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TEMA CÉLULA PAÍS, FEBRERO DE 2020

UNA ADECUADA VISIÓN DE NOSOTROS

Coloque en un cartel o diapositiva el siguiente versículo:


“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de
las tinieblas a su luz admirable;” (1 Pedro 2:9).
Pregunte a su célula ¿Qué palabras resaltaríamos en este pasaje?

La Biblia hace, a través del apóstol Pedro, en este versículo, una afirmación
de quiénes somos para Dios, la pregunta es: ¿Así nos vemos y actuamos?

Para aprender a aceptarnos a nosotros mismos, necesitamos vernos y


valorarnos desde el punto de vista de Dios y de lo que Él mismo nos ha
declarado en su Palabra, con respecto a lo que somos para Él en Cristo.

“Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”


(Colosenses 2:10).

En la medida que le demos más crédito a los pensamientos de Dios (su Revelación), que a
los nuestros, respecto de nosotros mismos y de todo aquello que nos rodea, podremos
superar cualquier distorsión de nuestra autoimagen, ocasionada, tanto por nuestra
naturaleza pecaminosa, como por el trauma de no haber construido una actitud apropiada
frente a situaciones que nos sucedieron.

"Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no
tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura,
conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno" (Romanos 12:3).

Dios no tiene un mismo modelo para cada uno de nosotros en el aspecto físico, pero sí
tiene el mismo para nuestro aspecto interior: El carácter de Cristo. Es nuestra tarea, en la
unidad con el Espíritu Santo, cada día apropiarnos de la verdad que recibimos el día que
invitamos a Cristo a nuestro corazón.

1. Nuestro problema es que siempre miramos la parte externa, pero Dios mira el
corazón, “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de
su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre;
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón"
(1 Samuel 16:7).

2. No son las habilidades naturales las que dan la felicidad, sino la forma como la
imagen de Cristo llegue a desarrollarse en nosotros. De acuerdo con esto, nuestra
felicidad depende de nuestras actitudes y cualidades interiores. Viviremos inseguros
si dependemos de lo externo, pues de un momento a otro puede suceder algo grave,
como un accidente, y perder nuestro atractivo externo, ese sería el final de nuestra
felicidad.
3. Necesitamos confesar a Dios la amargura, al no aceptarnos, y orar como el apóstol
Pablo. Si Dios no quita el aguijón, es porque éste juega un papel muy importante en
su plan para nuestra vida. Puede ser que no podamos comprender por qué Dios
puso ciertos rasgos débiles en nosotros, es posible que sea por algo que va a ocurrir
mucho más allá del horizonte, de lo que alcanzamos a visualizar en este momento.
Lo importante es entender que la base de nuestra auto aceptación no es sólo la
comprensión y aceptación de los valores de Dios, sino también su propósito en
nuestra vida.

Aplicación Teoterápica

Creamos en los pensamientos de Dios, convirtamos su verdad, en la verdad de nuestra


vida dejando que traspase nuestro corazón y que de ahí fluya la adecuada visión de Él
acerca de nosotros mismos.

Pregúntese
¿Se siente realmente completo en Dios?
¿Está permitiendo que el llene todos sus vacíos?
¿Cree firmemente en su corazón que Él no se equivocó con usted?

En oración, llevar a los asistentes a agradecer a Dios por haberle dado la


imagen de Cristo el día que le recibió como Señor y Salvador, porque a través
de Jesús le acerco a Él como Padre y ahora no está solo(a), en Él lo tiene
todo.
“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré,
pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” Isaías 43:4. Esto somos para
Dios, Él dio a su Hijo por nuestro rescate, somos muy valiosos y nuestro
llamado es a vivir como Él quiere que vivamos.

Compartir este tema con su familia y discípulos.