ley natural no tiene por objeto mas
Los herejes predecesores de los deístas. Puesto que qne el bien del hombre, constituye su seguridad, su
estos han heredado loda la bilis de sus antecesores, verdadera libertad y su dicha: la revelación que la
sus armas y soGsmas, aun pueden vindicar lo res- hace conocer mejor, que dá nuevos motivos y mas
lante de su sucesión. abundantes auxilios pira observarla, no liene un fin
diferenle. El deber natural del hombre es hacer lo
§. X II. que Dios le manda, de cualquier modo que le sea in­
timado.
Paralelo entre ta religión natural y la revelación. La ley natural no está al alcance de lodos los hom­
bres sino en cuanlo está intimada por la ra/.on y por
Al menos no nos acusarán de haber disimulado ó la conciencia; mas las dos son casi nulas sin las lec­
debilitado sus objeciones. Comparándolas, hemos tra­ ciones de la educación. En un salvaje están casi en
tado de darlas mas fuerza que la que tienen en sus silencio, y muchas veces depravadas aun en las na­
libros. Casi no hay ninguna que no pueda volverse ciones civilizadas. No es desconocida la revelación
conlra su pretendida religión nalural; asi han dado sinoá los pueblos que la han desechado ó que se hi­
armas á los aleos, y prepararon el camino al mate­ cieron indignos de recibirla por su resistencia á la
rialismo. voz de la razón y de la ley natural. Sí fuesen mas
Aun será mas completa la demoslracion con un dóciles y estuvieran menos corrompidos, Dios tos ¡lu­
paralelo seguido entre lo que llaman los deístas, reli­ minaria; así lo ba prometido, quiere que lodoi te
gión natural y revelada. En vano han querido po­ salven y f/ivjnfi! al conocimiento de la verdad 1.
nerlas en oposición; la primera constituye lo princi­
pal de la segunda, lodos los caracteres que atribuyen
á la una, convienen igualmente á la otra; lodos los
i Tindal, c. 1 J, p. i6 t . 1 Titn. c, í. y. 4
TOXO l. w»
TIUTAUU
5. m i . §. XIV,

I\’o hay ninguna oposicion entre la una y la olra. I.nt mantas rteonseneionet harta lot incrédufa*.

La pretendida oposicion enlre la religión naiural y No puede hacerse ninguna argumento á la revela­
la revelada, no se funda sino en un grosero almso de ción, que no se aplique igualmenteá la pretendida
las palabras, naturaleza y natural. La bondad in­ religión naiural, ó mas bien, que no sea igualmente
finita de Dios y las necesidades del hombre exigian injusto con respecto á laidos. Se dire que lodas las
una revelación; Dios la dió análoga á los varios esta­ revelaciones degradan á ia Divinidad. ¿Pero ha esla­
dos de la naturaleza humana. Puesto que e! primer do nunca mas degradada que enlre los pueblos que
hombre no lenia mas padre que Dios, era natural que no han lenido ó que no tienen todavía ningún conoci­
esle lierno padre le instruyese á él y á $u descf nden- miento de la revelación ? Si dijésemos que en ellos la
cia, y le impusiese deberes proporcionados al grado razón degrada ;í la divinidad; no es ella, responderían
de luz y de conocimienlos que le daba , y á las cir- los deislas, es el hombre que 110 atiende. Convenimos
ecnslancias en que lo colocaba. en ello; pero cree escucharla y lo sostiene asi, cuando
Por el voluntario olvido de aquellas lecciones pre­ no oye mas que ias pasiones; asi la verdadera revela­
ciosas , aumentaron las necesidades naturales de ción nunca degradó á la Divinidad; pero muchas veces
hombre; á pesar de la enormidad de la culpa, era na­ los hombres, aun ilusliados por ella no la oyen como
tural á un Dios infinitamente bueno el compadecerse, tampoco á la razón.
y renovar al menos en un pueblo particular las nocio­ Por confesion de nuestros adversarios, la supersti­
nes primitivas, con lodas las precauciones necesarias ción es un defecto inoculado en la humanidad *; rei­
para prevenir su eslincion. Qun se haya concedido nará mienlras haya espíritus débiles, groseros, igno­
este beneficio puramente gratuito anles ó despues á rantes, y malos razonadores; pero reina mucho me­
una sola nación 6 á muchas, que haya lenido mas ó nos en los pueblos ilustrados por la revelación que
menos resultados; eslo en nada disminuye su precio, en oíros punios; esto es una gran ventaja, pueslo que
ni su necesidad. En lodo io que depende del libre al­ no es posible extirparla enteramente. Las falsas reve­
bedrío del hombre, nada prueba eí resultado conlra laciones son obra suya; es, pues, imprescindible elegir
Dios. Que este beneficio sea naiural ó sobrenatural enlre la verdadera y las falsas. Con solo el imperio de
es cuestión supérflua; si el hombre lo desecha es in­ la razón es tan imposible al hombre eslar esenlo de
grato; si abusa de él, culpable; si trabaja para privar superstición, como de pasiones.
de él á sus semejantes bajo el preleslo de que no la La pereza y no la revelación es la que enerva la
necesitan, es un perverso. moral, esla es mas severa en el Evangelio que en los
Lo que decimos de la segunda revelación aun es escritos de nigun filósofo y legislador. Es natural al
mas cierto con respecto á la tercera. El género hu­
hombre atenerse á loque menos le cuesta; ahora bien,
mano hecho mas sociable, podia recibir instrucciones
las prácticas religiosas son menos penosas que los
mas estensas y sublimes. Hablando con propiedad, no
actos de las virtudes morales. Sin embargo, son nece­
era ya la misma su naturaleza; pervertido por nna
sarias eslas prácticas. Si la religión no prescribiese
depravación general, corrompido por legislaciones
rilos inocenles y laudables, la pretendida razón de los
viciosas, estraviado por una falsa filosofía, necesitaba
supersticiosos, bien pronto los hubiera inventado ri­
de una religión lat como la dió Dios por medio de Je­
dículos y criminales, y si el hombre no conociese nin­
sucristo.
guno, estaría mas libre para entregarse al vicio sin
Pueslo que la razón no es ana facultad igual en lo -
remordimientos y sin rodeos.
d')$ los hombres, qne sn eslension y penetración de­
¿Qué diremos de las divisiones, de las disputas y
penden de !a organización y de la educación; lo que de las antipatías personales ó nacionales? Es la triste
es proporcionado á la capacidad y fuerzas de uno, no
pensión de la humanidad, y de la razón dominada
lo es á la de olro; una verdad demostrable para esle,
por las pasiones. Un ignorante estúpido no disputa
es un misterio incomprensible para aquel; un conoci­
sobre una religión que no conoce el hombre instruido
miento natural para tal individuo no lo es ya para
ó que cree que lo es, quiere parecerlo y dogmatizar;
olro. Es, pues, imposible señalar una regla que deter­ sino es teologo, será filósofo; loque es lodavia peor.
mine con respecto á todos, lo que es natural ó sobre­
Crea ó no crea en ia revelación , admita ó no admita
natural. Los deistas discurren mal, cuando quieren
una religión naiural, disputará y desatinará basta la
decidirlo en general.
consumación de los siglos.
En el fondo, las objeciones que se presenlan contra
la revelación eslrila son las mismas qus se han hecho
1 Tindal, r. 11 |> 151.
DE LA HI UGION. 461
conlra las ciencias y las arles. No son los hombres una Providencia bienhechora ponen por decirlo asi á
orgullosos y camorristas, porque lengan conocimien­ la Divinidad á nueslra vista, y nos dan de ella senti­
to, sino porque son apasionados, frivolos y siempre ni­ mientos invencibles.
ños. En seres de esta clase la razón es una mala guia; Sin esperar que se convenza nueslro entendimiento
nunca se subleva con mas facilidad contra la férula con raciocinios abstractos, nuestro mismo corazon se
del preceptor que cuando mas la necesita. La razón en inclina á adorarla, esla propensión religiosa nos es
un hombre perfecto seria un oráculo; ¿pero lo hay en común con todos los habitantes del mundo; en todas
la tierra ? partes habla la naturaleza de un modo uniforme. La
La religion natural se aprende, tanto por la educa­ nesesidad de esla creencia para la felicidad del hom­
ción, como la religion revelada; ambas nos enseñan bre, para establecer el orden social y político, y pa­
misterios; la naturaleza los liene como la religion. A ra basar la moral, da una nueva fuerza al testimonio
pesar del orgullo filosófico, tenemos necesidad de de la naluraleza entera. Por último, el absurdo de to­
maestros; los que Dios ha destinado para instruirnos, dos los sistemas del ateísmo, la debilidad de los sofis­
valen mucho mas que aquellos con que la increduli­ mas en que eslán fundados, acaban de darnos la con­
dad querría sustituirlos. vicción mas firme de la existencia de Dios. Si cada
una de eslas pruebas basta para persuadir á un espí­
RECAPITULA CIO* V CONCLlSlOX UE LA PRIMERA PARTE.
ritu racional, ¿qué no debe hacer su reunión? Bas­
tante castigado eslá un incrédulo, con el vacío que el
§• I.
ateismo deja en su entendimiento y en su corazon.
La existencia de Dios y sus atributos. De estas mismas pruebas se deducen la unidad de
Dios y sus atribuios. La simplicidad , la inmutabili­
La primera época de la religion que acabamos de dad, ia inmensidad, la infinidad de la naluraleza di­
examinar, no es la de menor importancia ; sirve de vina, su independencia y sn libertad perfecta , son
introducción á las d -mas; pero es la menos agradable consecuencias de la existencia necesaria; el ente que
de recorrer jorque contiene un gran numero ds cues - de nada necesita no puede ser forzado en sus opera­
tiones arbitrarias. Las que debemos IraUren adelan­ ciones, ni por otro, ni por si mismo. La sabiduría, la
te serán mas variadas é históricas; tendremos que bondad, el poder, la justicia, son atributos necesarios
destruir pocos sistemas, pero muchos hechos que ilus­ de la soberana perfección ; el hombre no posee mas
trar. Si el lector ha llegado hasta aqui sin cansar- que la pequeña porcion que Dios quiso darle.
S2 , en lo demas de la obra habrá menos motivo pa­ Ba$ta echar una mirada en el orden fisíco del
ra que se fastidie y disguste. munao y al orden moral de las criaturas inteligentes,
Para presentar á su vista en pocas palabras las y consultar nuestra propia conciencia, para conven­
materias que hemos tratado, las ordenaremos según cernos de la Providencia; aquel que lodo lo ha cria­
el plan que comunmente se sigue . para que pueda do es solo capaz de gobernarlo ; el cuidado del uni­
compararla con el que hemos creído deber preferir; verso no puede coslarle mas que la creación. Si el mal
la cadena de pruebas no será menos fuerte cn uno que que vemos en el mundo echa un velo sobre la con­
en olro. ducta de esta providencia palerr.al, no destruye las
Hay un Dios creador y soberano Señor de todas las demostraciones y prueban su sabiduría y su bondad;
cosas; su existencia eslá demostrada con pruebas de un espíritu recto, un corazon reconocido no se ve
toda clase. Se necesita una primera causa de lodo lo tentado á murmurar contra ella. Las dificultades que
que existe, pueslo que la nada, nada puede producir. los filósofos han querido reunir sobre esta cuestión
La naluraleza contingente de la materia, los cambios son sofismas sutiles, y no raciocinios só idos.
que le sobrevienen, nos convencen que no pudo exis­
tir sino por la creación; un principio eterno y aparen­ §'11-
te le dió el ser. Puesto que le es esencial la inercia,
necesita una \olunlad que la mueva; ¡as leyes que La naturaleza Jel hombre .fundamento tU Inmoral,
sigue en sus movimientos , la vida de que está dotada
en ciertos seres, el pensamienlo propio de algunos, Eslas sublimes nociones de la naturaleza de Dios
prueban que la causa que lodo lo ha producido es sirven para hacernos conocer mejor la del hombre;
inteligente. Una relación manifiesta enlre nuestios dan una fuerza nueva al sentimiento íntimo que nos
órganos y las propiedades de la materia , nuestras habla de la espiritualidad, de la libertad , de la in­
sensaciones que resultan de ella , son evidentemente mortalidad de nueslra alma. Que afecte dudar de ello
un orden establecido por la libre voluntad del Cria­ la lilosolia no es de admirar; el que no conoce á Dios,
dor. La limitada duración del mundo, la relación del no puede conocerse ásí mismo; la naturaleza no as
orden físico y uueslras necesidades, estos cuidados de masque un caos cuando desaparat e su autor. ¿Con
'ftii TRATADO
que ser puede compararse el hombre en todo lo que §• « I.
le rodea, sino con Dios? Y cómo se formaría ¡dea de
Dios, sino la lomase en la imagen vivaque Dios se Errores de todas las naciones y de los filósofos.
dignó formar de sí mismo?
Puesto que hay una relación sensible entre los Ha sucedido la misma desgracia á lodas las nacio­
atributos de Dios y los nuestros, no necesitamos bus­ nes que no conocieron á Dios por la revelación ; fácil
car en olra parle el fundamento de la moral; Dios es convencerse de ello con el examen de las varias
creador es esencialmente el primer legislador, ¿el que religiones del mundo; en ninguna parte hay un cullo
lodo lo ha hecho con inteligencia hubiera producido puro, dogmas ciertos, leyes sabias, y una moral racio­
al hombre sin designio? Los atribuios con que lo ha nal. Sin embargo, en lodas partes ha creido el hom­
dolado serán una obra estraña á su naluraleza? Sabio bre consultar ásu razón , ¿cómo no ha sido este orá­
y bueno, lia destinado al hombre paia la sociedad, y culo mas uniforme? La razón ha dicho á los chinos
este destinóse demuestra por las necesidades é incli­ que Dios los instruye por la suerte, por los sueños,
naciones naturales del hombre. Ninguna sociedad por las almas de sus antepasados; que el culto debe
puede subsistir sin deberes miítuos entre sus miem­ dividirse enlre el Ser supremo v los genios de que es­
bros, los deberes del hombre son, pues , una conse­ tá poblado el mundo; que sus ascendientes deben te­
cuencia de !a voluntad divina ó del designio del Cria­ ner en él una buena parle. Ha dicho á los indios por
dor. Los ha grabado en el corazon del hombre, \ le ha medio de sus filósofos, que se deben adorar los varios
dado la conciencia para intimarle su ley ; lev eterna atribuios de Dios personificados y confundidos con lo­
tan antigua como el designio ó decreto de ía crea­ das las parles de la naluraleza; á los persas que sus
ción; ley general á la que eslá sujeto lodo hombre por homenages deben dirigirse á una criatura, ála que el
su naluraleza misma : ley lan inmutable como la sa­ Eterno ha confiado el gobierno del mundo y la suerte
biduría divina que la concibió ; ley absoluta que nos del género humano; que deben invocarse lodas las co­
prescribe ron lanía fuerza como evidencia, lo que de­ sas escoplo á Dios; á los egipcios que es bueno ofre­
bemos á Dios, á nosolros mismos y á nuestros seme­ cer incienso á los animales, porque los dioses se han
jantes. # ocultado bajo esta figura desde que dejaron de con­
Bajo cualquier aspeclo que se considere la sociedad, versar con los hombres. Ella enseñó á las griegos y
eslá reglada por esla misma ley ; sociedad naiural romanos que hay tantos dioses, como seres en el uni­
enlre el hombre y su semejante, nacieron en los dos verso ; que sus antepasados hicieron mal en adorar
estreñios del universo; sociedad conyugal enlre los uno solo ; que si hay un Dios supremo es demasiado
dos sexos para la duración de la especie; sociedad do­ grande, para que se ocupe del gobierno de este
méstica entre padres é hijos para su recíproco bien- mundo.
sociedad civil entre una multitud de asociados para ¿Qué ha dictado á las naciones bárbaras que habi­
vivir bajo la protección de las leyes; sociedad políti­ tan las varias comarcas de la lierra? Nada, solo la
ca enlre los gobernantes y gobernados; todo eslá or­ animalidad parece dirigirlos; el hombre civilizado se
denado desde la creación por el Padre común para lo­ ve obligado á ruborizarse á la vista de esos seres for­
da la duración de los siglos. De su ley, como de fe­ mados por el mismo modelo que é l, pero á los que no
cundo manían lal, nacen el derecho natural, el derecho se parece sino en la figura.
civil, y el derecho de gentes ; todo derecho es nulo, Ninguno de estos pueblos ha oido la voz de la rec­
sino se funda en la ley naiural; caduca toda lev hu­ ta razón ¿pero qué regla podian tener para distin­
mana si es contraria á ella. guir la voz de la recta razón , de la ignorancia y la
Habiendo los filósofos desconocido á Dios, no pu­ de las pasiones?
dieron buscar sino á tientas las reglas del derecho v Sin duda que los filósofos debieran haberlos enca­
de la justicia. Pirrónicos, epcúreos, materialistas* minado; pero en vano hemos preguntado á eslos pre-
estóicos, platónicos, lodos se estragaron; uins mi­ lendidos sabios; siguieron el torrente de los errores
naron los fundamentos de la moral, oíros no le die­ populares , los confirmaron con sus sofismas y mu­
ron sino un débil apoyo; desnaturalizaron lodas las chas veces han añadido oíros nuevos. Queriéndose
sociedades, desconocieron ledos los deberes. No vie­ remontar al origen de las cosas , no han hallado mas
ron que la moral forma parle esencial de la religión; que caos y tinieblas ; sus variaciones, sus dudas, sus
que el culto de Dios es el primer ramo social; que el disputas, no han servido masque para aumentar la
respeto y amor al legislador es el recurso mas pode­ confusion. En la impotencia de reformar el culto, lo
roso de lodas las leves. aprobaron lal como estaba; enseñaron una moral fal­
sa y corrompida, porque ya era seguida. Los mas sen­
satos reconocieron que no es dado al hombre hallar la
verdad , á no ser que Dios mismo se dignase manífes-
DE LA RELIGION. 483
térsela. Quizá sea esla la única lección verdadera­ los legisladores y de los filósofos. Unos se creyeron
mente útil que hay en sus escritos. inspirados, porque conocían la necesidad de esle
Los de la actualidad, lejos de aprovecharse de ella, ausiliopara instruir sólidamente á los hombres; oíros
desechan los ausilios cuya necesidad conocían los an­ confesaron su iucertidumbre y los límites de sus co­
tiguos *, han querido mejor girar en el mismo círculo nocimientos en las cosas qU“ mas importa conocer;
de dudas v de errores en que se eslraviaron sus pre­ recordaron las antiguas tradiciones sobre un Dios
decesores. Unos hablan de una religión nalural, sin único Vcreador del mundo , sobre la inmortalidad del
saber en qué consisle; oíros no quieren ni Dios ni re­ alma y la vida futura. No aprobaron la idolatría do­
ligion , porque segun ellos, lodo es maleria; oíros no minante sino por respelo á su antigüedad , y porque
viendo nada cierto, permanecen en la duda y en la in­ creyeron qne'se remontaba á la misma época que es­
diferencia. Los escesos de los cinicos.de los cirenáicos, las antiguas tradiciones.
de los epicúreos, de. los escépticos, han vuelto i apa­ Los deístas que quieren ahora volvernos al punió
recer en los escritos de nueslros filósofos; diñase que deque partieron las varia? naciones para extraviarse,
habían temido dejar en el olvido alguno de los absur­ qne desechan una antorcha cuya necesidad conoció
dos que deshonraron á sus maestros. Lo que enseña­ el hombre cuando estaba privado de ella no hay forjado
ron sobre el origen de la religión, sobre los principios con el nombre de religión natural masque nn sistema
de la moral, y sobre los fundamentos de Ia socieSari; incoheren te que se destruye pnr sí mismo. Incapaces
las contradicciones que han forjado en la historia, de deslruir lo que el hombre debe creer ó negar, cuál
las falsas consecuencias que de ellas han deducido, es la eslension y los límites de sus deberes nalnrales,
los escesos indecentes de furor que se permiten , se­ ¿cómo habían de hallarse en eslado de darle úna re­
guramente que no es un Irofeo levantado en honor de ligión? ¿Por qué motivo habia el hombre de lener de­
la razón y de la lilosolia; es un cuadro desconsolador ferencia á su autoridad? Conoce perfectamente la ne­
para la hun anidad , y que nos precisa á recurrir á cesidad que lien e de una religion ; y no comprende
mejor guia. menos la incapacidad en que se halla de formarla con
certeza ; no ve en sus semejantes ningun carácter, ni
§. IV . ningún derecho para imponérsela ; de lo que deduce
evidentemente que Dios solo puede dársela. ¿Sepa­
De a'/ut resulla la necesidad Je una religión recelada. rándose de una verdad ün palpable, dejarán los deis­
las de caer en el aléismo? Esta revolución rápida é
La revelación hecha á los primeros hombres, cuya inevitable acaba de demostrar la necesidad de la re­
historia hemos trazado brevemente, está establecida velación.
por los hechos y por los principios. Es imposible que j.v .
un Dios sabio y bueno hubiese abandonado al hombre
al nacer á un guia lan infiel como la razón, tiraniza­ Dios dió en efecto la religión revelada.
da y ofuscada por las pasiones. Si continúa eslravián-
dola aun en los siglos en que debería haber adquirido Por último, esta revelación primitiva eslá probada
toda la perfección de la edad madura, qué hubiera pnr la misma idea que nos dan los libros santos de la
sido en su infancia, cuando el hombre eslaba todavía religión de Adán , y por el cuadro que han trazado
sin esperiencia y sin cultura? de ella. Pura, sencilla, sublime ¡cuán diferente es
Eslá probada esla revelación por la marcha de los d * la creencia de las demas naciones! Esta eseviden-
conocimientos humanos; eslos se han aumentado y lemenfe la ohra de una naturaleza corrompida; la pri­
perfeccionado con el tiempo ; pnr el contrario la reli­ mera es digna á lodas luces de la divina fílenle de
gión , en la mayor parte de los pueblos ¿fué mas pura donde emana. Sus dogmas, su cullo, su moral, son
en su origen que en sus progresos? exactamente conforme á >as luces de una sana razón,
Eslá atestiguada por los mas antiguos monumen­ libre de preocupaciones y pasiones; son relativos á
tos ; lodos nos remontan ó á revelaciones inmediatas, las necesidades del hombre y su destino. Los dogmas
ó á una tradición que se pierde en la oscuridad de los roa-i oscuro» que Dios ha revelado , nos hacen entrar
tiempos. Todos los pueblos creyeron que los prime­ al mismo tiempo en él plan de la Providencia divina;
ros hombres habían sido instruidos por la divinidad. nos preparan para un nuevo orden de cosas, que se
Esta persuasión les hizo adoptar errores, que lejos de desenvuelve en la su cesión de los siglos. Si son supe­
provenir de la primera lóenle del género humano, no riores á la razón, no son contrarios á ella ; no hay un
eran masqua una alteración de la doctrina primitiva, sistema que no los propongi mas estraviádos. Eslos
y una prevaricación de que sus padres eran cul­ dogmas se conservaron por la tradición doméstica en
pables. nnasérie de familias por lasque Dios veló con parli-
Eslá confirmada por la confesion de los sabios, de cu'ar atención. ¿Dónde habia adquirido Moisés cono-
TUATADO au
cimientos tan superiores á los de sus contemporáneos, mundo podia pasarse sin ella todavía. Que liend
sino en esta misma tradición de que era depositaría solo una mirada al pslado en qne se hallaban las na­
su nación , en una revelación inraed¡ata?Nos demues­ ciones en tiempo de .VIlisés, y verán si es ventajoso
tra los primeros eslabones de la cadena y la continua; para ninguna el nermane'er en una cegu?did tan de­
pero en lo sucesivo no veía su estension ; solo Dios ploraba. Con esla misma consideraron empezaremos
que la habia formado se reservaba descubrirla. la segunda parto de nuestra obra; pero antes es nece­
Pueslo que en el siglo de Moisés estaba olvidada la sario examinar la naluraleza y fundamentos de las va­
revelación primitiva, é interrumpida la tradición, rias clases de certidumbre.
escepto en los descendientes de los patriarcas, era DISERTACION
propio de la bondad divina asegurar su depósito en lo
SO BItE LAS D IF E R E N T E S E S P E C IE S DE C E n T im a B B E .
sucesivo, hacerlo invariable por monumentos escrito»
y por una ley que rompiese toda comunicación enlre
§ .L
los hebreos y las demas naciones. Esto es lo que hizo
Dios en favorde aqtiel pueblo singular, y hubieran po­
Absurdidad del escepticismo dn losfilósofos.
dido aprovecharse de esle beneficio las naciones veci­
nas. Fáltanos demostrar la sabiduría de los medios que
De lodo* los eMravins un que ha podido caer la ra­
empleó la Providencia, el efeclo que de el los ha resul­
zón humana, no hay uno de que pueda avergonzarse
tado, el indujo que debian lener para preparar el géne­
mas que de ia opinion de los pirrónicos; sostener que
ro humano para la revelación general y mas manifies­
nada hay cierlo en nuestros conocí míenlos, esminarla
ta que Dios quería dar por medio de Jesucristo.
filosolia por su bíi-e. Si el fruto de lodas nuestras vigi
Tal es el plan que hubiéramos podido seguir en
lias no debe llegar mas que á convencernos de esta Iris*
nuestra primera parle, y que quizá hubiera parecido
le verdad, no vale la pena de adquirirla con laníos sa­
mas conforme al orden didáctico. Por sólido y lumi­
crificios; es ntas sencillo permanecer tranquilamente
noso que sea, hemos creido preferir una sucesión his­
en la ignorancia, y renunciar á un bien cuya posesion
tórica , establecer primero los hechos y deducir des­
es imposible.
pues sus consecuencias; saber si hay nna religión
Los acalaléplícos, los académicos rígidos, los pirró­
primitiva , anles de examinar su catecismo. El punió
nicos, los esrépl icos, fueron tenidos con razón como
capital era el probar que Dios dió á los primeros hom­
sectas de embusteros, que contradecían continuamen­
bres una revelación desde el principio del mundo;
te con su conduela las mlximas que establecían en sus
que la religión llamada natural, no es obra de la ra­
escuelas'. No han sido los únicos filósofos que han
zón humana abandonaba á sí misma. Todas las cues­
tiones que hemos tratado se dirigen á este objelo esen­ merecido este cargo. Si fuese el ejemplo capaz de cor­
cial , y creemos haberlo pueslo en tal grado de evi­ regir á los hombres, el ridículo de qne se llenaron los
dencia , que ya no es posible ponerlo en duda. La antiguos eseéplicos hubiera lvcho á los modernos mas
verdadera religión natural fundada en la naluraleza circunspectos; mas las fallas de los padres casi siem­
de Dios y en la del hombre, no existió, ni se conser­ pre s<n inútiles para loshijos; un daño cien veces ob­
vó s;no en una sola nación, ó mas hien , en una série servado eslá siptnpre dispuesto á volver á aparecer, en
de familias , que profesaron haberla recibido de Dios habiendo en el hombre una pasión interesada en re­
y haber sido socorridos con ausilios eslraordinarios de producirlo. Aun cuando la incredulidad en maleria de
la Providencia. En todas las parles donde se ha rolo el religión no hubiera producido otro efectoque conducir­
hilo de la tradición , no ha habido un hombre bastan­ nos a! pirronismo, baslariaesle para separar de ella á
te diestro para anudarlo, ni para saber con sus in­ todo hombre racional.
vestigaciones lo que Dios habia enseñado á nuestros La idea de destruir las varias pruebas de la religión
paires. precipitó á sus adversarios on las hipótesis mas con­
tradictorias Unos confundidos con la multitud de tes­
De esto resulta que la conducía de la providencia
timonio?, de hecho®, de monumentos que se alegan'en
fue constantemente la misma; que las Ires épocas dtí ia
favor de la revelación, sostienen que ninenn hecho
revelación forman una cadena continua y sostenida;
puede ser absolutamente cierto; que la certidumbre
qne nada hay aislado ni fuera de camino en este plan
sublime qne abraza loda la duración de los siglos. histórica ó ni >ral se reduce á una simple probabilidad;
En vista ile este hedió inconteslabie, lodas las ob­ que no podamos eslar plenamente asegurado* deun lie-
jeciones de los deislas, de los aleos, de los pirrónicos chosino por el testimonio de nuestros sentidos. Oíros
caen pnr sí mismas; es absurdo argumentar contra los 1 Cin ne;ide, uno ¡le >u> ^iVs, haliíciulo un di i sor—
prendido i *u discípulo Mentor, que te jo s iln un í v i ll a ­
hechos. Todos discurrieron sobre esta falsa suposición, n ía , no dUpnló subre l,i probiibitiilncl, 1 1 1 >"brt* l > ¡n c o u i—
que Dios habia dejado al género humano sin revela­ prensibilidact; creyó y cu npreiul ■lu «pie te .ttislisuaban
sus oj 11s espulsó á aipicl pírfldo ilisc!|>i|li> y dejó <ía Ira tac
ción en el espacio de 2,500 años, y concluyeron que e* con ¿I. ííuinen on Euseb, prep, cvob^. E, H . c s
DE LA LIELHJ10N, tóo
pretenden que cuando se traía de hechos sobrenatu­ eslá fundada en el testimonio de nuestros sentidos *.
rales, aun no basta esle testimonio; que es mas pro­ Por último se retracta olra vez, asegurando que
bable qne nos engañen los sentidos, que no que se in­ nuestras sensaciones no prueban que los objetos exis­
terrumpa el curso de la naturaleza. David Hume ase­ tan fuera de nosolros, lales como nos parecen í .
gura, (¡ue la esperiencia del curso de la naturaleza es Tomándonos el trabajo de comparar todas eslas
una prueba conlra la qne no puede prevalecer ningun decisiones ¿no nos convencemos é instruimos perfecta­
testimonio humano, para establecer la creencia de un mente de las ventajas que procura la filosofía?
hecho milagroso 1; por olro afirma que esta esperien-
ria no da ninguna certidumbre, por que no hay nin­ §■ 'I.
guna imposibilidad en que se varié el curso de ia na­
turaleza 2. Asi que tan pronto emplea la esperiencia Ello» múmo* conocen lo absurdo de tu escepticismo.
para combatir los milagros, y lan pronto áestos para
quitar la certidumbre de la esperiencia. Afortunadamente estos mismos razonadores nos
Algunos materialistas, cansados de las demostra- previenen conlra la futilidad y perniciosas consecuen­
Iraciones metafísicas de la existencia de Dios, han cias de sus sofismas. Nos advierten que si la filoso-
aventurado qne nuestras ideas por evidentes que nos lia consiguiese hacer obrar á los hombres, segun las
parezcan, no prueban la txi-leticia real de los objelos; ideas ciaras y distintas de la razón, podríamos asegu­
que no podemos asegurar la existencia de ningun ser rar que bien pronto perecería el género humano 3. Re­
mas que la de lós cuerpos, porque hieren nueslros conocen que la súlil lógica de los pirrónicos no puede
sentidos. Otros creen que á pesar de la aseveración de dar ninguna satisfacción, que se confunde á si misma;
lodos nueslros sentidos, no podemos estar seguros que por que si fuese sólida probaria que es necesario du­
los objetos existan Hiera de nosotros tal como los dar *; al menos establecería esta sola verdad sobre la
vemos. ruina de las demas.
«Qué sabemos, dice uno de ellos, si por la consti­ David Hume confiesa lo mismo.
tución de nucs'ro cerebro, no hallamos mas bien en «Si los principios del escéplico, dice, prevaleciesen
los objetos que nos rodean aquello que nos conviene, universalmeule en el mundo, Ilevarían en si la ruina
que lo que realmente existe? Lejos de existir todas las de la vida humana; debería cesar loda conversación y
cosas que parecen existentes, por el contrario, nada acción,..5 Esla operacion del alma, por la que infe­
ile lo que parece existe 3.» Un aulor que es capaz de rimos la semejanza de los efectos por la de las causas,
escribir semejantes absurdos, liene mucha razón para era muy esencial á la conservación de la especie hu­
desconfiar de la constitución de su cerebro. mana, para que se confiase á las operaciones seducto­
Según el libro del Espíritu, el que 110 se convence ras de una razón muy lenta en su marcha, y niuy su­
realmente sino con la evidencia, nn estará seguro de jeta á error y equivocaciones. Era mas conveniente
nada, mas quede su propia existencia A. En otro lugar ála prudencia ordinaria de la naturaleza el proveer á
el autor de los Pensamientos tilosóticos cree que las a seguridad de un acto tan necesario, unirlo al ins­
sublimes medilaemnesde Malebram.be y de Desearles tinto ó á una tendencia mecánica, infalible en sus
son menos á propósito para destruir el materialismo, operaciones 6.» Dice que los escépticos y los pirróni­
que una observación de M.i^pighio en otra parte di­ cos se ven obligados á contradecir á cada paso sus
fe que una sola demostración le convence mas que cin­ principios, que para contener sus especulaciones, bas­
cuenta hechos, que está mas seguro de su juicio que ta preguntarles: ¿ Cu¡ bono? qué bien puede resultar
de sus ojos Asi que el interés del momento decide de de esto 7?
lapreferenciaqueda ó á la observaciónóal raciocinio. Debiera él mismo haberse hecho esla pregunta,
Un partidario del ateismo enseña por un lado, que anles de renovar los sofismas de los escépticos. jNunca-
no puede engañarnos la razón, sobre todo en cosas en podrá perdonarse á filósofos que afectan celo por la
<I'ie convienen todos los hombres7, por olro qne la humanidad, el haber enseñado una doctrina que acar­
opinión de todas las naciones no hace prueba *. Sos­ rearía su ryina entera, sise siguiese. Muy mala es­
tiene que nada hay cierto, sino las verdades matemá­ cusa es el decir (lue nunca habrá mas que un corlo
ticas 9, y asegura que aun la certidumbre geométrica número de hombres que sean capaces^de dejarse en-
! Ensayo 10. Sobre.los milagros. 1 Ibid.
i Ensayo 4. c Sobre la certidumbre.
3 Paridad de la vida y la muerte, art. 2. p. 11. 13. 2 I b id . p . M i. .
3 Bayle , X V I. carta crit, sobre la historia de Cal­
* Del Espíritu, ) disc. c. 3. Sola (e\
cino 8. 6.
S Pensamientos filosSficos, n. 18.
i DÍCC. cril. Pyrrhon. C.
4 Ibid. n. 10, 5 Hume Ensayo 12. p. 32?
? Carta dr Thrasib, S l.etirtppe, p. ) -fi.
5 Ibid. 5 ED»ayo, p. 12*.
* Ibid p- íSS. 7 I b i d . Ensayo 12. p 3i6 S íí
» Ibid. S0!>
4fi# TUATADO
ganar por los argumentos délos escépticos En des­ Los axiomas matemáticos relativos á las propieda­
truyendo sus principios la religión y la moral, el li­ des de los números y de la eslension, son de la misma
bertinaje y la vanidad los harán adoptar por los es­ clase, y se fundan del mismo modo en la íntima unión
píritus perversos. No es lícito vender veneno, bajo de nuestras ideas. Asi, estamos seguros que la línea
preleslo <le que pocas personas lo lomarán. recta es la mas corla de lodas; que los Ires ángulos de
Por mas que se diga que esta lilosotia preserva á un triángulo son iguales á dos recios; que sí á dos nú­
los hombres del espíritu dogmático, de la pertinacia, meros iguales se les quitan cantidades desiguale?,
del celo furioso, que inspira la sangre fría y la mode­ permanecerán desiguales, etc. Todas eslas proposi­
ciones evidentes, y las consecuencias inmediatas que
ración en ias disputas; esto no es cierto; los pirrónicos
se deducen de ellas por un simple razonamiento, son
fueron tan pertinaces, lan malos éinsufribles como los
igualmente ciertas; la conexion que hay entre un prin­
demas filósofos. También podria so?lener un empíri­
cipio evidente y su inmediata consecuencia, forma lo
co que son útiles la tisis y la liebre lenta, por que pre­
que llamamos un« demostración.
servan de las enfermedades inflamatorias, del delirio
Digo las contteueñcúu in m ed iatano sucede lo
y de las convulsiones.
mismo con las consecuencias lejanas, que no pueden
Desde luego oponemos I los pirrónicos y es­
deducirse sino por una larga serie de proposiciones y
cépticos lo absurdo de su lógica que se destruye
raciocinios; estas son con frecuencia inciertas y defec­
por sí misma, la repugnancia invencible del hombre
tuosas, porque en la multitud de ideas que contiene la
por la duda universal, las perniciosas consecuencias
serie, puede haber alguna que no sea baslanle clara-
que se seguirían de ella; tres cosas en que convienen.
Muchas veces disputan ¡os geómetras sobre eslas con -
Eslo basta y sobra para hacer detestar sn filosofía;
secuencias, y muchas descubren que lo que parecía
mas también refutaremos sus sofismas, para saber si
una demostración, era un paralogismo; y oirás mu­
hav verdades ciertas, v cuáles son, basta consultar
chas creen lener demostraciones en pro y en conlra
el buen senlido, y remonlarnosá las varias luenlesde del mismo problema, co no el de la divisibilidad de la
nuestros conocimientos; para conocer el valor de una
materia basta lo infinito.
prueba cualquiera, es necesario comparar los varios ¿A qué prueba deben someterse eslas pretendidas
modos como pnede probarse una verdad 2.
demostraciones? Ver sí hacen la misma impresión en
Dislínguense Ires especies de certidumbre ó de evi­
todos los hombres capaces de comprenderlas;enton­
dencia; la certidumbre metafísica, la certidumbre fí­
ces es imposible quesean faslas. Asi, en último análi­
sica, v la certidumbre moral; contra todas han pro­
sis, la certidumbre metafísica se reduce, lo mismo que
puesto dudas los escépticos; nosotros esperamos disi­
las demas al Dictamen del senlido común.
parlas, distinguiendo las nociones que ellos iian afec­
No adoptamos la opinion de los que creen que las
tado confundir.
verdades matemáticas no son mas que verdades de
ARTICULO I. definición, identidad de ideas que no tienen ninguna
realidad: p r el contrario, las verdades físicas uo son
t)F. LA CERTIULUIUIE METAFÍSICA. arbitrarias ni dependen de nosolros, porque se apo­
yan en los hechos ». David Hume ha establecido esta
§• I. máxima en un pasage 4, la desaprueba en olro y
quiere reducir toda la ciencia, propiamente dicha, a|
De ¡a evidencia de nuestras ¡d an y del sentimiento conocimiento de las figuras y de los números 3. Esce-
interior. sos en ambos lados; el buen senlido conserva un justo
medio. Las verdades geométricas no son mas idénti­
Fúndase la certidumbre metafísica en la unión ín­ cas que las demas, aunque se deduzcan unas de otras;
tima de nuestras ideas claramente percibidas, ó en el uo dependen de nosotros, puesto que 110 puede un
senlimienlo intimo. Sabemos, por ejemplo, con una hombre sensato negarlas; se aplican con resollado á
certidumbre melalísica, que es imposible que una cosa (asarles y á la mecánica; asi se hallan enlazadas con
sea y no sea al mismo tiempo; que. no pbed’ haber los hechos, y muchas veces se comprueban con el
efeclo sin causa, que el lodo es mayor que la par­ testimonio de los sentidos.Dejemos, pues,álos geóme­
le, etc. Eslas son las primeras verdades evidentes por tras las verdades que poseen; pero se engañarían si
si mismas que no pueden probarse ni combatirse con se atribuyesen un derecho esciusivo á la certidumbre
una proposicion mas clara; el que las ponga en duda y si sostuviesen queun hecho, físico ó moralnienle de­
es un disputador de mala fé. mostrado, no es una verdad.
t Dice. crit. Pyrrhon.B. 1 Hist. nal. tomo 1 en l i 3 . pág 76. Carta sobre lo*
i P . el Tratado de las santas verdades del P. Ihiffier, ciegos, píg- i08.
Au essoy on the nature aud iunuu.ability oí. Frulh, por i ltume, p. Jos
Beathes. 3 Ibid. p . 336.
DE LA RELIGION. Ui7
Tambieti deben referirse á la certidumbre metafí­ Los mismos escépticos lo han examinado todo sin
sica las verdades 6 los hechos de que oslamos conven­ prevención1! Esla se manifiesta en sus escrito?; y los
cidos, por el sentimiento intimo que los filósofos lla­ formaron con la intención espresa de haberse notables,
man conciencia. Yo tengo certeza metafísica de que poniendo en duda lodo lo que creian los demás hom­
pienso, deque discurro, deque tengo sensaciones, de bres; y ciertamente que esta es la prevención mayor
que tengo un cuerpo, de que muevo mis miembros, de todas. Todos los que establecieron hipótesis, em­
de que ando ó me estoy quieto, etc. Por esle senlido pezando por la duda general, no produjeron masque
íntimo pprciliimos el enlace de nuestras ideas; si pu­ estravios.
diese inducirá error, enlonres no habria certidumbre
de ninguna clase. Es de lo mas ridiculo el combatir §■ ni.
esle sentido Intimo con razonamientos abslráelos tales
como los de los materialistas, cuando dudan sobre Los deliriot, la locura, las sensaciones falsas, nada
nuestra libertad. ¿Conoceremos nunca mejor la pre­ prueban.
tendida evidencia de sus argumentos, que conocemos
la libertad de nuestras acciones? Sus objeciones contra la certidumbre metafísica
son muy débiles; creemos algunas veces que estamos
§• IL despiertos cuando dormimos; un loco piensa que es­
lá en su sano juicio; un hombre á quien se le ha enr­
La duda general et un absurdo. iado una pierna, cree sentir dolores en la misma; lue­
go eslá sujeto á error el sentido íntimo.
Una de las mas locas pretensiones de los escéplicos Respuesta. Para hacer demostrativa la conclusión
es el suponer que no debemos creer mas que lo que se debia añadir: algunas veces creemos que dor­
está demostrado por el raciocinio. «Lo que nunca se mimos, cuando estamos hien despiertos; que un hom­
ha disputado, dicen, no se ha probado: lo que no se bre cuerdo piensa muchís veces que es loco; un hom­
ha examinado sin prelencion , no se ha examinado hre que liene lodos sus miembros puede creer que se
nunca bien; el escepticismo es, pues, el primer paso los han cortado; ósedeberia probar que toda nuestra
hácia la verdad. Debe ser general porque es la piedra vida es un sueño continuo, que el género humano no
de loque *.» es mas que una turba de enagenados, de sonámbulos
Máxima falsa. ¿Pueden ponerse en duda los prime­ ó de insensatos.
ros principios del raciocinio, las verdades percibidas Conocemos perfectamente cuando volvemos á noso­
por el sentimiento íntimo, lus hechos atestiguados por lros mismos que ya no estamos afeelados cemo cuan­
lodos nuestros sentidos, aquellos de que deponen rail do dormíamos; esla diferencia, claramente percibida,
testigos oculares? Eslo seria imposibilitar todo racio­ nos convence que si nuestras sensaciones en el eslado
cinio. El escepticismo general, lejos de ser el primer de sueño son ilusiones, no son mas reales en el estado
paso hácia la verdad, es el último despuesdel cual no de vigilia , cuando llenen un objeto real, una causa
se puede ir mas allá; el que duda de todo no puede fuera de nosolros; con mucha mas razón un motivo
convencerse de nada. realmente existente que está en nosotros mismos.
Todo raciocinio demostrativo debe descansar en Cuando un loco vuelve á su sano juicio, esperimenta
dos proposiciones evidentes por sí mismas, sino habria un estado muy diferente del en que se hallaba cuando
necesidad de probarlas con otro raciocinio; esle por eslaba fuera de sí , y sabe distinguirlo; si un hombre
un tercero, y asi hasta lo infinito. Ahora bien, es ab­ no hubiese tenido nunca el uso del miembro que se le
surdo poner en duda una proposicion evidente por si cortó, no sentiría en él ningun dolor ; reside en el
ruisma, una verdad primitiva. tronco de los nervios que iban á distribuirse oirás ve­
Debe tenerse como lal toda proposicion que es im­ ces por el miembro de que eslá privado.
posible probar 6 combatir con otra proposicion mas Bayle pretende que ios misterios del cristianismo
clara y evidente. No alentándose á esle axioma, es ab­ dan á los pirrónicos armas para destruir la certidum­
surdo y ridículo todo raciocinio y toda disputa. Nos bre de algunos principios de metafísica; contestare­
vemos obligado» á creer eslafcverdades, no en virlud mos á sus objeciones en el artículo siguiente.
de ninguna prueba, puesto que no son susceptibles de
ella, sino en virtud del sentido común, óde la inclina - §• iv .
cion invencible que conduce al hombre á creer lo que'
es verdadero; resásliráesla inclinación natural, sin la Dios no puede hacer falso el sentimiento deln identi­
que no podria subsistir el género humano, ya no es dad personal,
filosofía sino vanidad pueril y demencia manifiesta.
1 Pe n sam ie n to s filos, n. También sostiene que ciertas opiniones filosóficas
tom o i. til
¿<i8 Til A i Ano
separan la certidumbre del sentimiento intimo de Es sorprendente que esle filósofo, escelertle lógica
nuestra identidad persona!; lió aqui su argumento: por otro lado, haya establecido por principio de sus
«Vuestra alma ha sido criada ; es necesario que Dios meditaciones, una duda deslructora de toda filosofía.
á cada momento le renueve su existencia, porque la Dios ni puede engañarnos ni engañarse á sí mismo.
conservación de ias criaturas es una continua crea­ Pura hacernos sospechosas las verdades de senti­
ción. ¿Qnién os lia dicho que Dios esla mañana no de­ miento, los escépticos lian creido á propósito llamar­
jó volver á la nada el alma que hatiia continuado las preocupaciones. ¿Qué importa el nombre si pro­
criando hasta entonces, desde el primer momento de vienen de la naturaleza de la que es imposible despo
vuestra vida y que no ha creado olra alma modificada jarnos? La duda general porque empiezan los escép­
como la vuestra? Luego no estáis seguro de que sois ticos, ¿no es ella misma una preocupación? En nada
el mismo individuo que ayer1.» se apoya.» Debemos, pues, establecer por regla que
Respuesta. Todo esto es un equívoco. ¿Qué en­ «todas las preocupaciones naturales que nos intere­
tienden los que dicen que la conservación de los seres san, cuya verdad ni falsedad no puede demostrarse,
contingentes es una continua creación ? Entienden aunque pueda dudarse de el'a por capricho , y que
que necesitamos tanto de !a voluntad de Dios para permanecen constantemente en nuestra mente, <í pe­
continuar existiendo, como la tuvimos para empezar sar de la duda y falta de pruebas, deben considerarse
á existir; que la misma voluntad de Dios qne nos corno verdades primitivas. El buen senlido nos dicta
conserva bastaría para hacernos salir de la nada, si que es inútil cansarnos en discutir escrupulosamente
ya 1 1 0 existiésemos; qucsi Dios cesase de querer con­ cosas de lasque conocemos que estaremos consíanle-
servarnos, seriamos destruidos. ¿Se deduce de esto mente persuadidos, cualquiera que sea el resultado
que Dios renoera la existencia á los seres qne con­ de nuestro examen; asi como nos dice que es una lo­
serva; que los seres criados entran á cadainstante en cura resistirse á la evidencia 5.» Los estravíos y ab­
la nada y salen de ella por una nueva creación? Esto surdos en que se sumergen los escépticos, siguiendo
es un absurdo. Continuar ia existencia y renovarla, su método , bastan, por olro lado, para disgustarnos
no es lo mismo; una existencia continuada no es una de é!.
existencia nueva.
Al menos se dirá- Dios podia realizar la suposición ARTICULO II.
de Jiayle: ¿cómo sabemos qje no lo lia hecho ?
Respuesta. Esla suposición es quimérica é impo­ 1)E LA CERTIDIDURK riSIC.A.
sible; Dios no haceJo que envuelve contradicción. Es
absurdo que un ser, cuya existencia empieza, tenga §. 1.
sentimiento ó conciencia de una existencia pasada y
continuada; que Dios cree un ser que juzga existir de L i confianza en nuestros sentidos es necesaria para
olro modo que el que existe en efeclo. Aqui no se nuestra conservación.
trata de ideas de memoria, de reminiscencia, que son
modificaciones accidentales del alma ó del espíritu, I.a certidumbre fisica se funda en el testimonio de
sino del sentimiento ó de la conciencia del yo indivi­ nuestros sentidos, y en el orden constante de la natu­
dual y permanente, que es su esencia. Ahora bien, hay raleza. Nuestros sentidos nos advierten de la existen­
conlraiiiccion en que Dios cree un espíritu , sin darle cia de los cuerpos esteriores y de sus propiedades.
el senlimienlo esencial á é l; que una alma creada en Creemos que el sol alumbra, cuando se hiere nues­
lugar de lamia, tenga el mismo sentimiento indivi­ tra retina coa la impresión de la luz ; que hay cuer­
dual que ella; seria á la vez el mismo individuo y un pos sonoros, porque oímos su eco; que liene olor una
individuo diferente; se sentina otra que La que es. flor, cuando esle nos aféela ; que un fruto es sabroso
Tal es el vicio de esla filosofía capciosa que quiere cuando halaga nuestro paladar, y qne un cuerpo es
sustituir al sentimiento intimo esencial á nuestra al­ sólido, cuando resiste al laclo , etc.
ma, é incapaz de engañarnos, ideas abstractas y pre­ Por esla tsperiencia , es decir , por la uniformidad
tendidas demostraciones que no demuestran mas que de nuestras sensaciones, eslamos convencidos que
la locura délos lilósofos. La naturaleza y ei sentido se hay un ónlen en la naltypleza, que fue, que es, y que
levantan conlra la falsedad de esle abuso de raciocinio. será siempre el mismo; que en lodos los tiempos y
Descartes cayó en esle inconveniente cuando dijo: lugares el fuego quema , ei agua quila la sed, y el
«No sabemos si Dios no nos quiso crear, de modo que pan alimenta; que los cuerpos siguen tales leyesen
nos engañaríamos siempre, aun en las cosas que nos sus movimientos, etc.
parecen mas claras5.» Se comprende que la convicción nacida de la cerli-
1 Dice. crit. P y rrh o n , B, 1 Testimonio del sentido intimo. T. i , pig. 7S; Trata-
¿ P ñ iic ip ., prim era parte, Medíl, 1 y 6, 5 y 13. fio 4e la* verdades primitiva» , p. 7, n 8
DE LA Ulil ig io v m
dnmbre fisica es susceptible de aumento y disminu­ necesario considerar la revolución de los diferentes
ción. Estamos mas seguros de lo qne nos indican astros, combinarla, aproximar en algún modo lodos
lodos nuestros sentidos, quede loque nos dice uno estos glohos con el auxilio del telescopio, para poder
solo; de lo que esperimentamos lodos los dias, que de establecer un juicio mas exacto, El error reconocido
lo que no lientos sentido mas que una sola vez ; de la no prueba mas conlra la certeza del testimonio de lo»
esperiencia de lodos los hombres, quede nuestra es­ ojos , que la del viajero que creyó que una torre muy
periencia individual. Mas para convencerse plena­ distante era redonda, y que cuando se aproxima á
mente de un hecho, no es necesario haber llegado ella reconoce quees cuadrada. Por los sentidos apli­
al mas alio grado de certidumbre física. Un hombre cados con mas exactitud , corregimos los errores de
que se ha quemado una sola vez, no se halla dispues­ estos mismos sentidos mal empleados. También por
to para hacer otra prueba, ni para informarse si el el raciocinio reparan los matemáticos el error de olro
fuego produce el mismo efeclo en lodos los hombres, raciocinio falso , y por un cálculo masesaclo, refor­
Eu este punto el instinto de los animales concuerda madlos yerros cometidos en uno inesacto.
con el nuestro; una sola sensación real puede^larnos No nos engañan los sentidos cuando nos servimos
una completa certidumbre, que escluva la duda ra­ de ellos con las precauciones que nos sugieren la ra­
cional. zón y la esperiencia, cuando se reúne y se repite mu­
Damos fé á nuestros sentidos, no en virtud de nin­ chas veces su testimonio , cuando su resultado es el
gun raciocinio, sino por una determinación irresis­ mismo con respecto á todos los hombres , y cuando el
tible de la naturaleza que ha hecho depender nuestra objeto eslá suficientemente al alcance de los sentidos.
conservación de la confianza qne damos á nuestras Atiéndase bien ; generalmente hablando, no nos en­
sensaciones. Si no nos sirviesen de guia los sentidos, gañan los sentidos con respecto á los objetos que tie­
sería imposible el conservarnos. La locura de Pvrrhon, nen relación con nuestras necesidades y conservación,
que no se apartaba en visla de un precipicio ni de sino solo con respecto á objetos de pura curiosidad.
un animal furioso, no será nunca un modelo que se Los sentidos no nos hacen conocer los objelos inlini
imile. lamente distantes, ni los infinitamente pequeños, ni
No comprendemos cómo los filósofos pudieron em - los elementos constitutivos de los cuerpos, porque es­
plear tañías sutilezas para ahogaren nosolros una in­ lo noes necesario. Antes detodos los descubrimientos
clinación de la naluraleia, y cómo han querido ser que se han hecho con ausilio del telescopio y del mi -
mas sabios qne ella. croscopio , el género humano ni eslaba menos civi­
lizado , ni era menos feliz. Eslos conocimientos de lu­
§• »■ jo y de superabundancia no han satisfecho ninguna
de nuestras necesidades. En eslo esen lo que nunca
Los sentidos bien aplicados no nos «ngarínn. admiraremos demasiado la sabiduría del Creador; los
sentidos nunca nos engañan, cuando su testimonio
Los sentidos nos engañan „ dicen; aritos de Copéi - es necesario á nuestra conservación.
níco lodos los hombres creian un el testimonio de sus La estructura de los órganos, dicen todavía los
ojos, que el sol y no la tierra era el que se mueve; bé escéplieos, no es exactamente la misma en lodos los
aqui una sensación constante, y universal que ha sido hombres; su relación no puede ser perfectamente se­
una fuente de erroresl. ¿Qjién nos ha dicho que (ján­ mejante; debe haber tanU variedad en el modo de
donos en nueslros sentidos, no podemos dar falsos ver v de sentir en los diferentes individuos, como la
testimonios s? que hay culos temperamentos y fisonomías.
Resj)u«ía. Nos lo ha dicho el buen senlido, y Respuesta. Podria suceder este raciocinio si no
nos parece mejor escucharlo á él que a los filósofos. lo contradijese la esperiencia. Por variedad que haya
¿Cómo llegaron los físico* á conocer que es la en la conformaron de los órganos , dos hombres no
lierra, y no el sol el que se mueve? Con la vista arma­ disputarán nunca para saber si es medio dia, si la
da del telescopio, por la inspección del movimiento y
nieve es blanca 6 'negra, caliente 6 Tria , mas dura ó
de la situación de los diferentes cuerpos celestes.
blanda que el marmol. Verdaderamente que hay
Aquí se valen del testimonio de los seniidos para pro -
hombres qne tienen los órganos mas perfectos que
bar que «tos nos engañan; eslrafio modo de dis­
otras, la visla mas perspicaz, el olfato mas lino , el
currir. tacto mas delicado; pueden fijar con mas esactitud
Por la distancia inmeusa que hay entre el sol y la
la variedad de un color, la diferencia de dos olores,
tierra y por las ilusiones ópücas, la visla no podia
el grado de blandura ó de dureza de un cuerpo ; pero
distinguir cuál de eslos dos cuerpos se movía. Ha sido
la perfección de una sensación y su certidumbre no
1 Dice, filos, articulo Vierto, Certidumbre. son una misma cosa.
1 Carla sobrs los ciegos, p- 2»7.
V7ü TU.-' TADO
$. III. olro; y en nuestros ojos cierta manera de afectar­
se ; lo mismo sucede con el gusto, el olor , la dureza,
Las cualidades sensibles están en nosotros y en los la blandura y lodas las cualidades sensibles de los
objetos. cuerpos.
Si recibo un golpe en los ojos, veo los objetos en­
Ba\ le , el Dr. Berkley y M. Hume, han creido ha­ carnados ; es claro que entonces el calor está en mis
cer conlra la certidumbre fisica objeciones mas temi­ ojos y no en los objetos. ¿Se sigue de eslo que sucederá
bles *. «Los especuladores modernos, dice M. Hume, lo mismo en cualquier otro caso , cuando no eslan he­
concuerdan unánimemente en que lodas las cualida­ ridos mis órganos, que cuando veo un vestido de es­
des sensibles lales como la dureza, la blandura , el ca­ carlata y 110 hay nada en la tela que me produzca esta
lor , el frió, lo blanco, lo negro, etc., no son mas sensación? La primera precaución necesaria para juz­
que cualidades secundarias, que no existen en los ob­ gar de los objetos por los sentidos, sin duda es el sa­
jetos, y no son mas que percepciones del alma 5. Esla ber si nuestros órganos están sanos ú enfermos ; mas
famosa doi trina fue entregada por la filosofía moder­ nosotros lo conocemos y podemos asegurarnos de ello
na á la convicción de lodo el mundo». De aqui con - comparando nuestras sensaciones con la de los demas
cluye con Berkley que «si eslo es cierto délas cuali­ hombres.
dades secundarias, debe serlo también de la eslension La sensación comprende necesariamente Ires cosas:
y de la solidez. La idea de la eslension 110 nos viene 1.’ tal disposición de las parles del cuerpo, propia pa­
sino por el senlido de la vista y del tacto; asi, depende ra hacer tal impresión en nueslros sentidos: 2." la
enteramente de ideas sensibles ó de ideas de cualida­ misma impresión recibida en el órgano: 3.* el acto
des secundarias. Luego si todas las ideas percibidas del alma por el que percibe esla impresión. Todos los
por los senlmos eslan en el alma y no en los objetos, sofismas de los escépticos y de los materialistas no se
la misma consecuencia debe verificarse con respecto á apoyan sino en la confusion que hacen de eslas tres
esla5». Luego do podemos juzgar con certidumbre cosas; á eslo se reduce la famosa doctrina.
que los objetos exislen en si mismos tales como pare­
cen á nuestros sentidos. Tampoco sabemos si hay cuer­ §■ IV.
pos distintos de nosotros , y si el universo no es un
vano espectáculo de fantasmas. Dios ha establecido la ligazón entre estas cualidades y
Respuesta, l’uede añadirse para completar la ob­ nuestras sensaciones.
jeción , que segun un melafisico moderno , las cuali­
dades sensibles no eslan ni en los cuerpos ni en nues­ Contesta M. Hume, qué relaciones hay entre tres
tra alma *, y noes fácil adivinar dónde e»tan. cosas lan diversas, la configuración en los cuerpos,
No desagrada á la filosolia moderna esla famosa la impresión hecha en mi sentidos y el acto por el
doctrina, que no se prueba sino con sofismas que no que percibe mi alma? Nosotros decimos que es eviden­
eslan fundados sino en palabras equivocas. Cuando se te esla relación por los hechos y por nuestra continua
dice, tengo calor, eslaespresion no significa lo mis- esperiencia. No necesitamos saber mas.
moque si se dijese, el fu*go iiene calor. En el primer Dígase, sí se quiere, que este enlace no es esencial,
sentido, calor espresa una sensación ó percepción del que no proviene de la naturaleza de las cosas, que no
alma ; en el segundo designa la cualidad de un cuerno puede demostrarse á priori. Si no es esencial, es con -
eslerior, que produce esla sensación. LI calor e;.u á lingenle ; es, pues, un efecto libre, pero infalible de
la vez en nosotros y en los objetos , pero en diferentes la voluntad del Creador; por consiguiente, una de­
sentidos. La misma palabra espresa dos ideas relati­ mostración de la existencia y de la providencia de
vas, y que no se deben confundir ; launa es la ¡dea Dios contra losateos ; lo hemos probado.
del efecto, la otra la de la causa. Dándoles el mismo Conviene M. Hume en que nada existe sin una
nombre, quizá pequemos conlra la precisión del len­ causa de su existencia , que el aca<o es una palabra
guaje filosófico ; pero es ridiculo levantar sistemas y negativa , que no significa ningún poder real que es­
objeciones sobre palabras equívocas. té en la naturaleza1. Si las cualidades sensibles de
Cuando vemos la yerba de color verde, la palabra los objetos no son la causa de nuestras sensaciones,
color designa en la yerba cierla disposición de sus par­ (•eslas son un efeclo sin causa, q es Dios el que las
tes, propias para reflejar la luz de lal modo diverso de predice inmediatamente por sí misino; en esto no se
da medio.
1 Bavle, Pyrrhon, B. Berkley; Dial, entre Hylas y Phi-
lonous Es cierto que entre nuestras sensaciones y su ob­
í Hume, I 1, Ensayo í l , p 336. Paridad de la vida y jelo no hay ninguna relación fundada sobre la nalu­
de la muerte, orí. 2. p. 11.
J Hume . t. i , ensavo 1?, p. 317. raleza de las cosas?
4 De la Nat. por liobinet. quinta parte , 47. 1 Ifumc , t. i, Ensayo S , p. 196.
DE LA KKL1Ü10N. 4H

1 .* Tenemos certeza metafísica por el senlimien - eslos seres unifórmese independientes de nosolros *.
lo intimo, porque tenemos diversos órganos, y no Malamente colocamos en los mismos objelos las cuali­
recibimos por la vista la sensación de los olores, iii dades que no existen sino en las imágenes que de ellos
la de los colores por el olfato. Es evidente, por otro formamos.
lado, que la configuración interna de los ojos, qne son R«pt«ifa. Siempre el mismo sofisma. Los objelos
mas propios para recibir la impresión de los colores, están presantes á nuestros sentidos, por la impresión
que la de cualquiera olra cualidad sensible; lo mismo qne hacen en ellos y por la conmocion que producen,
sucede con cada uno de nuestros órganos relativamen­ y esta impresión está presente en nuestra alma , por
te á su objeto. ¿Porquéesta analogía entre tal órgano la percepción que tiene dee'la en virtud de su unión
y lal cualidad sensible de los cuerpos, si no hay nin­ con el cuerpo. Eslan, pues, presentes los objelos en
guna relación entre estas cualidades y el efeclo qne nuestra alma , no inmediatamente y por sí mismos,
deben producir en nosotros? En el sistema de las cau­ sino por la impresión qne hacen sobre nuestros senti­
sas ocasionales, el alma introducida en una piedra dos, por la imágenque trazan en ellos de sus cuali­
estaría tan dispuesta para recibir sensaciones por la dades. Tal es el comercio , al m<»nos inmediato, que
acción inmediata de Dios, como cuando eslá unida á hay entre el alma v los objelos. Cuando un ciego toca
un cuerpo organizado. ¿Creeremos que Dios ha he­ nn borde con su palo , se le hace presente por medio
cho inútilmente, V sin designio, brillar tanta maestría de él; seria, pues, una mala salida el decir que no lo
en la conformación de los órganos de nuestros senti­ siente , puesto que no lo loca inmediatamente.
dos , y qneá nadie se refiere esla maestría? Que varíen á la vísta las imágenes de los objetos,
2.* También tengo certeza por el sentimiento ín­ segun están mas ó menos separadas; este es un fenó­
timo, de que mí alma p^r.-ibe las diferentes impre­ meno á que estamos acostumbrados y que no nos en­
siones hechas en mi senlido y las distingue. Toda im­ gaña. porque la vista nos pinta la imagen del espacio
presión es el efecto necesario de nna acción ó de un intermedio, lo mismo que la del objelo. Aunque no sea
movimiento, sea el que quiera su principio. Ahora la imagen el mismo objeto, basta que sea fiel, para
bien , el movimiento lleva esencialmente la ¡dea del que tengamos derecho para atribuir al objelo la con­
punto de donde sale y del término donde se dirige figuración que nos presenta: y estamos seguros de su
Si mi alma comprende el 2.” , también percibe el 1 exactitud por sensaciones repetidas y comparadas.
que es el objelo ; y volvemos á derir, qne ó es el ob­ Los cambios que esperiraeulan las imágenes, segun
jeto el que hace la impresión sobre el alma por medio la distancia y situación de los objelos, con respecto á
del órgano, ó es Dios. Pueslo que M. Hume no ad­ nosotros, segun la disposición de los medios, al través
mite la acción inmediata de Diosen nuestras sensacio­ deque se forman, demuestran contra los escépticos
nes i , debe necesariamente admitir la acción del ob­ que nosotros no sotuos solos la única causa productora
jeto , por consiguiente, la existencia de los cuerpos, de estas imágenes, sino que provienen de los objetos.
en virlud de la impresión que hacen en nueslros sen­ Hay, pues, nn comercio masó menos inmediato entre
tidos. ellos y nosotros. Esle comercio puede interceptarse ó
alterarse en el medio por donde pasa; no se deduce
§. V. otra cosa sino que hay que lomar precauciones para
que estemos seguros de la fidelidad de nuestras sen­
£oi objetos están presente» en nuestra alma , por ¡a saciones; y eslas precauciones nos las indica la espe-
impresión que hacen sobre nuestros sentidos. riencía.
¿De dónde proviene la certidumbre de nuestras sen­
M. Hume hace una nueva distinción. La filosofía, saciones? De un simple raciocinio fundado en el senti­
dice, nos enseña que nada puede estar presente en el miento intimo. Veo un árbol alto y muy verde á cien
alma que no sea imagen ó percepción ; que los senti­ pasos de mí; conozco que no soy yo el que le da eslas
dos no son mas que medios de transmisión de las imá­ cualidades, la elevación, el verdor, la dislancia; mas
genes , sin conceder al alma ninjun comercio con los no puedo verlo de otro modo; luego eslas cualidades
ohjptos esteriores. Segun nos separamos de un objeto, no están solamente en la percepción, sino en el objelo.
le «emos disminuir en grandor; y sin embargo esle
objelo realque existe independientemente de nosotros, §• VI.
no sulre ningun cambio. Lo que llamamos un hom­
bre, un árbol no son, pues, mas que percepciones de la Dios no puede engañarnos por nuestro» sentido».
Míenle, copias ó representaciones de los seres que
creemosreales; estas copias cainbian permaneciendo Cuando de- irnos á los escépticos qne si nos engaña­
sen nuestros sentidos, cuando se reúne su testimonio,
1 Huni* .1.1. Enaayo 7, jv 1SJ. í Ibid. Ensayo lí . p. S U .
VRATADO
«I mismo Dios seria causa de nuestro error, que es tonces no habría certidumbre de ninguna clase. E*ta
indigno de su veracidad suprema el hacernos jugue- diferencia, lejos de inspirarnos duda sobre nuestras
tesde una continua ilusión; responden que nada vale sensaciones cuando velamos, es, por el contrario, la
esla ilusión, porque prueba demasiado: se deduciría que establece nuestra confianza. La certidumbre físi­
qne ninguna de nuesli as sensaciones puede ser in- ca descansa en el mismo principio que la certidumbre
complela, porque seria indigno de Dios elíjwe nos en­ metafísica, como hemos observado.
gañase alguna vez 1. Inútilmente se recurre á la omnipotencia divina;
Il«/)uejía, Ya liemos observado que 110 nos enga­ Dios es sabiamente omnipotente, dice S. Agustín;
ñan nuestros sentidos, cuando nos limilamos al uso Deus est sapienier omnipotens', loquees contrario á
para que se nos ha.-¡ dado. Por oiro lado podemos rec­ uno de sus atribuios es incompatible con los demas.
tificar el error de un sentido aplicando los otros, y Si Dios, absolulamentebablando, puede hacer que nos
comparando nuestras sensaciones con lasde los demas engañen los senlidos, también puede hacer que el sen­
hombres. No era indigno de Dios el darnos una razón timiento ínli.no sea ilusorio; y puede hacer á lodos
sujeta á engañarse algunas veces; pero nos hubiera 'os hombres embusteros y engañadores. ¿Dejaremos
favorecido con un don funesto, si esta facultad fuese de conlar con el sentimiento íntimo, con el testimonio
incapaz de I legar-á ninguna verdad; lo mismo sucede constante de todas los hombres, por el pretesto de que
con nuestros senlidos. Dios, essin dudael que nos ha­ estos milagros absurdos no son superiores al poder
bla por la razón y por nuestras ideas intelectuales; él divino? liste seria el colmo de la locura.
es también el que nos instruye por los sentidos; de
eslos dos guias cada uno tiene su uso y aplicación par­ §. VII.
ticular; pero Dios no pudo dárnoslos para engañar­
nos siempre, sin ningún auxilio para descubrir el Esla persuasión no conduce tino á un círculo vicioso.
error.
Pudo, responden algunos filósofos; la razón es la ¿Mas, fundando la certidumbre del testimonio de
que debe estar alerta conlra la ilusión de nuestros sen­ los senlidos, lo mismoquí la del sentimiento intimo,
tidos. Aunque os digan unánimemente que hay cuer­ en la sabiduría y veracidad de Dios, no formamos un
pos, no se sigue que eslos existan, ni que Dios sea res­ circulo vicioso? Segun nosotros, laexislencia de Dios
ponsable de vuestro error, porque la razón os advierte se prueba por el orden físico de la naluraleza, y por
que Dios pnede (producir inmediatamente en vueslra nuestros sentidos conocemos este orden. Sí el testi­
alma lodas las impresiones que atribuís á los cuerpos. monio de nuestros senlidos no es absolutamente segu­
R«/>uísfa. Con esle luminoso raciocinio, se pro­ ro, independiente de la existencia de Dios, nos vemos
baria que los mas diestros falsificadores nunca son pues, obligados á suponer esla existencia antes de
reprensibles, qne los hombres de buena fé son los que probaria. Nosolros demostramos la existencia de Dios
se equivocan. Aun cuando un falsario hubiese falsifi­ por la deposición de nuestros sentidos, y lacertídumbrc
cado la escritura de un notario con toda la destreja .de esta deposición |»or la existencia de Dios; de modo
i ¡naginable, siempre liene derecho para responder que que no se puede discurrir peor.
hicieron mal en fiarse de ella, puesto que es física­ R«])u«ííi El raciocinio qne hacemos aqui es un
mente imposible que se falsifiquen lodas las escritu­ argumento personal y no un círculo vicioso; disputa­
ras. Desde el principio del mundo hasta el nacimiento mos contra los filósofos que admiten la existencia de
de los escépticos, nunca habian sospechado los hom­ Dios, al menos por el momento, puesto que han re­
bres que Dios los engañase con el testimonio de sus currido á la omnipotencia divina para alacar la cer­
sentidos; nunca les reveló esle importante secreto, y tidumbre del testimonió de nuestros sentidos. Nos va­
ann les imprimió una persuasión contraria. La con­ lemos, pues, desu mismo principio para responder á
fianza que tenemos en nuestros sentidos es una incli­ su objecion: esle no es un circulo vicioso.
nación natural é irresistible, la misma en lodos los Por otro lado, los aleos, que niegan la existencia de
hombres; la desconfianza fundada en una simple posi­ Dios, admiten !a certidumbre de nuestras sensaciones:
bilidad metafísica no seria racional. aun sostienen que no podemos asegurar la exislenciade
Hay mas: la diferencia que experimentamos entre ningún ser, no impresionando nuestros senlidos; te­
el estado de sueño y el de vigilia nos hace distinguir, nemos derecho para argumentar conlra ellos sobre
sin pararnos en ello, las sensaciones imaginarias de su misma confesion; no necesitamos de la existencia
las reales; es, pues, imposible que estas últimas sean de Dios para probarles que no nos engañan los sen­
una ilusión como las primeras, pues de otro modo tidos.
el sentimiento íntimo eslaria sujeto á error, y en- Si tuviésemos que habérnoslas con un pirrónico que
I Bavle dicc. crit Pyrron B Humo t. 5. Ensavo li profesase una du.la universal, que no quisiese conve­
l>. 31S; det Espíritu S. Disc. e . Nota e. nir ni en la certeza del sentimiento intimo, ni en la
DE LA RELIGION.
¡Ir las sensaciones, ni on !a de la existencia de Dios; ninguna razón <í priori, ni en ninguna demostra­
nos seria ímposible argumentar contra él. ¿Puede ra­ ción *.
ciocinarse con un hombre que no admite ningun prin­ Res/?u«fa. Todo lo que se deduce de estas refec­
cipio de raciocinio? Nos limitaríamos á oponerle las ciones es que la certidumbre físíca no es del mismo
reflexiones generales que hemos hecho conlra e! pir­ género que la certidumbre metafísica, que no se fun­
ronismo al principio de esla disertación. Si no le ha­ da inmediatamente, como esta, en la relación de unes-
cían ninguna impresión, seria un insensato. tras ideas; si un escéptico quiere deducir olra cosa,
Ei autor inglés del Ensayo sobre ¡a verdad tuvo Irata de engañarnos.
raston para decir á Desearles que fundaba loda su filo­ La relación que hay enlre las causas físícas y sns
sofía en una petición de principio, cuando quería pro­ efectos está suficientemente conocida y asegurada por
bar la veracidad de nuestras facultades, porque es la uniformidad de sensaciones en todos los hombres.
un Dios sabio y bueno el que nos las ha dado. Fin efec­ Resulta de esto que Dios* por el hien de sus criaturas,
lo, para demostrar laexístencia de Dios segun Desear­ lia establecido en la naturaleza un orden constante, y
les, e ra necesario empezar poT raciocinar; ¿mas qué nn lo variará sin razón y sin advertirnos de él. En es­
probaría el raciocinio, sino estuviésemos ya conven­ te orden físico se funda el orden moral; no podria des­
cidos que no es defectuosa nuestra facultad de racio­ truirse el primero sin que se alterase el segundo; lo
cinar *? manifestaremos cuando halemos la cuestión de los
Aqui no caemos en el mismo inconveniente para milagros en la segunda parte de esta obra.
dar nueslra confianza a! sentimiento íntimo y al tes­ Es singular que un mismo filósofo sostenga por un
timonio délos sentidos, basta tener senlido común; lado que Dios no puede hacer milagros, y por olro
no necesitamos mas prueba. tema no los haga Dios á cada paso. Pretende M. Hu­
me, que no puede probarse ningun milagro por el
§. VIH. testimonio de los hombres, ni aun por el de los senti­
dos, porque siempre se puede oponer á esta prueba la
-Yo hay necesidad para esto de una demostrarían meta­ imposibilidad absuluta ¿la naturaleza milagrosa del
física. . hecho a. Dice en olro lugar que las operaciones de la
maleria se producen por fuerzas necesarios, que las
Aun suponiendo la fidelidad de nuestros sentidos, causas físicas tienen una relación necesaria con sus
sostiene M. Iíume, que la esperiencia no es una regla efectos 3. Quiere persuadirnos en esle lugarque esta
absolutamente segura para dirigir nueslros juicios, relación, lejos de ser necesaria, no es cierta, porque
porque no es seguro que las mismas causas produzcan puede variarse el curso de ia naturaleza. ¿Lo será sin
siempre los mismos efectos, y porque no tenemos nin­ que Dios lo varié y sin que suceda un milagro? Asi
guna idea clara de la conexion que hay entre unos y amontonan tos escépticos las contradicciones y se bur­
otros. Nada conocemos, dice, en la naturaleza de una lan del raciocinio.
piedra que nos manifieste evidentemente que caerá ó í.a causa de la gravedad y la de la comunicación
que se quedará en el aíre; nada vemos en las cuali­ del movimiento son desconocidas; no es en estos des
dades sensibles de una bola, que nos manifiesten que fenómenos donde podemos tomar la idea de la cáuMÜ-
chocando conlra otra bola, le comunicará movimien­ dad ó de ¡a conexion que hay enlre una causa física y
to. No nos es lan conocida ia naturaleza lid fuego pa- su eíeclo. ¿Mas es dudosa la existencia de una cosa
i'a decidir que ella es la causa del calor que esperí- por que no podamos esplicar el por qué y cómo se ha­
mentamosá su aproximación, >que siempre produ­ ce? Por que no conozcamos lodas las causas, ¿se de­
cirá el mismo efecto. Aun ruando el pan hasla ahora duce que no conocemos ninguna?
Ija tenido la propiedad de alimentarnos, puede variar Eslamos seguros que el fuego es la causa de la
su naturaleza sin que se haga ninguna alteración en combuslíon, no solo porque esperímenlamos esle
sus cualidades sensibles. Lo contrario de todos los fe­ efecto al aproximarlo, sino también porque sin éi nun­
nómenos naturales es muy posible, conveniente, y no ca lo esperimentamos, ó sin la aplicación de un cuer­
contiene ninguna contradicción. Todo lo que sabemos po que lo contenga; nodeben separarse estas dos cir­
por la esperiencia, es que tal efecto sucede ordinaria­ cunstancias. Cuando resulta constantemente un fenó­
mente en consecuencia de lat circunstancia, y que tai meno de la presencia de un cuerpo, y no sucede nwn-
hecho acompaña á lal olro; pero no conocemos su re­ ca en su ausencia, tenemos derecho para creer que el
lación íntima. El hábito que tenemos de deducir uno primeros el efecto del segundo. SuprímiendoM. Hu-
íi*1 otro, no es mas que un instinto, no se funda en
1 Hume, i í, Ensayo 4, p- S3 y 88.
í Hume. Ensayo lo, p, Í 3 í y S5í
t Au lí»ay on ualure and íinmutebility oí Trulh. 3 Ensayo S, p. 171 y is i
P Í3S
m TRATADO
me la segunda de eslas condiciones, peca contra la i,* Es evidenle.qne un cuerpo humano no puede
buena fé. estar en muchos lugares á la vez; que su cabeza no
Provenga este juicio del instinto, del hábito ó de puede penetrar con lodas las demas parles por un
otro principio, es lo mismo; puesto que segun la con­ punto indivisible; y no obstante, el misterio de la Eu­
fesión de los mismos escépticos, este instinto es mas caristía, no nos manifiesta que estas dos cosas se efec­
seguro que el raciocinio l . Aun cuando no conozca la túan todos los dias.
naluraleza intima del fuego, no estoy menos seguro De lo que se deduce que no podremos estar seguros
de que me quemo si me aproximo demasiado á él. si somos distintos de los demas hombres, y si lodos los
De buena gana sujetaria á esle esperimento á todos los hombres no forman masque uu solo y mismo indivi­
escépticos. Es absurdo el sostener, como hace M Hu­ duo, multiplicado en muchos lugares. Noes seguro
me, que los motivos de nuestras acciones son su cau­ si ahora estamos en Conslantinopla, en el Canadá ó
ta necesaria, y que no tenemos ninguna nocion clara en el Japón.
de la causalidad ó de la conexion entre la causa y Esla doctrina hace desaparecer las verdades que
efeclo. hallábamos en los números, porque r.í sabemos cuán-
Concluyamos, pues, con él que la naturaleza será las son dos y Ires, ni lo que es identidad y diversidad.
siempre mas fuerte que los sofismas de los escépticos; Ignoramos también si un cuerpo es diferente de una
sus contradicciones continuas y palpables bastan para alma: porque si la materia es penetrable, es claro que
que eslernos alerta conlra ellos. Los hombres conti­ la eslension no es mas que un accidente de los cuer­
nuarán sirviéndose de sus senlidos y fiándose de ellos, pos. Asi,el cuerpo, segun sti esencia, es una sustancia
mientras que los filósofos se obstinarán en disputar y iuestensa; puede, pues, recibir lodos los atributos que
en destruir la razón con el raciocinio ", concebimos en el espíritu, el entendimiento, la volun­
tad, las pasiones y las sensaciones. No hay tampoco
§■ ix . regla que nos haga discernir si nuestra sustancia es
espiritual por su naturaleza, ó si es corporal.
Objeciones deducidas de los misterios, 5." Es evidente que los modos de una sustancia
no pueden subsistir sin la sustancia que modifican, v
Bayle, celoso partidario del escepticismo, sostuvo sin embargo, el misterio de la Iransustanciacion nos
que los misterios del cristianismo dan armas invenci­ ha hecho ver que eslo es falso. Eslo confunde lodas
bles á los pirrónicos, que podrian servirse de ellas pa­ nuestras ideas: no hav modo de definir la sustancia,
ra destruir toda certidumbre física y metafísica; ma­ porque sí el accidenle puede subsistir sin sujeto, la
nifestaremos en compendio eslas objeciones, sin su­ sustancia á sti vez podrá subsistir dependienlemenle
primir en ellas nada esencial. de otra sustancia, según el modo de los accidentes; el
i .* Es evidente, dice, que las cosas que no son di’ espíritu podrá subsistir segun el modo de los cuerpo?,
ferenles de una tercera no difieren entre sí; esla es la como en la Eucaristía existe la materia, segun el modo
base de todos nuestros raciocinios, en esto fundamos del espíritu; eslos podrán ser impenetrables, como es
lodos los silogismos; sin embargo, la revelación del allí penetrable la materia.
misterio de laSantisimaTrinidad, nos asegura que es Las objeciones que ha hecho Bayle en el mismo lu­
falso esle axioma. gar, contra los principios de moral, se han resuello
2.° Es evidenle que no bay ninguna diferencia en la cuestión de la Providencia.
entre individuo, naluraleza y persona; sin embargo,
nos ba convencido el mismo misterio de que las perso­ §• X.
nas pueden multiplicarse, sin que los individuos y na­
turalezas dejen de ser únicos. Refutación ; falsos axiomas de Bayle.
3.° Es evidenle que para formar uu hombre que
real y perfectamente sea persona, basta unir juntos Respuesta. Los misterios están fuera de nuestra
un cuerpo humano y una alma racional; sin embar­ razón y de nuestros senlidos, asi como los objetos muy
go, el misterio de la Encarnación nos ha enseñadoqtie distantes ó muy elevados, eslan fuera del alcance de
no basta eslo, pueslo que en Jesucristo hay una alma nuestra vista; la revelación hace, ron respecto á nos­
y un cuerpo humano, sin que haya una persona hu­ olros, el mismo efecto que el telescopio con respecto á
mana. los ojos. Cuando juzgamos de los misterios sin escu­
De esto se sigue que no estamos seguros si somos char la revelación, es como si quisiésemos formar la
personas, y si Dios nos ha despojado de la persona­ leoria de los cometas sin auxilio dei telescopio. Los
lidad. errores en que entonces caemos no destruyen la cer­
1 Ensayo 5* segunda parte, p. 12i tidumbre de la luz natural, asi como las falsas teorías
i llum i, Ensayo 1* p 319 y 3*v de los antiguos sobre el movimiento de les astros no
I>E I.A RELIGION.
destruyen la certidumbre del testimonio de nueslros de Jesuciislo. Es, pues, falso queel misterio de la Eu­
ojos. caristía nos haga perder la idea de los números, ni el
Esta sola observación basta para pulverizar los so­ conocimiento de la identidad y de la diversidad.
fismas de Bayle; mas es necesario contestarlos dete­ En vano añade Bayle que este misterio esparce du­
nidamente. das sobre la esencia de los cuerpos; no conocemos la
En la primera obj°cion aparenta ignorar nuestra esencia de los seres, porque no necesitamos conocer­
creencia. El principio vulgar de los lógicos no es fal­ la; nos bastan sus propiedades conocidas para usarlos
so, aun en el misterio de la Santísima Trinidad. El y distinguirlos. En el eslado nalural de las cosas, la
Hijo y el Espíritu Santo tienen la misma naturaleza materia es una sustancia estensa y divisible, y el es­
que el Padre y lambien la tienen entre sí; la segunda píritu una sustancia intensa é indivisible; esto basta
y tercera persona son distintas de la primera, y tam­ para no confundir eslos dos seres, para distinguir las
bién se distinguen enlre sí. No es este el lugar de en­ propiedades y las operaciones de que son rapaces
trar en una disensión de lógica para esplicar el ver­ uno y olro. Sosteniendo los materialislas que toda
dadero sentido de que Ba\le quiere abusar. maleria es esencialmente estensa y divisible ¿no tene­
Toda la fuerza de esta primera objecion y de la mos derecho para concluir que es esencialmente in­
segunda consiste en esle raciocinio; en los seres crea­ capaz de pensar?
dos y limitados, la distinción de personas lleva ne­ También seria ridiculo el informarnos de qué modo
cesariamente la distinción de naturaleza; luego la lle­ puede Dios hacer subsistir los espíritus i loscuerpos.
va también en el Ser Divino, en el ser inlinilo é increa­ Dios solo hace loque puede hacer, y nosotros 110 sabe­
do. ¿Es esacto el raciocinar de esle modo? mos masque loque se ha dignado manifestarnos; pe­
También se espresa Bayle malísimamenle cuando ro es un absurdo el sostener que nada sabemos; por­
diceqtieno hay diferencia entre individuo, naturale­ que no somos tan sabios como Dios, y que revelán­
za y persona. Si esto fuese cierto se baria mal en de- donos una verdad de qne no tuviésemos ninguna idea,
linir la persona, el individuo de una naturaleza ra­ ha destruido todas las demas verdades.
cional ; individuo y naluraleza serian dos palabras Ha decidido el concilio de Trenlo que el cuerpo de
idénticas, lo que es falso. Jesucristo está en la Eucaristía de un modo incom­
Asegura en la tercera, que'para hacer á un hom­ prensible éinesplicahle'; es, pues, inútil quererlo es­
bre que sea una persona, basta unir juntos un cuerpo plicar; si los escolásticos trataron de hacerlo, sus es­
humano y una alma racional. Esto no basta, se nece­ piraciones no son dogmas de fé, ni el concilio las
sita también la conciencia ó el sentimiento del yo. Es­ adopta.
toy seguro de que soy una persona, porque conozco También se contradicen ios escépticos, establecien­
que soy yo el yo, y no otro. Dios no pudo dar este do por principio que las cualidades sensibles de una
sentimiento falso y engañador. Jesucristo conociaque sustancia no pueden exigir sin ella, despues de haber
era una persona divina y no humana. dicho que estas cualidades no están en los cuerpos,
Aunque el cuerpo Je Jesucristo exisla en muchos sino en nuestros sentidos y en nuestra alma. ¿Pueden
lugares al mismo tiempo, no se sigue que otros cuer­ dudar si en la Eucaristía, donde no existe la sustancia
pos ú hombres existan quizá lambien. La revelación del pan, Dios puede, afectar nueslros sentidos, como si
que me enseña esta verdad me advierte qne es un mi­ estuviese en él todavía? No estamos por eslo menos
lagro, por consiguiente, una escepcion única á las le­ ciertos que prescindiendo de nn milagro, la sustancia
yes de la naturaleza; pero no me enseña de qué modo y los accidentes son inseparables.
eslá el cuerpo de Jesucristo en la Eucaristía, si eslá Es, pues, absolutamente falso que los misterios
en un punto indivisible, y si hay en él penetración destruyen la certidumbre metafisica, y que los mila­
de partes, etc. Porque Jesucristo obrase curaciones gros debiliten la certidumbre física. Por último, en
profiriendo una palabra ¿se deduce que repelida esta todas las teorías una escepcion única y conocida con­
palabra tenga quizá aun el mismo efecto? Me dice un firma la regla y no la destruye.
escéplico: porque el luego quemase ayer, 110 se sigue
que queme también boy. Según olro: puesto que §• X I.
Dios pone el cuerpo de Jesucristo en muchos lugares,
se deduce que lo mismo puede hacer con lodos los de­ Ejemplo contra la transiutanriacion.
mas cuerpos. ¿Gomoconci liar a eslos necios charla­
tanes? El argumento de Bayle conlra los misterios viene á
Por la conci«ricio ó por el sentimiento íntimo, co- ser el mismo que el de la Placelte, de Tillotson y de
nozcoque soy uno j no muchos; que existo aqui y no David Hume contra la transusUnciacion. Aun cuan­
cn otra parle; que Dios, por consiguiente, no hace do esle dogma, dicen, estuviese claramente revelado
con respecto a mi el mismo milagro qne con el cuerpo I Sos. 13, c. 1 .
tomo i , C2
V7G TRA TADO
pn la Escritura, no podíamos tener de su verdad mas asegure por el laclo *. Supongamos también que est t
que una certidumbre moral, semejante á la que te­ ciego pierde la vista un momento después; discurrá-
nemos de !a verdad de la religión crisliana en general; mos sobre esto, si es posible, los misterios y milagros
ahora bien, nuestros sentidos nos dan una certeza fí­ que el ciego se ve obligado á creer y los argumentos,
sica deque la sustancia del pan se halla en lodas las que puede sacar conlra toda especie de certidumbre
parte» donde vemos sus accidentes; luego esla cer­ 1.° Se le dice que aquellas tres personas ó figuras
tidumbre debe prevalecer á la primera visibles que se presentaron á su vista no son mas que
Respuesta. Es de admirarque protestantes instrui­ un solo hombre, ¿le es mas fácil comprender eslo que
dos por otro lado, no comprendiesen que puede hacer­ el misli-rio de la Santísima Trinidad? Los axiomas ale­
se el mismo argumento conlra el misterio de la En­ gados por Bayle, deque dos cosas que nosedistinguen
carnación, y al que ellos mismos están obligados á de una tercera , no pueden distinguirse entre sí, que
responder. ¿Es mas cierto que la sustancia del pan la persona es lo mismo que la naturaleza, no pueden
acompaña siempre á sus accidentes, que lo es que la servir de ningnn uso para esle ciego.
persona humana está siempre unida al cuerpo y alma 2.° Hé aquí para él el milagro de la reproduc­
de un hombre? ¿Los que veian en Jesucristo lodos los ción plenamente realizado; un cuerpo humano que
caracteres sensibles de la naturaleza humana, no te­ existe en muchos lugares á la vez. Tiene, pues,
nian una certidumbre física aparente de que era una razón para dudar sino existe él mismo en muchos lu­
persona humana? ¿Cómo podian creer el misterio de gares y si es distinto de los demas hombres.
la Encarnación? Segun el método de razonar de nues­ 3." Se ve obligado á creer que las cualidades vi­
tros adversarios, no podemos creer ningún milagro, sibles de la sustancia humana, existen en los dos es­
como no seamos testigos oculares de él; la certidum­ pejos sin la sustancia misma; por consiguiente todas
bre moral de su existencia no puede nunca superará las maravillas de la transuslanciacion y lodas las de­
ja certidumbre física que tenemos de la constancia y ducciones que Hay le quiere sacar de ella.
uniformidad del curso de la naturaleza. Esle es e| i." Debe persuadirse que la materia es penetra­
gran argumento de M. Hume conlra lodos los mila­ ble, pueslo que ha visto indistintamente nn cuerpo
gros; lo examinaremos despues; si miró como inven­ humano moverse en un espejo sólido y que resiste al
cible el argumento de Tillotson, sus razones tendría; laclo.
no ha hecho mas que aplicarlo á ios milagros en ge­ Se dirá si se quiere que es una ilusión hecha á su
neral. visla; y deducirá de esto qne la visión no es mas que
Asi es como los protestantes han abierto siempre una ilusión perpetua propia para hacernos dudar de
el camino á los incrédulos. Beattie, aun cuando exce­ los axiomas mas evidentes de física y de metafísica.
lente lógico, ha caído en el mismo error que los demas; ¿Qué hará? ¿Deberá dudar de lo que le atestiguan
levantándose contra la transuslanciacion, no vió que todos los hombres? ¿Deberá oponer á la cerliJumbre
confirmaba los sofismas de los escépticos, en el mis­ moral de su testimonio, la certidumbre metafísica
mo momento que quería destruirlos 2. ; fatalidad sin­ de los principios del raciocinio, y la certidumbre físi­
gular de la que nunca escapará ningún incrédulo. ca del curso de la naturaleza?
Hace mucho tiempo que suplicamos á los incrédu­
5. X II. los que contesten á esle paralelo y que manifiesten en
qué difieren sus raciocinios de los del ciego. Hasta
kjunpl» di los misterios treidos per un liego di naci­ ahora nada hemos vislo en sus libros que pueda ser­
miento. vir para ilustrar esta dificultad ; aun algunos Unie­
ron la buenjt féde convenir que nada tienen que opo­
Para conocer mejor la debilidad de los argumentos ner á ellos s.
de eslos varios sectarios, supongamos que un ciego de
nacimiento recobra la visla por un momtnlo y que ve § X III.
á un hombre colocado enlre dos espejos. Verá tres
figuras perfectamente semejantes y que exactamente Las diferentes certidumbres timin la misma fuerza.
hacen los mismos movimientos. Segun las observa­
ciones de los filósofos que han dado la teoría de la vi­ El aulor de los Pensamientos filosóficos solo hizo un
sión le es imposible distinguir cuál de estas Ires figu­ sofisma cuando dijo: «No puedo creer que hav tres
ras es el hombre palpable, á no ser, que de ello se personas en un solo Dios, tan firmemente como creo

1 Lóete, Ensayo sobre el Enlend. humano, !, *, c. 9:


Bertley, Nueva teoría de la visión, n. 10J; BulTon Hist.
1 Hume, Ensayo 10. p. S i i nat. t. 4. en l i . p. 442.
‘i Essiy o h N.itui e auil ¡tunalaViMty «( Trulb, 3 Cartas sobre lo* ciegos psg 11, I I , 44 y 45.
DE LA ÍUiUCIQN. *77
que Iü» Ires ángulos de un triángulo son iguales á dos A f ín G U I# W .
rectos; toda prueba debe producir en mí una certi­
dumbre proporcionada á su grado de fuerza, y la » r LA I X R T I Ü I ’M RRC MOR Al..

acción de las demostraciones geométricas, morales y


lisicasdeba ser diferente ó es nula esla distinción *.» J.I.
Respuesta. La distinción entre las demostraciones
geométricas, morales y físicas no se saca de su gra­ Está apoyada «n ti mitmo fundamenta que la certi­
do de fuerza sino tle la diferencia del principio que las dumbre física.
produce. Acabamos de ver que hay caso* en que una
demostración moral debe prevalecer á una certidum­ Los principios de la esteza moral han sido espía-
bre física, aparente , á todos los raciocinios fundados nados con la mayor claridad por Boulier, en su En­
en la pretendida evidencia de nuestras ideas y que sayo filosófico sobre el alma de las bestias. El abad de
parecen al principio tan concluyentes como la« prue­ Prades ha reunido las reflexiones de este autor con
bas geométricas. La acción tle eslas diversas demos­ mucho cuidado y esmero en su disertación sobre la
traciones, en nueslra mente noes pues diferente en certidumbre de los hechos. Nos limitaremos en imi­
cuanto al gmdo de fuerza. Estamos tan firmemente tar y compendiar á los dos. La certidumbre moral
convencidos de la existencia de R mía, como lo esta­ eslá fundada cn el testimonio de los hombres; tiene
mos de la presencia del sol, envido lo vemos, v de por objelo los hechos, lo mismo que la certeza física.
esla proposicion geométrica, los tres ángulo» de un Sabemos por ejemplo, que existe Roma porque lo he­
triángulo son iguales á dos renos. No dudamos de mos oído á una infinidad de testigos oculares; aunque
una, ni de otra de eslas verdades; pero eslas dife­ nosolros no la hayamos vislo nunca, estamos tan se­
rentes certidumbres no provienen del mismo origen; guros de ello, como si la hubiésemos vislo.
esto es lo que las distingue. «Cuando consideramos, dice, Mr. Hume , con qué
Olro sofisma del libro del Espíritu: «Como la ver­ armonia se. une la evidencia moral y la evidencia na­
dad es un punto indivisible, no podemos decir que tural para formar una misma cadena de argumentos;
una wrdad es mat ó meno» verdadera; es evidente convendremos sin dificultad que son de la misma na­
que sino estamos mas seguros de nueslra propia exis­ luraleza y provienen de los mismos principios» l. En
tencia quede la de los cuerpos, la existencia dees efecto, enlre un hecho cualquiera y las pruebas en
tos no es por consiguiente masque una probabili­ que se apoya, hay poco mas ó menos la misma cone­
dad 2 .» xión que enlre una causa física y su efeclo. El testi­
Respuesta. La verdad y la certidumbre no son la monio de una infinidad de hombres que atestiguan la
misma cosa; la primera eslá eu los objetos, la segun­ existencia de Roma , las relaciones que tenemos con
da en nosolros. En no pudiendo dudar de ella, razo­ los que residen en ella, la inOuencia de los sucesos
nablemente tenemos la certidumbre ; mas aun en es­ que alli pasan en los asuntos de que somos testigos,
te caso podemos todavía adquirir nuevos motivos de son oíros tantos efectos qne no pueden provenir de
creencia. .Estos motivos ya no sirven para escluir la otra cansa qne de la realidad misma del hecho y
duda, puesto que no la hay, sino para confirmar nues- otros laníos fenómenos que no pueden esplicaríe por
tra aquiescencia en la verdad. Ks falso que estemos olro principio; seria pues tan insensato el poner en
mas seguros de nueslra propia existencia qne de la de duda este hecho , como el dudar de que hay cuerpos,
os cuerpos; lan absurdo es dudar de una como de cuando causan impresiones en nueslros sentidos.
otra. Pero estas dos certidumbres no provienen del Estamos seguros de que han sucedido hechos ó por
mismo origen; la primera proviene del sentimiento los testigos que los vieron y que existen todavía, ó por
íntimo ; la segunda de la deposición constante y uni­ la tradición oral que dejaron y que llega hasta ellos,
forme de nueslros sentidos; las dos tienen por objelo por la historia que los refiere y por los monumentos
una verdad primitiva que es imposible probarni com­ que de ellos deponen. Cuantióse reúnen todas eslas
batir con nin