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La novela: principales autores

Juan Valera

Juan Valera y Alcalá-Galiano (Cabra (Córdoba), 18 de octubre de 1824 - Madrid, 18 de


abril de 1905) perteneció a una familia aristócrata. Desempeñó misiones diplomáticas
en varios países y ocupó importantes cargos políticos. Comenzó su carrera como
novelista alrededor de los cincuenta años de edad. En sus últimos años fue víctima de
una ceguera progresiva.

Juan Valera.

Desde sus comienzos, Valera fue reacio tanto al Romanticismo, por sus extremismos,
como al Realismo, porque le impedía desarrollar plenamente su fantasía. Solo adoptó
una postura realista cuando eligió ambientes reales (como su Andalucía natal) y
personajes verosímiles, aunque rechazó los aspectos menos atrayentes de la realidad, tan
al gusto de los naturalistas y algunos realistas.

Su importancia se le debe a las novelas; la primera de ellas es Pepita Jiménez (1874),


escrita en su mayor parte en forma de carta. En esta obra, se narra la historia de una
viuda que se pone de acuerdo con el padre de un seminarista para alejarlo de su falsa
vocación. Otras obras importantes son Doña Luz (abordando cuestiones de vocación
religiosa) y Juanita la Larga. Esta segunda novela cuenta el idilio de don Paco, un
cincuentón, y de la protagonista, que desea redimirse de él por un honrado matrimonio.

Juan Valera fue liberal político y escéptico en cuanto a la religión. Empleó un lenguaje
literario sencillo, aunque no vulgar. Al morir, los escritores de la Generación del 98 le
guardaron un profundo respeto. Hoy se le considera por gran parte de la crítica como el
mejor prosista del siglo XIX, pese a reconocer la superioridad creadora de Galdós.

José María de Pereda


José María de Pereda.

José María de Pereda nació en Polanco (provincia de Santander, actual Cantabria) en


1833. Perteneciente a una familia hidalga, viajó mucho por el extranjero y fue diputado
carlista, aunque más tarde se dedicó al cultivo de sus tierras y a la literatura. Contó con
la amistad de Galdós, pese su opuesta ideología política. Murió en 1906 en su pueblo
natal.

Comenzó su producción literaria como costumbrista: inclinado al realismo con dotes de


observación, publicó Escenas montañesas. Más tarde encontraría su fórmula ideal de la
novela, al insertar aquel costumbrismo en una visión enamorada del paisaje y de las
gentes de la montaña, con sus pasiones y su lenguaje característico. En sus primeras
novelas de este tipo (novela idilio), solía enfrentar la paz y la ignorancia de aquella
gente rústica con las asechanzas políticas de la vida moderna (Don Gonzalo de la
Gonzalera y De tal palo tal astilla). Defendía una tesis que hoy en día aceptarían muy
pocos. La novela idilio termina cuando Pereda decidió renunciar a la defensa explícita
de tesis alguna. A esta segunda época pertenecen relatos como Sotileza (epopeya de
unos pescadores cántabros) y La puchera. La que es considerada su obra maestra es
Peñas arriba (1895), cuyo bucolismo descriptivo y el casticismo de su estilo puede
parecer hoy en día obsoleto. Pese a ello, José María de Pereda es considerado un gran
narrador, dotado de gran capacidad descriptiva y épica.

Pedro Antonio de Alarcón


Pedro Antonio de Alarcón.

Pedro Antonio de Alarcón nació en Guadix (Granada) en 1833. Fue uno de los
principales responsables de que el realismo se impusiera a la prosa romántica en boga
en aquellos momentos. Fue político además de escritor y en su ideología evolucionó
desde posturas liberales a más tradicionalistas.

Estuvo en la guerra de Marruecos como voluntario y dejó testimonio escrito sobre su


experiencia en Diario de un testigo de la guerra Africana (1859). Durante un tiempo
fue escritor de viajes relatando en sus artículos varios de sus viajes. En su tiempo
destacó por sus novelas religiosas siendo la más popular de todas ellas El escándalo
(1875), en esta novela defendía a los jesuitas lo que fue muy polémico. Su obra más
popular, sin embargo, y por la que es recordado, es El sombrero de tres picos publicada
en 1874, que inspiraría a Falla su famoso ballet.

Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós, por Joaquín Sorolla.

Galdós es considerado como el escritor más representativo del movimiento. Nació en


Las Palmas de Gran Canaria, en 1843. Estudió leyes en Madrid, donde conoció la vida
de la Corte. En París, quedó perplejo ante las novelas de Balzac, quien influiría
notablemente en su obra. Se declaraba progresista y anticlerical, lo que no supuso un
obstáculo para entablar grandes amistades con Menéndez Pelayo y José María de
Pereda, de ideologías opuestas. Aunque se definió republicano, poco a poco su
radicalismo fue templándose. Incluso Alfonso XIII y él guardaron una mutua simpatía
personal. A partir de 1910 comenzó a perder la vista y quedó arruinado por los elevados
gastos de su desarreglada vida íntima. Se le solicitó el Premio Nobel, pero
lamentablemente media España, junto a la Real Academia, se opusieron a su galardón;
en vano resultó el apoyo por los altos dignatarios eclesiásticos. Falleció, ciego, en 1920.

Los Episodios Nacionales

Dada la prolífica obra de Galdós, se comenzará mencionando los Episodios Nacionales,


distribuidos en cinco series, con un total de 46 tomos. Representan un marco amplísimo
de la historia española contemporánea, entre la Guerra de la Independencia y la
Restauración, con cierta trama imaginativa.

En la primera serie (1873-1875), figuran los episodios Trafalgar, Bailén, Zaragoza y


Gerona. En casi todos ellos, el protagonista es Gabriel Araceli, joven que vive en los
momentos culminantes de la Guerra de la Independencia. De series posteriores son El
equipaje del rey José, Los Cien mil hijos de San Luis, Zumalacárregui (de la Primera
Guerra Carlista), Prim o La de los tristes destinos (sobre Isabel II). La última serie
trataba de hechos vividos por el propio Galdós, pero quedó inacabada y es más
descuidada.

Novelas

En su primera época (1867-1878), Galdós escribía comprometidamente contra la


intolerancia y la hipocresía. Sus novelas enfrentan a un joven técnico con el ambiente
hostil de una pequeña ciudad; lo hace con una intolerancia parecida a la que condena
(Doña Perfecta, Gloria, La familia de León Roch), a este grupo, aunque carente de tesis,
pertenece su novela favorita, Marianela, idilio trágico entre un ciego y una muchacha
ignorante y fea, que decide huir cuando su amado recobra la vista, temerosa de
mostrarle su rostro, y muere cuando él se casa con otra mujer.

Más tarde, entre 1881 y 1915, publicó 24 novelas cuyo conjunto constituye una especie
de "comedia humana" de la vida cotidiana de Madrid. Mantenían tesis progresistas, pero
menos hirientes. Su interés se centraba en la clase media, contemplada con exactitud y
melancolía. Entre este conjunto de novelas destacan La de Bringas; Fortunata y
Jacinta, su obra más importante; Miau, dramática visión de la burocracia de la época;
Torquemada en la hoguera, estudio de la avaricia; Misericordia, con personajes de
bajos fondos.

Obras dramáticas

Pérez Galdós inició muy tarde su carrera de autor dramático. Entre sus obras destacan
La loca de la casa, La hija de San Quintín, Electra (cuyo estreno causó conmoción
social) y El Abuelo, adaptada cinematográficamente por José Luis Garci. El teatro
galdosiano se caracteriza por su sinceridad e inconformismo, aunque su lenguaje teatral
resulta actualmente anticuado.

Importancia de Galdós

El éxito de los Episodios Nacionales y de muchas de sus novelas y obras dramáticas fue
absoluto. Los críticos y los escritores de su época lo consideraron como un genio,
aunque su compromiso en lo religioso, en lo social y en lo político le creó grandes
adversarios. También los escritores del 98 recibieron sus influencias, aunque se
revelaron contra su "chabacanería" (Valle-Inclán, por ejemplo, lo apodó "don Benito el
garbancero"), sin percatarse quizá de que lo únicamente chabacano eran las vidas que
describía. Actualmente es considerado como uno de los primeros novelistas españoles.

Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán nació en La Coruña en 1851. Hija única de los condes de Pardo
Bazán, a los diecisiete años se casó y se instaló en Madrid. Fue una mujer con una
amplia cultura, realizó numerosos viajes y se creó para ella una cátedra de Literatura en
la Universidad de Madrid, ciudad donde falleció en 1921.
Obra

Entre sus estudios sobre la actualidad literaria, destaca La cuestión palpitante, y aunque
en él no acepta el materialismo naturalista, defiende una actitud realista y se enfrenta a
aquellos que sostienen que el mal solo puede aparecer en la literatura para ser derrotado.

Su estilo fue enérgico y ahonda en problemas y situaciones difíciles. Escribió cientos de


cuentos que publicó reunidos, como los Cuentos de Marianela. Pero su producción
literaria goza de mayor importancia en novelas como Un viaje de novios, que narra la
historia de un matrimonio entre un hombre maduro y una joven inculta y adinerada; o
La tribuna, la más naturalista de sus novelas, donde describe la dura vida proletaria en
una fábrica de tabaco. También son de suma importancia Los pazos de Ulloa y La
madre Naturaleza, con personajes y paisajes gallegos, con un argumento apasionado y,
en ocasiones, violento.

Leopoldo Alas (Clarín)

Leopoldo Alas "Clarín".

Leopoldo Alas nació en Zamora (1852), aunque él siempre se sintió profundamente


asturiano. Realizó sus estudios de Derecho en Oviedo, y el doctorado en Madrid, donde
perdió la fe. A partir de entonces viviría en permanente lucha espiritual, de la que da
testimonio su obra. A los veintitrés años usó en sus escritos el pseudónimo de Clarín.
Catedrático de la Universidad de Oviedo (1883), defendió ideas republicanas, pero
pronto se abrumó de la política. En el año 1892, una crisis de conciencia le devolvió la
fe, aunque no llegó a los extremos de la ortodoxia católica. Murió en Oviedo en 1901.

Obra

Clarín gozó de un gran prestigio como crítico literario. Sus artículos evidencian su gran
conocimiento y rectitud de juicio (expresado en muchas ocasiones con hiriente
sarcasmo). Sus artículos, que le dieron una temida autoridad en el panorama literario
español, fueron recopilados por el autor en volúmenes como Solos de Clarín y Paliques.
También cultivó el cuento y la novela breve; publicó más de setenta obritas de este
género. Entre los primeros relatos cortos que compuso, destaca Pipá (1879), que cuenta
la tragedia de un pillete ovetense. También merece mención Adiós, Cordera, clásico
idilio dramático.

Pero fundamentalmente se reconoce su faceta como novelista, por las dos únicas
novelas que escribió: La Regenta y Su único hijo. La primera de ellas (1885) es la más
importante. Con claras influencias de Madame Bovary de Flaubert, presenta física y
moralmente a Vetusta (nombre metafórico de Oviedo) como prototipo de una ciudad
española, dormida en el tradicionalismo. Utilizó Alas una técnica naturalista; pero no
pintó ambientes sórdidos como Zola (cuya acción transcurre en medios burgueses), sino
que el pesimismo aparece con rasgos evidentes de ternura e ironía. En La Regenta salen
a debatir las conciencias (en especial la de su protagonista Ana Ozores, de carácter
similar al de Emma Bovary), en su lucha con su deber y con el ambiente, dando una
imagen a la ciudad que muchos consideraron injuriosa. La novela fue condenada
rápidamente por la Iglesia, aunque con el paso del tiempo Clarín y el obispo entablaron
una franca amistad. Hoy se considera a La Regenta como la novela cumbre del
Realismo español, junto a Fortunata y Jacinta de Galdós.

Armando Palacio Valdés

Armando Palacio Valdés (Entralgo, Asturias, 1853 - Madrid, 1938) se educó en Avilés
y terminó el bachillerato en Oviedo; siguió la carrera de Leyes en Madrid. Dirigió la
Revista Europea, donde publicó artículos que luego reunió en Semblanzas literarias
(1871). A la muerte de José María de Pereda en 1905, asumió su cargo en la Real
Academia de la Lengua.

Gran amigo de Clarín, escribió varias novelas importantes, como Marta y María, en la
que las dos hermanas bíblicas son trasladadas a un ambiente contemporáneo, que
combate el falso misticismo. La más popular de sus obras es La hermana de San
Sulpicio, donde narra las aventuras que anteceden al matrimonio de un médico gallego y
de la protagonista, una monja sin vocación que no renueva sus votos. También cabe
destacar La aldea perdida, historia dramática de un pueblo degradado por la explotación
minera.

Vicente Blasco Ibáñez

Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia en 1867. Mantuvo ideas republicanas radicales
por las que sufrió arrestos y destierros. Fue diputado en siete legislaturas. En el año
1909 partió a Argentina en busca de fortuna, pero su intento fracasó. Defendió a los
aliados durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918); con ese fondo escribió Los
cuatro jinetes del Apocalipsis, novela de gran éxito mundial. Siguió una vida de
millonario cosmopolita y muchos de sus relatos fueron adaptados al cine en Hollywood.
Falleció en 1928 en Menton, en la Costa Azul. Sus restos fueron trasladados a Valencia
en 1933, donde fueron recibidos triunfalmente.
Vicente Blasco Ibáñez.

Blasco produjo una enorme obra novelesca; en ella destacan las obras ambientadas en
Valencia o en su provincia, tan intensamente amada por el escritor (Arroz y tartana, La
barraca, Entre naranjos, Cañas y barro). Reflejó sus ideas políticas, sociales y
antirreligiosas en La catedral o en La bodega, aunque como se ha comentado
anteriormente, su fama se debe en gran parte a Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que
trata sobre dramas familiares durante la Gran Guerra.

Sin embargo, el Blasco Ibáñez mejor tratado por la crítica es el de inspiración


valenciana. En ocasiones se le ha considerado como el Zola español porque comparte
con el novelista francés una actitud subversiva, predilección por los ambientes sórdidos,
preocupación por la herencia biológica, etc. Escribe intensamente y su estilo puede ser
calificado de basto, pese a que no carece de imágenes de pureza plástica. Por su edad,
pudo haber pertenecido a la Generación del 98, pero su espíritu mundano difiere de la
ascética y la cultura de estos escritores.

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