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ENEAGRAMA BIOLOGICO

Controlar quiere decir conocer, conocer quiere decir libertad, libertad quiere decir ausencia de
miedo.

El ser humano no puede ser considerado un cumulo de células que pueda examinarse en un
laboratorio. Es un ente maravilloso constituido por una vivencia psíquica que rige un conjunto de
órganos mediante un proceso en continua evolución. Así, cada individuo se convierte en un
protocolo permanente, con su propia esfera perceptual.

Cada número del eneagrama corresponde a una modalidad de comportamiento cuyas raíces
descansan en el equilibrio del ser humano.

La analogía con las leyes Biológicas es el terreno sobre el cual se inserta el estudio del Eneagrama
Biológico: el ámbito biológico.

Aquel que busca que no desista de buscar hasta que haya encontrado. Cuando haya encontrado
se perturbará. Cuando se haya perturbado se sorprenderá y será el rey de todo.

Evangelio de Tomás, Hammadi II, tratado 2

¿Qué relación hay entre el carácter, la personalidad, la «Enfermedad» y los síntomas psíquicos y
orgánicos que constituyen su expresión?

El estudio de la personalidad humana y las tipologías psicosomáticas

Los 4 Temperamentos Hipocráticos

La teoría de los cuatro humores o humorismo fue una teoría acerca del cuerpo humano adoptada
por filósofos y físicos de las antiguas civilizaciones griega y romana. Arranca con Hipócrates (460 aC-
377 aC), se desarrolla ampliamente con Galeno (130 – 216) y llega con plena vigencia hasta el siglo
XVII. Desde Hipócrates, la teoría humoral fue el punto de vista más común del funcionamiento del
cuerpo humano entre los físicos o médicos europeos hasta la llegada de la medicina moderna a
mediados del siglo XIX.

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Esencialmente, esta teoría expresa que el cuerpo humano se compone de cuatro sustancias básicas,
conocidas como humores (aunque se refiere a líquidos), y que se debe mantener un perfecto
equilibrio entre estos para evitar todo tipo de enfermedades, tanto de cuerpo como de espíritu. De
esta forma, la aparición de enfermedades o discapacidades serían el resultado de un exceso o déficit
de alguno de estos cuatro líquidos o humores. Autores posteriores de Europa occidental que
adoptaron y adaptaron la filosofía médica clásica, consideraban que cada uno de estos humores
aumentaría o disminuiría en función de la dieta y la actividad del individuo. Cuando un paciente
sufría un desequilibrio de líquidos, su personalidad y su salud se veían afectadas.

Los humores fueron identificados como bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre. Había una estrecha
relación en entre los humores y los cuatro elementos: el fuego, el aire, el agua y la tierra, y además
a esta relación se le atribuían otras tantas cualidades: caliente, frío, húmedo y seco

Según esas teorías, vigentes aun en muchos países especialmente en zonas rurales de la India,
podemos clasificar a los seres humanos por su temperamento de esta forma:

1. El hombre flemático es reflexivo, tranquilo, muy justo e incorruptible, poco comprometido,


simpáticos. Adoran la buena vida y les gusta poco el trabajo.

2. El melancólico es inquieto, muy reflexivo, inestable y ansioso. Adoran el silencio y la soledad, se


olvidan de su entorno y se distraen fácilmente.

3. El sanguíneo es alegre, enérgico, vigoroso, con potencia. Son personas de buen humor,
apasionados y que brindan confianza.

4. El colérico es perseverante, rápido en sus decisiones, que aspira a lo grande, activo y extrovertido.
Son personas ambiciosas, individualistas y exigentes consigo mismas.

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Las 5 estructuras bioenergéticas de Alexander Lowen

1. Esquizoide.

2. Oral

3. Psicopático

4. Masoquista

5. Rígido

Los 3 Somatotipos De William Helbert Sheldon

1. Endomórfico.

2. Mesomórfico.

3. Ectomórfico.

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El Eneagrama
Del griego «enea» (nueve) y «grama» (signo) se trata de un símbolo geométrico de nueve puntas en
el interior de un círculo; es un mapa, una estructura, a través de la cual se revelan los mecanismos
(pasiones) que están en la base del comportamiento humano.

Nueve personalidades.

Nueve lenguajes.

Nueve modos diferentes de percibir la realidad.

El eneagrama es un mapa que describe la personalidad según nueve tipos de caracteres. Proviene
de una antigua enseñanza sufí, recogida por Gurdjieff y que ha llegado hasta nosotros gracias a
Claudio Naranjo, que la recibió a su vez de Óscar Ichazo.

Según Ichazo, el protoanálisis (término acuñado por el mismo) es decir, el trabajo psicológico con el
eneagrama, consiste en el descubrimiento del ser condicionado (personalidad, ego, carácter, falso
self..) con el que nos identificamos.

El trabajo espiritual

Se relaciona con la apertura de conciencia que este descubrimiento del carácter produce y que
supone el primer paso hacia el desarrollo de nuestra esencia (verdadero ser, self auténtico...).

En cada persona hay un "rasgo fundamental" que entraña una estructura típica, una raíz en torno a
la que se anuda la personalidad, que se constituye como un carácter.

El aspecto emocional del carácter

Lo constituyen las pasiones, en cada carácter encontramos una "pasión dominante"; el aspecto
cognitivo lo constituyen las fijaciones, la visión del mundo correspondiente a esa pasión dominante.
A cada pasión le corresponde una fijación. La pasión es un estado emocional que termina
racionalizándose, elaborando una visión de sí mismo y de la realidad que denominamos fijación.

Cada persona se "especializa" en una pasión, que será su "pasión dominante", su escapatoria
particular, su trampa para eludir la dificultad de la realidad.

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Hay una pasión dominante en cada uno de nosotros. La pasión dominante se origina en una
disposición emocional hiperdesarrollada que motiva gran parte de la conducta.

Esa disposición emocional podría ser la parte biológica o genética que se desarrollará en función del
ambiente y creará una determinada visión del mundo, con componentes biográficos y biológicos.

Lo instintivo

Se considera a cada individuo como una trama de tres instintos:

• Autoconservación.

• Sexual.

• Gregario o Social

Uno de estos tres llega a ser predominante en el carácter del individuo

La pasión dominante

Condiciona la visión del mundo e invade lo instintivo.

El desequilibrio instintivo se explica como una invasión de la pasión: el instinto que debería ser libre,
se "apasiona", la pasión lo contamina, centrándose su contaminación específicamente en uno de
los tres instintos considerados, sin dejar, por otra parte, a ninguno de los tres libre de su influencia.

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El eneagrama parte de la idea de que todos tenemos una naturaleza básica que es cualitativamente
distinta de nuestra personalidad adquirida. La tarea es recuperar esa naturaleza básica, nuestra
esencia.

La personalidad adquirida se desarrolla porque debemos sobrevivir en el mundo físico y el ambiente


no favorece el despliegue de nuestro ser esencial. Para protegernos del mundo y defender nuestra
esencia construimos un "falso self".

Descubramos nuestra esencia a través del trabajo con el eneagrama.

¡Importante!

Evitemos tipificarnos y tipificar a quienes nos rodean, al hacerlo nos reducimos a simples caricaturas.

El eneagrama es una herramienta de autoobservación y observación del otro, nos permite ver de
otra forma nuestro mundo interno y nuestras relaciones.

Comprender que cada eneatipo ve el mundo de una forma distinta nos permite escuchar y ser
empáticos con el otro, por lo tanto, el sufrimiento que experimentamos en nuestras relaciones
disminuye, pues este sufrimiento se origina por la ceguera que tenemos ante los puntos de vista
que no son nuestros. Entendemos que nuestros prejuicios nos limitan.

Al localizar nuestro rasgo principal podremos observar los hábitos que han tomado el control de
nuestras vidas.

El rasgo principal nos indica el aspecto particular que nos hace sufrir e intentamos eliminar. Es
nuestra carencia la que nos indica el camino de la esencia, es nuestro rasgo el que nos conduce a
nuestro ser.

El principal obstáculo al autoconocimiento del tipo se encuentra en lo que Gurdjieff llamaba


amortiguadores o topes. Pensaba que escondíamos nuestros rasgos de carácter negativos mediante
un complejo sistema de amortiguadores internos, lo que hoy conocemos en psicología como
mecanismos de defensa.

Observar los mecanismos de defensa es parte esencial de la tarea de autoobservación. Cada tipo
del eneagrama utiliza preferentemente un mecanismo defensivo. El eneagrama no es un sistema
fijo. La estructura del propio mapa, como una estrella de nueve puntas, puntas, con flechas que
indican las interrelaciones, es un buen indicador de la movilidad del sistema.

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“Cada tipo de personalidad funciona en tres aspectos: el aspecto predominante que funciona en
condiciones normales, el que opera en situaciones de presión, y el que aparece en situaciones de
seguridad, libres de tensión.”

Hellen Palmer

Los Centros

• Intelectual, emocional e instintivo

En la descripción de la estructura psicológica del ser humano, Gurdjieff plantea la existencia de cinco
centros:

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Centros Superiores

Se refiere a los aspectos espirituales, mientras que los inferiores son aquellos con los que nos
manejamos en la vida cotidiana. A veces, la vida puede transcurrir sin que la persona se preocupe
por tener acceso a esos centros superiores. Lógicamente contactar con ellos no es necesario para
vivir.

Hay personas que se plantean quiénes son, cómo descifrar lo que les ocurre, cómo ampliar el
espacio de consciencia. Y, para ellos, el eneagrama puede ser muy útil, no sólo como herramienta
para hacer «consciente lo inconsciente» (Freud), sino también para desvelar los engaños, las
creencias erróneas sobre las que construimos nuestras actitudes. Y porque desde la perspectiva de
los centros superiores se ofrece una posibilidad de una visión del ser humano que incluye su
dimensión espiritual.

Maurice Nicoll dice que el Trabajo, para Gurdjieff, es una preparación de los centros inferiores, en
los que habitualmente nos movemos, para abrirnos a los centros superiores, con los que no solemos
estar en contacto.

El contacto con los centros superiores se alcanza por medio del desarrollo de la dimensión espiritual,
de la liberación de la conciencia de los velos que limitan nuestra mirada, no de la realización de las
ambiciones de la vida. Este contacto no se realiza de golpe.

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Cuando así ocurre, puede experimentarse una experiencia de alteración de la conciencia o incluso
atravesar un estado cuasi psicótico. Es necesaria una preparación porque, tal como somos, si se
produjera un influjo súbito de los centros superiores, no podríamos elaborarlo.

Sostiene que una autorregulación "misericordiosa" no permite que, habitualmente, el hombre


perciba más de lo que puede soportar.

Los diferentes centros representan diferentes clases de mente. Las personas creemos que tenemos
una mente integrada que se encarga de todo, que somos una unidad con una voluntad y un yo
permanente.

Sin embargo, Gurdjieff considera que en el hombre existen diferentes “yoes” que se hacen cargo de
la persona y que son contradictorios.

Estos "yoes" son como las voces de los distintos centros, que pueden entrar en conflicto cuando no
están armonizados o cuando trabajan equivocadamente. Sostiene que mientras el hombre se aferra
a la idea de que es "uno", no puede mirar esas distintas voces, ni tratar de ponerlas en armonía.
Como primer paso para llegar al ser verdadero, ha de reconocer, equilibrar y poner en armonía estos
tres centros. Ésta es también la vía que le permitirá el acceso a la consciencia, al aspecto espiritual.

Para poder escuchar nuestros centros superiores Gurdjieff propone realizar un trabajo psicológico
a través del cual se prepare a los centros inferiores para la recepción de los centros superiores.
Hemos de enfocarnos principalmente en el centro emocional, haciendo énfasis en las emociones
condicionadas que adquirimos durante nuestra vida y que son las que contaminan los otros centros.

Si el centro intelectual permanece bajo el hechizo del mundo sensorial y no tiene ideas nuevas y el
centro emocional se queda bajo el poder del amor propio y la autoconmiseración, no habrá ninguna
posibilidad de alcanzar esta meta.

Centros inferiores

• El hombre intelectual

• El hombre emocional

• El hombre instintivo motor

Cuando no existe armonía entre los centros, un hombre piensa que es una cosa, siente que es otra
y percibe por sus sentidos que es una tercera cosa; sus actos no suelen estar en coherencia con lo

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que siente o con lo que piensa. Sus sensaciones y sus acciones, que pertenecen al centro instintivo,
son diferentes de sus sentimientos, que pertenecen al centro emocional, y de sus pensamientos,
que pertenecen al centro intelectual.

Cada centro inferior (salvo el instintivo-motor) se subdivide en dos partes, una positiva y otra
negativa. negativa. Cada una de estas partes se subdividen, a su vez, en tres que representan en
cada centro a la parte intelectual, emocional o motora del mismo centro.

La parte instintiva-motora de cualquier centro es la más mecánica, y es en esas divisiones mecánicas


de los centros donde, por regla general, nos pasamos la vida, porque no requieren atención alguna.
Esto hace que sea especialmente difícil aceptar nuevas ideas o adaptarse a nuevas condiciones,

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porque desde la parte motora de los centros sólo sabemos repetir de una manera mecánica lo que
conocemos.

Para llegar a las divisiones superiores de los centros hace falta un esfuerzo de atención que nos sitúa
en las partes más conscientes de nuestros centros, desde las cuales se puede acceder a los centros
superiores.

3 Clases de Atención

Atención cero

Caracteriza a las divisiones mecánicas de los centros (parte mecánica).

Tiene como función registrar los recuerdos, impresiones y asociaciones, y si se usara correctamente,
correctamente, esto es lo que debe hacer.

Nunca debería contestar a las preguntas dirigidas al centro entero, ni decidir nada importante. Sin
embargo, la división mecánica del centro intelectual está continuamente contestando preguntas o
tomando decisiones. Contesta automáticamente y dice lo que está acostumbrada a decir, como una
máquina. Funciona con el nivel de atención cero.

Atención que no requiere esfuerzo

Sino que es atraída (parte emocional).

produce el deseo de conocer. El trabajo de esta parte requiere plena atención, pero no exige
esfuerzo, porque la atención es atraída y mantenida por el tema en sí. Funciona con el segundo nivel
de atención.

Atención que debe ser dirigida por el esfuerzo y la voluntad

Parte intelectual.

Incluye la capacidad de creación, de ver las relaciones, de encontrar nuevos métodos... No puede
trabajar sin una atención dirigida, que debe ser controlada y mantenida por un esfuerzo de la
voluntad. Por lo general evitamos hacer el trabajo que corresponde a esta parte del centro.

Cuando habla del trabajo equivocado de los centros no se refiere sólo a utilizar un centro en lugar
de otro, sino también a usar la parte incorrecta de un centro para hacer algo en un momento dado.
Cada centro tiene su lugar y cada parte de los centros su función.

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Compara nuestros yoes mecánicos, los que se mueven en las partes mecánicas de cada centro, con
campesinos que no pueden cambiar porque desconfían de todo lo nuevo. Por otra parte, son muy
útiles en la vida ordinaria si se mantienen en su lugar correcto y se ocupan de lo que les corresponde.

El hombre equilibrado desarrolla, hasta cierto punto, todas las partes de todos los centros. Esto
distribuye su energía y confiere armonía a la vida psíquica. La máquina humana está construida de
modo que, en un momento de urgente necesidad, una parte pueda realizar el trabajo de otra
durante algún tiempo.

Esta posibilidad, que supone una gran ventaja evolutiva, tiene el inconveniente de dar ocasión al
trabajo equivocado de los centros. El paso previo para establecer la conexión de los centros
superiores con los inferiores es corregir ese trabajo equivocado. Es lo que va a permitir sintonizar
con los centros superiores, a los que no podemos oír si los centros inferiores no están desarrollados.

El trabajo que propone ha de empezar por el centro emocional, porque, cuando funciona desde la
parte mecánica, bloquea el contacto con los centros superiores. Por eso nos centramos, en primer
lugar, en el trabajo con el eneagrama, en la observación de la pasión y en la forma en que condiciona
nuestra visión del mundo.

Según esta visión, el hombre tiene dos lados: interior y exterior. El lado exterior pertenece a su
mente externa, está bajo el vaivén de los sentidos y es la sede de la mente sensual; el lado interior
pertenece a su mente espiritual.

Los dos lados, interior y exterior, de cada centro están en oposición hasta que aparece un
intermediario, una tercera fuerza que participa tanto de la mente externa como de la interna y
puede mirar a ambos lados. Esta tercera fuerza es el trabajo sobre sí que le permite comprender
que tiene dos lados, uno vuelto hacia la vida que ha de realizar y otro vuelto hacia los centros
superiores.

La conjunción de las divisiones exteriores e interiores de los centros sólo puede hacerse mediante
una fuerte división media que pueda mirar en ambas direcciones y comprender la verdad de un
nivel inferior y la verdad de un nivel superior sin contemplarlas como contradicciones, que permita
no confundir la verdad científica con la verdad espiritual, ver al mismo tiempo los sentidos y la
mente de los sentidos con sus significados y verdades, y ver la mente suprasensual que tiene
significados y verdades de otro orden.

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