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LA NOVELA FANTÁSTICA EN EL OLVIDADO REY GUDÚ

Ana María Matute nace en Barcelona en el año 1925. Es miembro de la RAE y se la


considera una de las autoras más relevantes de la “generación del 50”. Como
escritora de posguerra, su novelística está ambientada principalmente en la guerra civil y
los años posteriores. De la generación del 50 se dice que es eminentemente “realista” y a
menudo tratan temas sociales o morales. Por eso resulta tan llamativo el hecho de que
Matute señale como su predilecto a una obra ambientada en un periodo histórico
indefinido y semejante a la Edad Media, repleto de magia y seres fantásticos. El libro
va dedicado a Andersen, Grim y Perrault, esos verdaderos magos de la infancia; quienes,
a través de sus fábulas asombrosas, nos ayudaron a construir nuestro propio universo.
Posiblemente los responsables de que muchos escriban. Y, sin duda Ana María Matute
también.

Publicada en 1996, se trata de la segunda novela de la trilogía medieval de la


autora, iniciada con “La torre de vigía” (1971) y concluida por “Aranmanoth” (2000). La
obra, que mezcla elementos de literatura fantástica, cuento de hadas y libro de
caballería, se erige como una alegoría antibelicista centrada en las emociones
humanas. Las novelas de fantasía, como todo subgénero, poseen sus
características, sus tópicos o sus limitaciones. Olvidado rey Gudú es la novela de
fantasía épica con una gran calidad literaria y no hay duda de que en esta obra la
imaginación desborda por cada página del libro. Sin embargo, a veces las
clasificaciones de las novelas dan una impresión no siempre acertada de la realidad.
Antes que una obra de fantasía, esta novela es una obra maestra. La obra está
repleta de fábulas y de personajes mitológicos y la autora realiza más de un guiño
que nos devuelve al mundo de los cuentos de la infancia en el que habitaban reyes,
princesas, magos y todo tipo de criaturas fantásticas.

Olvidado Rey Gudú es una de las grandes novelas de este siglo, es un libro de
fantasía épica repleto de fábulas y fantasías, magia, trasgos, ondinas, hechiceros,
guerreros. Narra el nacimiento y la expansión del Reino de Olar, con una trama llena de
personajes, aventuras y de un paisaje simbólico: el misterioso Norte, la inhóspita
estepa del Este y el Sur, rico y exuberante, que limitan la expansión del Reino de Olar,
en cuyo destino participan la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y
las reglas del juego de una criatura del subsuelo.
Tejida de realidad y leyenda, de pasado y presente, Olvidado Rey Gudú constituye
también una gran metáfora del alma humana y su historia, alentada por los deseos y
las inquietudes que desvelan al ser humano desde hace siglos.

Se nos cuenta la historia del Reino de Olar, un reino forjado sobre la ambición, el
egoísmo, la brutalidad y algún golpe de suerte. Lo que comenzó siendo un Condado, se
vio convertido en reino. Sikrosio, rey de Olar e hijo del Conde Olar, es el fundador de una
dinastía cruel y bestial. El reino avanza a trompicones, apoyándose en sucesivas guerras
e irá creciendo hasta alcanzar su límite. La historia de Olar y sus reyes es la historia del
hombre, de sus virtudes, sus pasiones, sus rencores y sus secretos. Su esplendor lo

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traerá el rey Volodosio (hijo de Sikrosio), en gran parte gracias al casamiento con una
astuta y desdichada niña sureña, que será conocida como la reina Ardid. Aunque se nos
relatan múltiples historias y los personajes que desfilan por estas páginas son muchos, la
protagonista de la novela es la reina Ardid y no su hijo, el rey Gudú. A Ardid la
acompañaremos desde su infancia hasta su vejez y no nos equivocaríamos al declarar
que es ella el desencadenante de la grandiosidad y de la ruina del reino de Olar. Se trata
de un personaje trágico y lleno de claroscuros. Aunque en general simpatizaremos con
ella, en muchas ocasiones reprobaremos su comportamiento.
Los personajes no solo está bien construidos sino que la mayoría sufrirán
cambios en su forma de ser y actuar o estarán torturados por algún tipo de
conflicto que son incapaces de resolver o con los que deben intentar convivir.
Tenemos, por ejemplo, a Almíbar, hermano del rey Volodosio e hijo de un hada, al que
contemplaremos sufrir por un amor no correspondido. También, el Trasgo, una criatura
mágica aficionada al vino y al amor de los humanos, lo que hará que le crezca un racimo
de uvas en el lugar del corazón. Otra historia triste es la de Ondina, que acepta un trato
para convertirse en humana y poder disfrutar del amor y el sexo con los jóvenes humanos
y que comete el mayor error que puede cometer una criatura mágica, enamorarse.
En la novela no escasean las historias de amor trágicas pero tampoco está falto de
sangre, cabezas cortadas, salvajismo y sinsentido. Todos los reyes de Olar serán una
muestra magnífica de ímpetu guerrero, ferocidad y barbarie. En la novela encontramos
un estilo exquisito y cuidado para llevarnos a ambientes fantásticos y de cuentos
de hada, a la par de un estilo más práctico y descarnado para hablarnos de la
guerra y su dureza.
El espacio será también muy importante. Cada punto cardinal representa un
concepto. Sikrosio, el primer rey, vivía ignorante de lo que existía a su alrededor: su
mundo era sumamente estrecho. Por eso la conquista es también una forma de
conocimiento en Olvidado rey Gudú. El Oeste es el mundo conocido. El norte es el
mundo mágico. Allí se encuentra el Lago de las Desapariciones. El sur es la
civilización. Los pueblos del Sur contratan enormemente con el reino de Olar. Es la cuna
del refinamiento, la riqueza, el conocimiento y la cultura. El Este es lo desconocido, el
territorio inexplorado, el desafío. En las estepas del este habita una terrible horda de
salvajes, que despiertan terror en el reino. Otra constante en la dinastía es que todos los
reyes de Olar se han sentido fatalmente atraídos hacia el este y sus gentes.
Los dos temas destacables son el Amor y la Muerte o, lo que es lo mismo, el
Olvido. Junto al amor, también se tratan el odio, la crueldad y la venganza. En el
personaje de Ardid veremos entremezclados amor y odio y finalmente comprobaremos
cuál de los dos es más fuerte. Otro binomio de relevancia es el que va a establecerse
entre lo conocido y lo desconocido, entre la ignorancia y el descubrimiento. Esta
ansia de saber, de conquistar, es lo que mueve a los reyes de Olar a iniciar sus guerras .
El poder, la brutalidad, la imposición de la fuerza serán igualmente temas
recurrentes a lo largo de la novela.
Otro tema recurrente en la autora es el paso de la infancia a la adultez . Esta
transición está representada por el personaje de Tontina, una princesa de tan noble

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abolengo que parece sacada de otro mundo. Cuando es designada para desposarse con
el rey Gudú, se muda al reino de Olar junto a su cohorte infantil. Dedica todo su tiempo a
juegos tan encantadores como incomprensibles y su entrada en el mundo adulto es
repentina y traumática. El paso del tiempo, la vejez, pasado y futuro, Historia, son
otros temas en los que se hace hincapié.
El libro está escrito con la sensibilidad cruel que caracteriza la obra de Ana María
Matute, con esa mezcla de lirismo e impiedad, así como un tratamiento de las emociones
trágico al tiempo que inclemente. Como en toda obra con temática de reyes, reinos,
ejércitos y guerras, en esta también están siempre presentes como parte de su escenario
natural la decadencia, la violencia y la barbarie. El libro es completamente absorbente,
lleno de frases hermosísimas, con un lenguaje poético que invita a ser leído en voz alta.
Los personajes que aparecen en el libro están llenos de claroscuros, son personajes
cambiantes, intrigantes, algunos incluso verdaderamente antipáticos, pese a lo cual, como
sucede con el propio Gudú, pese a toda su crueldad, despiertan una parte de nuestra
compasión y, lo que es más importante, nos conmueven.

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