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Llegamos un año más a septiembre y con ello a la famosa ya: “vuelta al cole”, un hecho

que se repite cada año y que siempre da juego para artículos como este. Pero, ¿reflexionamos
de verdad sobre este evento para mejorar la situación y hacer que realmente este momento
sea un tiempo de ilusión y ánimo y no de preocupación? ¿Cuál suele ser el punto de partida
para afrontar esta “famosa” vuelta al cole?

En este primer número de la nueva revista de Cáritas Diocesana de Cuenca no


queremos dejar pasar la ocasión de tratar el asunto desde diferentes enfoques, que puedan
servir para transformar aquellos elementos que pueden y deben ser mejorados. No tratamos
de profundizar ni realizar un estudio técnico del tema, pero sí dedicarle unas líneas que nos
ayuden a reflexionar y nos motiven para que este año, este momento en nuestro hogar sea
vivido con fuerza e ilusión.

¿Y por qué sigue siendo importante este tema? Pues podemos responder que por la
importancia que tiene el sistema educativo en la desigualdad social de una población y por la
situación que vivimos en nuestra sociedad. En la cual encontramos situaciones como las que se
reflejan en el estudio “La transmisión intergeneracional de la pobreza: factores, procesos y
propuestas para la intervención” de la Fundación FOESSA, donde encontramos datos como: en
España, en torno a 2,7 millones de menores de 16 años estén en riesgo de pobreza o exclusión
social, y que la situación ha pasado del 28,6% en 2005 al 35,4% en 2014. O que casi cuatro de
cada diez jóvenes de entre 12 y 17 años están en riesgo de pobreza o exclusión (37,6%) (Sastre,
Assiego y Ubrich, 2015). Y que el riesgo de pobreza y exclusión social para los menores de 16
años en España ha crecido por encima de la media europea distanciándose de ella: En el año
2009, España sumaba 5,7 puntos más en la tasa AROPE de los menores, respecto de la UE, una
diferencia que ha alcanzado los 8 puntos en 2014. (1)

Como hemos dicho al principio, queremos que nuestro punto de partida este año sea
iniciar el nuevo curso con ilusión y fuerza. Para ello animamos a todas las familias a:

- Sentirse agradecidas de tener una escuela con muchos profesionales preparados y


con ganas de trabajar por cada niño. Algo que es realmente un derecho pero que a
nosotros nos parece tan obvio y no es así. Según un informe de la UNESCO
(Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), en
2016 unos 263 millones de menores de 18 años de todo el mundo no estuvieron
escolarizados. De esa cifra, 61 millones corresponden a niños en edad de cursar
primaria, otros 60 millones a los que tendrían que estar en secundaria y 142
millones a los del segundo ciclo. Siendo más del 60 % de los jóvenes de entre 15 y
17 años de todo el mundo los que no acuden al colegio.

- Contemplar los millones de niños que en todos los países del mundo acuden a su
escuela con cara sonriente y con unas enormes ganas de aprender y compartir en
el aula.

- Motivarse para que todos juntos (padres, niños y profesionales) formen una
comunidad viva que promocione a la persona, y no hablo solo de los niños, sino a
cada persona que participa en esa comunidad. Un lugar donde cada día sea una
aventura que nadie quiere perderse y que todos desean que llegue el siguiente día
para poder introducirse en una nueva experiencia.

(1) La transmisión intergeneracional de la pobreza: factores, procesos y propuestas para la


intervención. Coordinador Raúl Flores Martos, 2016.
- Soñar con una escuela ideal y poner su granito de arena para hacerla realidad.

Pero para poder soñar tenemos siempre que partir de la realidad y para ello queremos
también invitar a la reflexión en algunos aspectos de nuestra vuelta al cole, siempre buscando
construir y tratando de hacerlo desde lo que cada uno en su situación se ve llamado a aportar:

- En el aspecto político no queremos entrar, ya que por desgracia el asunto solo


sirve para lanzar ataques de unos partidos a otros, en ocasiones incluso sin mucha
intención de transformar la realidad para mejorar la calidad de la educación en
nuestro país. Simplemente invitamos un año más a poner en primer lugar a la
persona y su proceso, definiendo desde ahí las herramientas necesarias para la
educación que necesita.

- Desde el punto de vista económico no queremos dejar de reconocer las


inversiones que en materia de educación se llevan a cabo. Pero ponemos el acento
en algo que todos los años trae de cabeza a las familias, especialmente aquellas
con menos recursos materiales, y que es el tema de los libros de texto y los
materiales escolares. Este problema siempre trata de solucionarse mirando el
importe de las becas que se destina para tal fin, pero queremos intentar ir un poco
más al fondo del asunto y denunciar el gran negocio de las editoriales, que hace
que los precios de los libros de texto sean verdaderamente desmesurados. ¿Acaso
no hay funcionarios de educación con sobrada capacidad para preparar materiales
educativos de alta calidad y que puedan imprimirse para el uso en los colegios a un
coste mucho menor? Y eso sin entrar al debate de modelos educativos y uso de
libros de texto.

- Desde el enfoque familiar incidiremos en dos aspectos: El famoso “tira y afloja”


entre padres y colegio sobre quién debe llevar el peso de la educación de los hijos,
que dificulta la formación de la deseada y necesaria comunidad educativa, donde
todos reman en la misma barca y en la misma dirección. Y el otro aspecto es el de
los famosos “deberes” y la necesidad de clases de apoyo. En este segundo aspecto
queremos profundizar: la vuelta al cole supone la vuelta a las carreras de muchas
familias, al agotamiento de los padres por las horas necesarias de dedicación a los
deberes del niño, casi desde los tres años. Pero invitamos a pensar en las familias y
los niños que están en mayor riesgo de exclusión social y si pueden afrontar estas
carreras y estos tiempos. Las consecuencias son que nuestro sistema educativo
que hemos considerado antes una herramienta para vencer la desigualdad social
se convierte en una de las principales causas de desigualdad, ya que, entre otras
cosas, desde el colegio en este momento actual se cuenta con la formación de los
padres y/o clases de apoyo para el nivel normal del aula. Y los alumnos que no
cuentan con estas herramientas quedan claramente en situación de riesgo. Esta
reflexión puede ser rebatida en muchos aspectos y lo admito, pero quiero poner
de manifiesto la necesidad de un modelo educativo realmente integrador, con un
proyecto no tanto por etapas cortas o basado en evaluaciones cada tres meses

(1) La transmisión intergeneracional de la pobreza: factores, procesos y propuestas para la


intervención. Coordinador Raúl Flores Martos, 2016.
sino a más largo plazo, donde contemplemos al menor en un recorrido de entre 10
y 16 años y tratemos de realizar un trabajo de acompañamiento tanto a él como a
su familia desde su realidad y respondiendo a sus necesidades. ¿Utopía? Puede
ser, pero ya hemos dicho que reflexionamos en esta ocasión desde las ganas de
cambiar estructuras que año tras año y estudio tras estudio siguen fracasando.

Terminamos con el deseo de que todas las familias tengan un maravilloso curso escolar
2017-2018 y pidiendo al Padre que todos sepamos disfrutar de la escuela y que aquellos que
no la tienen puedan también disfrutar de ella muy pronto.

(1) La transmisión intergeneracional de la pobreza: factores, procesos y propuestas para la


intervención. Coordinador Raúl Flores Martos, 2016.