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4 CLAVES QUE AYUDAN PARA ESTUDIAR

David Castro Barbeito


NO CULPABILIZARSE:
Es evidente que no todas las personas estudiamos igual; tampoco tenemos las mismas experiencias
emocionales (cuanto más negativas e intensas, más afectan a nuestra capacidad de concentración y
memorización), ni tenemos la misma motivación; el sentirse diferente por no lograr concentrarse no
significa ser peor; puede haber tantos nuevos métodos de estudio como personas que quieran
descubrirlos experimentando.

SABER MOTIVARSE:
Es importante buscarle una razón personal al esfuerzo que requiere el estudio; sería óptimo lograr
cambiar los puntos de vista como “esto no sirve para nada” o “hay cosas más importantes”;
evidentemente, se pueden tener muchas razones para no querer estudiar, pero el hecho de
concentrarse en un texto, en un ejercicio, o de memorizar en forma de juego, está dotándote de
competencias básicas que luego podrás aplicar en otros contextos. Es sano continuar con la mente
crítica y despierta, pero también analizarla y que esta no haga perder la oportunidad de aprender.

AUTOEFICACIA:
Es buen momento para descubrir cómo se piensa; cuando aparece el agotamiento o la apatía, es
bueno observar los pensamientos, tales como “no puedo”, “no voy a ser capaz”; es una forma para
lograr cambiarlos y buscar nuevas estrategias: grabarse leyendo el texto o el ejercicio que se tenga
que desarrollar; dibujar en él; discutir con él… aunque se pierda más tiempo del que se considera
necesario según las reglas de estudio tradicionales, busca una conexión con el material didáctico;
puedes hacerlo. Arriesgarse a realizar los ejercicios de COMPRENSIÓN y a exponer lo que se
comprende; se puede estar equivocado, no pasa nada, pero también se puede estar exponiendo un
punto de vista diferente; en cualquier caso, es bueno sentirlo como un reto o un juego. Entrenar la
MEMORIZACIÓN en parcelas que a uno le gusten: piensa en las cosas que has memorizado por
simple placer: películas, deportes, canciones… (es positivo disponer de todo ese arsenal de
información para ponerte a prueba y contrarrestar el desánimo en los momentos de desmotivación).

EQUILIBRIO (Procurar no discutir con enfado):


Las opiniones de los demás no deberían afectarnos excesivamente pero, efectivamente, así nos
ocurre, y más con nuestros seres más queridos y cercanos. Procura entender que las personas
somos mucho más que nuestras opiniones; la mayoría de las veces, discutimos sólo porque ya
tenemos ese esquema o ese rol con la persona en cuestión. Sería bueno encontrar alguna técnica de
relajación (por ejemplo, a través del control de la respiración), así como aprender de las relaciones
en estos momentos extraordinarios de convivencia y confinamiento.

Como estas cuatro dimensiones están interrelacionadas, cuando sientas que estás anquilosándote en
alguna de ellas, sería bueno que examinaras también cómo pueden estar afectando las otras tres.