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Vivir es dejar Huella

¡Cómo quisiera que comprendieras el abismo que existe entre vida


muerte, valor e indiferencia! Y que te decidieras por asumir la
posibilidad de vida, aún con todas las luchas y sacrificios que ello
implica.

Vivir no es fácil, es valor de verdaderos valientes, constantes,


decididos, porque vivir no es lo mismo que pasar por la vida. Vivir es
dejar huella. Huella que comprometa, huella que se convierta para
muchos en señal de camino.

Vivir comienza por dejar vivir, lo cual no quiere decir volverme


insensible ante el dolor del otro. Hay momentos en que los demás te
necesitan, no importa si a través de una palabra, un pensamiento, o
sólo un gesto amable, pero te necesitan.

Tu mismo necesitas la certeza de que estás viviendo y a plenitud, pero


siempre con la mirada puesta en lo más alto. ¡Tienes que llegar hasta
lo infinito!.

No te detengas por pequeñeces. Que no te desvíen de la ruta caminos


falsos, hoy tan comunes. No abandones los verdaderos valores por
otros quizás más llamativos, pero que al final te dejarán dolor, soledad
y derrota.

Fíjate siempre metas de las que jamás tengas que arrepentirte, trata
de ser siempre el mejor en la actividad que elijas, pero sin pasar jamás
por encima del derecho que otros tienen para intentarlo.

La ambición es normal, es sana, siempre y cuando tú la sepas majenar.


Cuando escapa a tu control, has pasado a convertirte en un esclavo, y
el ser humano nació para ser libre.

¡Amar, amar, amar! Dice san Pablo que puedes tener el mundo
rendido a tus pies, pero si no se ama, de todo se carece.

La base de la justicia y la igualdad es el Amor,

por eso abre tu corazón para que de él

brote la luz de la entrega que llenará el mayor

vacío de la más triste existencia.

Ahora piensa, ¿estás pasando


La vida, O estás dejando Huella?

(Tomado de “semillas de vida II, ed

Paulinas)