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Del "calentamiento global" a la "crisis

climática": el desafío de la transición


energética.

Por Diego Delfino

La ciudadanía en general tiene conciencia de que todos debemos cuidar el planeta, la


promoción de las luces LED e, incluso, la separación de residuos para el reciclaje son dos
formas cada vez más frecuentes de colaborar. Sin embargo, no todos sabemos cómo podemos
hacer un aporte al medioambiente o asumimos nuestra parte de responsabilidad en hacerlo lo
que acarreo, como consecuencia, que durante los últimos años dejo de hablarse de conceptos
como “cambio climático” o “calentamiento global” y se dio paso al concepto “crisis climática” ya
que la capa de ozono sigue viéndose afectada por el accionar del hombre.

La Organización Meteorológica Mundial manifiesta que el 2019 cerró una década de “calor
excepcional impulsado por los gases de efecto invernadero que expulsan las actividades
humanas”. En adición podemos pensar que la pérdida de los grandes espacios verdes a nivel
global, como la selva amazónica, los devastadores incendios en Australia o el derretimiento
acelerado de las capas de hielo de la Tierra que son consecuencia del efecto invernadero, el
cambio climático y son, simultáneamente, causa del empeoramiento de la situación ambiental
futura.

En la actualidad existen parques eólicos, instalaciones solares y cada vez más particulares se
animan a invertir para obtener energía eléctrica a través de fuentes alternativas pensando en
que es una inversión que dará sus frutos en el mediano plazo pero que sus beneficios se verán
por mucho más tiempo.
Argentina tiene mucho potencial para realizar una transición energética en pos de
combatir el cambio climático y sus efectos adversos.

Algunas regiones de Argentina se encuentran dentro del mapa de calor en alguna de las zonas
que mayor aprovechamiento puede realizar del principal recurso: el Sol. Tal es así que
provincias como Jujuy, Salta, Formosa o Chaco, podrían convertirse en las primeras en ser
amigables con el medio ambiente y colaborar para cumplir con el objetivo de la ley Nº 26.190
sancionada el 23 de Septiembre de 2015 que tiene como objetivo lograr una contribución verde
que alcance un 20% del total de la matriz energética para 2025.

Entre 2018 y 2019 el salto de generación eléctrica a través de energías renovables fue del 7%
y será un porcentaje difícil de superar en este año. Sin embargo, si el Estado pudiera
acompañar en este sentido, interviniera de alguna manera o incentivase a las Pequeñas y
Medianas Empresas a invertir ya sea facilitando préstamos a bajas tasas para adquirir los
equipos generalmente provenientes de China o dando a conocer tanto los beneficios en el
largo plazo para el medioambiente como el impacto en las facturas del servicio eléctrico estas
acciones tomarían mayor impulso.

Con este marco, una PyME podría hacer su aporte al medioambiente promoviendo este tipo de
inversiones, involucrándose en la materia, capacitándose y preparándose para trabajar en el
rubro, invertir en sus plantas y también concientizar a sus colaboradores sobre la importancia
de gestionar energías alternativas en el desarrollo de las actividades cotidianas para conservar
nuestro ecosistema. En este punto, es más que importante contemplar que con frecuencia se
cree que para realizar capacitaciones sobre esta temática es necesario viajar al exterior del
país sin embargo, existen capacitaciones online, e incluso gratuitas, provistas por el Estado
que fueron introductorias a la Ley de Generación Distribuida. Si bien también hay de índole
privada sus costos son accesibles para las pequeñas y medianas empresas. De esta manera,
el sector privado podría cumplir con un rol clave en el despliegue de energías renovables.

Según datos manifestados por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico
(CAMMESA) y la información relativa a la generación proveniente de fuentes renovables en
relación al Régimen de fomento Nacional para el uso de fuentes renovables de energía
destinada a la producción de energía eléctrica sancionado a través de la Ley N° 26.190 se
desprende que el incremento de generación a partir de fuente renovables dentro de la matriz
eléctrica argentina en 2019 simbolizó un salto significativo ya que se pasó de un aporte del
2,5% al 8,2%.

El el objetivo de esta Ley Nacional fijó como meta para el 2025 que el 20% de la matriz sea
proveniente de fuentes renovables lo que implica que, de sostener estos niveles de
crecimiento, sería factible cumplirlo. Sin embargo, el Estado deberá seguir promoviendo
programas que fomenten las renovables y sumar los aportes de usuarios finales apoyados por
la Ley de Generación Distribuida.
A nivel estatal, dado el aumento de la participación de las energías renovables en la
generación de electricidad, la electrificación del transporte puede significar una oportunidad de
ampliación para el uso de este tipo de energías en otros sectores. En paralelo, adoptar
medidas que subsidien la generación de energía verde y no exclusivamente la provista por
combustibles fósiles que afecten al desarrollo del medioambiente, fortalecer los marcos
regulatorios y llevar políticas en consonancia pueden ser otras variables para impulsar la
conciencia social e, incluso, impulsar al mercado para confiar en los nuevos sistemas de
energía distribuidos.
*Datos de REN21. Generación de electricidad a partir de energía renovable variable en países seleccionados con altas
proporciones de variables de acuerdo con los datos disponibles. No implican supuesto crecimiento futuro. Años de
comparación 2014, 2016 y 2018.

Es una realidad que a nivel global, cada año se genera más energía a partir de recursos
renovables que el año anterior. La energía hidroeléctrica representó en 2018 un 60% de la
producción de energía renovable, seguida por la energía eólica (21 %) y la energía solar
fotovoltaica (9%) lo que representa aproximadamente, un 26% de la energía consumida
anualmente en el mundo según datos de la comunidad global de energía renovable de actores
de la ciencia, gobiernos, ONG e industrias REN 21.

ENERGÍA SOLAR

La industria solar fotovoltaica vive en crecimiento exponencial y China domina tanto la


fabricación mundial de paneles solares como el mercado mundial de energía solar fotovoltaica.
La gran producción de células fotovoltaicas y módulos del país asiático aumentó
considerablemente y la intensa competencia abarató los costos haciendo que esta industria se
consolide mundialmente y sea una de las principales proveedoras a nivel internacional. SI bien
se cree que la competencia interna de dicho país favoreció a la diversificación de los productos
y a las opciones de costo competitivo en lugar de ofrecer tecnologías más avanzadas, estos
equipos suelen ser de muy buena calidad y cuentan con una vida útil de entre 25 y 30 años.

ENERGÍA EÓLICA

*Imagen de REN21 www.ren21.net

Esta alternativa suele estar vinculada al menor costo por kilovatio-hora, lo que la transforma en
una de las predilectas alrededor del mundo en diferentes mercados.

Al igual que la energía solar, entre 2017 y 2018 aumentó su producción a nivel internacional.