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POLÍTICA AMBIENTAL

Por Ing. Luis Eduardo Mejía Pedrero

Las estadísticas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales del Brasil


indican que son cerca de cuarenta mil los incendios forestales en dicha selva en lo
que va del año, la cifra más alta desde que se inició el monitoreo.

La triste realidad es que los incendios son provocados por ganaderos y agricultores
que pretenden ganar a la selva terrenos para sus actividades productivas con un
método que en nuestro país se le conoce como "tumba, corte y roza".

La destrucción de la Amazonía en Brasil se ha incrementado rápidamente desde


que el nuevo presidente brasileño, Jair Bolsonaro, de extrema derecha, asumió el
cargo y su gobierno redujo los esfuerzos para combatir la tala, la ganadería y la
minería ilegales.

El nuevo presidente del Brasil, externó durante su campaña el año pasado, que las
vastas tierras protegidas de Brasil eran un obstáculo para el crecimiento económico
y prometió abrirlas a la explotación comercial, lo cual ya está sucediendo.

En su sitio Web, Global Forest Watch, reporta que el área del Amazonas dentro del
territorio de Brasil perdió árboles en casi 3,000 kilómetros cuadrados en la primera
mitad de 2019, un incremento del 39 por ciento en comparación con el mismo
periodo del año pasado.

No, reitero que no, el calentamiento global no es la causa de los incendios. Se trata
de nuestro sistema económico. Existe evidencia de que los campesinos y
ganaderos se sienten más motivados a quemar tierra después de la elección del
nuevo presidente Bolsonaro.

Un análisis de The New York Times de registros públicos deja al descubierto que
las acciones de vigilancia para desalentar la deforestación ilegal, como las multas o
el decomiso de equipo, por parte de la principal agencia ambiental de Brasil se
redujo en un 20% durante los primeros seis meses de este año.

El presidente Bolsonaro culpa a las organizaciones de la sociedad civil por los


incendios. No ha presentado ninguna evidencia, y los expertos ambientales
disputan sobre tal afirmación, pero lo cierto es que resulta notable la apatía del
gobierno central del Brasil.

Algunos gobiernos locales han dicho que están organizando a sus brigadas de
combate de incendios. El gobierno federal no ha ofrecido ningún esfuerzo
organizado importante para combatir el fuego. El 22 de agosto, Bolsonaro dijo que
el gobierno brasileño carecía de los recursos para combatir los incendios.
Pero el anti ambientalismo del actual gobierno brasileño va más allá. Ha eliminado
el Servicio Forestal, la Secretaría de Cambio Climático y la Agencia Nacional de
Aguas. Además de reducir el presupuesto dedicado a universidades, centros de
investigación, entidades que estudian el territorio y hacen estadísticas nacionales.

Lo cierto es que las políticas públicas de un dirigente con tendencia capitalista


recalcitrante ha puesto en jaque a la sociedad de esta aldea global que es nuestro
planeta al reducir la generación de oxígeno y la capacidad de captura de dióxido de
carbono.

PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE

Recibí vía WhatsApp un audio para rezar una plegaria cada hora y unir nuestra
energía para apagar los incendios del Amazonas. También un vídeo y una oración
por escrito que tienen la misma finalidad. Muy loable, pero con todo respeto,
necesitamos más que eso.

La gran mayoría no podemos ir al Amazonas. Podemos criticar al presidente del


Brasil en redes sociales pero eso no apagará el fuego.

Mejor actúa en donde vives: siembra árboles, cuida los existentes, reduce tu
consumo y respeta el ambiente.

Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al


correo luislalo@yahoo.com.mx Instagram mejiapedrero Twitter @cuencalerma o
por Facebook.

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