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Unidad 7 Lengua y Literatura II- Prof.

Gabriela Farina | 1

Cuento Policial
La inspiración - Pablo De Santis
El poeta Siao, que vivía desde el otoño
en el palacio imperial, fue encontrado
muerto en su habitación. El médico de
la corte decretó que la muerte había sido
provocada por alguna substancia que le
había manchado los labios de azul. Pero
ni en las bebidas ni en los alimentos
hallados en su habitación había huellas
de veneno.

El consejero literario del emperador estaba tan conmovido por la muerte de Siao, que ordenó
llamar al sabio Feng. A pesar de la fama que le había dado la resolución de varios enigmas
—entre ellos la muerte del mandarín Chou y los llamados "crímenes del dragón"— Feng
vestía como un campesino pobre. Los guardias imperiales se negaron a dejarlo pasar, y el
consejero literario tuvo que ir a buscarlo a las puertas del palacio para conducirlo a la
habitación del muerto.

Sobre una mesa baja se encontraban los instrumentos de caligrafía del poeta Siao: el pincel
de pelo de mono, el papel de bambú, la tinta negra, el lacre con que acostumbraba a sellar
sus composiciones.

—Mis conocimientos literarios son muy escasos y un poco anticuados. Pero sé que Siao era
un famoso poeta, y que sus poemas se contaban por miles —dijo Feng—. ¿Por qué todo
esto está casi sin usar?

—Sabio Feng: hacía largo tiempo que Siao no escribía. Como verá, comenzó a trazar un
ideograma y cayó fulminado de inmediato. Siao luchaba para que volviera la inspiración, y en
el momento de conseguirla, algo lo mató.

Feng pidió al consejero quedarse solo en la habitación. Durante un largo rato se sentó en
silencio, sin tocar nada, inmóvil frente al papel de bambú, como un poeta que no encuentra
su inspiración. Cuando el consejero, aburrido de esperar, entró, Feng se había quedado
dormido sobre el papel.

—Sé que nadie, ni siquiera un poeta, es indiferente a los favores del emperador —dijo Feng
apenas despertó—. ¿Tenía Siao enemigos?

El consejero imperial demoró en contestar.

—La vanidad de los poetas es un lugar común de la poesía, y no quisiera caer en él. Pero en
el pasado, Siao tuvo cierta rencilla con Tseng, el anciano poeta, porque ambos coincidieron
en la comparación de la luna con un espejo. Y un poema dirigido contra Ding, quien se llama
a sí mismo "el poeta celestial", le ganó su odio. Pero ni Tseng ni Ding se acercaron a la
habitación de Siao en los últimos días.

—¿Y se sabe qué estaban haciendo la noche en que Siao murió?


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—La policía imperial hizo esas averiguaciones. Tseng estaba enfermo, y el emperador le
envió a uno de sus médicos para que se ocupara de él. En cuanto a Ding, está fuera de toda
sospecha: levantaba una cometa en el campo. Había varios jóvenes discípulos con él. Ding
había escrito uno de sus poemas en la cometa.

—¿Y dónde levantó Ding esa cometa? ¿Acaso se veía desde esa ventana?

Si, justamente allí, detrás del bosque. Honorable Feng: los oscuros poemas de Ding tal vez
no respeten ninguna de nuestras antiguas reglas, pero no creo que alcancen a matar a la
distancia. ¡Además, la cometa estaba en llamas!

—¿Un rayo?

—Caprichos de Ding. Elevar sus poemas e incendiarlos. Yo, como usted, Feng, tengo un
gusto anticuado, y no puedo juzgar las nuevas costumbres literarias del palacio.

Feng destinó la tarde siguiente a leer los poemas de Siao. A la noche anunció que tenía una
respuesta. El consejero imperial se reunió con él en las habitaciones del poeta asesinado.
Feng se sentó frente a la hoja de bambú y completó el ideograma que había comenzado a
trazar Siao.

—"Cometa en llamas" —leyó el consejero—. ¿La visión de la cometa le hizo a Siao recuperar
la inspiración?

—Siao trabajaba a partir de aquello que lo sorprendía. El momento en que se detiene el


rumor de las cigarras, la visión de una estatua dorada entre la niebla, una mariposa atrapada
por la llama. De estas cosas se alimentaba su poesía. Aquí en el palacio, ya nada lo invitaba a
escribir: por eso su pincel nuevo estaba sin usar desde hacía meses. Ding puso allí el veneno,
y con la suficiente anticipación como para que nadie sospechara de él. Sabía que Siao, como
todos los que usan pinceles de pelo de mono, se lo llevaría a la boca al usarlo por primera
vez, para ablandarlo. Los restos del veneno se disolvieron en la tinta. Esa fue una de las armas
de Ding.

—Imagino que la otra fue la cometa —dijo el consejero.

—Ding sabía que al ver algo tan extraño como una cometa en llamas, la inspiración volvería
al viejo Siao.
Feng tomó el pincel de pelo de mono y escribió:

Una cometa en llamas sube al cielo negro.


Brilla un momento y se apaga.
Así la injusta fama del mediocre Ding.

—Mis dotes como poeta son pobres, pero acaso no esté tan alejado del tema que hubiera
elegido Siao —Feng limpió con cuidado el pincel—. Como poeta Ding rechaza toda regla,
pero como asesino acepta las simetrías. Para matar a un poeta eligió la poesía.
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Los relatos policiales


Aun cuando no esté presente la
policía, acostumbramos llamar
relatos policiales a las historias que
plantean un enigma (un crimen, un
robo, una desaparición). Este
misterio debe ser resuelto por un
personaje que, por medio del
razonamiento lógico, analiza y
relaciona los indicios de que
dispone. Este es el caso del cuento
"La inspiración", en el que un
crimen (un asesinato inexplicable) se
resuelve gracias a la intervención de
un personaje, el sabio Feng.
La presencia de un misterio o
enigma y del investigador convierte
al cuento en un relato policial.
Además de los relatos centrados en
la figura del detective y en su
capacidad de observación y
deducción (llamados policiales
detectivescos o de enigma), existe
otro tipo de historias que
conforman el policial negro.
En ellas, el protagonista es generalmente un detective profesional que siempre cobra por sus
servicios y que, a partir del crimen que investiga, atraviesa situaciones de peligro y de creciente
violencia. Por lo general, se involucra y mezcla con el mundo criminal para reunir las pruebas,
guiándose por sus corazonadas y no necesariamente por la deducción lógica.

Los personajes
El que investiga el enigma suele ser un detective privado (profesional o aficionado,), pero
también puede ser un policía o cualquier otro personaje dotado de una gran capacidad
deductiva. ¿Por qué? Porque en el policial detectivesco lo principal no es la acción, sino la
capacidad de observación del investigador y las deducciones que realiza para resolver el caso
a partir de las pistas que encuentra.
La tan conocida imagen del detective con lupa ilustra la importancia de la observación
minuciosa de la escena del crimen en busca de los indicios que revelen el misterio o inculpen
al responsable del delito que se investiga.
Otros personajes importantes en los relatos policiales son los sospechosos. Para crear
suspenso, a lo largo de la historia se van proponiendo hipótesis que apuntan a la culpabilidad
de uno u otro personaje relacionado con los hechos. A modo de distractores, tienen por
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objeto involucrar al lector incitándolo a reunir él también las pistas. De este modo se captura
su interés, pero la verdad solamente se revela en el desenlace.
Los indicios
En relatos como el que leíste, las acciones necesitan de la presencia de otras unidades
narrativas, llamadas indicios. Estos aportan datos para situar la acción en un espacio y un
tiempo determinados, conocer a los personajes o bien para anticipar acontecimientos. Por
ejemplo, el apuro del sabio Feng por regresar a su hogar es un indicio claro de su carácter
hogareño y sencillo, ya que no lo tientan las comodidades del palacio imperial. Como podrás
darte cuenta, los indicios funcionan en el texto como pistas o señales que el lector debe
descubrir, descifrar e interpretar.
A diferencia de los datos puros, que no requieren ningún esfuerzo de interpretación por parte
del lector, los indicios tienen un significado implícito, es decir que requieren interpretación.
INDICIOS
De personaje De anticipación De época De lugar

Los elementos del policial


Los dos elementos propios del género policial son: un crimen enigmático y un personaje
que adopta el rol de investigador y devela el misterio. Es decir, el eje de la historia es un delito
(crimen, robo, etc.) que se resuelve en el desenlace y el protagonista es un detective. Sin
embargo, la presentación de estos elementos puede adoptar dos modalidades diferentes en
los relatos policiales.
TIPOS DE POLICIAL
Clásico o de enigma Duro o negro
• El personaje que resuelve el misterio es un • El personaje que resuelve el caso es un policía
investigador amateur, a quien le interesan los o un detective profesional que percibe una
enigmas y esclarecer la verdad. paga por su trabajo.
• Es un razonador nato y jamás emplea la • Es intuitivo; se guía por "corazonadas". Al
violencia. Su investigación se basa en la investigar, se introduce en el mundo del
observación y la deducción a partir de pistas. hampa, paga a informantes y recurre a la
violencia.

• Se alude a la muerte evitando detalles • Se describe la escena del crimen en detalle. •


morbosos. El delito revela problemas sociales.
• El delito es un fenómeno sin motivación
social.
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1. Anotá V (verdadero) o F (falso) en cada una de las opciones. Después, escribí


correctamente en tu carpeta las afirmaciones que hayas marcado como falsas.
Es policial detectivesco un relato en el que...

• Hay un investigador y un crimen. • Se siguen y comprueban las pistas.


• El investigador siempre es un policía. • Se revela la verdad al final.
• El investigador suele ser un detective • No hay sospechosos.
perspicaz. • Lo principal es la acción.

2. Leé esta frase del famoso Sherlock Holmes -referida a su hermano- en El intérprete
griego, de Arthur Conan Doyle, y respondé.

"Si el arte del detective empezara y terminara en el razonamiento desde el sillón, mi hermano
sería el mejor agente que haya existido nunca. Pero no tiene ambiciones ni energía".
a) Según lo que estudiaste en este apunte, ¿qué cualidades debe reunir un detective?
b) ¿Cuáles no posee el hermano de Holmes?

Tipos de narrador
Seguramente ya sabés que el narrador de una historia no es el autor que la escribe. El narrador
es la voz que ese autor elige para que cuente los hechos; es una ficción que no tiene existencia
real más allá de las palabras. Además de contar los hechos, el narrador describe personajes y
situaciones, y nos introduce en un espacio y en un tiempo determinados. Para hacerlo, puede
narrar en primera o en tercera persona (muy pocas veces emplea la segunda persona, y lo
hace para lograr efectos puntuales de lectura). Con respecto al grado de conocimiento que
tiene de los hechos que narra, puede saber más, menos o lo mismo que los personajes, como
podés observar en el siguiente cuadro.
Tipos de narrador
Omnisciente Protagonista Testigo
(externo a los hechos) (interno) (interno o externo)
Grado de conocimiento de los hechos
Sabe más que los Sabe lo mismo que el Sabe menos que el
personajes. Cuenta lo que personaje. Cuenta lo que le personaje. Cuenta solo lo
sienten y piensan, incluso pasa a él, no puede ni que vio o lo que le dijeron.
lo que ellos mismos adelantar hechos ni No conoce los
desconocen. describir aspectos que los pensamientos de los
personajes no conocen. personajes, pero puede
deducirlos a partir de sus
actitudes.

Persona gramatical
Tercera Primera Primera o Tercera
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 Ejemplos para clasificar según el cuadro anterior.


"Fue agradable para el Dr. Watson verse de nuevo en la descuidada habitación del primer
piso de la calle Baker, que había sido el punto de partida para tantas aventuras
extraordinarias".
La piedra preciosa de Mazarino, DE A. CONAN DOYLE.

"Ocurrió después de haberme yo retirado a mi pequeña casa de Sussex [...] El bueno de


Watson se había esfumado casi del panorama de mi vida en el período a que me refiero. Si
acaso lo veía en alguna ocasión era aprovechando tal o cual fin de semana. No tengo, por
tanto, más remedio que ser mi propio cronista".
La aventura de la melena de león, DE A. CONAN DOYLE.

"Mycroft Holmes era un hombre mucho más grueso y macizo que Sherlock. Su figura era la
de una persona realmente corpulenta, pero su cara, aunque ancha, había conservado algo de
la agudeza de expresión que tan notable era en la de su hermano. Sus ojos, que eran de un
gris acuoso peculiarmente claro, parecían mantener en todo momento aquella mirada remota
e introspectiva que yo había observado en Sherlock".
El intérprete griego, DE A. CONAN DOYLE.

"El muchacho no hizo comentarios. Dio otro golpe en la caja y un momento después el
trabajo estaba concluido. En el interior de su lúgubre tienda de armarios desocupados, el
señor Benjamín se puso el saco. Luego se puso un sombrero de paja tejida, atravesó la calle
protegiéndose de la llovizna con un paraguas y llamó a la ventana de la casa de enfrente".
La mala hora, DE GABRIEL GARCÍA. MÁRQUEZ.

1. Indicá en qué persona gramatical está narrado "La inspiración" y si el narrador sabe lo
mismo, más o menos que los personajes.
2. Leé este fragmento:
"Desde luego no era difícil convivir con Holmes. Era raro el que permaneciese sin acostarse después de las
diez de la noche, y para cuando yo me levantaba por la mañana, él se había desayunado ya y marchado a la
calle indefectiblemente".
Estudio en escarlata, de A. CONAN DOYLE.
a) Tachá lo que no corresponda:
El Narrador… está en 1°, 2°, 3°, PERSONA
Es protagonista – testigo – omnisciente
Sabe más – menos – igual que los personajes

b) Reescribí el fragmento como si lo contara Sherlock Holmes. Podés realizar todos los
cambios que sean necesarios.
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La aventura de la casa vacía


En la primavera de 1894, el asesinato del honorable Ronald Adair, ocurrido en las más
extrañas e inexplicables circunstancias, tenía interesado a todo Londres y consternado al
mundo elegante.
Como podrán imaginarse, mi estrecha relación con Sherlock Holmes había despertado en mí
un profundo interés por el delito y, aun después de su desaparición, nunca dejé de leer con
atención los diversos misterios que salían a la luz pública e, incluso, intenté más de una vez,
por pura satisfacción personal, aplicar sus métodos para tratar de solucionarlos, aunque sin
resultados dignos de mención. Sin embargo, ningún suceso me llamó tanto la atención como
esta tragedia de Ronald Adair.
El honorable Ronald Adair era el segundo hijo del conde de Maynooth, por aquel entonces
gobernador de una de las colonias australianas. La madre de Adair había regresado de
Australia para operarse de cataratas, y vivía con su hijo y su hija Hilda en el 427 de Park Lane.
El joven se movía en los mejores círculos sociales, no se le conocían enemigos y no parecía
tener vicios de importancia. Había estado comprometido con la señorita Edith Woodley, de
Carstairs, pero el compromiso se había roto por acuerdo mutuo unos meses antes.
A Ronald Adair le gustaba jugar a las cartas y jugaba constantemente, aunque nunca hacía
apuestas que pudieran ponerle en apuros. Era miembro de los clubs de juga-dores Baldwin,
Cavendish y Bagatelle. Quedó demostrado que la noche de su muerte, después de cenar,
había jugado unas manos de whist en el último de los clubs citados. También había estado
jugando allí por la tarde. Las declaraciones de sus compañeros de partida -el señor Murray,
sir John Hardy y el coronel Moran- confirmaron que se jugó al whist y que la suerte estuvo
bastante igualada. Puede que Adair perdiera unas cinco libras, pero no más.
Puesto que poseía una fortuna considerable, una pérdida así no podía afectarle lo más
mínimo. Casi todos los días jugaba en un club o en otro, pero era un jugador prudente y por
lo general ganaba. Por estas declaraciones se supo que, unas semanas antes, jugando con el
coronel Moran de compañero, les había ganado 420 libras en una sola partida a Godfrey
Milner y lord Balmoral. Y esto era todo lo que la investigación reveló sobre su historia
reciente.
La noche del crimen, Adair regresó del club a las diez en punto. Su madre y su hermana
estaban fuera, pasando la velada en casa de un pariente. La doncella declaró que lo oyó entrar
en la habitación delantera del segundo piso, que solía utilizar como cuarto de estar. Dicha
doncella había encendido la chimenea de esta habitación y, como salía mucho humo, había
abierto la ventana. No oyó ningún sonido procedente de la habitación hasta las once y veinte,
hora en que regresaron a casa lady Maynooth y su hija. La madre había querido entrar en la
habitación de su hijo para darle las buenas noches, pero la puerta estaba cerrada por dentro
y nadie respondió a sus gritos y llamadas. Se buscó ayuda y se forzó la puerta. Encontraron
al desdichado joven tendido junto a la mesa, con la cabeza horriblemente destrozada por una
bala explosiva de revólver, pero no se encontró en la habitación ningún tipo de arma. Sobre
la mesa había dos billetes de diez libras, y además 17 libras y 10 chelines en monedas de oro
y plata, colocadas en montoncitos que sumaban distintas cantidades. Se encontró también
una hoja de papel con una serie de cifras, seguidas por los nombres de algunos compañeros
de club, de lo que se dedujo que antes de morir había estado calculando sus pérdidas o
ganancias en el juego.
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ARTHUR CONAN DOYLE (fragmento).


1. Respondé.

a) ¿Qué elementos del relato policial están presentes en este fragmento?

b) ¿Quién te parece que cuenta el fragmento que leíste? ¿Cuándo lo hace?

2. Enumerá las pistas que pueden ayudar a resolver el caso y aclará su significado. Por
ejemplo, "A Ronald Adair le gustaba jugar a las cartas" es una pista para empezar a investigar
a los que jugaban con él.

3. Compará tus pistas con las de tus compañeros. A partir de ellas, formulen distintas
hipótesis acerca del o los culpables.

4. Para comprobar si acertaron o no, pueden leer el cuento completo en esta página web:
www.ciudadse-va.com/textos/cuentos/ing/doyle/casávaci.htm

INTEGRACIÓN
1. Leé este fragmento de El sabueso de los Baskerville, otro caso de Sherlock Holmes
escrito por Arthur Conan Doyle.
-La noche de la muerte de sir Charles, Barrymore, el mayordomo, que fue quien descubrió el cadáver, envió a
Perkins, el mozo de cuadra, a caballo en mi busca, y dado que no me había acostado aún pude presentarme
en la mansión menos de una hora después. [...] Seguí las huellas, camino adelante, por el paseo de los Tejos
y vi el lugar, junto al portillo que da al páramo, donde sir Charles parecía haber estado esperando y advertí
el cambio en la forma de las huellas a partir de aquel momento, así como la ausencia de otras huellas distintas
de las de Barrymore sobre la arena blanda; finalmente examiné cuidadosamente el cuerpo, que nadie había
tocado antes de mi llegada. Sir Charles yacía boca abajo, con los brazos extendidos, los dedos hundidos en el
suelo y las facciones tan distorsionadas por alguna emoción fuerte que difícilmente hubiera podido afirmar
bajo juramento que se trataba del propietario de la mansión de los Baskerville. No había, desde luego, lesión
corporal de ningún tipo. Pero Barrymore hizo una afirmación incorrecta durante la investigación. Dijo que
no había rastro alguno en el suelo alrededor del cadáver. El mayordomo no observó ninguno, pero yo sí. Se
encontraba a cierta distancia, pero era reciente y muy claro.
-¿Huellas?
-Huellas.
-¿De un hombre o de una mujer? El doctor Mortimer nos miró extrañamente durante un instante y su voz
se convirtió casi en un susurro al contestar:
-Señor Holmes, ¡eran las huellas de un sabueso gigantesco!
2. Responde.
a) Qué enigma se plantea en este fragmento: ¿un asesinato, un robo o una desaparición?
b) ¿Quién es el investigador?
e) ¿Quién es la víctima? ¿Dónde se encontraba?
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d) ¿Quién te parece sospechoso? ¿Qué pistas te lo indican?


e) ¿A qué tipo de cuento policial pertenece? ¿Por qué?
3. Escribí por orden los pasos que pensás que siguió Holmes para resolver este caso.
4. Desde "Seguí las huellas...", hasta "...mi llegada", reescribí el texto en tu carpeta
empleando un narrador omnisciente.

Si te gustan los relatos policiales, este es otro título que puede interesarte. Estudio en
escarlata, de Arthur Conan Doyle, disponible en
http://www.ciudadseva.com/textos/ cuentos/ing/doyle/estudio.htm

Lecturas obligatorias
✓ El rubí azul de Sir Arthur Conan Doyle
✓ Las aventuras de las cinco semillas de naranjos de Sir Arthur Conan Doyle