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Valor del mes: El amor.

En tiempos de pandemia, es importante volver a los valores básicos de nuestra sociedad, uno
de ellos es el valor del amor. Valor que necesitamos fuertemente en estos días de encierro.

Pero… ¿Qué es el amor? Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la
que se le desea todo lo bueno.

Para entenderlo mejor, les presentamos un cuento para los más pequeños.

El biscocho de la abuela.

Esther era la abuela que todo niño desearía tener. Tenía el pelo blanco recogido en un gran
moño y una cara de ángel que reflejaba su carácter bondadoso. Sus nietos pequeños
disfrutaban de cada visita que ella hacía en las fiestas navideñas, cuando la casa se llenaba de
aromas y platos deliciosos.

Y es que Esther era muy buena cocinera, ¡la mejor! Había aprendido de su abuela y no había
platillo que se le resistiera. Disfrutaba sobre todo haciendo pasteles y tortas para sus
nietecitos, que la miraban con fascinación mientras ella cocinaba y les explicaba sus recetas.
Un año la abuela llegó emocionada pensando hacer un bizcocho de chocolate para sus nietos,
pero pronto se dio cuenta de que estos mostraban poco interés en ayudarla.

– “Abuela preferimos salir a jugar”,- dijo el nieto. “Sí, mis amigas me están esperando para que
les enseñe mi muñeca nueva”, – replicó la pequeña.

La abuela se sintió triste de que sus nietos no quisieran ayudarla, pero se propuso hacer el
mejor bizcocho que podía para sorprenderlos. Así fue como ideó una receta especial y se puso
manos a la obra. Comenzó a mezclar todos los ingredientes: azúcar, huevos, harina, aceite,
yogur, levadura, ralladura de limón, trocitos de nueces, chocolate y el ingrediente secreto, una
dosis de mucho amor.

Luego de un par de horas el bizcocho comenzó a oler y los nietos que se encontraban en el
salón, se acercaron expectantes ante aquel dulce que olía tan bien. Estaban inquietos frente a
la puerta cuando vieron salir un impresionante bizcocho navideño.

Era un bizcocho inmenso, revestido de una capa verde de azúcar con la forma de un árbol de
navidad. Encima habían colocados todo tipo dulces que decoraban el árbol como si fuesen
adornos navideños. En el centro había un letrero de chocolate negro que decía: – “Para mis
amados nietos por Navidad”.

Los nietos se sintieron muy apenados de no haber ayudado a su abuela y corrieron a darle un
fuerte abrazo. En lo adelante cada año la ayudarían a realizar un bizcocho como este, que fue
declarado ese año como el postre de la Navidad.